ECODEB, 12/01/97, COYUNTURA INTERNACIONAL CRECIMIENTO ECONOMICO, DESEMPLEO Y CRISIS FINANCIERA.

Ecuador Debate

País/Country: Ecuador

Centro Andino de Acción Popular

Autor/Author: Wilma Salgado Tamayo

Número/Number 42

Frecuencia/Frequency: 3/yearly


Fecha/Date: 12/01/97
La convergencia, registrada en prácticamente todos los países del mundo en 1997, en cuanto a lograr crecimiento económico, manteniendo al mismo tiempo, la inflación bajo control, no ha logrado detener el crecimiento del desempleo y la profundización de la desigualdad en la distribución del ingreso en la mayoría de países del mundo, ni evitar las crisis financieras inesperadas como las registradas en los países asiáticos.

Las últimas estimaciones disponibles del Fondo Monetario Internacional sobre la situación y perspectivas de la economía mundial,1 muestran que en 1997, todos los países del mundo han convergido en cuanto a registrar crecimiento de sus economías, alejándose de la recesión, al mismo tiempo que han mantenido bajo control la tasa de inflación.

Inclusive la mayoría de los 26 países en transición, ex-países socialistas (con excepción de Bulgaria, Rumania y Takijistán) lograron en el transcurso de 1997, superar la recesión económica que les afectó a partir de 1990, en que se iniciaron las reformas orientadas al mercado. La caída acumulada del P.I.B. en la región más severamente afectada, de Rusia y la región transcaucásica y Asia central, entre 1990 y 1996, ascendió al 51 por ciento, lo que significa que en 1996, el P.I.B. de estos países equivalía apenas al 49% del P.I.B. de 1989.

El ritmo de crecimiento promedio de la economía mundial se estima que ascendería al 4.4% en 1997, correspondiendo el mayor dinamismo a los países en desarrollo -del 6.6%- equivalente a más del doble del crecimiento estimado para los países industrializados tomados en conjunto -2.9%-, fenómeno que se viene registrando en los últimos veinte y cinco años. Entre los países en desarrollo se destacan por su elevado crecimiento económico, los países en desarrollo de Asia -con un crecimiento estimado para 1997, del 8.3%.

El elevado nivel de desarrollo alcanzado por los siguientes países denominados de reciente industrialización: Hong Kong, Corea, Singapur y Taiwán, así como Israel, ha dado lugar a que el FMI los clasifique entre los países tradicionalmente conocidos como países industrializados, a partir de la publicación sobre la perspectivas económicas de la economía mundial, de mayo de 1997, retirándolos en consecuencia del grupo de países en desarrollo del Asia, entre los que se incluían hasta entonces, en las estadísticas de dicho organismo multilateral.

Para reclasificarlos como países industrializados, el FMI tomó en cuenta los siguientes indicadores: el nivel de ingreso per- cápita, mercados de capitales desarrollados con alto nivel de intermediación financiera; y, estructura económica diversificada con un sector servicios relativamente amplio y en rápido crecimiento.2

En algunos de los países de economías avanzadas de Asia, el crecimiento económico enlenteció durante 1996, y las proyecciones para 1997 fueron revisadas a la baja. En dicha tendencia habrían influido la disminución del crecimiento de las exportaciones debido al debilitamiento de la demanda en sus países compradores tanto de fuera de la región como de la misma región, que fue particularmente pronunciada en el mercado global de productos electrónicos.

En los países asiáticos denominados Tigres de segunda generación, como Indonesia y Tailandia, el impacto del menor ritmo de crecimiento de las exportaciones se añadió al impacto de las políticas financieras internas restrictivas aplicadas con el objeto de reducir los riesgos de recalentamiento de la economía, dando lugar al mencionado enlentecimiento de la economía, a pesar de lo cual el crecimiento estimado por el FMI ascendió al 8% para Indonesia y Malasia y al 6.8% para Tailandia, continuando como líderes del crecimiento económico en el mundo. El crecimiento, sin inflación, con superávit fiscal y elevados niveles de reserva monetaria internacional, no impidió sin embargo el estallido de las burbujas en los mercados de valores y de bienes raíces, ni la contaminación al conjunto del sistema financiero y bancario y en consecuencia, al conjunto de la economía.

