Fecha/Date: 11/01/97
En este trabajo analizamos las características y el papel que cumplen
Unidad Cívica Solidaridad (UCS) y
Conciencia de Patria (CONDEPA) como nuevos actores políticos articulados en
torno a liderazgos personalizados
en Max Fernández y Carlos Palenque, respectivamente, que en los últimos siete
años se han constituido en referentes
ineludibles del proceso de consolidación democrática y de transformación de las
relaciones entre el Estado y la
sociedad civil en Bolivia.
Definimos, convencionalmente, como neopopulistas2 a
estos nuevos actores
políticos que han surgido en la democracia boliviana y que se sustentan en
liderazgos cuyo vínculo con el electorado
está mediado por un prestigio social obtenido al margen de la política, una
labor asistencialista desplegada a través
de medios no convencionales, una precariedad ideológica sustituida por la imagen
pública del caudillo y el claro
predominio de la dimensión simbólica de la representación política (carisma)
respecto a la dimensión institucional
(partido)
ANTECEDENTES
Una de los experiencias populistas más importantes de la región fue, sin
duda, aquella provocada por la
revolución boliviana de abril de 1952 y expresada por un partido nacionalista.
El Movimiento Nacionalista
Revolucionario (MNR) desplegó un proyecto nacional-popular cuyo patrón de
acumulación se articulaba en torno al
Estado centralista y cuyo modelo de hegemonía se asentaba en una red de
sindicatos obreros y campesinos. Un
programa de modernización de corte industrialista pretendía conformar un mercado
interno como soporte material
de la nación, comunidad imaginaria a la que se subordinaban los
particularismos locales en el sueño de la
construcción de la bolivianidad. Para tal propósito, el MNR dictó medidas
revolucionarias: estatización
de la minería, reforma agraria y voto universal. La nación, pues, era
entendida como una entidad
homogénea a la que concurren (como alianza de clases) los sectores medios, los
obreros y los campesinos,
constituyendo al Pueblo como sujeto revolucionario, cuya presencia
positiva en la historia transforma a la
"plebe en acción" en el espíritu nacional que se materializa en el Estado.
La hegemonía del nacionalismo revolucionario (con variantes dictatoriales
e intentos insurreccionales) duró
más de tres décadas y fue desmontándose a medida que el sistema democrático
representativo fue sustituyendo la
presencia del corporativismo militar en el seno del Estado (1964-1982) y la
mediación sindical articulada en la
poderosa Central Obrera Boliviana fue desplazada por un sistema multipartidista
moderado. Así, en la década de los
80', se inicia una fase postnacionalista que empieza a mostrar facetas
peculiares: el modelo de desarrollo
tiende a debilitar el rol empresarial del Estado e incentiva la presencia de
capital privado nacional e internacional en
áreas antes monópolico/estatales y el patrón de dominación se asienta en la
lógica electoral y los pactos partidistas
que representan al pueblo transformado en ciudadanía. La
ciudadanización, lejos de
constituirse en un mecanismo de homogeneización, se convierte en un valor que
demandan diversos grupos étnicos
para reclamar o acentuar su especificidad. El proyecto de construcción de la
nación culturalmente homogénea ha
dado paso al (auto)reconocimiento de la sociedad pluriétnica y multicultural,
consagrada por la reforma
constitucional de 1994. En el pasado, nación y revolución
ordenaban el espectro ideológico,
otorgaban identidad a los actores políticos y defínian los parámetros de las
prácticas sociales. En la actualidad,
actores, discursos, y prácticas se articulan en torno a la democracia
representativa y al
(neo)liberalismo económico, constituidos en ejes sustitutivos y
predominantes.
Sin duda, el hecho llamativo es la presencia del MNR como protagonista
central -también- en esta fase
postnacionalista a través de la ejecución de un plan de ajuste estructural
(implementado en 1985, por el
gobierno de Paz Estenssoro) y el despliegue de una reforma estatal de carácter
global (a partir de 1993, en el
gobierno de Sánchez de Lozada) que se expresa en medidas importantes, tales
como, la privatización y/o
capitalización de las empresas estatales, la adopción de una formación educativa
intercultural y bilingüe, la
descentralización estatal a través de municipalización y la participación
ciudadana en las tareas del desarrollo
local.
