Fecha/Date: 03/01/97
Indice
Las remesas familiares son definidas como aquella cantidad de moneda extranjera
que el inmigrante "gana en el exterior y
después envía a sus familiares y comunidades" (Kane 1995, 34). A partir de los
años 80 las remesas desde los Estados
Unidos han venido a representar una creciente e importante fuente de ingresos
para un gran número de países de América
Latina. Este artículo describe el flujo de las remesas de los Estados Unidos a
países como Colombia, El Salvador,
Guatemala, México, Nicaragua y República Dominicana.
Estos países representan cerca de un 70 por ciento de la población inmigrante
Latina residente en los Estados Unidos. Este
artículo examina los cambios recientes en el flujo de las remesas, las funciones
que éstas tienen en el país de origen, así
como los efectos que tienen en los Estados Unidos en el nivel nacional y
local.
El Flujo de las Remesas
Cinco características describen la tendencia reciente del flujo de las remesas
hacia América Latina. Primero, un número
bastante alto de nuevos inmigrantes llegó al país a partir de los años ochenta.
Segundo, las remesas han aumentado de
manera dramática a partir de 1978. Tercero, la cantidad de remesas provee una
contribución sustancial a las economías de
los países que la reciben. Cuarto, aunque el ingreso familiar de los inmigrantes
de cada país es más o menos comparable, las
cantidades de remesas que cada cuadro familiar envía varía significativamente de
país a país. Finalmente, el dinero, que
envían los inmigrantes, representa una porción importante del ingreso que
obtienen en los Estados Unidos.
El número de inmigrantes de estos países ha aumentado considerablemente a través
de los años ochenta y noventa, y ha
crecido de unos 2.7 millones en los ochenta en más de ocho millones en 1994, es
decir, tres veces más de lo que fue en 1980
(Cuadro 1).
POBLACIÓN EXTRANJERA DE
AMÉRICA
LATINA
Las remesas a los países de origen aumentaron, en parte, como resultado de los
cambios de población. El flujo de remesas
aumentó cinco veces de un total de $700 millones en 1980 a $4,000 millones en
1990. El gráfico 1 muestra el flujo de
remesas desde 1978 y el Cuadro 2 muestra los datos para 1980, 1990 y 1994. Ambas
ilustraciones muestran que, el valor
anual de las remesas, aumentó de manera considerable, desde los años ochenta.
Las remesas enviadas a Colombia, El
Salvador, Guatemala, Nicaragua y República Dominicana se encontraban por debajo
de $100 millones anuales; en 1990,
estos mismos países recibieron remesas superiores a los cien millones. Nótese
que México por sí solo representa cerca de
más de la mitad de las remesas enviadas a los otros países.
Este aumento está asociado con el flujo de inmigrantes a los Estados Unidos, el
cual resultó primariamente, como una
respuesta ante las crisis políticas que ocurrieron en los ochenta en Colombia,
El Salvador y Guatemala y, las recesiones
económicas en México y la República Dominicana (Zolberg 1989, Castillo 1996).
Como muestra el Cuadro 2, la tendencia
creciente del aumento de las remesas ha continuado en los noventa, en donde el
total de las remesas en 1994 fueron ocho
veces más que en 1980. Sólo Colombia ha mostrado una caída en el flujo de
remesas a partir de los noventa, después de un
aumento en los ochenta. Esta caída puede estar asociada con dinero relacionado
con el tráfico de drogas, y particularmente,
coincide con las interdicciones de drogas que los Estados Unidos inicia a
principios de los noventa y aumentan las
confiscaciones de narco dólares.
REMESAS DE PARTE DE SEIS GRUPOS INMIGRANTES LATINOS
Desde los ochenta, estos flujos de remesas han mantenido un crecimiento bastante
estable. Es más, el crecimiento del flujo
de remesas ha sido mucho más grande que el crecimiento de la población Latina, a
pesar de que ésta ha crecido
considerablemente. El Cuadro 3 muestra que el incremento porcentual de las
remesas, particularmente de El Salvador,
Guatemala y Colombia es mucho más grande que el aumento en población durante
estos años.