INFLACION BAJO CONTROL A NIVEL MUNDIAL.

En lo que corresponde a la inflación, cuyo control ha pasado a constituir la primera prioridad de la política económica en la mayoría de países del mundo, su nivel ha continuado descendiendo hasta ubicarse en el 2.5% para los países industrializados tomados como grupo y en el 9.7% para los países en desarrollo. En ambos casos, las tasas están entre las más bajas de los últimos veinte y cinco años.3 En el caso de América Latina, continuaría la tendencia descendente de los últimos años: 21/3% em 1995, 13.1% en 1996.

La combinación de crecimiento económico y baja inflación, ha permitido que las tasas de interés de corto plazo en la mayoría de países del mundo, se mantuvieran inalteradas o con tendencia a la baja, con la excepción del Reino Unido y de Estados Unidos que las aumentaron aunque muy ligeramente en Octubre de 1996 y en Marzo de 1997, respectivamente. Las tasas PRIME y LIBOR vigentes en Estados Unidos y en el Reino Unido, respectivamente, son las tasas tomadas como referencia en la mayoría de operaciones internacionales, razón por la que tienen una influencia importante sobre el funcionamiento de los mercados internacionales de capitales.

A pesar del crecimiento persisten riesgos.

La convergencia en cuanto a crecimiento económico y control de la inflación registrados en casi todos los países del mundo en 1997, no ha impedido la persistencia de problemas como el del desempleo y el aumento de la pobreza y la desigualdad en la distribución del ingreso, ni la persistencia de graves riesgos como el de crisis en los mercados de valores y en general de crisis financieras y bancarias, como la registrada en los países asiáticos en el período transcurrido de 1997.

DESEMPLEO EN NUEVOS RECORDS EN LA POSGUERRA.

En efecto, a pesar del crecimiento económico, que en todo caso se mantiene débil en Europa, el desempleo en muchos de estos países ha continuado creciendo en 1997 a nuevos récords en la posguerra, sin que se avisoren posibilidades de disminuirlo de una manera sostenida, en el futuro previsible. Los rigurosos programas de austeridad en el gasto público aplicados para alcanzar las metas establecidas en el Tratado de Maastritch, previo al establecimiento de una moneda única en Europa, están impidiendo el impulso al crecimiento económico vía gasto público para disminuir las tasas de desempleo; y, viceversa, las bajas tasas de crecimiento y el alto desempleo impiden mejorar las finanzas públicas4, retroalimentándose.

La tasa de desempleo es particularmente elevada en España (21.4% en 1997, ligeramente inferior a la registrada en 1996, del 22.1%), mientras que en Alemania aumentó al 11.3% en 1997, frente al 10.3% de 1996; en Francia y en Italia también se registraron aumentos aún cuando de menor proporción -del 12.4% al 12.8% en el caso de Francia; y, del 12.1% al 12.3% en el caso de Italia.5

Mientras el desempleo abierto afecta en especial a los países europeos, el desempleo disfrazado -empleos de baja productividad y bajas remuneraciones- afecta a Canadá, Japón, Estados Unidos y el Reino Unido.6 El aumento del desempleo abierto y del desempleo disfrazado están relacionados con cambios más profundos registrados en la composición de la producción en cada uno de los países en la posguerra.

DESINDUSTRIALIZACION DE LOS PAISES INDUSTRIALIZADOS.

En los países industrializados tomados en conjunto, el número de empleados en la industria manufacturera como porcentaje del total de empleados, ha descendido desde inicios de los años setenta, pasando de alrededor del 28% en 1970 al 18% en 1994, estimándose que hacia el año 2.004 dicho porcentaje descendería aún más al 14%.7

Tanto la magnitud como el inicio de dicha declinación difiere entre los países, destacándose tanto por la magnitud de la caída como por la anticipación en el inicio, los Estados Unidos. En este país la pérdida de participación del empleo en la industria manufacturera ha sido la más pronunciada, pasando del 28% en 1965, al 16% en 1994; mientras que la más leve y más tardía ha sido la caída registrada en Japón, que pasó del 27% en 1973 al 23% en 1994. En un término medio entre Estados Unidos y Japón, se ubica Europa, en donde el empleo manufacturero pasó del 30% en 1970 al 20% en 1994.8

