Introducción2
En la agenda de las relaciones entre la sociedad venezolana y el Estado, el punto que ha cobrado mayor relevancia en los últimos años, es el relativo a la inseguridad ciudadana, asociado al de la delincuencia y al de la violencia. Lo insoslayable del tema viene dado por las alarmantes cifras de los delitos conocidos y por la inquietante percepción de desprotección que frente a aquéllos, tienen los ciudadanos. Para los venezolanos, y en especial para los habitantes del Area Metropolitana de Caracas, la inseguridad y la delincuencia son consideradas como uno de los principales problemas nacionales además del principal problema personal, según se reporta en los más acuciosos estudios de opinión realizados en los últimos tres años.
Existe un discurso, generalmente compartido, sobre la violencia, la inseguridad y la criminalidad, que da cuenta de diversas causas, magnitudes y consecuencias. Aunque parte del mismo guarde poca correspondencia con la realidad, al fin termina repartiendo inequitativamente las responsabilidades, mediante el manido trámite según el cual, los verdaderos culpables son las víctimas. A la par de aquel discurso que va moldeando las acciones institucionales públicas y privadas y las actividades personales, existe otro sobre las soluciones, que generalmente se basa en las exigencias, necesidades e intereses del grupo social que tiene las mayores posibilidades de obtener respuestas inmediatas del Estado.
El presente trabajo examina, en primer lugar, la percepción sobre el problema y su influencia sobre el conjunto social; seguidamente da cuenta de las cifras oficiales y reales sobre la criminalidad en la ciudad de Caracas y, por último, analiza algunos de los factores presentes en la criminalidad y la violencia en Caracas.
I. La percepción de la (in)seguridad o qué le preocupa a cuál opinión pública : ¿El Estado, los bienes o las vidas?
Cada vez se debate con más ahínco; el verdadero papel de la opinión pública, debate que se agria o se suaviza, según se esté del lado demonizado o beatificado de la encuesta en cuestión. La capacidad de consumir públicamente y la posibilidad de opinar ¿anónimamente?, van sustituyendo el ejercicio de unos derechos y creando otros, cuyo alcance y posibilidades son aún desconocidas en sociedades cada vez más heterogéneas y menos integradas.
Al margen de esa digresión, pero sin olvidarla del todo, es bueno señalar que la inseguridad personal o la seguridad ciudadana, la violencia y la delincuencia, son aspectos de la vida social que en nuestro país están suscitando las más variadas posiciones. La opinión de la "opinión pública" y la percepción de inseguridad como el marco valorativo y conceptual de esa opinión, son aspectos claves para la comprensión del fenómeno de la criminalidad violenta en Caracas y en Venezuela.
Como se conoce, la percepción es la comprensión y la construcción que de la realidad o del entorno hacen las personas en particular y la sociedad en su conjunto. Esta percepción se va construyendo, a partir de datos e informaciones de la realidad, que son valoradas emocional y subjetivamente según la experiencia personal, es decir, que es una construcción de la realidad que cada quién interpreta. En relación a la "inseguridad" se puede afirmar, entonces, que la percepción en torno a ella, se forma por la yuxtaposición de una información (algún hecho violento concreto que ha sufrido alguna persona, o alguien muy cercano, que lo ha visto), con los sentimientos que cargan valorativamente esa información (positiva o negativamente), que, en el caso concreto de la inseguridad, suelen ser de profundo temor, rechazo y miedo.3
Por ese sentimiento, que es real, aunque en su formación intervengan componentes valorativos, la población se siente más amenazada y atemorizada, exigiendo al Estado drásticas acciones, principalmente la de punición al delito. La existencia de la delincuencia, por una parte, y la poca posibilidad del Estado tanto en prevenirla como en reprimirla por la otra, conducen a una evaluación muy crítica del sistema, comenzándose a temer por un proceso de desintegración de la normativa social o anomia.
Existe también la convicción, entre algunos estudiosos del tema de la inseguridad en especial de aquellos vinculados a la criminología crítica, que el "dato" o la "información" que forma esa percepción, es construida con objetivos políticos, cuyo último fin es el de propiciar respuestas muy represivas al problema de la delincuencia, las cuales devienen, invariablemente, en la consolidación de tendencias más autoritarias en el seno de la sociedad. Por esa razón, tienden a mirar el tema de la percepción de inseguridad, con profunda desconfianza. Tener presentes estas consideraciones, es fundamental en el caso de Venezuela, ya que todas las evidencias señalan que la percepción de la inseguridad está adquiriendo una entidad propia, mostrándose como un valor real muy importante y como un componente a considerar cabalmente a la hora de evaluar la realidad de la criminalidad y de las políticas que se gestionan para su resolución.
Todos los estudios de opinión pública coinciden en señalar, que para tos venezolanos, especialmente aquellos que habitan las grandes ciudades, sin importar al sector social al que pertenezcan, tanto la delincuencia como la inseguridad personal, se convierten en el primer problema social, en el segundo problema nacional después de la situación económica, y en el problema que más afecta su vida personal, superando con creces, en ocasiones, al alto costo de la vida y el desempleo.4
Esa misma opinión pública coincide en señalar a la crítica situación económica del país como la causa fundamental de la delincuencia, a la vez que exige una gama de soluciones que con mayor o menor grado de consenso van, desde el incremento sustancial de la fuerza pública, a la aplicación selectiva de la pena de muerte.5 En relación al tipo de acciones realizadas para la solución del problema, la mayoría, según su grado de posibilidad, optó por la auto protección (mayor seguridad a su domicilio y a sus bienes, contratación de servicios privados, compra de armas) y por el cambio de hábitos sociales y de relación con la ciudad (no salir por las noches, no transitar por lugares "peligrosos", estar prevenido frente a los desconocidos, entre otros).6
La respuesta del Estado frente a este problema y frente a la opinión pública sobre el mismo, es, cuando menos, ambigua. Por una parte, desestima a esa opinión pública, acusándola de magnificar el problema, responsabilizando a los medios de información y comunicación social por la transmisión de informaciones tergiversadas y no ajustadas a la realidad sobre la delincuencia y la inseguridad, lo cual crea, a juicio del gobierno, un clima de alteración social que contribuye a la exacerbación del problema. Por otra parte, coincide con esa misma opinión pública, en el sentido de señalar a la crítica situación económica del país como "caldo de cultivo" de la delincuencia, y la complace, destinando importantes recursos en la ampliación del número y dotación de la fuerza pública, anunciando "mano dura" contra la delincuencia desbordada, aunque sugiere abiertamente a la población "que se cuide y cuide", porque la situación fiscal del gobierno le impide recursos y resta capacidad para controlar esa delincuencia. Y por la otra, ante las reiteradas y crecientes violaciones a los derechos humanos de vastos sectores de la población por parte de la fuerza pública, riposta que los derechos humanos no son sólo para los "delincuentes", sino que los policías y los ciudadanos aterrorizados por esa delincuencia incontrolable, también tienen derechos, entre los cuales pareciera estar el de prescindir de la vida de cualquier persona que no sea "ciudadana" o "policía."
Conviene señalar, que cerca del 97% de la información que sobre la delincuencia y sus actividades aparece diariamente en los medios de comunicación social, proviene de la policía.7 Quiere decir ello que la opinión pública sobre el tema, está formada no solamente por el arbitrio de los medios de comunicación, sino también por lo que comunica la policía. Es este el espacio ideal para la creación e identificación de la Ilamada "clase peligrosa", que en Venezuela en general y en la ciudad de Caracas en particular, pareciera ser, a juzgar por la convicción coincidente de la opinión pública y de los responsables del gobierno, todas aquellas personas afectadas por la crítica situación económica y social de Venezuela, universo formado, según estadísticas oficiales, por cerca del 80% de la población venezoiana.8
En un panorama tan complejo, sucede entonces, que aquellos ciudadanos con la verdadera capacidad de formar opinión pública, presionan al Estado para que use la fuerza pública a fin de garantizar su seguridad personal y la de sus bienes,9 mientras va creando, por su cuenta, sistemas privados de vigilancia que las más de las veces van en detrimento de la seguridad y libertad de otras personas. A la vez, ese despliegue de seguridad privada restringe amplios espacios públicos, convirtiéndolos en feudos y fortalezas.
Del otro lado, los gobiernos, administradores de un Estado cada vez más ausente de las grandes dinámicas públicas y sociales, interpretan cifras y opiniones como una amenaza a las condiciones de gobernabilidad y a su precaria legitimidad, por lo cual se ven imposibilitados de desligar la seguridad ciudadana de la seguridad de Estado. Y en el centro, una vasta mayoría de la población, cada vez más vulnerable a un conjunto de políticas que han deteriorado drásticamente buena parte de sus derechas y su relación con el Estado y que no dispone ni de la fuerza de opinión ni de recursos propios a los fines de exigir o garantizarse la seguridad que requiere, opta por resolver a su modo sus problemas, sean ellos de índole privada o pública, alejándose cada vez más de normas societales y convenciones jurídicas.
Es pertinente, por tanto, un análisis menos prejuiciado de la situación, que permita conocer cuál es la verdadera dimensión del problema de la criminalidad, y en qué medida está afectando la calidad de vida de cuáles venezolanos, a los fines de que el Estado reasuma sus responsabilidades en la administración racional, equitativa y eficiente en las instituciones de seguridad y control ciudadano.
II. Dinámicas y expresiones del delito y la violencia en el área metropolitana de Caracas
II.1. Las cifras oficiales y los sistemas de vigilancia epidemiológica de lesiones intencionales fatales y no fatales
Hay, al menos, cuatro tipos de dificultades que conspiran contra la validez y la confiabilidad de las cifras oficiales sobre criminalidad. El primero se relaciona con la certeza de que los delitos registrados no son necesariamente la totalidad de los delitos ocurridos. Como se conoce, esta denominada "cifra negra", entre otras razones, aumenta o desciende según el tipo de delito (existe cierta correlación entre la gravedad del delito y su denuncia) y según sea la confianza y credibilidad de las instituciones de seguridad y control. El segundo radica en Ias posibilidades objetivas para la recolección y manejo de la información, esto es, el cabal funcionamiento de las oficinas del Estado encargadas de tal fin. El tercero se vincula con la posible manipulación que dichas cifras pueden sufrir según intereses políticos o de Estado. El cuarto estriba en la existencia de un subregistro, concretamente en los casos de homicidios y suicidios, debido a la diversidad de formas de codificación y análisis y la falta de coordinación en la recolección de datos y de un sistema de emisión de informes no centralizado.10 Las experiencias más fiables para subsanar la anterior dificultad, se basan en el desarrollo de sistemas de vigilancia epidemiológica de causas externas (accidentes, homicidios, suicidios, lesiones no fatales), que incorporen a las instituciones de salud involucradas en la atención y determinación de las lesiones, sean ellas fatales o no, con el fin de producir sistemas de información sencillos y confiables que complementen las informaciones obtenidas a través de las instancias y los métodos regulares.
En el caso venezolano y concretamente en el caso de las cifras de criminalidad disponibles para el Area Metropolitana de Caracas, se presentan las siguientes limitaciones:
Uno de los elementos que puede ser de gran ayuda para la estimación de la cifra negra, es la serie de resultados obtenidos en las encuestas sobre victimización. Actualmente, la Dirección de Prevención del Delito del Ministerio de Justicia se encuentra en la fase de aplicación de una, ya que los resultados válidos de la última realizada en el país, corresponden al año 1985. Por esa razón, no se disponen de los criterios suficientes para una adecuada estimación de la mencionada cifra.
