CONSIDERACIONES GENERALES
La severidad de las medidas fiscales y monetarias anunciadas por el
gobierno, dentro de su
programa de ajuste macroeconómico, significa una contracción del
producto interno bruto (PIB)
en 1995 comparable a la que experimenta el país como consecuencia de la
crisis cambiaria y
financiera de 1982. Empero, prevemos que el efecto es distinto al
observado hace doce años,
dados los cambios ocurridos en la estructura productiva del país y su
grado de integración con el
mercado externo.
- Para los sectores productores de mercancías, la nueva orientación de
la economía al
exterior y los acuerdos comerciales negociados durante los últimos años
abren posibilidades
para que numerosas empresas amortigüen la contracción del mercado
interno con un
aumento de sus exportaciones. Esta probabilidad es mucho más limitada
en 1982, cuando
casi tres cuartos de las últimas son petroleras.
- La apertura comercial fomentada desde mediados de la década pasada
eleva el
contenido importado de los productos mexicanos y también la oferta de
bienes de consumo.
Por ello, la devaluación del peso permite sustituir importaciones
(significativamente mayores
que las de 1982), si bien este efecto se limita por el cierre de
compañías causado por la
misma apertura. Con todo, dados los índices de capacidad ociosa
existente a fines de 1994,
cabe prever que dicha substitución modere la recesión que han de
experimentar los
fabricantes de mercancías.
- La apertura mercantil hace que muchos negocios, antes dedicados a la
manufactura,
consagren su actividad a la comercialización de artículos importados,
incluso abandonando
su labor de producción. Dada la caída que ha de sufrir el mercado
interno, esperamos que el
presente ajuste tenga efectos adversos en el comercio mayores que los
motivados por la
crisis de 1982.
- En cuanto al empleo, hay dos reflexiones que apuntan en sentido
contrario. Por una
parte, en las manufacturas la reducción de puestos de trabajo puede ser
menor que hace
doce años, tanto por las mayores oportunidades para exportar cuanto por
las significativas
ganancias en la productividad de la mano de obra, acumuladas desde que
nos abrimos al
exterior. Por otra, ramas muy generadoras de empleo, como la
construcción y el comercio,
ahora se ven más afectadas que entonces, lo que redunda en mayor
desocupación.
Tales consideraciones se toman en cuenta para pronosticar la
distribución sectorial del
ajuste, en lo que se refiere a producto interno bruto y comercio
exterior.
DISTRIBUCION SECTORIAL DEL AJUSTE
La contracción esperada del PIB nacional en 1995 impactará de manera
diferente las
diversas actividades económicas. Por cada punto porcentual de caída
del PIB, el ramo más
afectado es el de la construcción, seguido por el comercio; empero, se
espera un ligero
crecimiento en los servicios financieros e inmobiliarios y en el sector
agropecuario (gráfica 8).
Sector agropecuario
No obstante los problemas estructurales, estimamos que esta
actividad debe ser una de las
menos afectadas.
- Por lo que se refiere a la agricultura, la devaluación mejora la
conexión precios
internos/externos para los productores de granos que se destinan al
mercado interno, y
favorece las perspectivas de vender fuera hortalizas, frutas y flores.
Además, se mantienen
los apoyos del Procampo y se anuncian, como parte de la política de
ajuste, programas
adicionales de apoyo;
- En cuanto a la ganadería, la nueva relación de precios frente al
exterior permite
anticipar un notable descenso de las importaciones de productos
cárnicos y lácteos (distintos
a la leche en polvo), con efectos indirectos favorables.
Lo anterior sustenta un crecimiento de 1.5% para 1995.
Minería
La baja que calculamos se atribuye a la ya mencionada de la
construcción y actividades que
la surten, como vidrio y cemento. El estrechamiento del mercado interno
se compensa
parcialmente con mejores perspectivas de exportación, especialmente de
minerales no ferrosos
y, en menor medida, de algunos no metálicos. Sin embargo, la extracción
del principal producto
que se coloca en el extranjero -el petróleo- opera prácticamente a
plena capacidad.
Industria manufacturera
La disminución que esperamos del PIB es inferior a la prevista para
la economía en su
conjunto: el mayor peso de las exportaciones en las ventas totales,
ligado al dinamismo
estadounidense, debe remediar significativamente la debilidad del
mercado doméstico. Además,
como antes se señala, la devaluación abre un margen considerable para
la sustitución de
importaciones (gráfica 9).
- Alimentos, bebidas y tabaco. La limitación del consumo se explica,
en gran
medida, por la sustitución de alimentos procesados por naturales. El
de refrescos y cigarros
es bastante inelástico, lo que provoca una caída mayor que la del resto
de los alimentos
procesados. A pesar de que las importaciones de leche y bienes
intermedios difícilmente
han de contraerse, las de cárnicos, quesos y, en general, productos
terminados,
prácticamente desaparecen. Un progreso moderado de las exportaciones,
ya que faltan
capacidad instalada y canales de distribución apropiados. La mayor
exportación de café,
cerveza y mariscos congelados es por la disminución del consumo
nacional.
- Textiles, prendas de vestir e industria del cuero. La previsión es
de avance, por los
siguientes factores. Primero: la contracción del consumo desploma las
importaciones de
prendas de algodón y calzado sintético provenientes del Oriente.
