EL DUMPING "SOCIAL" VERSUS EL DUMPING "ESTATAL" EN LA ACTUAL DESACELERACION ECONOMICA DE LOS PAISES INDUSTRIALIZADOS.
A medida que las cifras sobre el ritmo de crecimiento de la actividad económica en los países industrializados se revisan hacia la baja -2.5% en 1995, frente al 3% previsto en mayo de ese año1 - , impidiendo que el desempleo descienda desde los niveles no registrados desde los años treinta en que se encuentra, mientras que las cifras sobre el ritmo de crecimiento de los países en desarrollo en conjunto, se revisan hacia el alza -6% en 1995, frente al 5.6%% previsto en mayo-, casi duplicando el ritmo de crecimiento de los primeros, aumenta el número de partidarios del proteccionismo en el Norte, para impedir el ingreso de productos industrializados procedentes de los países en desarrollo, que competirían en el mercado de los países industrializados, en base a los bajos salarios "dumping social".
La disminución del ritmo de crecimiento de los países industrializados, además de reavivar los sentimientos proteccionistas en el Norte, ha dado lugar a la caída de los precios de los productos básicos no combustibles, de cuyos ingresos por exportaciones dependen los países en desarrollo. Pero en forma simultánea, la caída de las tasas de interés en los países industrializados, asociada a la disminución del ritmo de crecimiento económico, constituye una buena noticia para el mundo en desarrollo, tanto por el alivio que permite del servicio de la deuda externa, como por el cambio en la dirección de las corrientes internacionales de capitales a que da lugar, que tienden a abandonar los países con bajas tasas de interés y relocalizarse en los países en desarrollo, en busca de una mayor rentabilidad financiera, contribuyendo a financiar los déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos.
DESACELERACION ECONOMICA DE LOS PAISES INDUSTRIALIZADOS.
La continua revisión hacia abajo de las estimaciones sobre el ritmo de crecimiento económico de los países industrializados en 1995 -2.5%-, y las expectativas de un nuevo enlentecimiento en 1996 -2.4% de crecimiento previsto- muestran que la última recuperación económica de estos países, ha sido una de las más débiles registradas después de una recesión en toda la posguerra.
En efecto, la tasa de crecimiento promedio que tuvieron los países industrializados después de la recesión registrada a mediados de los setenta, esto es en el período comprendido entre 1976 y 1979 fué del 4%; luego de la recesión de los primeros años de los ochenta, el crecimiento promedio entre 1983 y 1990, fué del 3.3%; y, luego de la última recesión de los noventa, el crecimiento promedio en 1994 y 1995 ha sido del 2.8%, promedio que podría descender aún más, de cumplirse las expectativas a la baja que se mantienen actualmente para 1996 y 1997.
Ese anémico crecimiento económico, no les permite lograr la necesaria generación de empleos para reducir la tasa de desempleo que continuó en alrededor del 8% hasta 1995 -7.8% estimado2 -, equivalente a un número superior a los 33,5 millones de desempleados en los países miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico -OCDE-.
La tasa de desempleo en los países de la Unión Europea se mantiene sobre el promedio de los países industrializados, - 11.1% en 1995-, siendo ésta región, al mismo tiempo, la que ha registrado el menor ritmo de crecimiento económico en la posguerra, en relación al resto de países industrializados.
En el otro extremo, se ubica Japón, con la menor tasa de desempleo, 3.1% en 1995, y las mayores tasas de crecimiento económico en toda la posguerra, aún cuando desde 1992 se encuentra sumido en la mayor crisis económica de la posguerra. Las fluctuaciones de las variables financieras claves, tasas de interés y tipos de cambio, registradas en el transcurso de 1994 y 1995, que ocasionaron verdaderas turbulencias en los mercados financieros mundiales3 , influyeron en forma negativa sobre la recuperación económica de los países europeos y de Japón. En el caso de Europa, la elevación de las tasas de interés registrada en el transcurso de 1994, cuando apenas estaban saliendo de la recesión, debilitó dicha recuperación económica. Los países europeos se vieron forzados a elevar las tasas de interés para contrarrestar la fuga de capitales provocada por la fortaleza de la divisa alemana ante la devaluación del dólar, combinada con la elevación de las tasas de interés en Estados Unidos, como reacción interna frente al temor por un rebrote de la inflación.
En el caso de Japón, la excesiva fortaleza del yen frente al dólar, y la consecuente erosión de la posición competitiva japonesa, debilitaron la incipiente recuperación económica, sin que se avisore una salida, a pesar de los cuantiosos paquetes de estímulo fiscal impulsados por el gobierno nipón.
