Cuando circule este ejemplar entre los lectores, se habrán cumplido los primeros seis meses de vigencia del Tratado de Libre comercio de América del Norte. Por tratarse de un instrumento de largo alcance y profundas repercusiones, es aconsejable la reflexión, al margen de sus primeros efectos: el incremento inmediato de las exportaciones de México a Estados Unidos y la evaluación sectorial sobre posibles reducciones de los plazos de desgravación arancelaria. Más allá, es amplio el espectro de experiencias, intereses y preocupaciones alrededor de este acuerdo inédito entre dos países industrializados y uno en desarrollo.
Importa, por ejemplo, comprender las razones estructurales más profundas -internas y externas- que explican tal desenlace; dilucidar lo que cabe esperar de un instrumento que puede constituirse en una auténtica palanca de desarrollo o tan sólo, y sin mayores efectos, acentuar las tendencias del cambio estructural de la economía; recapitular sobre las tareas pendientes que permitan aprovechar de la mejor manera las oportunidades que se abren, enfrentar con éxito los riesgos y amenguar los efectos negativos; analizar las repercusiones que tendrá en el crecimiento, el empleo, la migración, el ambiente y, como corolario, alentar todos los estudios posibles que permitan vislumbrar del modo más certero posible los escenarios sectoriales y del país en su conjunto.
Hay otros asuntos importantes en la palestra teleciana. Como los desafíos que se plantean a la diplomacia mexicana, responsable de ejecutar una política exterior sustentada en los principios que la historia y el entorno geográfico de México han labrado.
Importa también el papel de nuestro país frente a sus hermanos latinoamericanos y caribeños, en la posible -aunque quizá lejana- conformación de un bloque hemisférico que abra la puerta a una integración respetuosa de la historia, la cultura y los anhelos de cada pueblo. Por ello es pertinente conocer la concepción que se tiene en la región sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, las esperanzas que se abrigan y los temores que se han despertado.
El TLC se concretó al tiempo que se destrabaron las principales dificultades de la Ronda de Uruguay, que finalmente dieron paso a un nuevo acuerdo de comercio mundial. Por ello es útil el análisis de los principales resultados de las negociaciones multilaterales.
Nuestro país se abre paso en el nuevo entorno económico mundial y busca ocupar los espacios que le faciliten sus afanes de desarrollo. Es por ello significativa la flamante presencia de México en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
Comercio Exterior invitó a un amplio grupo de expertos y estudiosos de los sucesos socioeconómicos a compartir en estas páginas sus reflexiones en relación con el Tratado de Libre Comercio. Los temas señalados líneas arriba son abordados por ellos de manera breve y sustanciosa. Sin duda, su lectura contribuirá a hacer conciencia de la muy extensa agenda de asuntos en torno a un instrumento que se ha constituido ya en una presencia y una referencia permanentes en la vida social, económica y política de México.