CAMBIO PORCENTUAL DE
POBLACIÓN Y REMESAS DE LOS ESTADOS UNIDOS
Las remesas hacia América Latina puede que sean tan importantes para las
economías nacionales como lo son las
exportaciones, que han sido tradicionalmente el rubro que ha dado mayor
contribución al producto interno bruto. Las
remesas a El Salvador, por ejemplo, en ocasiones han excedido el valor total de
las exportaciones (Gráfico 2). El Salvador
también ha venido a depender en el ingreso de las remesas, y ha establecido
ciertas medidas para estimular el flujo continuo
de lo que constituyen, hoy en día, más de mil millones (Weiner 1996,37-38). Aun
en un país como México, con un fuerte
mercado de exportación, las remesas representan el 10% de las exportaciones
totales y casi tanto como el ingreso del
turismo (Ortíz 1994, Q14). La contribución de las remesas familiares por parte
de la población inmigrante Latina, que reside
en los Estados Unidos , es también significativa. Como lo muestra el cuadro N.
4, entre 1979 y 1989, los inmigrantes
enviaron a sus países de origen entre 1,600 (como en el caso de los
guatemaltecos) y 4,000 dólares (caso de los
colombianos) por familia. El Salvador muestra el aumento de envío más grande de
remesas que va desde los 350 dólares en
1980 a cerca de 2,500 en 1989.
Nótese que la República Dominicana muestra una caída de 1979 a 1989. Esta caída
debe estar asociada con las condiciones,
que el país experimentó durante ese período. En los años 70, las restricciones
de azúcar, impuestas por parte de los Estados
Unidos, dieron lugar a un gran aumento migratorio. Zolberg (1995, 154) señala
que, en esta crisis, la demanda de visas de
visitantes fueron más del doble, y a pesar de que los requisitos consulares
fueron aumentados, muy poco se logró para
detener a los Dominicanos que se habían quedado después de vencidas las visas,
situación que aumentó la expansión
migratoria. Para 1986, remesas de Dominicanos en los Estados Unidos habían
igualado el presupuesto anual del gobierno.
A fines de los ochenta, como la crisis del azúcar había terminado, los flujos
migratorios decrecieron, y así también decreció
las sumas de dinero en remesas.
REMESAS POR HOGAR
POR PARTE DE SEIS GRUPOS INMIGRANTES
Rep. Dom.
El Cuadro 4 muestra también, que hay diferencias en la cantidad de remesas
enviadas por los cinco grupos. Por ejemplo, en
1989 los salvadoreños tenían un ingreso un tanto menor que el de los
guatemaltecos, sin embargo, ellos enviaron un 50 por
ciento más de remesas por familia que los guatemaltecos. La variación en
cantidades, como puede observarse no es
resultado del ingreso de las familias de cada grupo; más bien, puede que refleje
otras tendencias, como las del tipo de
compromiso establecido con las familias en el país de origen, las condiciones
económicas del país, o con las necesidades
percibidas de quienes viven en el país de origen.
Desde la perspectiva del hogar del inmigrante, el desembolso de remesas implica
que ellos envían entre 6 y 16 por ciento
de sus ingresos en los Estados Unidos a sus familias en el exterior. Es más, en
algunos casos, como los de Colombia, El
Salvador y México, el aumento de las remesas fue proporcionalmente mayor, que el
aumento del ingreso de estos grupos.
De esta manera, en 1989, los inmigrantes de estos países, enviaron un porcentaje
más grande de su ingreso a sus países de
origen así como en 1979.
Dado que los inmigrantes continúan enviando dinero a sus países de origen, y que
estas remesas continúan creciendo, es
importante averiguar dos asuntos: primero, en que se invierten las remesas en el
país receptor; segundo, cómo estas remesas
afectan a los Estados Unidos.