Sobre la validez de los datos y los criterios para su recolección, ciertos fundamentos permiten suponer, que el funcionamiento de las dependencias encargadas de recabarlas y organizarlas no es el más expedito. Las estadísticas sobre delitos son elaboradas en la División de Estadística del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, organismo adscrito al Ministerio de Justicia. Todas las denuncias que se tramiten ante cualquier policía del país, sea ella estadal o municipal deben Ilegar a esa oficina. Aparte de las limitaciones de tipo técnico y organizativo para la administración de la información, por la falta de automatización y la poca coherencia interna de la entidad, una de las principales fallas de esas cifras, estriba en el hecho de las sucesivas divisiones político administrativas que han ocurrido en las principales ciudades de Venezuela en los últimos seis años, como consecuencia del proceso de descentralización administrativa y política del estado. AI seguir utilizándose los criterios previos a la descentralización, se afecta el número de delitos contabilizados por entidad federal, y por ello, la tasa real de delitos, principalmente la que corresponde al Area Metropolitana de Garacas.11
En relación a la posibilidad de manipulación y ocultamiento de las cifras reales con fines políticos o de Estado, se carece de las referencias necesarias para determinar si las mismas han sido tergiversadas en algún sentido y, en el caso afirmativo, cuáles han sido los objetivos de esa manipulación. Lo que sí se conoce, es que, tal y como sucede en otras ciudades latinoamericanas, se presentan algunas disparidades entre el número de víctimas de violencias conocidas en Medicina Legal y el número de víctimas de violencias reflejadas en las estadísticas oficiales. A los fines de subsanar esas discrepancias en los registros, actualmente se desarrollan dos sistemas de vigilancia epidemiológica de lesiones intencionales fatales y no fatales, cuyos resultados permitirán advertir, en el caso que existan, las causas de las incongruencias para su adecuada corrección.
A los fines de la documentación necesaria para la elaboración de este informe, y en consideración a las limitaciones expuestas, se utilizaron las estadísticas oficiales sobre os delitos totales registrados en la ciudad de Caracas, entre los años 1986 199612 producidas por la Policía Técnica Judicial (PTJ), así como las publicadas por la Oficina Central de Estadística e Informática (OCEI)13 y por el Ministerio de Justicia. Las mismas fueron cotejadas, además, con aquellas de las más importantes Comisarías del Area Metropolitana de Caracas. A los fines de contrastación con las cifras oficiales, se analizan parte de los primeros resultados obtenidos en los sistemas de vigilancia epidemiológica que se están desarrollando. Se hace imprescindible mencionar que los mismos forman parte de investigaciones en curso, no concluidas, de las cuales se extrajeron un conjunto de datos como primeras descripciones y explicaciones de lo que será un trabajo más completo y exhaustivo.
Para el conocimiento de la situación de la criminalidad en Caracas, se tomaron en cuenta las estadísticas de delitos totales registrados, así como los delitos registrados contra la propiedad y contra las personas. De los delitos contra la propiedad, se analizan primordialmente los de hurto14 y robo.15 De los delitos contra las personas, se analizan las lesiones personales16 y el homicidio.17 Los mismos fueron seleccionados para su análisis, debido a que los hurtos y los robos suman el 66% del total general de delitos registrados en el país. Sobre las lesiones personales y el homicidio, baste saber que es el tipo de delito que más se teme por el grado de violencia que comporta. Pese a la gran importancia que tienen debido a su magnitud y a sus consecuencias, se excluyen de este trabajo los homicidios y lesiones en accidentes de tránsito, debido a que la información oficial disponible al respecto, es muy poco confiable y difusa. También se excluyen los suicidios.
II.2. Las magnitudes del delito
Según las estadísticas oficiales Caracas18 es la ciudad que revela los mayores índices de criminalidad en Venezuela. Concentrando cerca del 17% de la población total del país, la cifra de los delitos totales conocidos en el Area Metropolitana, alcanza un 26% del total nacional.
Un examen de las cifras de los delitos totales registrados, tanto para el país como para Caracas, correspondientes al período 1986 1996, (Cuadro No.1) revela una situación un tanto sorprendente: a partir del año 1993, las tasas de esos delitos son decrecientes, tanto para Venezuela, como para Caracas, ya que, en el caso de ésta última, la tasa se mueve de 2924 delitos registrados por cien mil habitantes en 1993, a una tasa de 1992 delitos en el año 1996, reduciéndose en un 31,8%, en un período de cuatro años. La tasa de delitos totales en Caracas alcanza su nivel más alto en el año 1989,19 evidenciando dos comportamientos: la tasa muestra un nivel ascendente entre 1986 1989, para luego bajar y volver a ascender hasta 1993, fecha a partir de la cual, desciende notablemente.
| Cuadro 1 Delitos totales registrados | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1986 | 175.855 | 988 | 71.879 | 2.256 |
| 1987 | 202.977 | 1.110 | 88.601 | 2.728 |
| 1988 | 217.274 | 1.158 | 94.815 | 2.864 |
| 1989 | 244.828 | 1.272 | 103.781 | 3.076 |
| 1990 | 244.828 | 1.255 | 89.672 | 2.809 |
| 1991 | 236.481 | 1.184 | 86.284 | 2.673 |
| 1992 | 247.266 | 1.209 | 89.841 | 2.755 |
| 1993 | 266.882 | 1.276 | 96.329 | 2.924 |
| 1994 | 271.493 | 1.269 | 83.871 | 2.520 |
| 1995 | 251.827 | 1.153 | 68.904 | 2.049 |
| 1996 | 261.630 | 1.176 | 67.652 | 1.992 |
| Fuente: OCEI/Cuerpo Técnico de Policía Judicial (CPTJ)/Cálculos propios. | ||||
En términos de los delitos contra la propiedad registrados en el mismo período, (Cuadro No.2), observamos la repetición de la situación antes descrita. La tasa de los mismos decrece, en Caracas, un 20% de 1993 a 1996, luego de haber alcanzado su nivel más alto en el año 1987.
| Cuadro N° 2 Delitos registrados contra la propiedad | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1986 | 133.702 | 751 | 61.361 | 1.926 |
| 1987 | 158.863 | 869 | 77.691 | 2.392 |
| 1988 | 143.852 | 766 | 65.050 | 1.965 |
| 1989 | 162.421 | 843 | 64,581 | 1.914 |
| 1990 | 157.232 | 806 | 58.470 | 1.831 |
| 1991 | 145.079 | 726 | 54.177 | 1.678 |
| 1992 | 148.107 | 724 | 56.004 | 1.717 |
| 1993 | 168.131 | 804 | 63.868 | 1.939 |
| 1994 | 183.406 | 857 | 60.757 | 1.825 |
| 1995 | 175.970 | 805 | 52.150 | 1.551 |
| 1996 | 187.452 | 842 | 52.748 | 1.553 |
| Fuente:OCEI/CPTJ/Cálculos propios. | ||||
Los delitos contra las personas registrados en el período señalado (Cuadro No.3), dan cuenta del mismo decrecimiento, ya que la tasa de los mismos en Caracas se mueve de 346 en 1992 (la más alta deI período), a una de 239 en 1996, reduciéndose un 30,3%.
| Cuadro N° 3 Delitos registrados contra las personas | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1986 | 26.017 | 146 | 6.507 | 204 |
| 1987 | 28.094 | 53 | 6.979 | 214 |
| 1988 | 31.208 | 166 | 7.671 | 231 |
| 1989 | 30.871 | 160 | 8.050 | 238 |
| 1990 | 37.954 | 194 | 8.531 | 267 |
| 1991 | 42.173 | 211 | 10.542 | 326 |
| 1992 | 45.597 | 223 | 11.284 | 346 |
| 1993 | 45.005 | 215 | 10.282 | 312 |
| 1994 | 44.351 | 207 | 9.342 | 280 |
| 1995 | 42.099 | 193 | 8.291 | 246 |
| 1996 | 40.122 | 180 | 8.117 | 239 |
| Fuente:OCEI/CPTJ/Cálculos propios | ||||
Las cifras previamente analizadas, muestran una desproporción entre los dos tipos de delitos, ya que la tasa promedio de los delitos contra la propiedad (1728) es seis veces mayor a la tasa promedio de los delitos contra las personas (288), lo que demuestra que en la ciudad de Caracas, hay más delincuencia que violencia homicida.
11.3. De los delitos contra la propiedad: los hurtos y los robos
Los hurtos registrados en Caracas (Guadro No.4), revelan una disminución sostenida en su tasa desde el año 1987, del orden de un 60,4%. Cabe señalar, sin embargo, que en relación a 1995, la tasa de 1996, presenta un ligero incremento del 5,5%. La tasa de hurtos alcanzó su nivel más alto en el año 1987. La diferencia entre la tasa de hurtos entre los años 1986 y 1996, es del 40%.
| Cuadro N° 4 Hurtos registrados | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1986 | 72.798 | 409 | 29.189 | 917 |
| 1987 | 97.781 | 535 | 44.659 | 1.375 |
| 1988 | 80.000 | 427 | 32.147 | 971 |
| 1989 | 86.558 | 450 | 26.293 | 780 |
| 1990 | 77.700 | 398 | 21.677 | 678 |
| 1991 | 78.211 | 391 | 19.812 | 613 |
| 1992 | 66.146 | 323 | 18.523 | 568 |
| 1993 | 68.328 | 326 | 19.010 | 577 |
| 1994 | 76.582 | 358 | 18.747 | 563 |
| 1995 | 78.027 | 357 | 17.444 | 518 |
| 1996 | 85.613 | 384 | 18.630 | 548 |
| Fuente: OCEI/CPTJ/Cálculos propios. | ||||
Las cifras de hurtos de vehículos, (Guadro No. 5), experimentan a nivel nacional, la tendencia decreciente desde el año 1993, fecha en que la tasa alcanzó su nivel más alto (172). En Caracas, la tasa desciende un 44,2% entre 1993 (tasa más alta de la década) y 1996. En relación a la tasa de hurto de vehículos correspondiente al año 1986, la de 1996, decreció en un 33%.
| Cuadro N° 5 Hurtos de vehículos registrados | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1986 | 25.105 | 141 | 14.403 | 452 |
| 1987 | 25.019 | 137 | 14.475 | 445 |
| 1988 | 27.071 | 144 | 13.909 | 420 |
| 1989 | 30.201 | 157 | 15.735 | 466 |
| 1990 | 29.536 | 151 | 14.621 | 458 |
| 1991 | 29.816 | 149 | 15.650 | 485 |
| 1992 | 30.607 | 149 | 17.475 | 536 |
| 1993 | 36.065 | 172 | 17.956 | 545 |
| 1994 | 33.620 | 157 | 15.473 | 465 |
| 1995 | 26.929 | 123 | 11.620 | 346 |
| 1996 | 24.740 | 111 | 10.320 | 304 |
| Fuente: OCEI/CPTJ 7Cálculos propios. | ||||
Aunque no se encuentra incluido en la clase de delitos tipificados contra la propiedad por el Código Penal venezolano, sino que se le considera como uno contra la conservación de los intereses públicos y privados, se incluye aquí el delito desvalijamiento de vehículo, tanto por las magnitudes que Ilegó a alcanzar en el período estudiado, como por la violenta reducción experimentada por su tasa. Además, es un delito que afecta especial y considerablemente a los sectores medios de la población (La información sobre este delito no se encuentra disponible para los años anteriores). La tasa de desvalijamiento de vehículos registrados (Cuadro No. 6), se redujo en la ciudad de Caracas, de 485 en 1991 a 65 en 1996, lo cual significa una reducción del 86,6%.
| Cuadro N° 6 Desvalijamiento de vehículos registrados | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1991 | 21.863 | 109 | 15.643 | 485 |
| 1992 | 23.674 | 115 | 15.754 | 483 |
| 1993 | 24.051 | 115 | 15.937 | 483 |
| 1994 | 14.361 | 67 | 7.392 | 222 |
| 1995 | 6.812 | 31 | 3.054 | 91 |
| 1996 | 4.980 | 22 | 2.199 | 65 |
| Fuente: OCEI/CPTJ/Cálculos propios. | ||||
En relación a los robos registrados (Cuadro No. 7), mientras la tasa nacional experimenta un incremento del 6,6% entre 1986 y 1996, en Caracas decrece en un 1.6% . Entre la tasa más alta del período en Caracas, alcanzada en el año 1993 y la del año 1996, la diferencia es del 26%.
