Fecha/Date: 08/01/97
Indice
PRESENTACION
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión
Económica para
América Latina y el Caribe
(CEPAL) han emprendido el programa BID-CEPAL de Apoyo al
Fortalecimiento y
Racionalización de la
Institucionalidad de la integración Centroamericana. En este
documento se
resumen los primeros resultados
que arroja el diagnóstico sobre el estado de este proceso en la
región.
Se ha sostenido el enfoque fundamental de analizar la
adecuación de las
capacidades institucionales
existentes a las necesidades de la nueva agenda Centroamérica.
Los temas
estratégicos de la agenda se
encuentran contenidos en las diversas declaraciones de los
presidentes
centroamericanos. Al haber sido
incluidas en otros documentos1 y ser sujetas de discusión,
reflexión y análisis
permanente por los propios
gobiernos y por el grupo de representantes de Alto Nivel,2 en este
trabajo no se
considerarán los fundamentos
estratégicos del proceso de integración. Por otra parte, se ha
confirmado
ampliamente la validez de la premisa
de que la evaluación debe ser integral en el sentido de que es
imposible
considerar la situación de las
instituciones centroamericanas fuera del contexto de la
institucionalidad
regional en su conjunto. Asimismo, el
logro de los objetivos de la agenda depende fuertemente de las
capacidades
institucionales existentes a nivel
nacional.
Se reconoce que la institucionalidad centroamericana no surgió
como un
"sistema". Sin embargo, el
Protocolo de Tegucigalpa de 1991 creó el Sistema de la Integración
Centroamérica
(SICA) como sistema
global que debería coordinar todas las instituciones regionales
existentes. En
consecuencia, el presente estudio
parte de una apreciación del funcionamiento de aquel y la
adecuación de este
enfoque. Sobre esta base, el
trabajo procede a un tratamiento individual de los órganos de las
secretarías e
instancias de coordinación y de
las instituciones especializadas. Finalmente, se formulan unas
observaciones
respecto de la organización
nacional para la integración en los seis países.
Estos resultados se basan en:
1. Los insumos recibidos por la CEPAL de casi todos los
organismos
centroamericanos en respuesta al
Cuestionamiento Institucional especialmente diseñado para estos
fines.
2. El análisis de la documentación adicional facilitada
para ellos.
3. Una primera misión en la que se envió a ministros,
organismos y expertos.
4. Las entrevistas realizadas por el coordinador del
programa en una segunda
misión con directivos de
casi todas las instituciones regionales, así como con
representantes de
ministerios, de asambleas y
organizaciones cívicas;
5. Los informes de los consultores nacionales contratados,
que han realizado
entre 20 y 30 entrevistas en
cada país con representantes de ministerio, entidades autónomas,
sector privado
y organizaciones sociales, y3
6. Teniendo en cuenta que cada sector es un mundo
particular cuyo análisis
requiere un juicio (expertise)
especializado, en el breve tiempo disponible se ha consultado a
los expertos,
además de los actores de la
integración.
Como punto de partida conviene resaltar la existencia de
diferentes tipos de
entidad en término de su
naturaleza funcional. Asimismo, a la crítica común de que existe
una cantidad
muy grande de instituciones se
puede responder que el número en si mismo no es el problema.
Entre las entidades más conocidas, objeto de apreciaciones en
este documento,
se cuentan 6
"órganos":
Además, funcionan 7 secretarías técnicas y 8 instancias de
coordinación entre
organismos nacionales (la
mayoría de éstas son "virtuales", en el sentido de que no tienen
sede ni
personal permanente):
Las 11 instituciones especializadas son las siguientes:
Casi todas las restantes entidades son foros sectoriales o
bien
constituyen otros mecanismos de
coordinación técnica intergubernamentales, con costos mínimos de
operación.
De hecho, el universo de organizaciones públicas
centroamericanas está
creciendo. Así, está en proceso el
establecerse una organización específicamente dedicada al sector
pesquero (con
apoyo de la Unión Europea).
Varias instituciones nuevas están surgiendo para acometer las
acciones conjuntas
que posibiliten enfrentar
dimensiones específicas de la nueva agenda, como el Instituto
Centroamericano de
Estudios Superiores de
Policía (ICESPO) en El Salvador (con apoyo chileno), o la Escuela
de
Capacitación Judicial Centroamericana
en San José, Costa Rica. En este mismo sentido, también se han
fundado nuevos
foros interparlamentarios.
Un número mayor de instancias regionales, que reúnes a actores
nacionales de
diferentes sectores y grupos
de interés, puede considerarse un logro de gran relevancia para un
proceso de
integración que pretende
consolidar una comunidad regional. Tal como en la experiencia
nórdica, se
podría tratar de un proceso
transnacional y transgubernamental que crea interdependencias y
una base social
real para la integración.
Cabe subrayar que ya existe una amplia gama de organizaciones e
instancias
centroamericanas del sector
privado y de organizaciones no gubernamentales que están
realizando acciones de
la mayor importancia en el
proceso la integración regional real. Estas entidades quedan
fuera de los
parámetros del presente estudio. Sin
embargo, se ha contactado un amplio apoyo para un mayor esfuerzo
de promoción de
organizaciones, foros e
intercambios en el ámbito de las "fuerzas vivas".
Entonces, más que un asunto de números, se trata, por una
parte, de
establecer si las funciones que están
cumpliendo las secretarías e instituciones corresponden a las
necesidades y
prioridades de hoy, además de
examinar la eficiencia y la eficacia con que desempeñan estas
funciones; por
otra parte, se debe considerar
cuáles son las mejores maneras de coordinar las diferentes formas
y foros de
cooperación entre los países. En
todo caso, la cuestión básica consiste en determinar si la
actividad corresponde
a una realidad regional que los
actores centroamericanos están dispuestos a apoyar.
En realidad, tanto la agenda como la institucionalidad
centroamericana se
caracterizan por un alto grado de
diversidad.
i) Orígenes y naturaleza. En primer lugar, las
entidades tienen
naturalezas heterogéneas que
reflejan orígenes muy diferentes. Al respecto, existen por lo
menos tres
categorías:
ii) Niveles de participación de los países. En
segundo lugar, el
panorama se ha complicado
todavía más la aparición de nuevos esquemas de cooperación o
integración entre
subgrupos de países.
Actualmente, se pueden identificar proyectos e instituciones en
los cuales
participan de dos a nueve miembros.
Al mismo tiempo, las múltiples negociaciones internacionales
en curso
(México, G3, CARICOM,
Canadá, Chile, etc.) agregan otros niveles más en cuanto a las
iniciativas de
cooperación, todo esto en la
perspectiva del interés por pertenecer al Tratado de Libre
Comercio de América
del Norte (TLCAN) y el Area
de Libre de Comercio de las Américas (ALCA) en el año 2005.
iii) Relaciones con organizaciones no
centroamericanas.
Finalmente, varias entidades tiene
relaciones formales institucionales con entes centroamericanos.
Algunas tienen una relación orgánica o casi orgánica con
organizaciones
interamericanas (por ejemplo,
INCAP -Organización Panamericana de Salud (OPS); SG-CAC/CORECA-
Instituto
Interamericano de
Cooperación para la Agricultura (IICA), así como el algunos foros
de ministros
se había aceptado la asistencia
de estas organizaciones.4
El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) ha
aceptado socios
extrarregionales.
Otras entidades han tenido un importante apoyo de carácter
permanente -y
hasta en sus orígenes- en la
cooperación internacional. POr ejemplo, CAPRE se ha basado en un
convenio entre
Costa Rica y la
cooperación alemana (GTZ). CEPREDENAC fue financiado enteramente
por la
cooperación sueca hasta
1996.
Por otra parte, varias instituciones han funcionado
principalmente gracias a
los aportes recibidos de la
cooperación internacional por medio de proyectos individuales.
El financiamiento es uno de los problemas fundamentales de la
institucionalidad.
Se manifiesta con frecuencia la preocupación de que la
institucionalidad
centroamericana es muy costosa, y
que estos países, con fuertes problemas fiscales, no estarían en
condiciones de
soportar esta carga adicional.
Es difícil estimar lo que representa la cooperación e
integración
centroamericanas en términos de absorción
de recursos públicos (costos de transacción). El presupuesto
efectivo de muchos
organismos regionales
proviene en gran medida de fuentes estrarregionales, mientras que
algunas
entidades importantes se
autofinancian. Por otra parte, es difícil estimar cuánto cuestan
los viajes de
los funcionarios que participan en
las reuniones, y en algunos casos dependen del financiamiento
externo para sus
gastos. Por último, tampoco es
fácil estimar los costos totales de las reuniones cumbres.
Como primer paso, se identifican los fondos públicos
centroamericanos que los
países deberían transferir
directamente bajo la forma de cuotas o aportes nacionales (véase
el cuadro 1),
lo que permite apreciar el monto
y la distribución de estos fondos. Cabe subrayar que la cifra
total corresponde
al monto que debería pagar un
solo país que participara plenamente en tosas las instituciones
existentes.5
El cuadro 2 presenta adicionalmente, en cada caso, una
estimación de los
montos correspondientes a la
venta de servicios, cooperación internacional para el
funcionamiento
institucional.6
De este análisis se desprende que el monto del financiamiento
que corresponde
a los países no están alto
como muchos imaginan. Una estimación preliminar muestra que los
aportes
gubernamentales representan
apenas 0.3% de sus gastos totales. (véase el cuadro del anexo IV).
Los
gobiernos debían aportar 14,555.000
pesos centroamericanos en 1996, y las instituciones públicas
autónomas
2,881,000. POr otra parte, 78.5% de
las contribuciones de los Gobiernos en 1996 se concentra en pocas
instituciones:
el Parlamento
Centroamericano (47%), la SIECA (15%), la Corte Centroamericana de
Justicia
(11%), y la Secretaría General
de SICA (5.5%).
Se debe agregar que varios Gobiernos no pagan desde hace mucho
tiempo todas
las cuotas nacionales. Las
moras acumuladas en algunos casos alcanzan cifras impresionantes.
Se reconoce el círculo vicioso en que se encuentran muchas de
las
instituciones regionales: reciben pocos
recursos, se debilitan y pierden credibilidad, y como resultado se
les destina
aún menos recursos. Los
directivos de las instituciones tienen que dedicar un alto
porcentaje de su
tiempo y energía a buscar fondos,
agravando aun más su precaria situación. Poco importa, se podría
decir, dónde
comenzó a engendrarse el
círculo, puesto que los directivos regionales responden a órganos
compuestos por
autoridades nacionales
centroamericanas.
En algunos casos, tal como se detalla en las secciones
correspondientes de
este documento, el resultado ha
sido un endeudamiento grave. Muchos organismos han entrado en una
abierta
relación de dependencia de
fuentes extrarregionales.
La necesidad de establecer mecanismos permanentes ha sido
explícitamente
reconocida por los países en el
Protocolo de Guatemala, cuyo artículo 54 estipula que "El Consejo
de Ministros
de Integración Económica
acordará el sistema de financiamiento autónomo para los órganos e
instituciones
del Subsistema".