LOS PAQUETES DE ESTIMULO ECONOMICO EN JAPON.
Tratando de superar la recesión y el estancamiento económico -tasas de crecimiento del 1.3% en 1992, caída del 0.2% en 1993, y crecimiento de apenas el 0.5% en 1994 y en 1995-, el gobierno nipón ha aplicado cuatro paquetes de estímulo económico anunciados entre agosto de 1992 y febrero de 1994, por un monto acumulado de 413 mil millones de dólares, equivalentes cada paquete en promedio al 2.4% del PIB anual nipón, lo que significa que entre agosto de 1992 y agosto de 1995, el gobierno inyectó una cifra de recursos equivalente al 9.6% del PIB buscando la reactivación económica, sin lograrla.
La persistencia del estancamiento económico, obligó al gobierno a anunciar un nuevo paquete -el quinto- de estímulo económico en septiembre de 19954 , por un monto de 14.2 billones de yens ( aproximadamente 158 mil millones de dólares), equivalente al 3% del PIB nipón, el mismo que se destinará en su mayor parte a inversión pública (el 57% del total), compras de terrenos para estimular la actividad en el mercado de bienes raíces (el 22.5%); y, aumento de los préstamos de instituciones públicas (el 20.5%): por parte de la Corporación de Préstamos para la Vivienda (3.5%) y por parte de la instituciones financieras afiliadas al Estado (el 17%).
Entre los rubros contemplados en la inversión pública, se incluyen: inversiones en educación, redes de telecomunicaciones, proyectos científicos y tecnológicos; infraestructura para prevenir catástrofes y los proyectos de apoyo al sector agrícola, decididos como compensación a los agricultores, luego de los compromisos asumidos por Japón en la Ronda Uruguay.
El plan contiene además medidas de conservación del empleo, fomento de la importación, intensificación de la liberalización financiera y medidas para acelerar el proceso de desreglamentación de la economía en general, dentro de las negociaciones comerciales nipo-americanas.
Los paquetes de estímulo a la economía, han dado lugar a un importante crecimiento del déficit fiscal del Japón, que ha pasado del 1.1% del PIB en 1991, al 3.3% en 1992, al 5.5% del PIB en 1995, estimándose que en 1996 ascendería al 6.3% del PIB.5
EL DEFICIT FISCAL Y EL "DUMPING ESTATAL" DE LOS PAISES INDUSTRIALIZADOS.
Los países industrializados en general han incurrido en crecientes déficit fiscales en el transcurso de los años noventa, pasando de representar el 1.2% de su PIB en 1989 al 4% en 1994, situación que contrasta con la drástica austeridad en el gasto público, aplicada en los países de América Latina, buscando alcanzar superávit fiscales, dentro de los programas de ajuste aplicados en el marco de los acuerdos con el FMI.
En Europa, el propio FMI considera improbable que se pueda iniciar la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria (UEM) antes de 1999, debido a la lentitud con que se está llevando a cabo el saneamiento de las finanzas públicas6 .
El FMI ha colocado todo el énfasis para eliminar los déficit fiscales en América Latina, en la reducción del gasto público y en el aumento de los precios de los bienes y servicios públicos, sin siquiera haber mencionado la posibilidad de corregir dicho déficit mediante el aumento de los ingresos fiscales, esto es de la recaudación de impuestos, en condiciones en que estos países son azotados por una crónica evasión tributaria, estimada en cifras superiores al 50% de los ingresos tributarios, una de las formas más extendidas de corrupción del sector privado en la región.
El aumento del gasto público en Japón, destinado en su mayor parte a la inversión pública, para mejorar la educación, la infraestructura para prevenir catástrofes, las telecomunicaciones, proyectos científicos y tecnológicos; asi, como proyectos de apoyo al sector agrícola, a pesar de la magnitud del déficit fiscal, contrasta con la persistencia con la que se aplica la austeridad fiscal en los países de América Latina, que ha significado una drástica reducción de los presupuestos no solamente para salud y educación, gravemente deteriorados, sino incluso para construcción y mantenimiento de infraestructura básica, como carreteras y vias de comunicación en general, electricidad, agua potable, alcantarillado, servicios elementales de los cuales carece la mayor parte de la población crecientemente empobrecida.
Las diferencias en el nivel y destino de la inversión pública entre los países industrializados y los países en desarrollo, en condiciones de apertura externa en un mundo que tiende a la globalización, significan diferencias en la capacidad de competir en el mercado.