Remesas y el país receptor
El dinero que los inmigrantes envían a su país de origen, cumple por lo menos
dos funciones. Primero, las remesas
constituyen una fuente importante de ingresos para el hogar. Segundo, las
remesas contribuyen a la estabilidad del país,
particularmente de la economía.
Remesas y la economía del hogar
A diferencia de la ayuda externa o la inversión directa, las remesas familiares
generalmente llegan libre de impuestos. Ellas,
inmediatamente, aumentan los beneficios en el hogar y la nación como un todo. En
estos tiempos, en que las políticas de
ajuste estructural han afectado seriamente el estado económico de la sociedad,
las remesas han contribuido a reducir el costo
del ajuste. Sin embargo, los efectos varían de país a país.
a) El Salvador
En El Salvador, la familia que recibe remesas de los Estados Unidos utiliza
cerca del 74 por ciento de ese dinero para cubrir
sus necesidades de subsistencia, tales como alimentación y ropa. Entre más pobre
es la familia, más grande el porcentaje de
remesas que será utilizado para cubrir necesidades básicas. Sin embargo, una
porción de las remesas es ahorrada o invertida.
Un estudio reciente encontró que el 6 por ciento de las remesas fueron
ahorradas, y que, al menos, otro 6 por ciento fue
invertido en alguna forma (FUSADES 1996,11).
Selligson y López estudiaron el impacto de las remesas en familias y pequeños
negocios en El Salvador. Sus resultados
muestran que las remesas contaron cerca del 51 por ciento del ingreso de los
hogares que reciben dinero de afuera.
También, encontraron que entre 44 y 48 por ciento de las remesas fue invertido
en pequeños negocios, muchos de los cuales
fueron de propiedad familiar y operados por los familiares (Selligson and López
1991,15-17).
b) Guatemala
En Guatemala, el impacto de las remesas ha sido pequeño, en gran parte debido a
que la migración guatemalteca hacia los
Estados Unidos es más reciente, y a las dificultades que los guatemaltecos
encuentran, en obtención de empleo y ajuste en la
nueva sociedad. Sin embargo, el estudio de Itzigsohn de la Ciudad de Guatemala
muestra que algunas familias urbanas han
dependido del flujo de remesas para retener el ingreso afectado por los cambios
en la economía de los noventa (Itzigsohn
1995, 656). Un reporte de la CEPAL, también, confirma que las remesas
guatemaltecas vienen a representar cerca de un 17
por ciento del ingreso familiar (CAR 1992).
c) México
En general, las remesas contribuyen a la subsistencia familiar, aunque el flujo
varíe a través de las regiones y comunidades
dentro del país. Un estudio realizado por Adelman, Taylor y Vogel (1988) en una
comunidad mexicana encontró, que el
consumo de bienes y servicios de esa comunidad eran un 37 por ciento más alto de
lo que esta producía: la diferencia de
consumo resultaba cubierta por las remesas recibidas de los familiares
residentes en Estados Unidos. Cornelious (1990),
estudió tres comunidades y encontró que el 92 por ciento de las remesas, también
conocidas como "migradólares" eran
usadas para cubrir las necesidades básicas. Massey y Parrado (1994),
encuestaron 22 comunidades y concluyeron que, en
promedio, dos tercios de las remesas fueron usadas en ese consumo. Durrand,
Parrado y Massey (1996) han agregado que
el gasto en consumo "aumenta la demanda de bienes y servicios producidos en
México, y produce un aumento del empleo,
y del ingreso nacional (425)." Massey, concluye que "los altos salarios de los
Estados Unidos han ofrecido un incentivo a
los Mexicanos para inmigrar, no solo porque ellos obtendrán mayores ingresos,
sino también porque ofrecen a sus familias
pobres, una forma para disminuir o reducir obstáculos de liquidez y del manejo
de riesgos" (Massey 1994,713).
En algunas áreas rurales de México, las remesas cuentan por un gran porcentaje
del ingreso familiar, y en lo agregado, el
total de los montos en dólares son bastante substanciales en algunas áreas.
