El producto interno bruto (PIB) crece en promedio 1.6%, comparado con 4.1% en 1994. El fenómeno puede considerarse parte de un mini-ciclo económico, esto es, reducciones pequeñas en magnitud y duración, insuficientes para apuntar un cambio hacia recesión (gráfica 27).
DEMANDA
Se contraen la inversión residencial, la producción de vehículos y las exportaciones a México. Durante el primer cuatrimestre, nuestras compras a EUA descienden 24%, el consumo de automóviles 8% y el gasto en construcción de vivienda 6%. Aunque estos sectores sólo representan el 10% del PIB, se estima que, en conjunto, restan 1.5 puntos de crecimiento económico en enero- junio.1 Además, la elevada acumulación de inventarios en el trimestre inicial conduce a menor producción los meses subsecuentes. A pesar de que en el siguiente trimestre la acumulación de inventarios baja 20 mil millones de dólares (mmd), continúa por encima de su valor promedio en el pasado.
Es factible que el PIB repunte en la segunda mitad del año, impulsado por el avance del consumo privado, la inversión empresarial y la residencial. El índice de compras de manufacturas sube, en julio, a 50.5%. Cuando su nivel es mayor que 50 indica que el sector manufacturero está en expansión. La Reserva Federal estima que el PIB crezca entre 1.5% y 2% este año.2 El promedio de las estimaciones de los analistas3 expresa una visión más optimista y hablan de 2.9%.
INFLACION
La Reserva Federal predice que ha de ser superior a la de 1994, pero controlada, en un rango de entre 3% y 3.5%. Lo más probable es que se logre este resultado, aunque existen riesgos a finales del año. Los precios al consumidor aumentan 3.0% en la primera mitad (en 1994, 2.6%) (gráfica 28). Para que se rebase el objetivo de la Reserva Federal precisa que las cotizaciones se eleven por arriba del 4% en julio-diciembre. Algunas variables que influyen en ellas suben a un ritmo menor que en el pasado: los sueldos y salarios 2.8% en el primer trimestre, contra 3.2% en los trimestres anteriores; los precios al productor en el segundo trimestre 4.9% anual, vs. 7.4% el año precedente.
El peligro aludido en los últimos meses proviene de una alta utilización de los factores. Cuando se combinan alta capacidad con bajo desempleo los precios tienden a incrementarse. En abril-junio esos dos factores se mantienen cercanos a los niveles en los que se considera que presionan el nivel de precios (desempleo de 6% y capacidad utilizada de 83%), aunque lo hacen ya en menor medida que en los primeros meses del año: la tasa de desempleo crece a 5.7% vs. 5.5% en enero-marzo; la capacidad utlizada se reduce de 85.2% en enero a 82.7% en junio (gráfica 29).
TASAS DE INTERES
Sus reducciones desde principios de año, así de corto como a largo plazo, anticipaban una política monetaria menos restrictiva, con descenso de tasas de fondos federales de unos 50 puntos base. El 6 de julio disminuyen 25 puntos (llegan a 5.75%). En su comparecencia ante el Congreso, el presidente de la Reserva declara que una baja adicional conviene sólo si hay evidencia de menor presión inflacionaria en el futuro, considerando que la desaceleración del PIB es transitoria. El mercado interpreta que no van a ocurrir nuevas reducciones de tasas en el resto del año. Las de largo plazo aumentan 30 puntos para ubicarse en 6.9% (gráfica 30).
Si se cumple la hipótesis de que la desaceleración forma parte de un mini- ciclo y no de un cambio de tendencia, no deben esperarse descensos en la tasa de corto plazo. Las de largo han de estabilizarse en niveles cercanos al 7% durante el resto del año. Significa que el mercado ya se ajusta a los nuevos escenarios de aquélla.
IMPLICACIONES PARA MEXICO
Durante la mayor parte de 1994 se observa una clara correlación entre las tasas de largo plazo en EUA y las entradas de capital a nuestro país, principalmente a través de la inversión en valores. El alza de las tasas a largo plazo y la perspectiva de que se mantengan en un nivel superior al de principios del año, significa un panorama menos favorable para la atracción de capital estadounidense. Empero, el horizonte que mostramos en materia de estabilidad financiera y las menores obligaciones con el exterior, pueden compensar el fenómeno.
El menor dinamismo de la economía norteamericana en 1995 afecta a las exportaciones mexicanas. Sin embargo, es en el primer semestre cuando se presenta el menor crecimiento (contrarrestado por la elevada depreciación del peso, que hace más competitivos nuestros productos en los mercados externos) y la caída en la actividad económica de nuestro país, que significó una menor capacidad de compra de productos estadounidenses. De allí que en los últimos meses se ha amplificado nuestro superávit comercial con EUA.
(1) Estimaciones de JP Morgan
(2) En un rango ampliado, la estimación de crecimiento del PIB es de 1.375 a 3%.
(3) Consensus forecasts. julio 10 de 1995.