Cuad Cien Soc 95 (CCS)

CUADCIEN, 10/01/96, NIÑOS DE LA CALLE EN LAS CIUDADES EUROPEAS*

Cuadernos de Ciencias Sociales

País/Country: Costa Rica

Programa Costa Rica; Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLASCO)

Autor/Author: Gerard Oude Engberink y Dirk Kruijt

Número/Number: 95

Frecuencia/Frequency: 10 por año/ 10 per year


Fecha/Date: 10/01/96


INDICE

PROLOGO

CAPITULO I
PUNTOS DE PARTIDA

CAPITULO II
EL CONTEXTO: LA POBREZA EN LAS CIUDADES EUROPEAS

2.1 La imagen de la ciudad europea

2.2 Ciudades divididas

2.3 El fenómeno de la marginalidad

2.4 Características de la pobreza urbana

CAPITULO III
LOS NIÑOS DE LA CALLE EN EUROPA, REALIDAD EMPIRICA Y SU CONCEPTUALIZACION

3.1 Visualización de los niños (de la calle)

3.2 Una definición de trabajo

CAPITULO IV
NIÑOS DE LA CALLE: DATOS Y CIFRAS EN EUROPA

4.1 Reconocimiento de una realidad no registrada y no deseada

4.2 Recuento de los niños de la calle: un juego de números

CAPITULO V
INTERVENCIONES

CAPITULO VI
NIÑOS DE LA CALLE EN EUROPA EN UNA PERSPECTIVA GLOBAL

CAPITULO VII
RECOMENDACIONES

NOTAS

APENDICE I
BIBLIOGRAFIA

APENDICE II
LISTA DE CIUDADES PARTICIPANTES EN LA INVESTIGACION y lista de los corresponsales contribuyentes

PROLOGO

En el torbellino mundial de transformaciones económicas, sociales y culturales que caracteriza la vida en la actualidad, los niños parecen convertirse en una especie cada vez más amenazada.

En la televisión, los informativos muestran diariamente a los niños como las víctimas más vulnerables de la guerra. Niños huyendo del peligro, sin adultos a su lado. Niños a cargo de sus hermanos por ausencia de los padres y otros familiares dispersos. Menores trabajando en la calle para contribuir al sostén y el mantenimiento de su familia. Vemos frecuentes imágenes de niños pequeños, abandonados, acurrucándose con sus compañeros durante la noche, en lugares sucios pero al menos secos, aspirando pegamento para aliviar el sufrimiento. Podemos verlos, intentando sobrevivir con todo tipo de actividades, viviendo de lo que la calle les ofrezca, como vendedores ambulantes de los artículos más dispares, a veces considerados como una molestia por su insistente ofrecimiento de servicios no deseados, o simplemente en la mendicidad. A menudo, estos niños suelen transgredir las reglas de juego de la sociedad, robando, asaltando, vendiendo pequeñas cantidades de drogas, en ocasiones ofreciendo sus cuerpos a cambio de dinero. Casi siempre, perseguidos y a veces asesinados por oscuras fuerzas policiales, cuando no se matan entre sí en reyertas y riñas callejeras.

Menos visibles pero igualmente presentes son los millones de niños trabajando en fábricas o explotados en talleres en todo el mundo para satisfacer la demanda de los bienes apreciados por los más privilegi- ados de la economía mundial. Con el único fin de sobrevivir, estos niños deben vender su mano de obra y renunciar a cualquier posibilidad de futuro, obligados por la miseria de sus padres y la exigencia de un mercado que se niega a pagar un precio equitativo por los servicios prestados, y se aprovecha de la desigual distribución de prestigio, poder y bienes materiales.

Las imágenes de la televisión suelen reforzar la miope visión de la conciencia pública en el opulento mundo occidental, mostrando que los niños amenazados son una característica exclusiva de la estructura social de las grandes metrópolis del Tercer Mundo. En la Unión Europea, en Estados Unidos y Canadá, los niños de la calle como tales no existen en la conciencia popular. A pesar de la presencia harto evidente de jóvenes drogadictos en los guetos estadounidenses y la multitud de fenómenos atribuidos a "problemas de la juventud" en las ciudades europeas, "los verdaderos niños de la calle sólo existen en países lejanos".

