COMEXT, 05/01/94, SALARIOS Y GANANCIAS EN LA ECONOMÍA MEXICANA

Comercio Exterior

País/Country: México

Banco Nacional de Comercio Exterior

Autor/Author: Julio Lopez G.*

Volúmen/Volume: 44

Número/Number: 5

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly

Fecha/Date: 05/01/94

* Profesor de la Maestría en Ciencias Económicas del Colegio de Ciencias y Humanidades, UNAM. El autor agradece los comentarios de Emilio Caballero, Rogelio Huerta y Martín Puchet, así como los de sus colegas de la Maestría en Ciencias Económicas.

Desde 1983 la política económica de México se orientó a enfrentar la crisis de la deuda y asentar las bases de un nuevo modelo económico que, junto con el incremento de la eficiencia global de la economía, contribuyera a mejorar la distribución del ingreso.

En este trabajo se estudia la evolución reciente de la distribución funcional del ingreso, esto es, entre salarios y ganancias (con base, principalmente, en información de las Cuentas Nacionales) a fin de ponderar la eficacia de la estrategia económica para corregir la alta concentración de la renta.

Evolución de las remuneraciones

En las Cuentas Nacionales se aprecia la caída de las remuneraciones reales como consecuencia de la crisis y el posterior proceso de ajuste (véase el cuadro 1).

Remuneraciones de asalariados (Tasas medias de crecimiento anual)

Al comparar las cifras de las Cuentas Nacionales y las de la población asegurada por el IMSS (y que podría considerarse como el empleo formal de la economía) se aprecia una diferencia significativa. Los salarios reales de esta £ltima crecieron a un ritmo anual de 3.3% de 1987 a 1990 y de 9.2% de junio de 1990 a junio de 1992,1 lo cual muestra que los salarios en el sector formal tienen una cierta capacidad para mantener una dinámica ascendente, incluso en condiciones de desaceleración de la economía. Es muy probable que esta capacidad no exista en el caso de los trabajadores del sector informal.

La caída de los salarios reales es obviamente resultado de que los salarios nominales crecieron menos que los precios. Surge aquí la pregunta de si el descenso de 1982 a 1987 es una consecuencia natural de la caída del empleo en ese período. Lo que interesa conocer es si es posible encontrar en la historia económica reciente una asociación directa entre la dinámica del empleo y la de los salarios.

La pregunta no sólo es académica, sino que también tiene particular interés para la formulación de la política económica. Si los salarios realmente estuvieran asociados con el empleo (por ejemplo, a mayor ocupación salarios más altos), al reactivarse la economía y aumentar la ocupación se generaría un incremento de los salarios nominales; ello, empero, podría elevar los costos unitarios de las empresas e impulsar la inflación a fin de proteger los márgenes de ganancia. Por contra, la reducción del nivel de precios exigiría una desaceleración económica para abatir los salarios y los costos.

De allí que sea de particular relevancia responder a lo siguiente: Un aumento del empleo estimulará demandas salariales excesivas que generen presiones inflacionarias. Buena parte de la literatura reciente postula que justamente ése es el mecanismo que acelera la inflación, hipótesis que al parecer también está presente en la política económica actual. Para precisarlo se realizó un estudio econométrico del sector manufacturero, 2 que consideró el período 1988- 1991. Se estimaron diversas ecuaciones para los salarios nominales por trabajador como variable dependiente, con diversas variables explicativas.

La estimación econométrica indica una asociación inversa entre el crecimiento de las remuneraciones (variable dependiente) y su nivel en el pasado inmediato (el mes anterior, puesto que se estimó la ecuación con datos mensuales), así como una asociación directa con el nivel y la tasa de crecimiento de los precios en el pasado reciente. Se encontró que en el corto plazo los salarios nominales no dependerían del nivel de empleo ni de su tasa de crecimiento. 3 La ecuación estimada fue la siguiente:

DLWPO= -5.43 - 0.47 LWPO(-1) + 1.3 DLIPC + 0.58 LIPC(-1) + Mi

Rý = 0.99

Donde:

DLWPO: Incremento (del logaritmo) del salario nominal por trabajador de un mes al siguiente. Es aproximadamente igual a la tasa de crecimiento mensual del salario por trabajador.

