El escenario de la "crisis del Siglo XXI" en México
EQUIPO DE COYUNTURA -CAAP-
Por primera vez desde 1990, las estimaciones de los expertos sobre el ritmo de crecimiento de la economía de los países industrializados fueron revisadas hacia arriba. Los países europeos, miembros de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico -OCDE-, en el transcurso de 1994 lograron superar la recesión, antes de lo previsto por los organismos especializados, sumándose a los países anglosajones: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia que registraron tasas de crecimiento de su economía superiores a las de 1993. En consecuencia, el crecimiento promedio de los países industrializados en 1994, habría ascendido al 2.8%, más del doble de la tasa de crecimiento registrada en 1993 -1.3%-. Las previsiones para 1995 y 1996 -de tasas de crecimiento del 3% y 2.9%, respectivamente- muestran sin embargo, que a juicio de los expertos, la actual recuperación económica de los países industrializados será una de las más débiles, comparada con las anteriores recuperaciones registradas después de una recesión, en la posguerra.
La recuperación económica de los países industrializados estuvo asociada al aumento de la demanda interna, antes que a las exportaciones netas (exportaciones menos importaciones), las cuales impactaron en forma negativa sobre el producto interno bruto (PIB), en particular en Estados Unidos, Japón y Francia. La demanda interna en Europa y Japón fue estimulada por los recortes de impuestos y los paquetes fiscales de estímulo aplicados sobre todo en Japón. Para 1995 y 1996, se prevé que el crecimiento económico continuará apoyándose básicamente en la demanda interna aún cuando Estados Unidos espera alcanzar una contribución positiva de las exportaciones netas, en base al dólar débil y al crecimiento esperado de los mercados extranjeros asociado a la recuperación económica en ultramar. El crecimiento de las importaciones norteamericanas será más lento, a medida que se contraiga el ritmo de crecimiento del consumo interno.
Mientras la recuperación económica se consolida, los temores por un rebrote de la inflación aumentan, sobre todo en los países anglosajones, a pesar de que la tasa de inflación registrada en 1994 en los países de la OCDE (excluída Turquía) fué apenas del 2%, una de las más bajas de los últimos 25 años.
La recuperación económica de los países industrializados estuvo acompañada en consecuencia, durante 1994, de una tendencia general al incremento de las tasas de interés, tanto de corto como de largo plazo. El período de bajas tasas de interés registrado desde 1989, que estimuló el crecimiento de los mercados de valores incluidos los denominados "mercados emergentes", y que dió lugar a una reorientación geográfica de los flujos de capital hacia los países de mayores tasas de interés, incluida América Latina, parece haber llegado a su fin.
La tasa LIBOR pasó de 3.25% en enero de 1994 a 6.5% en diciembre del mismo año. La tasa PRIME pasó de 6% vigente en enero de 1994 a 8,5 a diciembre del mismo año.
Los expertos de la OCDE consideran que en el transcurso de 1995 y 1996 se registrarán nuevas elevaciones de las tasas de interés de corto plazo a medida que las economías se aproximen a la utilización plena de su capacidad instalada. Esta tendencia sería más marcada en Estados Unidos, durante 1995, puesto que en Japón las alzas serían moderadas. En Alemania, la mayor elevación se prevé que se registraría en 1996, a medida que la recuperación económica madure. Para los demás países europeos, las modificaciones de las tasas de interés están asociadas en gran parte a su preocupación por mantener la estabilidad cambiaria frente al marco alemán, en función del Mecanismo de Cambios Europeo vigente.
Aún cuando la elevación de la tasa de descuento de la Reserva Federal (tasa a la cual descuenta papeles elegibles a los bancos miembros), por decisión de las autoridades monetarias norteamericanas, fue gradual, de 1/4 de punto desde febrero hasta abril, 1/2 punto desde mayo hasta agosto, 3/4 de punto en noviembre (la mayor alza registrada desde 1980) , esos cambios y los que se produjeron en las demás tasas de interés en todos los países industrializados, tuvieron importantes repercusiones en los mercados financieros y en los mercados de divisas, muchos de ellos absolutamente inesperados e indeseados.
DESUSADA TURBULENCIA FINANCIERA INTERNACIONAL.
