Aún cuando las últimas previsiones disponibles del Fondo Monetario Internacional se refieren a las condiciones de la economía y de las finanzas mundiales como prometedoras1, el ritmo de crecimiento económico de los países industrializados continuará siendo excesivamente lento en 1997 -2.5%-, mostrando que su actual recuperación después de la última recesión que finalizó en 1993, ha sido una de las más débiles registradas luego de una recesión en la posguerra. En efecto, el crecimiento promedio posterior a la recesión registrada entre 1974- 1975 fue del 4%; el mismo que descendió al 3.3% luego de la recesión registrada entre 1980- 1982; y ha descendido aún más, al 2,4% de crecimiento promedio entre 1994 y 1996, luego de la recesión registrada entre 1990 y 1993.
En contraste con el lento crecimiento de los países industrializados, los países en desarrollo del Asia, en particular los del Asia Pacífico, continuan registrando las tasas más elevadas de crecimiento económico en el mundo. El impresionante crecimiento económico de los países en desarrollo del Asia Pacífico ha llevado a muchos autores a sostener que el centro de gravedad de la economía mundial se está desplazando desde la Cuenca del Atlántico hacia la Cuenca del Pacífico, que en ese sentido se considera que sería "EL OCEANO DEL SIGLO XXI".2 En la Cuenca del Pacífico se incluyen los países del Pacífico americano, los del Asia Pacífico y el Pacífico insular.
Un análisis más detallado muestra sin embargo, que en la Cuenca del Pacífico confluyen países y regiones con diferentes dinámicas, como nuestro país y otros países de América Latina que continuan siendo básicamente exportadores de productos primarios, y cuya posición en el comercio y la producción mundiales no solamente que no ha mejorado en los últimos veinte años, sino que se ha deteriorado; países como Estados Unidos, que a pesar de constituir todavía la economía más grande del mundo, han perdido competitividad a nivel internacional, perdiendo posiciones en la producción y el comercio mundiales; y los países del Asia Pacífico en general que han aumentado su capacidad competitiva en la economía mundial, aumentando su participación en la producción y el comercio mundiales como exportadores de productos industrializados en las ramas de mayor dinamismo del comercio mundial como lo analizaremos más adelante.
Dentro de la región del Asia Pacífico los países más dinámicos en la posguerra han sido: Japón, los Países de Reciente Industrialización (PARI) de primera generación (Corea, Taiwán, Hong Kong y Singapur), los PARI de segunda generación, miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Malasia, Tailandia, Indonesia, Filipinas); y, los demás países que están registrando importantes avances en su proceso de industrialización, dentro de los que se destaca China desde 1978.
Una característica importante de los países del Asia Pacífico, es su heterogeneidad, tanto respecto a su grado de desarrollo económico, como a sus características religiosas, culturales y a su regimen político: democracias, reinos, dictaduras, variedad de culturas y religiones: catolicismo, budismo, taoismo, islamismo, etc., a pesar de lo cual se han convertido en la región del mayor dinamismo económico del mundo, constituyendo esa región un verdadero laboratorio en el que se pueden analizar las diferentes teorías del desarrollo económico existentes, considerando que son los casos más exitosos de desarrollo económico registrados en la posguerra.
CRECIMIENTO VERSUS ESTANCAMIENTO.
Los países en desarrollo del Asia, tomados en conjunto, han registrado una tasa de crecimiento promedio del 6,75% en los últimos veinte años: 1975- 1994, tasa superior en 35%, a la tasa promedio -del 5%- que experimentaron los países industrializados en la larga fase de expansión que vivieron en la posguerra -1959- 1973-, calificada de la "edad de oro" por el desarrollo económico alcanzado.
El crecimiento económico de los países asiáticos en los últimos veinte años -del 6,75% en promedio- ha superado ampliamente al crecimiento promedio de los países industrializados en el mismo período -del 2.5%-, más que duplicándolo; y ha superado también al crecimiento económico de los países en desarrollo de otras regiones, como el de los países del Medio Este y Europa, 3,7%; de América Latina, 2,9%; y, de Africa, 2,25%. Los denominados Países en transición, que registraron un crecimiento promedio del 3,9% entre 1975-1984, y que continuaron creciendo hasta 1989 a una tasa promedio desde 1985, del 2,9%, cayeron en una profunda recesión a partir de 1990 en que emprendieron las reformas orientadas al mercado. La recesión fué de una tasa promedio anual del 9,9% entre 1990 y 1994, con lo cual la tasa promedio de crecimiento para los últimos veinte años descendió al 0,6%, tasa inferior incluso a la registrada por los países africanos.