DLIPC: Incremento (del logaritmo) del índice de precios al consumidor de un mes al siguiente. Es aproximadamente igual a la tasa de crecimiento mensual del IPC.

LIPC(-1): (Logaritmo del) índice nacional de precios al consumidor, rezagado un mes.

Mi: Variable dummy, para cada uno de los meses del año (excepto diciembre).

Conforme a este resultado los aumentos (o caídas) del empleo no darían lugar a incrementos del salario nominal. Ello, a su vez, podría indicar que el poder de negociación del movimiento obrero organizado no los determina la situación real del mercado de trabajo, sino que ello podría obedecer a que gran parte de la población se encuentra al margen del mercado formal de trabajo. En un entorno de caída generalizada de las remuneraciones reales, éstas evolucionan de manera muy diferenciada entre las distintas ramas y sectores. Por ejemplo, de 1987 a 1990 crecieron a una tasa de 37.3% en la industria del petróleo, de 19% en la petroquímica básica y de 46.3% en la automovilística. En contraste, cayeron a una tasa promedio anual de 23% en la industria azucarera y de 17% en la de abonos y fertilizantes.

¿De qué factores dependen esas diferencias de los salarios reales? ¿Qué tanto influye en ello el distinto comportamiento del PIB y por tanto de la demanda por fuerza de trabajo? Un análisis econométrico (de corte transversal) para el período 1987-1990 indica que los principales factores explicativos de las discrepancias salariales fueron el crecimiento del PIB de la rama en el período corriente, el coeficiente de exportaciones de la rama y la productividad del trabajo a principios del período estudiado (1987), todos ellos con efectos positivos, así como la tasa de crecimiento de los salarios del período anterior (1982-1987) con efecto negativo.

La ecuación econométrica estimada para toda la economía arrojó el siguiente resultado:

RW8790=-10.9 -.85 RW8287 + 1.16 RY8790 + 16.7 CPT87 + 5.4 X87

Rý = 0.68

RW8790: tasa de crecimiento de los salarios, 1987-1990.

RW8287: tasa de crecimiento de los salarios, 1982-1987.

RY8790: tasa de crecimiento del PIB, 1987-1990.

CPT87: productividad del trabajo en 1987.

X87: coeficiente de exportaciones (respecto del PIB), 1987.

Así, los salarios habrían tendido a crecer más rápidamente en las ramas donde: hubieran aumentado más lentamente en el período anterior (con lo cual de 1987 a 1990 los salarios habrían tendido a emparejarse en cierta medida), mayor era la parte de la producción destinada al mercado externo, más elevada era la productividad del trabajo y más velozmente creció el PIB. 4

La asociación positiva entre la dinámica de los salarios y la productividad del trabajo indica que la capacidad negociadora de los trabajadores depende del nivel tecnológico del sector en que se ubiquen. Posiblemente ello se explica porque los sectores industriales de alta tecnología tienen mayores necesidades de especialización en tareas específicas, lo cual les dificulta la obtención de fuerza de trabajo de este tipo. También podría tratarse de industrias donde es costoso y tardado calificar a nuevos trabajadores. Ello confiere a esos asalariados un cierto poder de contratación superior al de otras ramas. 5

Sin embargo, a la larga ese "privilegio" relativo es sólo temporal: tarde o temprano los salarios tienden a emparejarse en todas las industrias (la asociación negativa entre la dinámica salarial en el pasado reciente y en el lejano). El efecto positivo del crecimiento de la rama en la evolución de los salarios reales señala que entre las ramas ocurrió un fenómeno que no se presentó en escala nacional: la distinta ampliación del mercado sí habría ejercido efectos diferenciadores en la dinámica salarial entre ellas. Esto podría explicarse por la existencia de rigideces que impiden la total movilidad de la mano de obra entre los distintos sectores, lo que conferiría un cierto poder de negociación a la fuerza de trabajo ocupada en los sectores de expansión.