Barkin (1993), al hacer referencia a la magnitud
de las remesas, en algunas áreas rurales, dice que "en muchas comunidades, en el
centro de México, de donde salen
inmigrantes hacia el exterior, el valor del dólar es menor que en la ciudad
capital, debido a las cantidades ilimitadas de notas
bancarias que arriban del norte."
d) Nicaragua
Nicaragua también ha pasado por una experiencia reciente de inmigración, y ha
tenido un impacto menor que en países
como México o El Salvador. La mayoría de las remesas provienen del estado de
Florida en donde un segmento muy grande
de la población nicaragüense buscó, refugio durante la guerra civil (Xin Hua
1996). Sin embargo, las remesas han
representado proporciones muy importantes para la economía. Ya para 1988, se
decía que empezaban a tener una fuerte
incidencia en la economía, al representar una proporción significativa respecto
al valor de los principales productos de
exportación (Latín America Regional Reports: México and Central America, 1988).
En 1991, la CEPAL estimó, que las
remesas representaban un 30% del ingreso total (CAR 1992). En el Salvador, sin
embargo, las remesas han tenido un
impacto menor en el ingreso que en el promedio de las familias en Nicaragua. Un
reporte reciente del Banco Mundial, en el
que se hizo un estudio de la pobreza, por una encuesta de más de 20,000 hogares,
se indica que las remesas representan un
porcentaje pequeño del ingreso total, cerca del 5.5 y 4.6 por ciento en sectores
pobres y no pobres del país (World Bank
1995, 8).
e) República Dominicana
Para la República Dominicana, las remesas son una importante estrategia de
subsistencia y movilidad social por las
condiciones del deterioro del mercado laboral (Itzigsohn 1995). Para los
dominicanos, las remesas son un importante aporte
del ingreso para el hogar, cerca de un 40 por ciento de familias lo reciben.
Además, la República Dominicana presenta "una
situación laboral en donde el número de trabajos bien pagados se reduce, las
remesas ayudan a las cabezas del hogar a evitar
trabajos no deseados (Itzgsohn 1995, 650)."
Remesas y estabilidad nacional
El valor de las remesas, para la economía del hogar, tiene también efectos en la
economía nacional. Las remesas han venido
a promover estabilidad, y pueden aun reducir la inmigración. Son una forma
especial de ayuda externa. Como el embajador
de El Salvador, en Estados Unidos, manifestó al Washington Post,las
remesas son "una de las formas más
importantes de ayuda a la economía nacional". El Cuadro 5 muestra la cantidad de
remesas en varios períodos.
PROMEDIO ANUAL DE
REMESAS PARA SEIS PAÍSES
Es importante señalar que este valor de las remesas excluye la cantidad de
bienes traídos de los Estados Unidos, tales como
artículos eléctricos, ropa, y otros de uso suntuario. Comparada con la ayuda
externa, las remesas han excedido las cifras
oficiales de la asistencia de los Estados Unidos hacia estos países. Esto es aún
válido para países como República
Dominicana, El Salvador (el mayor recipiente de ayuda) Guatemala y Nicaragua,
países que son los mayores receptores de
ayuda norteamericana hacia América Latina (Cuadro 6).
REMESAS Y AYUDA
EXTERNA, 1978-1994*
En El Salvador, las remesas continúan siendo una fuente principal de divisas
para el país, que ayudan a la economía a
mantener reservas en dólares y cubrir el déficit comercial.1. De
acuerdo con cifras del gobierno
salvadoreño, en 1995 las remesas constituyeron $1,150 millones en donde el Banco
Central de ese país ha contado con esas
remesas, como un ingreso estable. Si éstas fueran removidas del escenario
macroeconómico, es claro que el gobierno de El
Salvador enfrentaría serios problemas para los que sus políticas económicas no
tiene solución. Un reciente reporte de la
CEPAL, indicó que las remesas se acreditan para proveer dólares y reducir el
déficit comercial y el número de personas que
viven en la pobreza en al menos un 2.2% entre 1991 y 1993 (LADB 1995). Las
remesas en Nicaragua también constituyen
una contribución creciente para su economía. De particular importancia, es el
hecho de que inmigrantes nicaragüenses
continúan llegando a los Estados Unidos y han aumentado el flujo de divisas, el
cual se considera ha llegado a los 250
millones de dólares en 1996.