La distancia entre el ritmo de crecimiento de los países asiáticos en desarrollo y los países industrializados ha tendido a agrandarse en el transcurso de los años noventa. Así, entre 1990 y 1996, mientras el crecimiento promedio de los países en desarrollo del Asia ascendió al 8%, el ritmo de crecimiento promedio de los países industrializados ha sido apenas del 2.1%, esto es la cuarta parte del crecimiento de los países en desarrollo de Asia. Incluso al interior de los propios países asiáticos se registran diferencias importantes en su dinamismo económico, destacándose China por haber mantenido la tasa de crecimiento más alta del mundo, en promedio, por un período de 18 años -9,7% entre 1978 y 1995-.
Los países industrializados en conjunto no han logrado, en consecuencia, superar su débil crecimiento económico, que continúa siendo excesivamente bajo y no les permite disminuir de una manera sostenida su tasa de desempleo, que en consecuencia se mantiene en los niveles más altos en la posguerra, sobre todo en Europa. En 1996, la tasa de desempleo en los países miembros de la OCDE3, en promedio, fue del 7.8%4, lo que significa que en dichos países existen más de 35 millones de trabajadores en situación de desempleo. En Europa, la tasa de desempleo en 1996 ascendió al 11.4%, lo que significa más de 18 millones de desempleados en los países miembros de la Unión Europea.
Japón se destacó entre los países industrializados por mantener el mayor dinamismo económico en toda la posguerra, con tasas de crecimiento superiores en alrededor del 50% en promedio en los últimos veinte años (1975-1994), a la tasa de crecimiento de la economía de Estados Unidos (3,7% frente a 2,4%); y, superior en alrededor del 75% a la correspondiente a los países industrializados miembros de la Comunidad Europea (2,1%). La recesión económica y el estancamiento de la economía japonesa registrada entre 1992 y 1995 -tasas de crecimiento promedio del 0,8%-, es la más larga y profunda registrada por este país en la posguerra.
Las dificultades que enfrenta Japón para lograr una tasa de crecimiento similar a la registrada en los años anteriores a la recesión, muestran que este país se está sumando al conjunto de países industrializados, en cuanto a seguir la tendencia a un crecimiento lento de su economía, la cual ya venian registrando los demás países industrializados desde inicios de los años setenta, con una serie de consecuencias sobre el mercado laboral, sobre las finanzas públicas y en general sobre el conjunto de sus variables económicas.
A partir de que la mayoría de países industrializados entraron en una fase de crecimiento lento con recesiones recurrentes, creciente desempleo y presiones inflacionarias, esto es desde los primeros años de la década de los setenta, numerosos autores vieron en estos fenómenos la manifestación de una nueva "gran crisis económica mundial"5, registrándose un amplio debate teórico sobre sus causas, su duración y alcance y aún en torno al momento de su inicio.
No es nuestro objetivo revisar esas diversas posiciones, sino mostrar que mientras los países industrializados entraron en esa fase de crecimiento económico lento, los países asiáticos en desarrollo entraron en una fase de prosperidad económica incluso superior a la mejor época de los países industrializados en la posguerra. En consecuencia, la crisis económica a la que se refirieron numerosos autores, no tuvo un alcance mundial, existiendo desde entonces diferencias profundas en el desenvolvimiento económico entre los países industrializados, los países en desarrollo del Asia y los países en desarrollo de otras regiones.
INGRESO PERCAPITA EN ASCENSO.
El dinámico crecimiento económico de los países en desarrollo de Asia, que contrasta con el estancamiento de los países industrializados, les ha permitido a los primeros, igualar e incluso superar el nivel de ingreso percápita de los últimos. Así, por ejemplo, Singapur tuvo un ingreso percápita en 1995, de 27.360 dólares anuales,6 ocupando el sexto lugar a nivel mundial por su magnitud, ubicándose solamente detrás de Suiza (43.940 dólares), Japón (40.530 dólares), Dinamarca (33.280 dólares), Alemania (30.540 dólares) y Austria (29.250 dólares), pero delante de varios países industrializados, como Francia (26.510 dólares), el Reino Unido (19.270 dólares), Italia (18.910), España (14.290), etc.
Los países de América Latina en promedio se encuentran a mucha distancia de los países asiáticos. Así, en 1995, el país del ingreso percápita más alto dentro de América Latina fue Argentina, con 8.460 dólares, seguido de Brasil, con 4.870 y de Chile con 4.070 dólares. El ingreso percápita de Argentina en 1995 equivalió a menos de la tercera parte del ingreso percápita de Singapur, mientras que el ingreso percápita de Brasil y Chile fue de apenas el 18% y el 15%, respectivamente -esto es menos de la quinta parte- del ingreso percápita de un habitante de Singapur. El Ecuador tuvo un ingreso percápita de 1.560 dólares, lo que significa que un habitante de Singapur tuvo en promedio, en 1995 un ingreso equivalente a quince veces y media el ingreso de un ecuatoriano.