RELACION DE CUOTAS ANUALES A SER PAGADAS
Resto de instituciones SICA no autofinanciadas d/
440.850 a/ Dividido en una aportación de 400.000 pesos
centroamericanos (CA) de los
gobiernos miembros y
otra de 25.000 pesos CA otorgada específicamente por los Ministros
de
TRansporte, vía REMITRAN
b/ Aportes de las empresas nacionales. La cifra
corresponde al presupuesto
1996 dividido entre los seis
países miembros según lo indicado por COMTELCA.
c/ En 1995 fue de 65,512 dólares. Los aportes se financian
mediante la
aplicación de una casa portuaria
de 0.05 dólar por tonelada métrica movilizada, pero los montos por
país han sido
igualados. Por lo
tanto, se les puede considerar como cuotas equivalentes.
d/ No se incluye a la Secretaría Ejecutiva del Consejo
Monetario
Centroamericano, porque se ha
financiado hasta ahora mediante el rendimiento del Fondo
Centroamericano de
Estabilización
Monetaria (FOCEM).
e/ Guatemala. 100.000 pesos centroamericanos
f/ Este número indica únicamente una cifra promedio, ya que
las cuotas de los
países no son iguales. En
realidad, las aproximaciones son de: Belice, 18.700 dólares;
Honduras, 37.400
dólares; Nicaragua
44.600 dólares y Panamá 53.700 dólares.
g/ Los aportes de los Gobiernos miembros de OIRSA ni
siquiera cubren los
gastos administrativos.
Alrededor del 95% de los ingresos provienen de servicios de
fumigación/cuarentena. Por lo tanto.
OIRSA se puede considerar como un ente casi autofinanciado.
h/ 20.000 pesos centroamericanos a partir de 1997
i/ 20.000 pesos centroamericanos en 1997 y 40.000 pesos
centroamericanos en 1998.
Fuente: Estimaciones propias sobre la base de información
obtenida de la SG-
SICA y de otras instituciones
regionales.
ESTIMACION DE INGRESO DE LA INSTITUCIONALIDAD
CENTROAMERICANA, 1996 a. Se utilizaron los datos de 1995 por no contar con los de
1996.
b. Aportaciones de los países y 15.000 por parte de los
Ministros de
Transportes para la elaboración de un estudio.
c. Los Ministros de TRansportes dispusieron contribuir con
una cuota
adicional de 2.5 por el trabajo de la SIECA
con REMITRAN.
d. Venta de formularios aduaneros por los cuales la SIECA
percibe un peso
centroamericano
e. Cuotas en mora transferidas al presupuesto de 1996
f. Se utilizaron los datos de 1995 por no contar con los de
1996.
g. Cuotas en mora transferidas al presupuesto de 1996.
h. Aporte regular de la OPS para el funcionamiento del
INCAP.
i. Cuotas en mora transferidas al presupuesto de 1996.
j. Se financia con utilidades del Fondo Centroamericano de
Estabilización
Monetaria (FOCEM), constituido por
aportes de los Bancos Centrales.
k. Se utilizaron los datos de 1995 por no contar con los de
1996.
l. Aportaciones de las empresas portuarias nacionales.
m. Aportaciones de las empresas nacionales de
telecomunicaciones.
n. Aportaciones de las empresas eléctricas nacionales
o. Aportaciones de las instituciones nacionales a cargo del
tema de
desastres.
p. Aportaciones de las instituciones nacionales de
saneamiento y agua
potable.
q. Aportaciones de 13 universidades públicas.
r. Aporte regular del IICA para el funcionamiento de SG-
CAC.
s. Se utilizaron los datos de 1995 por no contar con los de
1996.
t. Se utilizaron los datos de 1995 por no contar con los de
1996.
u. Para este caso se tomaron las utilidades netas del
ejercicio 1995-
1996.
Fuente: Estimaciones propias sobre la base de información
obtenida de la SG-
SICA y de otras instituciones regionales.
Como ya fue señalado, la institucionalidad centroamericana no
representa un
sistema. El orden regional es más bien el
fruto complejo de múltiples movimientos integradores e iniciativas
de
cooperación en el curso de casi 50 años. En parte
como respuesta a esta realidad, el Protocolo de Tegucigalpa de
1991 creó el
Sistema de la Integración Centroamericana
(SICA). Esta sección se dedica a una breve apreciación del
funcionamiento y los
logros del Sistema de Integración como
tal.
A pesar de los logros identificables (por ejemplo, la creación
de un Comité
Consultivo, que actualmente reúne 17
organizaciones cívicas centroamericanas y que han contribuido a
fortalecer la
participación formal de la sociedad civil en el
proceso de integración)7 y aun teniendo en cuenta que el sistema
es
relativamente nuevo, puesto que comenzó a funcionar
apenas en febrero de 1993, la conclusión de este trabajo es que el
SICA como
"sistema" padece de algunas debilidades.
Estos problemas pueden dividirse entre los que han surgido
debido a las
fallas en la realización del esquema establecido,
que serán tratadas en las secciones correspondientes, así como
debilidades
estructurales y conceptuales inherentes al
sistema, que se comentan a continuación.
i. El dinamismo presidencial. La reuniones
presidenciales han sido,
sin duda alguna, un factor clave en el
renovado dinamismo del proceso de cooperación e integración en
Centroamérica, y
han permitido lograr avances
de la mayor importancia para el desarrollo regional, culminando
con la adopción
de la Alianza para el Desarrollo
Sostenible (ALIDES).
Sin embargo, parece existir cierto consenso respecto de que
este dinamismo
condujo también a la adopción de una vasta
cantidad de decisiones y mandatos en los últimos años, que ha
superado la
capacidad de ejecución institucional de la región.
Por otra parte, las consultas y análisis realizados sugieren que
sería
recomendable considerar las formas en que se podría
fortalecer el proceso de dar prioridad y preparar las decisiones,
incluyendo una
mayor consulta con las entidades
responsables de la ejecución. De hecho, los propios Presidentes,
en su reunión
en Costa del Sol en septiembre de 1995,
reconocieron la necesidad de racionalizar la agenda de acciones
que había
surgido de las cumbres y también han disminuido
el número de sus reuniones en los últimos dos años.
Al respecto, hay un elemento de base que convendrá tomar en
cuenta a la hora
de abordar este tema del proceso
institucional regional. Existe una contradicción inherente al
Protocolo de
Tegucigalpa entre la propia idea de un sistema
institucional (mucho menos comunitario) y la realidad de un
"presidencialismo
colectivo". De hecho, el Preámbulo define
el Sistema como un mecanismo "que dará seguimiento a todas las
decisiones
adoptadas en las Reuniones de Presidentes y
coordinará su ejecución".
El Protocolo fue firmado en un momento histórico en que las
reuniones
presidenciales ofrecían un dinamismo y unidad
sin precedentes. La instituciones se encontraban en una situación
de muy baja
credibilidad (ya sea por su debilidad técnica
en el caso de la SIECA, o bien por su cuestionamiento político, en
el caso del
Parlamento Centroamericano), de manera que
la alternativa de un sistema institucional más comunitario se
hacía sentir muy
poco. Por último, en la mayoría de los países
las asambleas o congresos nacionales eran relativamente débiles
frente al
ejecutivo. Cabe preguntarse si todas estas
condiciones siguen teniendo validez.
Por otra parte, este estudio ha confirmado la observación más
puntual de que
la idea de consagrar cumbres enteras a
temas específicos 8a veces debido en parte a un interés en obtener
atención
presidencial, ha impedido durante mucho
tiempo que ese órgano supremo dedique el tiempo adecuado a revisar
la naturaleza
y evolución del sistema en su conjunto.
Cabe señalar que todavía falta claridad con relación a la
fuerza jurídica de
las decisiones presidenciales. El Protocolo de
Tegucigalpa establece que la Reunión de Presidentes adoptará
"directrices sobre
la integración de la región" y
"disposiciones necesarias para garantizar la coordinación y
armonización
de las actividades de los órganos e
instituciones del área".
Si bien se ha aceptado que las decisiones presidenciales son
vinculantes, los
propios presidentes han manifestado que es
"necesario, para garantizar la seguridad jurídica, precisar la
naturaleza de los
actos administrativos de los órganos del SICA"
y han solicitado que se presente un proyecto definitivo al Consejo
de Ministros
de Relaciones Exteriores.8 En este marco,
prevalecería la tendencia de fortalecer la Reunión de Presidentes
como órgano
con capacidad de decisión legislativa. El
anteproyecto de Reglamento de Actos Normativos del SICA,
actualmente en
discusión,9 propone establecer la figura de
Decisiones adoptadas por consenso en la Reunión de Presidentes "en
materia de
desarrollo, democracia, libertad, paz y
seguridad", que serían "de obligatorio cumplimiento en todos los
Estados
Miembros", al igual que los actos decisorios de
los Consejos de Ministros.
Un paso de esta naturaleza solamente podría consolidar una
tendencia poco
favorable a la eficacia de un sistema
institucional si no acota el derecho de propuesta (el mismo
Anteproyecto sugiere
que todos los órganos, incluyendo a los
propios Presidentes, puedan presentar propuestas a la Reunión de
Presidentes) y
no se fortalece la capacidad técnico-política
de asegurar que las decisiones sean viables y que formen parte de
una estrategia
coherente para la región.10 Algunos irían
más allá y sugerirían no dar facultades legislativas directas a la
Reunión de
Presidentes; así las decisiones presidenciales
deberían pasar por un sistema institucional que permita una
adecuada revisión
técnica, jurídica y financiera, antes de ser
aprobadas en la forma de actos legislativos del Consejo de
Ministros.
ii. Gestión de la diversidad. En varios aspectos, las
maneras en
que se buscó establecer un sistema único, y
promover/imponer la unidad en el marco del Sistema, no siempre han
estado a la
altura de las múltiples diferencias y
complejidades que caracterizan la realidad actual del Istmo
Centroamericano.
La duda se refiere tanto al idealismo de insistir en una
"identidad
centroamericana", o a la afirmación contenida en el
primer artículo del Protocolo de Tegucigalpa, sosteniendo que los
países "son
una comunidad económico-política que aspira
a la integración de Centroamérica" (que no ha sido parcialmente
cuestionada por
su realismo y por su lógica).
Primero, el problema radica más bien en que ha habido una
escasa
diferenciación conceptual respecto de la agenda
centroamericana y sus requerimientos jurídico-institucionales. Se
observa una
tendencia en distintos campos a entender lo
regional como la suma de la partes nacionales, y no como algo
cualitativamente
distinto. La palabra "integración" se utiliza
con frecuencia de manera indiscriminada, sin distinguir entre la
"integración"
propiamente dicha, en el sentido de procesos
que tienen como objetivo la creación de espacios unificados
sujetos a reglas
comunes, y las diversas formas de
"cooperación", en el sentido de acuerdos estáticos y de contenido
limitado.
Asimismo, se nota una tendencia hacia
propuestas para la unificación de criterios o normas, aún cuando
esto sea en al
opinión de muchos, innecesario.
Segundo, como ya se ha mencionado, el universo institucional
que fue colocado
bajo el paraguas del nuevo Sistema
Unico ya era muy diverso. Esta heterogeneidad se "unificó sin
mucho más que una
visión de una Centroamérica integrada
y una declaración del principio de "coordinación". En las
palabras del Artículo
8 del Protocolo de Tegucigalpa: "los
órganos e instituciones de integración...gozarán de autonomía
funcional en el
marco de una necesaria y coherente
coordinación intersectorial que asegure la ejecución eficiente y
el seguimiento
constante de las decisiones emanadas de la
Reuniones de Presidentes." Otros artículos se remiten a la
obligación de las
instituciones de observar los propósitos y
principios del Protocolo.
No hubo ningún cambio en la definición de los papeles de los
diferentes
organismos; no ha habido claridad en la
definición de "autonomía funcional", y se estableció la
coordinación como una
función no de los compromisos
institucionalizados sino de la evolución de la voluntad colectiva
de los
Presidentes. Como consecuencia, las "Bases de
Coordinación Internacional" adoptadas en 1993 se limitaron
esencialmente a
convocar semestralmente reuniones de los
Ejecutivos y asegurar la comunicación entre los organismos
regionales.
