Equipo de Coyuntura -CAAP-
La economía mundial experimentará un menor ritmo de crecimiento en 1995, respecto al registrado en 1994, como consecuencia de la profunda desaceleración de la economía de los países de América Latina y en menor medida de la desaceleración económica de los países industrializados que se encuentran en el tercero o cuarto año de expansión: EE.UU., Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelandia. Por el contrario, los países en desarrollo de Asia, Africa y del Medio Oriente y Europa, aumentarán su ritmo de crecimiento económico. Los países industrializados de Europa mantendrán su ritmo de crecimiento al mismo nivel que en 1994, mientras que Japón continuará sumido en el estancamiento.
La mayor desaceleración a nivel mundial corresponderá a América Latina -con una tasa de 1.8% de crecimiento estimada para 1995, frente al 4.6% de 1994-, constituyéndose en la región de menor ritmo de crecimiento económico en el mundo, por debajo del continente africano y solamente por encima de los países en transición (Europa del Este), cuya economía se encuentra en una profunda recesión desde 1990.
En 1995, la caída del PIB de los Países en transición sería del 2.1%, inferior a la caída registrada en 1994, que fué del 9.5%. La caída acumulada del PIB en los últimos seis años 1990- 1995, en los países del Europa del Este, ascendería al 53.2%, lo que significa que el PIB de estos países en 1995 equivaldría apenas al 46.8% del PIB de 1989.
El crecimiento de los países industrializados será del 2.5%, inferior al 3% registrado en 1994-, mostrando el debilitamiento de la fase de expansión iniciada en 1994, luego de la última recesión económica que en diferentes momentos afectó a todos entre 1990- 93. Más aún, existe el riesgo de que la inestabilidad en los mercados financieros y la turbulencia de los mercados cambiarios registrada en los últimos meses se exacerbe, amenazando con debilitar más aún la recuperación, aumentar las presiones inflacionarias o manteniéndose una combinación de ambas.
Es importante destacar que al interior de los países industrializados, existen diferencias en las posiciones cíclicas de país a país. En el caso de los países que se encuentran en el tercero y cuarto año de expansión, incluidos Estados Unidos, Canadá, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelandia, se prevé una moderación del crecimiento este año y el próximo. La economía norteamericana, por ejemplo, experimentaría una desaceleración -crecimiento del 2.9% en 1995, frente al 4.1% en 1994-. En el caso de los países de Europa continental que salieron de la recesión el año pasado, se espera que el crecimiento se mantenga en el 2.9% en 1995, frente al 2.8% en 1994-; mientras que Japón continuaría sumido en un virtual estancamiento -crecimiento del 0.5%, igual al registrado en 1994-, a pesar de los cuantiosos paquetes fiscales de estímulo a la economía que han sido lanzados ; contrariando así las expectativas de recuperación que el FMI y las instituciones especializadas, tenían hace seis meses. Los países en desarrollo de Asia continuarán liderando el crecimiento económico en todo el mundo -8.7% en 1995, ligera aceleración frente al 8.5% en 1994-, más que triplicando el ritmo de crecimiento de los países industrializados, estimado en 2.5%; y, más que cuadruplicando al 1.8% de crecimiento estimado para los países de América Latina. La distancia entre el nivel de desarrollo de los países asiáticos y los de América Latina tenderá, en consecuencia a incrementarse.
Los países en desarrollo de Africa y del Medio Oriente y Europa por su parte, se estima que aumentarán su ritmo de crecimiento, del 2.6% y 0.3% en 1994 al 3.0% y 2.4%, respectivamente.
INESTABILIDAD FINANCIERA Y CAMBIARIA AMENAZAN LA RECUPERACION
En el período transcurrido de los años noventa, la inestabilidad de los mercados financieros y de los mercados cambiarios ha tendido ha profundizarse. El debilitamiento del dólar de Estados Unidos ha llegado a niveles sin precedentes en la posguerra, frente al yen japonés, al marco alemán y a algunas monedas directamente vinculadas con éste y el franco suizo. A fines de Julio de 1995, el dólar se devaluó un 12% adicional frente a la cotización del yen de fines de diciembre de 1994; en 12.5% frente al marco alemán en el mismo período; y, en 13.8% frente al franco suizo.
El dólar no se devaluó sin embargo frente a todas las divisas, sino que se apreció frente al dólar canadiense y a algunas monedas europeas que fueron atacadas por fugas de capitales provocadas por la fortaleza del marco alemán, a pesar de los movimientos de las tasas de interés, hacia el alza en los países europeos que buscaban retener los capitales y hacia la baja en Alemania y Japón.
