ECODEB, 08/01/95, COYUNTURA INTERNACIONAL

Ecuador Debate

Country: Ecuador

Centro Andino de Acción Popular

No 35

Frequency: 3/yearly


Date: 08/01/95

CONTINUA LA REESTRUCTURACION GEOGRAFICA DE LA ECONOMIA MUNDIAL

EQUIPO DE COYUNTURA -CAAP-

De acuerdo con las últimas estimaciones de los Organismos especializados, la economía de los países industrializados, miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico -OCDE- crecería en 1995 al 3% en promedio(1) , después de haber logrado superar la recesión en el transcurso de 1994. Ese ritmo de crecimiento, ligeramente superior al registrado en 1994 -2.8%-, corre el riesgo de debilitarse aún más, por los efectos combinados de la devaluación del dólar/ revaluación del yen sobre la economía nipona (2) ; y, por la posibilidad de que la economía norteamericana enfrente una nueva recesión, si la tendencia de los últimos indicadores económicos publicados en el período transcurrido de 1995, se mantiene.

Aún cuando el ritmo efectivo de crecimiento de los países industrializados en 1995, alcance el 3% actualmente previsto, esa tasa equivale a menos de la mitad de la tasa de crecimiento prevista para los países asiáticos en desarrollo - 7.5%-. El dinamismo de la economía de los países asiáticos en desarrollo, en 1994 y 1995, se basaría en el dinamismo de sus exportaciones, estimuladas por el aumento de su competitividad asociada a la revaluación del yen/ devaluación de las monedas nacionales de estos países.

Por su ritmo de crecimiento económico, los países en desarrollo de Asia, constituyen la región más dinámica del mundo, desde fines de los años sesenta. Así por ejemplo, entre 1975 y 1984, la tasa de crecimiento promedio de los países en desarrollo de Asia fue del 6.3%, mientras que la de los países industrializados fue del 2.5%, esto es menos de la mitad. América Latina registró un crecimiento promedio, en el mismo período, del 3.2%, esto es ligeramente superior al de los países industrializados, pero notablemente inferior al de los países asiáticos. El ritmo de crecimiento de los denominados Países en transición (Europa del Este) y de los países en desarrollo del Medio Este y Europa, de 3.9 y 3.6%, respectivamente, fue superior al de los países industrializados y, en menor proporción, también al crecimiento promedio de América Latina; mientras que la economía africana, registró el menor crecimiento promedio en el mundo, 2.3%.

Entre 1985 y 1994, esto es en la siguiente década, el ritmo de crecimiento de los países industrializados se mantuvo al mismo nivel que en la década 1975- 1984, esto es del 2.5%, mientras que en los países en desarrollo de Asia se aceleró al 7.2% en promedio (6.3% entre 1975- 1984). América Latina desaceleró su ritmo de crecimiento, al 2.6% (3.2% en la década anterior). Los países en desarrollo de Africa, y los países del Medio Este y Europa prácticamente mantuvieron su tasa de crecimiento promedio - 2.2% y 3.8%, respectivamente; mientras que los Países en transición a partir de 1990 entraron en una profunda recesión -caída acumulada del producto interno bruto del 42% hasta 1994-, por lo cual su tasa de crecimiento promedio en el período 1985-1994, fue negativa (caída promedio anual del 2.7%), frente a un crecimiento promedio del 3.9% entre 1975- 1984.

Es importante destacar que los países en desarrollo de Asia han mantenido un ritmo de crecimiento promedio, en los últimos veinte años, - de alrededor del 7%- tasa superior a la que experimentaron los países industrializados -de alrededor del 5%(3) -, en la larga etapa de prosperidad que vivieron en la posguerra, 1950- 1973, conocida como la edad de oro del desarrollo económico de esos países.

El sostenido y acelerado crecimiento económico de los países en desarrollo de Asia, les ha permitido igualar e incluso superar el nivel de ingresos percápita de muchos países industrializados, miembros de la OCDE. Así, en 1994, los ingresos percápita de Singapur y Hong Kong, del orden de 22.470 y 21.740 dólares, respectivamente, fueron muy superiores a los ingresos percápita de Italia, el Reino Unido y España, que ascendieron a 18.070. 17.410 y 12.070 dólares, respectivamente.(4)

Respecto a América Latina, el país del ingreso percápita más alto en 1994, fué Argentina con 8.660 dólares, seguido de México con 4.080 dólares. El ingreso percápita de Argentina en 1994 equivalió a un poco más de la tercera parte del ingreso percápita de Singapur; mientras que el ingreso percápita en México fue de apenas el 18% -esto es menos de la quinta parte- del ingreso percápita de un habitante de Singapur.

