COMEXT, 07/01/94, MEDICIÓN DEL TIPO DE CAMBIO REAL CON BASE EN EL COSTO UNITARIO DE LA MANO DE OBRA

Comercio Exterior

País/Country: México

Banco Nacional de Comercio Exterior

Autor/Author: Javier Guzman Calaffel*

Volúmen/Volume: 44

Número/Number: 7

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 07/01/94
* Gerente de Asuntos Económicos Internacionales del Banco de México. Las opiniones contenidas en este documento son estrictamente personales y no necesariamente coinciden con el punto de vista de la institución. Se agradece la valiosa colaboración de Nora Aguilar y Manuel Santos.

En general, el tipo de cambio efectivo real se define como la paridad efectiva nominal ajustada por los costos en moneda nacional o por los precios de un país respecto a los del resto del mundo. Es posible medirlo de distintas maneras, de conformidad con los propósitos analíticos de cada caso.

Esos indicadores se utilizan con frecuencia para analizar la competitividad internacional de una economía. La evidencia empírica muestra que los resultados pueden variar de manera importante, según el índice que se utilice. Al hacer un balance de las ventajas e inconvenientes de las diversas mediciones, algunos autores y organismos internacionales, como el FMI y la OCDE, consideran que las que se basan en los costos permiten estimar mejor la competitividad que las que descansan en los índices de precios. 1 Así, se inclinan por estimar el tipo de cambio real a partir de los costos unitarios relativos de la mano de obra en la industria manufacturera. Estos índices constituyen un indicador de la rentabilidad de las ventas externas y se definen como el cociente de los salarios por hora entre el volumen de producción por hora hombre (es decir, la productividad de la mano de obra) en la industria manufacturera de un país respecto a sus contrapartes comerciales. Los indicadores del tipo de cambio real basados en los índices de precios a menudo presentan sesgos considerables derivados de efectos de "composición", debido a que tanto la estructura (composición y ponderación) de las exportaciones como las ponderaciones de los bienes incluidos en dichos índices difieren significativamente de un país a otro. Este problema se reduce de manera importante cuando se utiliza el costo unitario relativo de la mano de obra.

Cabe destacar otras dos limitaciones de los indicadores de tipo de cambio real estimados mediante los índices de precios. Primero, los precios de los bienes comerciables relativamente homogéneos tienden a ser similares entre países; esto, por supuesto, no es un argumento que lleve a concluir que la competitividad de sus economías se ha mantenido constante. Por su parte, los precios de los factores (particularmente la mano de obra) en el sector de bienes comerciables tienden a ser menos sensibles a acontecimientos externos que los precios de los bienes. Segundo, la existencia de subsidios y controles de precios puede afectar la confiabilidad de la estimación.

Evidentemente, los cálculos basados en el costo de la mano de obra no están libres de problemas. Se ha señalado, por ejemplo, que suponen de manera implícita que la incidencia de otros costos es similar en el margen entre los países en estudio, de tal forma que los cambios en los costos laborales podrían considerarse como la causa principal de variación de los costos entre tales países.

Sin embargo, debe considerarse que en las economías con regímenes comerciales abiertos las fluctuaciones de la parte de los costos de producción que proviene de bienes transables internacionalmente tiende a igualarse en el margen. Además, los costos laborales constituyen con frecuencia el componente principal de los totales.

Otro problema es que los movimientos erráticos de la productividad pueden afectar el cálculo. Es bien conocido que mientras la productividad responde rápidamente a los cambios cíclicos en las presiones de la demanda, los salarios tienden a responder de manera gradual y, en ocasiones, con un retraso relativamente prolongado. En ausencia de ajustes adecuados, esto puede disminuir la precisión del índice. 2

Existen otras desventajas de comparabilidad: la definición de los costos laborales unitarios y su cobertura pueden diferir de un país a otro, además de la limitada disponibilidad de estadísticas y su falta de oportunidad. Las insuficiencias no sólo incluyen la información de costos (algunas naciones publican únicamente los costos salariales, otras los costos laborales totales, etc.), sino incluso la de producción (no todos los países dan a conocer con oportunidad las cifras de su producción manufacturera). No obstante, esos índices son muy útiles para analizar el sector externo, pues permiten una buena aproximación a los cambios en su posición competitiva. En todo caso, el tipo de cambio real estimado mediante el costo unitario de la mano de obra es sin duda uno de los indicadores más confiables para tales propósitos. Lo anterior, aunado a que es un índice muy consultado, muestra la relevancia de estimarlo para el caso de México.

Estimación de los costos laborales unitarios relativos en México

Para calcular el tipo de cambio real de México a partir de los costos laborales unitarios se consideraron ocho países, pues de ellos se obtuvieron estadísticas comparables: Estados Unidos, Alemania, Japón, Canadá, Reino Unido, Francia, Italia y España. 3 Estos se ponderaron según su comercio de manufacturas con México en el período 1990-1992 (en conjunto representan alrededor de 90% del comercio total de manufacturas del país). Los costos laborales incluyen sueldos, salarios y prestaciones.