El dólar se apreció también en relación al peso mexicano, a medida que los inversores continuaban retirando sus capitales, impidiendo la estabilidad de la cotización del peso, a pesar de la magnitud sin precedentes del paquete de apoyo organizado por Estados Unidos - 52.000 millones de dólares-. En los dos primeros meses de 1995, el índice de precios de las acciones mexicanas, calculado en base a la información en dólares, había caído un 43.4% adicional. La caída acumulada desde el 19 de diciembre de 1994, en que se inició la crisis, habría sido de alrededor del 70%.
La elevación de las tasas de interés que se vieron forzados a realizar los países europeos, para contrarrestar la fuga de capitales, podría debilitar la expansión económica de Europa que se caracteriza por mantener las más altas tasas de desempleo y que aún tiene grandes márgenes de capacidad no utilizada, luego de la última recesión.
La devaluación del dólar podría axacerbar las presiones inflacionarias en Estados Unidos, en condiciones en que su economía, de acuerdo con los indicadores disponibles, se encuentra funcionando a toda su capacidad potencial o incluso tiende a sobrepasar dicha capacidad, lo cual de por si coloca elementos de presión al alza sobre los precios.
La devaluación del dólar/revaluación del yen japonés pone en peligro además, la de por si lenta reactivación -virtual estancamiento- de la economía japonesa, al dar lugar al encarecimiento de los precios de los productos exportados por Japón.
La inestabilidad de las variables financieras claves, tasas de interés y tipos de cambio, a las que hay que añadir las alzas y caídas espectaculares de los precios de las acciones y de los bienes raíces, las quiebras bancarias y las crisis financieras, muestran la fragilidad e incertidumbre que caracteriza al ambiente en el que se desenvuelve la economía mundial en su conjunto, que ha tendido a agudizarse en la última década.
VOLATILIDAD E INESTABILIDAD EXACERBADAS POR LIBERALIZACION Y DESREGULACION FINANCIERAS.
La elevada volatilidad e inestabilidad de las variables financieras claves, como tasas de interés y tipos de cambio, característicos de la economía mundial desde los años setenta en que se desestructuró el orden económico internacional de posguerra basado en los tipos de cambio fijos, ha tendido a profundizarse y a extenderse a los precios de todos los mercados, con la liberalización y desregulación financieras impulsadas en todo el mundo desde los años ochenta, pero que en América Latina tomó mayor impulso en los años noventa.
La desregulación es la eliminación de las regulaciones que se establecieron en la posguerra con el objeto de controlar e incluso impedir, los movimientos internacionales de capital que no estuvieran estrictamente relacionados con el comercio y con la inversión extranjera directa. Mientras en la inmediata posguerra se establecieron regulaciones para impedir los movimientos internacionales de capitales especulativos, en la última década la libertad de circulación de capitales a nivel internacional ha pasado a constituir incluso objeto de negociación internacional, como lo prueba su inclusión en la agenda de la ronda Uruguay, entre los nuevos temas que se discutieron; en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, y en el Tratado de Maastricht.
Los acontecimientos registrados en los mercados financieros y en los mercados cambiarios en los últimos años han dado lugar a preocupaciones, incluso a nivel de los Organismos Multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y las propias autoridades de la Reserva Federal, acerca de los riesgos de accidentes financieros que conllevan la liberalización y la globalización financieras, promovidas firmemente por ellos en el transcurso de los años ochenta y el período transcurrido de los noventa.
Las crisis que han afectado al Sistema Monetario Europeo en 1992 y 1993 , el derrumbe del peso y de la economía mexicana, el denominado "efecto Tequila" en los mercados emergentes de los países en desarrollo; y, las presiones que han experimentado los mercados cambiarios en todo el mundo, pero en especial en Europa, ilustran los riesgos de crisis financieras que enfrenta la economía mundial frente a los cambios de percepciones de los inversionistas en los mercados internacionales de capital.
La inestabilidad financiera, no es sin embargo un fenómeno exclusivo de la última década, peor aún de los años noventa, aún cuando ha tendido a profundizarse y a extenderse en forma sistemática a otros mercados, como los mercados de bienes raíces, que al igual que los mercados financieros han caído en crisis profundas -cracks-, después de crecimientos igualmente espectaculares -burbujas-.
El sistema monetario y financiero internacional ha experimentado desde inicios de los años setenta, un comportamiento inestable e incluso caótico, después del hundimiento del sistema monetario internacional establecido en la posguerra, basado en las paridades fijas de las monedas.
A partir de 1971 en que el Presidente Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar en oro, las cotizaciones de las monedas empezaron a flotar unas contra otras. Los partidarios de la flotación cambiaria sostuvieron que la inestabilidad duraría únicamente hasta que los mercados determinen el punto de equilibrio, pero la inestabilidad no solamente que continúo sino que ha ido ascendiendo, al igual que la inestabilidad de las tasas de interés internacionales y la inestabilidad de los precios de las acciones y valores en los mercados de valores, con accidentes como el crack del mercado de valores de 1987, que se inició en Nueva York pero que se extendió a todo el mundo, el posterior crack del mercado de valores de Tokio en 1990-1992, el crack de la bolsa de México de fines de 1994 y los minicracks posteriores en los mercados de valores de todo el mundo; la crisis monetaria europea de los últimos años; las crisis financieras en diferentes países del mundo, con quiebras de instituciones bancarias y financieras; y, su extensión a los mercados de bienes y servicios, incluidos los mercados de bienes raíces.
