CUADECO, 01/01/94, REVISTAS

Cuadernos de Economía

Country: Colombia

Publicación del Departamento de Teoria y Politica Economica, Facultad de Ciencias Economicas, Universidad Nacional de Colombia, Santafe de Bogota, Columbia

No 20

Frequency: Semi-annual


Date: 01/01/94

Para algunos autores, la disciplina económica está constituida por un núcleo básico y por una periferia que abarca los desarrollos y extensiones de ese núcleo. Emprenderemos en seguida un viaje de exploración por esos territorios para observar los debates que allí se realizan.

Fijemos nuestro itinerario. Partiremos del núcleo, donde hoy se discuten los microfundamentos de la macroeconomía y la caracterización de los ciclos; luego avanzaremos hacia la periferia -allí donde la economía colinda con la política, la sociología y la filosofía- donde exploraremos algunos problemas relacionados con la descentralización, el capital humano y la ética.

Esperamos que esta excursión fomente futuras exploraciones. No sobra advertir a los viajantes que cualquier incursión posterior por estos peligrosos territorios corre bajo su propia cuenta y riesgo, como en toda aventura.

LA ECONOMÍA NEOKEYNESIANA

Los años setenta fueron rudos con los partidarios de Keynes. Después de originar una verdadera revolución en el pensamiento económico, La Teoría General pasó a ser el blanco de las críticas que señalaban su carencia de sólidos fundamentos microeconómicos y su presunto exceso de énfasis en los choques de demanda, olvidando la importancia de los choques de oferta.

Los años ochenta, sin embargo, presenciaron el auge de los neokeynesianos, quienes han intentado dar respuesta a las críticas mencionadas. El Journal of Economic Perspectives publicó, en el invierno de 1993, un debate sobre las características de las dos corrientes principales de esta tendencia. Por supuesto, el debate es mucho más amplio y sus rastros también se encuentran en otras publicaciones: un solo mapa no describe todo el territorio ni muestra todos los caminos.

Romer, David. "The New Keynesian Sinthesis", Journal of Economic Perspectives, v. 7, n. 1, invierno de 1993, 7-22.

En su escrito, el autor neokeynesiano David Romer parte de las rigideces de precios y salarios nominales como causas del desempleo involuntario y de los ciclos económicos. Las rigideces nominales implican el rechazo de la clásica dicotomía entre variables reales y variables nominales; así, por ejemplo, los movimientos de la oferta monetaria pueden tener efectos importantes sobre el empleo o el producto.

Esas observaciones ya se encontraban en la síntesis neoclásica, en un marco walrasiano de equilibrio general. El resultado, paradójico e inestable, fue la introducción de rigideces en una teoría en que la competencia crea fuertes incentivos para ajustar los precios frente a los desequilibrios que aparezcan. Se abrió en consecuencia el camino para el surgimiento de teorías que, como la del ciclo real, mantuvieran el marco walrasiano y rechazaran las rigideces nominales.

Una alternativa a ese camino es abandonar el esquema walrasiano. Las teorías de las fallas de coordinación, que llevan a equilibrios múltiples, han seguido esta vía, aunque manteniendo la dicotomía clásica.

La propuesta neokeynesiana consiste, por el contrario, en abandonar la dicotomía clásica junto con el modelo walrasiano. A su juicio, esa es la única manera de explicar porqué los impactos nominales afectan la economía real, así como la importancia de los choques de la demanda agregada.

Tobin, James. "Price Flexibility and Output Stability: An Old Keynesian View", Journal of Economic Perspectives, v. 7, n. 1, invierno de 1993, 45-65.

En opinión de James Tobin, los intentos de autores como Romer pueden lograr que Keynes sea más aceptable para los teóricos pero jamás cambiarán la esencia de la macroeconomía keynesiana.

Tobin recuerda que la proposición keynesiana central no es la rigidez de los precios nominales sino el principio de la demanda efectiva: cuando los mercados no se vacían en forma automática e instantánea, el producto y el empleo se ven limitados por la demanda agregada. La rigidez de salarios no es una hipótesis importante; de hecho, una mayor flexibilidad de los salarios nominales causaría más, no menos inestabilidad.