Brasil, Chile y el Ecuador tuvieron un ingreso percápita de 3.630, 3.240 y 1.470 dólares respectivamente en 1994, lo que significa que un habitante de Singapur tiene un ingreso equivalente a seis, siete y quince veces el ingreso de un habitante de Brasil, Chile y Ecuador, respectivamente.

La distancia entre los países en desarrollo de Asia y los de América Latina se profundizó en el transcurso de la década de los años ochenta, en que América Latina se sumió en la denominada "crisis de la deuda" y los sucesivos paquetes de estabilización y ajuste, que dieron como resultado una tasa de crecimiento promedio de apenas el 1% en la década, frente a una tasa promedio superior al 5% anual en los países asiáticos.

Entre 1990 y 1994, aún cuando la economía de América Latina mejoró frente a la década de los ochenta, impulsada por el ingreso de capitales atraídos por el diferencial de tasas de interés locales, que contrastaba con las declinantes tasas de interés internacionales y por las oportunidades rentables de inversión, asociadas a los procesos de privatización de empresas públicas, su ritmo de crecimiento continuó siendo notablemente inferior al registrado por los países asiáticos en desarrollo - 2.5% frente a 7.2%, respectivamente-.

En 1995, la distancia tenderá a incrementarse aún más, entre un ritmo de crecimiento sostenido previsto para los países en desarrolo asiáticos -del 7.5%- y una tasa de crecimiento de América Latina que será inferior a la originalmente prevista -del 3.8%-, debido a la recesión por la que atraviezan las economías de México y de Argentina, duramente afectadas por la modificación de la dirección de las corrientes internacionales de capitales, asociada a la elevación de las tasas de interés en los países industrializados, registrada en el transcurso de 1994. Los crecimientos originalmente previstos para México y Argentina en 1995, fueron de 4 y 5%(5) , respectivamente. Con estos países en recesión, la tasa de crecimiento de América Latina en 1995, es posible que no supere el 2%, dado el peso de México y Argentina en el PIB de la región (alrededor del 45% de la muestra tomada para la previsión).

DIFERENCIACION ENTRE PAISES INDUSTRIALIZADOS.

Entre los países industrializados, el país cuya economía ha mostrado el mayor dinamismo en toda la posguerra, es Japón, con tasas de crecimiento superiores en alrededor del 50% en promedio en los últimos veinte años (1975- 1994), a la tasa promedio de crecimiento de la economía de Estados Unidos (3.7% frente a 2.4%); y, superior en alrededor del 75% a la correspondiente a los países industrializados miembros de la Comunidad Europea (2.1%).

La disminución de la actividad económica japonesa registrada desde el último trimestre de 1992 que continuó durante 1993, constituyó la primera recesión registrada en este país desde 1945. Los demás países industrializados en general han tenido varias recesiones en la posguerra, la de mediados de los setenta, la de inicios de los ochenta y la de los noventa que acaban de superar en el transcurso de 1994.

La sólida economía japonesa fué sacudida con caídas espectaculares, no solamente de la bolsa de valores -el índice Nikkei cayó en 63% entre fines de 1989 y Agosto de 1992 (38% en 1990, 6% en 1991 y 26% en 1992)(6) -, y en el mercado de bienes raíces (los precios de las tierras para residencias en las seis principales ciudades de Japón cayeron en 30% en el transcurso de 1992); sino también de la producción industrial, de la rentabilidad de las empresas y de las inversiones, por primera vez desde 1945. Las quiebras de las corporaciones fueron en ascenso desde 1989, hasta que en 1991, duplicaron a las de 1990. En 1992, las bancarrotas fueron 32% superiores a las de 1991.

La economía japonesa experimentó un débil crecimiento en 1994 -del 1%- y según las estimaciones realizadas en diciembre y para 1995 se esperaba un crecimiento del 2.5%. Sinembargo, la persistente revaluación del yen, ha dado lugar a una revisión hacia abajo de la tasa prevista de crecimiento, que en mayo se situó en 1.3%; esto significa que Japón aún no lograría una salida sostenida de la recesión en el transcurso de 1995, a pesar de los múltiples paquetes fiscales de estímulo aplicados.

LA REVALUACION DEL YEN, DEVALUACION DEL DOLAR.

En la inmediata posguerra, la fortaleza de la economía norteamericana permitió al dólar constituirse en la moneda clave del sistema monetario internacional. El dólar mantuvo su cotización estable hasta 1971, año en que el Presidente Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar en oro y se inició la flotación generalizada de las monedas. El dólar se devaluó en consecuencia en 1971, por primera vez en la posguerra y el yen se revaluó.