Para los analistas de los mercados financieros, 1994 pasará a la historia como un año de una desusada turbulencia financiera, aún en comparación con los inestables y volátiles mercados de la última década. Las pérdidas registradas por los operadores en los mercados y la percepción del riesgo de nuevas crisis financieras, ha dado impulso a la ejecución de una serie de iniciativas orientadas al diseño de nuevas regulaciones. Así, el Comité de Basilea sobre supervisión bancaria emitió en Julio de 1994 un reglamento revisado para calcular el riesgo crediticio de los instrumentos financieros derivados. En el mismo mes, este Comité conjuntamente con la Organización Internacional para la Comisión de Valores, emitieron una serie de normas complementarias para el manejo del riesgo en los derivados. En septiembre, el Comité de euromonedas del Grupo de los 10 bancos centrales publicó un informe sometido a discusión titulado "Una revelación pública del mercado y los riesgos crediticios de los intermediarios financieros". La discusión sobre la necesidad de una respuesta reguladora oficial a las operaciones en los mercados de valores, se lleva a cabo también en Estados Unidos, aún cuando, a juicio de algunos expertos, las mayores pérdidas registradas en los mercados norteamericanos en 1994 estarían asociadas más bien a las compras apalancadas, en las que los gerentes de fondos utilizaron el crédito para adquirir sus propios valores buscando aumentar los réditos, descubriendo finalmente que las compras apalancadas pueden elevar las ganancias pero también las pérdidas.
La idea de que son necesarias regulaciones para prevenir nuevas y más profundas crisis financieras, después de las ya registradas desde fines de los años ochenta, muestra el cambio radical que se está registrando, en la percepción vigente durante los últimos veinte años, respecto a la supuesta capacidad de autoregulación asignada a los mercados financieros, en base a la cual se dió impulso a la desregulación de dichos mercados, lo cual garantizaría la eficiencia en su funcionamiento y la correcta asignación de los recursos.
MEJORAN PRECIOS DE MATERIAS PRIMAS NO ENERGETICAS.
Al recuperarse la economía de los países industrializados, los precios de las materias primas, excluyendo petróleo, experimentaron un importante incremento en el transcurso de 1994 , modificándose la tendencia a la baja que venían registrando desde 1982, que tendió a profundizarse en el transcurso de la última recesión y/o lento crecimiento de la economía de los países industrializados (1990- 1993). Los ingresos para los exportadores de estos productos, entre los que se encuentran los países de América Latina, tendieron en consecuencia a mejorar.
La elevación de los precios fué particularmente notable para los siguientes productos: café, aluminio, cobre y plomo. En el caso de los productos primarios agrícolas, el aumento de los precios estuvo influenciado en parte por condiciones climáticas adversas registradas en Brasil, importante productor mundial de esos productos, sobre todo de café. En el caso de los precios de los metales no ferrosos influyó la disminución de la oferta procedente de los países de Europa Oriental.
Los mayores precios de los productos primarios aumentan los temores en los países industrializados sobre un rebrote de la inflación, aún cuando el peso relativo de los productos primarios -excluído el petróleo- sobre su Producto Interno Bruto ha tendido a decrecer en forma drástica en los últimos veinte años. Así, mientras en 1972, el consumo de un grupo seleccionado de productos primarios (aluminio, cobre, estaño, níquel, plomo, zinc, azúcar, café, cacao, té, algodón, caucho y madera), equivalió al 1.2% del PIB de los países de la OCDE, en 1992 su peso relativo descendió al 0.4% del PIB de los mismos países, en términos nominales.
El impacto directo de un aumento de los precios de los productos primarios no petroleros será en consecuencia inferior que en el pasado. De acuerdo con el modelo de simulación interlink de la Secretaría de la OCDE, "un aumento estimado de 15% en el precio de los productos primarios no petroleros, en 1994, podría dar lugar a un aumento de 0.1% en la tasa de inflación en la OCDE, medida como el deflactor del PIB, un año más tarde" .
La violenta disminución del consumo de productos primarios como porcentaje del PIB en los países industrializados, es el resultado tanto de la caída de los precios de estos productos que se profundizó desde la crisis de la deuda en 1982 y continuó hasta 1993, como de los cambios tecnológicos registrados que han dado lugar a su sustitución por otros productos sintéticos, o a los procesos de miniaturización de ciertos productos industrializados, que se traducen en una menor demanda de productos primarios por unidad de producto terminado.
CAMBIOS DE DIRECCION DE LAS CORRIENTES DE CAPITAL.