Después de usufructuar el poder durante más de cuatro décadas, con la
consigna "Bolivia se nos
muere" (Paz Estenssoro en 1985), los populistas de ayer se convirtieron en
los (neo)liberales del presente y
con el argumento de que "Bolivia es inviable sino se transforma" (Sánchez
de Lozada en 1993), el
partido antaño nacionalista despliega un proyecto de corte liberal-democrático
bajo la jefatura del actual presidente
de la República, un exitoso empresario minero que reemplazó a la saga de
políticos nacionalistas. Se trata, sin duda,
de una extraordinaria lección de transformismo que se manifiesta en la presencia
de un mismo partido político en la
historia de los últimos 50 años que contienen la fase de gestación de un modelo
estatal (1946-1952), su despliegue
hegemónico (1952-1964), su crisis de transición y desmantelamiento (1985-1989),
y la configuración de un otro
modelo estatal bajo nuevos parámetros políticos, económicos y culturales (1993-
1997).
Ahora bien, a diferencia de otros países, como Perú, en los que la quiebra
del modelo nacional-popular ha
implicado la virtual desaparición de los partidos tradicionales que han sido
sustituidos por un liderazgo neopopulista
de corte autoritario o, como en el caso argentino, éste ha surgido como una
corriente hegemónica al interior del
partido gobernante; en Bolivia, el neopopulismo no está vinculado al MNR,
aunque no se puede
comprender el perfil actual de este partido gobernante ni las peculiaridades que
ha asumido el escenario político sin
considerar la influencia de los nuevos partidos surgidos al calor de la
democratización 3.Es decir,
ese proceso de transformismo del MNR no es explicable sin analizar el impacto
general que tiene la emergencia y
consolidación de CONDEPA y UCS4. A mi juicio, estos nuevos actores
políticos han jugado y
juegan un papel importante en la consolidación del sistema democrático y en el
decurso de la reforma estatal. Sus
aportes resultan aún más sugerentes si evaluamos sus rasgos constitutivos y los
diversos roles que cumplen en el
escenario político.
1. RASGOS
PRESTIGIO SOCIAL Y LIDERAZGO POLITICO
Max Fernández y Carlos Palenque son empresarios exitosos que ingresan al
juego electoral luego de forjar
un prestigio social al margen de la política formal. Son personas ajenas a la
élite económica tradicional y debido a
una peculiar utilización de sus empresas lograron un sugestivo arraigo en
amplios sectores populares, ante los cuales
aparecen como una alternativa frente a los desacreditados partidos
tradicionales.
Carlos Palenque, conocido en los años 70' como integrante del afamado
grupo folclórico "Los caminantes",
pasa a conducir programas de variedades en la monopólica televisión estatal que
se convierten en tribuna de
campañas humanitarias que socorren a damnificados de desastres naturales. Así va
naciendo la figura del
compadre Carlos, como un aliado de los pobres que instaura redes de
solidaridad que van en auxilio de las
necesidades cotidianas de los desamparados, entre los que sobresalen los
indígenas aymaras que emigran a la ciudad
de La Paz. A mediados de los 80' se desencadena el boom de la
televisión privada y Carlos
Palenque funda el Sistema de Radio y Televisión Popular y conquista la audiencia
paceña con el programa Tribuna
Libre del Pueblo, que sirve de escenario de encuentro y de diálogo de los pobres
con los pobres, con la
intermediación del compadre que organiza -de manera sistemática y diaria-
campañas de ayuda a los
necesitados de múltiples problemas. Le acompañan la comadre Remedios
Loza, una locutora aymara, y la
comadre Mónica Medina, su joven esposa. El idilio entre Carlos Palenque y
su audiencia popular se trunca
en 1988, debido a una disposición gubernamental que clausura sus medios de
comunicación. La respuesta de la
audiencia fue por demás sorprendente: cien mil almas llenaron la plaza San
Francisco exigiendo la reapertura de los
medios de comunicación y proclamaron al compadre como candidato a la
presidencia: "para tener poder y
evitar el abuso de los políticos". El 21 de septiembre de 1988, en Tiahuanaco,
se funda Conciencia de Patria
(CONDEPA) y, desde su aparición, ha vencido en todas las elecciones -
presidenciales o municipales- realizadas en
las ciudades de El Alto y La Paz, llegando a ungir a la comadre Mónica,
como la primera alcaldesa de la
ciudad más importante de Bolivia5. Se trata, sin duda, de un
liderazgo afincado en una identificación
directa entre el compadre y los sectores marginados de la ciudad, en una
relación en la que la dimensión
simbólica de la representación política (líder carismático) irradiada a través
de los mass media es más
importante que la dimensión institucional (partido político).