En 1970, la cotización del yen era de 360 por dólar(7) . En 1971 fué de 308 yens por dólar, lo que significa que en 1971 el yen se revaluó frente al dólar en alrededor del 18%. En el transcurso de los años setenta, el dólar continuó devaluándose mientras el yen se revaluaba. En 1980, la cotización del yen era de 226.7 yens, lo que significa que el yen se revaluó en 58.8% respecto a su nivel de partida de 1970. Entre 1980 y 1985, la política del dólar fuerte del Presidente Reagan, modificó la tendencia de las cotizaciones en la década de los setenta y en consecuencia, el yen se devaluó hasta una cotización de 238.6 yens por dólar en 1985, esto es una devaluación del 5% frente a su nivel de 1980.

La política del dólar fuerte mantenida durante el primer quinquenio de los ochenta en Estados Unidos, favoreció el crecimiento de las importaciones norteamericanas, dando lugar a un violento deterioro del saldo en cuenta corriente de la Balanza de Pagos. De un superávit de 2.32 miles de millones de dólares en 1980(8) , Estados Unidos pasó a un déficit de 121,73 miles de millones de dólares en 1985, convirtiéndose entonces, por primera desde la administración de Wilson en 1914, en un país deudor neto frente al resto del mundo, abandonando su posición de acreedor neto mantenida durante más de setenta a-os.

La revaluación del dólar, devaluación del yen, fué un estímulo para las exportaciones japonesas y para la economía de Japón en general, país que se convirtió desde entonces en el poseedor del mayor superávit comercial frente a Estados Unidos. Los excedentes financieros acumulados por los exportadores japoneses, retornaron por medio de los mercados financieros a Estados Unidos, para financiar su creciente déficit comercial, constituyéndose los japoneses en forma simultánea, en los principales acreedores de la creciente deuda externa de los norteamericanos.

En septiembre de 1985, el gobierno norteamericano convocó a una reunión del Grupo de los cinco países industrializados: Alemania, Japón, Francia, Gran Bretaña y el propio Estados Unidos, que se realizó en el Hotel Plaza en New York, para solicitarles la coordinación de la política monetaria, con el objeto de lograr una devaluación ordenada del dólar(9) , que posibilite la disminución del déficit comercial norteamericano.

Desde entonces el dólar se devaluó en forma acelerada y el yen se revaluó. En 1986, la cotización del yen ascendió a 168.5 por dólar, lo que significa una revaluación de 41.5% en un año y de 113.6% frente a su nivel de partida en 1970. Posteriormente, el dólar continuó devaluándose si bien de una manera inestable, con ciertos intervalos de interrupción, que no alteran una clara tendencia decreciente. En diciembre de 1993, la cotización del yen era de 111,3 yens por dólar, con una revaluación de 114% frente a 1985. En junio de 1994, el yen sobrepasó la barrera de los 100 yens y en marzo de 1995, se colocó en 88,86 yens por dólar, la más alta cotización en toda la posguerra.

El déficit comercial norteamericano logró disminuir, si bien en forma muy lenta hasta 1993, pero a partir de 1994, a pesar de la devaluación del dólar, el déficit continuó creciendo, hasta alcanzar los 169 mil millones de dólares(10) , el mayor déficit comercial en toda la posguerra, sin que se avisore la posibilidad de revertir la tendencia ascendente en 1995; en consecuencia se prevé un déficit comercial de 186.9 mil millones de dólares(11) .

El crecimiento del déficit comercial norteamericano fué espectacular en el primer quinquenio de los años ochenta, de 25.5 mil millones de dólares pasó a 122.2 en 1985; continuó creciendo, aún cuando a menor ritmo hasta 1987 en que ascendió a 159.6 mil millones de dólares; para luego descender hasta 74.1 mil millones en 1991; y, finalmente retomó su tendencia ascendente a partir de 1992.

REVALUACION DEL YEN IMPULSA RELOCALIZACION

La revaluación del yen, dió impulso en los años setenta a la relocalización de las industrias japonesas que perdieron competitividad, en un primer momento a las industrias intensivas en el uso de mano de obra, que se movieron sobre todo hacia los países en desarrollo del sudeste asiático; posteriormente también lo hicieron las industrias intensivas en el uso de capital.

En el transcurso de los años ochenta, el aumento del proteccionismo norteamericano y europeo especialmente dirigido contra Japón, dió impulso a una relocalización de las actividades industriales japonesas en dirección de estos países, dentro de una estrategia orientada a conservar los mercados. La inversión extranjera japonesa se dirigió en consecuencia en su mayor parte hacia los países industrializados en el transcurso de los años ochenta, en especial hacia Estados Unidos. En menor proporción se orientó también hacia América Latina y mantuvo su presencia en el sudeste asiático. La última ola de devaluación del dólar, revaluación del yen, que llevó al yen a su más alta cotización de 88 yens por dólar, revaluándose en 171% frente a su nivel de 1985 -de 238.6 yens por dólar- y en 309% frente a su nivel de 1970 -360 yens por dólar-, ha dado un nuevo impulso a la relocalización geográfica de las actividades industriales de las empresas japonesas que se están convirtiendo en verdaderas multinacionales. El yen fuerte ha permitido a las empresas japonesas " jugar en los dos lados balanceándose entre el yen y el dólar, utilizando las partes y piezas más baratas producidas en la zona dólar para disminuir los elevados costos denominados en yens"(12)

