COMEXT, 01/01/94, CANADÁ: ENTRE EL LIBRE COMERCIO Y LAS BARRERAS INTERPROVINCIALES

Comercio Exterior

País/Country: México

Banco Nacional de Comercio Exterior

Autor/Author: Maria Teresa Gutierrez Haces*

Volúmen/Volume: 44

Número/Number: 1

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 01/01/94
* Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM y Presidenta de la Asociación Mexicana de Estudios Canadienses.

A medida que avanzaron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), la necesidad de conocer mejor el complejo sistema político y económico de Canadá se tornó más imperiosa. También se hizo más evidente que el conocimiento en México acerca de Estados Unidos es muy superior al que se tiene sobre el otro socio norteamericano. El proceso negociador marcó en gran medida cuáles eran los espacios de información que se debían alimentar de inmediato. Junto con el TLC, en vigor desde el 1 de enero de 1994, se tejió una red de vínculos económicos, políticos y sociales cuyo crecimiento difícilmente se detendrá en el futuro.

Según información de la embajada de Canadá en México, el número de misiones registradas provenientes del país boreal se triplicó de 952 en 1988 a 2 931 en 1991; al año siguiente, además, se atendieron 7 762 consultas comerciales acerca de México. Estos datos ilustran el creciente interés en este país, pero muchos otros canadienses lo visitaron sin pasar por los canales oficiales y han establecido un inmenso circuito de homologación profesional que abarca partidos políticos, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, pequeños y medianos empresarios, comunicadores, profesionistas y otros actores sociales.

Se requiere conocer con mayor detalle los aspectos indispensables para el buen entendimiento profesional de ambos países, lo cual supera en mucho el deseo llano de hacer "buenos negocios". Uno de los puntos que urge comprender a fondo es el de la práctica económica y política enmarcada en los principios del federalismo canadiense, de importancia clave en el desarrollo histórico de un país donde las prioridades regionales y la fuerza de las provincias son rasgos centrales del sistema nacional.

El federalismo de Canadá tiene ciertos aspectos económicos que se deben considerar para que la relación comercial de México con ese país se sustente en estrategias más claras. En términos generales, los canadienses han mostrado mayor preocupación por entender los procedimientos para invertir en México o realizar ciertas operaciones de coinversión, mientras que los mexicanos han manifestado menor inquietud con respecto al país septentrional.

La existencia de más de quinientas barreras interprovinciales en el territorio de Canadá, con un costo estimado de más de 6 500 millones de dólares canadienses (unos 4 800 millones de los estadounidenses), es un hecho muy importante para entender su economía. En julio último varios periódicos canadienses (The Globe and Mail y Le Devoir) publicaron una serie de noticias sobre las barreras interprovinciales, presentes desde 1867.

Gran cantidad de funcionarios públicos, especialistas, comerciantes e industriales opinan que fue más sencillo negociar el Acuerdo de Libre Comercio Canadá-Estados Unidos (ALC) que remover, incluso gradualmente, esos obstáculos internos. En un estudio reciente de la Asociación de Industriales de Canadá se concluyó que el costo estimado de las barreras interprovinciales equivale a más de 1% del PNB.

En 1993 el gobierno canadiense inició un proceso negociador con la participación de organismos federales y provincialesa fin de reducir dichas barreras. En marzo se llevaron a cabo pláticas preliminares en Montreal y Quebec, mientras que en julio comenzó oficialmente la negociación que pretende llegar a un acuerdo en junio de 1994. En ese documento se pretende establecer un modus vivendi entre las provincias y los territorios para que exista igualdad en el trato y libre movimiento de personas, bienes, servicios y capital, sin importar el origen provincial, objetivo pendiente desde que Canadá se proclamó confederación el siglo pasado.