Es necesario destacar que tanto al interior de Asia como de América Latina existen enormes diferencias entre los distintos países miembros de cada región, lo cual muestra la heterogeneidad de situaciones que caracteriza a los países en desarrollo.
CRISIS DE LA DEUDA PROFUNDIZO DISTANCIA ENTRE AMERICA LATINA Y ASIA.
El crecimiento promedio de los países en desarrollo de Asia ha sido superior al de los países de América Latina en los últimos veinte años, pero la mayor distancia se produjo a partir de los años ochenta, en que América Latina se hundió en la denominada "crisis de la deuda" y los sucesivos paquetes de estabilización y ajuste, dieron como resultado una tasa de crecimiento promedio anual de apenas el 1% en la década, frente a una tasa promedio de alrededor del 7% en los países asiáticos.
Entre 1990 y 1994, aún cuando la economía de América Latina se recuperó frente al pobre desempeño de la década de los ochenta, impulsada por el ingreso de capitales, su ritmo de crecimiento continuó siendo notablemente inferior al registrado por los países asiáticos en desarrollo -2.9% frente a 7.5%, respectivamente-.
En 1995, la distancia se profundizó aún más, entre un ritmo de crecimiento promedio de 7.6% enlos países en desarrollo de Asia,7 y un ritmo de crecimiento promedio de apenas 0.6% en América Latina8; esto significa que en 1995, Asia creció a una tasa anual equivalente a 14.5 veces la registrada en América Latina. En 1996, América Latina recibió nuevamente capitales, recuperándose su tasa de crecimiento al 3%; y, en 1997, se espera que dicha tendencia mejore aún más al 4%.
El ingreso de capitales extranjeros a América Latina en los años noventa, ha estado constituido en su mayor parte, por inversiones de cartera, sea como depósitos de corto plazo, atraídos por el diferencial entre las tasas de interés locales y las tasas de interés internacionales; o por las oportunidades rentables de inversión, asociadas a los procesos de privatización de empresas públicas.
La interrupción del flujo de capitales hacia la región, registrada entre mediados de 1994 y mediados de 1995, afectó en forma drástica a la economía de los grandes receptores de capitales del primer quinquenio 90-94: México y Argentina. Esta constituyó una severa advertencia sobre los riesgos que enfrentan los países cuyas economías se basan en el ingreso de capitales de corto plazo, para financiar sus crecientes déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, como sucede en todos los países de América Latina, aún cuando hay diferencias importantes en cuanto a la proporción en que cada país depende del ingreso de capital de corto y de largo plazos.
HETEROGENEIDAD DE LOS PAISES DE LA CUENCA DEL PACIFICO.
La información mencionada en párrafos anteriores, evidencia la heterogeneidad que caracteriza a los países localizados en la Cuenca del Pacífico. La afirmación según la cual, el siglo XXI sería el siglo del Pacífico, no significa que la mera localización geográfica de los países garantice su progreso económico y social en el próximo siglo. De hecho, en toda la posguerra, mientras los países en desarrollo de Asia han aumentado en forma sustancial su participación en la producción y el comercio mundiales, insertándose como exportadores de productos industrializados, mientras los países industrializados han perdido participación,9 los países en desarrollo de América Latina han sufrido importantes vaivenes, con períodos de crecimiento de su producción industrial y de su participación en el comercio mundial, sucedidos por otros caracterizados por la desindustrialización y una menor participación como exportadores en el comercio mundial.
Mientras los países en desarrollo de Asia, en base a una activa y permanente promoción de exportaciones, se han insertado en la economía mundial como productores y exportadores de productos industrializados, basando en ello sus altas tasas de crecimiento económico; los países en desarrollo de América Latina, en particular desde fines de los años ochenta, en que liberalizaron en forma unilateral sus fronteras, se han insertado como importadores de productos industrializados, pasando de la época de la "sustitución de importaciones", en que se buscaba aumentar la producción local de productos industrializados para disminuir la necesidad de realizar importaciones de dichos productos, a la "sustitución de producción local por producción importada", lo que ha limitado el desarrollo industrial. Se ha abandonado en consecuenica, la "promoción de exportaciones" que, por lo menos en el discurso, se pretendía impulsarla luego de la crisis de la deuda.
América Latina continúa siendo, en consecuencia, importadora neta de productos industrializados y exportadora neta de productos primarios, con la excepción de México y Brasil, cuyas exportaciones ya están constituidas en su mayor parte por productos industrializados. El patrón de comercio de la mayoría de países de América Latina es radicalmente distinto del de los países asiáticos en desarrollo que han experimentado las mayores tasas de crecimiento económico en el mundo.