La época en la que Japón elaboraba productos terminados en su territorio para exportar, está siendo reemplazada por una en la que se importan las partes y piezas más baratas producidas en su mayor parte, por subsidiarias japonesas en el exterior. Por ejemplo, la Mitsubishi Electric estima que apenas el 20% del valor de los bienes que vende corresponde al contenido local, esto es a elementos producidos en Japón.(13)

Conservando su principales mercados, en particular el norteamericano, las grandes compañías japonesas están utilizando el yen fuerte para comprar componentes baratos alrededor del mundo y embarcarlos a su país para ensamblarlos. Esta práctica les permite mejorar su propia capacidad competitiva. Sanyo ha firmado contratos con productores de partes en México, China y Vietnam, para ensamblarlos en Japón, ahorrando los costos de producción.

La mayor parte de las inversiones japonesas continúan sin embargo, concentradas en los países industrializados, en especial en Estados Unidos, su principal mercado. En la relocalización geográfica de las inversiones japonesas en el exterior, continúa imponiéndose, la lógica de la comercialización -conservación de mercados- sobre la lógica de los costos de producción -por mano de obra más barata, por ejemplo.

La relocalización geográfica de las empresas japonesas en Estados Unidos, que muestra la tendencia a la asociación del capital japonés con el capital norteamericano, no significa que se hayan eliminado las diferencias comerciales entre Estados Unidos y Japón. En los últimos meses, las presiones norteamericanas para obligar a Japón a comprar piezas y vehículos fabricados en Estados Unidos, han enfrentado la dura resistencia de los fabricantes de automóviles de Japón y del gobierno japonés. El gobierno norteamericano ha amenazado con imponer sanciones comerciales a Japón e incluso presentó el caso ante la Organización Multilateral del Comercio, después de varios meses de haber mantenido infructuosas negociaciones en forma bilateral.

EFECTO DE LA DEVALUACION DEL DOLAR SOBRE LOS ACREEDORES JAPONESES

Si bien, la relocalización geográfica de la producción ha sido la respuesta dada por las empresas japonesas a la devaluación del dólar, revaluación del yen, es importante destacar que Japón es también el principal acreedor de Estados Unidos. La mayor parte de la deuda norteamericana, constituida por títulos adquiridos por los japoneses en los mercados de valores, está denominada en dólares. En consecuencia, cada vez que el dólar se devalúa, los acreedores japoneses le perdonan una parte de la deuda a Estados Unidos, sin necesidad de renegociaciones y en la mayor parte de casos, por decisión unilateral del deudor, esto es de Estados Unidos.

Si tomamos en cuenta la magnitud de la devaluación del dólar/ revaluación del yen, podemos entender la magnitud de las pérdidas de los acreedores japoneses frente a la devaluación del dólar. Asi, si en 1980, un acreedor japonés recibía 226,7 yens por cada dólar norteamericano de intereses o de amortización, en 1995 no recibió más que 88 yens por el mismo dólar, esto es apenas el 40% del valor de 1980, lo que significa que por efecto de la devaluación del dólar, Japón le ha perdonado a Estados Unidos, alrededor del 60% de la deuda, respecto al nivel de 1980. Esta es una enorme diferencia entre la deuda externa de los norteamericanos que está denominada en su propia moneda, suceptible de ser devaluada en forma unilateral por el país deudor; y la deuda externa latinoamericana que está denominada en las monedas de sus acreedores, en especial de Estados Unidos.

POSIBLE DISMINUCION DE LA TASA DE DESEMPLEO EN LOS PAISES INDUSTRIALIZADOS.

El crecimiento económico de los países industrializados en 1994, que continuaría registrándose en 1995, permite a los expertos estimar que la tasa de desempleo descenderá por primera vez desde 1990(14) -del 8.2% en que se encontraba en 1994, al 7.9% en 1995 para el conjunto de los países de la OCDE-, y -del 11.6% al 11.3% en el mismo período, para los países europeos miembros de la OCDE-. La tasa de desempleo en los países industrializados, que se duplicó en el transcurso de los años ochenta respecto a la tasa promedio de los años setenta, continuó creciendo en el transcurso de los años noventa, hasta llegar en 1994 a un número estimado de 35 millones de desempleados en esos países, de los cuales 22.1 millones se encontraban en Europa, el nivel de desempleo más alto en la posguerra(15) . Cada punto porcentual de aumento o disminución de la tasa de desempleo en la OCDE, equivale a un aumento o disminución de más de 4 millones de personas desempleadas.