El 19 de octubre de 1987 (lunes negro) se registró en el mercado de valores de Nueva York, la caída más grande de las cotizaciones de las acciones en la historia de Estados Unidos en un solo día, incluso en comparación con el crack de 1929, considerado el preámbulo de la Gran Depresión de los años treinta, ascendiendo las pérdidas a un monto de 500 mil millones de dólares, cifra superior al saldo de la deuda externa de América Latina que entonces ascendía a 427 mil millones de dólares.
Los diagnósticos de los Organismos multilaterales y los remedios anti-cracks implementados, en concordancia con ese diagnóstico, no impidieron que entre 1990 y agosto de 1992, el índice Nikkei -que mide las cotizaciones de los valores en el mercado de valores de Tokio- cayera en 63% (38% en 1990, 6% en 1991 y 26% en 1992).
A los cracks en los mercados de valores, les siguieron los cracks en los mercados de bienes raíces. En Japón, los precios de los bienes raíces cayeron aproximadamente en 40% en 1991 y continuaron cayendo en 1991 y 1993. Los precios de los bienes raíces al igual que los precios de las acciones y valores se inflaron primero, para luego desinflarse, dando lugar a la fragilidad financiera, en prácticamente todos los países industrializados.
La inestabilidad de los mercados financieros se refleja también en las quiebras de instituciones bancarias y financieras. Unicamente en Estados Unidos quebraron más de 900 bancos entre 1987 y 1991 y más de 1.100 instituciones de ahorro y crédito. En 1989 quebraron 206 bancos en Estados Unidos, el mayor número de bancos en quiebra desde la Gran Depresión económica mundial de los años treinta. En los últimos años se han registrado quiebras bancarias en todo el mundo, a pesar del enorme costo asumido por el Estado con fondos públicos, para salvar de la quiebra a grandes bancos .
El ciclo de los precios de los activos y el ajuste real y financiero asociado profundizó y prolongó las recesiones en algunos países y ha debilitado las recuperaciones económicas en los países industrializados, en el transcurso de los años noventa.
La desregulación y liberalización de los movimientos de capital a nivel internacional registrada desde los años ochenta, ha dado un impulso decisivo a la globalización de los mercados financieros, esto es a su integración en un sólo mercado global interconectado.
Las innovaciones tecnológicas en telecomunicaciones y electrónica abarataron el costo de las transacciones, contribuyeron a la creación de nuevos productos financieros, inutilizando regulaciones aún vigentes; y, facilitaron la interconección de los mercados.
La principal consecuencia de esta tendencia a la globalización de los mercados financieros es la trasmisión internacional de los efectos del manejo de la política económica por parte de los países industrializados y las cada vez más limitadas posibilidades de las autoridades locales, e incluso de grupos de países, de controlar los efectos indeseados sobre las economías nacionales. A juicio de muchos expertos, la reducción de la capacidad de control del funcionamiento de los mercados financieros por parte de las autoridades monetarias, tampoco significa que los especuladores individuales hayan ganado control. Lo que habría ocurrido en los mercados es que el poder se ha vuelto difuso, debiendo diferenciarse sin embargo, entre el poder de los especuladores frente a economías grandes y frente a economías pequeñas.
Un caso ilustrativo de la pérdida de control de las autoridades locales, incluso de varios países, de los fenómenos económicos, lo constituye la crisis monetaria europea. Los gobiernos de la Comunidad Europea enfrentaron graves dificultades desde fines de 1992 para controlar las paridades de las divisas frente al marco alemán, a pesar de los mecanismos arbitrados para defender el Sistema Monetario Europeo que incluyó: las intervenciones oficiales en el mercado de cambios, los movimientos defensivos de los tipos de interés y los controles de capital. Finalmente, el 1 de Agosto de 1993, los Ministros de Economía y Finanzas de la CE ampliaron la banda de fluctuación de las monedas del Sistema Monetario Europeo, al 15%, porcentaje casi siete veces superior al 2.25% vigente desde Abril de 1972, fecha en la cual se instituyó en la Conferencia de Basilea, la denominada "Serpiente en el Túnel", por la cual los bancos centrales se comprometieron a intervenir en los mercados para mantener ese margen de fluctuación entre las monedas europeas.
Un caso espectacular de pérdida de control del funcionamiento de los mercados financieros, lo constituye la crisis mexicana.