La competitividad internacional supone no solamente la realización de inversiones por parte de las empresas interesadas en mejorarla, sino las políticas industriales, tecnológicas, fiscales, y en general las políticas macroeconómicas que se apliquen, buscando asegurar una masa crítica de mano de obra calificada, desarrollar una infraestructura física e impulsar la investigación y el desarrollo tecnológico.7
Además de las enormes diferencias en el papel que se le asigna a la inversión pública en los países industrializados, frente a la que se le asigna en los países de América Latina, que significa enormes diferencias en la competitividad internacional de los productores, los países industrializados cuentan con programas de apoyo a la internacionalización de sus empresas, mediante medidas de fomento a la exportación y otros planes y medidas de apoyo específico, que incluyen medidas arancelarias o para-arancelarias, fiscales y financieras; campañas de publicidad, formación de vendedores, ferias, misiones comerciales, canales de distribución, etc, en lo que se ha denominado el "marketing mix"8 , esto es el apoyo público a la internacionalización de las empresas.
En el campo de la producción agrícola, los países industrializados conceden ingentes subsidios no solamente a la producción, sino también a la exportación, para colocar sus excedentes en el mercado mundial9 , desplazando a los productores de otros países y lanzándolos al desempleo.
La magnitud de los subsidios concedidos por los países industrializados miembros de la OCDE, que en 1992 ascendieron a 353.7 mil millones de dólares10 , esto es casi al doble de los ingresos totales por exportaciones de América Latina en ese año, muestran la magnitud de la intervención del Estado de los países industrializados en la economía y en el funcionamiento de los mercados11 . La competitividad y las "ventajas comparativas" logran los países industrializados en base a los gastos públicos, siendo las tesorerías con sus recursos, las que definen el producto que se impone en el mercado, en clara demostración de la existencia de lo que podríamos denominar la práctica del "dumping estatal" de los países industrializados.
El "dumping estatal" les permite mantener el empleo en sus territorios, relocalizando su desempleo en los países que constituyen sus mercados, cuyos productores imposibilitados de competir con los productos subsidiados, son desplazados del mercado y lanzados a la desocupación.
SE AHONDAN DIFERENCIAS ENTRE RITMOS DE CRECIMIENTO EN LOS PAISES EN DESARROLLO.
Mientras los países industrializados, con su lento crecimiento económico, parecen ubicarse en general en la fase descendente del ciclo, con el riesgo incluso de caer en una nueva recesión, las diferencias entre los ritmos de crecimiento entre los países en desarrollo se profundizan.
Así, mientras el ritmo de crecimiento de los países en desarrollo del Asia en 1995, habría sido del 8.7%12 , ritmo ligeramente superior al registrado en 1994 -8.5%-, el ritmo de crecimiento de los países en desarrollo de América Latina habría sido de apenas 1.8%, esto es la quinta parte del crecimiento promedio de los países asiáticos y menos de la mitad de su propia tasa de crecimiento registrada en 1994 -del 4.6%-
Los países en desarrollo de Africa y los de Oriente Medio y Europa habrían registrado en 1995, un crecimiento promedio del 3% y del 2.4%, respectivamente, cifras superiores a la del crecimiento de América Latina, pero inferiores a la del crecimiento asiático.
Los denominados países en transición, esto es Europa Central y Oriental, así como Rusia, la región transcaucásica y Asia Central continuarían en recesión (caída del PIB del 2.1% en 1995), aún cuando la misma ha tendido a aligerarse frente a la caída registrada en 1994 (9.5%), con enormes diferencias entre los países, algunos de los cuales han empezado a registrar incluso tasas de crecimiento13 , lo cual le permite al FMI afirmar que: "Las antiguas economías de planificación centralizada, en transición hacia el sistema de mercado están cosechando cada vez más los frutos de sus programas de ajuste"14.
Los "frutos" de los programas de ajuste en dichas economías han significado una caída acumulada del PIB entre 1990 y 1995, del 53.2%, esto es a menos de la mitad de su nivel de 1990; mientras la inflación se disparó a una tasa acumulada en el mismo período, del 1962,8%. Esto es, mientras el producto cayó a menos de la mitad, los precios se multiplicaron por casi veinte veces en el período de cinco años -1990- 1995.
La diferenciación es, en consecuencia, una de las principales características de la evolución de los países en desarrollo en la posguerra, pero sobre todo en los últimos veinte años. Así, mientras los países en desarrollo asiáticos han aumentado y continuan haciéndolo, su participación en el comercio y la producción mundiales, en calidad de exportadores de productos industrializados, la mayoría de países en desarrollo del resto de regiones -sobre todo de América Latina y Africa- han perdido participación aún como exportadores de productos primarios, campo en el que han ganado posiciones los propios países industrializados.
CAEN LOS PRECIOS DE LOS PRODUCTOS BASICOS NO COMBUSTIBLES.
