En el primer trimestre el sector industrial acusa estancamiento (- 0.6%), y en el segundo se espera sensible retroceso (alrededor de - 10%); aunque la caída del mercado externo es mayor (se estima que el intercambio desciende alrededor de 20% en mayo-junio), hay exportaciones de excedentes industriales, en algunos casos cuantiosas y crecientes, pero no compensan la contracción económica interna.
ACTIVIDADES MAS DEPRIMIDAS
Además del comercio, destacan sectores como el de la construcción, prácticamente paralizada y con un decremento estimado de 15% en el primer semestre con respecto al mismo período de 1994 (cuadro 3); desde marzo, una vez rota la inercia del crecimiento de 1994, sus tasas negativas llegan a dos dígitos. Las empresas afectadas en mayor medida son las registradas en la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, que en enero-junio retroceden arriba de 40%; transporte, electricidad, riego y saneamiento son los tipos de construcción más dañados. La gran mayoría de las empresas opera abajo del 40% de su capacidad.
El pobre desempeño es producto de la ausencia de inversiones en infraestructura y de estancamiento en el mercado inmobiliario. La inversión pública en comunicaciones y transportes es menor en términos nominales (-1%) a la registrada en 1994. La de importantes consorcios inmobiliarios extranjeros y nacionales está detenida o pospuesta. La vivienda sufre notable retraso, en virtud de que el programa anunciado no es suficiente para activarla. Por tanto, pensamos que la mala situación ha de acentuarse en la segunda parte del año. En el sector textil (textiles, confección y cuero), la crisis agudiza sus ya malas condiciones (no adelanta desde 1990). Con ella, el mercado interno se retrasa (-40% según nuestras estimaciones); la producción también cae en el primer semestre (-17%), pero logra desplazar parcialmente importaciones que disminuyen -11% (cuadro 4). La rama se ve obligada a recurrir más a la exportación que, incluyendo maquila (explica la mitad de los envíos), avanza 46% (cuadro 5). En general, se padece por deficiente infraestructura, instalaciones obsoletas y rezago de precios. Los confeccionistas obtuvieron en junio aranceles compensatorios contra países fuera del TLC. Puede haber mayor baja de importaciones en julio-diciembre.
Madera arrastra problemas por falta de recursos para la explotación forestal, insuficiencia de caminos que faciliten el transporte de materias primas hacia los centros de consumo, baja productividad por hectárea y limitada aplicación de técnicas silvícolas. A esto se agrega una intensa caída del consumo de bienes duraderos, por la depresión económica. Calculamos un crecimiento anual negativo de -14%. Ha de disminuir el déficit comercial, principalmente por la severa baja de las importaciones, tanto de consumo cuanto de intermedios. La industria mueblera no puede levantar la producción para exportar (insuficiencia de insumos nacionales y falta de vías de comercialización son dos de los factores que afectan su competitividad); por su peso en el sector, es el ramo que impulsa la menor producción. Las manufacturas a partir de minerales no metálicos no sufren tanto como la construcción (-7.5 para el primer semestre), lo cual se explica por mayor capacidad de exportación y de sustitución de importaciones. Antaño se orientan únicamente al mercado doméstico. Ahora con plantas modernas, se efectúan tales operaciones con artículos que antes no se elaboran o no son competitivos. Los más resentidos, cemento, y, en especial, productos a base de cemento (concreto y piezas prefabricadas). Cerámicos y vidrio, tasas menos negativas, debido, en el primero, a la orientación hacia nuevos mercados (externo, institucional y de altos ingresos) y, en los segundos, a su vocación exportadora.
Productos metálicos, maquinaria y equipo se divide en dos: (1) automóviles y autopartes, y (2) el resto del sector.