LA CRISIS MEXICANA: ILUSTRACION DE LA DICTADURA DE LOS MERCADOS
México fue el mejor alumno del Fondo Monetario Internacional. Modelo de la "única vía a seguir", puesto como ejemplo de la ortodoxia a todos los países del Sur y del Este; y, en consecuencia, recompensado por las grandes potencias: firmó el acuerdo de libre comercio con norteamérica que entró en vigor el 1 de enero de 1994, fue el primer país en desarrollo en ser admitido en mayo de 1994 como el miembro N- 25 de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, esto es del Grupo de los hasta entonces, 24 países más desarrollados del mundo.
México realizó todas las reformas económicas sugeridas por el FMI, que en diferentes tiempos y a diferentes ritmos también se han venido aplicando en los demás países de América Latina en los años noventa: apertura comercial, desregulación y liberalización financiera y redefinición del papel del Estado en la economía, mediante la privatización de empresas públicas, la disminución del número de empleados públicos, la eliminación o fusión de algunas instituciones públicas; y, la desregulación de los mercados en general.
Dichas reformas, de acuerdo con el FMI y las promesas gubernamentales, iban a generar condiciones de crecimiento económico sostenido en beneficio de la población, que a cambio de ello, debía contribuir con sacrificios que se prometía serían temporales, mientras se ajustaba la economía a las nuevas condiciones. En México, esos sacrificios se reflejaron en una caída de los salarios reales - de alrededor del 40% entre 1986 y 1993- , en quiebras de empresas frente a su incapacidad de competir con los productos importados y en consecuencia en mayor desempleo en los sectores afectados.
Como resultado de las reformas, las importaciones tuvieron un crecimiento espectacular, dando lugar a crecientes déficit de la cuenta corriente, que fueron financiados con el ingreso de capitales extranjeros, atraídos por la privatización de empresas públicas y por los diferenciales entre las tasas de interés locales y las tasas de interés internacionales que cayeron en el transcurso de los años noventa hasta fines de 1993, dada la desaceleración económica que experimentaron los países industrializados desde 1990.
El mayor déficit en la balanza comercial y en consecuencia en la cuenta corriente, dentro de América Latina, correspondió a México (el 50% del total regional, en 1993), país al que también se dirigieron la mayor parte de los capitales ingresados entre 1990 y 1993 , mostrando la especialmente extrema vulnerabilidad de la economía mexicana frente al ingreso de capital extranjero. La mayor parte del capital ingresado estuvo constituido por inversión extranjera de cartera, tanto destinada al mercado accionario (32% del total de inversión extranjera en 1993) como al mercado de dinero (el 53%), mientras que como inversión extranjera directa ingresó apenas el 15% del total de capital ingresado como inversión extranjera.
La elevación de las tasas de interés internacionales que se registró en Estados Unidos desde febrero de 1994, dio lugar a un cambio de dirección de las corrientes de capital, disminuyendo los ingresos hacia los denominados mercados emergentes tanto de Asia como de América Latina en general y en particular hacia México, el mayor receptor de capitales hasta entonces, afectado además por una creciente inestabilidad política. El asesinato del candidato oficial a la presidencia de la república en Marzo de 1994, el levantamiento popular en Chiapas; y, el asesinato del Secretario General del Partido Revolucionario Institucionalista en septiembre de 1994, muestran la convulsión interna que enfrentó ese país en el transcurso de 1994.
En 1994, el ingreso de capitales a México disminuyó violentamente, sobre todo la inversión extranjera de cartera (caída del 71% frente al nivel de 1993), pero también disminuyó el ingreso de capitales por concepto de crédito externo (47%).
Al disminuir el ingreso de capitales, se produjo una caída de la Reserva Monetaria Internacional (RMI) a medida que el déficit de la balanza comercial continuaba en aumento y la única manera de financiarlo era utilizando la RMI, a tal punto que entre Octubre de 1994 y diciembre, la RMI descendió de 17.242 millones de dólares a 6.148 millones, después de que en Marzo del mismo año se encontraba en 25.332 millones de dólares (la caída acumulada entre marzo y octubre de 1994 fué del 32%, mientras que entre octubre y diciembre la caída fué del 64.3%). A fines de Enero de 1995, la RMI cayó aún más a 3.400 millones de dólares, lo que significa que en apenas tres meses -noviembre, diciembre y enero-, México perdió el 80% de la RMI acumulada a lo largo de cinco años (1989-1994).
La crisis mexicana tomó por sorpresa a todos. El prestigioso banco Salomon Brothers de New York, había emitido una opinión muy positiva sobre este país, una semana antes de la caída del peso. Y la principal agencia financiera mundial, Moody's Investors Service, que clasifica los países en función de los riesgos en que incurren los inversores, le había calificado de "muy seguro". Con tales evaluaciones, y todas las ofertas de la última campaña presidencial, los mexicanos se creían salvados. Pero, sin esperárselo, vino el desastre: devaluación brutal de la moneda, fuga de capitales, hundimiento del mercado de valores y repercusión en cascada sobre América Latina, Canadá, Asia-Pacífico, y también sobre Europa (Italia, Suecia, España, Francia).