Segundo: el tipo de
cambio, el arancel de 35% sobre bienes terminados procedentes de países
con los que no
hay acuerdos comerciales y el acceso al mercado norteamericano
negociado en el TLC,
hacen que nuestra industria tenga mayor presencia aquí e incremente sus
exportaciones,
sobre todo de calzado de cuero y de prendas de vestir de algodón.
Tercero: pueden
aumentar las importaciones de bienes intermedios para maquila, tales
como piezas cortadas
de tela y pacas de algodón, así como fibras sintéticas, que se traducen
en un adelanto
superior al de las correspondientes exportaciones.
- Madera y sus productos. El consumo de bienes duraderos se achica,
dado que
registra una alta elasticidad-ingreso(2). La contracción obedece,
asimismo, a la insuficiencia
de canales de distribución fuera del país (sólo 15% de las ventas se
dirigen al exterior) y a la
falta de insumos nacionales competitivos. La baja de importaciones se
concentra en bienes
de consumo final (como muebles de madera para oficina y dormitorios),
en bienes
intermedios al reducirse la producción local (como maderas de coníferas
y maderas
trabajadas). Se mantiene crecimiento de las importaciones para maquila
(madera aserrada
en tablas y partes de muebles).
- Papel y sus productos, imprentas y editoriales. El valor de la
producción disminuye
poco debido a la inelasticidad que existe en los bienes de consumo
(como servilletas,
pañales y papel higiénico), al impulso de la industria de envases dada
la menor importación
de bienes finales y al aumento de las exportaciones por más uso de las
imprentas. Lo
anterior ha de traducirse en importaciones de celulosa, parcialmente
resarcidas por menor
importación de bienes finales como cajas de cartón corrugado,folletos y
libros.
- Sustancias químicas, derivados del petróleo, caucho y plásticos. El
consumo
nacional aparente se abate como consecuencia de menor utilización de
combustibles y
retroceso de actividades manufactureras que demandan insumos químicos.
Sin embargo, el
PIB se reduce poco en virtud de una notable aceleración de las
exportaciones,
especialmente de petrolíferos, fibras y resinas, junto con
importaciones bastante inferiores
(gasolinas, gas, productos químicos).
- Productos de minerales no metálicos. La construcción, deprimida,
afecta los niveles
de consumo de cemento, cerámicos y vidrio, entre otros productos. Suben
las
exportaciones, pero no lo suficiente para equilibrar el resultado. En
los casos de cemento y
algunos cerámicos, aunque hay capacidad para exportar, es difícil
hacerlo con rapidez.
Asimismo, en cemento y ladrillo pueden cerrar algunas plantas obsoletas
o contaminantes.
- Industrias metálicas básicas. El decrecimiento del consumo
doméstico, por la
construcción, afecta sobre todo a aceros no-planos, aluminio y cobre.
Empero, la producción
puede avanzar debido a la posibilidad cercana de vender fuera y
sustituir importaciones
(aceros planos y sucedáneos de los metales no ferrosos que incrementan
el uso de insumos
nacionales).
- Productos metálicos, maquinaria y equipo. También decrecen las
ventas de los
respectivos bienes de consumo (autos, línea blanca, electrónica) y de
capital, por descenso
de la inversión pública y privada. La reducción del PIB no es mucha
porque se espera
exportar más, tanto de maquila (televisores y sus partes, autopartes,
receptores,
transformadores, etc.) cuanto manufacturas locales (automóviles y
motores para los
mismos, computadoras, estufas, autopartes, cables de cobre, partes
eléctricas). Las
importaciones van a decrecer.
Industria de la construcción
Menores inversión pública y privada, así como poder adquisitivo,
junto con elevadas tasas
reales de interés, permiten augurar una contracción significativa del
PIB. Este sector crea
numerosos empleos, especialmente mano de obra de baja calificación.
Electricidad, gas y agua
Si hay recesión general, estas actividades sostienen tasas de
crecimiento positivas, aunque
menores que su tendencia histórica. Prevemos un pequeño aumento.
Servicios
Han de abatirse, pues están frente a un mercado interno muy
desalentado.
Comercio, restaurantes y hoteles. La actividad mercantil,
especialmente la
basada en vender bienes finales de importación, afectada por baja de
remuneraciones y de
plazas de trabajo. Desciende el PIB, más de lo que lo hizo en 1983.
- Transporte y comunicaciones. Nuestra previsión del comercio
exterior es de una
ligera disminución del valor total (exportaciones más importaciones de
mercancías). Esto,
junto con la contracción generalizada de la actividad productiva
apunta a una reducción del
valor agregado del transporte, que no alcanza a ser compensado por el
crecimiento previsto
del PIB de las comunicaciones, especialmente telefonía.
- Servicios financieros e inmobiliarios. Pensamos que aumenten,
fundamentalmente
por mayores márgenes de intermediación en la primera mitad del año,
debido a la
astringencia crediticia que exige el programa de ajuste.
- Servicios comunales y personales. Este renglón debe contraerse
mucho menos que
el PIB en su conjunto, porque el auto-empleo es una opción para los
desplazados de sus
trabajos.
(1) Las estimaciones que aquí se presentan son preliminares. Suponen
tipo de cambio no mayor de N$6.50 por dólar, inflación diciembre-
diciembre que no excede de 50% y lanzamiento exitoso del programa de
UDI (unidades de inversión),
que implica tasas de interés reales altas y positivas durante la mayor
parte del año.
(2) Disminución de la cantidad demandada por cada punto de caída en
el ingreso.