ESEM, 08/01/95, LA MARCHA DE LA ECONOMIA: INFORMACION SINTETICA

Examen de la Situación Económica de México

País/Country: México

Banco Nacional de México

Volumen/Volume: 71   Número/Number: 837

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 08/01/95

NUESTRA ECONOMIA

La crisis financiera, agravada en el primer trimestre, comienza a mostrar claros signos de alivio: se mantiene la disciplina, de tal suerte que se cuenta con los recursos suficientes para enfrentar los vencimientos en dólares y permitir, incluso, que se fortalezcan las reservas internacionales: la solvencia del país es mayor.

Es patente el contraste entre los dos primeros trimestres del año: el primero, de agravamiento; el segundo, de corrección y superación de la emergencia financiera. Aún no hay buenas noticias para la "microeconomía", de familias y de empresas. Pero es incuestionable que presenciamos los resultados de un severo programa de ajuste, tendiente a recuperar la estabilidad en el más corto plazo posible. Se insiste: el desahogo en los mercados financieros y monetarios todavía no se extiende a la planta productiva y el empleo, donde continúa el deterioro. Algunos sectores crecen: son los ligados a la exportación, que no tiene la suficiente "masa crítica" como para extender un ambiente de recuperación. Esto subraya la importancia del mercado interno en nuestra actividad productiva.

El acceso de México al mercado internacional de capitales le permite captar 3,889 millones de dólares durante los primeros siete meses del año. Ello es resultado de tres factores: primero, confianza en la solvencia financiera para enfrentar vencimientos a corto plazo; segundo, las medidas de política económica tomadas para enfrentar la situación, que son correctas y dan resultados en corto tiempo, y tercero, ya se disipa el efecto negativo que tuvo la crisis mexicana en otros mercados emergentes.

El éxito de las recientes emisiones de bonos gubernamentales United Mexican States (UMS), por 1,800 millones de dólares, y las colocaciones de Nacional Financiera (NAFINSA) y el Banco Nacional de Comercio Exterior (BANCOMEXT), debe evaluarse al considerar el ambiente externo que enfrentamos: por un lado, los recursos que llegan a dichos mercados siguen una tendencia a la baja desde 1994 (cuando disminuyen de 60,000 millones de dólares en 1993 a 35,000); por otro, creciente competencia por ellos en la región latinoamericana. No obstante, continuamos a la vanguardia en la preferencia de los inversionistas, que canalizan aquí el 52% de los fondos que destinan a dicha región.

Durante los primeros meses del año aumenta considerablemente el costo del endeudamiento del país en los mercados voluntarios de capitales. Por un lado, se reduce la demanda de títulos latinoamericanos, ante la posibilidad de una disminución de la corriente de capital financiero y directo hacia la región. Por otro, el cambio en la calificación de riesgo-país asignada a los principales emisores significa un límite a la capacidad de renovar deuda a corto plazo en condiciones favorables. El resultado: menor plazo de las nuevas colocaciones y aumento del cupón ofrecido al inversionista.

En las últimas semanas se aprecia un cambio significativo en la percepción del riesgo de México: hay exceso de demanda y penetración en mercados con bajo costo. Ejemplo de ello son las dos últimas emisiones gubernamentales. En la primera, por 1,000 millones de dólares, es posible, gracias a la demanda, abatir el diferencial pagado de 537 puntos básicos sobre tasa Libor a 475 puntos. La segunda, por 800 millones de dólares, en el mercado japonés, con un costo de 5% en yenes.

La restricción monetaria ocasionada por la salida de capitales, las medidas de reacomodo que adopta el banco central para restablecer condiciones de estabilidad financiera y de precios, y el efecto de la devaluación de nuestra moneda sobre éstos, se traducen en el comportamiento del medio circulante (M1), que sigue un curso descendente a lo largo del año. Esta reducción de los medios de pago en la economía se debe a dos factores. Por una parte, la contracción del "dinero de alto poder", o base monetaria, que se refleja en una caída, en junio, de los billetes y monedas en poder del público, de 20% real anual. Por otra, un descenso mayor, 40%, de los saldos de cuentas de cheques, moneda nacional y extranjera. Influye el costo de oportunidad de mantener activos monetarios, ante mayor inflación. El estrechamiento del medio circulante, junto con el manejo del Banco de México del crédito interno y el nuevo sistema de encaje para la banca, otorgan al instituto central un amplio margen de maniobra para lograr su objetivo de estabilidad. El riesgo está en el efecto restrictivo sobre la actividad económica. Empero, quizá la oferta monetaria ha llegado a un mínimo. Ello, aunado a la trayectoria descendente de la tasa de inflación mensual, hace pensar que el medio circulante ya no ha de experimentar ulteriores reducciones.

El comportamiento del ahorro refleja las circunstancias desfavorables que enfrentan los mercados financieros en el primer cuatrimestre del año: pérdida de confianza, inestabilidad generada por la devaluación del peso, cuantiosa salida de recursos del país, alta variabilidad del tipo de cambio y rendimientos reales negativos, entre otras. En junio, su saldo asciende a 728 miles de millones de nuevos pesos (81% corresponde a instrumentos en moneda nacional y el resto en moneda extranjera), reducción de 10%, en términos reales, con respecto al de junio de 1994, debido a una caída de 12% en valores en moneda doméstica y avance de 2% de los de moneda extranjera, al valuarlos en pesos, por la depreciación de la moneda. En dólares la reducción es de poco más de 7 mil millones respecto al saldo de un año antes y de 15 mil millones en comparación con diciembre. Si se considerara el tipo de cambio de noviembre, el decremento del ahorro es de 18%. A partir de mayo el deterioro disminuye significativamente, lo que ayuda para que los mercados financieros ganen estabilidad.