Los precios de los productos básicos no combustibles, que registraron un importante crecimiento en 1994, revirtiéndose por ese solo año, la tendencia descendente que habían seguido desde la crisis de la deuda en 1982, volvieron a caer en el primer semestre de 1995, al contraerse la demanda en los países industrializados como resultado de su desaceleración económica.
En la caída de los precios de la mayoría de productos básicos registrada en 1995, habrían influido otros factores, tales como exceso de oferta de algunos productos estimulados por las expectativas de aumento de los precios generadas en 1994, como en el caso de los metales; o, la presencia de problemas de producción en 1994 superados en 1995. En todo caso, la tendencia a la baja de los precios de la mayoría de productos básicos se mantendría en 1996, a medida que aumente la oferta en el mercado mientras continuará desacelerándose el crecimiento de la demanda.15
La desaceleración de la economía de los países industrializados registrada en 1995, no ha producido sin embargo solamente efectos negativos, como el aumento del proteccionismo y la caída de los precios de los productos primarios no combustibles, sino que ha traido consigo también efectos positivos, como el descenso de las tasas de interés.
DESCIENDEN LAS TASAS DE INTERES INTERNACIONALES
Mientras la recuperación económica de los países industrializados se debilita, el temor a una mayor desaceleración que según algunos expertos, podría incluso degenerar en una nueva recesión, ha desplazado los temores por un rebrote de la inflación que se mantuvieron en el escenario en el transcurso de 1994, empujando nuevamente hacia abajo las tasas de interés.
Las tasas de interés en los países industrializados siguieron una tendencia descendente, entre 1989 y 1993, buscando apoyar la reactivación económica de la mayoría de países industrializados que no lograron superar la recesión en ese período, con la excepción de los países anglosajones: Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido y Australia. En el transcurso de 1994, las tasas de interés se elevaron en todo el mundo, siguiendo la tendencia dictada por Washington, cuyo temor a la inflación las empujó hacia arriba, buscando además detener la caída del dólar frente al yen japonés y al marco alemán, como consecuencia del aumento del déficit comercial y en cuenta corriente de Estados Unidos.
El riesgo de una mayor desaceleración económica, ahora compartido entre prácticamente todos los países industrializados, que en ese sentido parecen coincidir en ubicarse en la fase descendente del ciclo económico, ha dado fin al corto período de elevación de las tasas de interés internacionales registrado entre 1994 y mediados de 1995, retornando a la época de bajas tasas de interés que se mantendría mientras los países industrializados continúen en la fase descendente del ciclo económico, lo cual de acuerdo con las previsiones del FMI y de la OCDE, duraría por lo menos en lo que resta de 1996.
La tendencia a la reducción de las tasas de interés de corto plazo desde mediados de 1995, ha sido generalizada en todos los países industrializados. EE.UU. inició la reducción en Julio, cuando la tasa de fondos federales se redujo en 1/4% a 5 3/4%. En Japón, se redujo la tasa de descuento a partir de julio hasta su nivel más bajo en la posguerra -de 0.5%- en septiembre de 1995. El Bundesbank de Alemania redujo su tasa de redescuento desde agosto de 1995. Las tasas de interés de largo plazo iniciaron su descenso mucho antes, desde inicios de 1995.16
RETORNAN LOS CAPITALES A LOS MERCADOS EMERGENTES.
La caída de las tasas de interés internacionales constituyó una buena noticia para los mercados emergentes de los países en desarrollo, duramente afectados por la salida de capitales en dirección de los países industrializados, registrada en el transcurso de 1994 y los primeros meses de 1995. Dicha salida de capitales afectó de manera espectacular a México y Argentina, los dos mayores receptores de capitales de la región, entre 1989 y 1993.
La caída de las tasas de interés internacionales constituye un shock positivo para los países en desarrollo. En primer lugar, por la disminución del monto del servicio de la deuda externa para los países altamente endeudados; y, en segundo lugar, por su impacto sobre la dirección de las corrientes de capital que tienden a salir de los países industrializados hacia los países en desarrollo atraídos por las mayores tasas de interés allí vigentes.
La elevación de las tasas de interés en el transcurso de 1994 en los países industrializados, dió lugar a un cambio en la dirección de las corrientes de capital que salieron de los países en desarrollo hacia los países industrializados, provocando fuertes presiones devaluatorias, recesión y crisis financieras locales, en especial en los países que acumularon enormes déficit en cuenta corriente financiados con el ingreso de capitales, entre 1989 y 1993.