CRECIMIENTO BASADO EN LAS EXPORTACIONES DE PRODUCTOS INDUSTRIALIZADOS.
El dinámico crecimiento económico registrado por los países en desarrollo de Asia, se ha basado en las exportaciones, esto es en la producción colocada en su mayor parte en el mercado externo, aumentando en consecuencia su participación en el mercado mundial, hasta ocupar posiciones importantes, como lo confirma la información de la Organización Mundial del Comercio (OMC): "En relación con los valores de los intercambios de hace un decenio, la evolución habida en 1994 confirmó el predominio de los países asiáticos entre los 30 principales comerciantes. Los principales ascensos experimentados durante el pasado decenio (1984-1994) en el orden de clasificación corresponden, en el lado de las exportaciones, a China (pasó del puesto 20 al 11), a Malasia (del 28 al 19) y a Singapur (del 21 al 12); y, en el lado de las importaciones, a Tailandia (del 38 al 20), a Malasia (del 30 al 18) y a México (del 26 al 16)".10
El ritmo de crecimiento del volumen de las exportaciones de los países en desarrollo del Asia, en los últimos veinte años, en promedio ascendió a 10,75%, tasa superior en el 108% al ritmo promedio de crecimiento del volumen de las exportaciones de los países industrializados -del 5,15%-.11 Esa distancia ha tendido a mantenerse en las mismas proporciones en la última década.
Los países en desarrollo del Asia han ganado participación como exportadores a nivel mundial, no solamente con productos de relativamente bajo contenido tecnológico, como textiles y prendas de vestir, sino también como exportadores de productos de mayor contenido tecnológico, como Máquinas de oficina y equipos de telecomunicaciones, Maquinaria y equipo de transporte y Productos de la industria automotriz. Estos han sido los rubros más dinámicos del comercio mundial en los últimos años, como lo confirma la OMC:
"En la primera mitad del decenio de 1980, el equipo de oficina y telecomunicaciones representaba el 5 por ciento del comercio mundial (porcentaje que equivalía solamente a la tercera parte de la cuota correspondiente a los productos agropecuarios). En 1995, ese porcentaje había aumentado al 12 por ciento, y era ligeramente superior al correspondiente a los productos agropecuarios. El crecimiento de las exportaciones de material de oficina y equipo de telecomunicaciones, cuya tasa es muy superior a la media, contribuyó en mucha mayor medida al crecimiento del comercio mundial en el decenio de 1990 que en el anterior, al ser su participación (peso) en el comercio mundial sensiblemente mayor."12 El crecimiento de las exportaciones permitió a estos países no solamente financiar las importaciones necesarias para su desarrollo económico, sino además contar con excedentes en cuenta corriente, para realizar inversiones en el exterior, constituyéndose en países en desarrollo exportadores de capitales.
PAPEL ESTRATEGICO DE JAPON Y ESTADOS UNIDOS EN EL PROCESO DE DESARROLLO ASIATICO.
A pesar de las diferencias registradas en la dinámica de las economías de los países industrializados, frente a los países en desarrollo del Asia, en los últimos veinte años, en el desarrollo económico de los países del Asia Pacífico, han jugado un papel estratégico las dos grandes potencias industriales: Estados Unidos y Japón. Estados Unidos como el principal mercado para las exportaciones de los países asiáticos y Japón como principal proveedor de capitales, tecnologías, y sobre todo, experiencia de cooperación entre el sector privado y el sector público, elemento fundamental que diferencia al proceso de industrialización en los países asiáticos frente a los que se registran en América o Europa, sobre todo en cuanto a políticas industriales. Tanto en Europa como en Estados Unidos, han existido en toda la posguerra políticas agrícolas en las que se evidencia la cooperación existente entre el Estado y el sector privado, pero el tema de la política industrial está apenas incluyéndose en el debate de esos países en los años noventa, frente al contundente éxito industrial de los países asiáticos que se han industrializado en la posguerra, dentro de los cuales es muy importante la experiencia japonesa.