A la veloz pérdida de las reservas, le siguió la devaluación del peso mexicano frente al dólar; la elevación de las tasas de interés locales para frenar la salida de capitales ; el estrangulamiento y la quiebra de muchas empresas por la combinación de devaluación, mayores tasas de interés y caída de las ventas; riesgo de crisis financiera por el incremento de la cartera vencida de los bancos frente a la incapacidad de pago de los deudores a pesar del apoyo con fondos públicos del Banco de México al sistema bancario para capitalizarlos; una profunda recesión -estimada en el 5% para 1995-; aumento del desempleo -se estiman 600 mil desempleados adicionales- y retorno de la inflación y el déficit fiscal, que se creían desterrados. Los logros macroeconómicos exhibidos como demostración del éxito de las reformas, esto es el aumento de la Reserva Monetaria Internacional, el control de la inflación, la obtención de un superávit fiscal y la estabilidad cambiaria, logrados con un sacrificio muy importante de parte de la población mexicana, se perdieron de un solo golpe y México se encontró en una situación peor que al inicio de las reformas de 1987 e incluso peor que al inicio de la crisis de la deuda en 1982.
De hecho, la producción agrícola e industrial percápita, es menor que en 1982; el nivel de desempleo es mayor; los salarios mínimos en términos reales son inferiores; el nivel del endeudamiento externo es mayor -211 mil millones de dólares, frente a 80 mil millones en 1982-; los recursos recaudados por privatizaciones durante el sexenio de Salinas de Gortari -alrededor de 23 mil millones de dólares- no sirvieron para aumentar la inversión en infraestructura básica o en la modernización de las únicas empresas estratégicas que le restan a México -Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad-, peor aún para aumentar la capacidad productiva del país, mediante inversiones en nuevas plantas productivas que generen empleos y coloquen efectivamente al país en la vía del crecimiento económico sostenido, sino que se reciclaron hacia el exterior, por una parte, para financiar las importaciones promovidas por la apertura comercial y la revaluación del peso; y, por otra parte, para financiar las utilidades financieras de los propietarios de los capitales golondrina, esto es de los especuladores de todo el mundo, pero sobre todo norteamericanos, colocados temporalmente en el mercado financiero local.
AUN NO SE VE LA LUZ AL FINAL DEL TUNEL
A febrero de 1995, la RMI se ubicó en 8.980 millones de dólares, revirtiéndose su tendencia a la baja, pero ello fue consecuencia del giro por 7.600 millones de dólares de recursos del FMI , puesto que no se había logrado aún detener la salida de capitales, a pesar del paquete de apoyo de 52 mil millones de dólares, armado por Estados Unidos con la colaboración del FMI y el Banco de Pagos Internacionales.
El nivel de incertidumbre cambiaria registrada en México en el transcurso de 1995, ha superado ampliamente aun el especialmente inestable nivel de los otros países. Así, mientras la mayor devaluación diaria del dólar frente al yen en el período transcurrido del año fué del 2.9%, en un sólo día el peso registró devaluaciones del 14.6%. La incertidumbre cambiaria ejerció presión sobre las tasas de interés locales que se han mantenido elevadas para garantizar la reducción del crédito, como medida anti-inflacionaria; y, sobre todo como medida para atraer capitales.
La crisis mexicana del invierno 1994-1995 ha suscitado dos grandes tipos de interpretaciones. Para algunos, ningún signo anunciador previo la había precedido, y la política adoptada por el gobierno y sus mentores en Washington era fundamentalmente correcta. Esta explicación imputa la responsabilidad de la crisis a la manera en que los dirigentes actuales condujeron la devaluación de diciembre, a su "imprudencia" o a su "incompetencia". Numerosos expertos, han demostrado la inconsistencia de esta argumentación, sosteniendo que la caída brutal de las inversiones de portafolio que dieron lugar a la caída de la RMI que precedió a la devaluación en México, constituye el primer ejemplo de una crisis de nuevo tipo, en un país débil y dependiente, propia de la era de los mercados financieros globales, caracterizada por la acción poco previsible de los capitales concentrados y muy volátiles .
Las tasas de interés en Estados Unidos volvieron a elevarse en febrero de 1995, llegando a situarse la tasa PRIME en el 9% (frente al 8.,5% en que se encontró entre noviembre de 1994 y enero de 1995; y por encima del 6% en que se ubicó entre Julio de 1992 y Febrero de 1994). El efecto combinado de una elevación de las tasas de interés en Estados Unidos y la desconfianza que generó la crisis mexicana, en los inversionistas extranjeros, en torno a la solidez de los mercados emergentes de América Latina, dio lugar a una paralización e incluso reversión de la afluencia de capitales hacia varios países de América Latina, registrándose una disminución de los depósitos bancarios en moneda extranjera, caída de las RMI, incremento de las tasas de interés para retener los capitales, desplome de las Bolsas de valores, especialmente pronunciado en los casos de Argentina y de Perú; y, claras presiones hacia una subida del tipo de cambio. El país más afectado después de México, fué Argentina.