| Cuadro No. 7 Robos registrados | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1986 | 27.704 | 155 | 10.064 | 315 |
| 1987 | 24.825 | 135 | 10.077 | 310 |
| 1988 | 26.237 | 139 | 9.322 | 261 |
| 1989 | 34.531 | 179 | 10.860 | 321 |
| 1990 | 25.449 | 130 | 11.165 | 349 |
| 1991 | 22.696 | 113 | 10.021 | 310 |
| 1992 | 23.864 | 116 | 10.423 | 319 |
| 1993 | 32.046 | 153 | 13.812 | 419 |
| 1994 | 37.356 | 174 | 13.496 | 405 |
| 1995 | 35.009 | 160 | 10.937 | 325 |
| 1996 | 36.962 | 166 | 10.525 | 310 |
| Fuente: OCÉI/CPTJICálculos propios. | ||||
El delito conocido como robo lesión, (Cuadro No. 8) demuestra una variación decreciente en su tasa del 36,6%, entre el año 1993 y el año 1996. No se encontró la información correspondiente a los años anteriores.
| Cuadro No. 8 Robos Lesiones registrados | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1991 | 1.669 | 8.3 | 636 | 19.0 |
| 1992 | 1.994 | 9.8 | 675 | 20.7 |
| 1993 | 2.263 | 10.8 | 730 | 22.1 |
| 1994 | 2.486 | 11.6 | 678 | 20.3 |
| 1995 | 2.408 | 11.0 | 497 | 14.7 |
| 1996 | 2.506 | 11.2 | 477 | 14.0 |
| Fuente: OCEIICPTJ/Cálculos propios. | ||||
El robo de vehículos registrado (Cuadro No.9), demuestra en cambio, un aumento importante en su tasa en el Area Metropolitana, ya que la misma pasa, de 110 en 1990, a 219 en 1996, lo cual significa un incremento del 49,7%.
| Cuadro N° 9 Robos de vehículos registrados | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1990 | 6.695 | 34 | 3.513 | 110 |
| 1991 | 8.180 | 41 | 3.163 | 98 |
| 1992 | 9.598 | 47 | 3.768 | 115 |
| 1993 | 14.505 | 70 | 6.512 | 197 |
| 1994 | 17.609 | 82 | 6.992 | 210 |
| 1995 | 18.647 | 85 | 6.602 | 196 |
| 1996 | 21.967 | 99 | 7.437 | 219 |
| Fuente: OCEIICPTJ/Cálculos propios. | ||||
Il.3. De los delitos contra las personas
II.3.1. Las lesiones personales
En el análisis de las lesiones personales registradas en el período 19861996 (Cuadro No.10), podemos observar que, en Caracas, la reducción de la tasa entre 1988 y 1996 es del 6%. La más alta 267, se registró en 1992, para ubicarse en 158 en 1996.
| Cuadro N° 10 Lesiones personales registradas | ||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Caracas* N° de Delitos | Tasa x 100.000 |
| 1986 | 24.002 | 134 | 5.362 | 168 |
| 1987 | 26.146 | 143 | 5.830 | 179 |
| 1988 | 29.069 | 154 | 7.089 | 214 |
| 1989 | 22.504 | 116 | 6.746 | 199 |
| 1990 | 26.621 | 151 | 6.601 | 206 |
| 1991 | 33.381 | 167 | 8.554 | 265 |
| 1992 | 35.482 | 174 | 8.726 | 267 |
| 1993 | 34.008 | 162 | 7.319 | 222 |
| 1994 | 32.525 | 152 | 6.257 | 188 |
| 1995 | 30.745 | 150 | 5.469 | 163 |
| 1996 | 30.767 | 138 | 5.393 | 158 |
| Fuente: OCEI/CPTJ/Cálculos propios | ||||
No obstante, esta disminución puede examinarse también, a la luz de algunos elementos que ponen en duda la confiabilidad de los registros oficiales, ya que para el caso de este delito, se dispone de cierta información complementaria. Una investigación que se Ileva a cabo en la División de Medicina Legal del Cuerpo Técnico de Policía Judicial20 revela que la cifra de casos de lesiones intencionales allí atendidas, guarda cierta diferencia con la que finalmente aparece reflejada en las estadísticas oficiales (Cuadro No. 11). Como puede observarse, en los años 1995 y 1996, la diferencia señalada asciende a casi el 50%.
| Cuadro N° 11 Lesiones en Caracas | ||
| Año | Lesiones No. oficial | Lesiones No. oficial |
| 1994 | 6.257 | 6.210 |
| 1995 | 5.469 | 9.510 |
| 1996 | 5.393 | 9.189 |
| Fuente: CPTJ/Medicina Legal *Se excluyen lesiones por accidentes de tránsito y casos de atención médica por violación. | ||
Por otra parte, información adicional permite establecer la creciente magnitud de la "cifra negra". Son los datos resultantes de un sistema vigilancia epidemiológica que se desarrolla en el hospital público más importante de Caracas.21
| Cuadro N° 12 Lesiones atendidas en emergencia años 1995 y 1996 | |||||||
| TIPO DE LESION | 1995 | 1996 | Var. | ||||
|   | Mass | Fem | Total | Mass | Fem | Total | % |
| H. por Armas de Fuego | 1.444 | 117 | 1.561 | 1.602 | 98 | 1.700 | +08 |
| H. por Armas Blancas | 613 | 59 | 672 | 845 | 93 | 938 | +39 |
| Politraumatismos | 750 | 274 | 1.024 | 1.067 | 353 | 1.420 | +39 |
| No indican causa | 14 | 8 | 22 | 0 | 0 | 0 |   |
| Total | 2.821 | 458 | 3.279 | 3.514 | 544 | 4.058 | +23 |
| Tasa Les. x 100.000 |   | 2.493 |   |   | 3.081 |   | +23 |
| Fuente: Proyecto "Sistema de vigilancia epidemiológica de lesiones intencionales no fatales 1995 1996." | |||||||
| Cuadro N° 13 Lesiones atendidas en emergencia años 1995 y 1996 (porcentajes) | ||||||
| TIPO DE LESION | 1995 | 1996 | ||||
|   | M | F | T | M | F | T |
| Heridas por armas de fuego | 51 | 26 | 48 | 46 | 18 | 40 |
| Heridas por armas blancas | 22 | 13 | 21 | 24 | 17 | 23 |
| Politraumatismos | 27 | 60 | 31 | 30 | 65 | 37 |
| No indican causa | 0 | 2 | 2 | 0 | 0 | 0 |
| Fuente: Proyecto " Sistema de vigilancia epidemiológica de lesiones intencionales no fatales.1995 1996." | ||||||
Como se desprende de la observación de los cuadros anteriores (No. 12 y 13), en el año 1995, se atendieron sólo en ese hospital, 3.279 emergencias por lesión intencional.22 Resalta entonces el hecho, de que la cifra total de atendidos en esa emergencia constituye casi el 60% de la cifra oficial de lesiones registradas en Caracas ese mismo año. Uno de los aspectos más reveladores del estudio, sin embargo, lo constituye la información de que sólo un 2,8% de los casos atendidos solicitó una constancia de atención sobre la lesión sufrida para la consignación de una denuncia en la policía.
Las lesiones atendidas en la misma institución en el año 1996, Ilegaron a 4.058, incrementándose, respecto al año anterior, en un 23%. Del total de estos casos, sólo un 3,1% solicitó la respectiva constancia para la tramitación de la denuncia correspondiente.
Aunque es necesario señalar que, en un 62%, las víctimas se negaron a suministrar información23 sobre las causas que originaron la lesión, pudo conocerse, que las mismas fueron, en su mayoría, riñas y atracos (Cuadro No.14).
| Cuadro N° 14 Causa de la lesión | |
| CAUSA DE LA LESlON | % |
| Riña | 26.5 |
| Atraco | 23.0 |
| Ajuste | 16.0 |
| Golpiza | 15.0 |
| Golpiza familiar | 5.3 |
| Golpiza conyugal | 10.9 |
| Ataque sexual | 2.8 |
| Fuente: Proyecto " Sistema de vigilancia epidemiológica de lesiones intencionales no fatales. 1996 1996." | |
La discrepancia entre las cifras oficiales registradas y las conocidas, a través de los dos sistemas de vigilancia epidemiológica evidencian problemas en la propensión a la denuncia. Es este un elemento a tomar en consideración, a la hora de formular cualquier política en prevención de violencias.
11.3.2. Los homicidios
El análisis correspondiente a las cifras de la evolución de la violencia homicida, dan cuenta del carácter endémico de la misma en Caracas, no sólo por las magnitudes alcanzadas, sino por el corto tiempo en que lo hicieron.
Mientras que la tasa nacional de homicidios se incrementa dos veces y media entre 1986 y 1996 (Cuadro No. 15), en el Area Metropolitana de Caracas, en ese mismo período, se incrementa más de cuatro veces.
| Cuadro No.15 Homicidios registrados | ||||||
| Año | Venezuela N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Incremento Tasa | Caracas N° de Delitos | Tasa x 100.000 | Incremento Tasa |
| 1986 | 1.501 | 8.4 | 100.0 | 335 | 13.4 | 100.0 |
| 1987 | 1.485 | 8.1 | 96.4 | 360 | 14.2 | 105.9 |
| 1988 | 1.709 | 9.1 | 108.3 | 479 | 18.6 | 138.8 |
| 1989* | 2.513 | 13.0 | 154.7 | 1.186 | 45.4 | 338.8 |
| 1990 | 2.474 | 12.6 | 150.0 | 1.010 | 31.6 | 236.8 |
| 1991 | 2.502 | 12.5 | 148.8 | 1.036 | 32.1 | 239.5 |
| 1992** | 3.366 | 16.4 | 195.2 | 1.541 | 47.2 | 352.2 |
| 1993 | 4.292 | 20.5 | 244.0 | 2.064 | 62.6 | 467.1 |
| 1994 | 4.733 | 22.1 | 263.0 | 2.188 | 65.7 | 490.2 |
| 1995 | 4.481 | 20.5 | 244.0 | 2.007 | 60.0 | 447.7 |
| 1996 | 4.961 | 22.3 | 265.6 | 1.902 | 56.0 | 417.9 |
| Fuente: OCEI/CPTJ/Cálculos propios. *En el importante incremento del número de homicidios de este año, hay que considerar el Ilamado "Caracazo" del 27 02 89 , fecha en la cual murieron violentamente cerca de 500 personas. **En las cifras de este año hay que considerar, como producto de un evento inusual, las víctimas resultantes de los dos intentos del golpe de Estado (04-02 92 y 27 1 1 92). | ||||||
El crecimiento de la tasa de homicidios por cien mil habitantes en Caracas, no es lineal: lo hace un 5% y un 28% en 1987 y 1988, respectivamente, para dar un salto espectacular del más del 100% en 1989.24 En 1990, decrece en relación a 1989, aunque guarda una diferencia significativa con la tasa del año 1988. La tasa vuelve a experimentar un salto en 1992 y otro aún más importante en 1993. En 1994 sube un 5%, para decrecer un 8,6% en 1995 y un 6,5% en 1996.