Mientras ha declinado el peso del empleo en la industria manufacturera en el total de empleados -fenómeno calificado de desindustrialización-, ha aumentado el peso del empleo en las actividades de servicios. Así, en 1950, en los servicios estaban empleados alrededor del 50% de los trabajadores norteamericanos, a mediados de los años noventa, en dicho sector se ubicaban alrededor del 80%.9 Tendencias similares se han registrado en los mercados laborales de los demás países industrializados, si bien en diferentes magnitudes, e inclusive en los países de economías más avanzadas del este asiático: Taiwán y Corea, desde la segunda mitad de los años ochenta.10

La desindustrialización de las economías de los países denominados industrializados registrada con mayor intensidad en las dos últimas décadas, ha sucedido así a la desagrarización que se registró en dichas economías desde los inicios del siglo XX. En efecto, "a inicios del siglo, más de la tercera parte de los empleados civiles en los países industrializados estaban en la agricultura; hoy dicho porcentaje es del 8 por ciento, y en Estados Unidos es menos del 3 por ciento"11.

FLEXIBILIZACION DEL MERCADO LABORAL.

Los cambios registrados en el mercado laboral de los países industrializados, con el movimiento de los trabajadores de las manufacturas hacia los servicios y de los empleos de por vida - de carrera- a los empleos temporales- a menudo con varios empleadores-, es un fenómeno que ha incidido sobre la declinación de las organizaciones laborales, tradicionalmente más fuertes en las actividades manufactureras e industriales. Así, en 1953, más de la tercera parte de los trabajadores norteamericanos pertenecían a organizaciones laborales. Actualmente, dicho porcentaje a descendido al 10% entre los trabajadores del sector privado. "Exceptuando a Finlandia y Suecia, el número de miembros de las organizaciones laborales en los países de la Organización de Cooperación y Desarrollo en el transcurso de los años ochenta, disminuyeron en un porcentaje superior al seis por ciento, cada año" 12.

El debilitamiento de las organizaciones laborales, está también relacionado con el fin del viejo paradigma del empleo de por vida y su reemplazo por el trabajo temporal, que se está expandiendo rápidamente. "Las 500 compañías más grandes de FORTUNE redujeron sus trabajadores de tiempo completo en más del 30 por ciento en los últimos 15 años, el número de trabajadores temporales en Estados Unidos ha aumentado en alrededor el 19 por ciento en los últimos 3 años y ahora representa el 10 por ciento de la fuerza laboral norteamericana"13.

Estos cambios en los mercados laborales, han disminuido el poder de los trabajadores, facilitando la flexibilización del mercado laboral. Al disminuir el poder de negociación, las remuneraciones han tendido a deteriorarse para el conjunto de los trabajadores, aumentándose los niveles de exigencia por la mayor capacidad de reemplazo asociada a la temporalidad de los contratos y a la facilidad de despido, asociada a la flexibilización del mercado laboral.

TRANSFORMACIONES MAS PROFUNDAS.

Tanto la menor participación de la agricultura como de la industria manufacturera en la generación de empleo en los países industrializados, están relacionados con profundas transformaciones tecnológicas y en la organización de la producción registradas en el último siglo, que han dado lugar a dramáticos incrementos de la productividad, con el consecuente impacto sobre el empleo.

La capacidad de los países para ajustarse a estos cambios, transfiriendo recursos productivos de un sector al otro, ha sido también diferenciada. Así, Estados Unidos ha tenido una mayor capacidad de generación de empleo en las actividades de servicios, absorbiendo el crecimiento de la fuerza de trabajo, lo que no ha sucedido en la Unión Europea, en donde el desempleo ha crecido en consecuencia en una forma mucho más pronunciada. Los ingresos en los trabajos creados en Estados Unidos han sido sin embargo declinantes, aumentando las disparidades en la distribución del ingreso, fenómeno registrado también en Europa, como consecuencia del desempleo.