En Europa y en Estados Unidos, no se ha planteado una política industrial, pero siempre ha existido una política agrícola. En Europa, no se ha avanzado más allá de la búsqueda de ampliación del tamaño del mercado, mediante los procesos de integración, para que las empresas puedan disfrutar de economías de escala similares a las norteamericanas. Mientras que en Estados Unidos, aún cuando podríamos decir que en la política comercial se han incluido elementos favorables al desarrollo de ciertas industrias, éstos no han sido más que elementos parciales, sin que se haya llegado a conformar una verdadera política industrial, como las impulsadas en Japón y los países asiáticos.13
El proceso de industrialización en Asia, a pesar de constituir una de las más destacadas experiencias de desarrollo económico en la posguerra, no ha sido suficientemente estudiado por parte de los organismos multilaterales. Apenas en septiembre de 1993, el Banco Mundial publicó un estudio titulado "El milagro del Este Asiático: Crecimiento Económico y Políticas Públicas", el cual fue iniciado a instancias de Japón y con su aporte económico. Sin la iniciativa y financiamiento de Japón, posiblemente el estudio no se habría realizado, a pesar de que el Banco Mundial conjuntamente con el Fondo Monetario Internacional, han considerado que el problema central de los países en desarrollo ha sido la falta de un "ambiente adecuado" para las actividades del sector privado, incluyendo dentro de la creación de un ambiente adecuado: la estabilidad macroeconómica, dotación de infraestructura, leyes y derechos de propiedad intelectual, transparencia en las políticas y educación primaria. Tales políticas son consideradas "políticas de mercado amistosas".
El gobierno japonés, por el contrario, ha basado sus programas de ayuda en un conjunto más intervencionista de principios, con priorización de actividades, aplicando políticas industriales selectivas por períodos definidos y ha venido sugiriendo la necesidad de revisar la exitosa experiencia de industrialización de su propio país y de otros países como Corea y Taiwán, para tratar de extender los beneficios de este conjunto de principios como alternativos a los hasta ahora aplicados por los organismos multilaterales para enfrentar los problemas económicos de América Latina, que en realidad no han hecho más que profundizar el subdesarrollo y la pobreza en la región. Los resultados del estudio del Banco Mundial tienden a favorecer el papel del mercado y a minimizar el papel del Estado en el desarrollo industrial de los países asiáticos, lo cual ha sido objetado por numerosos estudios, dando lugar a que la controversia sobre este importante tema, continue.14
La mayoría de estudios disponibles enfatizan sobre la influencia tanto de factores internacionales como de factores internos en el desarrollo industrial de los países asiáticos.
EL PROCESO DE RELOCALIZACION INDUSTRIAL Y EL DESARROLLO ECONOMICO EN ASIA.
Los procesos de industrialización han avanzado en los países en desarrollo de Asia, impulsados por los procesos de relocalización industrial registrados desde los países industrializados en general, pero en forma especial desde Japón hacia los PARI de primera generación, en un primer momento; de allí, hacia los PARI de segunda generación y hacia China, en un segundo momento. El papel de Japón como inversionista importante en el exterior es reciente. Apenas desde los años setenta, y en forma más destacada, desde el segundo quinquenio de lo ochenta, coincidiendo con el aumento del proteccionismo y del neoproteccionismo en Estados Unidos y en Europa, y con la devaluación del dólar, revaluación del yen.
En el proceso de relocalización industrial han jugado un papel importante los cambios en el entorno internacional. La revaluación del dólar mientras fue la moneda central del sistema, impulsó a las empresas norteamericanas a realizar inversiones en el exterior, razón por la que EE. UU. fue el principal país inversionista en la posguerra hasta mediados de los años ochenta; el derrumbe del sistema monetario y financiero internacional instaurado en la posguerra, con el dólar como moneda central, y la consecuente flotación generalizada de las monedas, la devaluación del dólar y la revaluación del yen; el fracaso del GATT como promotor del libre comercio, frente al aumento del proteccionismo y sobre todo del neoproteccionismo pero también del comercio administrado especialmente entre EE. UU. y Japón, dieron lugar a importantes cambios en la competitividad y en la capacidad de acceso a los mercados tradicionales por parte de las empresas japonesas.
La respuesta de Japón frente a sus cambios de competitividad, fue desplazar, en un primer momento, las actividades intensivas en el uso de mano de obra hacia países de menores costos salariales y de mejores posibilidades de acceso al mercado americano y europeo. Los países en desarrollo de Asia, estuvieron dentro del Sistema Generalizado de Preferencias hasta 1987, en que fueron eliminados y presionados a revaluar sus monedas.
Posteriormente fueron también desplazadas actividades de mayor contenido tecnológico, manteniendose Japón sin embargo como proveedor de partes y componentes, de tal manera que mientras mayor ha sido el superávit comercial de los países asiáticos en desarrollo frente a Estados Unidos, mayor ha sido su déficit comercial frente a Japón. Los países asiáticos han constituido en ese sentido, una especie de plataformas de exportación de las empresas japonesas e incluso norteamericanas, pero también de las empresas propias de estos mismos países al mercado americano. La revalorización de las monedas locales de los PARI de primera generación, bajo presión norteamericana, en el segundo quinquenio de los ochenta, así como el aumento del proteccionismo contra los productos procedentes de estos países, les ha impulsado a su vez a relocalizar su actividades industriales en los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático -ANSEA- y China.15 Este último país se ha convertido en el principal receptor de inversión extranjera directa entre los países en desarrollo, desde fines de los años ochenta.