Sin embargo, la investigación ya mencionada en la División de Medicina Legal, pone de manifiesto que la situación en relación a la violencia homicida, puede ser aún más preocupante. (Cuadro No. 16)
| Cuadro N° 16 Homicidios. Area metropolitana de Caracas (Medicina legal) | ||
| Año | Caracas No de delitos | Tasa x 100.000 |
| 1990 | 1.444 | 49.7 |
| 1991 | 1.337 | 45.8 |
| 1992 | 2.115 | 65.0 |
| 1993 | 2.625 | 80.7 |
| 1994 | 2.637 | 80.1 |
| 1995 | 2.334 | 70.1 |
| 1996 | 1.991 | 64.5 |
| Fuente: Proyecto Conicit N° 9500072025 | ||
La incorporación de 28.000 protocolos de autopsia a la base de datos de dicha investigación, ha permitido conocer algunas de las características de las víctimas de homicidio en Caracas, entre los años 1986 1996. A continuación se analizarán los datos correspondientes a la serie 1992 1995
Como se desprende de la observación del cuadro siguiente, (No. 17) la víctima de homicidio, es, en promedio, un 95% de las veces hombre y un 5% mujer.
| Cuadro No. 17 | |||||
| Sexo (%) | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 |
| Masculino | 94 | 96 | 96 | 95 | 95 |
| Femenino | 6 | 4 | 4 | 5 | 5 |
| Fuente: Proyecto Conicit N° 95000720 | |||||
En relación a la edad de las víctimas, (Cuadro No. 18), el dato más resaltante se relaciona con el hecho de que el 53,5% de las mismas tiene una edad comprendida entre los 15 y 24 años, aunque un mayor porcentaje se ubica en el rango de edad comprendido entre los 20 y los 24 años (27,8%). Las tasas de homicidios para estos grupos de edad, dan cuenta, por tanto, del carácter endémico que tiene la violencia homicida en los jóvenes de Caracas (Cuadro No.l8). Es de hacer notar, que cerca del 2% de las víctimas de homicidio, han sido menores de nueve años.
| Cuadro N° 18 Edad de las víctimas | |||||||
| EDAD | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 | TOTAL | % |
| 0-5 |   |   |   |   | 18 | 18 |   |
| 5-9 | 19 | 20 | 7 | 12 | 10 | 68 | 0.6 |
| 10-14 | 52 | 58 | 61 | 44 | 41 | 256 | 2.3 |
| 15-19 | 544 | 637 | 706 | 572 | 476 | 2.935 | 25.7 |
| 20-24 | 546 | 699 | 724 | 676 | 530 | 3.175 | 27.8 |
| 25-29 | 354 | 408 | 442 | 403 | 332 | 1.939 | 17.0 |
| 30-34 | 274 | 267 | 240 | 227 | 183 | 1.191 | 10.5 |
| 35-39 | 120 | 173 | 160 | 129 | 130 | 712 | 6.3 |
| 40-44 | 82 | 97 | 90 | 90 | 88 | 447 | 4.0 |
| 45-49 | 48 | 54 | 63 | 55 | 48 | 268 | 2.4 |
| 50-54 | 29 | 43 | 31 | 29 | 30 | 162 | 1.4 |
| 55-59 | 17 | 16 | 17 | 20 | 15 | 85 | 0.8 |
| > 60 | 46 | 38 | 47 | 29 | 31 | 191 | 1.7 |
| Fuente: Proyecto Conicit N° 95000720 | |||||||
| Cuadro No. 19 Homicidios en jóvenes de Caracas (Tasa x 100.000 habitantes) | |||||
| EDAD | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 |
| 15 19 | 172 | 201 | 218 | 172 | 136 |
| 20 24 | 194 | 249 | 251 | 229 | 170 |
| Fuente: Proyecto Conicit N° 95000720 | |||||
A partir de la información documental recabada en la investigación mencionada, la caracterización de los homicidios ocurridos en Caracas entre 1992 y 1996, según los protocolos de autopsia analizados, es la siguiente:
La relación de los homicidios con el otro tipo de muertes violentas (accidentes de tránsito y suicidios), varió de un 60,8% en 1992 a 65,7% en 1996 (cuadro No.20).
| Cuadro N° 20 | |||||
| Muertes Violentas % | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 |
| Accidental | 30.8 | 26.6 | 26.4 | 28.3 | 24.9 |
| Homicidio | 60.8 | 66.1 | 66.1 | 65.0 | 65.6 |
| Suicidio | 8.4 | 7.0 | 7.2 | 6.5 | 8.1 |
| Fuente: Proyecto Conicit N° 95000720 | |||||
Según el tipo de arma utilizada para la comisión del homicidio (cuadro No. 21), se observa que el arma de fuego se utilizó en un promedio del 89% de los homicidios cometidos en la ciudad de Caracas. Puede observarse, además, que en el año 1992, el arma de fuego se utilizó en el 83% de los casos, mientras que en año 1996, se utilizó en el 90%.
| Cuadro N° 21 Homicidios según tipo de arma | |||||
| Tipo de arma utilizada % | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 |
| Arma de fuego | 83 | 91.0 | 88.0 | 90.0 | 90.6 |
| Arma blanca | 10 | 7.5 | 8.1 | 7.8 | 6.9 |
| Fuente: Proyecto Conicit N° 95000720 | |||||
La información cronológica sobre los homicidios, es de fundamental importancia para la aproximación a un conocimiento más cabal acerca de sus causas y de la eventual posibilidad de su prevención. Las cifras expuestas señalan que, en promedio, la mayor cantidad de homicidios en la ciudad de Caracas entre 1992 y 1996, ocurrieron en un 47,6% Ios fines de la semana, y el día en que en promedio ocurrió la mayor cantidad de homicidios, fue el domingo (Cuadro No. 22). El resto de los días de la semana, muestra una distribución más o menos uniforme.
| Cuadro N° 22 Homicidios según día de la semana (Porcentaje) | |||||
| Día de la Semana | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 |
| Lunes | 9.9 | 9.6 | 11.9 | 10.9 | 10.3 |
| Martes | 11.3 | 9.3 | 9.4 | 11.1 | 10.2 |
| Miércoles | 11.0 | 9.0 | 9.7 | 9.6 | 10.6 |
| Jueves | 10.9 | 10.4 | 9.8 | 9.0 | 11.3 |
| Viernes | 17.0 | 14.7 | 13.7 | 14.3 | 12.7 |
| Sábado | 21.2 | 25.3 | 23.2 | 22.6 | 21.6 |
| Domingo | 18.5 | 21.6 | 22.3 | 22.6 | 23.4 |
| Fuente: Proyecto Conicit N° 95000720 | |||||
En relación a la hora de ocurrencia del homicidio26 (Cuadro No. 23), el 61 % de las muertes, han ocurrido en el lapso comprendido entre las seis de la tarde y las seis de la mañana.
| Cuadro No 23 Homicidios según horas | |||||||
| Hora | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 | TOTAL | % |
| 00:00 3.00am | 224 | 294 | 294 | 291 | 226 | 1.328 | 13.8 |
| 3:00am 6:00am | 208 | 266 | 272 | 228 | 170 | 1.144 | 11.9 |
| 6:00am 9:00am | 159 | 195 | 181 | 190 | 166 | 891 | 9.3 |
| 9:00am 12:00pm | 175 | 194 | 207 | 182 | 149 | 907 | 9.5 |
| 12:00m 3:00pm | 181 | 239 | 212 | 192 | 132 | 956 | 10.0 |
| 3:00pm 6:00pm | 216 | 228 | 239 | 211 | 146 | 1.040 | 10.9 |
| 6:00pm 9:00pm | 285 | 366 | 360 | 274 | 205 | 1.490 | 15.5 |
| 9:00pm 00:00 | 263 | 516 | 423 | 373 | 275 | 1.850 | 19.3 |
| Sin Información | 345 | 325 | 410 | 360 | 420 | 1.860 | 11.4 |
| Fuente: Proyecto Conicit N° 95000720 | |||||||
Los meses del año que muestran la mayor incidencia de homicidios (Cuadro No. 24) son los meses de diciembre y noviembre, seguidos de enero y mayo.
| Cuadro N° 24 Homicidios según meses | |||||||
| Meses | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 | Total | % |
| Enero | 138 | 211 | 268 | 227 | 182 | 1.026 | 8.81 |
| Febrero | 142 | 156 | 193 | 174 | 155 | 820 | 7.04 |
| Marzo | 147 | 191 | 172 | 193 | 188 | 891 | 7.65 |
| Abril | 139 | 209 | 228 | 182 | 151 | 909 | 7.80 |
| Mayo | 160 | 238 | 228 | 193 | 194 | 1.013 | 8.70 |
| Junio | 156 | 186 | 234 | 184 | 155 | 915 | 7.80 |
| Julio | 182 | 199 | 208 | 204 | 155 | 948 | 8.14 |
| Agosto | 182 | 210 | 238 | 166 | 158 | 954 | 8.19 |
| Septiembre | 170 | 184 | 188 | 184 | 159 | 885 | 7.60 |
| Octubre | 182 | 244 | 197 | 205 | 145 | 973 | 8.35 |
| Noviembre | 285 | 220 | 201 | 185 | 144 | 1.035 | 8.89 |
| Diciembre | 270 | 348 | 257 | 219 | 178 | 1.272 | 10.92 |
| Fuente: Proyecto Conicit N° 95000720 | |||||||
Sobre el lugar de ocurrencia,27 cerca de un 40% de los homicidios tuvieron lugar en el Municipio Sucre y un 52% ocurrieron en el Municipio Libertador. En este último, las parroquias que presentan el mayor número de homicidios son, en orden decreciente, Parroquia Sucre, Antímano, Macarao, La Vega y El Valle. Vale la pena mencionar, que en las parroquias en las que se han presentado las más bajas tasas de delito conocidas hasta el año 1994 (Cuadro No. 25), son en las que han tenido lugar la mayor cantidad de casos de homicidios. Tanto el Municipio Libertador como el Municipio Sucre, presentan un alto porcentaje de hogares con necesidades básicas insatisfechas o en estado de pobreza.28
| Cuadro No. 25 Delitos registrados en el área metropolitana de Caracas, según Parroquia y Municipio Tasa x 100.000 hab. | ||||||
|   | 1990 | 1991 | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 |
| M. Libertador | 2.604 | 2.411 | 2.517 | 2.469 | 2.450 | 2.222 |
| Altagracia | 1.671 | 1.403 | 1.412 | 1.864 | 2.380 | 1.924 |
| Antímano | 1.352 | 1.212 | 583 | 1.262 | 1.298 | 1.975 |
| Caricuao |   |   |   | 1.139 | 4.305 | 1.206 |
| Candelaria | 6.102 | 6.756 | 6.351 | 6.721 | 4.305 | 5.850 |
| Catedral | 21.558 | 19.016 | 20.957 | 17.534 | 20.802 | 17.294 |
| El Recreo | 6.520 | 6.102 | 6.378 | 7.811 | 7.606 | 5.716 |
| El Valle | 2.516 | 2.000 | 2.101 | 1.751 | 1.927 | 1.541 |
| La Pastora | 1.258 | 998 | 1.022 | 940 | 1.153 | 867 |
| La Vega | 1.919 | 1.580 | 1.687 | 1.627 | 1.571 | 1.237 |
| Macarao | 2.143 | 1.462 | 1.243 | 1.060 | 1.344 | 930 |
| San Agustín | 4.062 | 3.903 | 3.686 | 3.829 | 3.841 | 3.638 |
| San José | 2.736 | 2.016 | 2.352 | 3.163 | 3.900 | 3.432 |
| San Juan | 3.755 | 4.081 | 4.195 | 4.616 | 3.658 | 2.758 |
| Santa Rosalia | . 3.170 | 2.734 | 3.217 | 2.432 | 3.158 | 2.764 |
| Santa Teresa | .3.019 | 2.933 | 3.950 | 2.892 | 2.922 | 2.189 |
| Sucre y 23 deEnero | 1.911 | 1.888 | 2.060 | 1.963 | 1.818 | 1.751 |
| M. Baruta | 3.779 | 3.798 | 4.608 | 4.272 | 3.241 | 2.202 |
| M. Chacao | 11.368 | 10.846 | 10.576 | 18.887 | 9.200 | 5.395 |
| M. El Hatillo | 1.652 | 1.449 | 2.011 | 1.432 | 1.016 | 682 |
| M. Sucre | 2.458 | 2.332 | 1.919 | 2.219 | 1.660 | 1.190 |
| Fuente: OCEI/CTPJ/Cálculos propios | ||||||
Lamentablemente, hasta la fecha no se disponen de resultados concluyentes en torno a la información toxicológica, debido a la falta de recursos técnicos para la elaboración de los exámenes correspondientes. Sin embargo, los datos que al respecto pueden considerarse válidos29 indican que aproximadamente el veinte por ciento de los cadáveres presentó alcoholemia positiva. En relación a los alcaloides (droga), la información para el período estudiado todavía no es concluyente.