La desigualdad en los salarios ha tendido a profundizarse en todas partes del mundo en detrimento de los trabajadores menos calificados (definidos en términos de educación, experiencia o tipo de trabajo), configurándose un mercado laboral segmentado en el que las más bajas remuneraciones y/o el desempleo corresponden sobre todo a los trabajadores menos calificados.

La demanda de mano de obra no calificada ha tendido a descender, mientras ha aumentado la demanda de mano de obra calificada. En dicha tendencia han influido los cambios en la composición de la producción registrada en los países industrializados, con mayor intensidad desde los años setenta, en los que las actividades industriales y de servicios intensivas en conocimientos y/o en capital - telecomunicaciones, productos farmacéuticos, instrumentos de análisis y procesamiento de información, servicios financieros, entre los más importantes-, han ganado peso frente a las industrias intensivas en el uso de materias primas y de mano de obra.

Considerando la tendencia prevista a una mayor desindustrialización, esto es a una pérdida mayor del peso del empleo en la industria manufacturera, la inversión en educación y entrenamiento en general, aparece como un elemento crucial para facilitar la inserción exitosa de los trabajadores en el mercado laboral del futuro.

EL DUMPING SOCIAL.

En los países industrializados se ha generalizado la opinión - sobre todo entre las organizaciones laborales- de que las importaciones de productos manufacturados procedentes de los países en desarrollo, son las responsables del deterioro de su mercado laboral.

Los países en desarrollo estarían compitiendo en el mercado mundial en base a bajos salarios -"dumping social"-. Para impedirlo, los países industrializados liderados por Estados Unidos, han llevado al seno de la Organización Mundial del Comercio -OMC- el tratamiento del tema de las normas laborales, en lugar de incorporarlas a la Organización Internacional del Trabajo, buscando abrir la posibilidad de imponer sanciones comerciales, tales como el retiro del acceso a mercados, al país que incumpliera las normas laborales que se busca establecer a nivel internacional.

Numerosos estudios realizados sobre la influencia de las importaciones procedentes de los países en desarrollo sobre los salarios y el empleo en los países industrializados, muestran que dichas importaciones han tenido un efecto muy marginal sobre los mismos y que el aumento en las desigualdades en las remuneraciones entre trabajadores calificados y no calificados en los años ochenta y noventa, están influenciadas principalmente por las innovaciones tecnológicas que han favorecido a los trabajadores calificados.14

En el caso de América Latina, la mayoría de sus exportaciones hacia los países industrializados están constituidas por productos primarios, mientras la mayor parte de sus importaciones procedentes de los países industrializados están constituidas por productos manufacturados, los cuales después de la apertura comercial unilateral registrada desde fines de los ochenta, han desplazado del mercado a productos locales que no han podido competir con los productos similares importados, demostrándose que las importaciones procedentes de los países industrializados han tenido una influencia negativa sobre los mercados laborales de la región, en los últimos años y no a la inversa, como pretenden los países industrializados.15

XENOBOFIA Y LEYES CONTRA MIGRANTES.

La xenofobia contra los trabajadores migrantes procedentes de los países en desarrollo ha tendido a profundizarse en los países industrializados, al mismo tiempo que se han endurecido las leyes migratorias, buscando no solamente detener la migración de trabajadores especialmente de baja calificación procedentes de los países en desarrollo, sino incluso facilitando las deportaciones de los inmigrantes ilegales.16

El Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos ha anunciado públicamente que en el período transcurrido de 1997, se ha roto récord en cuanto al número de deportaciones de extranjeros, indicando que del total de deportados en los tres primeros meses, tres de cada cuatro eran mexicanos y casi todos los demás eran latinoamericanos.17 Se estima que en el año 1997, se registrarían alrededor de 5 millones de trabajadores latinoamericanos deportados.

La migración ha sido incluida en Estados Unidos, entre las tres cabezas que a juicio tanto de demócratas como de republicanos tendría el nuevo enemigo en la posguerra fría, una vez esfumado el fantasma del comunismo. Las otras dos cabezas serían el narcotráfico y el terrorismo. En la agenda de las relaciones interamericanas, constan en consecuencia, temas altamente conflictivos como el narcotráfico y la migración, al mismo tiempo que se avanza hacia la conformación de una zona de libre comercio, propuesta por Estados Unidos a la región.