En algunos casos las nuevas estructuras institucionales que
fueron adoptadas
casos las nuevas estructuras
institucionales que fueron adoptadas después del Protocolo de
Tegucigalpa han
ayudado a aclarar las responsabilidades de
las entidades (véase figura 1).
iii. Los subsistemas y la coordinación del Consejo de
Ministros en
SICA. El protocolo de Guatemala y el
Tratado de Integración Social especifican cómo deberían quedar
estructurados
estos dos "subsistemas" dentro del SICA. El
Tratado Marco de Seguridad Jurídica también establece una
estructura explícita
dentro del SICA.
El Protocolo de Guatemala está en vigor para cuatro de los
cinco países que
participan en la Integración Económica y
fue ratificado por la Asamblea de Costa Rica en septiembre. Se
puede esperar
que la coordinación en el sector económico
sea fortalecida con la formación del gabinete económico
centroamericano.
La estructura de la integración social también es nueva (a la
fecha faltan
dos ratificaciones al tratado). Sin embargo
sobresalen ya algunos factores que influyen en la coordinación
interministerial
de este "subsistema". Por un lado, los
consejos sectoriales están acostumbrados a trabajar solos.
Además, como ya fue
señalado, algunos cuentan con largas
tradiciones de apoyo estrarregional.11 Por otro lado, las
realidades de la
coordinación nacional influyen en la capacidad de
coordinación regional (y en la capacidad de cumplimiento
nacional). El Consejo
de Integración Social (CIS) que debe
cumplir esta función está compuesto por los coordinadores de los
gabinetes
sociales nacionales. Empero, dichos gabinetes
no presentan el mismo grado de consolidación e influencia en todos
los países, y
los miembros del CIS en algunos casos
parecen no ejercer un papel fuerte de coordinación nacional.
El principio de un subsistema "cultural" se basa en la
referencia, en el
artículo 8 del Protocolo de Tegucigalpa, a la
necesidad de "garantizar el desarrollo, equilibrado y armónico, de
los sectores
económico, social, cultural y político". La
tareas fueron confiadas a la Coordinación Educativa y Cultural
Centroamericana
(CECC), que los ministros habían decididó
reactivar en 1990. Se cuestiona actualmente la necesidad de
contar con un
"subsistencia cultural" separado. De hecho, la
temática educativa ha sido "ubicada" por la SG-SICA en la
constelación actual en
el subsistema social, dejando muy poco
en el cultural.
El subsistema "ecológico" también ha surgido por una
asimilación conceptual
basada en la referencia en el Protocolo de
Tegucigalpa a un Nuevo Orden Ecológico en la región, aunque en
realidad no
existe una formalización estructural que
muestre al sector medio ambiente como un "subsistema" separado.
La tarea
relacionadas con esta área fueron asignadas a la
Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), creada
en 1989 como el
organismos que administraría y
dirigiría el "régimen" de cooperación regional que se iría
construyendo a base
de convenios particulares y de la
participación activa de organización no gubernamentales. Es
decir, la CCAD debe
promover la acción coordinada de las
instancias creadas por los acuerdos y las ONG.12
iv. Los subsistemas y las instituciones. La figura 2
presenta un
esquema de la situación actual de secretarías e
instituciones regionales en el marco de los subsistemas. Según el
cuadro de la
SG-SICA en la parte inferior de la figura 4,
diversas instituciones se ubican en más de un subsistema.
Aquí también se debe reconocer el esfuerzo ordenador que se ha
hecho. Sin
embargo, por el momento, este esquema
tiene un valor casi exclusivamente formal en la mayoría de las
instituciones.
Por lo general, parece que las Secretarías técnicas están
cumpliendo una
función de coordinación sectorial limitada con
respecto a las instituciones del "subsistema". En algunos
casos, esto
obedece a una débil capacidad asociada a una
falta de recursos. El caso más claro, quizás, es el transporte.
Se reconoce la
importancia de contar con una capacidad de
previsión estratégica, apoyo técnico y de coordinación de
esfuerzos con la
COCATRAM y los diversos comités y entidades
del sector. Esta tarea corresponde a la SIECA, que carece de los
recursos para
hacerla.
No obstante, el punto más importante es que la mayoría de las
instituciones
no forman parte de un sistema de
coordinación sustantiva institucionalizada, ya sea porque un
sistema de esta
índole no funciona o bien porque no es
necesario. En este último sentido, sobre todo en el caso de las
instituciones
de cooperación funcional especializada, no se
especificaba exactamente el significado de la nueva realidad
"sistémica" para su
trabajo. El CEPREDENAC, por ejemplo,
funciona de por si como una amplia red de organismos nacionales
involucrados en
la preparación ante desastres naturales, e
interactúan con diversos entes regionales en proyectos y programas
específicos.
No se determinó qué ganarían o aportarían
si se identificaran como miembros de un subsistema u otro.
En el subsistema económico, el sector industrial-tecnológico es
el ejemplo
más claro de un sector que funciona de
manera limitada debido a problemas de recursos y a la falta de
definiciones del
papel institucional (CTCAP, ICAITI). La
COCESNA, por otra parte, es casi completamente autónoma con
respecto a sus
funciones.
En el caso del sector social, la coordinación de la agenda en
materia de
salud parece corresponder a la Organización
Panamericana de Salud (OPS), incluyendo, en la práctica, al
COCISS, a pesar de
que la seguridad social es más amplia que
la salud; el CAPRE cumple funciones muy específicas y se apoya en
un convenio
con la agencia alemana GTZ; en fin,
resulta difícil captar cuál sería el papel de coordinación
sustantiva que puede
desempeñar la recién establecida SISCA
(sobre todo en virtud de los mínimos recursos con que cuenta
actualmente) con
respecto a las otras instituciones que figuran
en el cuadro de subsistemas.
En el subsistema ecológico, el sector que más requiere una
coordinación
directa entre instituciones regionales es el del
agua. La CCAD está trabajando con el CRRH en la búsqueda de un
enfoque
unificador del sector. Por lo demás, como ya
se señalo, la labor coordinadora de la CCAD cubre las instancias
creadas por los
convenios y las ONG pertinentes. A esto
hay que agregar la labor de armonización legislativa, por medio de
la Comisión
Interparlamentaria Centroamericana de
Ambiente y Desarrollo (CICAD), y de promoción de la cooperación
entre instancias
judiciales.
La sección precedente ya ha indicado algunos aspectos de la
definición y
funcionamiento de la propia Reunión de
Presidentes, que parecen relevantes en un proceso de diagnosis
y propuesta
de cambios.
También se ha hecho referencia a diversas características de
los Consejos de
Ministros, que convendría tener en cuenta
en todo proceso de fortalecimiento del sistema centroamericano.
Cabría agregar
aquí, por tanto, sólo una observación con
respecto al Consejo de Ministro de Relaciones Exteriores en
su calidad de
Organo Principal de Coordinación.
Dada la centralización de las decisiones políticas del Sistema
en los
Presidentes de la Coordinación del Sistema en los
Cancilleres, es vital que esta última función sea cumplida con la
máxima
eficacia. Considerando los múltiples frentes a
cargo de los Cancilleres y sus equipos técnicos, y la prioridad
natural que
tienden a atribuir a la agenda política y de
seguridad, por un lado, y a las relaciones extrarregionales, por
otro, sería
recomendable que utilizan al máximo los servicios
de los dos órganos permanentes del SICA creados para este fin: el
Comité
Ejecutivo y la Secretaría General.
El Comité Ejecutivo podría desempeñar una función clave para el
buen
funcionamiento del sistema. Entre las funciones
establecidas por el Protocolo de Tegucigalpa se cuentan:
i. "establecer las políticas sectoriales y presentar por
conducto de su
Presidentes al Consejo de Ministros de
Relaciones Exteriores, las propuestas que sean necesarias en
concordancia con
las directrices generales emanadas de las
Reuniones de Presidentes", y
ii. "Velar porque se cumplan las disposiciones del presente
Protocolo y
de sus instrumentos complementarios o actos
derivados".
Lo más importante es que el Comité fue concebido expresamente
como una
instancia intergubernamental técnico-
política de carácter permanente -debería reunirse ordinariamente
una vez por
semana-, que fortalecería tanto la preparación
adecuada de las decisiones como su seguimiento, mediante un
trabajo constante de
coordinación entre el Sistema Regional y
las administraciones nacionales, por un lado, y por la
colaboración con la
Secretaría General y la secretaría e instituciones
regionales, por el otro.
En la práctica, en cambio, el Comité Ejecutivo se reunió por
primera vez el 4
de mayo de 1995 y lo ha hecho sólo cinco
veces en 1995 y apenas dos en 1996.
Este segundo Organo Permanente del Sistema de Integración ha
enfrentado
ciertos problemas en sus tres años de
existencia.
Por diversos motivos, parece que la relación entre la SG y las
cancillerías
no ha sido óptima. Esto ha contribuido a
potenciar determinados problemas surgidos en el ejercicio de sus
funciones. Se
ha mantenido la figura de Secretaría pro
tempore, y se ha concentrado la función de preparación de
agendas en la
Cancillería del país que es vocero, aunque en
algunos países se propone adoptar en definitiva la figura de
Presidencia pro
tempore. La SG también es Secretaría
Permanente de la Reunión de Presidentes, de acuerdo con el
Protocolo de
Tegucigalpa, pero en la práctica parece que no ha
podido ejercer plenamente dicha función. De la misma manera,
sirve de
Secretaría de la Comisión Centroamericana de
Seguridad, de acuerdo con el Tratado Marco de Seguridad
Democrática pero, según
la información recibida, aparentemente
en la práctica de la Secretaría pro tempore asume también
esta función.
A su vez, la situación financiera de la Secretaría ha sido
difícil (véase el
cuadro 3). Para seguir operando se han tenido
que utilizar fondos donados por Taiwán destinados a la adquisición
de equipos y
a la capacitación. Cabe señalar que los
gastos administrativos se han mantenido relativamente bajos y en
general la
distribución del gasto es razonable.
Como parte de su responsabilidad de coordinación
interinstitucional, la
Secretaría General ha reunido a las secretarías e
instituciones, así como el Comité Consultivo, y ha trabajado para
promover la
comunicación entre ellos. Precisamente, sus
mayores logros parecen haberse obtenido en el campo de la
información y las
comunicaciones, por ejemplo:
i. publicación de anuarios sobre las instituciones de
integración;
ii. aplicación de las nuevas tecnologías de información para
fines de la
gestión de la integración, mediante la "Red
Ejecutiva de Sistemas de Información" (SICANet);
iii. creación de una Base de Datos para la Matriz Decisiones
de las
Reuniones de Presidentes;
iv. centralización de textos y documentos sobre el proceso
de
integración en el "Cajón de Información Pública", y
v. Organización del Banco de Información de perfiles de
proyectos y programas
regionales para facilitar las gestiones
de cooperación internacional.
Sin embargo, la Secretaría General, como parte de sus esfuerzos
de llevar la
coordinación interinstitucional a la práctica
o de promover el conocimiento y participación de la sociedad
civil, se ha
involucrado en proyectos concretos que,
independientemente de sus méritos, están más allá del papel
sistémico de la
organización.