Una parte muy importante de la investigación, lo es una serie de entrevistas que se les administra a los familiares de las víctimas de muertes violentas en Caracas, durante los años 1996 199730, ya que ha permitido obtener una información adicional a la que se recaba en la base de datos. De algunos de los resultados preliminares de la entrevista ya procesados, se consideran de interés para este trabajo, los siguientes:
| Cuadro N° 26 Homicidios según causa 1996 | |
| Causa | % |
| Atraco/robo | 37.6 |
| Ajuste de cuentas | 33.4 |
| Riña | 12.7 |
| Violencia juvenil | 0.8 |
| Desconocida | 7.0 |
| No Informó | 8.5 |
| Fuente: Entrevista a familiares. Proyecto Conicit N° 95000720 | |
Algunas consideraciones preliminares sobre la criminalidad y la violencia homicida en el Area Metropolitana de Caracas
1. En la mayoría de los delitos cuyas cifras fueron expuestas anterior mente, excepto en tres, existe una tendencia al decrecimiento de su tasa desde 1993. Ello es abiertamente contradictorio con la percepción cada vez más generalizada sobre el crecimiento de la delincuencia y la violencia. Analizando separadamente los delitos, cada uno según su grado de violencia,33 encontramos los fundamentos del temor ciudadano, ya que dentro del conjunto de delitos cuyas tasas oficiales aumentaron (hurto, robo de vehículos y homicidios) dos de ellos, que implican en su comisión algún grado de violencia (el robo de vehículos y el homicidio) han sufrido un incremento sustancial en sus tasas. Sobre las lesiones personajes, otro delito violento muy importante, cabe recordar el descubrimiento de un significativo subregistro.
2. Entre las posibles razones para el descenso en las tasas de los delitos registrados, merecen la pena destacarse dos: o se cometen menos delitos o no se denuncian. Las razones para que se cometan menos delitos o no se denuncien, se relacionan, entre otras muchas de suma importancia, con un funcionamiento adecuado de la administración de justicia y con un cierto grado de eficiencia en la acción policial, tanto preventiva como represiva. Sobre la eficiencia de la policía, los casos resueltos apenas Ilegan al 25% de los casos. Sobre el sistema judicial, baste señalar que más del 70% de la población penal del país, se encuentra todavía en condición de procesada.34
3. Un elemento que debe evaluarse al considerar la variación de las tasas metropolitanas de delitos, es la creación, entre 1990 y 1995, de cinco nuevos cuerpos de policía municipal, cuya labor ha estado fundamentalmente centrada en lo preventivo y en el mantenimiento de una constante presencia policial en el casco de la ciudad. Estas policías municipales, en sus inicios, generaron ciertos procesos de identificación con sus respectivas comunidades, lo cual puede haber incidido tanto en un aumento de las denuncias en los años siguientes a su creación, como en la adecuada resolución de ciertos conflictos sin que Ilegase a mediar el trámite de la denuncia.
4. Las tasas de delitos registrados en la ciudad según parroquia y municipio, dan cuenta de la compleja dinámica urbana: aquellas con fas tasas más elevadas, corresponden a las zonas de la ciudad de mayor movimiento comercial y financiero. Curiosamente, las zonas consideradas por la policía como de mayor "peligrosidad" (Parroquia Sucre y Municipio Sucre), presentan unas tasas de delitos relativamente modestas. Llama la atención también, que las zonas de la ciudad con las tasas de delitos más elevadas, son las que tienen mayor presencia policial.
5. El robo de vehículos es uno de los delitos más temidos por los sectores medios de la población, ya que, debido al sostenido deterioro del poder adquisitivo,35 es un bien de difícil reposición. Este temor se debe también, a la gran repercusión de aquellos casos que se han conocido, en los que algunas personas perdieron la vida al tratar de impedir el robo de su vehículo. El incremento en la tasa de este delito y las diversas modalidades para su comisión36 sugieren la presencia de ciertos grupos muy organizados detrás de su ejecución. El promedio del porcentaje de casos de robo de vehículos resuelto por la policía en los últimos cuatro años, es del 2,06%37, lo cual se convierte en una de las razones más elocuentes para que los ciudadanos se sientan absolutamente desprotegidos e indefensos ante la eventualidad, cada vez más cierta según indica el incremento de la tasa, de ser víctimas de ese delito. Este es uno de los componentes más importantes asociados a la percepción colectiva de inseguridad, principalmente en los sectores medio y alto.
6. El análisis de las cifras oficiales de lesiones intencionales, conjuntamente con las que provienen de los sistemas de vigilancia epidemiológica debe centrarse, necesariamente, en su magnitud y en sus causas. La variación entre la tasa de este delito correspondiente a 1986, está en el orden del 6% con respecto a 1996. Sin embargo, la combinación de esas tasas y cifras, con las conocidas en la División de Medicina Legal y en el hospital referido, así como aquellas que se conoce atienden en el resto del circuito de hospitales públicos de la ciudad,38 conforman un universo bastante más realista en torno a la verdadera situación de las lesiones personales.39 En relación a las causas, Ilaman la atención dos elementos importantes: el primero de ellos se refiere a la cantidad de lesionados que rehusaron comunicar el origen de la lesión. Es Ilamativo, porque coincide con la actitud mostrada por los familiares de las víctimas de violencia homicida, en el sentido de desinformar, hablar con parquedad, suministrar datos y referencias muy vagas y generales, pero fundamentalmente, de negarse a relatar lo sucedido. Aunque se desconocen las causas de este hecho, podría aventurarse como explicación, la de que o no se le ve utilidad alguna a informar sobre las causas, lo cual necesariamente remite a la desconfianza generalizada hacia las instituciones correspondientes, o que existe el temor a las consecuencias de dar esa información, lo cual remite al hecho de la cercanía del agente causal, esto es, la posible proximidad física y hasta emocional del victimario. El segundo elemento, se relaciona con las causas de las lesiones en sí mismas. Resulta muy interesante combinar las causas reportadas, con el tipo de lesión. Las riñas (26,5%), produjeron heridas de armas blancas y traumatismos, no de fuego. Los atracos (23%) y los ajustes de cuentas (16%), produjeron, en su gran mayoría, heridas de armas de fuego. Las golpizas, entre amigos, familiares o conyugales, produjeron exclusivamente traumatismos. Y la mitad de los ataques sexuales, involucró el uso de armas blancas y de fuego.
7.La evolución de la violencia homicida es el componente de la criminalidad en Caracas, que requiere de la mayor atención y estudio. El tipo de incremento de la tasa (exceptuando la del año 1989, ya que la causa del aumento es un hecho muy inusual), muestra que esa violencia homicida, pareciera tener un carácter endémico en nuestra ciudad. En relación a la geografía, se destaca el hecho de que no coinciden los lugares que exhiben las más altas tasas de delitos con los que exhiben mayores tasas de violencia homicida y que hay una correlación positiva entre la presencia de homicidios y cierto grado de pobreza. Sobre la cronología de los homicidios; dos anotaciones. La primera se refiere a los días de ocurrencia: si bien es cierto que cerca de un 40% de los homicidios tienen lugar los fines de semana (viernes en la noche sábados y domingos), los demás se reparten casi uniformemente el resto de los días. Esto es importante porque el único hecho que concita cierta atención colectiva son "los muertos del fin de semana," como si los decesos que ocurren el resto de los días de la semana, no tuviesen ninguna significación o importancia social. La segunda se refiere, también, a los homicidios que ocurren los fines de semana, ya que es Ilamativo tan alto número de ocurrencia justamente en los espacios destinados al descanso, al intercambio familiar, al esparcimiento y la diversión, lo que señala un importante grado de deterioro en la relación social cotidiana. La mayor parte de los homicidios analizados, tuvo lugar entre las seis de la tarde y las seis de la mañana, dato que al vinculársele con el día, podría aportar elementos de especial significación para el conocimiento de la causalidad de la violencia homicida. Los meses del año en los que ocurrieron la mayor cantidad de homicidios en el período estudiado, coinciden con el asueto navideño y de fin de año, fechas en las cuales se incrementa en forma desmedida el consumo de alcohol.
8. El importante número de armas de fuego involucradas en los homicidios estudiados, evidencia una situación de cuidado. Por una parte, porque aumentó significativamente la proporción de homicidios cometidos por arma de fuego, entre 1986 y 1996 (en 1986 los homicidios con arma de fuego, fueron el 57% del total; en 1996, la proporción Ilegó al 90%). Y por la otra, porque evidencia que existe una cantidad apreciable de armas entre la población. El uso de un arma de fuego, incluso hasta las que se usan con el argumento de la defensa personal, implica la existencia de una predisposición a matar, lo que le confiere un grado de premeditación importante a Ia inmensa cantidad de homicidios que a diario se suceden.
9. Vinculando las causas conocidas de las lesiones con las conocidas de Ios homicidios, es posible reconocer, que buena parte de los mismos, han estado relacionadas con actos privados de resolución de conflictos (riñas, ajuste de cuentas, golpizas), en las que ha mediado algún grado de intencionalidad o premeditación, producto de un marcado deterioro en las relaciones personales y familiares y de furias y desmesuras que contaron con la cercanía de un arma de fuego. El objetivo de estos actos de violencia, se diferencian de aquellas lesiones y homicidios cuya finalidad era la propiedad de un bien de valor económico (robos y atracos), los cuales .pueden y parecen haber comportado algún grado de organización (la presencia de grupos, vehículos, monta de lo robado, etc.).
10. En ese sentido entonces, pareciera que existen objetivos y causalidades diversas en las violencias de lesiones y homicidios, así como en las resultantes de atracos y robo de vehículos, por cuanto los escenarios privados de resolución de conflictos, resultan en una criminalidad menos delincuencial que aquellas con cierto grado de organización cuyo fin último es el provecho económico. Estos tipos de violencias requieren, por tanto, un adecuado conocimiento de sus etiologías y causalidades, para la aplicación correcta de tratamientos preventivos y de políticas de control radicalmente diferentes.
11. Uno de los escenarios que invade cada vez más la terminología casuística de violencias graves y fatales, es el denominado ajuste de cuentas". Lo impreciso del término y su ambigüedad, permite que la información sobre los hechos delictivos y violentos siga siendo inexpugnable y confusa. Dicho término permite la inscripción de cualquier tipo de violencias, incluso aquella producto de los excesos policiales, en el que incurren algunos agentes, tanto en el ejercicio de su deber, como en la resolución de sus conflictos de índole privada abusando de la institucionalidad. Este escenario tiene dos acepciones, una en el campo policía (arreglo de cuentas del crimen organizado, enfrentamiento de bandas) y otra en el sociocultural (resolución violenta de conflictos personales). Es preciso hacer indagaciones que permitan establecer las dinámicas implícitas en este escenario, que faciliten la discriminación de la premeditación y la intencionalidad presentes en algunos de estos ajustes de cuentas, que lo diferencia sustancialmente de las riñas producto del alcohol.