Además del deterioro de los mercados laborales, la convergencia en cuanto a crecimiento económico registrada en 1997, no ha impedido el estallido de crisis financieras, como la registrada en los países líderes del crecimiento económico en el mundo en la última década, los países asiáticos en desarrollo.

LA CRISIS FINANCIERA EN LOS PAISES ASIATICOS EN DESARROLLO.

Los países asiáticos en desarrollo han liderado el crecimiento económico en el mundo, en los últimos treinta años, lo que les ha permitido a algunos de ellos, los denominados países de reciente industrialización, de primera generación -Corea, Taiwán, Hong Kong y Singapur- alcanzar niveles de desarrollo similares a los de los países industrializados, razón por la que el FMI los reclasificó como tales, como lo mencionamos en los primeros párrafos de este análisis, retirándolos del grupo de los países en desarrollo.

Un segundo grupo de países en desarrollo también localizados en Asia, -Tailandia, Malasia e Indonesia-, han estado emergiendo como países de reciente industrialización, por el creciente peso de la producción industrial en sus economías, siguiendo en ese sentido un patrón de crecimiento similar al de los tigres de primera generación e incluso, hay un tercer grupo de países que también están perfilándose como nuevos cachorros, dentro de los que se incluye China.18 Las tasas de crecimiento de todos estos países han sido muy superiores -casi triplicando- al promedio mundial en la última década.

CRECIMIENTO ECONOMICO MILAGROSO.

El crecimiento económico en estos países ha sido considerado "sano" e incluso "milagroso" por los organismos multilaterales19, en la medida en que han mantenido al mismo tiempo bajo control las variables consideradas fundamentales: inflación y déficit fiscal, mientras el nivel de reservas monetarias internacionales ha sido muy elevado. Más aún en el caso de Tailandia, primer país en enfrentar problemas financieros en 1996 y 1997, los ingresos fiscales habían aumentado mucho más que los gastos en la última década - 1986- 1996-, a pesar de las deficiencias existentes en la infraestructura básica, dando lugar a la acumulación de excedentes presupuestarios sin interrupción desde 1988.20

Las variables consideradas fundamentales por el F.M.I. mostraban la salud de la economía tailandesa. En 1995, el superávit fiscal ascendió a una suma equivalente al 3% del P.I.B., la tasa de inflación al 5.8% y el nivel de la Reserva Monetaria Internacional ascendió a 35.982 millones de dólares, equivalentes a 8.8 meses de importaciones.21 En 1996, el nivel de la Reserva Monetaria Internacional aumentó aún más, a 37.731 millones de dólares -más de 9 meses de importaciones-, la tasa de inflación se mantuvo similar a la de 1995 -5.8%- a pesar de las medidas impulsadas para evitar el recalentamiento, las cuales sin embargo desaceleraron el ritmo de crecimiento económico -que pasó del 8.7% en 1995 al 6.7%-, los ingresos fiscales crecieron en menor proporción que los gastos, a pesar de lo cual tuvieron un superávit fiscal, si bien de apenas el 0.7% del P.I.B.22

La balanza comercial, sin embargo, que ya se había deteriorado en 1995, se deterioró aún más en 1996, por un crecimiento de las importaciones muy superior al de las exportaciones, aumentando a 16.6 millones de dólares, esto es al 9.1% del PIB. El saldo en cuenta corriente se disparó también en consecuencia, pero fue financiado con ingreso de capitales. Las autoridades monetarias defendieron al tipo de cambio, apoyándose en el nivel elevado de las Reservas internacionales -38.1 mil millones de dólares en febrero de 1997-23.

FINANCIAMIENTO DEL DEFICIT EN CUENTA CORRIENTE.

La economía tailandesa había demostrado una elevada capacidad de financiar sus déficit en cuenta corriente, -que desde 1990 ascendieron en promedio al 7% del P.I.B.- mediante ingreso de capitales. La composición de dichos capitales se había, sin embargo, modificado en el transcurso de los años noventa, disminuyendo el peso de la inversión extranjera directa y aumentando en forma considerable el peso de las inversiones de portafolio y de los créditos bancarios sobre todo de corto plazo. Una gran parte del endeudamiento bancario de corto plazo provenía del centro offshore -Bangkok International Banking Facility- creado en marzo de 1993.