SITUACION FINANCIERA DE LA SECRETARIA GENERAL DEL SICA
ANALISIS DE GASTOS DE OPERACION a/ La cuota aprobada es de 200.000 pesos centroamericanos por
país, con
opción de reducirla al participar los seis países.
b/ Depositó su instrumento de ratificación del Protocolo de
Tegucigalpa el 26
de junio de 1995.
c/ Depositó su instrumento de ratificación del Protocolo de
Tegucigalpa el 26
de marzo de 1996.
d/ Corresponden a la cuota corriente de 199.
e/ Proyecto para equipamiento de equipo de oficina,
fotocopiadoras, telefax,
computación servidor para SICANet y
adquisición de 2 vehículos.
f/ Proyecto de capacitación en SICANet y adquisición de equipo.
Paralizado
por redestinio de recursos a gastos operativos
ante mora en pagos de cuotas.
g/ Aprobados pero no desembolsados a la fecha.
Fuente: SG-SICA. 5 de noviembre de
1996. El Protocolo de Tegucigalpa nombra al Parlamento
Centroamericano (PARLACEN)
como "Organo de Planteamiento,
Análisis y Recomendación" del SICA. Estas funciones se basan en
las
provisiones de sus TRatado Constitutivo, en el cual
se atribuye al PARLACEN las tareas de: servir de foro para el
análisis de los
asuntos políticos, económicos, sociales y
culturales comunes y de seguridad, del área centroamericana;
impulsar y orientar
los procesos de integración y cooperación;
recomendar acciones y presentar proyectos de tratados y convenios
a los
gobiernos centroamericanos.
De hecho, autoridades del PARLACEN reconocen que este Organo se
encuentra
insuficientemente comunicado con
otras entidades del Sistema. No están definida su función
sistémica a nivel
regional; las entidades regionales no están
obligadas a consultarlo o informarlo. Tampoco hay una
coincidencia entre la
agenda de trabajo del PARLACEN y las
correspondientes a las asambleas y congresos nacionales.
No se vislumbra cómo el PARLACEN pueda llegar a tener una
función normalizada
a nivel del Sistema de Integración
( de las ALIDES) puesto que no cuenta, ni parece que lo vaya a
lograr en su
forma actual, con la participación de Costa
Rica.
Los trabajos realizados en este estudio sugieren que el
PARLACEN es poco
conocido e incluso ahora cuestionado en
Centroamérica.13 Al respecto, se plantea con mucha frecuencia por
qué si no
tiene funciones legislativas, debe sesionar
durante todo el año y otorgar inmunidades a los diputados. Existe
una impresión
generalizada de que su presupuesto es
muy alto14 y que sus resultados en beneficio de los países no se
corresponden con
los gastos incurridos.
Es un hecho que el PARLACEN recibe un alto porcentaje de las
transferencias
públicas a la institucionalidad en la
forma de aportaciones nacionales. Un país que participara en
todos los
organismos posibles que reciben cuotas debería
pagar unos 3.5 millones de dólares al año. Con una cuota de 1.7
millones de
dólares, el PARLACEN absorbe casi la mitad
de ese monto (véase de nuevo el cuadro 1). En todo caso, la cuota
anual al
PARLACEN superaría el monto total de las
cuotas y aportes a las instituciones regionales, con excepción de
la Corte.
esto no debería ser tomado como una justificación
para cualquier cambio. Lo deseable sería no comenzar por la parte
financiera,
sino por determinar las diferentes funciones
viables para una entidad parlamentaria regional que valiera la
pena financiar.
Una opción, tal como está proponiendo ahora la Comisión
Política del
PARLACEN, sería reformar el Protocolo de
Tegucigalpa en un sentido comunitario con objeto de otorgar al
PARLACEN poderes
verdaderos de consulta y control (al
estilo del Parlamento Europeo), lo que podría en principio
fortalecer su imagen
política y respaldo popular, así como
justificar ante la población el gasto que realiza. Sin embargo,
esta opción
parece no contar con una aceptación generalizada
en los países.
Otras opciones partirían de un cambio más profundo: es decir,
abandonar la
idea de diputados de tiempo completo y
directamente elegidos.
Una propuesta es transformar el PARLACEN en un foro que fomente
la confianza
y fortalezca los principios
democráticos, además de permitir la discusión periódica entre
diputados
nacionales alrededor de proyectos de convenios
regionales (al estilo de la Asamblea del Consejo de Europa). Esto
no sólo
reducirá el gasto sino que también podría reforzar
la participación de las asambleas nacionales en el proceso de
integración.
Como mencionó anteriormente, ha surgido un movimiento
alternativo incipiente
que incluye a Costa Rica, que se
manifiesta institucionalmente en el Foro de Presidentes de Poderes
Legislativos,
el Instituto Centroamericano de Estudios
Legislativos y la Comisión Interparlamentaria Centroamericana de
Ambiente y
Desarrollo. Este movimiento refleja una
tercera opción, que atribuiría un papel más protagónico a las
asambleas
nacionales. Esta opción se basa en gran medida en
el principio de armonización legislativa por medio de la acción
nacional
paralela (más al estilo del Consejo Nórdico). Si
bien este movimiento es poco conocido por ahora, parece reflejar
tendencias
importantes en las asambleas nacionales, y
podría ofrecer un camino alternativo para la participación
parlamentaria en un
proceso de integración más acorde con las
realidades y necesidades de Centroamérica.
El Protocolo de Tegucigalpa establece la Corte como órgano
encargado de
garantizar "el respeto del derecho en la
interpretación y ejecución del Protocolo de Tegucigalpa y sus
instrumentos
complementarios o actos derivados del mismo"
(Artículo 12). Sin embargo, el mismo artículo dice: "La
integración,
funcionamiento y atribuciones de la Corte
Centroamericana de Justicia deberán regularse en el Estatuto de la
misma". El
Convenio del Estatuto fue firmado por los
seis presidentes el 10 de diciembre de 1992.
Hasta octubre de 1996, solamente El Salvador, Honduras y
Nicaragua habían
ratificado el estatuto. El convenio está
pendiente de ratificación en Guatemala y Panamá. La Asamblea
costarricense en
septiembre de 1996 confirmó su no
ratificación. Se tiene la impresión de que esta decisión no va a
ser cambiada.
La Corte se ha instalado en Managua con la participación de
sólo tres
magistrados. En sus dos años de labor ha
conocido 10 consultas y dos asuntos contenciosos. También ha
estado activa en
el marco de la Comisión Permanente de
Organos Comunitarios del sistema de la Integración
Centroamericana, junto con el
Parlamento Centroamericano y la SG-
SICA.
Parece existir un amplio consenso en los países
centroamericanos con respecto
a la necesidad de una instancia
centroamericana jurídica que tenga las competencias, por ejemplo,
de conocer las
controversias entre Estados miembros; de
actuar como Tribunal de Consulta Permanente de las Cortes
Supremas de Justicia
de los Estados, con carácter ilustrativo",
o como "órgano de consulta de los órganos u organismos" del SICA
(Artículos
22a), d), e)). La Corte podría llegar a tener
un papel importante también en el desarrollo y aplicación de un
derecho de la
integración, aunque podría ser necesario
llegar a un acuerdo sobre los mecanismos centroamericanos para la
solución de
controversias15 y parecería deseable aclarar
las facultades de la Corte.
Así , el Artículo 22, inciso b) del Estatuto adjudica a la
Corte la facultad
de "conocer de las acciones de nulidad y de
incumplimiento de los acuerdos de los organismos del Sistema de la
Integración
Centroamericana".
En primer lugar, el Estatuto no específica cuáles son los
actores con derecho
a interponer recursos de esta naturaleza.
Existen dudas más fundamentales al respecto. se afirma que hay un
acceso
universal y directo a la Corte. Si así fuera, se
puede preguntar, por un lado, si esto no crearía el riesgo de una
situación
inmanejables en la práctica y, por el otro, si esto
no implicaría disminuir el involucramiento activo de los
tribunales nacionales
en el proceso de integración. Por otra parte,
surge una pregunta con relación al texto del Estatuto. El
artículo 22 g) dice
que la Corte podrá "Conocer de los asuntos que
someta directa e individualmente cualquier afectado por los
acuerdos del órgano
u organismo del Sistema de la Integración
Centroamericana". Puesto que el concepto de una sumisión directa
e individual
no parece muy claro, se puede preguntar si
la intención no era, o no debería ser más bien, que el acceso a la
Corte se
limite a las personas que sean afectados
directa e individualmente.16
Adicionalmente, se ha pretendido dar a la Corte otras
atribuciones que han
sido cuestionadas en algunos lados por ser
consideradas excesivas. El Artículo 22 f) parece otorgar
jurisdicción a la
Corte en casos de conflictos entre los "poderes u
órganos fundamentales de los Estados" nacionales. De hecho, esta
provisión fue
el motivo principal del rechazo del
Estatuto por la Asamblea Nacional de Costa Rica.
El presupuesto de 1996 es de un monto total de 1,575,400
dólares, compuesto
en partes iguales por las aportaciones de
los gobiernos de El Salvador, Honduras y Nicaragua. De este monto
total,
1,o42,082 dólares corresponden a los sueldos,
beneficios y gastos de los tres magistrados y sus suplentes.
Ellos tiene el apoyo de un secretario general, su adjunto, dos
colaboradores
jurídicos y un administrador. El personal
administrativo pareciera un poco excesivo, ya que confirma de 1o
secretarias,
dos conserjes, siete conductores y tres
miembros de seguridad.
En esta sección se presenta brevemente una apreciación de las
capacidades de
las secretarías e instituciones regionales
para cumplir con las tareas de la nueva agenda centroamericana, a
la luz de las
observaciones anteriores respecto del
funcionamiento del sistema. Un perfil informativo sobre cada
entidad se adjunta
en el anexo V.
i. Funciones. De acuerdo con el Protocolo de Guatemala,
la SIECA es el
órgano técnico y administrativo del
proceso de integración económica centroamericana, de todos los
órganos que no
tengan una Secretaría específica, y del
Comité Ejecutivo de Integración Económica (CEIE).
Esto implica que la SIECA debe dar asistencia técnica:
1. A los Gabinetes Económicos;
2. Al Consejo de Ministros Responsables y sus comités
técnicos, así como a
los Directores de Integración
Económica, de Aduana y otros;
3. Al Consejo de Ministros de Finanzas Públicas y sus
comités técnicos.
4. A los Ministros Responsables del Transporte (REMITRAN) y
sus comités, y
5. A los Jefes de Oficina de Propiedad Industrial de los
países del
Istmo Centroamericano.
En este marco, la SIECA debe dedicarse no sólo a las tareas más
tradicionales
asociadas con el Mercado Común
Centroamericano, sino que debe responder también a los nuevos
temas centrales de
la competitividad y la inserción
internacional, como la armonización fiscal, servicios, régimen de
competencia,
propiedad intelectual, que constituyen
desafíos complejos y conflictivos dentro de Centroamérica.
Adicionalmente, y a solicitud de los gobiernos, se asiste
directamente a los
negociadores comerciales centroamericanos
en sus actividades con terceros países. Cabe subrayar la
importancia fundamental
de estas negociaciones para la estrategia
de desarrollo de la región, la complejidad que suponen (los
múltiples socios y
amplio contenido de la agenda), así como los
desafíos que representa la preparación de Centroamérica con
relación a los
nuevos temas de la agenda internacional.
En la práctica, la SIECA se ha convertido también en un
recipiente y
evacuador de solicitudes de información y estudios
por parte de otras instituciones y órganos regionales.