Max Fernández, mestizo y sin formación universitaria, realiza una
meteórica carrera empresarial que lo
encumbra en la presidencia de una de las empresas industriales más importantes
del país: la Cervecería Boliviana
Nacional6, de la que se convierte principal accionista a mediados de
los 80'. Despliega una estrategia
comercial que convierte a la Paceña en la cerveza de mayor consumo a
partir de la donación de obras de
beneficio colectivo (por ejemplo: empedrado de calles, techado de coliseos,
refacción de escuelas) que lo
transforman en un benefactor reconocido como padrino de innumerables
promociones estudiantiles,
barrios marginales y pequeños poblados rurales. Esta súbita fama lo convierte en
una figura pública codiciada por
varios partidos tradicionales. Empero, decide aceptar una invitación del
sindicato nacional de transportistas y de ex-
dirigentes sindicales campesinos para formar un partido político del que es
nombrado jefe y candidato presidencial
en octubre de 1988. Debido a una serie de problemas formales es inhabilitada su
candidatura en 1989 y pese a
"alquilar" la sigla de un partido tradicional termina excluido de la contienda
electoral. Finalmente, y luego de varios
avatares, refunda su partido en dos oportunidades, con el definitivo nombre de
Unidad Cívica Solidaridad (UCS),
participando en los comicios municipales de 1989 y obteniendo un sorprendente
segundo lugar considerando el
número de concejalías. En 1993 se produce la única participación de Max
Fernández como candidato presidencial
con un sabor a fracaso -al obtener el tercer lugar- puesto que su carrera
política se interrumpe trágicamente en
noviembre de 1995 al fallecer en un accidente aéreo. Su hijo mayor, Jhonny
Fernández, actual alcalde de Santa
Cruz, hereda su cargo en la conducción del partido y de la empresa, retomando el
estilo asistencialista que había
catapultado a su padre al protagonismo político. Es un liderazgo afincado en un
asistencialismo posible de
materialización gracias a la disponibilidad de recursos financieros y que
presenta otras interesantes connotaciones en
la imagen de Max Fernández, quien aparece como un paradigma de movilidad social
para los pobres: uno como
ellos triunfa en la vida con el mero esfuerzo individual y además distribuye su
riqueza realizando obras de beneficio
social.
ASISTENCIALISMO Y AUTORITARISMO
En ambos casos, prestigio social y arraigo electoral se sustentan en el
establecimiento de relaciones de
reciprocidad con una población beneficiada por las labores de asistencialismo
dirigidas a destinatarios de carácter
individual (en el caso de Palenque) y de carácter colectivo (en el caso de
Fernández). Esta lógica de vinculación está
reforzada, además, por la disponibilidad de una infraestructura empresarial
(redes de comercialización y medios de
comunicación) que les permite desplegar una labor proselitista de carácter
permanente e indirecto, es decir, sin
apego al calendario electoral y sin explicitación de su intencionalidad
política. Es cotidiana, apolítica y, por tanto,
eficaz, ya que contrasta con la demagogia atribuida a los políticos
tradicionales. Estos nuevos líderes hacen obras, a
diferencia de los políticos que solamente prometen, y este estilo le otorga una
extraordinaria verosimilitud a la crítica
vertida contra los partidos políticos tradicionales.