La cuestión crucial, no obstante, es si los procesos de globalización económica producen igualmente una marginalización global. En el desarrollo de estructuras económicas interrelacionadas a nivel mundial, las grandes metrópolis vienen a ser el punto donde se asienta la "aldea mundial de la modernidad". Si, en estas ciudades, las actividades económicas y los sistemas emergentes de apoyo cultural y social tienden a manifestarse de formas sorprendentemente similares, no sería desca- bellado imaginar que, al menos algunas de las estructuras, mecanismos y expresiones de pobreza, producto de fenómenos económicos, sociales y culturales similares, estén adquiriendo características similares en todas partes del mundo. Desde luego, las expresiones concretas variarán según el contexto concreto en el que aparecen, pero en términos de proceso, mecanismo y resultado, es muy posible que los fenómenos relacionados con la pobreza y la marginalización tiendan a confluir en la sociedad mundial.

La idea de la convergencia global de las estructuras de pobreza y marginalidad y de las causas, procesos y mecanismos que las producen, constituye la premisa básica de este estudio sobre el fenómeno de los niños de la calle en las ciudades europeas. Estos niños no serán latinoamericanos, africanos o asiáticos, aunque muchos podrían serlo, por los movimientos migratorios masivos producidos por la guerra y los conflictos políticos, por las repercusiones de las luchas de independencia, o por la simple amenaza de morir de hambre en sus países de origen. Muchos de estos niños serán europeos, ciudadanos de países de Europa Oriental, expulsados hacia las grandes ciudades por los recientes conflictos, en busca de una vida más segura. Miles de ellos pueblan las calles de Moscú, San Petersburgo, Budapest y las devastadas ciudades de la antigua Yugoslavia. Muchos, sin embargo, son simples ciudadanos de la próspera Unión Europea, que, al igual que sus padres y familiares, marchan a la zaga de las transformaciones económicas, social y culturales de las últimas décadas.

A fin de captar la esencia del preocupante fenómeno de los niños de la calle en la Unión Europea, y romper el silencio que lo circunda, el Grupo de Trabajo Europeo sobre Niños de la Calle encargó a la Comisión de Bienestar Social de Eurociudades explorar e identificar las carac- terísticas del fenómeno, a través de la red urbana de instituciones públicas y privadas.

La Comisión de Bienestar Social transfirió la solicitud a su Centro de Estudios de Política Social, situado en el departamento municipal de Seguridad Social y Empleo, de la ciudad de Rotterdam, encargándole la elaboración y ejecución del proyecto, así como la coordinación de la recolección de datos, el análisis de los resultados y la redacción de un informe.

Explorar la "tierra desconocida" de los niños de la calle en la ciudad europea es una tarea ardua, y un verdadero desafío. Al desbrozar un terreno completamente nuevo, sin ningún tipo de datos registrados oficialmente y sin una clara definición del concepto, la investigación debe apoyarse en la experiencia práctica de funcionarios públicos comprometidos con la causa, y en algunas organizaciones no gubernamentales que encuentran a estos niños en su trabajo cotidi- ano.

En las ciudades de la Unión existen cientos de funcionarios públicos y entidades privadas que, cuando se les interroga directamente, reconocen de hecho la existencia de niños de la calle en sus ciudades. Sin embargo, estas personas aplican las nociones y los calificativos habituales en sus lugares de trabajo, reduciendo a los niños de la calle a las categorías, generalmente mal definidas, de su labor cotidiana. Incluso las definiciones que se aplican explícitamente al fenómeno de los niños en la calle ("meninos da rua") hacen referencia a situaciones sumamente diversas.

En el enfoque del fenómeno, los investigadores del Centro de Estudios de Política Social utilizaron esta importante fuente de información, y se asignaron la tarea de buscar una definición operativa del concepto de los niños de la calle "al estilo europeo", empleando con este fin, algunos elementos estratégicos del marco de referencia latinoamericano. Una vez elaborada esta definición de trabajo, solicitaron a sus colegas de un gran número de ciudades europeas que clasificaran y categorizaran la situación en sus áreas respectivas. A su vez, los funcionarios públicos se basaron en documentos ya existentes sobre el fenómeno, y en la experiencia de funcionarios que trabajan en contacto directo con los "niños de la calle".

Un sorprendente número de ciudades respondieron al cuestiona- rio, comprometiéndose seriamente con el problema. En Rotterdam se reunió todo el material, que fue analizado y luego se redactó un informe. El análisis preliminar fue discutido asimismo en las ciudades respectivas, a fin de confirmar al máximo los resultados e interpretaciones básicas.

Los investigadores confíamos en haber llegado al meollo del fenómeno en la ciudad europea. Sin embargo, tienemos plena conciencia de que su esfuerzo es sólo un primer paso, preliminar, en el trazado de esta complicada "tierra desconocida" del entorno urbano.

