* Investigador Emérito del Centro de Estudios Educativos, México.
La importancia de la educación en el nuevo escenario de globalización comercial y competitividad internacional es obvia. Entramos en un modelo productivo planetario basado en la inteligencia cultivada. Más aún, podría hablarse de una etapa civilizatoria en que lo fundamental es el conocimiento.1
Es, pues, necesario tomar conciencia de la situación educativa de México en relación con países más desarrollados, sobre todo frente a sus principales socios comerciales: Estados Unidos y Canadá. Con este fin se exponen y comentan algunos datos que permiten hacer una aproximación a las asimetrías existentes.
Conviene no olvidar que la educación es esencialmente cualitativa y que una comparación justa entre los tres países requeriría profundizar en aspectos como la calidad de la docencia; la riqueza humana de la relación entre maestros y alumnos; la actualización de los planes de estudio; la pertinencia de los apoyos didácticos, y los nexos de la educación técnica y superior con la planta productiva.
Habría que incluir también en la comparación otras variables externas a la oferta educativa, como la intensidad de estudio, el estímulo que proporciona la familia y las características del ambiente cultural del estudiante.
Como eso no es posible, hay que contentarse con algunos datos estadísticos. Se consideran primero algunos indicadores globales de los tres sistemas educativos para complementarlos con otros relacionados con el grado de desarrollo cultural. Luego se compara la escolaridad de la fuerza de trabajo de las tres economías y se proporciona información en torno al avance en ciencia y tecnología. Por último, se presentan algunas reflexiones que ayudan a interpretar la información estadística.
El rezago comparativo en la matrícula terciaria amerita algunas reflexiones, en especial si se toma en cuenta que en los últimos 20 años México ha dedicado porciones muy importantes de sus recursos educativos a ampliar este nivel, incluso tal vez en detrimento de la educación básica. En el cuadro 1 se presentan algunos indicadores del grado de avance educativo de las tres naciones signatarias del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
| CUADRO 1 INDICADORES EDUCATIVOS DE MEXICO, ESTADOS UNIDOS Y CANADA | |||
| México | Estados Unidos | Canadá | |
| Tasa bruta de escolarización 4 a 23 años Preescolar Primaria Media Superior Estudiantes de educación superior (por habitantes) Eficiencia terminal primaria Alumnos por maestro Preescolar Primaria Grados escolares obligatorios |
63 61 117 (99) 53 (42) 14 1 543 77 28 31 9 |
87 63 100 (95) 98 (88) 63 5 438 94 -- 22 11 |
84 60 105 (97) 105 (93) 67 5 025 97 22 17 10 |
| Nota: las cifras entre paréntesis corresponden a las tasas
ajustadas al grupo de edad correspondiente al nivel escolar
respectivo. Fuente: UNESCO, World Education Report 1991, París. | |||
Por su gasto educativo Canadá ocupa el tercer lugar entre los países de la OCDE, superado sólo por Dinamarca (7.57%) y Holanda (7.33%). Estados Unidos se acerca a Japón (6.38%) y Francia (6.59%).4Por otra parte, en México la crisis de 1982 a 1990 repercutió en marcadas oscilaciones del gasto educativo durante varios años (5.2% en 1980), 2.4% en 1984, 4% en 1990 y 5% en 1993); los otros dos países han destinado proporciones constantes de 6 o 7 por ciento del PIB desde hace 20 años. Esta diferencia se traduce en mejorías del magisterio; abundancia de apoyos didácticos; bibliotecas, edificios y servicios de más calidad, contribuciones de la investigación, entre otras.
No se tienen datos del gasto por estudiante en el nivel terciario de los tres países; se dispone sólo del promedio de las naciones avanzadas (6 520 dólares anuales) y del dato regional de América Latina y el Caribe (863 dólares). Asimismo, como se observa en el cuadro 2, la distribución del gasto educativo por nivel sigue pautas diferentes en cada país. México, por ejemplo, en los últimos 30 años ha equilibrado más sus asignaciones entre los tres niveles escolares (en 1962 destinó 56% al elemental, 17% al medio y otro 17% al superior). 5
| CUADRO 2 DISTRIBUCION DEL GASTO POR NIVEL EDUCATIVO (PORCENTAJES) | |||
| México | Estados Unidos | Canadá | |
| Preescolar y primaria | 37.4 | 36.9 | 42.4 |
| Media | 34.2 | 23.1 | 29.0 |
| Superior | 28.4 | 40.0 | 28.6 |
| CUADRO 3 INDICADORES COMPLEMENTARIOS (POR CADA MIL HABITANTES) | |||
| México | Estados Unidos | Canadá | Periódicos diarios | 124 | 255 | 225 |
| Papel para impresión y escritura (kg) | 7 891 | 89 725 | 58 246 |
| Receptores de radio | 241 | 2 120 | 960 |
| Televisores | 124 | 812 | 586 |
| Fuente: UNESCO, World Education Report 1991, París. | |||
Este primer acercamiento muestra cuán profundas son las asimetrías entre México y los otros dos países. Conviene ahora examinar la escolaridad de la fuerza de trabajo como un indicador relacionado más directamente con la capacidad productiva.