Esa relación fluida e incluyente respecto al electorado contrasta con el
autoritarismo secante que despliegan
al interior de sus organizaciones. Una demanda de democratización interna y
renovación doctrinaria en las filas de
CONDEPA -percibida por el líder como un complot- culminó con la expulsión del
secretario ejecutivo y el
alejamiento de la comadre Mónica, poniendo un signo de interrogación al
futuro de Palenque que tenía en
su esposa una figura nítida de renovación y una posibilidad de acceso a otros
sectores sociales7. Más
secante era el autoritarismo de Max Fernández quien despedía a sus dirigentes
como si fueran empleados de su
empresa ("estos no han comprado nada, hasta los ceniceros son míos", exclamó
alguna vez), llegando a hacer firmar
papeles en blanco a sus candidatos como prenda de garantía ante posibles actos
de transfugio. La herencia del mando
del partido y de la empresa por parte de su hijo mayor -que disfruta de
idénticas prerrogativas- es una muestra nítida
del carácter patrimonialista de esta organización.
El poder de estos líderes es indiscutible y se sustenta en la ausencia de
institucionalidad y de reglas básicas
de funcionamiento partidista, aspecto deficitario que es suplantado por la
arbitrariedad del caudillo.
SENTIMIENTO E IDEOLOGIA
La identificación de los seguidores de estos líderes está fuertemente
motivada por un vínculo afectivo. El
beneficio recibido se transforma en una deuda que es respondida con el apoyo
electoral, en una lógica afín al
clientelismo. El compadre y el padrino son parte de un juego de
compensaciones con diversos
bienes materiales y simbólicos que muestra una relación de reciprocidad
asimétrica ("obras por votos") que para
reproducirse no requiere de referentes ideológicos. La relación personal se ha
transformado en relación política que
aparece como mera extensión de la intersubjetividad previamente construida.
Con todo, en este aspecto resaltan las especificidades partidistas.
CONDEPA es un partido que combina
una fuerte carga simbólica de raigambre étnica con un estatismo típico del viejo
nacionalismo, sin prescindir de
formulaciones de corte corporativista que se sintetiza en su programa central:
el modelo de desarrollo endógeno.
Con todo, este perfil ideológico es irrelevante porque no ordena la práctica
política de CONDEPA que pacta con los
partidos "neoliberales" y ofrece obras de corte desarrollista cuando ejerce el
poder municipal. Por su parte, UCS
carece de propuesta programática y de proposiciones ideológicas. El mensaje de
solidaridad que acompaña la
práctica asistencialista del líder es el principio y el fin de sus probables
connotaciones ideológicas. Su estilo puede
definirse como una política del silencio, puesto que el sentido de su
discurso es provisto por la imagen
pública de su extinto fundador y no por sus desordenados enunciados. Puede
modificarse el nombre del partido y
sustituirse los colores y las consignas, empero, no cambia nada mientras
permanece la figura de Max Fernández, que
hoy es evocada por su heredero, cada vez más parecido al padre fallecido.
PUEBLO Y POPULACHO
Estos rasgos permiten inquirir en torno al carácter que adquiere el sujeto
convocado por el
neopopulismo. En este aspecto se pueden establecer nítidas diferencias
con el viejo populismo. Si el
populismo nacionalista se refería al Pueblo -con mayúscula- como entidad
política integral susceptible de ser
portadora de la energía revolucionaria de la nación en busca de su
autodeterminación estatal, este
neopopulismo invoca al pueblo -sin mayúscula- como "multiplicidad
fragmentaria de cuerpos necesitados
y excluidos" (Agamben:1995), es decir, como populacho. Así, lo popular
aparece vaciado del contenido
revolucionario atribuido por el discurso nacionalista (y clasista) y se
transmuta en un término sin otro referente que
no sea la (des)esperanza mundana de los "miserables, los oprimidos, los
vencidos" de la sociedad. Por el sujeto que
convocan, se puede decir, pues, que estos líderes son caudillos de "baja
agregación" y su horizonte de visibilidad no
contempla la transformación de la sociedad.
Con estos ingredientes, podemos tematizar en torno al papel que juegan
estos actores políticos.