Las remesas también han incidido en el desarrollo productivo. En México, por
ejemplo, las remesas han contribuido a la
producción en dos formas. Una es a través de la inversión extranjera directa;
cuyas remesas son una fuente de unos $84
millones anuales para inversión. Segundo, el aumento del consumo creado por el
flujo de las remesas, ha originado que los
comerciantes mexicanos "aumenten en sus plantas, equipos y mano de obra para
enfrentar la demanda adicional (Massey
1994, 427)." Una consecuencia de esta situación es que "el ingreso de 2,000
millones de migradólares se estima que
generará unos 6,500 millones de dólares en producción adicional en México, con
un efecto multiplicador en especial en
sector manufacturero y de servicios (440)."
Otro efecto de las remesas, es que estas pueden evitar las crisis económicas,
que pueden dar lugar a una inestabilidad
política y a una inmigración incontrolada. Aunque hay dificultades para medir
este impacto, es importante considerar este
asunto.
Efectos en los Estados Unidos
De qué manera afectan las remesas a la economía nacional y a las economías de
los estados y ciudades en que residen los
inmigrantes?. Las remesas benefician a la economía de los Estados Unidos, y
constituyen recursos que pueden haber
contribuido al bienestar de la comunidad local.
Aunque los inmigrantes remiten pequeñas cantidades (Cuadro 2), la suma total que
envían a sus respectivos países es
bastante considerable (Cuadro 6). Estos dólares son además absorbidos por los
sistemas bancarios de los respectivos países,
y es utilizada para comprar bienes importados de origen Americano. El gráfico 3
ilustra este ciclo. Aunque el retorno de
esas divisas en la economía de los Estados Unidos no es inmediato, la divisa que
entró al país de origen del inmigrante,
vuelve después de un tiempo a los Estados Unidos, directa o indirectamente. De
hecho, existe una correlación positiva entre
el flujo de remesas y la compra de bienes importados de los Estados Unidos, ver
las Gráficas 4-82
Además, es importante tener en cuenta que cada vez que las remesas son enviadas
al exterior, las compañías de servicio
courier, establecidas en los Estados Unidos, cargan una cuota por cada cantidad
a enviar (por lo general cerca de un 10% del
monto por enviar). Cerca de un 66 por ciento de los salvadoreños, usan pequeñas
compañías courier, 20 por ciento usa
encomiendas y un pequeño porcentaje usa las empresas nacionales como Western
Unión o Moneygram de American
Express (FUNDASAL 1996). Para un país como El Salvador, en donde se envía más de
un promedio anual de 450 millones
de dólares desde 1987, las compañías courier (muchas de propiedad salvadoreña)
los Estados Unidos se han beneficiado de,
al menos un 10 por ciento del valor de las remesas. En México, el flujo de
dinero se ha convertido en una divisa tan estable,
que el año pasado J.P. Morgan Securities Imnc. y Merrill Lynch and Co.
completaron una venta de 206.5 millones de
dólares en acciones con el Banco Nacional de México. "Las acciones permiten al
Banco mexicano, vender cerca de 100
millones de dólares del dinero anticipado de las transferencias, aun antes de
haber recibido el dinero (Case 1996)."
Las consecuencias de las remesas a nivel estatal y local, en donde los
inmigrantes residen, son más ambiguas. La gran
mayoría de los inmigrantes reside en cinco estados (Cuadro 7). De ahí que la
mayor parte del dinero que envían, proviene de
estos estados, y más específicamente de sus principales ciudades, y es ahí donde
la salida de remesas alcanza mayores
repercusiones (Cuadro 8).