Por último, la SIECA tiene programas de adiestramiento para
funcionarios
públicos y privados en asuntos relativos a la
integración. En lo que va de 1996, la SIECA informó haber
impartido 26 cursos
con una asistencia de 882 profesionales.17
ii. Recursos financieros. La capacidad de respuesta
de la SIECA
ha estado determinada en parte por los
problemas constantes de financiamiento que ha experimentado.
Las cuotas anuales que corresponden a los países son de 400,000
dólares.
Hasta el 31 de diciembre de 1995 los
gobiernos adeudaban a la SIECA un monto acumulado equivalente a
4,690,516
dólares, distribuido de la manera siguiente:
En 1996 los países han efectuado los pagos siguientes:
La entidad es pequeña, con un total de siete personas
(Secretario General,
tres profesionales y tres secretarias). No se
reportan problemas financieros. La única observación que se ofrece
aquí es de
índole sistémico.
Ha surgido una duda jurídica (y quizá política) respecto de su
base
institucional. El papel de la SG-CAC se ha apoyado
hasta ahora en un convenio firmado en septiembre de 1991 entre los
Ministros de
Agricultura de Centroamérica y el
Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para
la Agricultura
(IICA), que establece que la Secretaría del
CAC será asumida por la Secretaría del Consejo Regional de
Cooperación Agrícola
de Centroamérica, México y República
Dominicana (CORECA). Sin embargo, el CAC y su secretaría general
han recibido
una nueva base centroamericana por
medio del Protocolo de Guatemala, que acaba de entrar en pleno
vigor con la
ratificada por la Asamblea de Costa Rica (su
país sede).
Esta situación plantea una duda con relación a la
compatibilidad de los dos
status. Una opinión jurídica confirma la
incompatibilidad, subrayando que, si los países han acordado
establecer una
entidad regional por medio de un tratado,
entonces corresponde a los países mismos construirlo en la
práctica, y con sus
propios medios. Otros sostienen que sería
aceptable una mayor flexibilidad al respecto.
En el curso de la última década, el BCIE ha logrado
fortalecerse financiera
y organizativamente. La mora descendió de
10.2% (1990/1991) a 0.8% (1994/1995) y las utilidades retenidas se
han elevado
en el período que va de 1991 a 1996. Por
otro lado, el Banco ha mejorado su imagen y ha consolidado su
posición sólida y
privilegiada con relación al conjunto de las
instituciones centroamericanas. Se reconoce el robustecimiento de
sus
capacidades como resultado del esfuerzo de
modernización, que todavía está en marcha, y se aprecia también la
continuación
de las labores de reorientación,
culminando con el nuevo documento de Estrategia de Mediano Plazo
1996/2000.
También, ha mantenido relaciones de
cooperación con las Secretarías y otras instituciones por medio
del otorgamiento
de apoyo financiero y, en menor medida,
mediante la realización de iniciativas conjuntas de cooperación
técnica. Sin
embargo, en los últimos años pareciera que el
Banco ha debilitado su participación en los foros de la
integración regional.
Con todo, este proceso ha entrañado cambios en la naturaleza y
misión del
Banco que merecen la reflexión, en el marco
de una evaluación del sistema regional, mientras que otros temas
sensibles
todavía quedan por abordarse.
En primer lugar, la incorporación de miembros extrarregionales
(Taiwán,
México, Argentina)18 ha contribuido en forma
significativa al fortalecimiento del capital del Banco. En efecto,
el capital
suscrito se incrementó a 2,000 millones de
dólares, de los cuales 51% (1,020 millones) pertenecen a los
países regionales y
49% (980 millones) a los extrarregionales.
Aun cuando aparentemente los miembros extrarregionales son
respetuosos de la
agenda centroamericana del Banco, es un
hecho que este ha dejado de ser una institución exclusivamente
centroamericana.
Segundo, a pesar de los esfuerzos de las autoridades del
Banco, no hay un
consenso sobre la nueva estrategia. En este
sentido, aunque no se cuestiona el principio de un enfoque cada
vez mayor hacia
el sector privado en apoyo al modelo de
orientación hacia afuera, los créditos (que algunos consideran
caros) tienen
plazos tales que los gobiernos enfrentan
problemas en beneficiarse de ellos, por restricciones nacionales o
por las
condicionalidades del Fondo Monetario
Internacional.
En cuanto al ingreso al mercado de capitales, es importante
acotar que puede
resultar más complicado de los que
algunos juzgan. Pese a que el BCIE ha tomado medidas para su
fortalecimiento,
pareciera que la atracción de inversiones y
captación de capitales en el mercado requerirá de mayores
esfuerzos. Por otra
parte, el BCIE se halla actualmente
reestructurando las obligaciones de Nicaragua, que sumaban 534
millones de
pesos centroamericanos al 30 de junio de
1996. Se prevé una situación similar en Honduras, cuyas
obligaciones son algo
superiores. Los dos países actualmente
totalizan alrededor de 57% de la cartera vencida.
El proceso de modernización institucional continúa y se está
implantando una
reorganización. Pese a ello, es oportuno
advertir que la proporción del personal administrativo con
relación al total
también sigue siendo alta (42%).
El ICAITI se creó en 1956 con objeto de atender la prestación
de asesoría en
la instalación de nuevas industrias; la
provisión de información tecnológica al sector público y privado;
el desarrollo
de productos y procesos por medio de la
investigación aplicada y la formulación de normas de calidad de
productos
centroamericanos.
El ICAITI cuenta actualmente con una importante capacidad en el
área de
netrología, análisis de productos,
normalización y control de calidad. El instituto utiliza esta
capacidad para
ofrecer asistencia integral a empresas, entre otras
para alcanzar normas ISO. También efectúa una labor de
investigación y
desarrollo en varias áreas. Actividades de interés
se han realizado en conservación energética y reducción de fuentes
de
contaminación, entre otros campos.
Ahora bien, su particular estilo de desarrollo, y
principalmente su fuerte
concentración en Guatemala, ha implicado una
serié de problemas. Los Gobiernos de otros países no siempre han
aprobado las
cuotas obligatorias; la precaria situación
financiera ha significado una disminución en la calidad de
trabajo; la
credibilidad del instituto con el sector privado se ha
visto erosionada. La calidad del trabajo; la credibilidad del
instituto con el
sector privado se ha visto erosionada.
En consecuencia, el ICATI enfrenta dos problemas graves
actualmente: una
crisis financiera que amenaza su
supervivencia, e incertidumbres extendidas en Centroamérica en
cuanto a su
futuro papel en la nueva agenda
centroamericana.
Los países miembros no han cumplido con las aportaciones
ordinarias, que se
han acumulado por un monto de más de 6
millones de dólares (aunque han sido más puntuales en pagar las
cuotas a cuenta
de servicio).
Entre 1991 y 1995 el ICAITI reporta déficit reporta déficit
presupuestario
anuales que, acumulados, suman 2,120,000
dólares. estos déficit se financiaron con anticipos de fondos
para proyectos
específicos, provisiones no efectuadas,
préstamos locales y regionales y llamamientos de cuentas por
pagar. Al 30 de
septiembre de 1996 los saldos por pago de
préstamos locales y regionales ascendían a 1,697,800 dólares.19
Sin embargo, el análisis realizado sugiere que parte de la
crisis se debe
también a fallas en la gestión de la institución (y
en su supervisión). Por ejemplo, el ICAITI tiene ingresos
sustantivos por
servicios que presta al sector privado. De 1990 a
1995 estos ingresos sumaros 3,623,700 dólares. En caso de haberse
incorporado
todos los costos indirectos no imputados,
el ICAITI habría obtenido de 1991 a 1995 la suma adicional de
1,019,000 dólares
por los servicios prestados al sector
público y privado.20
En 1996 el ICAITI ha suprimido plazas. En enero la sede tenía
123 plazas y
10 en las delegaciones; el 10 de octubre las
plazas eran 106 en la sede y 8 en las delegaciones. Se propone
que el 31 de
diciembre de 1996 el personal total ocupe 83
plazas en la sed y 5 en las delegaciones. Así. se suprimirían 18
puestos
profesionales, 19 administrativos y 8 técnicos. No
obstante, la relación de personal administrativo con el
profesional parece
todavía muy alta (29/36 o sea 80.5%). Aún
tomando en consideración el personal técnico, la relación será de
29 a 59, es
decir, casi 50%, lo cual es todavía
relativamente elevado. Parece difícil explicar por qué el ICAITI
no racionalizó
su personal antes de 1996, ya que sus
dificultades financieras datan de varios años.
El ICAP fue creado con la misión de apoyar la modernización de
las
administraciones centroamericanas en el marco del
proceso de integración regional por medio de la capacitación,
formación y
consultoría.
En décadas pasadas, el ICAP ocupó un lugar de prestigio y
excelencia en el
esquema institucional centroamericano. En
lo últimos años, en cambio, esta institución ha caído en una
situación de
debilidad y aislamiento, e incierta en cuanto a sus
finanzas.21
Los ingresos efectivos se han ido reduciendo, provocando una
contratación de
las actividades de la institución. Aun así,
en los últimos años se aprecia una tendencia al aumento de los
gastos de la
dirección y de la áreas administrativas.22
Por otra parte, las encuestas realizadas sugieren con los
Gobiernos, el ICAP
ha entrado en una creciente dependencia de
la cooperación internacional y de la venta de servicios, lo que ha
ejercido un
efecto no siempre claro en el fortalecimiento de
sus funciones esenciales ante los Gobiernos, las cuales se volvían
cada vez más
difíciles de percibir.
En los últimos años, el ICAP no logró consolidar una área
fuerte de
capacitación especializada de funcionarios en
administración pública, o en temas relacionados con la integración
regional, a
niveles superiores de los que se ofrecía a nivel
nacional. Se dedicó, por ejemplo, a desarrollar maestrías
(mientras que esta
actividad correspondería más bien a las
universidades, algunas de las cuales han tenido avances
importantes en este
campo en los últimos años) y a ocuparse
excesivamente del sector salud, en particular.
Al mismo tiempo, las dificultades financieras, en conjunto con
problemas de
índole interna, llevaron a que una gran
proporción de los profesionales más calificados abandonaran el
Instituto. En
lugar de ser visto como más avanzado que los
países y servir de centro de excelencia y de vanguardia, se le
consideró más
bien un poco atrasado en el conocimiento.
Frente a esta situación, finalmente, se mostró poco activismo y
creatividad
en la búsqueda de soluciones. Hubo un
repliegue y dependencia de proyectos estrarregionales.
Esta Secretaría, que ha sustituido a la Comisión regional de
Asuntos Sociales
(CRASD) a raíz de la entrada en vigor del
tratado de integración Social (TIS), todavía se encuentra en el
proceso de
organización física en Panamá y de consolidación
de su lugar en el sistema centroamericano.
De acuerdo con el TIS, sus funciones son velar a nivel regional
por la
correcta aplicación del Tratado y los demás
instrumentos y decisiones, realizar las tareas que el Consejo de
Integración
Social le encomiende, y servir de enlace de las
acciones de las otras subsecretarías del sector.
Como ya se señaló, el social es un "subsistema" en
consolidación, a pesar de
la estructura formal relativamente precisa
por el TIS. De todos modos, los objetivos específicos de una
acción regional en
materia social no están bien determinados,
aunque ahora parece posible acordar un documento general sobre una
Política
Social Regional. Naturalmente esto ha tenido
consecuencias para la definición de la misión de la Secretaría.
Por otra parte,
en el área de salud ya existe una presencia
predominante de la OPS (con lo cual se firmó un acuerdo de
cooperación en mayo
de 1996)
La Secretaría comenzó a operar en marzo de 1996, y desde
entonces ha
enfrentado diversos problemas.
