El gobierno da a conocer diversas medidas que han de tener efecto en varias actividades productivas: estímulos a la industria de automóviles, paquete de programas para el sector agropecuario (Alianza para el campo) e instauración del Consejo para la Desregulación Económica. A continuación se describen, diferenciando los resultados esperados a corto y a largo plazo.
POLITICA AGROPECUARIA: ALIANZA PARA EL CAMPO
El campo no despega por deficiencias estructurales que van desde tenencia de la tierra y métodos rudimentarios de producción, hasta falta de apoyo gubernamental y fallas en la comercialización.
Se intenta ofrecer más ayuda. En octubre de 1993 el gobierno inicia Procampo1, que significa un primer paso para brindar apoyo directo a los productores de granos y oleaginosas, tanto para contrarrestar las distorsiones de precios, producción y consumo que se mantenían por el esquema de precios de garantía, cuanto para equiparar el sostén oficial con el que otros países otorgan. En octubre de 1995, bajo una severa contracción económica que, aunada a las sequías, afecta seriamente a la agricultura, el gobierno lanza el programa Alianza para el campo (APC). No hay cambios en la dirección de la política agropecuaria: si bien se afinan algunos instrumentos, se sigue el mismo modelo de liberalización. La Alianza es un trabajo conceptual. Empero, se tiene conocimiento de que la Comisión Intersecretarial que la elabora ya tiene definidos mecanismos y montos para empezar con la ejecución en algunas regiones.
Objetivo de la APC
Se busca una reforma completa a largo plazo, atacando todas las áreas-problema.
Modificaciones al Procampo
Se mantiene el sistema de pagos directos por hectárea, con vigencia de quince años a partir de 1996, en términos reales. En Procampo anunciado en 1993, eran constantes los primeros diez años y decrecientes a partir del undécimo, hasta eliminarse en el 2008. El monto propuesto para 1996 por el Poder Ejecutivo es de 7,075 miles de millones de nuevos pesos, 6.5% menos que el presupuesto de 1995. La meta es cubrir 14.9 millones de hectáreas, entre cultivos de maíz, frijol, trigo, arroz, sorgo, soya, algodón, cártamo y cebada. El precio de los productos ha de ser el de mercado, con tratamiento especial para maíz y frijol.
Maíz y frijol
Se eliminan los precios de garantía y se establece un "precio de intervención" garantizado por el gobierno; esta medida intenta que los precios internos converjan con los internacionales y dar certidumbre a los productores en torno a la cotización del precio al que podrán vender su producción. La Compañía Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo) sigue comprando en zonas de difícil acceso. En maíz, puede utilizarse a este organismo como comprador transitorio: expide un certificado de depósito equivalente a N$878 por tonelada en promedio2 y el productor tiene tres meses para vender al mejor postor.
Se privatizan dos importantes centros de acopio que permiten a los productores de granos y oleaginosas manejar los volúmenes que obtienen.
EL PROGRAMA PRODUCE
El Programa de Apoyos Directos y Productivos al Campo3 es un complemento a las políticas de la Alianza y su enfoque es la modernización a través del fomento de la inversión productiva4. Está dirigido tanto a la agricultura cuanto a la ganadería. Tiene tres variantes: Capitaliza, Reconvierte y Preserva. Capitaliza, la más importante, se refiere al subsidio que los productores reciben para adquirir maquinaria y/o implementos necesarios para desarrollar sus actividades. Se pretende ir eliminando los rezagos tecnológicos, capitalizar y hacer más productivo al sector; destaca la necesidad de aumentar las tierras de riego, para disminuir el riesgo que significan las de temporal. Reconvierte promueve el cambio hacia cultivos o actividades rentables y brinda ayuda a los productores durante la transición. Preserva se enfoca al aprovechamiento de tierras y recursos naturales. Para cinco años, el gobierno maneja 25 mil millones de nuevos pesos. Empero, el presupuesto federal de 1996 contempla recursos por 1.15 miles de millones, que parecen insuficientes dado lo ambicioso del programa (cuadro 7).
Instrumentación del Programa
No está definida claramente la manera operativa. El que menos problemas puede tener es PROCAMPO, que ya ha funcionado y el manejo ha de ser similar. La asignación de subsidios del PRODUCE se determina por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (SAGAR) y la Secretaría de Hacienda y Crédito Publico (SHCP). Empero, falta precisar: tiempo esperado para la asignación de subsidios; forma de operar de las fundaciones estatales encargadas de investigación y desarrollo y, tal vez, de la calificación de proyectos de inversión; velocidad de la transferencia de funciones de la SAGAR a los Estados, así como competencia de las mismas; características del estímulo a varias actividades, entre otras hule, algodón, ganadería de doble propósito y café. Asimismo, aunque se conserva la participación de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (ASERCA), no se profundiza en procedimientos ni montos, y solo se habla de mejoras.