Se eligió como período base el promedio del bienio 1978-1979, representativo de una posición de equilibrio o de competitividad adecuada para el sector externo mexicano. Había transcurrido ya un tiempo razonable después de la devaluación de 1976, como para suponer que se habría disipado el margen de subvaluación que normalmente ocasiona un ajuste cambiario en los períodos iniciales.

Además, las exportaciones de manufacturas mostraron un crecimiento saludable en ese lapso y las reservas internacionales registraron una tendencia al alza.

El costo unitario relativo de la mano de obra en México (CURMO) se definió de la siguiente manera:

en donde:

Whm = remuneraciones totales por hora en la industria manufacturera en México.

Qhhm = producción por hora hombre en la industria manufacturera en México.

Whi = remuneraciones totales por hora en la industria manufacturera en cada uno de los ocho socios comerciales de México considerados.

Qhhi = producción por hora hombre en la industria manufacturera en el socio comercial i.

ei = tipo de cambio expresado en pesos por moneda del país i.

ài = ponderación correspondiente al país i.

También se utilizó en uno de los ejercicios el costo unitario de la mano de obra en México, definido como: Whm / Qhhm

Con esta metodología se estimó un índice de costos unitarios relativos de la mano de obra para México. Los resultados se muestran en el cuadro 1 y en las gráficas 1 a 8. Con base en ellos cabe hacer las siguientes observaciones:

     C U A D R O 1

     INDICES DEL COSTO  UNITARIO RELATIVO DE  LA MANO  DE OBRA  EN
     MEXICO EN LA INDUSTRIA MANUFACTURERA(1) (1978-1979=100)
     ____________________________________________________________

      Año     Principales socios comerciales(2)     Estados Unidos

     1975                    113.50                     112.12
     1976                    113.63                     111.54
     1977                     91.24                      90.12
     1978                     95.88                      95.90
     1979                    104.12                     104.10
     1980                    121.51                     120.76
     1981                    152.33                     148.88
     1982                    103.34                      98.54
     1983                     63.33                      60.72
     1984                     64.92                      61.44
     1985                     65.43                      61.69
     1986                     42.93                      42.01
     1987                     40.98                      41.12
     1988                     49.85                      50.22
     1989                     57.67                      57.74
     1990                     60.25                      61.04
     1991                     65.66                      66.55
     1992                     71.38                      73.04
     1993                     73.40                      74.98
     1991
     I                        63.92                      65.11
     II                       64.72                      65.35
     III                      65.86                      66.45
     IV                       67.73                      68.92
     1992
     I                        69.25                      70.49
     II                       72.18                      73.74
     III                      70.76                      72.90
     IV                       73.00                      74.72
     1993(a)
     I                        74.37                      75.89
     II                       72.19                      73.98
     III                      74.24                      75.75
     IV                       72.65                      74.17

     1. Los  incrementos del  índice indican  una apreciación  del
     peso. 2.  Estados  Unidos,  Alemania,  Japón,  Canadá,  Reino
     Unido, Francia, Italia y España.a. Preliminar.
     Fuentes: Banco de México, INEGI y FMI.

  1. Parece existir un margen importante de competitividad de las exportaciones de manufacturas mexicanas frente a sus principales contrapartes comerciales, en lo que a costos laborales unitarios se refiere (véase la gráfica 1).

    Índice del costo unitario relativa de la mano de obra (1978 - 1979 = 100)

    Para el cuarto trimestre de 1993, el índice del CURMO es 27% inferior al del período base (1978-1979).

  2. A partir de 1987, el tipo de cambio real ha mostrado una importante apreciación (véase la gráfica 2). De principios de 1987 al cuarto trimestre de 1993, el CURMO muestra un incremento de alrededor de 95 por ciento.

    Costo unitario de la mano de obra (crecimiento porcentual acumulado)

  3. La evolución del índice de tipo de cambio real (CURMO) estuvo determinada fundamentalmente por los costos laborales relativos (el cociente de los sueldos y salarios en la industria manufacturera en México entre los de sus principales socios comerciales, expresados en la misma moneda) 4 (véase la gráfica 2). En otras palabras, la depreciación del tipo de cambio real de 1981 a 1987 y la posterior apreciación obedecieron en su mayor parte a la evolución de esa variable. El comportamiento de la productividad relativa (la de la mano de obra en la manufactura en México entre la correspondiente a los demás países) 5 ha mostrado una tendencia al alza, contribuyendo a mejorar la competitividad de la industria manufacturera mexicana.

    Pero dicho efecto ha sido de mucho menor magnitud que el de los costos de la mano de obra (véase la gráfica 3). Cabe señalar, a manera de ejemplo, que de principios de 1987 al cuarto trimestre de 1993 los costos laborales relativos se incrementaron 127%, al tiempo que la productividad relativa lo hizo 16% (véase la gráfica 4).