Los costos económicos y sociales del desempleo en los países industrializados, se calculan considerando no solamente los pagos por prestaciones que reciben los desempleados, sino también las pérdidas de ingresos por menor recaudación de impuestos que los desempleados pagarían si tuvieran trabajo. Los costos sociales se refieren a los mayores niveles de pobreza que el desempleo acarrea, la delincuencia y los problemas de salud así como de fracaso escolar.

De acuerdo con las estimaciones presentadas en el Libro blanco sobre crecimiento, competitividad y empleo, elaborado por la Comisión Europea, en 1993 el desempleo en la Comunidad habría costado a los gobiernos más de 200.000 millones de ECUS(16) , esto es alrededor de 230 mil millones de dólares, calculados a la cotización de entonces. En esta estimación no se han tenido en cuenta los demás costos de tipo social mencionados en el párrafo anterior.

Si al costo aproximado que tiene el desempleo únicamente en Europa, se añade el costo de los subsidios concedidos por los países industrializados a sus agricultores, que en 1992 ascendió a 354 mil millones de dólares, se tiene una cifra superior a los 550 mil millones de dólares, que gastan anualmente los países industrializados, en subsidios al desempleo y en subsidios a sus agricultores. Europa gastó en 1992, 156 mil millones de dólares en subsidios a la agricultura, Estados Unidos 91 mil millones y Japón 74 mil millones.(17)

Lo que interesa destacar desde una perspectiva latinoamericana, es la magnitud de los subsidios que conceden los países industrializados a sus desempleados y sobre todo a sus agricultores, que anualmente supera los 550 mil millones de dólares, de acuerdo con la última información disponible que se refiere a 1992, cifra equivalente a más de cuatro veces los ingresos totales por exportaciones que recibió toda América Latina en 1993 -132.9 mil millones de dólares-(18) , e incluso superior al saldo total de la deuda externa de la región en 1993 -487 mil millones de dólares-.

Los subsidios concedidos por los países industrializados a sus agricultores inciden sobre el funcionamiento de los mercados mundiales de productos agrícolas, al establecer una competencia desleal entre productores de países industrializados que reciben apoyo directo y protección del Estado y productores de los países en desarrollo, abandonados a las supuestamente libres fuerzas del mercado, que en la realidad no operan como tales, por las múltiples interferencias del Estado de los países industrializados en favor de sus agricultores.

PRINCIPALES TENDENCIAS DEL EMPLEO EN LOS NOVENTA.

La situación del empleo en los países industrializados, en los años noventa, ha tenido una evolución diferenciada en los tres principales polos: Estados Unidos, Japón y la Unión Europea.

En Estados Unidos, el desempleo ha estado asociado a factores coyunturales con flujos de entrada y salida importantes y una débil incidencia del desempleo a largo plazo, el sector privado ha sido el principal generador de empleos, con un débil crecimiento de la productividad, una disminución del salario real de los trabajadores no calificados, y tendencia al aumento de las diferencias en remuneración. En Estados Unidos, en los últimos quince años, "los salarios reales por hora de los trabajadores no calificados han descendido en 22.5% entre 1973 y 1993"(19) . En 1995, el salario mínimo de los norteamericanos, en términos reales se encontraría en su nivel más bajo en los últimos 40 años(20) .

Según un estudio de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, las desigualdades en el nivel de remuneraciones han aumentado en 12 de los 17 países miembros de la OCDE en el transcurso de los años ochenta.(21)

En Japón, aún cuando la tasa de desempleo ha seguido una tendencia ligeramente ascendente en el transcurso de los años ochenta y noventa, -2.9% en 1995, frente a 2% en 1980-, se mantiene muy por debajo de la tasa promedio de los países industrializados, con una relocalización activa de empleos en el seno de los grupos industriales; y,

Finalmente, en Europa, el crecimiento del empleo ha sido muy débil, concentrado en el sector público, con un fuerte crecimiento de la productividad asociada a la supresión de empleos en el sector tradicional; incremento significativo de los salarios y más aún de los costos salariales; y, tendencia al crecimiento del desempleo a largo plazo.(22)

El débil crecimiento del empleo en Europa se refleja en la mayor tasa de desempleo que esa región ha tenido durante los últimos quince años, respecto a la tasa promedio de los países industrializados, miembros de la OCDE, y sobre todo en comparación con Estados Unidos y Japón. En 1994, la tasa de desempleo de Europa ascendió a 11.8%, frente a una tasa de 6.1% en Estados Unidos y de 2.9% en Japón. El costo del desempleo es en consecuencia proporcionalmente mayor en la Unión Europea que en Estados Unidos y Japón.