12. El descenso que se observa en las tasas de homicidios presentadas sobre el comportamiento de la violencia homicida en la ciudad de Caracas, en los años 1995 y 1996, tanto en la oficial, como en la de Medicina Legal, debe analizarse, igualmente, en el contexto del comportamiento de los otros delitos, especialmente el de las lesiones personales, y en el de la posible causalidad de los homicidios que fuese anteriormente mencionada. AI igual que la tasa de los delitos totales, la tasas de homicidios correspondientes al año 1996 no descienden en la misma proporción que la del año anterior. La causa del descenso, idealmente podría estar relacionada con muchos factores, entre los que cabe mencionar, menos consumo de alcohol, menos armas de fuego en las calles, drástico mejoramiento de las condiciones sociales, y mayor solvencia de las instituciones de administración de justicia y control. Sin embargo, en Caracas, no está presente la interacción de alguno o de varios de estos factores en la reducción de las tasas, ya que no se conoce ninguna política oficial al respecto,40 por lo que la misma aparece como coyuntural. Relacionando la variación en las magnitudes de las lesiones personajes con las de los homicidios ocurridos en la zona en la cual se ubica el hospital en el transcurso del año 1996, puede afirmarse que en la misma, la violencia, aunque aumentó levemente, fue menos letal, ya que se incrementó el número de atenciones por violencias (un 25%), especialmente aquellas resultantes de heridas de armas blancas y traumatismos (39%), disminuyendo el número de homicidios (un 15%). Todo lo anteriormente mencionado, genera la impresión que el carácter endémico de la violencia homicida sigue presente en la ciudad de Caracas.
13. Una de las creencias más generalizadas en tono a las causas del incremento de la delincuencia, se relaciona con el consumo y el tráfico de drogas. En el caso de Caracas, tal circunstancia pareciera no estar presente en el aumento de la violencia homicida, ya que el resultado de los exámenes toxicológicos a las víctimas de dicha violencia, indica una mayor prevalencia de consumo de alcohol que de algún tipo de droga. Es por ello que parece prioritario el inicio de campañas educativas que orienten a la población sobre algunas de las consecuencias del indiscriminado consumo de alcohol.
14. Quizá la mayor limitación de los sistemas de vigilancia epidemiológica que se están desarrollando, es que a la par que se afinan los instrumentos de recolección y clasificación de lesiones, homicidios y suicidios, se hace mucho más notorio el desconocimiento sobre los victimarios, es decir, sobre aquellas personas que deciden recurrir a la violencia extrema para la resolución de sus conflictos. La profundización de esos sistemas, pero en una dirección que permita un mayor conocimiento tanta de la etiología de la violencia, como de los victimarios, producirá avances cualitativos en la resolución del problema.
III. Factores presentes en la criminalidad y la violencia en Caracas
Existe una serie de elementos y de factores que inciden y dinamizan, en alguna medida, la delincuencia y la violencia. Seguidamente se mencionan algunos de los más importantes y se contextualizan en las diversas expresiones de la criminalidad en Caracas.
III.1. Los estructurales
Es indudable que existe una relación entre pobreza, delincuencia y violencia, aunque dista bastante de la del lugar común y la del extendido estereotipo, que en dónde ve un pobre, ve un delincuente. El que la gran mayoría de personas indiciadas o detenidas41 por algunos delitos contra la propiedad o contra la vida pertenezcan a los sectores de menos recursos o estén desempleados, no significa en lo absoluto que los pobres sean los responsables de toda la delincuencia y de las inmensas consecuencias sociales que ella tiene. Baste señalar que, en el caso de Venezuela, los mayores daños patrimoniales contra el Estado, con las innúmeras consecuencias en lo social que dichos delitos generaron, han sido responsabilidad de personas con la mejor educación, pertenecientes a sectores muy privilegiados, cuyas actividades políticas y sociales de mecenazgo permitieron encubrir una verdadera actividad de delincuentes.42
El deterioro de la calidad de vida de la gran mayoría de la población venezolana ha sido marcado y sostenido desde hace más de veinte años. Este empobrecimiento no ha estado acompañado de un adecuado saneamiento y manejo pulcro en la administración de las finanzas públicas, las cuales fueron literalmente asaltadas por sectores que, en el usufructo de su función pública, confiscaron intereses y bienes para beneficios privados y personales. Así, infinidad de casos de corrupción, malversación de fondos, peculado, y enriquecimiento ilícito han quedado totalmente impunes, lo que ha creado un clima de desconfianza generalizada sobre la verdadera capacidad y direccionalidad de la acción de las instituciones públicas.
Como responsables de la delincuencia no solamente hay que señalar a aquéllos que se organizan e intentan distintas estrategias de sobrevivencia que devienen en delincuencia y violencia, sino que hay que ver y señalar también la desmedida concentración de riqueza, como otra forma mucho más sutil y solapada de expresión de violencia. Si a esto añadimos, la corrupción de los políticos, la impunidad de quienes, a pesar de cometer crímenes, están libres por tener contactos o recursos, encontramos algunos de los elementos que configuran los rasgos de esta sociedad y de este Estado. Por ello al fin y al cabo termina validándose socialmente una forma de hacer riqueza y de tener poder, que penetra profundamente en la base del cuerpo social, reproduciéndola en diferentes escalas y modalidades.
Además de la selectividad en la aplicación de la ley (únicamente se castiga a los delincuentes pobres), lo cual constituye un dato muy importante en la docencia dei delito, la crisis del estado de bienestar y toda la gama de conflictos multiculturales producto de la globalización, han agravado las condiciones de exclusión y de iniquidad de las mayorías pobres del país. Una inmensa y creciente dificultad en el acceso a los servicios y derechos sociales indispensables, como trabajo, salud y educación, incide directamente en la calidad de las relaciones sociales, las cuales comienzan a mostrar signos inequívocos de deterioro. Ocurre así entonces, que hay más intolerancia para debatir conflictos que bien pudieran tener soluciones aceptables sin el trámite de la violencia, la cual se convierte en un recurso de fácil acceso.
La peligrosidad del argumento que simplifica la relación entre pobreza y delincuencia, estriba en su uso para legitimar el aumento de la segregación y de las condiciones sociales de exclusión, en vez de utilizarse como argumento para la restitución del papel del Estado en la corrección de inequidades y en la exigencia y consecución de la solvencia moral de las instituciones encargadas de la administración de justicia. Por el contrario, lo que se observa es una estigmatización y criminalización de los sectores más vulnerables de la sociedad, es decir, de las víctimas, al crearse ciertas identidades sociales en la "construcción" de delincuentes.
Todos estos factores, en una sociedad de contingencias extremas que producen un efecto paradojal de demostración de la irremediable exclusión del espectador, gravitan pesadamente en las causas directas de la delincuencia, del aumento de la criminalidad y de las violencias.
III.2. Los jóvenes y la violencia
El que más de un 50% de las víctimas de homicidios entre 1992 y 1996 tuvieran entre 15 y 24 años de edad, significa que los jóvenes son las principales víctimas de la violencia. Pero existen sobradas constataciones que indican, además, que son también sus principales victimarios.
"En esta sociedad, para tener poder, hay que ser rico o peligroso." Así se expresó recientemente, un joven latinoamericano, al hablar sobre sus deseos y posibilidades reales en el futuro.
En el interior del universo social y territorial de las clases populares, se ha iniciado la construcción de un nuevo modo de vida. La escisión y fragmentación de una sociedad cuya minoría se globaliza hacia el siglo XXI y su mayoría vive en condiciones de exclusión y desprotección propias del siglo XIX, empujan a muchos jóvenes urbanos pobres, a reconstruir y a afirmar su identidad, en un contexto social cuyo modelo único e ideal es el de consumidor a ultranza. De modo que muchos jóvenes, para cumplir con el ritual societal de tener poder, ya que no pueden ser ricos, deciden ser peligrosos.
Ser joven y además pobre, en una sociedad aprensiva con la diferencia es ser portador de un estigma social profundamente criminógeno. Los jóvenes pobres "amenazan" la seguridad y la estabilidad social. Son la nueva "clase peligrosa". Pero son ellos quienes tienen que enfrentar la incertidumbre de ubicarse en un complejo universo de fracturas como lo son nuestras ciudades y de sufrir y responder a la exclusión que se les impone43. Los jóvenes se organizan y se conforman en grupos o bandas, en las que comparten desarraigos y problemas, conformidad con la fatalidad y la proximidad de la muer te. Son actores escogidos por la violencia, a quienes les queda como alternativa convertirla en una forma de vida y "progreso".
Lamentablemente, en Venezuela se han agotado los repertorios tradicionales e históricos ofrecidos a los jóvenes como vía de ascenso y pertenencia social. La gran mayoría de ellos asisten a una escuela pública que imparte enseñanza de baja calidad, y que es insensible al hecho de que trabaja con grupos de niños y adolescentes diferenciados, que viven realidades disímiles a las enseñadas y cuyas expectativas de futuro son contrapuestas. edicionalmente, el empleo de hoy requiere de conocimientos, destrezas y capacitación tecnológica a la que los nuevos jóvenes, básicamente la mayoría de los que viven en los sectores pobres de la ciudad, no tiene ningún acceso.
Para este numeroso grupo social, con escasas posibilidades de educación y empleo, también desarraigado y con grandes carencias afectivas, la actual sociedad venezolana, no tiene otra respuesta que la penalización y una mayor diferenciación. Se sobredimensionan los hechos delictivos y la participación de los jóvenes en ellos. En Caracas, se atribuye permanentemente a los jóvenes la responsabilidad de la mayoría de los hechos violentos, llegando incluso a ser caracterizado, ese supuesto joven delincuente y asesino, como "azote de barrio."44 Como se desprende fácilmente de la observación del cuadro siguiente (No.27), entre 1990 y 199fi, son definitivamente responsables de un conjunto de delitos, un total de 11226 menores de edad. Tomando en consideración que en la ciudad se cometieron más de un millón de delitos, luce impensable que, incluso contando a aquellos jóvenes que no han podido ser detenidos, sean ellos los principales responsables.
| Cuadro N° 27 Relación de menores retenidos desde 1990 hasta 1996, según tipo de falta cometida | ||||||||
|   | 1990 | 1991 | 1992 | 1993 | 1994 | 1995 | 1996 | TOTAL |
| Ingreso de Menores | 1.549 | 1.701 | 1.960 | 1.890 | 1.225 | 1.291 | 1.610 | 11.226 |
| Masculinos | 1.448 | 1.605 | 1.843 | 1.805 | 1.144 | 1.177 | 1.495 | 10.517 |
| Femeninos | 101 | 90 | 117 | 85 | 81 | 114 | 115 | 709 |
| Falta Robo | 488 | 542 | 544 | 569 | 358 | 441 | 565 | 3.507 |
| Hurto | 394 | 442 | 390 | 271 | 160 | 248 | 388 | 2.293 |
| Tenencia de Drogas | 218 | 254 | 416 | 435 | 350 | 280 | 214 | 2.167 |
| Porte ilícito de arma de fuego | 23 | 48 | 120 | 143 | 122 | 62 | 65 | 583 |
| Homicidios | 122 | 147 | 156 | 158 | 107 | 102 | 55 | 847 |
| Lesiones Personales | 78 | 102 | 148 | 90 | 38 | 47 | 93 | 596 |
| Violación | 42 | 38 | 27 | 19 | 17 | 11 | 31 | 185 |
| Acto carnal | 29 | 22 | 14 | 33 | 11 | 12 | 8 | 129 |
| Actos Lascivos | 15 | 9 | 5 | 2 | 10 | 5 | 5 | 51 |
| Otros Delitos | 140 | 97 | 140 | 170 | 32 | 83 | 186 | 868 |
| Fuente: Cuerpo Técnico de Policía Judicial. Comisaría de Menores. | ||||||||
A unos jóvenes, excluidos e invisibles, diferentes del valor universal de prestigio y consumo, les quedan muy pocas formas de relación con la sociedad. El reclutamiento de jóvenes en grupos delictivos, pandillas y redes de narcotráfico, se sostiene sobre la falta de alternativas legítimas, en términos de liderazgo y sentido de pertenencia. Estos jóvenes no escogen la violencia. Son "instrumentalizados" por ella.