La salida de capitales fue, sin embargo, temporal y de corta duración, al igual que la tendencia a la elevación de las tasas de interés en los países industrializados. Hacia julio de 1995, el retorno de los capitales a los países en desarrollo de América Latina, Asia y los países de Europa Central y Oriental habría permitido recuperar el nivel del período anterior a la crisis, si bien continuaron manteniendo la tendencia a la desigual distribución, siendo los mayores receptores los países en desarrollo de Asia y dentro de América Latina, Brasil y Chile, que reemplazarían a México y Argentina, principales receptores de capitales en la región, entre 1989 y 1993.17
La política oficial hacia el ingreso de capitales, no ha registrado cambios importantes, después de la crisis mexicana, a pesar de las advertencias sobre los riesgos que conlleva el ingreso masivo de capitales en calidad de inversiones de cartera, abundantes en la literatura económica reciente.18
Los gobiernos continúan en general, aplicando políticas de intervención en el mercado de cambios para captar los nuevos dólares; y de esterilización, para recoger el exceso de circulante asociado al ingreso de capitales, mediante políticas de reducción del gasto público y políticas de colocación de bonos en el mercado local. Pero la venta de bonos ejerce una presión alcista sobre las tasas de interés domésticas, tendiendo a aumentar el diferencial frente a las tasas de interés internacionales, y en consecuencia, estimulando el mayor ingreso de capitales.
La reducción del gasto público, por su parte, constituye un freno a las inversiones públicas, profundizando el déficit de infraestructura básica, que asume caracteres crónicos en estos países, afectando la capacidad productiva y competitiva de los mismos.
Aún para el caso de los países en desarrollo que han tratado de controlar el ingreso de capitales especulativos de corto plazo, la experiencia muestra, a juicio de los expertos de la OCDE que: "A medida que las economías de mercado emergentes devienen más integradas en los mercados comerciales y financieros internacionales, y a medida que liberalizan sus sectores financieros domésticos, los controles de capital son cada vez menos efectivos".19
CRECE EL DEFICIT EN CUENTA CORRIENTE DE ESTADOS UNIDOS.
A pesar de la magnitud de la devaluación del dólar registrada entre 1994 y los primeros meses de 199520, las balanzas comercial y en cuenta corriente norteamericanas continuaron deteriorándose en el transcurso de 1995 y se deteriorarán aún más en 1996. En esa tendencia ha influido, el crecimiento mayor que han tenido las importaciones frente a las exportaciones, debido por una parte a la corrección del déficit comercial mexicano registrada luego del estallido de la última crisis a fines de 1994, que dió lugar a una drástica devaluación del peso mexicano frente al dólar; y, por otra parte, al débil crecimiento económico de sus socios comerciales industrializados.
El déficit de la cuenta corriente norteamericana, habría ascendido al 2,5% del PIB en 1995, y se prevé que será del 2.3% en 1996, habiéndose deteriorado en forma acelerada frente al 1% que representó dicho déficit en 1992.21
Las dificultades que experimenta Estados Unidos en corregir sus déficit comercial y en cuenta corriente, alimentan las presiones proteccionistas y alientan las acciones norteamericanas para abrir los mercados que se consideran artificialmente cerrados a la competencia externa, como el caso de Japón respecto a los vehículos, los semiconductores, las líneas aéreas, el mercado fotográfico, ect.22 incluso mediante el recurso a la aplicación o la amenaza de aplicación de medidas unilaterales, violatorias de las normas de la recién creada Organización Mundial del Comercio -OMC-.
CRECEN LAS PRESIONES PROTECCIONISTAS EN ESTADOS UNIDOS.
Estados Unidos ha sido el principal protagonista en las disputas comerciales registradas en el primer año de vida de la OMC -1995-, acusado de prácticas proteccionistas contrarias a los principios básicos de la nueva organización mundial del comercio, siendo los casos más destacados, el de la gasolina frente a Venezuela y el de los automóviles frente a Japón.
El proteccionismo goza de una creciente popularidad entre la población norteamericana. Según una encuesta reciente de The Wall Street Journal y NBC News, "el 62% de los encuestados creen que los convenios comerciales ponen en peligro las fuentes de empleo".23
La creciente popularidad de las posiciones proteccionistas entre la población norteamericana se refleja también en el ascenso del candidato republicano en las eleccionses primarias: Pat Buchanan, partidario del abandono por parte de Estados Unidos tanto de la OMC como del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica -TLCNA-, así como del establecimiento de mayores restricciones a la inmigración de extranjeros en Estados Unidos. A juicio de Buchanan, "la historia económica ofrece la importante lección de que el proteccionismo es sinónimo de prosperidad"24.