Mientras en 1990, el ingreso de capitales por concepto de inversión extranjera directa (2.444 millones de dólares) fue superior en 130% al ingreso de capitales por concepto de préstamos bancarios (1.027 millones de dólares), en 1995 el ingreso de capitales por este último concepto (que ascendió a 13.218 millones de dólares, multiplicándose por 12.9 veces en los cinco años), equivalió a 6.4 veces el ingreso de capitales por inversión extranjera directa. 24 Los préstamos bancarios fueron en su mayoría de corto plazo, constituyendo conjuntamente con las inversiones de portafolio, capitales de una naturaleza más volátil que las inversiones extranjeras directas.

La disminución del ritmo de crecimiento económico registrado en Tailandia en 1996, unido al persistente deterioro del saldo de la balanza comercial, generó dudas sobre el riesgo de una devaluación monetaria, a lo cual hay que añadir la elevación de las tasas de interés locales buscando retener los capitales, con tendencia a la reorientación geográfica frente a las oscilaciones de las tasas de interés en Estados Unidos. En esas condiciones, se registraron ventas masivas de valores en el mercado de valores, que en consecuencia, cayó en aproximadamente un 40% en términos de dólares, en el transcurso de 1996; y, también ventas masivas de bienes raíces, dando lugar a una crisis inmobiliaria que siguió al boom registrado en ambos mercados desde inicios de los años noventa. Los bancos y las compañías financieras, que se beneficiaron del boom del primer quinquenio de la década, resultaron automáticamente afectadas, por la magnitud de los préstamos comprometidos precisamente para bienes raíces.

El 2 de julio de 1997, el gobierno tailandés frente al continuo crecimiento del déficit en cuenta corriente -que a mediados del año ascendió a un nivel cercano al 8% del P.I.B., decidió dejar flotar la moneda nacional, devaluándose inmediatamente en el 18%. Dicha devaluación produjo un efecto dominó que se sintió en las divisas y en los mercados de valores de todos los países asiáticos, desde Bankog hasta Manila. El índice Morgan Stanley que mide las variaciones de los precios en los mercados internacionales de capital emergentes, muestra una caída entre el 1 de Enero de 1997 y la primera semana de septiembre de 1997 de las siguientes magnitudes: del 35.8% en Filipinas, del 32.5% en Malasia, del 31.2% en Japón y del 14.2% en Indonesia.25

El crecimiento económico con control de la inflación, superávit fiscal y elevadas reservas monetarias internacionales, no han impedido que se desate una crisis financiera en los países asiáticos, acompañada de una caída de las cotizaciones en los mercados de valores y de una caída de los precios en los mercados de bienes raíces. Al boom de los años noventa alimentado por los ingresos de capitales especulativos, canalizado al conjunto de la economía por el sistema financiero local, le ha sucedido la caída inesperada e inexplicada, considerando los indicadores claves que a juicio del FMI muestran la existencia de una economía saludable.

La inesperada crisis financiera de los países asiáticos, muestra los elevados riesgos que se ciernen sobre la economía mundial de estallido y propagación de crisis financieras en cualquier parte del mundo, sin que las autoridades nacionales o multilaterales puedan ni siquiera preveerlas, peor prevenirlas. Las medidas adoptadas después de la Cumbre del Grupo de los Siete en Lyon, Francia, en Junio de 1996, en que se dio especial importancia a la necesidad de implementar medidas para manejar los riesgos relacionados con el funcionamiento de los mercados financieros globales,26 no han producido los resultados esperados de lograr la estabilidad del sistema monetario y financiero internacional.