Este proceso de relocalización industrial que en un primer momento abarcó a las industrias intensivas en el uso de mano de obra, se ha ido también extendiendo a sectores de productos de mayor contenido tecnológico y a otras regiones, incluida Centro América en el marco de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, para exportar hacia el mercado norteamericano.16
Este proceso de relocalización industrial, continúa registrándose desde las zonas dinámicas del Asia hacia otros países de la misma región y de otras regiones, con miras a mantener el acceso a sus tradicionales mercados, en particular el mercado norteamericano, que continua siendo el mercado más grande del mundo17. Este proceso se ha asemejado a un "vuelo de gansos" que expanden la prosperidad económica hacia los países en los que se localizan.
EL PARADIGMA DE LOS GANSOS VOLADORES.
El comportamiento económico de Japón y un pequeño grupo de países de rápido crecimiento del Este asiático, identificados como los PARI de primera y segunda generación, han sugerido la idea de una ola de desarrollo industrial extendiéndose a lo largo de una región más amplia, involucrando una división regional del trabajo basada en una jerarquía industrial y de localizacion, fenómeno bautizado del "paradigma de los gansos voladores".
El paradigma de los gansos voladores ha sido originalmente formulado en los años 30, cuando Japón era un país pobre que se proponía alcanzar a los países más industrializados de Europa y América. La formulación original describía el cambio en la estructura industrial en el tiempo, empezando con una concentración en la industria textil intensiva en el uso de mano de obra, desplazándose gradualmente a actividades de mayor contenido tecnológico, a medida que perdian competitividad las industrias precedentes.
La UNCTAD sostiene que "este paradigma provee una descripción del ciclo de vida de varias industrias en el curso del desarrollo económico y de la relocalización de industrias de un país a otro, a través del comercio y la inversión extranjera directa, en respuesta a cambios en la competitividad".18 Sin embargo, en el paradigma están involucrados una serie de elementos adicionales, como: el análisis de las relaciones entre los diferentes países en una jerarquía regional, los mecanismos por los cuales el desarrollo es transmitido de un país al otro, los papeles respectivos del Estado y del mercado en este proceso, entre otros.
INTEGRACION Y REGIONALISMO ABIERTO.
El proceso de relocalización industrial registrado en Asia, ha dado lugar a que estas economías sean altamente integradas, sin necesidad de procesos de integración conducidos desde el Estado, por la cantidad de lazos y relaciones que mantienen las empresas matriz y subsidiaria entre sí, así como las relaciones entre las empresas y el Estado tanto del país de origen como del país de destino de las mismas.
Por otra parte, en la medida en que el crecimiento económico de estos países se basa en las exportaciones, sobre todo a los países industrializados, el acceso a terceros mercados tiene una importancia fundamental para estas economías, razón por la que estos países son partidarios del regionalismo abierto y rechazan los procesos de integración cerrados, considerándolos una amenaza para su supervivencia.
En el Asia-Pacífico predominan las relaciones comerciales intraindustriales, siendo economías altamente integradas por la preeminencia de las relaciones matriz- subsidiaria y las nuevas formas de participación existentes entre las propias empresas industriales: empresas conjuntas, subcontrataciones, etc., que han dado lugar a un elevado grado de integración real de esas economías, sin necesidad de difíciles procesos impulsados desde el Estado, como en el caso de los esquemas de integración en América Latina.
Es necesario destacar, sin embargo, que el nivel de integración alcanzado en los países asiáticos no ha sido impulsado por la mera operación de las fuerzas del mercado. Todo lo contrario, el Estado ha tenido un papel muy importante en el proceso de industrialización en todos los países de la región, mediante la aplicación de políticas industriales, que han incluido el apoyo estatal temporal y a proyectos específicos para el logro de los objetivos buscados, con el establecimiento de sanciones en caso de incumplimiento; procesos de liberalización comercial graduales con protección selectiva a industrias que se quería proteger; tipos de cambio subvaluados para favorecer las exportaciones; política crediticia para favorecer la inversión; políticas tecnológicas y de comercialización mediante apoyo institucional a las exportaciones19; y, en forma indirecta, el apoyo estatal se canalizó mediante la dotación de infraestructura básica, la calificación de los recursos humanos y el apoyo a la comercialización, en particular mediante la creación de infraestructura institucional para apoyar su inserción en el mercado externo.20
El Estado y el sector privado se movilizaron, en consecuencia, siguiendo el ejemplo de Japón en la posguerra, en torno al logro de determinados objetivos nacionales concretos, mediante mecanismos de complementación diferenciados en cada país y en cada coyuntura.21 La cooperación entre el Estado y el sector privado fue por lo tanto un elemento central de su política económica.