La SISCA apenas está comenzando a recibir las primeras
contribuciones de los
Gobiernos en parte al hecho de que dos
países todavía no han ratificado el TIS y Nicaragua lo hizo recién
el 1 de
agosto de 1996, lo que ha impedido la
transferencia de fondos con estos casos. Sin embargo, la SISCA ha
podido
funcionar con el apoyo financiero de Taiwán.23
Por otra parte, diversos motivos parecieran haber impedido que
se establezca
una relación de plena interacción entre el
Secretario y los ministros.
El INCAP, que se ocupa de la solución de los problemas
alimentarios o
nutricionales de la región, es por un lado parte
del sistema interamericano. A solicitud de los Ministros de
Salud, la OPS se
encargó del Instituto en 1949. El INCAP
funciona como uno de los dos centros especializados de nutrición
que mantiene la
OPS en la América. Con la aparición de
la SICA, la OPS pidió al INCAP que la representara ante el SICA.
La OPS es
miembro del Instituto en su propio nombre, e
integra el Consejo Directivo junto con los Ministros de Salud de
los países del
Istmo. La OPS aporta alrededor del 40% del
presupuesto total.
Por otra parte, el INCAP es reconocido como una institución
centroamericana.
Figura explícitamente en el tratado de
Integración Social y recibe mandatos presidenciales; en especial,
asume la
responsabilidad del Programa de Seguridad
Alimentaria Nutricional, que constituye un eje importante en la
nueva agenda
centroamericana.
Con todo, esta dualidad no ha sido motivo de grandes problemas.
Actualmente
de está revisando el documento
constitutivo que deberá, entre otras cosas, especificar más las
formas de
coordinación con la SICA y de administración por
la OPS.
Cabe subrayar que el INCAP ha pasado por un proceso de grandes
cambios desde
la década de los ochenta. En 1989,
finalizada la época del flujo masivo de recursos externos a
Centroamérica (el
INCAP recibió unos 17 millones de dólares),
había 600 personas en el INCAP, ubicadas principalmente en la sede
en Guatemala
desde donde se realizaban misiones a
los otros países. Se criticaba el enfoque tanto de la
investigación como la
cooperación, alegando que no correspondía a las
necesidades de los países.
El INCAP ha ido adoptando un enfoque descentralizado, basado en
acciones e
investigación de aplicación concreta,
realizadas de acuerdo con prioridades discutidas por los países.
Los
comentarios recibidos al respecto en los países sugieren
en este cambio se aprecia bastante.
El número de personal ha ido disminuyendo constantemente, de
248 en 1992 a
201 en 1993, 183 en 1994, 121 en 1995,
98 en 1996. Se ha mejorado la proporción de servicios técnicos
frente a los
profesionales, así como la proporción de
profesionales con títulos superiores, pero se ha mantenido el
porcentaje muy
elevado de guatemaltecos entre el total de
personal (84% en 1992, 83.56% en 1995).
Finalmente, se debe mencionar que la auditoría externa
realizada sobre el
período 1994-1995 constata un mejora
satisfactoria, lograda por efecto de las iniciativas a dotadas
para asegurar su
situación financiera ante las insuficiencias
señaladas en el presupuesto ordinario de 1993-1994.24
La Secretaría Ejecutiva de la CCAD es la entidad regional
coordinadora,
catalizadora, facilitadora y promotora en el
área del medio ambiente, que además debería dar seguimiento a los
compromisos
adquiridos y seguras que el área
ambiental sea tomada en cuenta de manera adecuada en el desarrollo
de cualquier
política. Sus tareas de coordinación ya
han sido comentadas en una sección anterior.
La Secretaría goza de una imagen positiva en Centroamérica, y
se la
caracteriza en las apreciaciones por su dinamismo
y eficacia, además por prestar buenos servicios de coordinación e
información.
Cuenta con 12 personas en nómina
(Secretario Ejecutivo, cinco profesionales y seis
administrativos). A pesar de
no todas las cuotas de los Estados Miembros
han sido pagadas -la acumulación de cuotas no pagadas alcanza
189,070 dólares-,
el desarrollo de la Secretaría y los
proyectos regionales no se han visto afectados, ya que estos
últimos se
financian con aportaciones de diferentes agencias
internacionales o Gobiernos extranjeros.
De hecho, la CCAD está canalizando una cantidad muy importante
de recursos
internacionales, debido al aumento
general del interés por aunar esfuerzos para proteger el medio
ambiente y los
recursos naturales. Entre 1993 y 1996 la
CCAD ha gestionado una totalidad de casi 35 millones de dólares
(incluyendo
diversos proyectos plurianuales que no han
comenzado todavía).
En este marco se aduce con frecuencia la necesidad de
fortalecer la
institución y de planificar a corto y mediano plazo,
así como de tomar en cuenta los costos causados a las
organizaciones nacionales
al hacer compromisos o proyectos
regionales. Cabe señalar que, teniendo en cuenta la importancia
fundamental de
la coordinación intersectorial para el logro
de los objetivos ambientales, la propia Secretaría ha manifestado
la opinión de
que sería benéfico contar con una Secretaría
unificada.
El CSUCA es la más antigua entre las instituciones regionales,
habiendo sido
creadas en 1948. Actualmente reúne 13
universidades públicas de 7 países. Estas universidades realizan
los aportes
que constituyen el presupuesto operativo de la
Secretaría Permanente.
El CSUCA ha pasado por diversas etapas en su historia,
incluyendo algunas
fases recientes caracterizadas por graves
problemas financieros y otros.
Su programa actual se basa en el Segundo Plan de Integración
Regional de la
Educación Superior (PIRESC II):
Por un lado, se busca un fortalecimiento de la educación
superior en
Centroamérica, y un apoyo al proceso de
integración, mediante las relaciones entre universidades.
Pretende crear una
estructura operativa compuesto por Sistemas
Universitarios Regionales, Redes Académicas Regionales, Convenios
Universitarios
Regionales, y Areas de TRabajo.
Dichas áreas incluyen un sistema de evaluación de calidad y
acreditación
universitaria que permita mejorar la calidad
académica y flexibilizar el reconocimiento de diplomas y el
ejercicio de
profesionales, el desarrollo de carreras y posgrados
regionales.
Por el otro lado, el objetivo es contribuir al desarrollo
regional en un
sentido más amplio mediante el establecimiento de
una nueva relación entre las universidades y la sociedad
centroamericana.
Los comentarios recibidos sobre la institución han sido mixtos.
Sugieren que
el CSUCA todavía no ha logrado superar
las consecuencias de las crisis pasadas en términos de su imagen,
y por otra
parte, que podría ser conveniente identificar
nuevas formas de apoyo a las universidades nacionales, además de
desarrollar las
comunicaciones y acuerdos inter-
universitarios.
A continuación, se presentan las principales conclusiones del
presente
estudio, divididas en tres grupos, con relación a:
la institucionalidad y los Organos; las Secretarías e
instituciones regionales y
el nivel nacional.
i. Los presidentes han contribuido decisivamente al
dinamismo del proceso,
pero pereciera que su esfuerzo de definir
agendas y emitir mandatos ha rebasado en muchos casos las
capacidades
institucionales disponibles para llevarlos a cabo.
ii. Asimismo, ha faltado un mecanismo que ayudara a los
presidentes a
configurar una visión prospectiva de largo
plazo que contribuyera a asegurar el seguimiento de la agenda.
iii. No existe una instancia centroamericana con las
características de
un verdadero thik-tank (centro de investigación)
que ofrezca a las autoridades una visión estratégica de futuro,
aunque en
diversas instituciones se realizan esfuerzos en este
sentido.
iv. Los mecanismos de coordinación sustantiva permanente
prevista para
el Sistema en el Protocolo de Tegucigalpa
(Comité Ejecutivo y Secretaría General) no han podido entrar en
plena operación.
v. El principio de los "subsistemas" no está proporcionando
una base adecuada
para manejar las diversidades y
complejidades del universo de organizaciones y de la agenda
centroamericana.
vi No se han evidenciado todavía las posibles ventajas y
desventajas de
contar con secretarías técnicas
funcionalmente autónomas y geográficamente separadas. Quizás
convendría
explotar nuevas opciones para concentrar, en
el núcleo de un sistema más flexible y diferenciado que el actual,
las funciones
de previsión integral, de conjunto y de largo
plazo; coordinación intersectorial de políticas; coordinación
jurídica de
regimenes y normas comunes, y control del
cumplimiento.
vii. De acuerdo con las encuestas analizadas y las
entrevistas
realizadas, el Parlamento Centroamericano parece no
estar suficientemente relacionado con otros órganos e
instituciones, y han
surgido cuestionamientos sobre sus funciones y
atribuciones.
viii. El presupuesto de ingresos de todas las instituciones
equivaldría a
0.2% del PIB centroamericano. El monto del
financiamiento que corresponde a los países es relativamente bajo.
Los
gobiernos debían aportar 14,555,000 pesos
centroamericanos en 1996 y las instituciones públicas autónomas
2,851.000.
Además, está concentrado en unas cuantas
instituciones.
ix. Un país que participara en todos los organismos
existentes debería
gastar unos 3.5 millones de dólares al año en
cuotas. Con una cuota por país de 1,7 millones de dólares, el
Parlamento
Centroamericano absorbe casi la mitad de ese
monto máximo. En todos los casos, esto superaría el monto total
de las cuotas y
aportes a las instituciones regionales no
autofinanciadas a excepción de la Corte Centroamericana de
Justicia. En la
práctica, además, las cuotas a las otras
instituciones regionales a menudo no se pagan con regularidad.
x. Las irregularidades en el cumplimiento financiero de los
diversos
compromisos asumidos por Gobiernos en
materia de integración, han afectado seriamente la capacidad de
las
instituciones centroamericanas, muchas de las cuales
han recurrido a la prestación de servicios, incluyendo proyectos
con terceros,
que no siempre corresponden a su misión
original.
xi. Con frecuencia se argumenta en los países que las
autoridades
nacionales correspondientes quizás podrían haber
hecho más para controlar la gestión de las instituciones. Un
sistema automático
de financiamiento, acompañado de nuevos
mecanismos institucionalizados de supervisión y auditoría,
facilitaría las
tareas tanto de los Gobiernos como de un "núcleo"
de entidades regionales que se identifiquen sobre la base de las
funciones
sistémicas que cumplen. No es evidente si un
mecanismo automático de este tipo debería extenderse a todo el
universo de
entidades existentes.
xii. Las prácticas (no se puede hacer referencia a una
política) de
personal en la institucionalidad regional requiere un
cambio hacia una mayor profesionalización y sistematización, de
acuerdo con
normas internacionales. Esto debería cubrir
no sólo el procedimiento de nombramiento de los directivos, sino
también el
principio de representación nacional.
xiii. El proceso de integración tiene escaso apoyo público y
participación
social. Sería necesario explorar más allá de
las instancias consultivas institucionalizadas que han comenzado a
operar a
nivel regional, nuevas iniciativas para fomentar
las interacciones entre las "fuerzas vivas", y fortalecer el
conocimiento mutuo
entre las sociedades.
xiv. El papel de las asambleas y congresos nacionales en el
proceso de
integración está siendo replanteado mediante los
nuevos foros interparlamentarios que han surgido. Este movimiento
hacia la
cooperación y armonización legislativa, por
medio de la acción paralela de las asambleas nacionales, merece
ser estudiado
con detenimiento en el marco de reflexiones
sobre los principios básicos del sistema centroamericano.
