ECOSOC, 04/01/97, COMPARANDO VIOLENCIA Y CONFIANZA EN LA POLICIA EN AMERICA LATINA 1

Economía Y Ciencias Sociales

País/Country: Venezuela

Universidad Central de Venezuela

Autor/Author:Roberto Briceño-León, José Miguel Cruz, Enrique Oviedo y Alfred McAlister

Número/Number2-3

Frecuencia/Frequency: 3/yearly 3/año


Fecha/Date:4/01/97


América es el continente más violento del mundo. Las tasas de homicidios varían entre los países de la región y pueden ser bajas como las de Chile o Costa Rica ( entre 3 y 4 homicidios por cada cien mil habitantes), medias como las de Venezuela o México ( alrededor de 20 homicidios por cada cien mil habitantes) o altas como las de El Salvador, Brasil y Colombia -país con la tasa más alta de homicidios del mundo: alrededor de ochenta por cada cien mil habitantes (Guerrero,1996). Pero, visto en conjunto, América es un continente violento, y se incluye en este grupo a los Estados Unidos de Norteamérica, con una tasa de 8.5 homicidios por cada cien habitantes, la cual es baja comparada con algunos países de la región pero muy alta si se la compara con otros países industrializados como Inglaterra, Francia o Japón, con tasas inferiores a 2 homicidios por cada cien mil habitantes. (OPS, 1996, BID,1996, Giddens, 1980).

En la imagen estereotipada que se tiene de la región, América Latina siempre ha sido un área violenta. Sin embargo y a pesar que en algunas sociedades esto pueda ser verdad, el incremento de la violencia urbana que se presenta de manera importante a partir de la segunda mitad de los años ochenta es un fenómeno distinto y singular. Es una realidad que requiere de un esfuerzo especial de comprensión e interpretación.

Por sus magnitudes la violencia se ha convertido en un problema de salud pública. Si bien en la región las enfermedades cardiovasculares y el cáncer constituyen las primeras causas de muerte, la violencia es la primera causa de años de vida perdidos, pues son muertes que ocurren principalmente entre jóvenes que tienen mucho años de esperanza de vida perdidos (OPS,1996; Yunes y Rajs,1994; Reischenhein y Werneck,1994))

Ante esta situación, la Organización Panamericana de la Salud lanzo una iniciativa continental para estudiar los aspectos culturales y normativos de la violencia, a fin de procurar comprender, en la similitud y la diferencia existente entre las distintas sociedades de la región, esta realidad emergente. En este artículo se presentan los primeros resultados dados a la luz pública de esta investigación sobre la áreas de victimización, evaluación sobre la eficacia de la policía y posesión de armas de fuego.

Metodología

Para llevar adelante la investigación se diseño un estudio multicéntrico que en la orientación de la sociología comparativa procuraba homogeneizar técnicas y procedimientos de recolección de información y análisis de datos. El grupo de trabajo convocado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), diseñó la investigación y estableció una encuesta común que fue presentada en tres idiomas: inglés, portugués y castellano, teniendo en cada país las adaptaciones lingüísticas propia para adaptarlos al habla del castellano de cada país. Se estableció la población que vivía en las áreas metropolitanas de las ciudades seleccionadas y que para el momento de recolección de la información era mayor de 18 y menor de 70 años. Se estableció una muestra probabilística, estratificada con aleatorización hasta lo interno del hogar, con un tamaño muestral esperado de 1200 individuos por cada ciudad (PAHO, 1996)

La recolección de la información se llevó a cabo entre Julio de 1996 y Febrero de 1997. Los tamaños muestrales variaron de ciudad a ciudad siendo el menor tamaño la muestra de Río de Janeiro con1,196 entrevistados, y la mayor la de Cali (por una sobremuestra intencionalmente buscada) con: 2,905 entrevistados. El equipo de investigación de cada ciudad construyó su propia base de datos, las cuales fueron luego integradas.

Resultados

Los resultados encontrados muestran que la violencia no era algo extraño para los entrevistados. Los robos con armas de fuego, que implican una amenaza importante de violencia física, fueron más frecuentes en El Salvador (20.12%), Caracas (18.6%) y Cali (15.9%). Los porcentajes más bajos se encontraron en Santiago de Chile (7.3%) y Río de Janeiro (6.4%). Los heridos de arma de fuego o por arma blanca estuvieron por debajo del 1%, salvo en Cali (2.4%) donde el porcentaje es varias veces mayor que el de el resto de las ciudades. Sobre el hecho de tener algún pariente asesinado las cifras son muy similares, alrededor del 9% en Cali, Medellín y Caracas, esto llama la atención porque las tasas de homicidios son muy superiores en Cali y

Medellín que en Caracas, y quizá se relaciona con el asombro de los caraqueños ante el incremento reciente de la violencia y el ser susceptibles de reconocer la muerte de un pariente más lejano. La diferencia entre heridos y muertos entre Cali y Medellín es importante y quizá muestra una mayor letalidad en las acciones violentas de esta última ciudad (ver tabla 1)