POBLACIÓN DE HOGARES
EN CINCO ESTADOS, 1990.*
HOUSEHOLD
REMITTANCENS BY STATE, 1990
Dentro de este contexto, puede observarse que las remesas constituyen un gran
recurso el que si se invirtiera una parte, en
las ciudades, para el beneficio de las comunidades mismas, el estado de estos
grupos mejoraría. Es importante señalar
también, que ese diez por ciento que se queda en el país, gran parte en los
pequeños negocios de las comunidades, ha tenido
un efecto multiplicador y ha sostenido pequeñas empresas, ha creado algunos
empleos y más importante aun ha formado
una identidad comunal que vive del envío de remesas. Estas minorías nacionales,
dentro de los Estados Unidos, han creado
un sinnúmero de organizaciones comunales tanto para el beneficio de ellas
mismas, como de sus países de origen. En Los
Angeles, por ejemplo, se encuentran organizaciones sociales de diverso tipo,
para el beneficio de salvadoreños o mexicanos.
Algunas de estas organizaciones brindan atención al inmigrante en asuntos de
salud o servicios sociales; otras
organizaciones se han constituido en alternativas a las "ciudades hermanas", las
que fomentan actividades para el beneficio
de pueblos en El Salvador o México. Un resultado muy interesante ha sido el
interés por parte de el AID en El Salvador,
para capitalizar más eficientemente el uso de las remesas, mediante la oferta de
donaciones parejas (matching grants) para
pequeños proyectos de desarrollo comunal. El AID ofrece una cantidad igual por
cada dólar que los salvadoreños, en el
exterior, donen para desarrollar algún proyecto (construir una escuela, reparar
un camino, etc.). En Nicaragua, también se
observa una similar experiencia con respecto a la organización de asociaciones
en Miami. Existen al rededor de cuarenta
organizaciones nicargüenses en Miani, que colaboran para la comunidad
Nicaragüense en los Estados Unidos; uno de esos
esfuerzos es el apoyo a los derechos del inmigrante. Sin embargo, sus esfuerzos
no han terminado allí, muchas
organizaciones han establecido distintos tipos de nexos con Nicaragua, y
cantidades de bienes han sido enviados para
colaborar con ese país.
Conclusión
Las remesas son uno de los vínculos más importantes, que los inmigrantes
establecen con su país de origen. Aunque la
población inmigrante de estos países continúa creciendo, la tasa de crecimiento
de las remesas ha aumentado aún a una
mayor velocidad. De hecho, desde 1978 a 1994 el total de las remesas ha excedido
la ayuda externa de los Estados Unidos
hacia estos países. Estos fondos de remesas han contribuido, significativamente,
a sostener los hogares durante períodos de
crisis económica y ajuste estructural, y se han ofrecido como capital para la
creación de nuevos negocios. Las remesas, hasta
cierto punto, se han convertido en "safety nets" o redes de apoyo, que los
gobiernos de cada país no pudieran haber creado
con sus propios escasos recursos. También, ha contribuido a reducir la cantidad
de inmigrantes indocumentados, que entran
en los Estados Unidos y son objeto de discriminación social y racial y
explotación económica.
Las remesas también han beneficiado a la economía de los Estados Unidos,
mediante el aumento de las exportaciones de
ese país hacia América Latina. Exportaciones que no son sólo de bienes
materiales, sino también de valores culturales, que
son transmitidos por los inmigrantes a las sociedades latinoamericanas y
gradualmente, se han enraizado de tal manera, que
han estrechado un vínculo cultural y étnico transfronterizo. Sin embargo, se
puede afirmar también que, en parte, las
remesas han creado una relativa pérdida material futura para las comunidades en
que viven. Las remesas son ahorros que los
inmigrantes deciden invertir en lo que deseen. Estos ahorros provienen de uno de
los grupos más pobres y marginales de
los Estados Unidos, que constituyen un poco más del diez por ciento de sus
ingresos anuales. La utilización de ese dinero,
para beneficio de la comunidad o la familia en la que viven, podría mejorar en
el largo plazo su estatus especialmente
cuando la gran mayoría de los inmigrantes, carezcan de los medios para pagar la
educación formal de sus hijos.