La conciencia de que los riesgos de crisis financieras están extendidos por todo el mundo, ha llegado hasta el propio director gerente del FMI, Michel Camdessus, quien ha manifestado públicamente sus sospechas de que la próxima crisis económica internacional comenzará con una crisis bancaria y aún si no fuera así, "las cosas empeorarán, debido a una crisis bancaria".27

Los costosos paquetes de rescate de los bancos y las instituciones financieras en problemas, continúan implementándose, aumentando el peso de la factura trasladada a los contribuyentes, mientras los especuladores y jugadores en los mercados financieros de todo el mundo, acumulan ingentes utilidades durante los períodos de bonanza que preceden a los períodos de crisis. Al respecto, Robert Rubin, Secretario del Tesoro de Estados Unidos, ex-funcionario de Wall Street durante más de 26 años, manifestó que "los inversionistas internacionales no han sufrido lo suficiente por sus inversiones poco acertadas en países como México o Tailandia". Los paquetes de rescate financiero respaldados por Estados Unidos han protegido a los inversionistas en estos mercados que en ese sentido estarían siendo subsidiados, dando lugar a una situación en la que los inversionistas cometen imprudencias y no pagan un precio por ello. Dicha factura es trasladada a la población de esos países que sufren con las recesiones, el poco crecimiento, el desempleo y las deficiencias presupuestarias de los gobiernos.28

La magnitud de las utilidades de los inversionistas en los mercados de valores denominados emergentes, explica la persistencia en el impulso a una mayor liberalización de los mercados financieros en todo el mundo. Así, en varios países latinoamericanos, los índices de Morgan Stanley Capital, que miden los precios de los valores en los mercados emergentes, muestran que los rendimientos medidos en dólares, desde el primero de enero hasta el 8 de octubre de 1997, que obtuvieron los inversionistas en dichos mercados, ascendieron a las siguientes magnitudes:

del 67.2% en Brasil,
del 60,0% en México,
del 48.1% en Venezuela,
del 41.2% en Colombia,
del 39.8% en Perú,
del 27.9% en Argentina; y,
del 25.4% en Chile. 29
El rendimiento promedio de las bolsas latinoamericanas en el período transcurrido de 1997, habría sido del 42.65%. Según los analistas financieros, los mercados de valores latinoamericanos estarían finalmente ofreciendo rendimientos espectaculares para los inversionistas, tras varios años de nerviosismo y los administradores de fondos pronostican otro año sólido para 1998. Dichos rendimientos son considerados por los analistas, una compensación por arriesgarse a invertir en estas economías volátiles.30

A MANERA DE CONCLUSION.

A pesar de la convergencia de todos los países del mundo, en cuanto a crecimiento económico con control de la inflación, en la economía mundial están operando fuerzas que tienden a profundizar la desigualdad en la distribución del ingreso entre países y regiones y al interior de los mismos, aumentando los niveles de pobreza que afecta sobre todo a la mano de obra no calificada, localizada en su mayor parte en los países en desarrollo de América Latina y Africa y en los denominados países en transición, hacia donde se está relocalizando el desempleo y las tensiones en los mercados laborales, vías políticas comerciales y migratorias.

Mientras crece el desempleo abierto y el desempleo disfrazado con trabajos de bajas remuneraciones para la mayoría de trabajadores, cuyo poder de negociación se ha debilitado por los procesos de desindustrialización en marcha, impulsados por las innovaciones tecnológicas, aumentan los rendimientos para los especuladores en los mercados financieros.

La flexibilización del mercado laboral y la consecuente desregulación del mismo, contrasta con la creciente intervención del Estado para salvar a los bancos y a los intermediarios financieros con problemas, utilizando los fondos públicos y trasladando en ese sentido las pérdidas a los contribuyentes, mientras las utilidades en los períodos de bonanza tanto en los mercados de valores como en los mercados de bienes raíces son acumuladas por dichos inversionistas. Los especuladores en los mercados financieros promueven la desregulación y la liberalización financiera para las épocas de bonanza, pero exigen la intervención del Estado y de los organismos multilaterales para salvarles de las pérdidas en las épocas de crisis, recibiendo en ese sentido, ingentes subsidios.


(1)Ver: FMI. World Economic Outlook, Mai 1997.

(2)Ver: FMI. World Economic Outlook, Mai 1997, p.4.

(3)Ver: FMI. World Economic Outlook, Mai 1997, Table A8, p. 142.

(4)El débil crecimiento impide aumentar las recaudaciones tributarias, mientras el alto desempleo aumenta el gasto público en subsidios al desempleo, empeorando la situación de las finanzas públicas.

