COMEXT, 03/01/94, EDUCACIÓN SUPERIOR, ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN EL OCCIDENTE DE MÉXICO
Comercio Exterior
País/Country: México
Banco Nacional de Comercio Exterior
Autor/Author: Adalberto Ojeda Delgado*
Volúmen/Volume: 44
Número/Number: 3
Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly
Fecha/Date: 03/01/94
* Profesor investigador del Proyecto de Estudios Sociales, Tecnológicos y Científicos del Instituto Politécnico Nacional. Catedrático invitado en la Maestría en Planeación de la Educación Superior de la Universidad de Guadalajara.
La vinculación de las instituciones de enseñanza superior con el aparato productivo y la sociedad es una necesidad imperiosa para que México se enfrente a los retos de la globalización. Con base en la experiencia directa, en este artículo se tratan algunos aspectos de esa colaboración en el centro-occidente de México.
Como punto de partida se define el papel social de los centros de enseñanza superior y se apuntan varios desafíos que plantea la globalización. Posteriormente se enumeran las instituciones públicas de educación superior ubicadas en esa zona y las vinculaciones existentes en ella; por último, se presentan algunas conclusiones. A fin de mostrar el potencial de dichas instituciones se incluye una lista de los programas de posgrado incluidos en el Padrón de Excelencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
Papel social de los centros de estudios superiores
Las instituciones de educación superior son organismos creados por la sociedad para generar, adaptar, recuperar, almacenar, trasmitir y difundir conocimientos científicos, tecnológicos y humanísticos útiles para el desarrollo comunitario. Esos saberes se generan y ordenan por medio de la investigación; se recuperan y acopian con los servicios de información y documentales, se trasmiten por la docencia, y se difunden mediante los servicios culturales.
El producto genérico de esas instituciones es el saber científico, tecnológico o humanístico, el cual se ofrece a la sociedad incorporado en personas, materiales físicos, químicos y biológicos, documentos o servicios. Tal conocimiento se utiliza para planear y emprender el desarrollo económico, social, político y cultural; además, permite seleccionar el que existe en otras sociedades y cultivar nuevos saberes.
Estos centros de enseñanza tienen gran responsabilidad con la sociedad. No sólo deben poseer el conocimiento que ésta requiere, sino aportarlo con oportunidad o suficiencia; es entonces cuando sus nexos con la sociedad adquieren dimensión real. El primer paso es identificar y jerarquizar la demanda de conocimientos, para buscar satisfacerla y ponderar el grado en que se cumplieron las expectativas iniciales. Esa responsabilidad entraña una tarea de enorme complejidad. Como las sociedades son cambiantes, las instituciones superiores deben transformarse para estar en armonía con las necesidades y expectativas de aquéllas; más aún, deben anticipar los cambios.
La globalización y los retos para las instituciones de educación superior
En los últimos años el mundo experimentó profundas transformaciones. Se inició un proceso de globalización económica, social, política y cultural. En aparente contradicción, sin embargo, también ganaron los planteamientos étnicos y regionales.
Así como en otra época los principales feudos se transformaron para dar lugar a los estados nacionales modernos, éstos parecen ahora cambiar para abrir paso a los bloques comerciales, con tendencias a convertirse en económicos y políticos. Si bien cada país miembro conserva sus raíces históricas y culturales, se generan relaciones que dan origen a agrupamientos sociales de un orden superior a los actuales.
Las comunicaciones y la informática han modificado mucho las relaciones entre los países y los individuos al acortar las distancias y eliminar fronteras, pero persisten y se ensanchan las diferencias de desarrollo económico y bienestar tanto entre los países del Norte y del Sur cuanto entre los grupos sociales de cada uno de ellos.
El mundo está en los umbrales de una nueva división internacional del trabajo, en que cada país busca incorporarse a modelos de integración y complementación económica para enfrentarse a los retos de la globalización.
México resolvió participar activamente en ese proceso mediante la firma de diversos acuerdos con la Unión Europea, algunos países de América Latina, varios más de la Cuenca del Pacífico y, sobre todo, con Canadá y Estados Unidos mediante el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). Tal estrategia internacional, junto con los afanes de modernización económica interna, desataron hondos cambios en la sociedad mexicana, con nuevos retos para las instituciones de enseñanza superior que deben modificar tanto su quehacer académico y administrativo como su interacción con la sociedad para responder mejor a las necesidades de ésta y hacer frente a la competencia del extranjero.
En el aspecto académico es menester elevar la eficiencia terminal, la calidad y la pertinencia social de esas instituciones. Los productos de la docencia, la investigación y la difusión de la cultura deben contribuir a superar los retos de la globalización, mitigar las diferencias económicas, sociales y culturales entre los mexicanos y mejorar los procesos democratizadores. El reto no es sencillo y requiere madurez, entusiasmo, capacidad y talento del personal académico.
Al mismo tiempo es necesario que las instituciones de educación superior adopten procesos administrativos más eficientes y dispongan de fuentes adicionales de financiamiento para apoyar mejor el desarrollo académico. Su interacción con la sociedad debe permitirles identificar formas más eficaces de vinculación que alienten la correspondencia social del quehacer académico y administrativo.
Los centros públicos de enseñanza superior han asumido los retos actuales en forma activa y crítica. Al reconocer que en México no se puede atender sólo las demandas de los sectores que se incorporarán plenamente al proceso globalizador, pues es tanto o más necesario cubrir los requerimientos de los segmentos sociales que se quedarán al margen, dichas instituciones cumplen su responsabilidad social; en consecuencia, han emprendido la transformación de sus estructuras y actividades para responder mejor a ese compromiso.
Estos hechos configuran una situación muy compleja para las universidades públicas, ya que para cumplir sus misiones deben definir:
- qué conocimientos científicos, tecnológicos y humanísticos son necesarios en la actualidad y cuáles lo serán en el futuro;
- cómo se cultivan esos conocimientos en personal calificado, materiales, documentos o servicios;
- si se deben generar o adaptar dichos conocimientos, o más bien seleccionarlos, asimilarlos, trasmitirlos y difundirlos.
Tan ardua tarea requiere profundizar en el fenómeno de la globalización, analizar los arreglos del gobierno mexicano con otros países (en especial el TLC) y estudiar el panorama presente y futuro de la nueva división internacional del trabajo y los mercados.
Hay que determinar con exactitud qué actividades y aspectos de la vida económica se incorporarán plenamente a la globalización y cuáles pueden integrarse en el futuro y cuáles no. El planteamiento es realista, pues ello no sólo ocurrirá en México sino en todos los países del orbe. También se debe identificar en qué áreas de la educación superior habrá competencia de instituciones extranjeras, ya sea en México o desde otros países.
Las instituciones de enseñanza superior del centro- occidente
Ninguno de esos desafíos nacionales es ajeno a los centros públicos de enseñanza superior del centro-occidente de México que comprende, según la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), los estados de Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Nayarit.
En esta región funcionan 31 instituciones públicas de enseñanza superior:
- Las universidades de Aguascalientes, Colima; Guadalajara; Guanajuato, Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, y Nayarit.1
- Doce institutos tecnológicos en Aguascalientes; Celaya y León, en Guanajuato; Ciudad Guzmán y Ocotlán en Jalisco; Colima; Jiquilpan, La Piedad, Lázaro Cárdenas, Morelia y Zitácuaro, en Michoacán y Tepic, Nayarit.
- Cinco institutos tecnológicos agropecuarios: el número 20 de Aguascalientes; el Instituto Superior de Educación Tecnológica Agropecuaria de Celaya; el número 26 de Tlajomulco de Zúñiga; el número 7 de Morelia, y el número 27 de Santiago Ixcuintla.
- Ocho instituciones públicas de otro tipo: Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, Unidad Irapuato; Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Regional del Instituto Politécnico Nacional, Unidad Jiquilpan; Centro de Investigación en Optica, A.C.; Centro de Investigación en Matemáticas, A.C.; Centro de Enseñanza Técnica Industrial; Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social, Unidad Occidente; El Colegio de Michoacán, A.C., y El Colegio de Jalisco, A.C. 2
Como se aprecia, estas instituciones abarcan las principales áreas del conocimiento y se distribuyen en toda la región (por lo menos cubren las localidades más importantes). La diversidad de carreras, proyectos de investigación y servicios científicos, tecnológicos y de difusión artística que ofrecen es muy amplia.
Formas de vinculación en la zona
Las instituciones del centro-occidente siempre se han preocupado por mantener una estrecha interacción con los grupos sociales de su entorno inmediato para responder mejor a las necesidades y expectativas de desarrollo local. En cada entidad se han emprendido acciones para establecer modelos de vinculación real con la sociedad, los cuales se pueden clasificar de la manera siguiente:
1) Vinculación por medio de órganos colegiados amplios
Como ejemplos de este tipo de acercamiento destacan:
- Los subcomités de ciencia y tecnología en los comités para la Planeación del Desarrollo de los estados de Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán y Nayarit, en que participaron las instituciones de enseñanza superior; los órganos de fomento económico de los gobiernos estatales; las organizaciones empresariales de los sectores público, privado y social, y Äen algunas ocasionesÄ, los organismos de financiamiento de la ciencia y la tecnología (el Conacyt), el desarrollo industrial (Nafin) y el desarrollo rural (los FIRA y el Banrural). Estos mecanismos, en funcionamiento desde 1984, tuvieron éxito en algunos estados y en otros desaparecieron por diversas causas, como los cambios de gobiernos estatales.
- Los núcleos de gestión tecnológica, como los que se formaron en Jalisco para entrelazar a las instituciones de educación superior con la industria y el sector agropecuario. En el primer caso participaron el Bancomext, el Centro Bancario de Guadalajara, el Conacyt, Nafin, el Fondo de Equipamiento Industrial, el Departamento de Planeación y Desarrollo del gobierno del estado, la Secofi, la Universidad de Guadalajara, el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño de Jalisco y el Centro de Enseñanza Técnica Industrial; en el segundo intervinieron el Banrural, la SRA, la SARH, la Confederación Nacional Campesina, Fertimex y la Dirección de Fomento Agropecuario del Gobierno de Jalisco.
Como fruto de esos núcleos de gestión se realizaron algunos proyectos de desarrollo tecnológico, se prestaron servicios de consultoría y se brindó asistencia técnica para el control de calidad de productos. El logro más importante provino del apoyo que el Bancomext dio a cinco empresas seleccionadas para participar en los mercados de exportación.
- El Sistema Regional de Información de las Actividades Científicas y Tecnológicas (Siriacyt), en que unieron esfuerzos el Conacyt, la Secretaría de Salud, la SARH, los gobiernos estatales y nueve universidades públicas. 3 Con el Siriacyt se inventarió la oferta de recursos y proyectos para la investigación científica y el desarrollo tecnológico en nueve entidades del país. 4
- La sección regional de la Asociación de Directivos e Instituciones de Investigación y Desarrollo Tecnológico, que reúne a investigadores y empresarios para concertar proyectos y prestar servicios.
- Participación en reuniones empresariales. Ya es prácticamente una tradición que los centros de educación superior, universidades y tecnológicos participen en las reuniones de los consejos directivos de las cámaras industriales, donde se identifica la demanda de las ramas correspondientes y se acuerdan acciones conjuntas. El caso más notable fue el de los trabajos que culminaron con la creación del Instituto para el Desarrollo de Bienes de Capital en la Universidad de Guadalajara, promovida por la Cámara de la Industria Metálica de Guadalajara.
2) Encuentros oferta-demanda de servicios científicos y tecnológicos
- Casi todas las instituciones superiores de la región celebran cada año o dos diversos actos que congregan a los sectores empresarial y educativo para intercambiar información sobre la oferta y la demanda de servicios científicos y tecnológicos. En ello sobresalen las universidades de Guanajuato y Guadalajara, así como el Instituto Tecnológico de Celaya.
- Presencia del sector productivo en el quehacer académico. En este aspecto destacan los siguientes tipos de acciones:
- Participación de representantes empresariales, tanto directivos como técnicos, en la orientación de los planes y programas de estudios de las instituciones de enseñanza superior.
- Cumplimiento parcial de los últimos semestres de algunas carreras en plantas industriales, donde las clases están a cargo de profesores de las instituciones y del personal técnico de las empresas.
- Desempeño de prácticas profesionales.
- Estancias de entrenamiento de profesores en las plantas industriales.
- Prácticas de alumnos en equipo industrial y agropecuario.
- Apoyo del personal de las empresas en la formación de los estudiantes mediante conferencias, cursos cortos y seminarios.
- Contribución de las IES ante problemas sociales y productivos. A menudo las organizaciones gubernamentales, sociales y productivas solicitan el apoyo de las instituciones superiores en:
- Campañas del sector salud.
- Mecanismos de protección civil en las entidades federativas.
- Apoyo para el desarrollo regional y municipal.
- Servicios de consultoría y asistencia técnica.
- Proyectos de capacitación de mano de obra y mandos intermedios.
- Planes de educación continua para la actualización de profesionales en ejercicio.
- Programas de posgrado (especialidad y maestría) específicos para atender las necesidades de personal de alto nivel de algunos sectores.
- Servicios de ingeniería y de prueba y control de materiales.
La variedad de formas de vinculación es enorme y las experiencias útiles son numerosas, pues prácticamente todas las instituciones de educación superior del centro-occidente de México cuentan con algún programa de entrelazamiento con el aparato productivo y la sociedad.
Una tarea necesaria es levantar un inventario de las acciones emprendidas, así como una evaluación de las mismas, con miras a extender, hasta el límite de las capacidades de cada institución y entidad federativa, la cobertura, diversificación y utilidad de los esfuerzos respectivos ante el ordenamiento de la globalización y el TLC de América del Norte.
Conclusiones
- La vinculación estrecha de las instituciones de educación superior con la sociedad, en particular con las actividades productivas, no sólo es una necesidad del país, sino una obligación de los centros educativos para cumplir su misión y compromiso sociales.
- Ante la pujanza globalizadora y la entrada en vigor del TLC, en México es imperioso afinar las formas de vinculación para atender las nuevas demandas de personal calificado, conocimiento científico y desarrollo, adaptación y asimilación de tecnologías.
- El entrelazamiento con el aparato productivo y la sociedad puede ser una estrategia eficaz para el desarrollo académico de las instituciones de enseñanza superior. La interacción estrecha con las organizaciones sociales permite que esos centros educativos se retroalimenten y definan con más certidumbre sus requerimientos para lograr, entre otros objetivos:
- actualizar la planta académica;
- mejorar los sistemas de información y documentación;
- incluir problemas reales del entorno inmediato en los planes y programas de estudio;
- definir los conocimientos específicos de utilidad para la actividad productiva y los grupos sociales circundantes;
- modernizar instalaciones y equipos;
- manejar en las clases teóricas y prácticas las normas que se aplican en el sector productivo y los mercados;
- aumentar las publicaciones útiles para la sociedad, e
- incrementar los ingresos y diversificar las fuentes de financiamiento.
Estos posgrados acreditados en el Padrón de Excelencia del Conacyt corresponden a las áreas en donde la región centro- occidente puede competir con instituciones extranjeras y aportar conocimientos científicos y tecnologías de alta competitividad
Anexo
Los programas de excelencia de la región centro-occidente
La educación superior de alta calidad se puede identificar con base en el Padrón de Programas de Posgrado de Excelencia para Ciencia y Tecnología que evalúa la calidad de la planta académica, los requisitos de ingreso, la permanencia y el egreso de los estudiantes, la existencia de líneas y proyectos de investigación, la infraestructura física disponible, la tasa de graduación, la situación de los egresados y su nexo con el sector productivo. En la región centro-occidente de México sobresalen los programas de:
- maestría y doctorado en ciencias del Centro de Investigación en Matemáticas, A.C.;
- maestría y doctorado en ciencias con especialidad en óptica del Centro de Investigaciones en Optica, A.C.;
- doctorado en ciencias sociales del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social, Unidad Occidente;
- maestrías y doctorados en ciencias, en ingeniería mecánica y en diseño del Instituto Tecnológico de Celaya;
- maestría en ingeniería eléctrica del Instituto Tecnológico de Morelia;
- maestrías en antropología social, en estudios étnicos, en historia y en ciencias sociales (con doctorado) de El Colegio de Michoacán, A.C.;
- maestría y doctorado en ciencias con especialidad en biotecnología de plantas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, Unidad Irapuato;
- maestrías en educación y en ciencias de la Universidad Autónoma de Aguascalientes;
- maestría y doctorado en ciencias con especialidad en fisiología y farmacología, maestría en historia regional y maestría en educación de la Universidad de Colima;
- maestrías en genética humana, en ciencias en ingeniería química, en sociología, en planeación de la educación superior y en ciencias de la salud pública de la Universidad de Guadalajara;
- maestrías en ingeniería eléctrica (instrumentación, alta tensión y alta potencia), maestría y doctorado en ingeniería mecánica, maestría en estadística y maestría y doctorado en biología experimental de la Universidad de Guanajuato, y
- maestría en metalurgia y ciencias de materiales, en filosofía de la cultura, en ciencias en farmacología clínica y en ciencias en farmacología básica de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Estos posgrados acreditados en el Padrón de Excelencia del Conacyt corresponden a las áreas en donde la región centro- occidente puede competir con instituciones extranjeras y aportar conocimientos científicos y tecnologías de alta competitividad, tarea que es necesario fortalecer y retroalimentar tanto entre los propios saberes como con los segmentos sociales participantes para incrementar sus masas críticas y resultados.
Estos programas reúnen a casi todos los miembros del Sistema Nacional de Investigadores que se encuentran adscritos a las instituciones de enseñanza superior públicas del centro- occidente mexicano.
Los demás programas de posgrado y licenciatura de esas instituciones se sustentan en conocimientos y tecnologías "maduros" que los productores de bienes y servicios utilizan para atender sobre todo las demandas de los mercados nacionales y regionales.
No existen programas de licenciatura o de posgrado orientados a atender las demandas de los segmentos sociales que difícilmente se incorporarán al proceso de globalización, como los productores primarios con bajos rendimientos y las micro y pequeña empresas.
1. ANUIES, Directorio de instituciones de educación superior en México, septiembre de 1991.
2. No se consideran las escuelas normales ni las unidades de la Universidad Pedagógica Nacional.
3. Las universidades autónomas de Aguascalientes, Guerrero, Nayarit, Sinaloa y Zacatecas, junto con las universidades de Colima, Guanajuato, Guadalajara y Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
4. Aguascalientes, Colima, Guerrero, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Sinaloa y Zacatecas.