A nivel de las secretarías e instituciones individuales, se han
identificado
los siguientes puntos que merecen atención
prioritaria:
i. De acuerdo con el Protocolo de Tegucigalpa, la
Secretaría General del
sistema de la Integración Centroamericana
(SG-SICA) debería desempeñar un papel central de coordinación y
seguimiento
global. Sin embargo, la evidencia sugiere
que no ha obtenido el espacio y el apoyo idóneos para sus labores,
y la relación
entre la Secretaría General y la Cancillerías
no refleja un nivel óptimo de comunicación y fluidez.
ii. La Secretaría Permanente del Tratado General de
Integración
Económica Centroamericana (SIECA), a pesar de
que está llamada a realizar cada vez más tareas clave en la nueva
estrategia
centroamericana de desarrollo, carece de los
recursos necesarios para responder adecuadamente a los nuevos
retos. Es urgente
establecer un mecanismo o mecanismos
automáticos que aseguren un financiamiento adecuado, tal como fue
acordado, y
tomar medida para fortalecer los recursos
humanos.
iii. La Secretaría de Integración Turística Centroamericana
(SITCA)
necesita un aumento de sus recursos para cumplir
las acciones que le han sido solicitadas en el área de turismo y
que entrañan
amplios beneficios para toda la región.
iv. Es necesario puntualizar la naturaleza de una agenda
regional en
materia social (lo que en parte está haciendo la
propia Secretaría de Integración Social-SISCA) y el lugar que los
Ministros
quieren asignar a la Secretaría; asimismo,
conviene demostrar la eficacia de la Secretaría mediante mayores
flujos de
información y otras tareas de coordinación
sustantiva, lo que, a su vez, requeriría asegurar a la Secretaría
el apoyo
mínimo necesario para cumplirlas.
v. Existe un cierto consenso de que se requiere un
instituto de excelencia y
de apoyo para los procesos de
modernización del estado, así como un centro de capacitación de
funcionarios y
de apoyo a los Gobiernos y las
instituciones, en materia de las capacidades para la gestión de la
cooperación e
integración regional. El Instituto
Centroamericano de Administración Pública (ICAP) pareciera
encontrarse en una
situación que exigiría una revisión de su
estructura y modalidades de trabajo, para que esta entidad pueda
cumplir con
estas funciones.
vi El instituto Centroamericano de Investigación y
Tecnología Industrial
(ICAITI) enfrenta una emergencia
financiera, y tiene una débil inserción institucional en el marco
regional. Se
sugiere explorar una redefinición de sus
funciones, en conjunto con una consideración de un nuevo papel
para la
Secretaría Técnica de la Comisión para el
Desarrollo Científico y Tecnológico (CTCAP).
vii. En virtud de los cambios recientes en la estructura del
mercado, en
el contexto de las privatizaciones en los países,
se recomendaría una redifinición de las funciones de la Comisión
Técnica
Regional de Telecomunicaciones (COMTELCA),
lo que requiere un estudio técnico más especializado.
viii. Asimismo, convendría que el Consejo de Electrificación
de América
Central (CEAC) se reorganizara estructural,
funcional y financieramente para poder enfrentar las nuevas
necesidades
derivadas de los cambios por los que atraviesa el
subsector electricidad.
ix. Parece conveniente contemplar también un fortalecimiento
institucional del Comité de Cooperación de
Hidrocarburos de América Central (CCHAC).
x. Pareciera que la Cooperación Centroamericana de
Servicios de Navegación
Aérea (COCESNA) está siendo
cuestionada en algunos países. sería conveniente aclarar las
razones de este
cuestionamiento, y establecer abiertamente cuál
sería la viabilidad técnica y financiera, y el deseo real de
abandonar un
servicio común de navegación aérea entre los países
centroamericanos.
xi. En el sector del agua, convendría apoyar los esfuerzos
en curso
para asegurar un enfoque integrado de uso y
conservación de este recurso. Con todo, habría que evaluar si
conviene
consolidar a la Comisión Regional de Recursos
Hidráulicos (CRRH) como una institución regional o si sería más
oportuno
integrar su función dentro de otra institución
regional, o en el marco de una organización interamericana.
xii. Asimismo, sería esencial el papel institucional del
Centro de
Coordinación para la Prevención de los Desastres
Naturales en América Central (CEPREDENAC), con objeto de
fortalecer las
capacidades de respuesta en esta área.
Otras instituciones no mencionadas en los puntos anteriores
podrían casi en
todos los casos ser sujetas a cambios y
mejorías. En particular, se nota la posibilidad de reducir la
proporción sobre
el total del personal y de los gastos
administrativos en varios casos.
En diversos grados, la capacidad nacional de coordinar las
tareas de la
agenda centroamericana de todos los países
muestra las siguientes características:
Por otra parte, se observa una insuficiente vinculación entre
el nivel
regional y el nivel nacional tanto en términos de
políticas (insuficiente inserción de los objetivos de integración
en los planes
nacionales de desarrollo) como de estructuras
(por ejemplo, inconsistencias entre los marcos jurídicos, o
inadecuados canales
de comunicación).
PERIODOS DE CREACION DE LAS INSTITUCIONES
CENTROAMERICANAS
SEDES DE LOS ORGANOS E INSTITUCIONES REGIONALES
1/
Cuadro 1
CENTROAMERICA: APORTES DE LOS GOBIERNOS A LA
INSTITUCIONALIDAD REGIONAL
CON RESPECTO
A SUS GASTOS TOTALES
(1) Véase los documentos de la CEPAL: bases para la
evaluación de la institucionalidad regional centroamericana (versión
revisada). Documento de discusión, 9 de sepotiembre de 1996,
pàgs 9-14 y Estrategias y opciones para el fortalecimiento y
racionalización de la institucionalidad centroamericana (primer
borrador). Documento de discusión, 16 de diciembre de 1996, pág
2.
(2) Con el objeto de definir con mayor presición las
orientaciones estratégicas del proceso, los Representantes de Alto
Nivel están efectuando actualmente actividades de consulta política
con los Gobiernos.
(3)A los consultores nacionales se encargaron la tareas de
identificar las percepciones nacionales de las instituciones
centroamericanas, así como recopilar insumos detallados que
permitieran el análisis de la organización nacional pata la
integración.
(4)Ministros de Salud-OPS; Ministros de Trabajo-OIT-OEA;
CTCAP-OEA; CECC-UNESCO.
(5)En octubre de 1996, en esta situación se ubicaría sólo El
Salvador. El Gobierno de Honduras había suscrito su participación en
todas las entidades, pero faltaba la ratificación del Tratado de
Integración Social por parte de la Asamblea.
(6)El monto total de los aportes de los países no corresponde
a 6 veces la cifra total en el cuadro1, puesto que no todos los
países participan en cada entidad.
(7)Véase los documentos preparados por la Secretaría General
del SICA, Elementos Fundamentales, Evaluación de los Organos e
Instituciones de la Integración Centroamericana, 15 de octubre
de 1996.
(8)Numeral 4, Agenda de Guatemala del 29 de octubre de 1993.
(9)Anteproyecto de Reglamento de Actos Normativos del Sistema
de la Integración Centroamericana (SICA/CE/95/005), 23 de agosto de
1995. Versión revisada durante la IV Reunión del Comité Ejecutivo el
22 de agosto de 1995, sobre la base del anteptoyecto presentado por
la Secretaría General del SICA.
(10)La SG-SICA propuso en agosto de 1994 un Mecanismo de
Coordinación para la Preparación de Iniciativas y Seguimiento de las
Decisiones de la Reunión de Presidentes Centroamericanos, en el cual
la Secretaría General cumpliría una función central de "análisis y
consolidación" en coordinación con las Secretarías Técnicas, que
pueden apoyarse en las instituciones especializadas. El énfasis de
esta propuesta es mejorar la documentación e intercambio de
información en la preparación de iniciativas. De hecho, sin cambios
mayores a las estructura institucional y en las capacidades de las
entidades involucradas, es difícil juzgar qué más se puede esperar
al respecto.
(11)Por ejemplo, las Reuniones del Sector Salud (RESSCA)
todavía como secreatría a la OPS; la agenda de COCISS se define
también en la práctica por la OPS y la UNESCO tiene una fuerte
influencia en las reuniones de los Ministros de Educación, cubriendo
la mitad de estos gastos.
(12)Los principales acuerdos firmados hasta la fecha han sido
el Convenio para la Conservación de la Biodiversidad y Protección de
Areas Silvestres Prioritarias en América Central, el Convenio
Regional sobre Cambios Climáticos y el Convenio Regional para el
Manejo y Conservación de Ecosistemas Naturales Forestales y el
Desarrollo de Plantaciones Forestales. Las instancias creadas son
consejos formados por funcionarios encargados de las áreas
específicas. En estas áreas, la SE-CCAD también coordina los
esfuerzos de una serie de entidades no gubernamentales, tales como,
en el caso de los bosques, la Coordinadora Indígena y Campesina de
Agroforestería Comunitaria Centroamericana, la Asociación
Centroamericana de Profesionales Forestales, La Cámara
Centroamericana de Empresarios Forestales.
(13)De acuerdo con una encuesta de Borges & Asociados, de
septiembre de 1996, el PARLACEN era poco conocido y un porcentaje
reducido de los entrevistados tenía una imagen positiva de él en
Guatemala. Las entrevistas nacionales realizadas en el marco del
presente Programa evidencian el cuestionamiento del PARLACEN en los
países.
(14)El presupuesto para 1997 es de 8.5 millones de dólares,
que resultan de la suma de los aportes de cinco países. De este
monto, 1,624.000 dólares corresponden a sueldos de diputados, y
3,342,000 dólares a dietas y viáticos de diputados. Cabe subrayar
que el monto recibido por cada diputado es menor de lo que con
frecuencia se supone. El sueldo básico mensual es de 1,200 dólares.
Las dietas y viáticos mensuales suman otros 2,600 dólares. La suma
de estos dos conceptos asciende a 3,800 dólares.
(15)El 12 de julio de 1996, la Corte resolvió que el
Anteproyecto de Reglamento Centroamericano sobre Procedimientos para
Resolver Controversias en las RTelaciones Intrarregionales está en
contradicción con los Protocolos de Tegucigalpa y de Guatemala y con
el Copnvenio de Estatuto de la Corte, "en cuanto que contraviene las
facultades y atribuciones de competencia exclusiva y excluyente de
esta Corte". Esta posición presenta algunas dificultades en la
práctica. Si bien parece haber consenso sobre la conveniencia de
que una instancia regional pueda conocer las controversias entre los
países, no es así con respecto a los problemas que se enfrentan en
la actividad comerciual, que requieren una solución rápida, y a
aveces informal.
(16)Vale la pena comparar dicho artículo con el Artículo 173
del tratado de Roma, cuarto inciso. Toda persona física o jurídica
podrá interponer, en las mismas condiciones que los actores
privilegiados, recurso contra las decisiones de las que sea
destinataria y contra las decisiones que, aunque revisen la forma de
un reglamento o de unba decisión dirigida a otra oersona, le ofrecen
directa e individualmente".