La elevación de las tasas de interés internacionales, que comenzó en febrero en Estados Unidos, como lo mencionamos en párrafos anteriores, repercutió sobre la actividad de los mercados de capital que en general fué débil en el transcurso de 1994. La región más afectada fué,-de acuerdo con la información del Banco de Pagos Internacionales-, América Latina, que registró una disminución significativa en el ingreso de capitales a partir del segundo trimestre de 1994, e incluso una salida neta de capitales por préstamos bancarios y por colocación de valores, en claro contraste con la mayor captación de ese tipo de financiamiento que registraron los países en desarrollo de Asia. "El total de ingresos por créditos bancarios y por colocación de valores ascendió a 12.9 mil millones de dólares en el caso de los países asiáticos", durante el segundo trimestre de 1994, "mientras que disminuyó en 2.5 mil millones de dólares en el caso de América Latina" . Aún dentro de Asia, los créditos bancarios estuvieron fuertemente concentrados en China, seguidos de Corea del Sur y Tailandia, atraídos en este último caso por las mayores facilidades offshore implantadas, mientras que el atractivo de China y Corea constituyó el dinamismo de sus economías. China ha venido registrando las más altas tasas de crecimiento económico de todo el mundo desde 1992. El crecimiento acumulado entre 1992 y 1994 ascendió a 40.6%, frente a un crecimiento acumulado de 5.3% en los países industrializados en conjunto y de 8.9% en el caso de América Latina.
La salida de capitales de América Latina, por concepto de créditos bancarios y operaciones con valores, iniciada en el segundo trimestre de 1994, ilustra el cambio registrado en la dirección de las corrientes de capital a nivel internacional. En 1993, de acuerdo con la CEPAL, "el instrumento más dinámico" por el cual América Latina captó capitales "fue el constituido por emisiones de bonos, públicas y privadas, que alcanzaron a 19.300 millones de dólares, con lo que casi duplicaron el ya elevado monto colocado el año anterior" . El ingreso de capitales por colocación de bonos en 1993, equivalió al 35% del total de capitales ingresados en ese año. La salida de capitales por créditos bancarios y operaciones con valores muestra la elevada vulnerabilidad de la región frente a los cambios en las tasas de interés en los países industrializados y el carácter especulativo y de corto plazo de una parte importante de los flujos financieros localizados en la región en los años noventa, así como el consecuente riesgo que enfrenta de caer en una crisis más profunda que la crisis de los ochenta, como lo venimos señalando en los análisis de coyuntura anteriores.
Una condición indispensable para que se mantenga el flujo de ingreso de capital especulativo, es que la tasa de retorno en dólares sea mayor en el país receptor de los capitales que en el país de origen, lo cual supone que se cumplan dos condiciones en el país receptor: que las tasas de interés se mantengan elevadas y que la cotización del dólar sea estable. Las tasas de interés elevadas deprimen la inversión productiva, limitando la formación de capital de largo plazo, esto es limitando las posibilidades de aumentar la capacidad productiva, lo cual constituye quizá uno de los mayores costos que paga el país receptor de capitales de corto plazo. Mientras que la cotización estable del dólar, que es posible mantenerla mientras ingresen capitales o mientras los bancos centrales puedan intervenir en los mercados utilizando las reservas internacionales acumuladas, tiende a dar lugar a la revalorización de la moneda local y a la consecuente pérdida de competitividad de las exportaciones, abaratamiento de las importaciones y al consecuente deterioro del saldo de la balanza comercial.
Estos efectos se registraron en América Latina durante el período transcurrido de los noventa, dando como resultado crecientes déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos que fueron financiados con el creciente ingreso de capitales, susceptible sin embargo, de un cambio violento de dirección, como el registrado desde el segundo trimestre de 1994, dado el carácter especulativo de la mayor parte de los recursos recibidos. La inversión extranjera directa, de acuerdo con estimaciones de la CEPAL, apenas habría representado alrededor del 30% del total de capitales ingresados, sin que por lo menos esos recursos se hayan destinado en su totalidad a aumentar la capacidad productiva de la región, en la medida en que una parte de ellos participaron en las privatizaciones de empresas públicas que dieron lugar a un cambio de propietario pero no necesariamente a nuevas instalaciones.
LA NUEVA COYUNTURA INTERNACIONAL Y AMERICA LATINA
Mientras en el período transcurrido de los noventa, hasta 1993, los países industrializados mantuvieron bajas las tasas de interés, buscando estimular su actividad económica interna que se encontraba en recesión o con bajas tasas de crecimiento, a partir de 1994, una vez alcanzada la recuperación económica, los mismos países industrializados elevaron las tasas de interés para contrarrestar las temidas presiones inflacionarias.
El manejo de la política de tasas de interés que responde a las necesidades internas de los países industrializados, tiene un impacto automático sobre la situación del resto del mundo, en particular sobre la situación de América Latina por su forma particular de inserción en la economía mundial. Entre 1990 y 1993, mientras la recesión o el crecimiento lento en los países industrializados tuvo un efecto negativo sobre los precios de los productos primarios que continuaron deteriorándose, tendencia que se mantuvo desde 1982, las bajas tasas de interés vigentes en esos países combinadas con los procesos de privatización emprendidos en la región, en condiciones muy ventajosas para los compradores y las mayores tasas de interés vigentes en los países de América Latina, dieron lugar a una masiva orientación de flujos de capital hacia América Latina, cambiando el signo de las transferencias que se habia mantenido negativo durante todo el período comprendido entre 1981 y 1990, a positivo desde 1991.