Tabla 1
Victimización en ciudades de América Latina
 Asaltados a mano armadaHeridos por arma blancaHeridos por arma de fuegoTiene algún pariente asesinado
Caracas 18.60.50.68.6
Cali15.92.42.38.4
Medellín11.40.70.59.4
San Salvador, C.A.20.10.50.53.5
Río de Janeiro 6.40.30.84.5
Santiago de Chile 7.30.60.10.5
Fuente: Organización Panamericana de la Salud (OPS)

Los porcentajes de desconfianza en la policía fueron bastante altos para Río de Janeiro y Caracas, donde un poco más de uno de cada cuatro entrevistados consideró que la policía era mala o muy mala. Las mejores evaluaciones de la policía se obtuvieron en Santiago de Chile y Houston, Texas.. Las evaluaciones de la policía no se correlacionaron con los porcentajes de victimización, lo cual sugiere que la percepción negativa sobre la policía no estaba determinada por las experiencias personales con actos criminales (Ver tabla 2).

Tabla 2
Evaluación subjetiva sobre eficacia de la policía
 Considera mala o muy mala a la policía
Caracas 27.6
Cali25.1
San Salvador, C.A.18.1
Río de Janeiro28.7
Santiago de Chile15.6
Houston,Texas 9.6
Fuente Organización Panamericana de la Salud (OPS)

Entre el 5% y el 10% reportó que tenía una arma de fuego, pero una cifra aún mayor manifestó estar dispuesto a tenerlo si pudiera adquirirla. Los porcentajes más altos se encontraron en Caracas y Cali, y el más bajo en Río de Janeiro. Llama la atención que la disposición a adquirir un arma sea el más bajo en la ciudad que expresó el más alto porcentaje de evaluación negativa de la policía, lo cual sugiere que si bien es posible pensar que la desconfianza en la policía puede conducir al deseo de tener un arma para defenderse por sí mismo, hay otros factores culturales que, como muestra los datos de Río de Janeiro, deben estar influyendo en esta actitud (ver tabla 3). En Brasil durante la monarquía y luego en la República, existieron leyes muy estrictas sobre las armas, pues su posesión en manos de los civiles ha sido considerado una amenaza para el Estado y se castiga severamente; estas características, así como un proceso de independencia sin guerras populares, pueden ayudar a comprender la singularidad de los resultados encontrados en Río de Janeiro.

Tabla 3
Posesión de armas de fuego y disposición a adquirirlas

 Tiene arma de fuego en su casaSi pudiera, tendría un arma de fuego en la casa
Caracas 9.432
Cali5.1 29.5
San Salvador, C.A.6.8 21.9
Río de Janeiro4.5 15.5
Santiago de Chile 8.9 26.2
Fuente Organización Panamericana de la Salud (OPS)

Conclusión

Los primeros resultados muestran la importancia que tiene la amenaza de la violencia urbana en la vida cotidiana de las personas en las grandes ciudades y la relevancia de hacer estudios comparativos que nos permitan comprender en la diferencia los distintos aspectos de un fenómeno claramente multifactorial como lo es la violencia urbana. La realidad y la percepción que tenemos sobre la violencia pueden o no coincidir (Navarro y Perez Perdomo, 1991; Soarez,1996). Se trata, sin lugar a dudas, de un fenómeno real, los datos de victimización así lo confirma. Sin embargo, la construcción social del fenómeno y las respuestas posibles están mediadas no solo por las experiencias personales, sino por otros factores culturales y políticos, donde el papel de los medios de comunicación y los factores sorpresa o acostumbramiento parecen ser muy importantes para su interpretación adecuada.

Bibliografía

BID (1996). Hacia un enfoque integrado del desarrollo: ética, violencia y seguridad ciudadana. Washington, BID

Giddens, A. (1980). Sociology, Cambridge, Polity Press.

Guerrero,R. (1996). "Epidemiología de la violencia: el caso Cali, Colombia" En: BID: Hacia un enfoque integrado del desarrollo: ética, violencia y seguridad ciudadana. Washington, BID

OPS (1996). Violencia en las Américas: la pandemia social del siglo XX, Washington, OPS

P.A.H.O. (1996). Attitudes and cultural norms toward violence in selected cities of the region of the Americas. Project ACTIVA, Washington, D.C. (Internet: Http://www.paho.org.)

Pérez Perdomo, R y J.C. Navarro (1991). Seguridad Personal: un asalto al tema. Caracas, Ediciones IESA.

Reichenheim y Werneck (1994). "Anos potenciãis de vida perdidos no Rio de Janeiro,1990. As mortes violentas en questão". Cadernos de Saúde Pública, 10 (supl.1) pp. 188-198.

Soarez, L. E. (1996). "O inominavel, nosso medo" En: Violência e política no Rio de Janeiro, Rio de Janeiro, Relume Dumará-Iser, pp. 59-64.

Yunes, J. y D. Rajs (1994). "Tendencia de la mortalidad por causas violentas en la población general y entre los adolescentes y jóvenes de la región de las Américas" Cadernos de Saúde Pública, 10 (supl.1): pp. 88-125.


1 Este artículo se funda en una investigación multicéntrica, promovida y coordinada por la Organización Panamericana de la Salud, Proyecto ACTIVA, Normas culturales y Actitudes hacia la violencia, realizada en ocho ciudades de América Latina y España.