La estimación señala que el mercado externo quizá afectó favorablemente el poder de negociación de la fuerza de trabajo: en las ramas en que ese mercado es más importante, los asalariados tuvieron mayor poder de negociación y lograron mayores incrementos salariales (o impidieron que cayeran al igual que en el resto de la economía).Una primera consecuencia de la caída generalizada de las remuneraciones ha sido el descenso de su participación en el PIB [...] Las remuneraciones en toda la economía descendieron casi diez puntos porcentuales de 1982 a 1987

La estimación señala que el mercado externo quizá afectó favorablemente el poder de negociación de la fuerza de trabajo: en las ramas en que ese mercado es más importante, los asalariados tuvieron mayor poder de negociación y lograron mayores incrementos salariales (o impidieron que cayeran al igual que en el resto de la economía). 6

Una primera consecuencia de la caída generalizada de las remuneraciones ha sido el descenso de su participación en el PIB (véase el cuadro 2). Para toda la economía la participación de las remuneraciones descendió casi diez puntos porcentuales de 1982 a 1987 y volvió a caer de 1987 a 1990. Ello muestra que mientras la recesión empeoró la distribución del ingreso, la recuperación posterior no dio lugar a mejora alguna.

La evolución por sectores es similar a la global, excepto en la gran división servicios financieros, donde esa participación creció. La industria manufacturera constituye en este aspecto un sector particularmente afectado, pues la caída de esa participación fue de casi 13 puntos porcentuales de 1982 a 1987, con casos tan dramáticos como los de las industrias del papel y sustancias químicas, con descensos de alrededor de 15 puntos porcentuales. Después de 1987, empero, la mayoría de las divisiones de la manufactura muestra cierta recuperación.

La evolución de los márgenes de ganancia

Al contrario de lo ocurrido con los salarios, los márgenes unitarios de ganancia7 crecieron en todo el decenio pasado. En el cuadro 3 se muestra el comportamiento del índice del margen de ganancia unitario global y por sectores. En el primer caso creció 5.3% de 1982 a 1987 y 4.4% de 1987 a 1990. Por sectores se observa una evolución parecida en el primer subperíodo, aunque en el segundo es más diferenciada. En particular, de 1987 a 1990 el margen cayó levemente en la manufactura en su conjunto, en casi todas sus divisiones. Sin un estudio específico es difícil identificar a qué factores8 puede atribuirse ese comportamiento de los márgenes en el tiempo, aunque es posible señalar algo sobre su evolución en las distintas ramas. En éstas el comportamiento de los márgenes fue variado. Por ejemplo, creció con relativa fuerza de 1982 a 1987 y volvió a hacerlo de 1987 a 1992 en agricultura, silvicultura, carbón, electricidad, restaurantes y hoteles, servicios financieros, servicios profesionales y otros servicios. En alquiler de muebles, después de caer en el primer subperíodo, se recuperó levemente en el segundo.

Evolución del margen de ganancia unitario (índices, diferentes bases)

Una estimación econométrica (de corte transversal) para las ramas manufactureras9 indica que los diferenciales en el comportamiento de los márgenes entre ramas dependieron sobre todo de la evolución del PIB (con efecto positivo), de los salarios y del coeficiente del margen de ganancia unitario de 1987 (ambos con signo negativo).

La ecuación estimada para el período 1987-1990 arrojó los siguientes resultados:

IMGU8790 = 109.6 + 0.64 RY8790 -4.6 CMGU87 - 0.69 RW8790

Rý = 0.75

Donde:

IMGU8790: índice del margen de ganancia unitario en 1987- 1990.

RY8790: tasa de crecimiento del PIB en 1987 eficiente del margen de ganancia unitario de 1987.

RW8790: tasa de crecimiento de los salarios en 1987-1990.

La estimación indica que el crecimiento de los márgenes fue en general mayor en las ramas donde la demanda también se elevó por encima del promedio. Ello podría explicarse por el mayor poder de mercado de las empresas de esas ramas. Éste tendió a moderarse en las ramas en donde el margen era mayor en 1987, probablemente porque las empresas debieron defender sus cuotas de mercado, las cuales se verían amenazadas si los márgenes se elevaran. El crecimiento de éstos también estuvo limitado en las ramas donde los salarios reales crecieron con más frecuencia. Ello implicaría que en esas ramas el poder de negociación de los trabajadores no sólo les permitió incrementos salariales por encima del promedio, sino que ello se logró a costa de los márgenes de ganancia.