Las bajas tasas de interés internacionales vigentes en los países industrializados hasta 1993 tuvieron un efecto positivo adicional sobre las cuentas externas de América Latina, al dar lugar a la disminución del monto del servicio de la deuda externa,- de 37.945 millones de dólares pagados por concepto de utilidades e intereses en 1989, se pasó a 28.900 millones de dólares en 1993- . A la disminución del monto pagado por intereses contribuyeron también los pagos realizados del principal de la deuda, con los recursos de las privatizaciones de empresas públicas y en alguna medida, los procesos de renegociación que tuvieron lugar desde 1990, en el marco del Plan Brady. El saldo de la deuda externa continuó sin embargo creciendo - de 422.749 millones de dólares de saldo a fines de 1989, se pasó a 486.965 a fines de 1993-.
Entre 1991 y 1993, el ingreso de capitales sirvió además para aumentar el saldo de la Reserva Monetaria Internacional, a pesar del notable crecimiento de las importaciones estimuladas por la apertura comercial y la revaluación registrada de las monedas locales frente al dólar.
El fin de la recesión en Europa y en Japón en el transcurso de 1994 y el robusto crecimiento de la economía de los países anglosajones, ha dado lugar en forma simultánea al mejoramiento de los precios de las materias primas no energéticas y a la elevación de las tasas de interés internacionales. El resultado neto de mayores ingresos por exportaciones de productos primarios, menores ingresos de capital y mayores pagos por intereses de la deuda externa en América Latina, será diferenciado por países, en función del tipo de producto primario que exporte el país en cuestión, así como del peso del servicio de la deuda y de la magnitud del déficit en cuenta corriente. El proceso de profunda diferenciación entre los países en desarrollo y dentro de los países de América Latina, continuará en consecuencia registrándose frente a las nuevas condiciones de la coyuntura internacional.
CONCENTRACION DE CAPITALES INGRESADOS EN LO NOVENTA.
Si bien la afluencia neta de capitales hacia América Latina hasta 1993, fue generalizada a todos los países, estuvo repartida en forma muy desigual. La mayor parte de los ingresos netos de capitales registrados entre 1991 y 1993, se dirigieron hacia México (71.642 millones de dólares, equivalentes al 46% del total), seguido a mucha distancia por Argentina (recibió 28.343 millones, equivalentes al 18.2%), luego Brasil (recibió 13.882 millones de dólares, el 8.9%); y, Perú (recibió 8.646 millones de dólares, equivalentes al 5.5% del total). Los demás países recibieron montos inferiores, a pesar de lo cual un cambio en la dirección de esos flujos financieros los puede afectar en forma drástica, por su necesidad de contar con ingresos de capital para financiar el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, esto es para cubrir las importaciones, incluidos el transporte y el seguro; así como los pagos por utilidades e intereses al capital extranjero, que no alcanzan a financiarse con los ingresos por exportaciones. Ver Cuadro N-1, anexo.
Brasil, fué el único país de América Latina que tuvo un saldo positivo en la cuenta corriente de la balanza de pagos hasta mediados de 1994, -última información disponible de acuerdo con la CEPAL-, lo que significa que sus ingresos por exportaciones le permitieron cubrir sus necesidades de importación y sus obligaciones por intereses y otros pagos de servicios, sin necesidad de recurrir al financiamiento externo. Colombia tuvo un saldo positivo hasta 1992, el mismo que se tornó deficitario en 1993. Todos los demás países de la región financiaron sus déficit con ingreso de capitales.
El ingreso de capital extranjero, permitió a América Latina financiar el creciente déficit de la balanza comercial. El crecimiento más que proporcional de las importaciones, respecto a las exportaciones afectadas por la caída de los precios de los productos primarios y la pérdida de competitividad por la revalorización de las monedas locales frente al dólar, hizo que el superávit comercial que la región tenía hasta 1991 (de 9.1 miles de millones de dólares), se transformara en un déficit de 10 mil millones de dólares en 1992 y de 15 mil millones en 1993. Para 1994, según las estimaciones de la CEPAL, el déficit comercial superaría los 21 mil millones de dólares.
El deterioro del saldo en cuenta corriente de la balanza de pagos de la región fué aún más espectacular, al pasar de un déficit de 4.078 millones de dólares en 1990 a 42.570 millones de dólares en 1993, multiplicándose por más de diez veces en el transcurso de apenas tres años.