2. ROLES
AMPLIACION DE LA REPRESENTACION DEMOCRATICA
Para tener una visión precisa del impacto de estos partidos en el
escenario democrático, es preciso efectuar
un recuento de la performance electoral de UCS y CONDEPA. Desde las elecciones
municipales de diciembre de
19898, entre ambos partidos han cautivado alrededor de un tercio del
electorado
nacional9 (Ver Cuadro #1:ojo, no está en el diskette; se adjunta
en papel). Es decir, que
uno de cada tres ciudadanos ha votado por alguno de estos actores políticos de
reciente creación. Ahora bien,
¿quienes apoyan a CONDEPA y UCS ?. A la contundencia de los datos es preciso
sumar la calidad sociológica de la
base social representada por estos partidos: migrantes, transportistas, cholas,
comerciantes, vecinos, informales de
variado cuño y ex-mineros, entre otros. Esto es, se trata -en general- de
sectores marginados, excluidos y/o
discriminados económica, política, social y culturalmente, que están más cerca
de la desafección que de la seducción
por la democracia. Y merced a esta representación se ha ampliado el espectro de
convocatoria de la democracia
incorporando una variada gama de grupos sociales que no eran interpelados por el
sistema político o, en algunos
casos, tenían un pasado pro-dictatorial. Por las características de los sectores
sociales incorporados -como militantes
o votantes- a la lógica electoral es posible relievar el rol democrático de UCS
y CONDEPA que -al margen de sus
rasgos caudillistas y, por ende, autoritarios- han evitado que la pobreza y la
exclusión se conviertan en el caldo de
cultivo de interpelaciones terroristas, subversivas o guerrileras. Sin embargo,
esta virtud se convierte en una
limitación, puesto que a la par que logran importantes adhesiones populares,
ambos partidos son víctimas de una
suerte de "aislamiento social" que les impide interpelar eficazmente a otros
sectores sociales y crecer con
perspectivas de constituirse en alternativas de gobierno. En el caso de CONDEPA,
esa limitación se complementa
con una suerte de "aislamiento geográfico", puesto que su votación se
circunscribe al departamento de La Paz.
INCORPORACION DE NUEVOS ELEMENTOS DISCURSIVOS E IDENTIDADES
SOCIALES
A partir de la irrupción de UCS y CONDEPA en el escenario democrático,
algunos nuevos códigos
culturales, sociales y políticos han pasado a ocupar el centro de la
discursividad política. Entre los códigos culturales
se destaca, sobre todo en el caso de CONDEPA, una fuerte carga simbólica
matizada por interpelaciones étnicas y
evocación de mitología andina (j'acha uru, reciprocidad y
complementariedad) que pasan del submundo
migrante y de la festividad folclórica al ámbito de la política. Estas
evocaciones se materializan en la inédita
presencia de una chola paceña (la comadre Remedios) como diputada
nacional; se trata de una identidad
social fundamental de la cotidianidad paceña que pasa de la invisibilidad al
protagonismo político, no como parte de
una reivindicación indigenista sino como expresión de un diálogo intercultural.
Se inicia, pues, un proceso de
gestación de relaciones interétnicas en el ámbito político -mundo reservado a
los políticos criollos y citadinos- que,
actualmente, muestra interesantes signos de articulación de lo étnico (andino-
amazónico) con lo nacional
(occidental): un aymara es Vicepresidente de la República y una cuarta parte de
los 1625 concejales municipales son
indígenas o campesinos. Entre los aspectos sociales se destaca la demanda de
cobertura de necesidades básicas a los
sectores vulnerables de la sociedad y se incorpora la noción de equidad en las
ofertas electorales. Asimismo, los
partidos tradicionales ingresan a disputar la base electoral de CONDEPA y UCS a
través de la emulación de sus
prácticas asistencialistas, aunque sin obtener credibilidad. Entre los códigos
políticos, se asume la demanda de
participación de nuevos actores sociales (indios y mujeres) en las instancias
estatales, antaño excluidos de la política
formal y oficial que, ahora, pueden intercambiar roles políticos con los agentes
tradicionales (criollos y varones).