El nivel de remuneración de los trabajadores en los países industrializados, continua siendo superior al de los trabajadores de los países en desarrollo. Un obrero alemán tiene un salario 9 veces mayor al de un mexicano, 4.5 veces mayor al de un taiwanés y 54 veces mayor que el salario de un obrero ruso.(23)

ENDURECIMIENTO DE LAS LEYES MIGRATORIAS EN LOS PAISES INDUSTRIALIZADOS.-

El aumento del desempleo en los países industrializados que se mantuvo en ascenso en el transcurso de los años ochenta y noventa, hasta 1994, estuvo acompañado de un endurecimiento de las leyes migratorias. En el caso de Estados Unidos, en las elecciones de mitad del período, el 8 de noviembre de 1994, el electorado del Estado de California, aprobó la Propuesta 187, por la que se prohibe que los inmigrantes indocumentados y sus hijos, reciban servicios sociales y atención médica que no sea de emergencia, financiados con fondos públicos. La medida también prohibe a los hijos de inmigrantes indocumentados asistir a escuelas, colegios y universidades públicas y elimina toda prestación social infantil o beneficios de cuidado infantil.(24) El Presidente Clinton declaró que su gobierno ha tomado medidas enérgicas para asegurar las fronteras norteamerianas, contratando una cantidad récord de nuevos guardias fronterizos, deportando dos veces más extranjeros que nunca en el pasado y prohibiendo los beneficios de la asistencia social a los extranjeros ilegales.(25) En febrero de 1995, anunció que impulsaría una nueva estrategia de control de la inmigración para reprimir el cruce ilegal de la frontera. También propuso leyes que autorizarían la creación de un sistema nacional de verificación de empleo.

Adicionalmente se han registrado numerosas propuestas de diferentes organizaciones en Estados Unidos, para limitar la inmigración hacia ese país. Así, la Federación pro-reforma de la inmigración estadounidense (FAIR), una organización cívica importante, presentó el 9 de marzo de 1996 un estudio realizado en los últimos dos años, con la propuesta de que la inmigración ilegal no se controle solamente en las fronteras sino que se capture a los inmigrantes ilegales en puntos de intervención a través de Estados Unidos. El informe recomienda también poner fin al otorgamiento automático de ciudadanía a los hijos de extranjeros ilegales que nazcan en Estados Unidos(26) . Existen además propuestas de modificación de las condiciones bajo las cuales se otorga la ciudadanía a los extranjeros legalmente admitidos en ese país, que a juicio de sus autores, debería basarse en las capacidades del posible ciudadano, antes que en el nepotismo, como sucede hasta ahora(27) .

A las acciones emprendidas en los países industrializados para limitar las migraciones internacionales de trabajadores en dirección sur- norte, se añaden las preocupaciones por incluir cláusulas sociales en los acuerdos comerciales internacionales. El Presidente Clinton y el Representante Comercial de Estados Unidos, incluyeron la idea de vincular los derechos de los trabajadores y el comercio, en su agenda de negociaciones comerciales. El Presidente de la Comisión Europea, ha identificado igualmente a la dimensión social de la liberalización comercial como un tema inevitable. Las cláusulas laborales y las cláusulas ambientales serán temas prioritarios en la Agenda de la recientemente creada Organización Multilateral del Comercio.

La preocupación de los países industrializados por incluir cláusulas laborales en las negociaciones internacionales, está asociada a la idea muy extendida en esos países, de que una importante explicación de su creciente desempleo constituye la intensificación de la competencia internacional, especialmente de ciertas regiones de países en desarrollo, en particular del sudeste asiático y China, hacia donde se han relocalizado y continuan haciéndolo, actividades industriales y de servicios de los países industrializados, inclusive en la producción de bienes de calidad, para las cuales se requieren técnicos de alto nivel de formación, razón por la cual el desempleo tiende a afectar a estos sectores de la población en los países industrializados y no sólo a los menos calificados.

Los países en desarrollo de Asia, califican de "proteccionismo encubierto" al interés de los países industrializados por incluir cláusulas laborales en las negociaciones comerciales internacionales. (28)

A MANERA DE SINTESIS.

La información comentada en este análisis muestra que en los últimos veinte años, los países en desarrollo de Asia han constituido, y continuarán siéndolo en lo que resta del siglo, los polos más dinámicos de la economía mundial, con un ritmo de crecimiento que supera al de la "edad de oro" del desarrollo económico de los países industrializados,-desde la posguerra hasta mediados de los setenta-.

Los países industrializados por su parte, han crecido a ritmos diferentes, destacándose Japón por constituir el polo más dinámico hasta 1992 en que enfrentó una profunda recesión, por primera vez desde 1945. Europa, por su parte ha tenido la tasa de crecimiento más lenta dentro del mundo industrializado en toda la posguerra, combinada con la tasa de desempleo más elevada. Estados Unidos, con un ritmo de crecimiento intermedio entre Japón y Europa, transformado desde 1985 en el mayor país deudor del mundo, no ha encontrado todavía la fórmula para enfrentar la competencia japonesa en su propio mercado interno y en los restantes mercados del mundo.