EL EFECTO TEQUILA EN ARGENTINA
Argentina fué uno de los países más afectados por la crisis mexicana de fin de año, víctima del denominado "efecto tequila" que significó una salida masiva de capitales de los mercados emergentes de todo el mundo.
Frente a la salida de capitales, y para evitar un colapso similar al de México, el FMI entregó a Argentina 2.700 millones de dólares, mientras el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo le entregaron 3.000 millones de dólares. La suma de esos recursos, 5.700 millones de dólares equivale al 36% del total de ingresos por exportaciones argentinas registradas en 1994 (15.739 millones de dólares)
A pesar de ello, la RMI argentina cayó en alrededor del 35% durante el primer trimestre de 1995. El sistema bancario, un beneficiario directo de la entrada masiva de capitales, que en consecuencia fué uno de los sectores de más rápida expansión entre 1991 y 1994, sintió los mayores efectos de los retiros de depósitos que pusieron en peligro la estabilidad del sistema financiero . En un primer momento, fueron afectados sobre todo los bancos mayoristas, los cuales perdieron el 50% de sus depósitos en pocos días. Luego la crisis se extendió al resto del sistema bancario, por lo que a mediados de febrero, a través de un decreto de necesidad y urgencia, el Gobierno modificó la Ley de Carta Orgánica del Banco Central con el objeto de restablecer su rol de prestamista de última instancia y posibilitar la reestructuración del sistema bancario. Estas reformas, junto con otras a la Ley de Entidades Financieras, fueron sancionadas por el Congreso a principios de Abril.
Las tasas de interés reflejaron la magnitud de la crisis, disparándose la tasa activa del 9% en que se encontraba en noviembre de 1994, al 50% la segunda semana de marzo, mientras que la tasa de interés activa en dólares pasó del 8.7% al 30%, en el mismo período.
El retiro de capitales, impactó también sobre el mercado de valores. A principios de Marzo, el índice MERVAL cayó un 47% respecto de los niveles de noviembre de 1994.
La elevación de las tasas de interés deterioró la situación de las empresas, registrándose numerosas quiebras y el consecuente incremento del desempleo. La tasa de desempleo y el déficit comercial habían sido las variables más afectadas durante la aplicación del Plan de convertibilidad. Entre abril de 1991 y octubre de 1994, la tasa de desempleo aumentó del 6.2% al 12.2%.
Respecto al déficit comercial y al déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, a Argentina le correspondió el segundo puesto en América Latina, por el tamaño de su déficit, después de México, siendo en consecuencia el segundo receptor de capitales extranjeros, para financiar dicho déficit.
Las perspectivas para el resto del año 95 no son promisorias. La crisis financiera, la menor disponibilidad de ahorro externo y la mayor intensidad del ajuste fiscal asociado a los compromisos con el FMI para enfrentar la crisis, plantean un escenario recesivo.
A MANERA DE CONCLUSION.
En el transcurso de 1995, América Latina se convertirá en la región del menor ritmo de crecimiento económico en el mundo, solamente por encima de los países en Transición cuya economía continuará sumida en la recesión por sexto año consecutivo, mientras los países en desarrollo de Asia continuarán manteniendo el liderazgo mundial por el elevado dinamismo de su economía, posición en la que se mantienen desde los años setenta.
La desaceleración económica de los países industrializados durante 1995, muestra que es muy poco probable un nuevo incremento de las tasas de interés internacionales, salvo que la inestabilidad de los mercados financieros y de las cotizaciones de las divisas obliguen a las autoridades a realizar movimientos defensivos de las tasas de interés, para contrarrestar una salida de capitales, a pesar de que dicho movimiento tienda a profundizar la desaceleración económica, como viene sucediendo en Europa en los últimos años.
La inestabilidad mundial de las variables claves: tasas de interés, tipos de cambio y cotizaciones de valores en los mercados ha tendido a profundizarse con la liberalización y desregulación de los mercados financieros, impulsados con énfasis en América Latina en los años noventa.
La desregulación y la liberalización de los movimientos internacionales de capitales en América Latina, aplicadas en un momento de caída de las tasas de interés internacionales y después de experiencias traumáticas como los crack en los mercados de valores, primero en New York (1987) que se extendió a todo el mundo en diferentes proporciones; y, después en Tokio (1990-1992), unidos a la atracción que ejercieron sobre el capital extranjero los procesos de privatización, dio impulso al desarrollo de los denominados "mercados emergentes", mercados de valores en los que los inversionistas obtuvieron las tasas de retorno más elevadas del mundo en los últimos años.