Es por ello que hay que editar y revisar propuestas sociales a esta problemática juvenil, al no futuro, a la desesperanza, replanteando manejos jurídicos y policiales y analizando la lógica de las organizaciones colectivas que, como[FALTA TEXTO DE PARTE DEL PUBLICADOR]
Es prioritario, por tanto, considerar en políticas de prevención de delitos y violencias, algunas premisas especiales en torno a los jóvenes urbanos pobres, que les permita desarrollar sus propios modos de integración social, los cuales deben estar basados en el reconocimiento y respeto a sus diferencias. Así mismo, hay que aceptar la existencia de unas nuevas formas de socialización en estos jóvenes, sin estigmatizarlas, brindándoles opciones objetivas de alternativas legítimas, en términos de liderazgos y sentidos de pertenencia.
Una posibilidad real para revertir las tendencias hacia la violencia, es la promoción de nuevos valores, que actúen en la formación y consolidación de nuevas ideas y liderazgo alternativos en el mundo de los jóvenes urbanos pobres.
III.3. Violencia doméstica
Este tipo de violencia, que comprende y abarca un complicado tejido de relaciones conflictivas que ocurren en el seno del hogar, socialmente idealizado como remanso de paz, ha adquirido en Caracas una magnitud que merece una consideración especial, ya que corresponde a un drama cotidiano que, por su carácter oculto, se percibe como perteneciente al escenario de lo"privado", por lo que se pretende escape de la competencia del Estado y de la sociedad.
El 40% de los casos de las lesiones no fatales atendidas que fueron estudiadas y previamente presentadas, fueron de violencia contra la mujer. Estos casos aparecen reflejados por la gravedad de las lesiones sufridas y por la voluntad de las mujeres de informar que dicha lesión fue producto de una agresión. Lo más preocupante, es el hecho de que en un 89% esas víctimas son reincidentes, es decir, han sido varias veces abusadas y golpeadas en el seno del hogar. La causa de esa reincidencia se encuentra, según las víctimas, en la repetida impunidad de los agresores, ya que las veces anteriores en que denunciaron la agresión de la que fueron objeto, aquellos fueron rápidamente puestos en libertad regresando al hogar, por lo que la situación de la víctima se hacía cada vez más comprometida.
Las lesiones por causas violentas intencionales atendidas en la emergencia del hospital estudiado, representan alrededor del tres por ciento de los casos totales de emergencia allí atendidos. Sin embargo, según informan los médicos responsables de ese servicio, el número real de casos de lesiones por causas violentas podría Ilegar al diez por ciento del total de emergencias, si se incluyeran como casos médico legales todos aquellos que presentan una clara evidencia de ser una lesión intencional. La gran mayoría de mujeres que asiste a esa emergencia, prefiere comunicar, como causa de la lesión, una caída o cualquier otra eventualidad. Igual sucede con los niños víctimas de agresiones, ya que al ir acompañados por algunos de sus padres o familiares responsables de la agresión, se encuentran en incapacidad de denunciar la causa de la misma.
Por otra parte, cabe señalar, que más del 8e% de las mujeres víctimas de los homicidios que tuvieron lugar en Caracas entre los años 1992 1996, murieron como consecuencia de heridas o golpizas causadas por sus respectivas parejas. Aún queda por determinar, además, qué porcentaje de las muertes conocidas como accidentales, lo son realmente, en el caso de algunas víctimas mujeres.
La legitimidad social de la conducta violenta al interior de las familias, es uno de los más graves problemas de la sociedad venezolana, por cuanto permite tanto severos y exagerados castigos a los niños como violentas for mas de dominación a la mujer, lo cual tiene unas consecuencias dramáticas en la reproducción de la violencia, ya que como se ha demostrado en incontables estudios,45 una buena parte de los agresores, crecieron en hogares en los que el maltrato y la violencia eran el componente principal de las relaciones cotidianas.
Por ello es de primordial importancia, el respaldo institucional a toda ley que penalice severamente cualquier tipo de maltrato familiar y de género, así como el desarrollo de mecanismos idóneos y viables para la atención, orientación y protección de las víctimas. Igualmente, es preciso iniciar perentoriamente políticas educativas resocializantes de comprensión e información sobre el derecho al respeto y a la tolerancia que tienen todos los miembros de la sociedad sin distinciones de sexo o edad. La visibilidad y tratamiento adecuado de esta violencia "privada" es uno de los antídotos fundamentales de aquellas violencias que se perciben como públicas.
IV. Conclusiones y recomendaciones
"La práctica de la violencia, como toda acción, cambia el mundo, pero la transformación más probable es hacia un mundo más violento."46
El conflicto es un componente indisoluble de la vida social contemporánea, cuyo ámbito privilegiado de ocurrencia es la ciudad. Pero en una proporción cada vez más crítica, percibimos una ruptura y perversión de los mecanismos no violentos instituidos para la resolución pacífica y concertada de esos conflictos, con el menoscabo social o jurídico de una de las partes en pugna.
El amplio y desordenado contexto urbano, el contradictorio fin de milenio y la exacerbación de la economía de mercado, están generando sociedades cada vez más heterogéneas y escindidas y con mayores niveles de conflicto que van impidiendo la creación y el mantenimiento de identidades institucionales básicas. Ello ha devenido en un proceso de desciudadanización progresiva, en el que las personas más vulnerables, desprovistas ya de un conjunto de derechos sociales básicos, consolidan un patrón de formas violentas para la resolución de sus conflictos, cada vez más independiente y contrapuesto a las normas y convenciones jurídicas del Estado, sustrayéndose así de sus derechos constitucionales y políticos, y con ellos, de su condición ciudadana.
Reiteradamente se vincula y se estrecha la relación entre la seguridad ciudadana y la violencia, cuando resulta que la primera debe abarcar un espectro de derechos y deberes sociales amplísimos, entre los que se incluyen las soluciones a tos problemas de civilidad y a los problemas de violencia. Se han vulnerado los mecanismos de control ético tradicional y se confunde la gestión pública con un quehacer político que sigue generando una profunda desconfianza.
No se observa en el corto plazo el trazado de una estrategia social global para la superación de este dramático problema, por el contrario, se sigue per cibiendo como retórica los lugares comunes del debate público: participación ciudadana, cultura de convivencia, ética cívica, derechos humanos, defensa de la vida, la formación ciudadana, la importancia del barrio y sus redes locales de solidaridad, elementos básicos para una recomposición de la ciudadanía perdida.
En relación a la pregunta de ¿cuánto sabe la opinión pública? en este caso no es aventurado afirmar que no son incompatibles las percepciones colectivas con ciertas realidades y vivencias de la inseguridad y la violencia. Las causas de los temores son reales, pero las soluciones privadas generan la ilusión de pensar que es posible construir una sociedad segura únicamente dentro de los muros de unos espacios protegidos.
No es abandonando los espacios públicos como se le pone fin a la violencia. Es reapropiándose de ellos, fortaleciendo y reformando el sistema judicial y la educación pública, promoviendo y fortaleciendo los derechos ciudadanos y la posibilidad de expresión cabal de la ciudadanía (que incluye tolerancia y respeto por el otro) en una democracia, como se puede crear una mejor calidad de vida y controlar la violencia.
En tanto, hay que aprovisionarse con ciertas políticas puntuales, que per mitan ir revirtiendo los altos niveles alcanzados por la criminalidad y la violencia. Ellas pueden ser las siguientes:
Camacho, Alvaro y Guzmán, Alvaro ( 1990). Colombia: Ciudad y Violencia. Bogotá. Ediciones Foro Nacional.
(1996). "La Violencia Urbana en Colombia: Análisis y Formulación de Políticas" (mimeo).
Concha Eastman Alberto, Carrión, Fernando (1994). Ciudad y Violencia en América Latina. Programa de Gestión Urbana. Cobo G. Editores, Cali.
De Roux, Gustavo (1994). "Ciudad y Violencias en América Latina". (mimeo)
Del Olmo, Rosa (1996). "Ciudades Duras. Violencia Urbana". Documento presentado en el Programa Inventemos a Venezuela". La Cultura de la Violencia y sus Antídotos. Ateneo de Caracas (mimeo).
Del Olmo, Rosa. (1994). "Aproximación al Diagnóstico de la Seguridad Ciudadana en Venezuela". En: PNUD El Desarrollo Humano en Venezuela. Caracas , Monte Avila Editores.
Delgado A., Julián y Guardia M., Jaume (1994). Seguridad ciudadana y función policial. Barcelona, España. Edición: Unión de Ciudades y Capitales Iberoamericanas (UCCI).
Guzmán , Alvaro (1994). "Diagnóstico sobre la violencia homicida en Cali". Universidad del Valle, ClDSE, Cali.
Heise, Lori (1994). "Violencia contra la mujer: La carga oculta sobre la salud". OPS/IOMS.
Memoria y Cuenta. Años Respectivos (1993 1996). Alcaldía del Municipio Chacao.
Memoria y Cuenta. Años Respectivos (1995 1996). Alcaldía del Municipio Libertador.
Memoria y Cuenta. Años Respectivos ( 1990 1996). Alcaldía del Municipio Baruta.
Memoria y Cuenta. Años Respectivos (1995 1996). Alcaldía del Municipio El Hatillo.
Memoria y Cuenta. Años Respectivos (1995 1996). Alcaldía del Municipio Sucre.
Ministerio de Justicia, Dirección de Prevención del Delito (1996). Estadísticas Delictivas. Octubre Diciembre 1996. Caracas.
Ministerio de Justicia. Dirección de Prevención del Delito (1995). Anuario Delictivo.
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O.P.S. (1996). "Vigilancia epidemiológica de homicidios y suicidios". Documento 120(4).
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Yunes, Joáo (1993). Mortalidad por Causas violentas en la Región de las Américas. POS. Washington.
2. Se agradece especialmente por su colaboración para la elaboración de este trabajo, a María Alejandra Morales y Luis Díaz, Investigadora y Asistente de Investigación del Centro para la Paz y la Integración, quienes fueron responsables de la búsqueda, tratamiento y presentación de todos los datos.
3. Julián Delgado Aguado y Jaime Guardia Maduell, Seguridad ciudadana y función policial. Una aproximación al análisis de entornos concretos, Barcelona, Colección de Estudios Municipales, UCCI, 1994
4. Consultores XXI, Estudio de Temas Económicos, 3er. trimestre de 1996, Caracas.
5. En 1996, los linchamientos en los barrios dejaron un saldo de 14 muertes. Hubo, además, 24 casos de linchamientos fallidos.
6. Ver de Ana María Sanjuán, María Alejandra Morales y Raquel Vieira, "Caracas, entre el Apocalipsis y el farwest. Un estudio sobre la violencia en dos medios impresos de comunicación, 1995 1996". Caracas, 1996 (mimeo).
7. Sanjuán, Morales, Vieira, op. cit. La fuente sobre la información de sucesos y de menores, provino, en un 97%, de la Policía Técnica Judicial. En promedio, la información de violencia en los medios estudiados, se repartió de la siguiente forma: cárceles 41,75%, reportes de fallecidos por causas violentas, 31,86%, violencia en general, 17,58%, información sobre menores involucrados en hechos de violencia, 8,79%. El número de homicidios que aparece reportado, es alrededor de un 30% del número real de homicidios.
8. Dirección de lnformación Social, Ministerio de la Familia, Agroplan, Caracas, 1996
9. En noviembre de 1993, en el evento "Caracas busca la Paz", organizado por la Alcaldía del Municipio Libertador, el Ateneo de Caracas y el Centro para la Paz y la Integración, el asistente del Comandante de la Policía Metropolitana de Caracas, aseveró que más de dos mil funcionarios, de un total de diez mil, estaban asignados a la custodia de personalidades.
10. Organización Panamericana de la Salud, Vigilancia Epidemiológica de homicidios y suicidios, Informe del Tailer de Cali, Boletín Oficina Sanitaria Panamericana, 120(4}, 1996.