La producción de la industria de automóviles disminuye como 20% en el primer semestre por el desplomes de las ventas locales (-59%), que se precipita después de los meses iniciales. Las exportaciones suben 33% en ese lapso, pero no logran superar la debilidad interna. Para el semestre en curso se anticipa baja de 26% en la producción: se acentúa la caída de ventas aquí (estimamos -69%) y el ritmo de crecimiento de las ventas afuera desciende por el menor margen de subvaluación; por ello las importaciones se abaten más, pues calculamos que cada vehículo que se exporta requiere, en promedio, importaciones por 7,400 dólares. Autopartes está en peor situación. Son relativamente pocas las empresas ligadas a los automóviles de exportación o que exportan directamente: en general, la producción ha de apoyarse en la capacidad para sustituir importaciones para el mercado de reemplazo y en el desempeño del mismo, que se deprime a tasa mucho mayor que la del consumo de combustibles para autos (-5%).
En cuanto al resto, es decir, la industria de productos metálicos, maquinaria y equipo distinta a los automóviles, el declive de la producción en el pasado semestre (-4%) es menor que la de los últimos, debido a: (1) tarda en cesar la inercia del crecimiento de 1994 (inversiones en proceso que no pueden frenarse de inmediato), (2) la baja de la demanda interna es menos brusca que la de la industria de vehículos, y (3) hay un incremento de las exportaciones y no sólo de las de maquila (20%), que son la mayoría, sino de las demás actividades (19%). En la mayoría de las actividades detectamos una prácticamente nula sustitución de importaciones, evidencia de la debilidad de nuestro ramo de bienes de capital. Para julio-diciembre estimamos que declina más la producción (-9%) por las condiciones del mercado propio, así como menos importaciones ajenas a la maquila. El déficit comercial se contrae de 7,500 millones de dólares en 1994 a 112 millones.
ACTIVIDADES CON BUEN DESEMPEÑO PERO INSUFICIENTE
En la agricultura, al inicio del año, avanzan (29%) los principales cultivos (ciclo otoño-invierno). El ramo pecuario logra aprovechar parte de la sustitución de importaciones que implica la devaluación (en cuanto al consumo de carne), y las exportaciones registran crecimientos importantes. Empero, se augura una situación no muy favorable del sector agropecuario en esta mitad del año, por los siguientes factores: a) disminución de superficies sembradas de cultivos relevantes (ciclo primavera-verano), aunada a que alrededor del 80% de la tierra es de temporal; b) el almacenamiento de agua en las presas de los distritos de riego llega apenas al 30.6% de la capacidad útil, en promedio, y c) la parte pecuaria se ve afectada por sequía: pérdida de más de 300 mil cabezas de ganado que, se estima, tarda seis años en recuperarse. El margen de ganancia que brinda la devaluación es contrarrestado por los altos costos que enfrenta.
La producción agroindustrial muestra tendencia a la desaceleración. Puede acentuarse en el segundo semestre para cerrar el año con -2.4%, dada su dependencia del mercado nacional y su poca participación en el comercio exterior. En la primera mitad del año, la reacción de la demanda interna de alimentos frente a la pérdida de poder adquisitivo, es disminuir sobre todo las importaciones; posteriormente prevemos, además, menor consumo por la sustitución de bienes procesados por naturales, factor de descenso del producto. En mejor posición las ramas de bebidas y tabaco, pues sus productos son bastante inelásticos al ingreso. Destacan tequila, brandys de uva y cerveza, que aparte tienen la opción de vender más allá de la frontera.
En la actividad minera hay un notable contraste. Por una parte, el petróleo, aunque gran exportador, no crece, y la explotación de canteras declina por su vínculo con la construcción.