El crecimiento de las importaciones de América Latina significó mayores oportunidades de exportación sobre todo para Estados Unidos, a pesar de lo cual el saldo del déficit comercial norteamericano continuó creciendo, mostrando el deterioro de su posición comercial frente a sus restantes socios comerciales, exluida América Latina.
El deterioro de la posición comercial latinoamericana que fue particularmente importante frente a Estados Unidos, muestra que la propensión a importar productos norteamericanos es mucho más elevada en esta región que en el resto del mundo. Mientras las exportaciones de Estados Unidos a América Latina más que se duplicaron entre 1989 y 1992, las exportaciones de Estados Unidos hacia Japón en el mismo período apenas crecieron en 6% y las exportaciones norteamericanas hacia México se triplicaron . El 70% de las importaciones mexicanas provinieron de Estados Unidos en 1992, mientras que también lo hicieron apenas el 22.6% de las importaciones japonesas.
En ausencia de los ingresos netos de capitales, que en 1993 ascendieron a alrededor de 55 mil millones de dólares, de acuerdo con las estimaciones de la CEPAL, los países de América Latina tendrían que aumentar sus ingresos por exportaciones (en 40% para compensar los menores ingresos, lo cual parece muy poco viable si se considera que en 1993 los ingresos por exportaciones de bienes de América Latina, de 132.9 miles de millones de dólares, apenas fueron superiores en 9% a los ingresos de 1990), o que ajustar sus pagos en divisas a sus disponibilidades. Para ello, la región tendría que disminuir sus importaciones o suspender el servicio de la deuda externa o utilizar las Reservas Monetarias Internacionales acumuladas -mientras ello sea posible-,, o una combinación de las tres opciones. Ello sin considerar aún, el efecto de la posible fuga de capitales procedentes de los países en desarrollo a que suele dar lugar la elevación de las tasas de interés en los países industrializados, como fué el caso durante la crisis de la deuda.
EL IMPACTO DE LA COYUNTURA INTERNACIONAL SOBRE MEXICO.
Dentro de América Latina, el país que mayor déficit presentó en el saldo de la cuenta corriente a fines de 1993, fué México (21.010 miles de millones de dólares, equivalente al 49.4% del déficit total de la región) . El deterioro de la situación de la cuenta corriente fué drástica en este país, a partir de la apertura comercial (el déficit en cuenta corriente pasó de 4.111 millones de dólares en 1989, a 22.924 millones en 1993, multiplicándose por 5.6 en 4 años). El deterioro del saldo de la balanza comercial fué aún más violento, multiplicándose por 10 en los mismos cuatro años (pasando de 2506 a 20676 millones de dólares) . Los éxitos atribuidos a la política económica en materia de inflación, eliminación del déficit fiscal y aumento de las Reservas Monetarias Internacionales, no se manifestaron en el crecimiento económico ni en la inversión productiva, peor aún en la sustentabilidad de la balanza de pagos. Así, mientras el déficit comercial de los últimos años es cinco veces superior al registrado en el peor momento de los años setenta, la tasa de formación de capital es inferior a la de entonces y el crecimiento promedio del PIB en términos percápita es menos de la cuarta parte.
El nuevo modelo de desarrollo, no eliminó la restricción externa y por tanto la vulnerabilidad de la economía mexicana al ingreso de capitales, sino que la acentuó.
Así, el cambio de dirección de los flujos de capital registrado desde el segundo trimestre de 1994, asociado a los cambios en las tasas de interés en los países industrializados, afectó en forma particularmente dramática a México, el mayor receptor de capitales en la región entre 1990 y 1993. Las importaciones continuaron creciendo a mayor ritmo que las exportaciones, aumentando el déficit comercial, mientras disminuían los ingresos de capitales, lo cual dió lugar a una pérdida de reservas monetarias internacionales (RMI), que debieron ser utilizadas para cubrir el creciente déficit. La RMI -pasó de 25.332 millones de dólares en marzo de 1994 a 17.242 millones de dólares en Octubre, perdiendo el 32% de las reservas acumuladas desde 1989, antes del cambio de gobierno.
Las elecciones presidenciales en México tuvieron lugar en Agosto de 1994, después de un período de inestabilidad política interna que seguramente contribuyó también a la disminución de los ingresos de capitales hacia este país, aún cuando la principal explicación parece ser la elevación de las tasas de interés internacionales. Según los resultados de las investigaciones de una importante firma de valores norteamericana, Goldman Sachs, sobre la volatilidad de los mercados financieros de México en 1994, "el 80% de la turbulencia no fue causada por eventos políticos o económicos del país, sino por una reducción de la liquidez mundial" . Los aumentos de las tasas de interés en Nueva York, ocasionaron ventas generalizadas de valores en México, pero también en otros distantes mercados emergentes, como Polonia, Marruecos e incluso Seúl, Hong Kong y Singapur.
A medida que las tasas de interés en Estados Unidos aumentaban, disminuía el interés de los norteamericanos por realizar inversiones en mercados de valores y de deuda internacionales."Durante el tercer trimestre de 1994, la información más reciente de la que se dispone, las compras estadounidenses combinadas de valores extranjeros cayeron un asombroso 89%, al nivel más bajo en cuatro años, en comparación con US$5.200 millones del año anterior. Lo que es más, la disminución fué progresiva: el total del tercer trimestre fué un 69% menor que el del segundo trimestre, que a su vez tuvo una baja del 43% sobre el primero" .
La pérdida de reservas internacionales de México se aceleró después del cambio de gobierno, que coincidió con la mayor elevación registrada en las tasas de interés internacionales en el año 1994. La tasa PRIME pasó de 7.75% en que se había mantenido entre Agosto y Octubre a 8.5% en noviembre (incremento de 75 puntos, frente a alzas de máximo 50 puntos registradas en meses anteriores).
El nivel de las Reservas pasó de 17.242 millones de dólares registradas a fines de octubre de 1994, a 6,148 millones de dólares a fines de diciembre del mismo año , esto es una pérdida acumulada del 75% de las reservas entre marzo y diciembre de 1994 y del 64% respecto al nivel de Octubre. El 20 de diciembre de 1994, el gobierno mexicano se vió obligado a suspender su intervención en el mercado de divisas y a eliminar la banda de flotación del peso frente al dólar, fijada por el Banco de México, que se venía aplicando desde noviembre de 1991. El resultado fue una drástica devaluación del peso mexicano, de alrededor del 40% hasta fines de diciembre. Las reservas continuaron descendiendo hasta que a fines de enero de 1995 eran de 3.400 millones de dólares, lo que equivale a una pérdida acumulada de Reservas del 80% a partir del nivel en que se encontraba en octubre de 1994. México perdió así el 80% de sus reservas monetarias acumuladas en cinco años (entre 1989 y 1994), en el transcurso de apenas 3 meses.
La devaluación del peso continuó durante enero de 1995, alcanzando un porcentaje acumulado de alrededor del 70%, desde el 20 de diciembre (cotización de 5.8 pesos por dólar, frente a 3.4 vigente en noviembre de 1994), e incluso en algunos momentos ha superado la barrera de los 6 pesos.
DERRUMBE SORPRESIVO DEL MODELO.
A pesar de que México empezó a perder las Reservas Monetarias Internacionales desde Marzo de 1994, el diagnóstico sobre la situación de la economía mexicana que hicieron a fines de 1994, los Organismos internacionales, las autoridades del gobierno mexicano y los corredores de los mercados de valores, continuó siendo tan optimista como durante todo el período en que se implementaron las reformas estructurales que a juicio del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional "colocaron a México en el camino del desarrollo sostenido" .
El Presidente Salinas de Gortari al entregar su mando, el 1 de noviembre de 1994, destacó los logros de su programa de gobierno en materia económica, afirmando que México se encontraba iniciando "una etapa de crecimiento económico gradual y sostenido, que promueve la creación de empleos permanentes, el aumento de los salarios reales y fortalece el combate contra la pobreza extrema." "Atrás quedaron los problemas de deuda, de déficit, de inflación y de crisis", concluyó.
Los inversionistas de los mercados de valores que creyeron en las optimistas predicciones de los corredores de bolsa sufrieron impresionantes pérdidas con la devaluación del peso mexicano y la caída espectacular de la bolsa de valores mexicana, cuya veloz expansión en los últimos años había sido considerada un signo de la modernización del sistema financiero mexicano.
Los supuestos éxitos que se les habían atribuido a las políticas aplicadas y a las reformas estructurales implantadas en México, -el control de la inflación, las elevadas reservas monetarias internacional, el superávit fiscal y la estabilidad del peso frente al dólar-, se derrumbaron. Los problemas que se creian desterrados, atribuídos a la errónea intervención estatal: inflación y recesión, déficit, desempleo, restricción externa y crisis financiera vuelven a presentarse, a pesar del superávit fiscal de los últimos años.