El autor discute la viabilidad de los posibles mecanismos de ajuste clásicos (tasa de interés, salarios y precios) y muestra que el keynesiano sigue siendo el enfoque más apropiado para explicar el mundo en que vivimos.

Greenwald, Bruce y Stiglitz, Joseph. "New and Old Keynesians", Journal of Economic Perspectives, v. 7, n. 1, invierno de 1993, 23-44.

Greenwald y Stiglitz recorren una segunda senda neokeynesiana, libre de las señales y advertencias de Tobin. Los aspectos fundamentales en que la economía se distancia del modelo o mapa walrasiano son, según estos autores, los contratos incompletos y la ausencia de perfecta información. La fuente original de la inestabilidad del producto y del nivel de empleo surge de estas características del campo económico. Así, los modelos que lo representan deben incluir tres elementos: aversión al riesgo, mecanismos de racionamiento para distribuir el crédito y nuevas teorías sobre el mercado de trabajo.

Primero se encuentra que las firmas tienen aversión al riesgo. Los autores muestran que las imperfecciones del mercado accionario, unidas al carácter conservador de los gerentes que controlan las corporaciones modernas, hacen que las firmas sean especialmente sensibles al riesgo asociado con cualquier acción y que, en consecuencia, la curva de oferta (agregada e individual) se desplaza a la izquierda cuando la economía entra en una recesión; así, para mantener los niveles de producción es necesario aumentar la deuda y el mark up.

En segundo lugar se observa que las asimetrías de información en el mercado crediticio, junto con la aversión al riesgo por parte de los bancos, dan lugar a racionamientos de crédito que amplifican los choques negativos iniciales y contribuyen a que las recesiones sean más largas y profundas.

Greenwald y Stiglitz revisan, por último, lo que consideran un tercer elemento de estos modelos (aunque en rigor no es una característica bien definida sino una preocupación común): las diferentes teorías neokeynesianas acerca de la estabilidad de los salarios reales a pesar del desempleo.

Bénassy, Jean-Pascal. "Nonclearing Markets: Microeconomic Concepts and Macroeconomic Applications", Journal of Economic Literature, junio de 1993, 732-761.

En la misma senda del escrito anterior se encuentra el de Jean- Pascal Bénassy, quien sostiene que los esfuerzos de la nueva economía keynesiana se han centrado en la búsqueda de una síntesis de tres paradigmas: el walrasiano, el keynesiano y el de la competencia imperfecta. Del paradigma walrasiano, ha mantenido el equilibrio general; del keynesiano, la posibilidad de que los mercados no se vacíen, y sus señales lleven a un ajuste parcial vía cantidades; y de la competencia imperfecta, la formación de precios endógena al sistema.

Su diferencia fundamental con la nueva macroeconomía clásica consistiría en que los neokeynesianos introducen a veces las expectativas racionales en sus modelos, pero no aceptan que los mercados se vacíen. Ni la Gran Depresión de los treinta ni las recesiones más recientes apoyan esta hipótesis. Más importante aún es que en la estructura walrasiana de equilibrio general no hay campo para que los agentes decidan racionalmente sobre los precios, como sí lo hacen para las cantidades. Los precios se dan exógenamente, a través de un subastador que garantiza la igualdad entre oferta y demanda.

Bénassy afirma, sin embargo, que no conviene abandonar el ámbito del equilibrio general debido a la importancia del efecto desbordamiento (spillover effect), es decir, que el desequilibrio en un mercado puede originarse en otro mercado.

El vector fijo de precios de equilibrio se alcanza endógenamente, en la medida en que cada firma fija su precio teniendo en cuenta los precios de los demás agentes, las señales que capta en la oferta y la demanda, y las restricciones sobre las cantidades.

Luego de describir el comportamiento micro, nuestro explorador neokeynesiano observa sus efectos sobre varios modelos macroeconómicos que diseñó para tal efecto: de equilibrio walrasiano; de salarios y precios fijos; de competencia imperfecta en los mercados de bienes y de trabajo; de rigideces nominales y reales; y una extensión a los modelos de expectativas racionales.

King, Robert G. "Will the New Keynesian Macroeconomics Resurrect the IS-LM Model?", Journal of Economic Perspectives, v. 7, n. 1, invierno de 1993, 67-82.

Esta parte del viaje termina con Robert King, quien ve con escepticismo el alcance de los planteamientos neokeynesianos. En su artículo, revisa el desarrollo del esquema ISLM y el impacto que sobre éste ejercieron los trabajos sobre expectativas racionales y la teoría del ingreso permanente al señalar los vínculos entre el ahorro y el mercado de dinero y, en consecuencia, la no independencia entre las curvas IS y LM.

De acuerdo con King, la agenda de investigación gira actualmente en torno de los problemas planteados por las expectativas racionales. Los intentos de los neokeynesianos sólo llevarían a deshacer el camino ya recorrido y a retornar a la estática de los años cincuenta y sesenta. El peligro es que los macroeconomistas y los responsables de la política económica presten demasiada atención a la publicidad neokeynesiana y crean que el viejo producto aún es útil.

EN BUSCA DEL CICLO PERDIDO

En nuestro recorrido encontramos otro campo de debates entre keynesianos y neoclásicos: la teoría de la dinámica económica. Aquí se manifiestan las tensiones y polaridades que han caracterizado la historia del pensamiento económico: equilibrio-desequilibrio, real- monetario, linealidad-no linealidad. Este es el panorama que divisan los últimos artículos de dinámica publicados en la literatura internacional. Cambio de territorio, cambio de guía, cambio de estilos narrativos, de visiones y de mapas o modelos.

Mullineux, A. y Dickinson, D. "Equilibrium Business Cycles: Theory and Evidence", Journal of Economic Surveys, v. 6, n. 4, 1992, 321-358.

El artículo de Mullineux y Dickinson actualiza la famosa síntesis histórica de Zarnowitz sobre el trabajo teórico y empírico acerca de los ciclos económicos.1 Los autores presentan una revisión del enfoque de los modelos de ciclos de equilibrio que han dominado la literatura desde mediados de los setenta.

El enfoque de los ciclos de equilibrio hace parte del conjunto de modelos lineales estocásticos que Frisch usó en los años treinta para explicar el ciclo económico. Desde esta perspectiva, los ciclos son el resultado de la propagación de una serie de choques aleatorios por todo el sistema económico. En las distintas versiones de los ciclos de equilibrio, el énfasis oscila entre los choques reales (cambios en la tecnología o en las preferencias) y los choques monetarios (cambios en la oferta monetaria). Esta distinción lleva a construir modelos de ciclos reales y modelos de ciclos monetarios.

Los modelos de ciclos de equilibrio se representan mediante ecuaciones lineales y los choques aleatorios exógenos sobre el sistema de ecuaciones simulan las trayectorias cíclicas. Desde el punto de vista empírico, estos modelos no ofrecen una explicación satisfactoria de las fluctuaciones económicas. Sin embargo, los autores señalan que los modelos alternativos de corte keynesiano tampoco ofrecen resultados empíricos aceptables en la práctica.

El debate entre keynesianos y neoclásicos se diluiría, entonces, en el terreno empírico y exigiría el reconocimiento de una deficiencia común a las dos corrientes. Para Mullineux y Dickinson, la falla está en que ninguna de ellas ha integrado totalmente la tendencia y el ciclo para proveer una teoría de la dinámica económica en el sentido de Schumpeter, quien investigó las relaciones entre crecimiento, ciclos e innovaciones tecnológicas. El camino que se abre a la investigación futura es el de construir modelos schumpeterianos que combinen la difusión tecnológica con los ciclos reales, relajando de algún modo los supuestos neoclásicos.

Cheng, L y Dinopoulos, E. "Schumpeterian Growth and International Business Cycles", The American Economic Review, Papers and Proceedings, mayo de 1992, 409-414.

Algunos de los temas básicos del artículo anterior también son tratados en forma especializada por otras publicaciones recientes. Cheng y Dinopoulos retoman el debate moderno del crecimiento y los ciclos a la luz de los aportes de Schumpeter, coincidiendo con el programa de investigación que proponen Mullineux y Dickinson. Sin embargo, prestan mayor atención a la posibilidad de que con un enfoque neoschumpeteriano se construya una teoría alternativa y complementaria de la neoclásica y de la neokeynesiana, hoy dominantes en el campo de la dinámica económica.

Mientras que los modelos de ciclos reales generan las fluctuaciones a partir de choques tecnológicos exógenos, el enfoque neoschumpeteriano considera que la difusión de tecnología es endógena al sistema y que su desarrollo depende del proceso que Schumpeter denominaba "destrucción creativa". La comprensión y formalización de este proceso sería un camino "en busca del ciclo perdido" como fenómeno inherente a la dinámica económica. Además, a diferencia de los modelos neokeynesianos, que dan énfasis a los cambios en la demanda agregada, este nuevo enfoque daría prioridad a la oferta.

Shaghil, A., Barry, W. et al. "International Business Cycles", The American Economic Review, v. 83, n. 3, junio de 1993.

El trabajo de Shaghil y Barry también recorre el campo de los ciclos internacionales. Estos autores diseñaron y estimaron una estructura multivariada en la que sólo existen dos bienes y dos países en el mundo, con ella tratan de medir la contribución relativa de una política de choques de oferta, fiscales, monetarios o de preferencias en los movimientos de las variables macroeconómicas de los Estados Unidos a partir de 1973. Luego comparan los datos norteamericanos con los de cinco países que poseen características económicas similares a fin de estudiar empíricamente el papel que juegan los diferentes regímenes de la tasa de cambio. Debe reconocerse que pocos autores estudian el tema de las propiedades de transmisión de diversos regímenes de tasa de cambio desde esta perspectiva.

Inicialmente, el artículo presenta un modelo teórico de largo plazo, discute las restricciones que deben imponerse para identificar el modelo y deriva el sistema de ecuaciones lineales que describen las trayectorias de las variables endógenas. Luego discute los métodos econométricos utilizados para estimar el modelo y, finalmente, presenta los resultados empíricos, su interpretación y conclusión.

A partir de los resultados los autores concluyen que los choques de oferta de los países individuales son importantes en la generación de ciclos económicos internacionales y que los datos empíricos sobre los efectos de un choque son más volátiles cuando la tasa de cambio es flexible, aunque las propiedades de transmisión de las perturbaciones económicas no difieren cuando hay tasas de cambio distintas.

Beaudry, Paul y Koop, Gary. "¿Cambian las recesiones permanentemente el producto?", Journal of Monetary Economics 31, 1993, 149-163.

Manteniendo la perspectiva de los choques de oferta, pero desde el ángulo de las series temporales, Paul Beaudry y Gary Koop presentan un modelo de ciclo real que retoma la noción de asimetría, propuesta en los trabajos clásicos de Burns y Mitchell publicados en los años treinta, como concepto útil para explicar el ciclo económico.2

La investigación empírica anglosajona en este campo ha girado en torno de los métodos adecuados para descomponer el producto entre tendencia y ciclo, o lo que es lo mismo, para encontrar una apropiada caracterización del producto.3 En este contexto, la tendencia tiene un significado preciso: se trata del llamado "estado estacionario".

Las tres principales caracterizaciones del producto dependen de la persistencia de los choques:4 la primera sostiene que las fluctuaciones oscilan alrededor de una tendencia suave y que los choques no afectan la senda de crecimiento de la economía; la segunda afirma que no tiene sentido distinguir entre tendencia y ciclo porque los choques afectan a las dos: los choques sobre la productividad explicarían las fluctuaciones del producto y la acumulación de choques originaría la tendencia; la tercera, más ecléctica, explica las fluctuaciones del producto a partir del efecto permanente o transitorio de los choques.

El aporte principal de Beaudry y Koop es que encuentran una descomposición del producto donde los choques negativos son transitorios mientras que los choques positivos son permanentes: si los procesos tecnológicos son irreversibles, entonces las innovaciones positivas en el producto sólo reflejarán el progreso económico y afectarán la tendencia del producto en el largo plazo, mientras que las innovaciones negativas, que no reflejan progreso tecnológico, lo afectarán en forma diferente y en menor grado.

Esta descomposición del producto incorpora la posibilidad de asimetría incluyendo una variable que mide el grado de recesión. Así, los autores encuentran un método que no debe recurrir a variables adicionales, una posibilidad que Blanchard y Fischer consideraban remota.

Para los artículos hasta ahora comentados, el origen del ciclo está por fuera de la economía. No obstante, también es posible explicarlos internamente gracias a la introducción de comportamientos no lineales.

Mullineux, A. y Peng, W. "Nonlinear Business Cycle Modelling", Journal of Economic Surveys, v. 7, n. 1, 1993, 41-83.

Mullineux y Peng revisan la literatura que emplea este último recurso. Estudian, entonces, diversos modelos alternativos a los modelos lineales estocásticos de Frisch donde el ciclo es exógeno. La dinámica no lineal permite incrementar el rango de trayectorias que solucionan los modelos; también permite introducir la posibilidad de un ciclo determinado endógenamente. Los autores muestran que los enfoques de Schumpeter, Keynes y Shackle pueden traducirse a estructuras no lineales. Este hecho refuerza la posibilidad de una teoría neoschumpeteriana tal como se mencionó antes.

Shi, He-Ling. "Continuum of Equilibria and Business Cycles: A Dinamic Model of Mesoeconomics", The American Economic Review, v. 82, n. 2, mayo de 1992.

Una forma de introducir no linealidades es la que presenta He- Ling Shi, quien propone incorporar las características de un sistema de competencia imperfecta en los modelos de ciclos endógenos y, así, replantear los fundamentos económicos para reconstruir las teorías de los ciclos de acuerdo con los principios de los modelos macroeconómicos keynesianos.

Los nuevos economistas keynesianos estudian la competencia imperfecta asumiendo un comportamiento óptimo de los agentes económicos.5 Una nueva perspectiva ha sido abierta por el concepto de mesoeconomías, propuesto por Yew- Kwang Ng`s, es decir, la combinación de un análisis micro y macro en condiciones de competencia imperfecta.

A nivel teórico, He-Ling Shi analiza el mercado de un producto en condiciones de competencia imperfecta y demuestra que existe un equilibrio, pero este equilibrio no converge hacia un punto sino hacia un ciclo límite continuo. Además, como se conoce el comportamiento que ese mercado tuvo en el pasado y se sabe que la información es imperfecta, es posible que ese equilibrio vaya más allá de la zona inicial del ciclo límite. Este tipo de análisis busca, entonces, construir un mecanismo sujeto a unas condiciones de costo tales que un sistema económico global genere ciclos económicos en un equilibrio continuo.

En este artículo, la competencia monopolística está representada por una firma que maximiza sus beneficios según una función de demanda agregada derivada de un esquema IS-LM y cuya función de costos refleja un mercado de trabajo imperfecto.

Se deducen las condiciones para que exista un ciclo límite continuo de equilibrio y se incorporan en las funciones de demanda y costos, de tal forma que surgen diferentes patrones de ciclos económicos con cada impacto generado endógenamente en una economía.

Saint-Paul, G. "Productivity Growth and the Structure of Business Cycle", European Economic Review, v. 37, mayo de 1993, 861-890.

Nuestra excursión en el campo de los ciclos termina con "Productivity Growth and the Structure of Business Cycle". Su autor trata de probar empíricamente que las recesiones son períodos en que las firmas se ocupan de actividades encaminadas a mejorar su productividad. Esta hipótesis se basa en el hecho de que el costo de oportunidad de un mejoramiento de la productividad es más bajo en períodos de recesión que en períodos de expansión (modelos de crecimiento de costo de oportunidad).

El artículo hace énfasis en el problema de la interacción entre crecimiento y ciclos, fenómenos que la teoría dinámica ha estudiado en forma separada. Millenaux y Dickinson muestran que en la teoría de los ciclos reales, el ciclo es un problema exógeno. Saint-Paul señala, por su parte, que algunos teóricos del ciclo usualmente estudian los datos sin tener en cuenta la tendencia, considerando que el crecimiento es exógeno al ciclo.

La teoría del crecimiento endógeno se propone mostrar la existencia de causalidad entre el movimiento cíclico y el crecimiento, como medio para establecer la interacción entre la tendencia y el ciclo. El modelo de costo de oportunidad hace parte de este enfoque y se basa en los planteamienmos de Schumpeter. Puede apreciarse una vez más que Schumpeter ha resucitado en la panorama internacional como un camino para ir "en busca del ciclo perdido".

CAPITAL HUMANO

Journal of Political Economy, v. 101, n. 3, junio de 1993, 385-409.

En esta parte de nuestro viaje encontramos que la economía también se desarrolla en las fronteras con otras disciplinas. En el Journal of Political Economy de junio de 1993, Gary Becker presenta una versión resumida de su discurso Nobel de diciembre de 1992. Allí destaca el importante avance que para la teoría económica representa el análisis de fenómenos sociales, usualmente considerados como temas no económicos, usando el instrumental de la economía, es decir, el supuesto comportamiento optimizador de los individuos y los principios de oferta y demanda.

Becker utiliza los principios microeconómicos como herramienta para explicar fenómenos macroeconómicos que interesan no sólo a quienes hacen política económica sino también a quienes estudian las diferencias entre países y culturas.

A partir de la racionalidad de las decisiones individuales y del equilibrio o desequilibrio de los mercados, Becker deduce resultados aplicables al comportamiento de grupo, los cuales ilustra mediante el análisis de cuatro temas.

En primer lugar, el de la discriminación, contra mujeres, negros, inmigrantes u otros grupos, donde plantea que una forma de medir este fenómeno consiste en comparar los ingresos de dos individuos promedio: uno de la minoría y otro del grupo mayoritario, ambos con la misma dotación de capital humano. Las diferencias resultantes indican el grado de discriminación entre los diferentes grupos.

En cuanto al segundo tema, el crimen y su penalización, señala que la criminalidad está determinada no sólo por la racionalidad y las preferencias individuales hacia el delito (desadaptación social) sino que, al tener en cuenta los aspectos morales y éticos, esa decisión también está determinada por sus costos y beneficios. Así pues, Becker sostiene que un individuo comienza a delinquir si los beneficios económicos son mayores que los que obtiene en una actividad legal, tomando en cuenta la posibilidad de aprehensión y la severidad de la pena, es decir, los costos.

El tercero es el del capital humano, un tema donde nuestro ha autor logrado ser bastante reconocido. En su discurso Nobel, Becker reseña los antecedentes teóricos del concepto y muestra que la extensión del concepto de "capital" a todas las fuentes de ingreso ha llevado a reorientar las políticas de crecimiento económico y distribución del ingreso.

Señala, además, que el concepto de capital humano cobró vigencia en los años ochenta debido a que, con el surgimiento de los modelos de crecimiento endógeno, se le asignó un nuevo papel: el de factor de producción.

El último tema es la formación, estructura y disolución de la familia. Igual que en su análisis del crimen, Becker considera que las decisiones de casarse, divorciarse o tener hijos están determinadas por la búsqueda de un mayor bienestar, comparando los beneficios y los costos que implican tales decisiones.

El artículo es un buen punto de partida para quienes están interesados en abordar los temas sociales desde la perspectiva del cálculo económico. También ofrece una versión actualizada de los cuatro aspectos que Becker considera su aporte más importante a la teoría económica.

Fukao, Kyoji y Otaky, Masayuki. "Accumulation of Human Capital and the Business Cycle", Journal of Political Economy, v. 101, n. 1, febrero de 1993, 73-99.

Kyoji Fukao y Masayuki Otaky presentan una aplicación de las teorías del capital humano. En su artículo, los autores analizan la variación de los salarios y del nivel de empleo en relación con la eficiencia del mercado de trabajo (y de la economía en general) en Estados Unidos, Inglaterra y el Japón.

Partiendo de estudios anteriores, donde se encuentra que la flexibilidad de los salarios y las fluctuaciones del nivel de empleo dependen en gran medida del costo de capacitación de los trabajadores, los autores sostienen que el incremento en los costos de capacitación en estos tres países se tradujo en cambios en el salario o en el número de horas trabajadas, más que en fluctuaciones del nivel de empleo.

A un nivel más particular, Fukao y Otakyi encuentran que el aumento de los costos de capacitación para los trabajadores calificados puede llevar a un cambio de empleo si el salario es bajo o a incorporar trabajadores no calificados si el salario es alto. Y concluyen que el incremento en los costos ha sido más importante en Inglaterra y Japón que en los Estados Unidos, lo cual explicaría las diferencias en el ciclo entre estos países.

En general, el incremento en los 'costos de entrada' o de choques externos implica cambios significativos en los salarios reales y en el número de horas trabajadas más que en el nivel de empleo y en el producto.

ETICA

Hausman, Daniel M. y McPherson, Michael S. "Taking Ethics Seriously: Economics and Contemporary Moral Philosophy", Journal of Economic Literature, v. XXXI, junio de 1993.

Este corto viaje nos lleva a un último territorio de frontera: el de la ética. Aquí nos encontramos con Hausman y Michael S. McPherson, quienes presentan una visión panorámica de los debates sobre la pertinencia de la ética en la economía desde fines del siglo XIX hasta nuestros días.

Teniendo en mente la implicaciones del predominio de la economía positiva, este artículo examina la relación entre componentes técnicos y componentes éticos de la teoría económica. Su premisa es que quien niega el vínculo entre ética y economía ignora la incidencia de la economía en la política y la confina a la presunta neutralidad de lo técnico. Los autores sostienen que en los fundamentos del comportamiento económico individual y en las funciones de utilidad ya se encuentra la huella de una racionalidad configurada por la ética. Luego muestran que la economía positiva ha evadido la ética rechazando la comparación de las funciones de utilidad de los agentes económicos. Después siguen los pasos de las confrontaciones teóricas que, durante las últimas décadas, han llevado a que la teoría económica siga un curso de desarrollo caracterizado por el reencuentro y la mixtura de lo positivo y lo normativo, y de lo técnico y lo moral.

Una de sus tesis centrales es que si los economistas se interesan por los resultados, por el bienestar, por el comportamiento de los agentes, entonces es absurdo pretender que no están interesados en la ética. Por lo tanto, el estudio de las implicaciones de las diversas concepciones morales puede plantear nuevos problemas o sugerir nuevas formulaciones teóricas: así como en la teoría de los derechos de propiedad inciden las orientaciones libertarias, en las teorías de la explotación -como la de Roemer- se encuentran huellas del marxismo. Otras formulaciones teóricas, como el teorema de la imposibilidad de Arrow y las paradojas liberales de Sen -que son aplicaciones técnicas de la teoría de juegos y de la teoría de la elección social- son un desafío que exige revisar los principios éticos de la economía.

Según los autores, la principal diferencia entre ciencias sociales y ciencias naturales es que, contrario a las partículas de la física o a las moléculas de la química o la biología, los individuos tienen la capacidad y la responsabilidad de elegir, es decir, en las ciencias sociales hay una dimensión moral. Es cierto que existe una tensión permanente entre las pretensiones de simplicidad, generalización, precisión teórica y plausibilidad frente a la complejidad y fragmentación de los juicios morales, sean utilitaristas, bienestaristas, contractualistas o libertarios. Pero sólo se pueden realizar posibles adelantos en la teoría económica desde el interior de esta mixtura, abigarrada, convulsa y compleja.

Bowles, Samuel y Gintis, Herbert. "The Revenge of Homo Economicus: Contested Exchange and the Revival of Political Economy", Journal of Economic Perspectives, v. 7, n. 1, invierno de 1993.

Por su parte, Samuel Bowles y Herbert Gintis describen lo que, a su juicio, es un retorno a la economía política en el sentido de Smith y Marx. Revisan varios estudios recientes sobre los principios del comportamiento de los agentes, de la economía de la información, de la economía política radical y señalan, más específicamente, que todos ellos coinciden en que el intercambio mercantil tiene limitaciones para asignar costos y realizar transacciones. Esto les permite plantear que hay una crisis de la concepción victoriana del agente económico, es decir, de aquella que reduce su comportamiento a la mera búsqueda del interés propio, que por generaciones ha sido el fundamento de la teoría neoclásica.