11. Todos los delitos denunciados o conocidos en el Area Metropolitana de Caracas , son registrados en el Distrito Federal, cuya población es la de dos de los seis municipios que conforman la ciudad.
12. Las cifras correspondientes al año 1996, pueden sufrir ciertas correcciones, ya que es la primera versión producida por la División de Estadística de la Policía Técnica Judicial.
13. Hasta la fecha, el último anuario de la OCEI disponible, es el correspondiente al año 1994.
14. "Todo aquel que se apodere de algún objeto mueble, perteneciente a otro para aprovecharse de él, quitándolo, sin el consentimiento de su dueño del lugar donde se hallaba". Art. 453, Código Penal Venezolano, 1964.
15. "El que por medio de violencias o amenazas de graves daños inminentes contra personas o cosas, haya constreñido al detentor o a otra persona presente en el lugar del delito a que le entregue un objeto mueble o a tolerar que se apodere de éste." Art. 457, Código Penal Venezolano, 1964.
16. EI que sin intención de matar, pero sí de causarle daño, haya ocasionado a alguna persona un sufrimiento físico, un perjuicio a la salud o una perturbación en las facultades intelectuales" Art.415, Código Penal Venezolano, 1964.
17. El que intencionalmente haya dado muerte a una persona", Art. 407, Código Penal Venezolano, 1964.
18. Oficialmente, Caracas o el Area Metropolitana de Caracas, es el conglomerado humano conformado por las poblaciones del Distrito Federal (Municipio Libertador y Vargas) y de los Municipios Chacao, Baruta, Sucre y el Hatillo.
l9. El 27.02.89, tuvieron lugar los acontecimientos conocidos como "el Caracazo", durante el cual hubo saqueos generalizados en toda la ciudad, que fueron denunciados posteriormente, a los fines de tramitación de seguros.
20. Hely Durán, Jack Castro, Ana María Sanjuán y María A. Morales: "Caracterización de las lesiones de causa externa fatales y no fatales del Area Metropolitana de Caracas. 1986 1996", Cátedra de Medicina Legal, División de Medicina Legal y Centro para la Paz y la lntegración, 1997. (Investigación en curso). Debido a que no ha sido procesada la totalidad de la información existente para la culminación de la investigación, los datos preliminares que se presentan a lo largo del documento, constituyen una primera versión realizada a los fines de esta presentación, por lo que reflejan tendencias, pudiendo sufrir posteriormente algunas variaciones y no ser concluyentes.
21. Ana María Sanjuán y María Alejandra Morales, "Sistema de vigilancia epidemiológica de lesiones intencionales no fatales", Hospital "Miguel Pérez Carreño" del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales, 1990 1996, (investigación en curso).
22. Como punto de información es importante señalar, que en este trabajo sólo aparecen reflejados los casos que se atendieron en la emergencia. Aquellos de mayor gravedad, que requirieron intervenciones quirúrgicas y rehabilitaciones o tratamientos de otro tipo, no están incluidos en las cifras expuestas. Este otro conjunto de ingresos al hospital, por lesiones intencionales, puede llegar a un 20% del total de casos, además de los atendidos en la Emergencia.
23. Otra de las carencias fundamentales de esta investigación lo es la ausencia de elementos que permitan conocer el consumo de alcohol o drogas por parte de la víctimas, ya que el hospital carece de los medios para costear el examen correspondiente. Sin embargo, en las entrevistas realizadas a los médicos encargados de la Emergencia, pudo conocerse que una parte importante de las víctimas presentaban signos inequívocos de consumo de alcohol.
24. En relación a la cantidad de víctimas del 27.02.89, se han suscitado muchas controversias, debido a que a lo largo de ese año, muchas ONG's aseguraron que (a verdadera cantidad de víctimas eran tres mil y no las doscientas que afirmaba el gobierno. Estudios e investigaciones posteriores a una misión oficial de Amnistía Internacional, permitieron ubicar la cifra de las víctimas cercana a las quinientas. (Ver al respecto, de Enrique Ochoa Antich, Los Golpes de Febrero, Caracas, 1993, Vadell Hermanos.
25. Como referencia para calibrar la gravedad de este hecho, se comparan con las nuestras las tasas de otras ciudades y países: Brasil 22.0, Sáo Paulo 50.2, Río de Janeiro 54.6; México 20.6, Ciudad de México 17.3; Argentina 12.4; Estados Unidos 11.0, Washington 77.0; Colombia 70.3, Medellín 271.9, Cali 112.2, Francia 4.6; Canadá 2.6; Chile 1.9, Santiago 2.2; Japón 1.0. Fuente: OPS.
26 Uno de los problemas encontrados en los protocolos de autopsia analizados, es el relativo a Ia hora del suceso y hora de la muerte, que en algunos casos puede coincidir, pero en otros no. Los datos expuestos corresponden a la hora de la muerte.
29. AI incorporar los resultados de los exámenes toxicológicos en la base de datos, pudo constatarse que la gran mayoría de los resultados eran negativos. AI indagar las causas de estos resultados, los médicos explicaron que la mayoría de las veces, la muestra de sangre necesaria para la correcta realización de la prueba se vencía. De allí que el resultado de esa gran mayoría de exámenes, no fuese válido.
27. Una de las grandes limitaciones encontradas en la revisión de los protocolos, es la de no poder determinar con facilidad, el lugar de ocurrencia del homicidio. Por una parte, cerca del 45% de las víctimas provenían de la morgue de los diferentes hospitales de Caracas, por lo que el lugar de procedencia de la víctima es el hospital y no el lugar del suceso. En el resto de los casos, las direcciones señaladas eran incompletas o muy difíciles de ubicar geográficamente. Esta carencia está siendo subsanada en el sistema de vigilancia epidemiológica, por lo que en muy corto tiempo, puede tenerse un conocimiento más preciso sobre el lugar de ocurrencia de los homicidios en Caracas. Es prudente, entonces, mirar esas cifras a modo de referencia, ya que además, la geografía de los mismos puede ser variable.
28. Fundacomún, Inventario Nacional de Barrios del Area Metropolitana de Caracas, Caracas, 1993.
30. La entrevista se aplica a los familiares o amistades de las víctimas que acuden a la sede de Medicina Legal a retirar el cadáver correspondiente. La muestra es el 24% de los familiares de las víctimas de muertes violentas y el instrumento es una entrevista semiestructurada de quince preguntas, realizadas por los auxiliares de investigación del proyecto, esto es, estudiantes de la Universidad Central de Venezuela. Dos elementos dificultan la obtención de la información que puede obtenerse en la entrevista: el primero radica en el hecho de que la División de Medicina Legal, aunque no funciona en la misma sede, es una dependencia de la policía judicial, por lo que muchas personas no tienen la misma disposición a suministrar información. La segunda se relaciona con el hecho mismo de que la mayoría de las personas que asiste a los reconocimientos y tramitación legal de los cadáveres, son las madres de las víctimas, por lo cual, el momento es muy difícil emocionalmente para responder con objetividad una entrevista de este tipo.
31. A partir del mes de mayo de 1996, existe un decreto de la Alcaldía de Caracas, mediante el cual se regula el consumo y venta de bebidas alcohólicas en el Municipio Libertador. Se prohibe su consumo en la vía pública, las licorerías sólo pueden expender hasta las nueve de la noche y los bares pueden funcionar hasta la una de la mañana. Sin embargo, es costumbre en la ciudad, desde antes del Decreto de la AIcaldía, que en muchas casas de los barrios de Caracas (generalmente de familias de madres solas, cuyo único ingreso puede ser el producto de este negocio) se vende bebidas, fundamentalmente cervezas y anís. Alrededor de estas casas se van formando grupos de personas que consumen licor. Cuando en una casa se acaba la bebida, se mudan a otra y así sucesivamente. La venta de cervezas de estas casas, no tiene; claro está, ninguna restricción horaria.
32. Del total de entrevistados, el 83% manifestó conocer las circunstancias de la muerte de su familiar. De ellos, sólo un 62% accedió a informar sobre las mismas.
33. Ver al respecto de Alvaro Guzmán et al. "Violencia Urbana en Cali durante 1993: una primera aproximación", CIDSE, Boletín Socioeconómico No.27, Junio de 1994, Universidad del Valle, Cali, Colombia.
34. En el mes de septiembre de 1996, la población penal de Venezuela era de 24.840 reclusos, de los cuales ya han recibido sentencia 6.515. Dirección de Prisiones, Ministerio de Justicia, Caracas, 1996.
35. Las pólizas de vehículos son cada vez más costosas para poder ser financiadas por la mayoría de las personas de clase media y las altas tasas de interés para créditos presentes en el mercado durante más de cuatro años, hacían imposible la obtención de préstamos para la obtención de un vehículo.
36. El negocio del robo de vehículos tiene varias modalidades: robo con "ruleteo" (vehículo y víctima son secuestrados por varias horas, hasta que el dueño del vehículo es abandonado en un paraje solitario), pedir rescate (el carro es robado y luego Ilaman al dueño y le piden una recompensa por su entrega), la compra de "vidas" o papeles (necesidad de limpiar otro carro implicado en algún delito grave), el desmantelamiento para la venta de repuestos (aquellos modelos de carros cuyos repuestos comienzan a desaparecer del mercado). Muy recientemente, una de la principales Comisarías de la Policía Técnica Judicial, ubicada en uno de los sectores de clase media de la ciudad, fue intervenida al comprobarse que algunos de sus funcionarios estaban implicados en el robo de vehículos.
37. Fuente: Anuario de Estadística Delictiva (Las personas víctimas de este delito tratan de resolverlo por sus propios medios, ofreciendo recompensas e invirtiendo buena parte de su tiempo en recorridos por la ciudad a los fines de encontrar ellas mismas su vehículo, ofreciendo paga de recompensa por el mismo).
38. Uno de los más graves problemas que confrontan los hospitales públicos de la ciudad, es el copamiento de las emergencias por lesiones de causa violenta, ya que la atención al trauma violento consume importantes recursos médico quirúrgicos de los hospitales, los cuales, a lo largo del año 1996, han presentado graves problemas de dotación de insumos.
39. Ver de Joao Yunes, "Mortalidad por causas violentas en la región de las Américas." en el que se señala que la relación por cada muerto por causa externa, es de 25 lesionados. En Cisalva, Cali, han encontrado que la relación más exacta es la de uno a diez.
40. Exceptuando la disposición de la Alcaldía del Municipio Libertador, sobre la venta y consumo de bebidas alcohólicas, no existe otra que pueda evaluarse. Esa medida, que fue dispuesta en el mes de mayo de 1996, coincidió con la reorganización de la División de Medicina Legal, en el sentido de atender únicamente los fallecidos del Area Metropolitana de Caracas, razón por la cual, dejó de atender un número significativo de posibles casos de homicidios, correspondientes a dos municipios de la periferia de la ciudad.
41. Ver al respecto los trabajos de caracterización de la población penal de Venezuela de la Dirección General Sectorial de Defensa y Protección Social y de la Dirección de Prisiones del Ministerio de Justicia, 1996.
42. Aquí se hace referencia al saldo de la crisis bancaria venezolana de 1994 por la que, ninguno de sus responsables está preso en Venezuela.
43. Gustavo de Roux, "Ciudad y Violencia en América Latina", 1994 (mimeo)
44. "Perfil del "azote de barrio": Edad: entre 18 y 23 años; Estatura: de 1,70 a 1,72, mts. Contextura: Más delgado de lo normal. Corte de cabello estilo "jordan". Indumentaria: Camisa y jean de marca y zapatos de goma de alto precio" en "Lista de azotes de barrio" se hizo con la cooperación de los vecinos" en El Nacional, D2, Caracas, 18. 07. 95.
45. De Roux, op cit., pág. 14
46. Hannah Arendt, "On Violence" en: Hannah Arendt Crisis of the Republic, New York. Harcourt Brace Jovanovich 1972, p. 177.