A medida que se aproximan las elecciones presidenciales norteamericanas, en Noviembre de 1996, el comercio exterior convertido en un tema electoral, tiende a ocupar un mayor espacio en el debate entre los candidatos interesados en captar un electorado temeroso ante la pérdida de empleos asociada a la aplicación de los compromisos asumidos por Estados Unidos en el seno del TLC y de la OMC.
PRESIDENTE CLINTON DA MARCHA ATRAS AL LIBRE COMERCIO.
La politización del comercio en los Estados Unidos, ha empujado al Presidente Clinton, interesado en la reelección, a dar marcha atrás en su propuesta de impulsar la conformación de una Zona de Libre Comercio en toda América. De hecho, el Presidente Clinton ha abandonado sus esfuerzos por renovar la autorización de "vía rápida" por parte del Congreso, para negociar nuevos pactos comerciales, como el que integraría a Chile al TLCNA; ha iniciado un proceso para impedir que los tomates de México compitan con los que se producen en Florida, un Estado considerado importante en la perspectiva de su reelección.
La marcha atrás en el impulso al libre comercio por parte del Presidente Clinton es más evidente en la disputa sobre los camiones mexicanos. Según las normas vigentes del TLC, EE.UU. y México debian permitir que los camiones norteamericanos y mexicanos transiten libremente por sus territorios, a partir del 18 de diciembre de 1995. Los funcionarios estadounidenses y mexicanos dedicaron tres años de negociaciones en los que se fijaron estrictas normas de seguridad vial. Para controlar el cumplimiento de dichas normas por parte de los mexicanos, Texas añadió 109 inspectores a sus puestos fronterizos y California invirtió 30 millones de dólares en Centros de inspección. La presión de los camioneros norteamericanos, temerosos de que los conductores mexicanos de menores ingresos, les desplacen de su fuente de trabajo, llevó al gobierno de Clinton a tomar la decisión, en forma unilateral, precisamente el 18 de diciembre, de retrasar la entrada en vigor de la cláusula del TLC sobre el transporte de carga, por la cual se permitía la libre circulación de camiones mexicanos en el territorio norteamericano. "Primero y ante todo debemos garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos" manifestó el Representante Comercial norteamericano, Mickel Kantor, al comunicar la decisión.25
BATALLA POR EL EMPLEO REAVIVA CONFLICTO NORTE/ SUR.
La politización del comercio, detrás de la cual, se libra una batalla por el empleo, se manifiesta también en la propuesta norteamericana, apoyada por los demás países industrializados, de vincular comercio y normas laborales, al interior de la OMC, lo que muchos países en desarrollo consideran una herramienta para restarles competitividad en el comercio internacional.
Los países industrializados liderados por Estados Unidos vuelven a reavivar, de esta manera, el conflicto NORTE- SUR que había tendido a diluirse en el transcurso de la última ronda de negociaciones comerciales multilaterales del GATT - Ronda Uruguay- iniciada en septiembre de 1986 en Punta del Este, Uruguay; y, que concluyó el 14 de abril de 1994 en Marraquech26, Marruecos, mediante la firma por parte de los países participantes en dichas negociaciones, del Acta por la que se inició el procedimiento para el establecimiento, a partir del 1 de enero de 1995, de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La creación de una organización internacional que regule el comercio mundial fue una tarea que se mantuvo inconclusa desde 1948, en que entró en vigor el Acuerdo General de Aranceles Aduaneros y Comercio, siglas inglesas GATT, creado como un acuerdo provisional, que se mantuvo como tal hasta 1994, en que se decidió la creación de la OMC.
En el transcurso de la Ronda Uruguay, los conflictos comerciales tuvieron una configuración distinta a la tradicional NORTE/ SUR, evidenciándose la ruptura del tradicional frente que conformaban los países en desarrollo.
Así, el conflicto en torno a la política agrícola, enfrentó a las dos grandes potencias agrícolas mundiales: Estados Unidos/ Comunidad Europea, desplanzando del centro de dicho conflicto a los países en desarrollo, entre los cuales surgieron nuevos conflictos no solamente por las discrepancias en torno a la propia política agrícola, entre los países productores agrícolas partidarios de la eliminación de los subsidios a la agricultura por parte de los países industrializados y los países en desarrollo importadores netos de alimentos más preocupados por la elevación de los precios de sus importaciones que se derivarían de la eliminación de dichos subsidios; sino también por las discrepancias entre los partidarios y los oponentes a la liberalización de los servicios y aún a la modificación del Acuerdo Multifibras que regula el comercio de productos textiles y prendas de vestir.27
LOS PAISES EN DESARROLLO ESTAN ACUSADOS DE PRACTICAR EL "DUMPING SOCIAL".