La mayor parte de los capitales ingresados a América Latina en los noventa estuvo constituida por inversiones de cartera, destinados a colocaciones en el mercado accionario o para depósitos de corto plazo en el sistema bancario. Estos capitales permitieron aumentar la RMI, estabilizaron los tipos de cambio e incluso permitieron la revalorización de las monedas locales frente al dólar, apoyando de esa manera al control de la inflación cuya principal ancla constituyó el tipo de cambio.
El ingreso de capitales, que estuvo muy concentrado en México, seguido a mucha distancia de Argentina y Perú, permitió financiar el creciente déficit comercial de la región y la repatriación de utilidades financieras de las inversiones de corto plazo. Los recursos de las privatizaciones no se destinaron en la mayor parte de casos, a aumentar las inversiones productivas para generar nuevas fuentes de empleo, o a mejorar la deteriorada infraestructura básica de la región , sino que se reciclaron hacia el exterior para las crecientes importaciones o las fabulosas utilidades financieras de los capitales "golondrina".
Mientras la capacidad productiva de la región se estancó o se deterioró, empeorando las condiciones de vida de su población sometida a estrictos planes de austeridad para eliminar los déficit fiscales y convertirlos en superávit, los inversionistas en los mercados financieros obtuvieron ingentes utilidades, profundizándose la desigualdad en la distribución del ingreso y la riqueza.
La liberalización internacional de los movimientos de capital, no permitió una mejor asignación de los recursos financieros ni peor aún su canalización hacia proyectos que promuevan el desarrollo económico, sino que posibilitó que el auge de la especulación que se viene registrando en los países industrializados desde hace una década -los cracks han sido precedidos de burbujas especulativas- se extienda a los países en desarrollo.
La apertura y la liberalización de las economías nacionales, esto es la libre circulación de mercancías y capitales a nivel internacional, impulsada en los años noventa en América Latina, ha facilitado la transmisión internacional de los efectos de los acontecimientos registrados, en particular en los países de mayor peso en la economía mundial, aún cuando existen profundas asimetrías entre el nivel de apertura de los mercados de bienes, muy extendido en el caso de los países de América Latina, frente al nivel limitado de la apertura de los mercados de bienes de los países industrializados; así como entre el amplio nivel de liberalización de los movimientos internacionales de capitales frente al limitado nivel de liberalización de los movimientos internacionales de mercancías.
Mientras las utilidades en la actividades especulativas tienden a concentrarse en los grandes operadores en los mercados de valores y en los intermediarios financieros y sus asociados, nacionales y extranjeros, las pérdidas tienden a repartirse entre la población de los países en desarrollo, víctimas de la especulación internacional.
Al ser trasladados los costos de las crisis financieras y bursátiles a la población, mediante la intervención del Estado con fondos públicos, para apoyar a los mercados o a los bancos con problemas, los accionistas y los especuladores de todas partes del mundo no están siendo sancionados, habiendo recibido los beneficios pero encargándose el Estado de repartir las pérdidas entre la colectividad nacional o internacional, mostrando una de las facetas más fraudulentas que se registran en la economía mundial en la actualidad y que se encuentran en la base de la descomunal concentración de la riqueza y de la distribución cada vez más regresiva del ingreso. Mientras la liberalización comercial unilateral de América Latina la integró como mercado para las exportaciones de bienes y servicios de los países industrializados, la liberalización financiera la integró como mercado financiero para las inversiones especulativas.
Todas las cifras sobre ritmo de crecimiento son tomadas, salvo indicación contraria, de: FMI. "Perspectivas de la economía mundial", Septiembre de 1995.
Los paquetes de estímulo a la economía japonesa significaron un gasto público adicional superior a los 400 mil millones de dólares entre agosto de 1992 y 1994. Ver: Equipo de coyuntura CAAP. COYUNTURA INTERNACIONAL: Desequilibrios internacionales profundizados a cincuenta años del FMI. En ECUADOR DEBATE, N- 33, Quito, diciembre de 1994, p. 10.
Ver: Equipo de Coyuntura CAAP. COYUNTURA INTERNACIONAL: Continúa la reestructuración geográfica de la economía mundial, ECUADOR DEBATE, N- 35, Quito, agosto de 1995, pp. 28-41.
Fuente: Banco Central del Ecuador. INFORMACION ESTADISTICA MENSUAL, N- 1722, Agosto de 1995, p. 53.
Ver: El Comercio, 27 de febrero de 1995, p. B7.
Ver: Molina Eduardo y Vedia. "México no toca fondo", en HOY, 15 de mayo de 1995, p. 4A.