En otras palabras: no habría sido el elevado poder de mercado de las empresas -y la consecuente capacidad de elevar los precios cuando sus costos subieron- lo que permitió a los asalariados aumentos de sus remuneraciones (o impedir su caída) mayores (menores) que el promedio; más bien habría sido un poder especial de negociación de esos grupos de trabajadores. Ello permite inferir que esas alzas de los salarios de los trabajadores "privilegiados" (o, más precisamente, menos castigados) no fueron a costa de una elevación diferenciada de la inflación entre sectores, sino que afectaron directamente los márgenes. 10

Los diferenciales de los márgenes entre las ramas no se asocian con las discrepancias en la función de la competencia externa en el mercado nacional. Esto es, no se aprecia que, por ejemplo, un elevado coeficiente de importaciones, una baja protección o tasas elevadas de crecimiento de las importaciones o de aligeramiento de la protección, tiendan a explicar la mayor o menor moderación en el comportamiento de los márgenes entre las distintas ramas11 (lo cual no excluye la posibilidad de que para cada rama en particular, o para determinados sectores, la intensificación de la competencia de las importaciones exija a las empresas rebajar sus márgenes).

Tipología de las ramas de actividad económica

Uno de los objetivos que se plantearon con la nueva estrategia económica fue profundizar la inserción de la economía mexicana en el mercado internacional, en lo cual se ha avanzado ampliamente. En ese sentido, es de interés formular una tipología de las ramas de actividad económica con base en su inserción internacional y examinar, asimismo, si los distintos tipos tienen características diferentes en lo que respecta a algunas variables: crecimiento del empleo, salarios, productividad, márgenes y precios. Para tal fin se diferenciaron cinco tipos de ramas, 12 en función de su proceso productivo y su inserción en el comercio internacional:

  1. Sector primario (ramas 1 a 10)

  2. Manufactura (ramas 11 a 59). Subdividido a su vez en: b1) Ramas con bajo comercio exterior (ramas 11, 13, 14, 16, 17, 18, 20, 22, 23, 26, 27, 28, 29, 30, 32, 36, 39, 41, 42, 48, 49). En éstas el coeficiente de comercio exterior (exportaciones más importaciones entre el PIB) es menor que 14% y las exportaciones e importaciones son menores que 10% del PIB cada una.

  3. Sector servicios (ramas 62 a 72).

En el cuadro 4 se presentan algunos indicadores de estos grupos de ramas: los coeficientes de comercio exterior, exportaciones e importaciones, las tasas de crecimiento promedio anuales del empleo, los salarios, la productividad y los precios (para el período 1987-1990), así como el índice del margen unitario de ganancias.

Tipología de las ramas de actividad económica, Algunas características de los grupos, 1987 - 1990 (porcentajes)

A primera vista parece que las variables de los grupos seleccionados evolucionaron distinto. Mediante un análisis de varianza (one way) se confirmó lo anterior, excepto en lo que respecta a la variable dinámica del empleo. 13

En cuanto a los salarios, se encontró que en los sectores primario y de servicios no existen diferencias estadísticamente significativas. Sin embargo, hay discrepancias entre los servicios y todas las manufacturas. El comportamiento del sector primario es distinto del grupo manufacturero exportador e importador. En las ramas manufactureras con bajo comercio exterior los salarios evolucionaron distinto que en las exportadoras. En general, éstos crecieron con más fuerza en las manufactureras y sobre todo en las exportadoras e importadoras y en las que importan y exportan a la vez. En cambio, las ramas de bajo comercio exterior y las predominantemente importadoras tuvieron un comportamiento inferior al promedio.

