Producción nacional
México tiene una larga tradición minera. Por muchos años es el principal productor mundial de plata1 y recientemente aumenta significativamente la producción de oro. Se explora activamente debido a los cambios de la legislación minera en 1992 (participación hasta el 100% de inversión extranjera, mayor plazo de concesión, simplificación de impuestos y liberación de reservas, entre otros) y se privilegia la búsqueda de yacimientos auríferos de bajo costo.
Entre 1991 y 1994 inician operaciones once nuevas unidades de oro y tres polimetálicas, algunas con contenidos de oro y/o plata. La producción de oro avanza 14.5%, promedio anual. La de plata se retrae (-0.2%) debido al cierre de minas, sobre todo argentíferas, originado por el comportamiento a la baja de precios desde la década pasada. Los niveles alcanzados en 1994 son 14.5 toneladas de oro y 2,325 de plata, en contenido metálico. En la actualidad hay más de trece proyectos, sobre todo de oro, en etapa de exploración avanzada, y muchos otros en fases más tempranas, de empresas nacionales y extranjeras. Prevemos que con ello aumente la participación (20%2 hoy) de los metales preciosos en la minería nacional.
La manera común de presentar el oro y la plata mexicanos es en lingote refinado, 44% y 73% respectivamente (gráfica 18), y el resto en metal doré3, barras de cobre (con oro) y barras mixtas de oro y plata destinadas a la exportación. La mayor parte de la producción de plata se vende fuera del país (más del 80%).
Factores de la producción nacional
Es muy alta la concentración de productores en la mayoría de los minerales. En el caso de oro y plata hay mayor participación de la pequeña y mediana minería (gráfica 19).
La oferta nacional de oro y plata depende de la capacidad instalada y del precio en dólares, pero no del tipo de cambio ya que la subvaluación se percibe como transitoria. La sensibilidad de la oferta al precio depende del plazo y del tipo de metal. En general, la elasticidad de la producción (respuesta a variaciones del precio en la misma dirección) es mayor en el oro que en la plata. A largo plazo (cuadro 4) el primero responde mucho más (casi alcanza la unidad4) ante modificaciones de su cotización que la segunda. Débese a que en México, como en otras partes del mundo, buena parte de la plata (60%) aparece asociada con otros minerales (yacimientos polimetálicos, generalmente plomo- zinc-plata) y es extraída conjuntamente, como subproducto o coproducto; así, la decisión de obtener esta porción depende del mercado de los minerales asociados y es casi insensible a su propio precio5. La oferta que sí responde del todo a las variaciones de precio es la que se da en yacimientos primaria o totalmente del metal blanco, que representan el 40% de la producción nacional de mina (minas que cierran o abren según las condiciones del mercado). Por tal situación, la elasticidad o sensibilidad de la plata, aún a largo plazo, es baja, mucho menor que la del oro6.
Asimismo, en los dos casos es reducida la elasticidad de la oferta por el tiempo y costo de cerrar o abrir una mina y todavía inferior en la plata por la dicotomía que antes señalamos.
En 1995, la producción áurea puede aumentar 28% y la de plata 3%, bajo el panorama de precios que más adelante se expone (cuadro 5).
Perspectivas de precios internacionales
Los precios de oro y plata pierden gran parte de su valor a principios de los ochenta (gráfica 20). En términos reales, desde 1986 presentan tendencia descendente, con ligeras alzas en 1993 y 1994. No obstante, el del primero tiene mejores precios que los registrados en gran parte de los setenta, mientras que las cotizaciones de la segunda están por abajo de las de los sesenta.
Tal comportamiento se atribuye a factores de mercado. En la oferta de oro (gráfica 21) predominan las ventas netas oficiales, aumentan las exportaciones del ex-bloque socialista y se agregan nuevas fuentes, alentadas por préstamos y ventas a futuros, además del descubrimiento de yacimientos menos costosos. En cambio, la demanda para fabricación (joyería, electrónica y dental, entre otros usos), se desalienta porque los países crecen desigualmente, la demanda para inversión7. se frena por altas tasas de interés y ambiente inflacionario. Sólo se estimula por frecuentes devaluaciones del dólar frente al yen. Se prevé que en 1995 las cotizaciones han de fluctuar alrededor de 390 dólares por onza (promedio), alentadas por una desacumulación de inventarios menor que la del año previo, por ligera desaceleración de la demanda.
Respecto a plata (gráfica 22), diversos factores inciden en una constante acumulación de inventarios hasta 1990, lo que provoca la tendencia bajista de precios que prevalece hasta 1992. Los factores que provocan sobreoferta son la poca elasticidad de la producción (la oferta no se reduce conforme bajan los precios), debido a mayor participación (en el mundo) de la producción como subproducto y el crecimiento de fuentes secundarias (chatarra, por ejemplo). Las causas que mantienen deprimida la demanda son la menor utilización en países desarrollados, el lento crecimiento del consumo para fabricación (joyería, fotografía) atribuible al poco dinamismo económico de los mismos, los cambios tecnológicos de su principal mercado (fotografía) y la menor demanda para inversión.
Tales bajas cotizaciones de plata impulsan la demanda para joyería y diversos artículos (su participación, 36% en 1994, contrasta con el 12% de hace una década), lo que contribuye a disminuir los inventarios desde 1991 y a mejorar los precios. La variable clave para calcular la cotización esperada es la previsión de la demanda; difieren las apreciaciones de los analistas, desde leve disminución hasta crecimiento moderado. En un escenario medio, para 1995 se espera un precio similar al de 1994 (5.28 dólares por onza, en promedio). Los inventarios mundiales se estiman en seis meses de consumo, menores a los 8.4 meses de mediados de los ochenta. Dada la alta variabilidad de precios, puede llegarse de vez en vez a cerca de los 6 dólares por onza. Costos y utilidades
Los principales costos directos de extraer y beneficiar oro y plata son la mano de obra, los energéticos, las refacciones y las materias primas (cuadro 6).
A partir del aumento de precios esperado en 1995, el costo unitario directo puede subir 40% en promedio (gráfica 23). La estructura de costos cambia este año, elevándose la participación de materias primas a expensas de la mano de obra.
Se prevé que el precio en nuevos pesos suba, por tercer año consecutivo, a un ritmo superior al del costo, por la devaluación, a una tasa nominal de 87%. Con ello, el incremento nominal de la ganancia bruta unitaria ha de ser 174%. Se añade una alza en volumen de la minería de metales preciosos, por lo que las utilidades brutas (gráfica 24) pueden adelantar 203%.
1) Aporta el 20% de la producción occidental o el 15% si se consideran las economías del ex-bloque socialista, incluída China.
2) Considerando únicamente el valor de los minerales que son objeto de concesión.
3) Metal fundido, sin refinar y por lo tanto con impurezas
4) Cuando es 1.0, si el precio varía en determinada dirección la oferta de mina tiende a ajustarse, en el largo plazo, en igual proporción y en la misma dirección.
5) Hay casos en que, contablemente, los ingresos por plata son tomados como un crédito para compensar los costos del metal principal.
6) La proporción de oro asociado explotado como subproducto es menor que la de la plata, en el mundo y en Latinoamérica. Suponemos que este es el caso para México.
7) Demanda del metal como activo financiero.