Las relaciones económicas entre Estados Unidos y Japón combinan la cooperación con la competencia, destacándose la tendencia a la fusión del capital japonés con el capital norteamericano, alianza que permite pensar que finalmente se impondrá la cooperación sobre la competencia en esta importante zona del Pacífico.

Los países asiáticos en desarrollo mantienen vínculos fundamentales con Japón y Estados Unidos, de donde proviene la mayor parte de la inversión extranjera localizada en sus territorios, así como de las importaciones que realizan y hacia ellos se destina la mayor parte de sus dinámicas exportaciones.

La situación de Europa dentro del proceso de reestructuración geográfica de la economía mundial, en curso, aparece mucho más débil, frente a Estados Unidos y Japón, sobre todo considerando que Europa destina anualmente, una cantidad proporcionalmente mayor de recursos económicos que los dos países mencionados, tanto a los subsidios a los desempleados, -alrededor de 200 mil millones de dólares-, dada su mayor tasa de desempleo- como de subsidios a sus agricultores -alrededor de 150 mil millones de dólares-, lo que da un total aproximado de 350 mil millones de dólares. Esto sin incluir los recursos utilizados para controlar los tipos de cambio, en las numerosas crisis monetarias registradas desde 1991.

Los gastos asociados al desempleo y el mantenimiento de la agricultura constituyen un costo demasiado elevado para Europa, en su competencia por la supremacía en la economía mundial. Mientras Europa gasta en subsidios a desempleados y en subsidios a los agricultores, que de alguna manera son también un subsidio para evitar un mayor desempleo urbano, reteniendo a los campesinos en el campo, subsidios que en menor medida, también los concede Estados Unidos; Japón invierte en investigación tecnológica y en la capacitación de sus recursos humanos.

Japón, por otra parte, ha sido el gran beneficiario, conjuntamente con los países en desarrollo asiáticos, en su calidad de importadores netos de productos agrícolas, de los subsidios a la agricultura concedidos por sus principales proveedores de alimentos: Estados Unidos y la Comunidad Europea; así como de la caída de los precios registrada durante los últimos quince años. La revisión de la política agrícola decidida en la Ronda Uruguay, que busca revertir la caída de los precios de los productos agrícolas, modificará los términos de intercambio de Japón con sus principales socios comerciales.

La situación de los países de Europa del Este, vista por muchos investigadores, como la posibilidad de incorporación a Europa Occidental de mano de obra barata, capacitada y disciplinada, no parece ofrecerle ninguna ventaja a la Unión Europea, en la competencia por la supremacía económica mundial, sobre todo por el desorden generalizado que su transición ha generado y la limitada capacidad de atracción al capital extranjero que hasta ahora ha tenido la región.

Con una tasa de desempleo en Europa Occidental más alta que en el resto de países industrializados, y considerando el bajo peso de la mano de obra en los sectores de punta de la economía mundial: informática, electrónica y telecomunicaciones, el disponer de mano de obra adicional más barata no parece representar una ventaja particular para Europa, en el reordenamiento en curso de la economía mundial, como no parece representar una ventaja particular para otras regiones del mundo que pretenden basar su competitividad exclusivamente en la mano de obra barata.

Respecto a América Latina, su posición en el contexto mundial que se debilitó profundamente en el transcurso de la década de los ochenta (con un crecimiento promedio del 1% frente a más del 5% en promedio en los países en desarrollo de Asia), no ha logrado ser revertida de manera sostenida. La lenta recuperación del primer quinquenio de los noventa (crecimiento del 2.5%, frente a 7.2% de los países en desarrollo de Asia), a pesar del enorme costo en términos de transferencia de dominio de grandes inversiones de décadas anteriores que fueron privatizadas, no le condujo a la vía del crecimiento sostenido, prometida por los gestores de esas políticas, comandados por el Fondo Monetario Internacional.

La apertura comercial y la liberalización financiera, ofrecieron mercado para las exportaciones sobre todo norteamericanas, hambrientas de mercados frente a sus descomunales déficit; y para la especulación, esto es la obtención de una elevada rentabilidad financiera en los denominados "mercados emergentes" de América Latina. Los recursos de las privatizaciones, que constituyeron grandes inversiones en su época, fueron así en su mayor parte dilapidados, en importaciones suntuarias para los beneficiarios locales de la creciente concentración de la riqueza; y, en utilidades para los grandes especuladores del mundo. El desempleo y el subempleo, la pérdida de poder adquisitivo de amplios sectores sociales, el deterioro de la infraestructura básica y la creciente deuda externa continuan dando cuenta de la creciente profundización del subdesarrollo en la región.