El derrumbe de los nuevos paradigmas, puso en evidencia que los cambios registrados en los años noventa en los indicadores macroeconómicos: control de la inflación, eliminación del déficit fiscal, altas reservas monetarias internacionales y cotización estable de la moneda nacional, fueron factibles únicamente mientras ingresaban capitales extranjeros para financiar el creciente déficit en cuenta corriente, resultante de las reformas: apertura comercial unilateral -que favoreció a las importaciones-, liberalización financiera y libre circulación de capitales - que mantuvieron elevadas las tasas de interés locales, dieron lugar a la revaluación de la moneda nacional frente al dólar y favorecieron la especulación a nivel internacional-; y, la privatización -favoreció la trasnacionalización para pagar la deuda externa-, sin que con ello se haya contribuido a mejorar la capacidad productiva local y peor aún a mejorar la asignación de los recursos, ni se haya consolidado la estabilidad macroeconómica, que se tornó mucho más frágil que durante la etapa denominada de sustitución de importaciones. Todo ello con un enorme sacrificio de la mayoría de los mexicanos. Durante los últimos seis años, de ajuste y reestructuración económica -1988 a 1994- "los salarios reales experimentaron una baja cercana, en promedio, al 40%" .
DIFICIL RECUPERACION INMEDIATA DE ECONOMIA MEXICANA
El crecimiento explosivo del crédito registrado en México en los últimos cinco años, que acompañó a la liberalización financiera, llevó a una situación de sobrendeudamiento de las empresas, lo cual introduce dudas sobre la posibilidad de que la economía mexicana reinicie la recuperación a corto plazo, como sugiere el diagnóstico de las autoridades gubernamentales actualmente.
Las empresas privadas que se endeudaron en el exterior, estimuladas por las bajas tasas de interés internacionales y la estabilidad del peso, enfrentan el aumento de sus pasivos por la devaluación mientras se restringe el financiamiento interno por la violenta elevación de las tasas de interés locales. "La deuda externa del sector privado no financiero se incrementó 314.3% de 1989 a 1993, al pasar de 4.969 a 20.606 millones de dólares, nivel semejante al que existía en 1982, cuando estalló la crisis de la deuda externa.
El sistema financiero que ya se encontraba con una elevada cartera vencida al segundo trimestre de 1994, corre el riesgo de enfrentar una crisis financiera, con quiebras bancarias, por la elevación de las tasas de interés que se registró a partir de la devaluación. Las tasas de interés se incrementaron sustancialmente ante el impacto de la devaluación del peso respecto al dólar. En promedio en Enero se localizaron alrededor del 67%, más que duplicándose frente a las tasas del mes anterior.
LA PRIMERA CRISIS DEL SIGLO XXI
El director gerente del Fondo Monetario Internacional, calificó a la conmoción económica por la que atravieza México como la "primera crisis del siglo XXI" y afirmó que el FMI necesita mayores facultades y mayores recursos para afrontar este tipo de problemas en el futuro.
México fué el proyecto piloto de la renegociación de la deuda externa del Tercer Mundo, en el marco del Plan Brady en 1990, se constituyó en el país "modelo" para América Latina, por el entusiasmo con el que el gobierno mexicano aplicó los nuevos paradigmas de la ciencias económicas: la apertura de sus mercados, la liberalización y la desregulación financieras, la privatización y la redefinición del papel del Estado en la economía. Esta estrategia, marcó el camino para constituir la zona de libre comercio de Norte América -México, Estados Unidos y Canadá-, que entró en vigor el 1 de enero de 1994, un antecedente de la futura zona de libre comercio continental, proyecto impulsado por Washington; y, México fué el primer país en desarrollo que ingresó, en mayo de 1994, a la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, "club de países ricos" que había permanecido cerrado por espacio de 21 años.
México es ahora el primero en hundirse en la "crisis del siglo XXI", la primera de la era de la globalización, la apertura y la liberalización, hecho histórico que introduce nuevos actores en el escenario político interno e internacional, como lo evidencia el paquete de rescate diseñado por Washington por US$ 47.800 millones de dólares (159 veces el fondo de inversiones de la Iniciativa de las Américas).
Nuevamente los mexicanos deben enfrentar los remedios anticrisis. El objetivo parece repetirse: atacar la inflación y recomponer deterioradas cuentas externas, las cuales cuentan con asfixiantes déficit comercial y de pagos. Los remedios también los mismos: restricciones salariales, reducción de los gastos del gobierno, continuar con la privatización de la infraestr uctura pública y extenderla a nuevos sectores, y aplicar mayores restricciones al crédito de los bancos de desarrollo.
Los trabajadores mexicanos firmaron un nuevo PACTO, a pesar de la evidencia de que éste como los anteriores, no será NI DE BIENESTAR, NI DE ESTABILIDAD, NI DE CRECIMIENTO.
NOTAS
Prime Rate, tasa a la que los grandes bancos norteamericanos conceden préstamos de corto plazo a sus clientes más solventes, en Estados Unidos. LIBOR tasa interbancaria en Inglaterra. Fuente: Banco Central del Ecuador, INFORMACION ESTADISTICA MENSUAL, n- 1.715, 31 enero de 1995, p. 55.