Un ejemplo que condensa este impacto: al evaluar las elecciones
municipales de 1991, Gonzalo Sánchez de
Lozada,jefe del entonces opositor MNR, dictaminó:"es necesario tener cabeza,
pero también es preciso tener
corazón", reconociendo la importancia -y el perfil sociológico- del 32% de la
votación obtenida entre UCS y
CONDEPA. Este reconocimiento explica, en buena medida, el carácter de su
programa de gobierno formulado en el
Plan de Todos10 y la presencia de Víctor Hugo Cárdenas en el
binomio vencedor de
1993 y, con ello, una buena parte de las orientaciones de la reforma estatal en
curso, traducida en el conjunto de
leyes y normas aprobadas, entre las que sobresalen las leyes de Participación
Popular y Reforma
Educativa11.
ARTICULACION A LA DEMOCRACIA PACTADA
Si bien, UCS y CONDEPA surgen como una respuesta al déficit de
representatividad de los partidos
tradicionales, su accionar no es marginal o autoexcluyente respecto al sistema
político. Comparten, tempranamente,
las delicias del poder estatal y municipal, aunque no dejen de proferir
invectivas contra la política en general. Como
es sabido, la democracia boliviana se define como democracia pactada, ya
que se caracteriza por el
establecimiento de pactos partidistas como mecanismos de definición de la
titularidad
gubernamental12. Estos partidos han ingresado a esa dinámica, sin
poner en entredicho las reglas del
juego democrático y despojándose -pragmáticamente- de su celo crítico a los
partidos
tradicionales13. Su inmediata incorporación a las pautas de
funcionamiento del sistema político han
fortalecido, desde otra perspectiva, el régimen democrático.
EJERCICIO DE PODER PUBLICO EN EL AMBITO MUNICIPAL
En el ámbito municipal, ambos partidos han tenido importantes experiencias
de ejercicio gubernamental.
Experiencias que les acerca a la racionalidad instrumental de la rutina
burocrática y les aleja de la apriorística crítica
a los políticos tradicionales. En distintos momentos, estos partidos políticos
han dirigido los municipios más
importantes del país14. Además, como vimos, las figuras de recambio -
trágico- e impugnación -
interna- a los caudillos (el hijo de Max Fernández y la esposa de Carlos
Palenque) se han forjado en el espacio
municipal, al cual han accedido por la vía electoral y las negociaciones
partidistas.
Finalmente, se destaca un otro impacto político que ha cautivado la
atención de la opinión pública: el
surgimiento de liderazgos locales, vinculados a la democracia municipal, que
presentan características análogas a
este neopopulismo. Se trata de una vinculación directa entre estos
líderes (locales) y su medio social
(sección de provincia) a partir de un tipo de gestión (municipal) en el que
despliegan una labor (más "técnica" que
política) que se traduce en obras tangibles que, a su vez, le otorgan una
elevado grado de verosimilitud a su accionar.
Una vez más, "hechos y no palabras", en contraste con la vilipendiada demagogia
atribuida a los partidos políticos
tradicionales que "prometen pero no cumplen". Estos liderazgos locales son la
manifestación de un impulso de
renovación en el sistema político y no son explicables al margen de la
influencia y presencia del
neopopulismo en el escenario democrático.
CONCLUSIONES
Se trata de partidos políticos conformados en torno a liderazgos
caudillistas que se forjaron a partir de un
prestigio social obtenido al margen de la política formal y como respuesta a la
crisis de representatividad de los
partidos tradicionales. Prestigio que se origina en una práctica asistencialista
dirigida a paliar necesidades de sectores
marginados que se convierten en electores que establecen vínculos afectivos con
Carlos Palenque y Max Fernández
y carecen, por tanto, de una identidad ideológico-programática. Con la presencia
de estos nuevos partidos políticos
se ha ampliado, cualitativamente, la base social representada por la democracia
representativa, mediante la
incorporación de nuevos elementos discursivos e identidades sociales que han
incidido positivamente en la
orientación de la reforma estatal. Por otra parte, su irrupción no ha puesto en
entredicho el régimen democrático ya
que se han articulado a la lógica de pactos que caracteriza a la resolución del
acceso al gobierno nacional y a los
gobiernos municipales, ámbito en el cual han ejercido el poder público bajo las
reglas democráticas.