Ver: Lecuona, Ramón. "La tendencia a la globalización de los mercados financieros: implicaciones para América Latina". Cuarta reunión de Supervisión y Fiscalización Bancaria en América Latina y el Caribe, Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos, México, 1991.
Ver: Akyuz, Yilmaz. "MAASTRICHT AND FISCAL RETRENCHMENT IN EUROPE", United Nations Conference on Trade and Development, DISCUSSION PAPERS, n-66, August 1993.
Ver: Calvo Antonia: "Las lecciones de la crisis monetaria europea". Boletín ICE Económico, N- 2373, del 14 al 20 de junio de 1993, Madrid, España.
Ver: Block, Fred L. LOS ORIGENES DEL DESORDEN ECONOMICO INTERNACIONAL. Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1980.
Fuente: FMI. "Perspectivas de la Economía Mundial"
Ver: Schinasi, Garry J. and Mónica Hargraves. "Boom and Bust" in Asset Markets in the 1980s: Causes and Consequences. IMF. STAFF STUDIES FOR THE WORLD ECONOMIC OUTLOOK, december 1993.
Ibidem. p. 10.
Ver: De Brie, Christian. Les couteux désordres de l'affairisme libéral. AU CARNAVAL DES PREDATEURS. LE MONDE DIPLOMATIQUE, mars 1995, p. 26.
Ver: Akyuz, Yilmaz. FINANCIAL LIBERALIZATION: THE KEY ISSUES, United Nations Conference on Trade and Development, DISCUSSION PAPERS, No. 56, March 1993.
Ver: Lewis, Michael. "For Love of Money. Why Central Bankers and Speculators Need Each Other", FOREIGN AFFAIRS, Volume 74, N- 2, p. 140.
Ver: Calvo, Antonia. "Las lecciones de la crisis monetaria europea". en Boletín ICE Económico, N- 2373, 14-20 de junio de 1993, Madrid, España.
Fuente: CEPAL. BALANCE PRELIMINAR DE LA ECONOMIA DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE, 1993.
Ver: Equipo de coyuntura CAAP. COYUNTURA INTERNACIONAL. El escenario de la "crisis del siglo XXI en México", en ECUADOR Debate, N- 34, Quito, Abril de 1995.
Fuente: CEMLA. MODERNIZACION DEL SISTEMA FINANCIERO MEXICANO, Enero de 1995, Cuadro 10, p. 137.
A mediados de marzo de 1995, las tasas de interés registraron aumentos sustanciales. La tasa de Cetes a 28 días se incrementó del 40% al 92.5%; la de Pagarés bancarios del 30.1% al 46.1% y la THP del 49% al 109.7%.
Ver: Huerta, Arturo. "La crisis del neoliberalismo mexicano", en Universidad Nacional Autónoma de México, PROBLEMAS DEL DESARROLLO, Revista Latinoamericana de Economía, Vol. 26, abril- junio de 1995, p. 12.
Ver: CEDEAL. SITUACION LATINOAMERICANA, Año 5, N- 24, 2do. trimestre de 1995, Madrid, España, p. 124.
En la primera quincena de marzo, las tasas de interés registraron elevaciones sustanciales. La tasa de Cetes a 28 días se incrementó del 40% al 92.5%; la de pagarés bancarios del 30.1% al 46.1% y la de THP del 49% al 109.7%.
Ver: Chesnais, Francois. "Une crise financiére d'un type nouveau au Mexique. Defense et illustration de la dictature des marchés", LE MONDE DIPLOMATIQUE, París, France, 28 Mars, 1995, p. 28.
Ver: "Seguridad: la apuesta de Menem", en HOY, 13 de mayo de 1995, p. 10A.
Fuente: CEDEAL. SITUACION LATINOAMERICANA, Año 5, N- 24, 2do. trimestre de 1995, Madrid, España, Cuadro N- 5, p. 27.
Ver: CEDEAL."SITUACION LATINOAMERICANA", Año 5, No. 24, 2do. trimestre de 1995, Madrid, España, p. 14.
La nueva Ley de Carta Orgánica en vigencia había sido aprobada apenas en septiembre de 1992, por el mismo equipo económico.
Ibidem. p. 22.
Ver: CEPAL. BALANCE PRELIMINAR DE LA ECONOMIA DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE 1993, cuadros No. 15 y 16, pp. 45 y 46.
De acuerdo con las estimaciones del Subsecretario norteamericano de Hacienda, Larry Summers, "nada más que para inversiones en infraestructura, América Latina requerirá un monto calculado en 60.000 millones de dólares anuales durante las próximas dos décadas para poder atender los requisitos del desarrollo". En. Biblioteca Lincoln, documento LS1403 del 04/06/95, LATINOAMERICANOS DEBEN CONCENTRARSE EN FLUJOS DE INVERSION SOSTENIBLES. TR95040508 (Declaraciones Summers en el BID).