La propuesta norteamericana, apoyada por los países industrializados, de vincular comercio y normas laborales, al interior de la OMC, en vez de incorporarlos a la Organización Internacional del Trabajo -OIT- busca abrir la posibilidad de imponer sanciones comerciales, tales como el retiro del acceso a mercados u otras, al país que incumpliera dichas normas laborales.
Dicha propuesta, que incluye a todos los países en desarrollo, entre los acusados de competir en el mercado mundial en base a bajos salarios -"dumping social"-, se basa en la creencia de que el crecimiento del desempleo en los países industrializados, que ha llegado a cifras no registradas desde la gran depresión de los años treinta, se debe al crecimiento de las importaciones de productos manufacturados procedentes de los países en desarrollo.
La controversia sobre la relación entre comercio y desempleo, ha sido especialmente fuerte en Estados Unidos, país que registra el mayor crecimiento de las importaciones de productos industrializados procedentes del SUR, sobre todo en el contexto del TLC y de la Iniciativa de las Américas, que pretende conformar una zona de libre comercio en toda América.
De acuerdo con esta posición, la solución al problema del desempleo en el NORTE requiere la imposición de estándares laborales que sean respetados en el SUR y/o la imposición de barreras proteccionistas, para impedir el ingreso de los productos industrializados procedentes del SUR.
AMERICA LATINA FOMENTA LA CREACION DE EMPLEOS EN EL NORTE.
Los bajos salarios en América Latina, no le han permitido sin embargo, aumentar sus exportaciones de productos industrializados hacia el Norte desarrollado. Dichas exportaciones continuan constituidas básicamente por productos primarios. El reducido porcentaje de exportaciones de productos industrializados que realiza la región, tiene como principal destino otros países en desarrollo, localizados en su mayor parte en la misma región -comercio intrarregional-28.
Por el contrario, la apertura comercial unilateral de las fronteras de América Latina, realizada en el marco de los programas de crédito de los Organismos multilaterales: Banco Mundial y FMI, con mayor énfasis desde fines de los años ochenta, que dió lugar a un crecimiento explosivo de las importaciones de productos industrializados procedentes de los países del Norte, demuestra claramente que América Latina ha contribuido y continúa haciéndolo, a la generación de empleos en los países industrializados, mediante sus cuantiosas importaciones.
América Latina contribuye a la generación de empleos en el Norte, no solamente mediante las importaciones de productos industrializados, sino también mediante las crecientes importaciones de productos agrícolas, cuya producción y exportaciones son altamente subsidiadas por el Estado de los países industrializados, mediante la práctica del "dumpping estatal", desplazando a los agricultores de América Latina de sus fuentes de empleo y lanzándolos a la desocupación, aumentando la marginalidad rural y la marginalidad urbana, alimentada por las migraciones de los trabajadores deplazados del campo a la ciudad.
El desempleo en el Norte, no se puede explicar por el comercio con América Latina, pero si se puede apreciar la elevada incidencia que el comercio con el Norte tiene sobre el desempleo y el subempleo en América Latina.
La responsabilidad por la aceptación de esos patrones de comercio internacional, ampliamente perjudiciales para los países de América Latina, así como las enormes diferencias en las formas de intervención del Estado en la economía frente a los países industrializados, que significan diferencias en la competitividad de los productores locales, recae sin embargo en los gobernantes de la región, que no han incluido entre sus prioridades de política económica, la preocupación por el empleo y el subempleo, aún cuando éste afecta, a 7 de cada 10 latinoamericanos en edad de trabajar.
La bonanza de las importaciones latinoamericanas registrada en los años noventa, ha sido calificada por el FMI como una "contribución" que realiza América Latina a la prosperidad de la economía mundial, -en realidad ha sido a la prosperidad de la economía de los países industrializados-, mientras se profundiza la miseria y el subdesarrollo en la propia región, en la que, de acuerdo con información de la CEPAL, el 45.9% de la población -esto es 196 millones de latinoamericanos- viven bajo la línea de pobreza.29
1 Ver Cuadro N- 1, anexo.
2 Ver: OCDE ECONOMIC OUTLOOK, N- 58, December 1995, París, Table 21, p. A24.
3 Ver: Equipo de Coyuntura CAAP. "Inestabilidad de los mercados financieros y turbulencia de los mercados cambiarios, amenazan con profundizar la desaceleración económica mundial". ECUADOR DEBATE, n- 36, Quito - Ecuador, diciembre de 1995.
4 Ver: FMI. Perspectivas de la Economía Mundial, Octubre de 1995, Recuadro 1. El plan de estímulo económico de Japón de septiembre de 1995, p. 6.