Paradójicamente, UCS y CONDEPA, con sus rasgos caudillistas y autoritarios, han
profundizado la democracia
representativa y, pese a su precariedad ideológica, han incidido en el contenido
y en el alcance de las
transformaciones estatales en curso.
BIBLIOGRAFIA
AGAMBEN, Giorgio
ARCHONDO, Rafael
MAYORGA, Fernando
1995 "Representación política: tensiones e intenciones", en
Claves, nº 4-5, PNUD, La
Paz
MAYORGA, René Antonio
NOVARO, Marcos
(1) Sociólogo cochabambino. Autor de El discurso del
nacionalismo revolucionario (Cidre, 1985), Max
Fernández:la política del silencio (Ildis, 1991)
y Discurso y política en Bolivia (Ildis,
1993). Director Académico del Centro de Estudios
Superiores Universitarios (CESU) de la Universidad
Mayor de San Simón de Cochabamba, Bolivia.
(2) "Neopopulismo", "nueva derecha", "informalización
política", fueron categorías provisionales que se
utilizaron en las ciencias sociales bolivianas para
explicar el carácter de estos nuevos actores
políticos. Aceptamos la utilización convencional de
estos términos, aunque -a nuestro juicio-, el uso de
estas nociones meramente descriptivas induce a
adoptar una visión normativa del escenario político o
bien una concepción lineal de la historia. En el caso
específico del "neopopulismo", son escasos los
elementos recurrentes respecto al populismo
latinoamericano de los años 50' para suponer ciertas
continuidades. Ante la ausencia de proposiciones
programáticas de corte estatalista o de
interpelaciones ideológicas de tinte nacionalista,
son las "formas" de la política las únicas pautas que
incitan a evocar al populismo de antaño. Para el caso
boliviano, René Antonio Mayorga (1995) vincula
"neopopulismo" con "antipolítica" aunque, a mi
juicio, privilegia una lectura institucionalista que
no da cuenta de la complejidad del rol de los
partidos que analizamos en este trabajo. Con todo, la
idea central de su texto, referida a la integración
paradójica del "neopopulismo" antidemocrático debido
a la fortaleza del sistema de partidos y de la lógica
de pactos, es un aporte significativo en la
intelección de este fenómeno.
(3) Aparte de UCS y CONDEPA, durante el proceso electoral
de 1989, se conformó el "gonismo" (en referencia al
apelativo de Goni -apodo de Gonzalo Sánchez de
Lozada) como una corriente de políticos
"independientes" y tecnócratas, con una sugestiva
base social de grupos elitistas, jóvenes liberales y
profesionales escépticos. Esta corriente se diluyó
en las filas del MNR, puesto que Sánchez de Lozada
reemplazó al legendario líder movimientista Víctor
Paz Estenssoro en la jefatura del partido, liderizó
la oposición al gobierno de Paz Zamora (1989-1993) y
participó en las elecciones de 1993 sin hacer
alusiones al movimiento de "independientes de Goni".
Una renovación en el estilo tradicional de "hacer
política" (lenguaje técnico, sentido del humor,
lectura autocrítica) se convirtió en un mero sello
personal que se articuló a la estructura partidista
del MNR.
(4) Es preciso señalar que, pese a su afinidad, estos
partidos no tuvieron ni tienen señales de
acercamiento. Al contrario, en la disputa de una base
electoral relativamente común, se enfrascaron en un
evidente pugna que llegó a situaciones extremas en
1991, cuando CONDEPA acusó a Max Fernández de
mantener vinculaciones con el narcotráfico. Asimismo,
en su política de alianzas postelectorales -a nivel
nacional y municipal- recorrieron caminos opuestos.
(5) En 1993, el vencedor de las elecciones municipales
fue el candidato por el MNR, Julio Mantilla, ex-
alcalde condepista, expulsado por disputas internas.
Mónica Medina de Palenque, en su primera
participación electoral, obtiene el segundo lugar
pero, como resultado de las negociaciones
postelectorlaes, es elegida alcaldesa de la sede de
gobierno.