En la mayoría de las ramas manufactureras la productividad del trabajo creció más rápidamente que en las de servicios o del sector primario, lo cual probablemente obedeció a que en aquéllas el proceso de modernización fue más intenso. Cabe destacar que en la manufactura no existen diferencias significativas entre las ramas exportadoras y las que no lo son. En particular, no parece que la inserción exportadora haya impulsado procesos de modernización y aumentos de la productividad del trabajo tan significativos como para diferenciar a esas ramas de las restantes de la manufactura. Los márgenes de ganancia también presentan un comportamiento muy diferenciado, ya que su aumento en los servicios contrasta con su relativa estabilidad en la manufactura. El comportamiento de los márgenes quizá explique la notable diferencia en la evolución de los precios, cuyo crecimiento en los servicios supera al de los sectores restantes. Esto £ltimo es de particular importancia, pues indica que las dificultades para abatir la inflación no se deben a una política macroeconómica expansiva, ni al alza desmedida de los salarios, sino al aumento de los márgenes de ganancia. Éste, además, se habría dado en un sector clave, protegido de la competencia externa, como es el de los servicios.

Conclusiones

El deterioro de la distribución funcional del ingreso en el período reciente es consecuencia, en primer término, de una caída de las remuneraciones reales, muy pronunciada de 1982 a 1987 y algo más leve de 1987 a 1990, y en segundo lugar, de un alza generalizada de los márgenes de ganancia. La orientación exportadora parece haber tenido un cierto efecto positivo en la distribución del ingreso, aunque algo discriminatorio para la clase trabajadora. De una parte, habría beneficiado a los que laboran en los sectores exportadores, cuyas remuneraciones tendieron a subir por encima del promedio (o a bajar menos que el promedio). De otra, habría limitado la capacidad de las empresas ligadas a los sectores exportadores para aumentar sus márgenes de ganancia.


1. En las industrias extractivas, eléctrica y suministro de agua, servicios para empresas y personas y servicios sociales, las tasas de crecimiento reales respectivas fueron: 12.1, 12, 10.6 y 10.6 por ciento, respectivamente. De cualquier forma, téngase presente que las cifras de Cuentas Nacionales y las del IMSS no son comparables.

2. Se eligió este sector por su importancia global y porque además es el £nico para el que se dispone de una muestra amplia de información estadística necesaria para una estimación econométrica confiable. Se tomaron las series provenientes de la Encuesta Industrial Mensual.

3. Se hicieron pruebas de omisión de variables (en una ecuación no restringida, que incluye el incremento del empleo y el nivel del empleo del período anterior) y de adición de variable (con la ecuación restringida), que confirman esta aseveración.

4. La confiabilidad del parámetro referido a la productividad del trabajo es relativamente baja.

5. En el lenguaje de las teorías modernas del mercado de trabajo: serían mayores las necesidades de "fuerza de trabajo interna".

6. Un análisis referido exclusivamente a la manufactura indica que la orientación exportadora de las ramas no indujo diferencias en cuanto a la evolución de los salarios.

7. El margen unitario de ganancias se define como

Mg = (PB/(R + CI) - 1

donde

PB = Producción bruta (o valor bruto de la producción)

R = Remuneraciones totales

CI = Consumo intermedio.

8. En la literatura y el debate reciente se ha formulado la hipótesis de que (al menos en los sectores productores de bienes comerciables, que compiten en el mercado interno con las importaciones) los márgenes dependen sobre todo del tipo de cambio real y, consecuentemente, de los precios en el país de los bienes importados. También se ha sostenido que sobre ellos influye el nivel de la demanda agregada; la ampliación del mercado permitiría a las empresas subir sus márgenes y a la inversa. Al parecer no existe un estudio para México sobre los determinantes de los márgenes.

9. Se intentó estimar una ecuación para la totalidad de las ramas de la economía, pero no se lograron resultados estadísticamente válidos.

10. Una estimación (de corte transversal) para examinar los determinantes de las diferencias entre ramas en la evolución de sus precios para el período 1987-1990, permite inferir que las variaciones no fueron afectadas por la distinta evolución de los salarios entre las ramas.

11. Se hicieron diversas pruebas de inclusión y omisión de variable -considerando la protección efectiva y nominal implícitas, el promedio arancelario ponderado, la participación de las importaciones en el PIB, la tasa de crecimiento de las importaciones, etc.- que mostraron que esas variables no resultan significativas en la explicación de los diferentes comportamientos de los márgenes entre las ramas.

12. El número de cada rama corresponde al del Sistema de Cuentas Nacionales. Se excluyeron las ramas Construcción (60), Electricidad (61) y Sector público y defensa (73).

13. No se presentan aquí los resultados de las pruebas estadísticas.