(17)Por mandato de los Ministros Responsables, la SIECA tiene
que financiar sus funciones de capacitación con el producto de la
venta de los formularios aduaneros de exportación (a la SIECA deben
entregarle 1 peso centroamericano pord cada formulario vendido que
le cuesta 2 pesos centroamericanos a cada usuario, y son vendidos
por los Bancos Centrales y las Cámaras de Comercio e Industria y por
Asociaciones de productores - exportadores regionales). Sin embargo,
el Banco Central de Reserva de El Salvador, por ejemplo, uno de los
beneficiarios del adiestramiento, se opone a esta disposición de los
Ministros de Integración por considerarla ilegal, ya que alega que
sólo la Asamblea Legislativa puede imponer impuestos. También
algunas cámaras de comercio se oponen a entregar a la SIECA los
fondos que han colectado. La SIECA estima que podrían ingresar unos
200,000 dólares al año por los formularios bajo las actuales
condiciones de demanda, si todos los colectores les enviaran los
fondos, suma que podría financiar el entrenamiento de los propios
funcionarios de la SIECA en el exterior y otras acitividades de
capacitación.
(18)Colombia ha aprobado su adhesión. En octubre estaba
pendiente el depósito de los instrumentos de ratificación en SICA y
el pago en efectivo. Asimismo, pareciera que existe interés por
parte de Chile y la República de Corea.
(19)
(20)Por otra parte, el ICAITI contabiliza en su presupuesto
ordinario los aportes de los organismos regionales para llevar a
cabo proyectos específicos, que sumaron 3,913,000 dólares de 1990 a
1995. Es decir que, según su Departamento Financiero, no tiene
contabilidades aparte. Los consultores y técnicos aparecen listados
como personal de planta si sus contratos superan el año.
(21)Al ICAP se le adeuda unos 2 millones de dólares por cuotas
no pagadas, pero la mora datas de muchos añios y sería poco realista
esperar que la cancelaran en estos momentos. Por otro lado, el ICAP
tiene deudas acumuladas de 620,706 dólares con el BCIE (333,750 en
principal y 286,956 en intereses vencidos) a causda de créditos
otorgados en 1978 y 1980.
(22)El análisis realizado en el marco de este Programa sobre
los presupuestos del ICAP en los últimos 5 años destaca, entre
muchos, los siguientes puntos:
(23)En 1995, proyecto de apoyo institucional China I, por
un monto de 200.000 dólares; en 1996 Proyecto Fortalecimiento de la
Secretaría de Integración Centroamericana, China II, por un monto de
238,541 dólares.
(24)Al 31 de julio de 1996, las cuotas pendientes de pago por los países
sumaban 540,025 dólares. el Salvador, Guatemala y Panamá estaban al día. El
monto acumulado por Belice es de 18,700 dólares; por Nicaragua, de 255,327
dólares; por Costa Rica, de 183,550 dólares, y por Honduras, de 82,448.
Presentación
1. La Institucionalidad Centroamericana
a. Tipos de entidades
Reunión de Presidentes Secretaría General
SICA
Consejo de Ministros
Parlamento
Centroamericano
Comité Ejecutivo SICA Corte Centroamericana
de Justicia
SECRETARÍAS INSTANCIAS
Secretaría Permanente del Tratado
de Integración Económica
Centroamericana (SIECA)
Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano (SE-
CMCA)
Comisión para el Desarrollo Científico y Tecnológico de
Centroamérica y Panamá
(CTCAP)
Secretaría General del Consejo Agropecuario Centroamericano (SG-
CAC)
Consejo de Electrificación de América Central (CEAC)
Secretaría de Integración Turística Centroamericana (SITCA)
Comité de Cooperación de Hidrocarburos de América Central
(CCHAC)
Secretaría de Integración Social Centroamericana (SISCA)
Consejo Centroamericano de Instituciones de Seguridad Social
(COCISS)  
Consejo Centroamericano de Vivienda y Asentamientos Humanos
(CCVAH)
Secretaría Ejecutiva de la Comisión Centroamericana de Ambiente y
Desarrollo
(SE-CCAD)
Comisión Regional de Recursos Hidráulicos (CRRH)
Secretaría General de Coordinación Educativa y Cultural
Centroamericana (SG-
CECC) Consejo del Istmo Centroamericano de Deportes y
Recreación
(CODICADER)  
Comisión Centroamericana Permanete contra el Narcotráfico
(CCP)
Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)
Comité Coordinador de Empresas de Agua Potable y Saneamiento de
Centroamérica,
Panamá y República
Dominicana (CAPRE)
Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres Naturales
en América
Central (CEPREDENAC)
Comisión Centroamericana de Transporte Marítimo (COCATRAM)
Corporación Centroamericana de Servicios de Navegación Aérea
(COCESNA)
Comisión Técnica Regional de Telecomunicaciones (CONTELCA)
Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA)
Instituto Centroamericano de Investigación y Tecnológica
Industrial (ICAITT)
Instituto Centroamericano de Administración Pública (ICAP)
Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (INCAP)
Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA)
b. Diversidades
No. DE MIEMBROS
Unión Aduanera
Triángulo del Norte
CA-4
MCCA
SICA
ALIDES
CORECA
OIRSA
2
3
4
5
6
7
8
9
Guatemala y El Salvador
+ Honduras
+ Nicaragua
+ Costa Rica
+ Panamá
6 + Belice
6 + México, República Dominicana
6 + Belice, México, República Dominicana
c. Costos y Financiamiento
Cuadro
1
POR PAIS MIEMBRO, 1996
(Pesos centroamericanos 1996)
Miembros Pesos
centroamericanos
Total
Parlamento Centroamericano
Corte Centroamericana de Justicia
SIECA
Secretaría General SICA
COMTELCA b/
COCATRAM c/
ICAP
ICAITI
INCAP
OIRSA g/
CCP
SISCA
S-CAC
SE-CCAD
SG-CECC
CAPRE
CEPREDENAC
CSUCA
CRRH
SITCA
CEAC
CODICADER
3,529,595
1.700.000
525.000
425.000 a/
200.000
133.000
105.745
85.000
75.000 e/
54.100 f/
45.000
40.000 h/
25.000
20.000
20.000
15.000
15.000
10.000 i/
10.000
9.000
12.000
5.000
750
Cuadro 2
(miles de pesos centroamericanos)
Institución Aportes de los
Gobiernos Aportes de instituciones
públicas autónomas Venta de
servicios Fondos externos apoyo
institucional Total de
ingresos SG-SICA 800
279
1.079
SIECA a/ 2.015 b/ 14
d/ 167 (96-98) 2.321
125
c/
ICAP 510 572
1.750
668
e/
ICAITI f/ 400
887 1.287
INCAP 379
684 880 (92-96)
3.895
168
g/ 1.784 h/
SG-CECC 90 20 (95-
97) 143
33 i/
SE-CMCA 900 i/
900
SE-CCAD 140
566
706
SISCA k/ 125
200
325
COCATRAM 636 l/
636
COMTELCA 800 m/
800
CEAC 30 n/
30
CEPREDENAC 240
o/ 120 360
SITCA 72
72
CRRH 95
34 (96-97) 129
CAPRE 105 p/
105
CSUCA 170 q/
170
CCP 120
120
SG-CAC 120
10 266
136
r/
CODICADER 5
5
PARLACEN 6.800 56
(94-
96) 6.856
CORTE C.A JUSTICIA 1.575
1.575
Subtotal 14.240 2.881 2.157 4.252
23.530
COCESNA s/
10.057
10.057
OIRSA t/ 315
5.892
6.207
BCIE u/
51.401 51.401 TOTAL 14.555
2.881
69.507 4.252
91.195
d. El sistema de la Integración Centroamericana
(SICA)
2. Los Organos
a. Los Presidentes y los Ministros
b. El Comité Ejecutivo
c. La Secretaría General SICA
Cuadro 3
(Miles de pesos centroamericanos)País 1993 1994 1995
1996 Déficit acumulado
1993-
1995Aportes de los Gobiernos
centroamericanos a/
Total 685.3 600 600 355.5
1,559.2
Costa Rica b/ .... ...
000 000 400.0
El
Salvador 200 200 200 200 0
Guatemala 85.3 000 000 000 714.7
Honduras 200
200 200 155.5 44.5
Nicaragua 200 200 200 000
200.0
Panamá
c/ ... ... ... 000
200.0
d/ Aportes
internacionales Taiwán 299.0e/   23
7.0
f/ 279.0
g/  
Cuadro 3 b Concepto 1993 1994 1995 1996  
Cantidad Monto %
Cantidad
Monto % Cantidad Monto
%
Cantidad Monto %
Total 10 342.5 100.0 18 63
9.1
100.0 20 820.7 100.0 19 62
7.7
100.0
Técnico 5 129.8 38.5 8 268
.1
42.0 9 318.1 39.0 9 153.9
23.0
Administrativo 5 41.7 12.0 10
61.3
10.0 11 77.1
9.0 10 38.0
6.0
Otros gastos
de
operación  171.0 50.0  
td> 309.7
48.0   425.5 52.0  
480.8
71.0
d. Parlamento Centroamericano
e. Corte Centroamericana de Justicia
3. Las Secretarías Técnicas e Instituciones Regionales
a. Secretaría Permanente del Tratado General de
Integración
Económica Centroamericana
(SIECA)
Costa Rica 200,000
El Salvador 144,493
Guatemala 925,627
Honduras 138,575
Nicaragua 3,281,821
Total 961,336
Costa Rica 15,318
El Salvador 100,000
Guatemala 200,000
Honduras 246,018
Nicaragua 400,000
Nota: De este total Nicaragua ha emitido un pagaré por
200,000 dólares
con vencimiento el 15 de enero de 1997
para pagar totalmente su
cuota. b. Banco Centroamericano de Integración Económica
(BCIE)
c. Instituto Centroamericano de Investigación y
Tecnología
Industrial (ICAITI)
d. Instituto Centroamericano de Administración Pública
(ICAP)
e. Secretaría de Integración Social Centroamericana
(SISCA)
f. Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá
(INCAP)
g. Secretaría Ejecutiva-Comisión Centroamericana de
Ambiente y
Desarrollo (SE-CCAD)
h. Consejo Superior Universitario Centroamericano
(CSUCA)
4. Conclusiones
a. La Institucionalidad y los Organos
b. Las secretarías e instituciones regionales
c. El nivel nacional
Anexo 1 1948-1995 1960-1966 1967-1986
1987-
1992 1993-1996
CSUCA SIECA CAPRE CEAC
SGSICA INCAP BCIE COCATRAM
SECCAD
CCI OIRSA COSESNA SGCECC
PARLACEN
SISCA ICAP SECMCA CCHAC
OCAM
CCP ICAITI SITCA  
CCVAH
ICESP   COMTELCA  
SCAC
CEPREDENAC   CRRH   CODICADER
        COCISS
  Anexo
II Guatemala Honduras El Salvador
Nicaragua Costa Rica Panamá
PARLACEN COMTELCA SG-SICA CCI
ICAP SISCA
SIECA BCIE OIRSA
SITCA
SGCECC
CEPREDENAC
SECCAD COCESNA  
COCATRAM
CAPRE   INCAP CCP    
SECMCA
  ICAITI      
SCAC
         
CSUCA          
CRRH
 
1/. Este cuadro difiere del anexo I en que el primero incluye
instituciones que
no tienen una sede física particular.
Anexo IV
País Porcentajes Total 0.3 Costa Rica 0.2 El Salvador 0.3 Guatemala 0.3 Honduras 0.4 Nicaragua 0.4
Fuente: CEPAL, Centroamérica: Evolución económica durante
1995.
Nota: Incluye los aportes de los Gobiernos y de las
instituciones públicas
autónomas a los entes regionales que no se
autodefinen.  
Dólares
Total 1,697,800
Préstamos banca local
325,000
Préstamos financiera local
275,000
Préstamos BCIE(aval Costa Rica)
80,000 Intereses en mora con el BCIE
109,400
Fondo Fideicomiso BCIE/AID
188,400