(6) Considerando las ventas en 1995, esta cervecería
ocupa el quinto lugar entre las empresas top
de Bolivia. Su patrimonio, cercano a los 80.000.000
$us., es mayor al de la empresa minera COMSUR,
propiedad del actual presidente de la República, que
bordea los 50.000.000 $us. (Semanario Nueva
Economía, Número 149, 29-X al 4-XI de 1996, La
Paz)
(7) En noviembre de 1996, Mónica Medina fundó un nuevo
partido político, denominado Bolivia Insurgente, e
inició una demanda de divorcio a Carlos Palenque,
acentuando la incertidumbre respecto al futuro de
estas figuras políticas.
(8) Carlos Palenque, líder de CONDEPA, participó como
candidato presidencial en mayo de 1989; empero, Max
Fernández, jefe de UCS, desiste de hacerlo, pese a
fundar un partido y "alquilar" otra sigla para
cumplir ese propósito. En esa oportunidad, CONDEPA
obtiene alrededor del 11% de votación y las masivas
concentraciones de apoyo a la candidatura de Max
Fernández hacían augurar más de una sorpresa. Ambas
fuerzas participaron en cuatro elecciones municipales
(1989, 1991, 1993 y 1995) y una presidencial (1993).
(9)Para valorar la importancia de esa cifra, es preciso
mencionar que, desde la redemocratización, ningún
partido político ha obtenido una votación mayor al
35%. Veamos: 34% en 1980 (UDP), 28% en 1985 (ADN),
23% en 1989 (MNR) y 34% en 1993 (MNR).
(10)En los primeros meses de su gestión, Gonzalo Sánchez
de Lozada divagaba en torno a definir su posición
como: "liberalismo-socialista" o "socialismo-
liberal". Con todo, estaba muy lejos de ser el
tecnócrata frío y racional que ejecutó en 1985, desde
el ministerio de Planificación, las duras medidas de
shock antiinflacionario.
(11)En la primera, por ejemplo, se reconoce a las
organizaciones sociales y autoridades étnicas
tradicionales -con sus usos y costumbres- como
interlocutores de los gobiernos municipales; mediante
la segunda, se introduce la educación intercultural y
bilingüe en las escuelas.
(12) En 1985 se estableció el Pacto por la Democracia
entre MNR y ADN, en 1989 se conformó el Acuerdo
Patriótico entre MIR y ADN y en 1993 el Pacto por la
Gobernabilidad y el Cambio entre MNR-MRTKL, UCS y
MBL.
(13) En 1989, CONDEPA apoya la elección congresal de Jaime
Paz Zamora (1989-1993) a cambio de cuotas de poder,
ese mismo año, en las elecciones municipales, Max
Fernández (UCS) y Gonzalo Sánchez de Lozada (MNR)
suscriben un acuerdo de mutuo apoyo que les permite
controlar la mayoría de las alcaldías. Ese pacto
entre MNR y UCS, a nivel municipal, es reeditado en
1991 y en 1995, además, que en 1993 se amplia a la
alianza congresal que apoya la elección presidencial
de Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-1997) y da origen
a la actual coalición gubernamental. De manera
análoga, aunque circunscrito al municipio de La Paz,
el accionar de CONDEPA se articula a la lógica de los
pactos para administrar la Alcaldía de la sede de
gobierno en 1991 y 1993.
(14)CONDEPA en La Paz (1991-1993, 1993-1995) y El Alto (desde 1989 a la
fecha) y UCS en Cochabamba
(1989-1991) y Santa Cruz (1996-?)
PERFORMANCE
ELECTORAL1990 1991 1993 1993 1995 M M P M M
CONDEPA 17% 21% 14% 8% 16% ucs 15% 12% 14% 20% 17% TOTAL 32% 33% 28% 28% 33%
M - Eleccion Municipal
P - Eleccion Presidencial
1996 "El 'pueblo' y su doble", en Archipiélago, nº 24, Siglo XXI,
Madrid.
1992 Los compadres al micrófono, La Paz: Hisbol.
1991 Max Fernández: la política del silencio, La Paz: ILDIS-
FACES-UMSS.
1995 Antipolítica y neopopulismo, La Paz: CEBEM.
1996 "Los populismos latinoamericanos transfigurados", Nueva Sociedad, nº
144, Ed. Texto,
Caracas.