Algunos estudiosos han reducido las cifras a una base común; sin embargo, ello presenta la desventaja de tener que utilizar datos de diversos años y, para el caso de México, muy antiguos. 8 George Pscharopoulos utiliza datos de 1977 para México (publicados en 1981) y de 1981 para Estados Unidos y Canadá. 9 Pallán ha comentado recientemente los datos de esta fuente. En este trabajo se utilizan los datos del Censo de 1990 de México y los de anuarios censales recientes de Estados Unidos (1992) y Canadá (1989). 10
La población ocupada representa en México 48% de la población adulta (unos 24 millones de habitantes), frente a 78.2% en Estados Unidos (101 millones) y 65.8% en Canadá (12 millones). En el cuadro 4 se presentan los segmentos de dicha población según los grados escolares cursados y en la gráfica 1 se destacan las diferencias entre los tres países.
| CUADRO 4 ESCOLARIDAD DE LA FUERZA DE TRABAJO (PORCENTAJES) | |||||||
| NULA | PRIMARIA | MEDIA | SUPERIOR | PROMEDIO | |||
| I | C | I | C | ||||
| México | 10.6 | 21.5 | 20.3 | 19.1 | 15.6 | 10.8 | 6.7 |
| Estados Unidos | -- | 2.1 | 7.8 | 18.8 | 35.8 | 35.6 | 12.6 |
| Canadá | -- | 3.1 | 10.2 | 26.9 | 23.9 | 35.9 | 11.7 |
| I: incompleta. C: completa Fuente: México: XI Censo General de Población y Vivienda, 1990; Estados Unidos: Departamento de Comercio, Statistical Abstract 1992, The National Data Book, Washington, 1992. Canadá: Statistics Canada, Labour Force Annual Averages 1981- 1988 (catálogos 71-529 y 71-001), Ottawa, 1989. En el caso de México, como la población con escolaridad nula y con primaria incompleta se presenta agregada, se supuso que la población analfabeta de 15 a 64 años se distribuye por igual entre la población que trabaja y la que no lo hace; así, el resultado es 10.6% de población ocupada con escolaridad nula. A los porcentajes de México debe añadirse 2.10% de no especificados. | |||||||
En cambio, la población con enseñanza media completa y superior es en México sólo el 26.4%; en los otros dos países 71.4% y 59.8% respectivamente. El promedio de escolaridad resulta: de 6.7 grados en México, 12.6 en Estados Unidos y 11.7 en Canadá.
La escolaridad de la población ocupada negra es la siguiente: 21.7% tiene menos de secundaria; 42.3%, la secundaria completa; 20.5% entre 1 y 3 grados de college, y 15.6%, 4 grados de college o más.
Los analistas comentan que el significativo esfuerzo de ampliación educativa que Canadá ha realizado en las últimas dos décadas lo ha llevado a ocupar el segundo lugar mundial (precedido por Estados Unidos) en la proporción de la fuerza de trabajo que alcanza educación postsecundaria. En relación con grados de college cursados, Canadá tiene el primer lugar por referencia al grupo de edad correspondiente, y el cuarto en el nivel de posgrado (después de Estados Unidos, Francia e Inglaterra). 11
| CUADRO 5 ESCOLARIDAD DE LA FUERZA DE TRABAJO DE ESTADOS UNIDOS, CANADA Y TRECE PAISES DESARROLLADOS | |||||
| Nula | Primaria | Secundaria | Superior | Promedio | |
| Estados Unidos | -- | 9.9 | 54.6 | 35.6 | 12.6 |
| Canadá | -- | 13.3 | 50.8 | 35.9 | 11.7 |
| Trece países desarrollados | 0.4 | 27.1 | 56.1 | 16.3 | 10.0 |
| Fuente: George Pscharopoulos y Ana María Arriagada, "Antecedentes educacionales de la fuerza laboral: comparación internacional", Banco Mundial, s.f., reproducido en Docencia Postsecundaria, septiembre-diciembre de 1990, vol. 18, núm. 3, p. 22 | |||||
De las cifras de México de 1970 y 1990 se desprende que hubo un aumento notable: en los últimos 20 años triplicó la proporción de sus trabajadores con secundaria completa y se multiplicó por más de dos la parte con enseñanza superior. En Estados Unidos y Canadá, en cambio, el incremento de escolaridad de la población trabajadora se ha concentrado en la educación superior: de 1969 a 1981 la proporción se elevó de 19.2 a 35.6 por ciento, y en Canadá de 8.8 a 35.9 por ciento; los aumentos son de 23% en el caso de México, 89% en el de Estados Unidos y 300% en el de Canadá. En el cuadro 6 se presenta la evolución de la escolaridad de la fuerza de trabajo de los tres países en diversos períodos. El incremento de escolaridad de la fuerza de trabajo de México de 1970 a 1990 se aprecia en la gráfica 2.