La visión victoriana explica el interés por las cosas en sí mismas pero no los intereses humanos; además, elimina el legado smithiano del homo economicus, incluso en el modelo de equilibrio general de Arrow-Debreu. Esta afirmación se apoya en el examen de los actos simples de intercambio, donde existen beneficios oportunistas; engaño en las transacciones y en las acciones estratégicas; cambios en los gustos, en las normas y en los sentimientos; colisión entre agentes, reciprocidad y altruismo. Los autores señalan que el capitalismo es la arena de un intercambio determinado por la contienda. En consecuencia, proponen un viraje de la teoría hacia sendas postwalrasianas, pero sin conformar una escuela.

Diversas corrientes económicas concuerdan en que el establecimiento de los contratos tiene un carácter coactivo y forzoso; en cambio, divergen en cuanto a la naturaleza endógena o exógena de los contratos obligatorios. Cuando se observa la clasificación que presentan los autores de este artículo, se encuentra una paradoja: los críticos del Estado Central -destacando a Hayek- y los defensores del mercado como sistema de información idóneo para asignar los recursos omiten el problema del intercambio conflictivo, es decir, parecen ignorar el hecho de que el mercado transgrede la libertad individual. No obstante sus trabajos novedosos y sus críticas radicales, otros autores -como Coase, Solow y Sen- continúan cautivos de los supuestos walrasianos. Sólo algunos economistas -Smith, Marx, Akerlof y North- aceptan la naturaleza endógena de las normas, las preferencias y las demandas que se imponen en el contexto de una cultura dinámica y un intercambio conflictivo.

FIN DEL VIAJE, COMIENZO DE LA AVENTURA

Al final de esta breve excursión por diversos territorios de la economía queda, además de la fatiga, la sensación de que las exploraciones por la periferia, al aprovechar los desarrollos de otras disciplinas, cuestionan algunos fundamentos del núcleo, algunos mojones o señales esenciales para elaborar un mapa más adecuado del terreno global de la economía. El desafío y la aventura por venir consisten en explicar el comportamiento económico sin olvidar que los seres humanos son también animales sociales, políticos, complejos. En el fondo, estas características se encuentran igualmente detrás del problema de la compatibilidad entre lo micro y lo macro o de la naturaleza inherentemente estable o inestable de las economías. Así pues, es posible que las discusiones en los distintos territorios de la economía hoy en día giren alrededor de los mismos temas: los fundamentos del análisis económico, la invención de nuevos mapas. El campo está abierto para exploradores y viajeros.

GUÍAS DE VIAJE

Neokeynesianismo: Mario García y Gustavo Junca.
Ciclos: Juan Carlos Córdova, Daira Garrido y Marla Ripoll.
Capital humano: Oscar Benavides.
Etica: Freddy Cante.


1 Zarnowitz, V. "Recent Work on Business Cycles in Historical Perspective: A Review of Theories and Evidence", Journal of Economic Literature XXIII, junio de 1985, 523-580.

2 El análisis asimétrico de Burns y Mitchell se concentraba en la determinación de los puntos de cambio (turning points) del ciclo económico y en la duración del mismo.

3 Las referencias se refieren exclusivamente al estado de la investigación según publicaciones de los Estados Unidos. Sin embargo, esta no es la única línea de investigación empírica del ciclo económico. El Observatorio Francés trabaja en una descomposición del producto partiendo de la noción de tendencia como estado de equilibrio.

4 En el primer capítulo del manual de Blanchard y Fischer hay una excelente discusión y una bibliografía sobre este tema. Además de los artículos allí citados, King, Plosser, Stock y Watson publicaron un magnífico artículo en 1991. En el artículo de Beaudry y Koop que comentamos puede consultarse la bibliografía sobre la asimetría de los ciclos económicos.

5 Oliver Hart, 1982; Olivier Blanchard y Nobuhiro Kiyotaki, 1987; Huw Dixon, 1987.