    Índice del costo unitario relativa de la mano de obra y sus componentes(1978 - 1979 = 100) Costo unitario de la mano de obra y sus componentes (crecimiento porcentual acumulado)

  4. Los resultados hacen pensar que el crecimiento de la productividad de la mano de obra en la industria manufacturera en México está vinculada a la liberación del sector externo, iniciada en 1985 y acelerada a finales de 1987. A partir de esos años, el crecimiento de la productividad en relación con sus socios comerciales se hace más pronunciado, como se observa en la gráfica 5.

    Índice de la productividad relativa de la mano de obra en México (1978 - 1979 = 100)

  5. Con base en información de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos y la equivalente para México, se construyeron dos índices del costo unitario de la mano de obra México-Estados Unidos: uno para los salarios y otro para las remuneraciones totales. Los resultados son congruentes con los del índice para ocho países (véase la gráfica 6). Sin embargo, cabe destacar que la apreciación del tipo de cambio real del peso frente al dólar a partir de 1987 es más pronunciada si se incluye en los cálculos la evolución de los salarios, sueldos y otras prestaciones, que si se consideran únicamente los salarios (véase la gráfica 7).

    Índices del tipo de cambio real con base en el costo unitario de la mano de obra (1978 - 1979 = 100)

    Tipo de cambio real con base en el costo unitario de la mano de obra (crecimiento porcentual acumulado)

  6. Otra forma de estimar la rentabilidad del sector externo en México es mediante la razón costo unitario de la mano de obra a precios al productor: es decir, el cociente de los salarios ajustados por la productividad en México (sin considerar esta variable en los socios comerciales) entre los precios al productor en la industria manufacturera del país. El cociente muestra un descenso pronunciado de 1981 a 1987 (lo que indica una mayor rentabilidad), similar al del tipo de cambio real estimado con base en el CURMO (véase la gráfica 8). Cabe hacer aquí tres observaciones:

    1. tanto la pérdida de competitividad a principios del decenio de los ochenta como la posterior ganancia hasta 1987 son menores de lo que sugiere el CURMO;

    2. la caída en los márgenes de rentabilidad de principios de 1987 al cuarto trimestre de 1993 es más baja que lo que indica el CURMO, y

    3. ese indicador muestra también que la industria manufacturera mexicana es competitiva en escala internacional. De hecho, para el cuarto trimestre de 1993 no es muy distinto del CURMO.

Índices de precios al productor y costo unitario de la mano de obra, (1980=100)

En suma, el análisis realizado permite ratificar que:

Los resultados hacen pensar que el crecimiento de la productividad de la mano de obra en la industria manufacturera en México está vinculada a la liberación del sector externo, iniciada en 1985 y acelerada a finales de 1987

La posición competitiva del sector externo en México no debe juzgarse solamente a la luz de la evolución de los costos unitarios de la mano de obra. Cabe destacar que las medidas de liberación comercial han facilitado a los productores internos el acceso a los insumos importados, en condiciones más favorables que antes, y les ha dado la certidumbre de que dicho acceso será permanente. El efecto benéfico de estas medidas en la competitividad internacional de la economía mexicana ha sido significativo.


1. Véase por ejemplo Jacques R. Artus, "Methods of Assessing the Long-Run Equilibrium Value of an Exchange Rate", Journal of International Economics, 8 de mayo de 1978, pp. 277-299; Jacques R. Artus y M. Knight, "Issues in the Assessment of the Exchange Rates of Industrial Countries", IMF Occasional Paper, núm. 29, Washington, 1984, y Edouard Maciejewski, "Real Effective Exchange Rate Indices: A Re-examination of the Major Conceptual and Methodological Issues", IMF Staff Papers, núm. 30, septiembre de 1983, pp. 491-541.

2. Para evitar las distorsiones generadas por los movimientos cíclicos de la productividad, el FMI calcula costos laborales unitarios "normalizados". En estos índices, la producción por hora hombre (PHH) en las manufacturas se expresaba, hasta hace poco, como un promedio móvil durante un período suficientemente largo para cubrir la duración promedio de los ciclos económicos en la posguerra. La PHH se definía como un promedio móvil "centrado" en un período de 19 trimestres. Para los últimos nueve trimestres, al no poder calcular los promedios con base en las estadísticas disponibles, la PHH se extrapolaba a partir de la última información de la serie, usando la tasa de crecimiento registrada en ese trimestre. En virtud de los márgenes de error de este enfoque, recientemente la metodología comenzó a usar el filtro Hodrick-Prescott. Para mayor detalle véase FMI, Quarterly Report on Changes in Exchange Rate Arrangements and in Real Effective Exchange Rates, EBS/90/164, 14 de septiembre de 1990 y EBS/92/143, 1 de septiembre de 1992, Washington.

3. Cabe señalar que el comercio de México con Brasil es mayor que con Italia, España y el Reino Unido. No obstante, se le debió excluir de los cálculos por falta de datos.

4. O sea: Whm / Whi.

5. Es decir: Qhhm/Qhhi.