Charum, Jorge y Parrado, Luz Stella, Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior-Universidad Nacional de Colombia, Santafé de Bogotá, Colombia, 1995, 180 páginas.
El surgimiento y la afirmación de la investigación en los medios académicos hacen necesario estudiar las orientaciones de esa actividad y la trayectoria de sus resultados. El libro de los profesores Charum y Parrado busca aclarar el problema de la utilidad de la investigación académica considerada como proceso o como producto, en función de diversos contextos sociales. Su premisa básica es que la ciencia y la investigación actuales no sólo responden la búsqueda de conocimiento sino también a intereses externos a los grupos de investigación y, por tanto, sus resultados dependen de intereses culturales, sociales, políticos y económicos. Los Estados, por ejemplo, buscan definir los contenidos de las investigaciones y generar políticas científicas que sostengan los programas que juzgan estratégicos desde sus propias perspectivas sociopolíticas o económicas.
El estudio de esas nuevas características de la ciencia y de su utilización genera nuevas preguntas sobre su naturaleza y sus repercusiones culturales, sociales, políticas y económicas. La comprensión de las dinámicas y las estrategias que construyen la utilidad de los productos de la investigación implica trasladar la mirada de los productos a los procesos.
Todo proceso de investigación porta, en germen, la utilidad de sus potenciales resultados; pero, los productos de la investigación ¿son utilizados tan sólo por su disponibilidad? La noción de utilidad cobra sentido como cualidad construida socialmente por los actores implicados; son éstos quienes dan sentido a los procesos y a las trayectorias de los productos de la investigación. En todo proceso de investigación interviene una multitud de actores. El término actor no designa únicamente a los grupos de investigación; también denota otros grupos sociales que por diversas razones se interesan o son afectados por sus resultados actuales o potenciales. De modo que la noción de actor deber extenderse a todos los que participan en esa construcción, no sólo a los científicos e ingenieros.
La interacción entre actores con intereses distintos hace posible la constitución de los resultados y garantiza su integración. El estudio de Charum y Parrado muestra que los grupos de investigación no se limitan a construir hechos motivados por la simple búsqueda de conocimientos, sino que también trazan estrategias para lograr consensos en los espacios públicos a fin de validar los resultados. El uso efectivo de los resultados depende, entonces, de la estabilidad de los consensos, de la capacidad para conciliar intereses diversos y de la interacción con los usuarios. Este complejo entramado de relaciones aparece desde el momento en que se formulan los proyectos de investigación. Puesto que no es un proceso puramente introspectivo, la investigación debe estar abierta a los diversos intereses puntos de vista y hacer traducciones entre ellos, aunque en principio parezcan opuestos. Como los acuerdos y las alianzas entre los diversos grupos son indispensables, la búsqueda del consenso se convierte en un principio regulador de todo proceso de investigación.
La producción científica es, entonces, una construcción social: los elementos cognitivos van creándose en un movimiento sincrónico con el contexto social donde se manifiestan; los elementos cognitivos y el contexto se determinan mutuamente. La circulación de los resultados y sus trayectorias producen, a su vez, conductas y cambios sociales que pueden lograr una alto grado de estabilidad. Desde esta perspectiva, el análisis de la producción científica no puede soslayar a los actores que inciden en las decisiones de los agentes directos y en los procesos que constituyen la utilidad de los resultados de la investigación. De ahí surge otra área de estudio: los procesos de construcción de los usuarios, que se tornan comprensibles cuando se toman en cuenta las interacciones que traducen y concilian intereses opuestos y hacen posibles los acuerdos.