5 Ver: FMI. "Perspectivas de la Economía Mundial", Octubre de 1995, pp. 6-7.
6 Ver: FMI. Perspectivas de la Economía Mundial, Octubre de 1995, p. 8.
7 Ver: Bekerman, Marta y Sirlin, Pablo. "Política comercial e inserción internacional. Una perspectiva latinoamericana". Revista de la CEPAL, N- 55, Abril de 1995.
8 Ver: Doñaiturria Zumárraga, Santiago. "La ayuda pública a la internacionalización". El comportamiento de las empresas. Boletín Económico ICE, N- 2456, 22 al 28 de mayo de 1995, pp. 29 a 33, Madrid, España.
9 Ver: León López, Arturo. "La Política Agrícola Común de la Unión Europea", Banco Nacional de Comercio Exterior, Revista Comercio Exterior, Vol. 44, Núm. 4, México, Abril de 1994, pp. 291-297.
10 Ver: "El comercio, la Ronda Uruguay y el consumidor", En GATT. FOCUS Boletín de información, N- 101, Agosto- Septiembre de 1993, Ginebra, p.5.
11 Ver: Salgado Tamayo, Wilma. "La integración comercial en la globalización", a ser editado por el CAAP. Este trabajo fue presentado para discusión en el Seminario Internacional: "Estado, Globalización y Gobernabilidad en los Países Andinos", realizado por el North- South Center de la Universidad de Miami, Diciembre de 1994.
12 Ver Cuadro N-1, anexo.
13 Albania, Croacia, Eslovenia, Estonia, Lituania, Polonia, la República Checa y la República Eslovaca, habrían registrado aumentos de su producto interno bruto en 1995. Ver FMI."Perspectivas de la Economía Mundial, Octubre de 1995, p. 20.
14 Ver: FMI. "Perspectivas de la economía mundial", Octubre de 1995, p. 1.
15 Ver: FMI. "Perspectivas de la economía mundial", Octubre de 1995, Gráfico 8. Precios de los productos básicos, p.24.
16 Ver: OCDE ECONOMIC OUTLOOK, 58, December 1995, table 4, p. 4.
17 Ver: OCDE ECONOMIC OUTLOOK, 58, December 1995, París, p.33.
18 Ver: Uri Dadush y Milan Brahmbhatt. "Cómo prevenir el cambio de dirección de los flujos de capital" en FMI. FINANZAS Y DESARROLLO, Dic. de 1995, pp. 3- 5.
19 Ver: OCDE ECONOMIC OUTLOOK, 58, December 1995, p. 38.
20 La cotización del dólar frente al marco alemán pasó de 1.737 marcos en enero de 1994 a 1.3765 marcos en mayo de 1995, devaluándose en 20.7%; mientras que frente al yen, pasó de 109.79 yens a 82.65 en el mismo período, con una devaluación del 25%. Fuente: Banco Central del Ecuador. Información estadística mensual, N- 1723, Septiembre 30 de 1995, p. 60.
21 Ver: FMI. "Perspectivas de la economía mundial", Octubre de 1995, Washington, Cuadro 6. Algunos países: Balanza en cuenta corriente, p. 33.
22 Ver: Secretaría General Técnica. "La guerra comercial EE.UU. -Japón en el mercado del automóvil", Boletín ICE Económico, N- 2462, del 3 al 9 de julio de 1995, pp.3 a 6, Madrid, España.
23 Ibidem. p.B6.
24 Bob Davis. "El proteccionismo de Buchanan inquieta a muchos economistas", The Wall Street Journal American, El Comercio, 23 de febrero de 1996, p. B6.
25 Ver: Cooper, Helen. "Los camiones mexicanos crean una batalla política en EE.UU.", The Wall Street Journal Americas, El Comercio, Quito- Ecuador, 5 de febrero de 1995, p. B6.
26 Ver: Miguel Angel Díaz Mer/ Antonio María Avila. "La OMC, un año después". Boletín ICE Económico, del 10 al 16 de julio de 1995, núm. 2463, Madrid, España.
27 Ver: Equipo de Coyuntuta CAAP. Coyuntura Internacional. "Globalización y regionalización en un contexto de recesión", Revista ECUADOR DEBATE N- 32, Quito- Ecuador, agosto de 1994, p. 28.
28 Ver: International Monetary Fund. DIRECTION OF TRADE STATISTICS YEARBOOK, 1995, pp. 54- 57.
29 Ver: CEPAL. "Magnitud de la pobreza en América Latina en los años ochenta", ESTUDIOS E INFORMES DE LA CEPAL, N- 81, Santiago de Chile, 1991.