El financiamiento de la banca comercial al sector privado disminuye rápidamente debido al incremento de la cartera vencida y a menor liquidez en los mercados financieros. Débese lo segundo a la política crediticia del banco central a través del nuevo encaje, que lleva a menor disponibilidad de recursos y a mayor selectividad en el otorgamiento de crédito. Al mismo tiempo, provoca un descenso de la demanda de recursos ante el incremento de tasas de interés y la actividad económica deprimida. Bajo estas circunstancias, en junio su saldo se sitúa en 605 mil millones de nuevos pesos, avance anual de sólo 3% en términos reales, en comparación con promedios de 25% y 17% en 1993 y 1994, respectivamente. Al igual que en el caso del ahorro, la baja no es mayor por la parte de moneda extranjera que se valúa a un tipo de cambio mayor. Si se elimina el efecto de la depreciación, en junio se registra una caída de 16%.

Es una de las actividades muy lesionadas por la recesión. El 44% de los individuos asegurados que dejan de cotizar en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) entre noviembre de 1994 y junio de este año, 405 mil y 931 mil respectivamente, se relacionan con esta actividad. En abril-mayo sufre la mayor merma desde 1984, medida en crecimiento anual real. Lo más afectado es edificación: reduce su producto 62% y explica 23 puntos de la caída total, 54%. Si igualamos su comportamiento con el del PIB del sector, éste desciende 16% en el segundo trimestre1. Durante la recesión que se inicia a fines de 1985, con una economía cerrada, la construcción se reduce durante catorce meses consecutivos y su caída máxima se registra en el octavo mes, después de iniciada la contracción. Al iniciar el Pacto en diciembre de 1987, en un contexto de economía abierta e inicio de sexenio, la construcción se debilita durante trece meses y dos antes de comenzar a recuperarse sufre la mayor merma. En la recesión de 1985, el repunte de esta industria se adelanta al del total de la economía, pero una vez abierta esta última, se rezaga y las que liderean la mejoría son las actividades relacionadas con el exterior (manufacturas y transportes). En la coyuntura actual el ajuste en la construcción, que inicia en enero, es más rápido y profundo, apenas cuatro meses después de haber iniciado se registran caídas no antes vistas. Se combinan la recesión y el inicio del período presidencial (tradicionalmente hay menor actividad cuando hay cambio de gobierno). Ante estas circunstancias estimamos que esta actividad continúe deprimida un máximo de 10 meses, a partir de éste, y sea una de las últimas en reactivarse.

El comercio es otra de las actividades severamente dañadas. A diferencia de otras ocasiones, ahora el consumidor está excesivamente endeudado. Se añaden el desempleo y la pérdida de poder adquisitivo. Dejan de cotizar 109 mil personas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) entre noviembre de 1994 y junio del presente año. Las ventas caen al 30% anual en términos reales en abril-mayo. Corresponde una reducción estimada del PIB del sector comercio entre 6.5% y 7% anual, en el segundo trimestre2. No obstante la fuerte caída de las ventas totales, en algunos rubros crecen3: a) en la Ciudad de México: medicamentos y productos farmacéuticos y material e instrumental médico y de laboratorio; petróleo, sus derivados y combustibles; gasolina y gas doméstico; b) en Guadalajara: tiendas de abarrotes y gasolina; c) en Monterrey: gasolina. En todos ellos, con excepción del de tiendas de abarrotes en Guadalajara, el volumen de ventas cae, los aumentos registrados se deben a una mejoría en sus precios relativos (suben más sus precios que el promedio general, con el cual el INEGI deflacta las ventas nominales). Las tiendas de abarrotes en Guadalajara duplican sus ventas, es un caso especial que denota una sustitución contra las ventas de supermercados.

Continúan a la baja remuneraciones, horas trabajadas y empleo. En abril-mayo las primeras (por hora-hombre trabajada) se reducen 6.7%, respecto al mismo lapso en 1994, y las segundas 12.7%; el personal ocupado cae 8%. Hay ramas donde las retribuciones son mayores4: productos metálicos 1.6%, textiles 1.2% y sustancias químicas 0.4%. En el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se dan de baja 171 mil asegurados entre noviembre de 1994 y junio de 1995. Las más afectadas son: fabricación de productos metálicos, excepto maquinaria y equipo, 40 mil; construcción, reconstrucción y ensamble de equipo de transporte y sus partes, 19 mil; fabricación de calzado e industrias del cuero, 16 mil; y fabricación de productos minerales no metálicos, excepto del petróleo y de carbón mineral, 14 mil. En contraste el personal se expande en: fabricación y ensamble de maquinaria, equipos, aparatos, accesorios y artículos eléctricos, electrónicos y sus partes, 1,142; y otras industrias manufactureras, 783.


(1) El crecimiento del PIB del segundo trimestre se publica el 16 de agosto.

(2) El crecimiento del PIB del segundo trimestre se publica el 16 de agosto.

(3) Cifras de abril.

(4) Cifras de abril.