Su calidad de exportadores de productos industrializados, los coloca en la necesidad de defender y promover el libre comercio, al mismo tiempo que han inventado el regionalismo abierto y han impulsado la cooperación como base de sus relaciones económicas internacionales.
LOS ESQUEMAS DE COOPERACION EN EL ASIA PACIFICO.
La cooperación económica que se dió primero entre el Estado y el sector privado, mediante acciones mancomunadas, se extendió a las relaciones entre los países de la región, en una creciente cooperación económica regional, en la que han participado países que no están geográficamente ubicados en la misma pero que han jugado un papel importante en su equilibrio político estratégico, como Estados Unidos, al cual se han ido sumando otros países de fuera de la región, como Canadá, México y Chile.
Actualmente, los esquemas de cooperación vigentes en el Asia Pacífico son el Consejo de Cooperación Económica en el Pacífico (PBEC, sigla en inglés), establecido en 1967, que constituye un foro de consulta y análisis de la economía mundial y regional que agrupa a los empresarios de la Cuenca; el Consejo de Cooperación Económica en el Pacífico (PECC) que tiene una estructura tripartita: empresarios, académicos y gobierno, destinado a promover la cooperación económica y comercial en la región y proponer a los gobiernos ideas para formalizar dicha cooperación; y, la Asociación de Cooperación Económica del Asia Pacífico (APEC), que es el foro regional de mayor relieve tanto porque incluye a todos los países miembros del PECC 22, como por sus propósitos, que incluyen no solamente el de constituir un foro de diálogo con otros mecanismos regionales (NAFTA, Unión Europea, etc.), sino por que desde allí se planea identificar áreas y proyectos concretos para promover inversiones e intercambio de tecnologías entre sus miembros.23
Dentro del APEC está incluida la Agrupación de Cooperación Económica para el Este Asiático -EAEC-, foro subregional del que están excluidos los países no asiáticos; y, el "Pacific Business Forum" establecido al interior del propio APEC, destinado a agrupar en forma autónoma y con un rol asesor al empresariado regional.
A MANERA DE CONCLUSION.
El auge económico de los países en desarrollo del Asia Pacífico, que contrasta con el débil crecimiento económico de los países industrializados en los últimos veinte años, y con los largos períodos de estancamiento registrados en América Latina -como la década perdida de los ochenta-, no ha merecido la suficiente atención por parte de los organismos multilaterales, que continuan aplicando un conjunto de políticas que tienden a asignar un mayor papel al mercado: privatizaciones, desregulación, en medio de las reiterativas medidas de ajuste, a pesar de que no han dado los resultados esperados.
En ese sentido, la posición de Japón que ha venido sugiriendo la necesidad de revisar la exitosa experiencia de industrialización de su propio país y de otros países en desarrollo del Asia, con el objeto de analizar los principios que han apoyado el desarrollo industrial de esos países, y la posibilidad de aplicarlos como alternativos frente a los que han servido de base a las políticas impulsadas por los organismos multilaterales en América Latina, debe ser apoyada por nuestros países.
La experiencia asiática, además de constituir un referente para nuestros países, desde el punto de vista del análisis de las políticas que les condujeron al éxito económico, es importante por las posibilidades de cooperación sur-sur que existen con esa región y las posibilidades de atraer actividades industriales hacia nuestros países, dentro del proceso de relocalización industrial en marcha. El análisis de los mecanismos por los cuales se trasmite el desarrollo de un país al otro, en el paradigma de los gansos voladores, así como el análisis de las condiciones en las que el Estado constituye un apoyo al desarrollo económico, no puede realizarse sin considerar la experiencia asiática.
| Período | Estados Unidos |
Reino Unido |
Alemania | Japón | PARI I |
| 1965-1969 | 19.1 | 10.6 | 17.1 | 8.5 | 2.0 |
| 1970-1974 | 15.4 | 8.3 | 17.7 | 10.3 | 3.4 |
| 1975-1979 | 14.4 | 7.9 | 16.9 | 11.1 | 4.8 |
| 1980-1985 | 14.6 | 6.8 | 14.8 | 13.4 | 6.8 |
| 1986-1990 | 11.9 | 6.2 | 15.6 | 13.3 | 8.6 |
| 1991-1993 | 13.0 | 5.9 | 14.2 | 12.9 | 9.0 |
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Fuente: UNCTAD. TRADE AND DEVELOPMENT REPORT 1996, Table
27, p.93.