Resultados esperados
En el corto plazo, los efectos de la APC son limitados. Los rezagos en el campo mexicano son profundos y necesitan un cambio radical que no puede darse en un plazo corto. Hay que esperar mayor información sobre los programas para evaluar su papel como impulsores. Además, el gasto propuesto (1996) para desarrollo agropecuario y recursos naturales representa apenas un incremento de 1.1% en términos reales.
Quizá ocurre una incipiente nueva asignación de recursos entre granos y oleaginosas, de acuerdo con el comportamiento de los precios internacionales, e incluso de granos a cultivos alternos más rentables. De hecho, Procampo y Produce buscan influir en estas decisiones. Empero, los apoyos colaterales de mayor alcance necesitan tiempo para madurar y mostrar sus bondades; por ejemplo, asistencia técnica por regiones y cultivos, uso de variedades resistentes, transferencia de funciones federales a los Estados, reconversión de rastros a rastros Tipo Inspección Federal (TIF) y mayor utilización de sistemas de riego.
Para 1996 se espera una ligera recuperación agropecuaria. Solo puede ser permanente si se cumplen los lineamientos de la APC. A largo plazo debe ocurrir una especialización en los cultivos más rentables, una vez eliminados los estímulos artificiales ha de consistir en productos por región con base en las actividades industriales que demanden bienes agrícolas, que para entonces cuenten con asistencia técnica adecuada y un sistema de información de mercados eficiente; se esperaría un incremento significativo en los flujos comerciales internacionales. El campo puede progresar si se avanza en su modernización, se perfeccionan los mecanismos de comercialización y se mantienen programas de apoyo que permitan un mejor nivel de vida a la población rural.
ESTIMULOS A LA INDUSTRIA DE AUTOMOVILES
La deducibilidad tributaria a las empresas del 71% del valor de las adquisiciones de autos completos nuevos y la eliminación del Impuesto sobre Automóviles Nuevos (ISAN), contempladas en la Alianza para la Recuperación Económica (ARE), han de estimular la demanda de vehículos si se estabiliza la economía y se cumplen las metas de crecimiento señaladas en los Criterios Generales de Política Económica.
Estimamos que el incremento de ventas para 1996, bajo las condiciones aludidas, es de 45% (72,000 vehículos); parece excesivo, pero se parte de un nivel muy deprimido en este año (cuando se venden en el mercado nacional menos de 200,000 unidades, el registro más bajo desde 1972). Las exportaciones siguen en aumento, pero a un ritmo menor que el actual de 30% (10% en 1996).
La producción ha de elevarse 16%, lo cual significa que, por sí solo, este sector contribuye con 0.27% al crecimiento del PIB nacional. Si consideramos, además, que compra a otras ramas (vidrio, hule, etc.), la aportación adicional es de 0.14% (cuadro 8). En conjunto, el impacto directo es de casi medio punto porcentual (0.41%) de avance del PIB.
CONSEJO PARA LA DESREGULACION ECONOMICA
Una de las disposiciones de política industrial más genéricas y neutrales, es decir, no discriminatorias, es la supresión de obstáculos y trámites innecesarios o redundantes que las dependencias públicas acumulan a través de los años. Este Consejo se integra con representantes del gobierno federal, de instituciones académicas y de los propios sectores productivos. Si bien la desregulación no es requisito suficiente, sí lo es necesario para fomentar la inversión, por lo cual es plausible el establecimiento de este organismo, que debe lograr resultados en poco tiempo para evaluar que surtan el efecto buscado.
(1) Programa de apoyos directos al campo. Ver artículo PROCAMPO, Examen de la Situación Económica de México, No. 816, noviembre de 1993.
(2) Precio base (el vigente hasta el 26 de noviembre de 1995)+programa de apoyo a la comercialización ejidal+premio por calidad; si el productor decide vender a Conasupo, se agrega al precio un factor de mercado.
(3) Los apoyos directos del programa parecen ser "verdes" lo que estaría de acuerdo con los compromisos internacionales del país en GATT, OMC y NAFTA.
(4) Capital y humano.