(5)Ver: FMI. World Economic Outlook, Mai 1997, Table 2, p. 18.

(6)Ver: Salgado Tamayo, Wilma. "COYUNTURA INTERNACIONAL: Productos primarios y mano de obra no calificada pierden participación como factores de producción", Revista ECUADOR DEBATE, N. 39, Quito, diciembre de 1996, p.60.

(7)Ver: FMI. Worl Economic Outlook, Mai 1997, pp. 47 - 48.

(8)Ver: FMI. World Economic Outlook, Mai 1997, p. 47.

(9)Ver: Weber Steven. "The End of the Business Cycle?, FOREIGN AFFAIRS, July-August 1997, p. 71.

(10)Ver: IMF. World Economic Outlook, Mai 1997, p.53.

(11)Ver: FMI. World Economic Outlook, Mai 1997, p. 51.

(12)Ver: Wever, Steven. "The End of the Business Cycle?", FOREIGN AFFAIRS, Volume 76, No. 4, p. 72.

(13)Ver: Weber, Steven. "The End of Business Cycle?. FOREIGN AFFAIRS, Volume 76, No. 4, p. 72.

(14)Ver: Revenga, Ana L. "Exporting Jobs? The Impact of Import Competition on Employment and Wages in U.S. Manufacturing", Quarterly Journal of Economics, U.S.A. February 1992, pp. 255- 284.

(15)Ver: Salgado, Wilma. "El dumping social versus el dumping estatal en la actual desaceleración económica de los países industrializados", ECUADOR DEBATE N- 37, Quito, Ecuador, Abril de 1996, p. 47.

(16)Ver: Gipple, Patricia (USIS). "Ley E.U. refuerza medidas contra extranjeros indocumentados", Washington, LSI501, 10/18/96.

(17)Ver: "Más de 22.000 latinos deportados en 3 meses. El Servicio de Inmigración y Naturalización logró un récord de capturas; la economía latinoamericana se verá afectada". EL COMERCIO, Miércoles 14 de Mayo de 1997, p. A8.

(18)Ver: United Nations Conference on Trade and Development. TRADE AND DEVELOPMENT REPORT, 1996, p. 17.

(19)Ver: Banque Mondiale. Thailand's Macroeconomic Miracle Stable Adjustment and Sustained Growth, 1996.

(20)Ver: Lebougre, Catherine. "Thailande: la crise du modele de developpement", PROBLEMES ECONOMIQUES, Hebdomadaire N- 2528, Paris, 23 juillet 1997, p. 30

(21)Cálculo personal en base a información de: International Monetary Fund. INTERNATIONAL FINANCIAL STATISTICS, July 1997, pp. 675- 676.

(22)Ver: Lebougre, Catherine. "Thailande: la crise du modele de developpement", PROBLEMES ECONOMIQUES, N-2.528, 23 Juillet 1997, p. 30.

(23)Ver: Lebougre, Catherine. "Thailande: la crise de modele de developpement", PROBLEMES ECONOMIQUES, N- 2528, París, 23 Juillet 1997, p. 32.

(24)Cálculo personal en base a información del International Monetary Fund. INTERNATIONAL FINANCIAL STATISTICS, July 1997, p. 578.

(25)Ver: Webb, Sara. "Una crisis monetaria como la asiática no parece probable en América Latina", The Wall Street Journal Américas, EL COMERCIO, Lunes 15 de septiembre de 1997, p. B5.

(26)Ver: "Text: G-7 SUMMIT ECONOMIC COMMUNIQUE", LEF505, 06/28/96, p. 2.

(27)Ver: Wessel, David. "La crisis amenaza a la banca mundial", The Wall Street Journal Americas, EL COMERCIO, Miércoles 7 de mayo de 1997, p. B5.

(28)Ver: Wessel, David. "Rubin: que los inversionistas paguen su parte", The Wall Street Journal Americas, EL COMERCIO, Viernes 19 de septiembre de 1997, p. B-5.

(29)Ver: Torres, Craig. "Las bolsas latinoamericanas mantienen su brillo para 1998", The Wall Street Journal Americas, EL COMERCIO, Viernes, 10 de octubre de 1997, p. B5.

(30)Ibidem, p. B5.