A este respecto, los profesores Charum y Parrado se apoyan en los análisis de la Escuela de París, cuyo énfasis es el Actor-Red, el actor vinculado y vinculante, representante de los grupos sociales cuya acción tiende a buscar acuerdos. Apelan a la noción de `actante', proveniente de la lingüística, que al no discriminar entre actores humanos y no humanos permite considerar todos los elementos de la red de relaciones que se conforma en la traducción sucesiva de los diversos intereses; proceso al que denominan construcción de una red socio-técnica.1
Esos conceptos generales se manifiestan, a niveles macro e internacional, en los programas de cooperación científica, y a nivel nacional, en los programas nacionales de ciencia y tecnología. Por su parte, a nivel micro, los grupos de investigación generan dinámicas que inciden en los criterios orientadores, explícitos o implícitos, de esos diferentes programas. La noción de programa ayuda a comprender las estrategias de los actores directos. La noción de operador de investigación, en tanto forma organizativa o de coordinación que sostiene, orienta y evalúa a los actores de la investigación, prolonga la noción de programa y es útil para estudiar la diversidad de relaciones, los procesos de diferenciación de los saberes, la delimitación de las áreas de trabajo de cada proyecto y el carácter de las actividades que dan autonomía al campo de investigación. Los proyectos pueden ser una adaptación inmediata a las orientaciones propuestas por los operadores de la investigación o, por el contrario, el resultado de un problema y una dinámica propios. El peso relativo de esos dos factores permite calificar el grado de autonomía y la madurez del grupo de investigación.
Por su parte, el estudio de la dinámica de los grupos de investigación obliga a trasladar la mirada de los productos a los procesos. La caracterización de los productos y la pregunta por su utilidad, en tanto utilización concreta de los resultados alcanzados, hacen necesario identificar los usuarios y los contextos que determinan la utilidad, tarea que el libro aborda en forma temática. Además, estudia la dinámica de la producción de resultados elaborando una representación de la ciencia que se hace, es decir, de la investigación que se realiza, de la tecnología que se construye y de la innovación que se produce. Esta representación se basa en el análisis de los documentos emitidos por los propios actores.
Los profesores Parrado y Charum adoptan una perspectiva constructivista que apela a la noción de red para entender las formas concretas de la construcción de los vínculos que: a) llevan a la producción de resultados; b) permiten pasar de la identificación de los usuarios a su especificación y, finalmente, a su concreción; c) determinan los diversos aprendizajes y acumulaciones, el capital generado, que aseguran la continuidad y la capacidad para abordar nuevos problemas de investigación, así como la posición de los grupos en la lucha por conseguir recursos.
Después de intentarse en otros países, en Colombia hoy se pretende cambiar las orientaciones de la actividad investigativa con acciones de política. Se empieza a salir de la fase que daba prioridad a la creación de una infraestructura institucional, motivación que determinó la política científica hasta los ochenta, y empieza una nueva, donde se busca dar una expresión material a esa estructura --la investigación-- aunque todavía es muy pronto para afirmar que haya alcanzado una verdadera legitimidad social.
Los autores concluyen que el país aún carece de una estructura capaz de albergar y sostener una acción continua de grupos sólidos y autónomos que se traduzca en una verdadera capacidad científica nacional. Pese a que hay una actividad investigativa embrionaria, las tensiones y enfrentamientos profesionales e ideológicos que ésta ha ocasionado muestran limitaciones conceptuales para entender el conjunto de actividades propias de la investigación contemporánea y las relaciones entre quienes producen resultados y quienes los usan. En suma, este libro invita a discutir con seriedad y conocimiento de causa los problemas de la investigación y de la utilización de sus resultados, así como las diversas opiniones sobre la reorientación de las políticas científica y académica.
(1)Por red socio-técnica entienden un conjunto coordinado de actores heterogéneos que participan colectivamente en la concepción, elaboración, distribución y difusión de procedimientos para la producción de bienes y servicios que en ciertos casos pueden dar lugar a transacciones comerciales; véase Callon, Michel. 1991. "Réseaux technico-économiques et irréversibilités", Les Figures de l'irréversibilité en économie, Éditions de l'École des Hautes Études en Sciences Sociales, París.