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(1) Ver: FMI. World Economic Outlook, October 1996, p.1.
(2) Ver: Rodríguez, Patricio. "El Asia Pacífico, nuevo espacio emergente de la Comunidad Mundial", en Ministerio de Relaciones Exteriores, CUENCA DEL PACIFICO, Seminario, Agosto de 1995.
(3) OCDE Organización de Cooperación y Desarrollo Económico.
(4) Ver: OECD ECONOMIC OUTLOOK, December 1996, table 21, p.A24.
(5) Ver: Saikh, Anwar. "La actual crisis económica mundial: causas e implicaciones". Investigación Económica, N- 165, Julio- Septiembre de 1983, pp.11 - 38; Varios autores: La crise, quelle crise?, Edit. Maspero, París, 1982; Boyer, Robert. "La crise actuelle: une mise en perspective historique". Critiques de l'economie politique, Nouvelle serie N- 7-8, Avril- Septembre 1979.
(6) Seguido de Hong Kong, entre los países en desarrollo del Asia, con un ingreso percápita de 24.310 dólares en 1995.
(7) Ver: FMI. Perspectivas de la Economía Mundial,Octubre de 1995, Cuadro 1, p. 4.
(8) Ver: CEPAL. BALANCE PRELIMINAR DE LA ECONOMIA DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE 1995, Santiago de Chile, p. 1.
(9) Ver Cuadro N- 1, anexo.
(10) Ver: OMC. "Panorama del comercio mundial en 1994 y perspectivas para 1995", en FOCUS, Boletín de información, N- 2, Marzo - Abril 1995, p.9.
(11) Ver: FMI. WORLD ECONOMIC OUTLOOK, October 1996, table A22, Summary of World Trade Volumen and Prices. pp. 195 y 200.
(12) Ver: Organización Mundial del Comercio. "En 1995, por segundo año consecutivo, se produjo una vigorosa expansión del comercio mundial. Se prevé un fuerte crecimiento del comercio el presente año", COMUNICADO DE PRENSA PRESS/44, 22 de marzo de 1996, p. 6.
(13) Ver: Pérez Ribes, María. "La política industrial de la Administración Clinton: "La Gestalt" del gigabit", BOLETIN ICE ECONOMICO, N- 2368, del 10 al 16 de mayo de 1993.
(14) Ver: Wade, Robert. "The East Asian Miracle: Why the Controversy Continues", En United Nations Conference on Trade and Development. INTERNATIONAL MONETARY AND FINANCIAL ISSUES FOR THE 1990s, Volume V, New york and Geneva, 1995.
(15) Ver: CEPAL. LA CUENCA DEL PACIFICO Y AMERICA LATINA: DE LA INSERCION COMERCIAL HACIA LA INTEGRACION PRODUCTIVA,doc. LC/L.704, 30 de septiembre de 1992, p. 14.
(16) Ver: Salgado Tamayo, Wilma. INTEGRACION COMERCIAL EN LA GLOBALIZACION, en imprenta, ENSAYOS CAAP.
(17) Estados Unidos es el mayor importador a nivel mundial. En 1995, importó 641 mil millones de dólares, seguido de Alemania que importó 497 mil millones, esto es aproximadamente un 30% menos. Fuente: IMF. Direction of Trade Statistics Yearbook, 1996, p.2.
(18) Ver: UNCTAD. "Integration and industrialization in East Asia", TRADE AND DEVELOPMENT REPORT, 1996, P.75.
(19) Ver: Bekerman, Martha, Sirlin Pablo y María Luisa Streb. "El Milagro Económico Asiático: Corea, Taiwán, Malasia y Tailandia". COMERCIO EXTERIOR, Vol. 45, Núm. 4, México, Abril de 1995.
(20) Ver: Gore, Charles. "DEVELOPMENT STRATEGY IN EAST ASIAN NEWLY INDUSTRIALIZING ECONOMIES: The Experience of Post-War Japan, 1953- 1973", en DISCUSSION PAPERS, N- 92, November 1994.
(21) Ver: Wade Robert. "The East Asian Miracle: Why the controversy continues". UNCTAD. INTERNATIONAL MONETARY AND FINANCIAL ISSUES FOR THE 1990'S, Vol. V, New York, 1995.
(22) El APEC incluye: a los seis países de ASEAN, Japón, Corea, Australia, Nueva Zelandia, Estados Unidos, Canadá, la República Popular China, Taiwán, Hong Kong, México y Papua Guinea (aceptados en 1992) y Chile (incorporado en noviembre de 1994).
(23)Ver: Academia Diplomática del Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador. CUENCA DEL PACIFICO, SEMINARIO, Agosto de 1995, pp. 66- 67.