Fuente: OECD ECONOMIC OUTLOOK, No. 56, December 1994,
p. 54.
Ver: Bank for International Settlements. INTERNATIONAL BANKING AND FINANCIAL MARKET DEVELOPMENTS. Basle, November 1994, p. 23.
Finantial Times, lunes 2 de enero de 1995, p. 1.
El índice REUTER ganó 30% en el transcurso de los últimos doce meses. Ver: Direction de la Prévision, Ministére d l'Economie. NOTE DE CONJONCTURE INTERNATIONALE, París, France, p. 13.
Ver: OECD ECONOMIC OUTLOOK, n- 56, dec. 1994, box p. 6.
Ver: OECD ECONOMIC OUTLOOK, n-56, Dec. 1994, p. 6.
Bank for International Settlements. INTERNATIONAL BANKING AND FINANCIAL MARKET DEVELOPMENTS. Basle, November 1994, p. 9.
Fuente: IMF. WORLD ECONOMIC OUTLOOK, May 1994.
CEPAL. BALANCE PRELIMINAR DE LA ECONOMIA DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE 1993, Santiago de Chile, diciembre de 1993, p. 2.
Ver Equipo de Coyuntura CAAP. Coyuntura Internacional. GLOBALIZACION Y REGIONALIZACION EN UN CONTEXTO DE RECESION. ECUADOR Debate N- 32, Quito, Ecuador, agosto de 1994, p. 34.
Las transferencias son la diferencia entre los ingresos de divisas (por desembolsos de créditos externos e inversión extranjera) y los pagos por amortizaciones e intereses de deuda externa y por utilidades de la inversión extranjera.
Ver CEPAL. BALANCE PRELIMINAR DE LA ECONOMIA DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE, Santiago de Chile, 1991 y 1993, Cuadros N- 15 y 16.
Fuente: CEPAL. BALANCE PRELIMINAR DE LA ECONOMIA DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE 1993, Cuadro N- 16, p. 46.
Fuente: salvo que se indique otra fuente, toda la información sobre comercio y balanza de pagos proviene de CEPAL: BALANCE PRELIMINAR DE LA ECONOMIA DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE, varios años.
CEPAL. Panorama económico de América Latina 1994, Santiago de Chile, Septiembre de 1994, Cuadro N- 3, p. 13.
Fuente: International Monetary Fund. Direction of Trade Statistics Yearbook 1993, Washington D.C., p. 404.
Fuente: CEPAL. BALANCE PRELIMINAR DE LA ECONOMIA DE AMERICA LATINA Y EL CARIBE, 1993, cuadro N- 16, p. 16.
Ver: Guillén R., Arturo. "El sistema financiero y la recuperación de la economía mexicana". En Banco Nacional de Comercio Exterior. COMERCIO EXTERIOR, Vol. 44, Núm. 12, México, Diciembre de 1994, p. 1078.
Ver: Zepeda Martínez, Mario. "Modernismo neoliberal mexicano: lento e inequitativo (balance de un sexenio)". En Instituto de Investigaciones Económicas, Universidad Nacional Autónoma de México, MOMENTO ECONOMICO N- 76, México D.F., noviembre- diciembre de 1994, p. 8.
Ver: "Los flujos de capital extranjero: una peligrosa arma de doble filo". Wall Street Journal. El Comercio, 30 de enero de 1995, p.b-5.
Ver: "Los mercados internacionales pierden atractivo para EE. UU.", THE WALL STREET JOURNAL AMERICAS, EL COMERCIO, Quito, Ecuador, Jueves 23 de febrero de 1995, p. B5.
Fuente: Banco de México.
Ver: "Podría recuperarse la estabilidad financiera de México a partir de la concertación, señalan en Estados Unidos". UNO MAS UNO. México D.F., 4 de enero de 1995, p.6.
Ver: Salinas de Gortari, Carlos. "Aspectos del Sexto Informe de Gobierno". En Banco Nacional de Comercio Exterior. Revista COMERCIO EXTERIOR, Vol. 44, Núm. 11, México, noviembre de 1994, p. 1022.
citado de OCDE. "Estudio de la OCDE sobre México", en Inst. de Inv. Econ. UNAM, MOMENTO ECONOMICO, n- 75, sep- oct/94, p. 5.
Ver: Guillén Romo, Arturo. "El sistema financiero y la recuperación de la economía mexicana", en Banco Nacional de Comercio Exterior, COMERCIO EXTERIOR, Vol 44, núm. 12, México, Diciembre de 1994, p. 1077.
Ver: Chapoy Bonifaz, Alma. "La OCDE: Mecanismo de presión para una mayor apertura", en Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, MOMENTO ECONOMICO, N- 75, México D.F., septiembre- octubre de 1994, p. 5.