En medio de toda la prosperidad, hay niños de la calle en las ciud- ades europeas. Si bien la idiosincracia del problema aún no ha sido completamente dilucidada - es necesario un mayor esfuerzo para ello - las principales dimensiones cualitativas ya están empezando a esbozarse con nitidez. No obstante, careciendo de datos registrados, el método empleado en esta investigación sólo puede producir un cálculo estimado de las cifras. Hay, sin embargo, una rotunda afirmación de nuestros informantes: las cifras están creciendo, y las actuales políticas se basan más en los esfuerzos humanitarios de unas pocas organizaciones y perso- nas dedicadas, que en un enfoque racional y político del fenómeno.

I. PUNTOS DE PARTIDA1

Fuera de la constatación, casi casual, de la existencia de los niños de la calle en las ciudades del sur de la Unión Europea, donde son ayudados por organizaciones privadas de beneficencia, el fenómeno propiamente dicho ha sido objeto de escaso interés científico. Pocos estudios de fondo han sido realizados en el "foco" del fenómeno, América Latina. Menos aún en Europa, donde casi no existen publicaci- ones científicas que se dediquen a definir este sector aparentemente muy heterogéneo de la realidad social, con excepción de estudios menores, de carácter descriptivo, basados generalmente en un grupo especial y pequeño de niños, de una localidad determinada. La mayoría de las publicaciones oficiales, tanto a nivel local, nacional como internaci- onal, se orientan hacia algunos efectos específicos negativos derivados de la vida en la calle, en cuanto a las perjudiciales consecuencias para la persona en cuestión, o en términos de constituir una molestia, de una u otra forma, para el público en general.

Una conceptualización válida del fenómeno no sólo tiene valor académico. A fin de influir a través de la acción pública o privada, es necesario identificar las características exactas del área para la cual se proyectan las políticas. Para construir un primer marco provisional de referencia, por medio del cual podamos enfocar el fenómeno en la Unión Europea, presentamos una reseña de algunas publicaciones latinoamericanas sobre el tema.

Según las organizaciones especializadas Childhope and Rädda and Barnen se deben distinguir al menos dos grandes categorías de "niños de la calle" según su origen:

Primero, existe el "verdadero niño de la calle", resultado de la irresponsabilidad de los padres o la familia - abandono, parejas esporádicas - y que se puede definir, por lo tanto, como un niño solo y abandonado a su suerte.
La segunda categoría está constituida por el niño trabajador, que trabaja en la calle para ayudar al sustento de la familia y mantiene relaciones con su hogar. A menudo, ambas categorías se entremezclan en sus acti- vidades diarias, y comparten experiencia y territorio comunes, durante su trabajo. La intervención represiva de las autoridades públicas en estas actividades callejeras, que afectan a ambas categorías, suelen producir resultados adversos: en lugar de resolver el problema, suelen provo- car la ruptura de relaciones en las familias pobres, al impedir que los niños contribuyan al sustento familiar y empujan a estos hogares a una pobreza extrema, el caldo de cultivo del auténtico niño de la calle.2

Para recalcar la importancia de esta distinción es significativa la siguiente estimación. Se calcula que solamente cerca del 10 por ciento del total de los niños que trabajan en la calle son auténticos niños de la calle, completamente abandonados por sus padres.3

Valverde usa una definición muy amplia delimitando a los niños de la calle como la categoría de niños que se dedican a diversas actividades para satisfacer las necesidades básicas de supervivencia, que aparentemente no pueden ser satisfechas por otros miembros de la familia, ya sea por voluntad propia o por fuerzas ajenas a su voluntad (4).

Dentro de esta amplia definición se puede elaborar una tipología provisional. UNICEF propone, tal como se menciona en Valverde4, los siguientes términos de referencia para el fenómeno de los niños de la calle:

a. Niños de alto riesgo. Una categoría de niños que viven en sus hogares, en barrios de extrema pobreza, sin poder satisfacer las necesidades mínimas de subsistencia. Además, la supervisión familiar es insuficiente, y viven en barrios marginales que carecen de servicios públicos, escuelas o programas comunitarios de relevancia.

b. Niños en la calle. Una categoría de niños que se encuentran trabajando en las calles. Pasan gran parte del día en la calle pero mantienen contactos regulares con el grupo familiar. Pueden pernoctar algunas veces en la calle, pero transfieren sus ingresos a sus padres.

c. Niños de la calle. Una categoría de niños para quienes la calle es el sitio principal de vida y trabajo. Son menores, que, en su mayoría, han abandonado la casa paterna voluntariamente, aunque incluye asimismo a huérfanos y niños abandonados.

En un estudio sobre niños de la calle en Kingston, Jamaica, Brown5 divide las categorías b. y c. en tres subgrupos, identificando su relación con el medio urbano y respondiendo a sus actividades económicas: