COMEXT, 03/01/94, EDUCACIÓN Y CAPACITACIÓN PARA EL DESARROLLO

Comercio Exterior

País/Country: México

Banco Nacional de Comercio Exterior

Autor/Author: Javier Beristain Iturbide*

Volúmen/Volume: 44

Número/Number: 3

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 03/01/94

* Integrante del Comité Editorial de la Revista Comercio Exterior, ex rector del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y actual Secretario General de Planeación y Evaluación del Departamento del Distrito Federal.

Se suele aceptar que para alcanzar niveles deseables y sostenibles de desarrollo económico se requiere la coincidencia de por lo menos dos elementos: altas tasas de crecimiento de la producción y un reparto justo de los beneficios. En la experiencia mundial reciente, sin embargo, son pocos los países que han podido sostener crecimientos rápidos en condiciones de mayor equidad. Entre ellos destacan los del oriente asiático, cuyas economías crecieron de 1965 a 1990 más que las de cualquier otra región del mundo, al tiempo que mejoraban sus principales indicadores de la distribución del ingreso.

En la búsqueda de explicaciones de ese mayor crecimiento económico de las economías del oriente de Asia, en comparación con otras regiones y de manera especial con América Latina, los investigadores siempre encuentran entre las variables de mayor importancia la inversión en capital humano.

En efecto, las naciones del oriente de Asia --tanto Japón y los "tigres" originales como los nuevos integrantes del grupo-- se distinguen de otros conjuntos de países no sólo por su estabilidad macroeconómica y sus elevados coeficientes de ahorro e inversión, sino también de manera significativa por sus inversiones en educación y capacitación en y para el trabajo. Estas tres características parecen necesarias para un crecimiento económico acelerado.

La inversión en capital humano --que incluye la educación y la capacitación, pero no de manera exclusiva-- es, además, condición indispensable para que los frutos del crecimiento se repartan con mayor equidad. Es incuestionable que la educación y la capacitación forman parte de la estrategia redistributiva que goza de mayor aceptación, ya que por medio de los programas en la materia se distribuyen activos nuevos sin afectar derechos de propiedad.

No es circunstancial que Comercio Exterior dedique un número especial a la educación y la capacitación. Un comercio exterior más eficiente y dinámico requiere un mayor desarrollo de las ventajas competitivas del país, entre las que destacan las asociadas a su fuerza de trabajo. Es evidente que la competitividad no podrá fincarse sobre una mano de obra no calificada o barata. La competitividad requiere la elevación sistemática y continua de los conocimientos, las habilidades y las aptitudes de los trabajadores. Sólo de esta manera será un medio eficaz para mejorar las condiciones de vida de las familias y contribuir al desarrollo económico sostenible.

Entre los estudiosos parece existir consenso respecto a diversos elementos comunes que podrían contribuir al debate y a la formulación de una política nacional para la educación y la capacitación. Entre ellos destacan los siguientes:

Sin duda, la acumulación de capital humano --en la forma de educación y capacitación-- es hoy el principal motor del crecimiento económico y requisito indispensable para su mejor distribución.

A fin de que esa acumulación ocurra de manera sostenida en nuestro país se requiere de un ambiente de crecimiento y estabilidad y, de manera creciente, de un esfuerzo deliberado y pactado entre todos los sectores.

Esperamos que las proposiciones presentadas en esta entrega de Comercio Exterior contribuyan al entendimiento de cómo la política económica puede apoyar ese esfuerzo.