Fecha/Date: 06/01/97
Este interesante trabajo de Patricia Alvarenga da relieve a las relaciones entre
Nicaragua y Costa Rica en una nueva perspectiva. A lo largo de la década de los noventa,
el flujo de inmigrantes nicaragüenses en Costa Rica ha dejado al descubierto la compleja
interdependencia territorial, económica y cultural entre esas dos naciones vecinas. Sin
embargo, tal interdependencia que había sido observada siempre detrás de la barrera
fronteriza, hoy en día se ha filtrado hasta la intimidad más próxima del costarricense
promedio como resultado de la convivencia cotidiana en el ámbito del trabajo, del
vecindario, los parques y todas las arterias por donde discurre la vida social en Costa Rica.
En la perspectiva de lo que la presencia nicaragüense representa en Costa Rica, este
trabajo analiza dos dimensiones de clara importancia: las estrategias de inserción en el país
de acogida y la conflictividad inter-étnica que esa presencia ha detonado, como uno de los
fenómenos sociales más novedosos de la situación social de Costa Rica en los años
noventa.
Con un estudio de campo en tres asentamientos populares, la metodología de la autora
nos conduce con un lenguaje directo y vivo hacia esos rincones de la intimidad binacional,
que dejan al descubierto las distancias culturales y separaciones psicosociales entre dos
pueblos unidos no solo por su territorio, sino por los tentáculos de una economía cada vez
más transnacionalizada y políticas que siguen siendo excluyentes y promotoras de la
desigualdad.
Patricia Alvarenga, destacada investigadora y docente de la Universidad Nacional de
Costa Rica, pone en nuestras manos un bonito trabajo donde la fuerza testimonial del
relato del nicaragüense inmigrante y del costarricense sorprendido por esa obligada
convivencia, constituye una franja de novedades para el desarrollo de la ciencia social de la
región centroamericana.