| CUADRO 6 ESCOLARIDAD DE LA FUERZA DE TRABAJO DE MEXICO, ESTADOS UNIDOS Y CANADA EN DIVERSOS AÑOS | |||||||
| Nula | Primaria | Secundaria | Superior | Promedio | |||
| I | C | I | C | ||||
| México | |||||||
| 1970 | 23.6 | 43.5 | 17.0 | 6.3 | 5.5 | 4.1 | 4.2 |
| 1990 | 10.6 | 21.5 | 20.3 | 19.1 | 15.6 | 10.8 | 6.7 |
| Estados Unidos | |||||||
| 1969 | -- | 12.3 | 23.3 | 10.1 | 35.1 | 19.2 | 10.6 |
| 1981 | -- | 2.1 | 7.8 | 18.8 | 35.8 | 35.6 | 12.6 |
| Canadá | |||||||
| 1969 | -- | 6.2 | 34.3 | 20.3 | 30.4 | 8.8 | 9.1 |
| 1981 | -- | 3.1 | 10.2 | 26.9 | 23.9 | 35.9 | 11.7 |
| I: Incompleta. C: Completa. Fuentes: Para Estados Unidos y Canadá: George Pscharopoulos y Ana María Arriagada, Antecedentes educacionales de la fuerza laboral: comparación internacional, Banco Mundial, s.f. reproducido en Docencia Postsecundaria, septiembre-diciembre de 1990, vol. 18, núm. 3, pp. 13 y 14; para México: Censo de 1990. | |||||||

El gasto federal de México en ciencia y tecnología representaba 0.37% del PIB en 1992; su monto era de 1 188 millones de dólares y significaba 2.13% del gasto federal programable. 12 En contraste, en Estados Unidos representaba en 1988 2.8% del PIB y en términos absolutos era casi 100 veces superior al de México (111 503 millones de dólares) y en Canadá, 1.3% (5 238 millones de dólares). 13
Es interesante observar que varios países desarrollados superan en este aspecto a Estados Unidos: Suecia (3.1%), Japón y Alemania (2.9% en ambos); y que dos países latinoamericanos destinan al rubro citado más que México: Brasil (0.7%) y Argentina (0.4%). Asimismo, se calcula que México cuenta con 18 000 científicos e ingenieros dedicados a investigación y desarrollo, frente a 923 300 en Estados Unidos.
En segundo lugar, habría que conocer más sobre la calidad de la educación que los indicadores cuantitativos ocultan. En los tres países hay estudios recientes que cuestionan la calidad y aun el logro de objetivos muy elementales del sistema escolar en buena parte de la población.
En México se han publicado recientemente estudios de evaluación. 14 Cifras oficiales de Estados Unidos indican que sólo 4% de la población mayor de 16 años es capaz de efectuar operaciones de cierta complejidad (como calcular el costo de alfombrar un cuarto) y sólo 20% puede realizar operaciones menos complejas (como calcular el costo de una comida a partir de los precios del menú). 15 En Canadá, la aplicación del examen de habilidades básicas (Canadian Test of Basic Skills) indica que 30% de los egresados de secundaria tienen serias dificultades para leer y 36% es incapaz de realizar operaciones aritméticas sencillas en su vida cotidiana. 16 En suma, la interpretación de lo que significa en términos de calidad haber concluido determinado nivel escolar presenta incertidumbres insalvables.
Semejantes son las incertidumbres en torno de la relación entre escolaridad y productividad real. Luego de varias décadas de debates se sabe que no hay una correlación simple y lineal entre ambas. Si la hubiera, la fuerza de trabajo mexicana estaría en posición de total indefensión en la competencia internacional en todas las ramas productivas, y no lo está. Son muchos otros los factores que intervienen en la productividad: la tecnología aplicada, el hábito y la disposición favorable al trabajo, la inversión en equipo y maquinaria, la integración vertical y horizontal de los procesos productivos, el costo del transporte y los inventarios, la velocidad de los trámites, la rotación de los obreros (que entraña mayor costo de entrenamiento y frenos a la producción).