Sin embargo, el aspecto más importante de este fenómeno de las remesas, es el
flujo estable, que deja beneficios en ambas
sociedades y economías y que, ha fortalecido los vínculos entre los Estados
Unidos y América Latina en el nivel de las
bases populares y, sobre todo, en el medio popular.
Referencias
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---. World Data 1995, Washington: The Word Bank 1995. CD-ROM
(*)Este trabajo es una versión extendida del reporte publicado por el Tomas
Rivera Policy Institute Binational
Impact of Latino Remittances y escrito por Rodolfo de la Garza, Manuel
Orozco y Miguel Barahona, Marzo de
1997. Se agradece al Tomas Rivera Policy Institute la colaboración en reproducir
este trabajo. Traducción de Manuel
Orozco.
(**)Manuel Orozco es investigador para el Tomas Rivera Policy Institute y ha
trabajado en varios países en asuntos
de inmigración, derechos humanos, conflicto civil y relaciones internacionales.
(1)Las remesas contribuyen en cerrar el "gap" en la balanza de
pagos debido a que ellas aumentan la cantidad de divisa extranjera
accesible para cubrir compromisos de importación.
(2)Para estos países estudiados hubo una correlación del ).886 entre las
remesas y las importaciones. La caída de las
remesas colombianas sugiere que tales cantidades fueron de menor envergadura de
la que se esperaba.
Cuadro 1
POBLACIÓN 1980 1990 1994
Colombia 143,500 286,000 ND
El Salvador 94,000
465,000
701,000
Guatemala 71,642
226,000
ND
México 2,199,200
4,298,000
6,679,000
Nicaragua ND 169,000 ND
Rep. Dom. 169,100
348,000
515,000
Total 2,677,442
5,792,000
7,895,000
Fuente: US Census Bureau, Censos de Población 1980, 1990, y CPS 1994.
ND: No
Datos
REMESAS 1980 1990 1994
Colombia $68,000,000
$488,000,000
228,100,000
El Salvador $10,880,000
$322,105,088
$966,691,072
Guatemala $106.600,000 $205,300,000
México $698,000,128
$2,492,000,000
$3,704,999,936
Nicaragua* $11,000,000
$73,600,000
$168,400,000
Rep. Dom. $183,100,000
$314,800,096
$361,799,904
Total $970,980,128
$3,797,105,184
$5,635,290,912
Fuente: World Bank Tables, 1995.
*CEPAL 1991 (cifra de 1994 es una estimación obtenida de datos de CEPAL)
Es importante agregar que el valor de las remesas, reportado aquí, ha sido
tomado de dos fuentes, una del Banco Mundial y
para Nicaragua de la CEPAL. Estos datos son estimaciones bastante conservadoras
sobre el valor total de las remesas, pues
resulta difícil establecer estimaciones exactas. Sin embargo, estas cifras
ofrecen una base mínima con la cual se puede
visualizar la dimensión del flujo. Reportes periodísticos y académicos han dado
valores mucho más altos que estos. Por
ejemplo, algunas estimaciones indican que las remesas mejicanas cuentan entre 2
y 4 mil millones de dólares al año
(Massey 1996, 423); Lozano Ascencio (1993) estimó que, en 1990, las remesas se
aproximaban a los 4 millones de dólares.
En el caso de El Salvador, se ha estimado que en 1996 las remesas alcanzarían
1,200 millones de dólares (Latin American
Database, 1996).
Porcentaje de cambio
1980-
1990*Porcentaje de cambio
1990-
1994*
Ciudad Población
Remesas Población Remesas
Colombia 99.30% 617.65% ND -53.26%
El Salvador 394.68% 2860.52% 50.75% 200.12%
Guatemala 215.46% 3453.33% ND 92.59%
México 95.43% 257.02% 55.40% 48.68%
Nicaragua 568.67% ND 181.53%
Rep.Dom. 105.80% 71.93% 47.99% 14.93%
(MILES DE US$)
1979 1989
País Ingreso por Hogar Remesas por Hogar Porcentaje
Ingreso por Hogar Remesas por Hogar Porcentaje
Colombia $15,065 $1,181 7.84% $28.500 $4,738 16.63%
El Salvador $12,545 $353 2.82% $24,300 $2,453 10.10%
Guatemala $12,528 $27,200 $1,630 5.99%
México $12,935 $885 6.84% $22,000 $1,774 8.06%
Nicaragua $13,312 $2,804 21.06% $21,000 $2,413 11.49%
Fuente: US Census Bureau & World Bank Tables: Remesas por Hogar= [Remesas al
país de origen/ Número de ese país]
(MILLONES DE US$)
País 1978-1986 1987-
1994 1978-1994
Colombia $108,535,545 $523,712,568 $303,912,968
El Salvador $77,408,555
$474,733,652 $264,385,071
Guatemala $0 $93,612,500 $44,052,941
México $773,222,251 $2,575,125,008 $1,621,176,489
Nicaragua $20,342,857 $91,479,345 $58,282,317
Rep. Dom. $190,700,000
$276,887,476 $231,258,812
Total $1,149,866,350
$3,944,071,204 $2,464,786,281
*Nota: Datos para Guatemala cubre el período 1988-1993; México y Nicaragua cubre
el período 1980-1994.
País Remesas Ayuda de
los EEUU
Colombia $5,166,520,448 ($228,000,000)
El Salvador $4,494,546,208 $3,313,000,000
Guatemala $748,900,000 $1,086,000,000
México $27,560,000,320
$374,500,000**
Nicaragua $1,081,334,758
$859,000,000
Rep. Dom. $3,931,399,808
$609,000,000
Total $41,608,466,784
$5,154,500,000
Nota: *Datos de ayuda para el período 1980-1994 período, Remesas para 1978-1994;
excepto Guatemala, 1988-1993,
México y Nicaragua 1980-1994.
**Esta cifra proviene principalmente de ayuda
para cubrir déficits de
balanza de pagos. Nótese que la cifra para Colombia refleja la deuda con los
Estados Unidos.
Fuente: OECD.
Hogares California Florida Illinois New York Texas 5 Estados
Colombia 11.38% 24.61% 3.19% 30.23% 4.61% 74.02%
Rep. Dom. 1.20% 7.21% 0.34% 68.15% 0.36% 77.27%
El Salvador 59.05% 2.53% 0.96% 8.94% 11.76% 83.23%
Guatemala 59.74% 4.81% 5.53% 8.82% 4.93% 83.83%
México 52.78% 1.18% 6.82% 0.90% 24.09% 85.77%
5 Países 47.44% 3.15% 5.68% 8.18% 19.72% 84.16%
Fuente: US Census 1990.
*distribución porcentual
Hogares California
Florida Illinois New York Texas Total
Colombia $55,523,682 $120,097,563 $15,579,610 $147,513,506 $22,483,348 $361,197,709
Rep. Dom. $3,788,005 $22,701,489 $1,064,019
$214,550,667 $1,143,640 $243,247,820
El Salvador $190,201,016 $8,161,670 $3,083,625
$28,780,498 $37,867,010 $268,093,818
Guatemala $63,680,534 $5,131,161 5,894,232 $9,399,792 $5,258,340
$89,364,059
México $1,315,367,663
$29,422,684 $169,919,857
$22,396,583 $600,273,847
$2,137,380,634
Total $1,766,278,646
$117,203,856 $211,592,168
$304,455,930 $734,302,063
$3,133,832,662
Fuente: U.S. Census Bureau 1990 (hogares). World Bank Tables 1995 (remesas). Los
datos son estimación obtenida de los
Cuadros 2 y 7 (Remesas Anuales X Distribución porcentual por
estado).