Cuad Cien Soc 100 (CCS)

CUADCIEN, 05/01/97, PRESENTACION

Cuadernos de Ciencias Sociales

País/Country: Costa Rica

Programa Costa Rica; Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLASCO)

Autor/Author: Rafael Menjívar Larín*

Número/Number: 100

Frecuencia/Frequency: 10 por año/10 per year


Fecha/Date: 05/01/97


De los diversos instrumentos del hombre -decía Jorge Luis Borges en la Universidad de Belgrano en mayo de 1978- el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones del cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación. El libro, continuaba, es la memoria de la humanidad y es algo más también, la imaginación. Porque, ¿Qué es nuestro pasado sino una serie de sueños? ¿Qué diferencia puede haber entre recordar sueños y recordar el pasado? Esa es la función que realiza el libro.

Eso, reducido en el tiempo y el espacio y con sentido de la modestia del esfuerzo, es la forma en que la mayoría de los que de una u otra manera hemos seguido la aún corta vida de los Cuadernos de Ciencias Sociales -como autores, como responsables, como facilitadores, como editores, como impresores, como distribuidores como lectores o como cooperantes- los percibimos al detenernos brevemente en el número 100, en los cien mil ejemplares editados y en diez años de actividad continua. En lo que se refiere al equipo interno de trabajo, antes en el seno de la Secretaría General y posteriormente en la Unidad Académica de Costa Rica, ha enfrentado el duro y disciplinado esfuerzo que supone una publicación periódica, teniendo presente la frase de Montaigne en su ensayo sobre los libros: No hacer nada sin alegría y pensando con Borges que "el libro es una de las posibilidades de felicidad que tenemos los hombres."

A partir del primer número, de enero de 1987, y en el marco de las dos líneas editoriales centrales, se ha conservado memoria, y por tanto experiencia acumulada, de la complicada crisis política y económica, de la búsqueda de salidas alternativas y sus obstáculos, de la reconstitución societal, política y económica y de los retos que ahora enfrenta Centroamérica, en particular, y América Latina en general, en el traumático proceso de transformación en la reconstrucción de su modernidad. Por otro lado y con gran espíritu pluralista, se ha coadyuvado, con imaginación, a la búsqueda de salidas ante lo que se denominó la crisis de los paradigmas de las Ciencias Sociales, fenómeno de nivel mundial. Un detalle de este proceso aparece en el agudo trabajo preparado especialmente por este número por Sergio Villena Fiengo, Coordinador Académico Regional de la Secretaría General de FLACSO y uno de los colaboradores más decididos de los Cuadernos.

Borges ha dicho también que no le interesan los libros físicamente -afirmación dudosa si se recuerda formatos y carátulas de la hermosa "Antología de la literatura fantástica" trabajada con Adolfo Bioy Casares- sino las diferentes valoraciones que el libro ha recibido. Pero, no hay duda de lo apasionante que sería escribir una historia del libro desde el punto de vista físico.

Los Cuadernos de Ciencias Sociales tienen, desde luego, una intrincada y pequeña historia física, sólo que es oral y reciente, transmitida por los más cercanos. Es, por ejemplo, la historia del formato, de la carátula y en ésta la del "muchachito" con el que se identifica la colección y que, según el país centroamericano, recibe el trato cariñoso de Cipote, chavalo, patojo, escuintle, güila; de su sobrevivencia, no obstante los intentos, no mal intencionados, de desplazamiento en diferentes momentos; o es la historia del levantado, iniciado en máquina de escribir eléctrica y mimeógrafo, hasta llegar a formatos levantados en buenas computadoras y el apoyo de imprentas modernas.

Si los libros son sueños, cómo dice Borges, cierto será que los Cuadernos son una serie de sueños, con actores concretos en sus diferentes fases de producción y absorción. Pero los sueños son, en las épocas que corren, casi pecados capitales de contar por no ser inmediatamente cuantificables o con tasas de rendimiento visibles. Ello hace que el impulso inicial y el apoyo permanente dado por SAREC de Suecia, ahora fusionado en la Agencia Sueca para la cooperación y el Desarrollo Internacional -SIDA-, sea más notable y reconocido como catalizador de esas aspiraciones. Su permanencia se ha debido, además, a la acogida del público que se tenía en mente y que respondió con creces; a las imprentas de Costa Rica que se han identificado con el esfuerzo; a los autores que -con muy pocas excepciones- han comprendido claramente las metas que persiguen los Cuadernos en el campo de las Ciencias Sociales y que ven con simpatía -no obstante lo halagueño de la forma libro- el formato de los Cuadernos, igual que la velocidad de su circulación, que compensa formas más elegantes.

Pero, aparte de los anteriores responsables de la existencia de los Cuadernos, hay otros: los que integran el equipo interno de FLACSO Costa Rica. Pocos, diríamos, son los que -a niveles administrativo, técnico y académico- se han resistido al magnetismo del "muchachito", al que pronto veremos en movimiento en la página de Internet. Tendríamos que consignar prácticamente los nombres de todo el personal, por lo que optamos por ser representados por tres de ellos: Vilma Herrera Picado y Mercedes Flores, de ediciones, que lo han visto nacer y lo han cuidado y mimado por diez años y Olga Alvarado, encargada de su distribución en Centroamérica y más allá. Sergio Villena Fiengo, quien escribe en este Cuaderno 100, termina augurando que "la era Cuadernaria (en FLACSO) tiene para rato". Así sea, con el apoyo de toda la comunidad.

San José de la Boca del Monte, Julio 3 de 1997


(*)Director de la Sede Académica FLACSO-Costa Rica.