La insistencia en los efectos económicos de la educación no debe llevar a descuidar la formación social y política de los estudiantes, sobre todo en las universidades. Los procesos productivos no funcionan en vacíos culturales; requieren valores y actitudes de responsabilidad, solidaridad, sentido crítico, disciplina y respeto al derecho y al bien colectivo, valores que promueve una formación general.
Se desconoce la incidencia de cada uno de estos factores en la productividad, por lo que no es correcto inferir que, en todos los casos, a menor escolaridad corresponde una productividad proporcionalmente menor. Sin embargo, tampoco sería correcto refugiarse en la complejidad del problema para negarse a mejorar por todos los medios posibles una variable de importancia tan obvia como la educación.
En otra vertiente, conviene derivar de los indicadores expuestos algunas recomendaciones para el desarrollo educativo mexicano. Pallán propone un conjunto de políticas que en seguida se resumen y comenta, sin perder de vista que la productividad económica y la competitividad comercial no son los únicos criterios de desarrollo que debe atender un sistema educativo, aunque sin duda son de importancia capital. 17
2. De acuerdo con las declaraciones más recientes de las autoridades educativas.
3. UNESCO, World Education Report 1991, París, 1991.
4. OCDE, Education at a Glance: OECD Indicators, Centre for Educational Research and Innovation, OCDE, París, 1992.
5. Pablo Latapí et al., Diagnóstico educativo nacional, Textos Universitarios, México, 1964.
6. UNESCO, op. cit.
7. Carlos Pallán Figueroa, "Escolaridad, fuerza de trabajo y universidad frente al Tratado de Libre Comercio", en Gilberto Guevara Niebla y Néstor García Canclini (coords.), La educación y la cultura ante el Tratado de Libre Comercio, Nueva Imagen, México, 1992, p. 78.
8. George Pscharopoulos y Ana María Arriagada, Antecedentes educacionales de la fuerza laboral: comparación internacional, Banco Mundial, s.f., reproducido en Docencia Postsecundaria, septiembre-diciembre de 1990, vol. 18, núm. 3, pp. 1-52. En esta obra los autores ofrecen una comparación de 99 países y proponen la fórmula siguiente para calcular el promedio de años escolares de la fuerza de trabajo: S=[LP1
(YRSP/2) + (LP2
YRSP) + LS1
(YRSP+YRSS/2) + LS2
(YRSP+YRSS) + LH
(YRSP+YRSS+YRSH)]/100 donde: S= promedio de años de escolaridad; LP1= porcentaje de la fuerza de trabajo con primaria incompleta, y YRSP= número de años del ciclo educativo del nivel primario. Y así para los demás niveles escolares. De este modo se ponderan los años cursados en relación con la duración de cada ciclo. Conviene observar que las estimaciones de esta fuente no incluyen los años de estudio de posgrado, nivel en que la ventaja relativa de Estados Unidos y Canadá es todavía mayor. También cabe notar que México tiene un grado más, o sea 17 (6 + 6 + 5) que Estados Unidos (8 + 4 + 4) y que Canadá (6 + 6 + 4).
9. George Pscharopoulos (ed.), Essays on Poverty, Equity and Growth, Pergamon Press, Nueva York, 1991, y George Pscharopoulos y Ana María Arriagada, op. cit.
10. Carlos Pallán Figueroa, op. cit.
11. OCDE, op. cit. p. 65.
12. Conacyt, Indicadores. Actividades científicas y tecnológicas, Conacyt-SEP, México, 1992, p. 2.
13. Ibid, p. 104.
14. Felipe Tirado, "La crítica situación de la educación básica en México", Ciencia y Desarrollo, vol. XII, núm. 71, noviembre-diciembre de 1986, y "En torno a la calidad de la educación pública y privada en México", Ciencia y Desarrollo, vol. XV, núm. 85, marzo-abril de 1989; Gilberto Guevara Niebla (comp.) La catástrofe silenciosa, Fondo de Cultura Económica, México, 1992, y Jorge Carpizo, Fortaleza y debilidad de la Universidad Nacional, UNAM, México, 1986.
15. Departamento de Educación de Estados Unidos, Educational Testing Service, National Adult Literacy Survey (funded by federal and state governments), Center for Educational Statistics, Washington, 1992.
16. Consejo Económico de Canadá, A Lot to Learn, Ottawa, 1992.
17. Carlos Pallán Figueroa, op. cit.