Por otra, el resto de la minería, sobre todo la metálica no ferrosa (oro, plata, cobre, plomo, manganeso) y la de no metálicos (azufre, grafito, barita, fluorita) enfrentan un panorama promisorio en precios en dólares y/o producción. La actividad minera adelanta 0.3% en enero- junio, apoyada principalmente por el desempeño de metálicos, no métalicos y carbón. Prevemos que el desempleo del sector, en su conjunto ha de mejorar por la consolidación o la entrada en operación de nuevos proyectos. El volumen producido de metálicos no ferrosos puede ampliarse, además, por la reapertura de minas que habían cerrado. La exportación (aumenta 60% en el primer semestre) se beneficia con la devaluación y con el alza de precios en dólares de la mayoría de los minerales. Por el contrario, canteras, arcillas, caolines y sílices bajan sensiblemente por su dependencia del mercado interno de construcción. La actividad petrolera está casi a plena capacidad y, si bien las exportaciones crecen en valor debido a mejores precios, el volumen disminuye ligeramente.
La química pasa de una situación razonablemente buena en el semestre inicial a un moderado deterioro en el que corre, debido al bajo consumo local. La afectan el lento avance de los productos de Pemex (incluso con caída en la fabricación de algunos petroquímicos), la baja en pinturas y conexos (pigmentos, colorantes), vinculados a la construcción, y la de abonos e insecticidas, ligados a la agricultura. Algunos segmentos dedicados al consumo final, como perfumes/cósmeticos y aún jabones/detergentes, ya muestran declinación. Empero, otros aumentan su volumen, ya sea por ser bienes de primera necesidad (farmacéutica) o por descansar en su potencial exportador; es el caso de fibras químicas, resinas, hules sintéticos y ácidos para la elaboración de poliéster.
ACTIVIDADES QUE PROGRESAN
Además de electricidad, que ha moderado su adelanto (5% en la primera mitad del año, 4% en la segunda), descuellan metálicas básicas y papel.
Las industrias metálicas básicas siguen el mejor derrotero, 12.5% en enero-junio. Se beneficia con la devaluación, con las perspectivas alentadoras del mercado internacional, cuyos precios se encuentran en la fase alta del ciclo, y con la modernización y ampliación de la planta productiva: concluye casi simultáneamente con el comienzo de la crisis y en dicha circunstancia cíclica. Hay crecimiento en casi todos los artículos de acero (excepto varilla) y en intermedios de cobre, plomo y zinc.
La mayoría de estas industrias se someten a un programa de modernización en años recientes, lo cual les permite reducir costos frente a los promedios mundiales, mejorar la calidad y, en ocasiones, realizar alianzas con empresas con experiencia en el mercado internacional; esto facilita una agresiva orientación al exterior cuando el doméstico se desploma. Un soporte clave es obtener la norma ISO-9002 (norma internacional para el aseguramiento de calidad en producción e instalación) para algunas compañías. Hay un vuelco a la exportación en un período muy corto: hace un año, calculamos, se vende fuera el 27% de la producción y ahora 42%. El dinamismo puede acentúarse de aquí a diciembre. Ha de haber mayor capacidad efectiva de producción, tanto por maduración en la curva de aprendizaje en proyectos ya en marcha, cuanto por el inicio de nuevos.
En papel, prevemos que el incremento de la primera parte del año (5.4%) se acelera en la segunda. Cajas y envases sube significativamente (13%) al reducirse sus importaciones (-42%) y aumentar sus exportaciones directas, amén de que goza de dos efectos favorables adicionales: (a) aumenta su exportación indirecta a través de los envíos de bienes (manufacturados y agropecuarios) que utilizan envase, y (b) aunque limitada, hay sustitución de comprar externas por artículos nacionales que también lo usan.
El papel bond se beneficia con la devaluación; en los primeros meses la producción aumenta 55%. Empero, puesto que se trabaja cerca de la plena capacidad, los avances ulteriores han de ser limitados. Su situación contrasta con la de bienes como pañales y toallas sanitarias, cuyo consumo se retrae durante el primer semestre; su suerte depende de la posibilidad de producir con menor precio. Papel higiénico y servilletas eleva su producción en la primera parte del año y se espera que continúe con esta tendencia gracias a la baja elasticidad del consumo y a la sustitución de lo que antes se importa.