NOTAS

  1. Fuente: OECD. ECONOMIC OUTLOOK, N-56, Dec. 1994, Table 1.
  2. Se estima que por cada 10% de apreciación del yen, el PNB japonés caerá medio punto. La OCDE revisó en mayo a la baja su previsión sobre el crecimiento económico de Japón del 2.5% en diciembre al 1.3%. Ver: Japón, la segunda economía mundial, en peligro. El Comercio, 31 de mayo de 1995, p. B8.
  3. Ver: Maddison, Angus. Phases of capitalist development, Oxford University Press, Oxford, England, 1982, p.149.
  4. Fuente: The Economist Intelligence Unit (E.I.U.). GLOBAL OUTLOOK, United Kingdom, 1st. quarter, 1995, p.4.
  5. Fuente: Direction de la Prevision, Ministere de l'Economie. NOTE DE CONJONCTURE INTERNATIONALE, París, France, Decembre 1994, p.95.
  6. Ver: Schinasi, Garry J. and Monica Hargraves. "Boom and Bust" in Asset Markets in the 1980s: causes and consequences. IMF. STAFF STUDIES FOR THE WORLD ECONOMIC OUTLOOK. December 1993, p. 12.
  7. Fuente: IMF. INTERNATIONAL FINANCIAL STATICS, varios números.
  8. Fuente: OECD. ECONOMIC OUTLOOK, N- 56, Dec. 1994, Annex Table 50.
  9. La reunión de Plaza fué muy importante porque significó una profunda reconsideración por parte de los gobiernos de los países industrializados de la función que hasta entonces se creía que debían cumplir los mercados en la formación de los tipos de cambio. Se reconoció que las fuerzas del mercado no llevarían al equilibrio y que era necesaria la intervención coordinada de los cinco países industrializados, esto es que era necesaria, una política de gestión de los tipos de cambio.
  10. Fuente: Informe anual del Consejo de Asesores Económicos del Presidente de Estados Unidos, LSI204, 02/14/95, p. 1.
  11. Fuente: OECD. WORLD ECONOMIC OUTLOOK, N- 56, Dec. 1994, Table 46, p. A49.
  12. Ver: Bremner, Brian. "What the strong yen es breeding: japanese multinationals", Manufacturers are using it to set up more operations in Asia, Europe an North America. In, Businessweek, April 10, 1995, p. 40.
  13. Ver Bremner, Brian. "What the strong yen is breeding: japanese multinationals", BUSINESSWEEK, April 10, 1995, p. 41.
  14. Fuente: OECD ECONOMIC OUTLOOK, N- 56, Dec. 1994, Annex Table 20, p. A23.
  15. Fuente: OECD ECONOMIC OUTLOOK, N- 56, December 1994, Table 1 Labour markets and inflation, p. 4.
  16. Ver: Libro blanco sobre crecimiento, competitividad y empleo (y VI). Condiciones para el crecimiento y para una mayor competitividad. En Boletín ICE Económico, N- 2406, del 21 al 27 de marzo de 1994, p. 808.
  17. Fuente: GATT. FOCUS, Boletín de información, N- 101, Agosto- Septiembre de 1993, p. 5.
  18. Fuente: Cepal. Balance preliminar de la economía de América Latina y el Caribe 1993, cuadro 1, p. 31.
  19. Courrier International, N- 219, du 12 au 18 janvier 1995, Paris, France, p. 29.
  20. Ver: Texto del mensaje pronunciado por el Presidente Bill Clinton en el 104 Congreso, sobre el Estado de la Unión, LSI403 01/26/95, p. 13.
  21. Ver: OECD. OECD ECONOMIC STUDIES. N- 23, winter 1994, p. 12.
  22. Ver: Mentre, Paul. "Chomage, emploi e élections présidentielles". Commentaire, N- 69, París, France, Printemps 1995, pp. 75-76.
  23. Ver: Courrier International, N- 219, 12 au 18 janvier 1995, París, France, p. 29.
  24. Ver: California niega servicios públicos a inmigrantes indocumentados. TR94111713 (Hoja informativa: Propuesta 187) y Proposition 187: Text of Proposed Law.
  25. Ver: Texto del mensaje pronunciado por el Presidente Clinton sobre el Estado de la Unión, LSI403, 01/26/95, p. 10.
  26. Fuller, Jim (redactor de USIS). INFORME SUGIERE ARRESTAR INMIGRANTES ILEGALES EN PUNTOS CLAVES. TR95030909, 03/10/95.
  27. Chiswick, Barry R. Immigration Policiy for a Post- Industrial Economy. The American Enterprise. Abril 1995.
  28. Ver: Pursey, Stephen. "The Case for Social Clauses in International Trade Policy". En Politik und Gesellschaft. International Politics and Society. 3/1994, Friedrich Ebert Foundation. Bonn, Germany, 1994. p.235.