En un análisis de la Conferencia de las Fronteras de Canadá se plantean serias dudas sobre el éxito de la negociación, ya que algunos ministros provinciales consideran que eliminar las barreras entraña graves dificultades políticas por los "grupos de interés en cada provincia que se benefician de ellas y presionan para mantenerlas".1 Otros funcionarios opinan que "muchos hombres de negocios se han enriquecido gracias a ese proteccionismo",2 en tanto que el dirigente de la Asociación de Industriales de Canadá, Stephen Van Houten, admite que algunos miembros de la organización lo aceptan porque obtienen dividendos. 3

Ciertos tipos de barreras interprovinciales explican por sí solos las diversidad de intereses económicos que se entrecruzan en torno a ellas. Los consumidores pagan cerca de 500 millones de dólares canadienses adicionales por la compra de vino y cerveza debido a que los monopolios del Estado ¿que fijan precios y distribución? no venden los mismos productos en todo el país por las restricciones provinciales impuestas a la circulación. No es raro que algunas marcas nacionales de cerveza y bebidas alcohólicas se conozcan mejor en Estados Unidos que en Canadá.

Esta clase de limitaciones interprovinciales datan desde los años veinte. Es frecuente escuchar afirmaciones como que la provincia de Nueva Brunswick amenaza con aplicar represalias contra la de Ontario por el trato discriminatario que recibe la cerveza Moosehead en las tiendas de esta última provincia. También es común que en las regiones estadounidenses próximas se conozcan mejor los productos de algunas provincias que en otras de Canadá, sobre todo cuando se trata de pequeñas industrias. Las barreras entre provincias prácticamente obligaron a los grandes productores de cerveza a tener plantas en cada entidad federativa, lo que en los últimos años se tornó cada vez más oneroso debido a la recesión económica. La compañía cervecera Labatt, por ejemplo, decidió cambiar de estrategia para producir su reciente novedad Labatt Ice en sólo tres provincias y dirigirla a la exportación. Muchas cervecerías pequeñas no pudieron sostenerse, con lo cual se generó una pérdida masiva de empleos.

Ante las repetidas afirmaciones de que el comercio interprovincial debe descansar en estándares aceptados por todas las provincias, que los certificados y títulos profesionales se deben reconocer sin importar la provincia emisora o que la longitud del recorrido de los transportes comerciales debe dejar de depender de los designios de cada provincia, es evidente que el tema encierra problemas económicos y políticos de importancia.

Las barreras entre provincias prácticamente obligaron a los grandes productores de cerveza a tener plantas en cada entidad federativa, lo que en los últimos años se tornó cada vez más oneroso debido a la recesión económica

Tres asuntos internacionales agudizaron la situación: las negociaciones del sector agrícola en la recién terminada Ronda de Uruguay del GATT, la continuidad del ALC y la futura aplicación del nuevo acuerdo trilateral, pues las barreras interprovinciales frenan la actividad comercial interna y restan competitividad internacional. Según declaraciones oficiales, este país desembolsa más de 745 millones de dólares canadienses por las barreras internas del comercio agrícola. De igual modo, las empresas que operan en su territorio se enfrentan con problemas de competitividad por causas como las restricciones impuestas a la movilidad profesional.

En algunas provincias como Quebec, por ejemplo, la industria de la construcción se sujeta a la regla de que únicamente se puede ocupar a trabajadores locales sindicalizados; la oferta de trabajo est en manos de la Comisión de Construcción de Quebec y los sindicatos. En opinión del gobierno federal, esa provincia es una de las más proteccionistas en cuanto a compras gubernamentales y movilidad de mano de obra.

Junto con las restricciones en la distribución de mercancías y la oferta de servicios profesionales, sobresalen las impuestas a los transportes. Muchos empresarios del sector afirman que resulta más sencillo distribuir mercancías en México y Estados Unidos que en Canadá. Apenas en julio último, Ontario aceptó que parte de los transportes provenientes de Columbia Británica traspasaran la frontera; asimismo el gobierno de Ontario, con el predominio del partido Nueva Democracia, permitió que los tráilers de 25 metros de largo entren en su jurisdicción, mientras que las provincias del Atlántico insisten en un límite máximo de 23 metros.

Una tarea inconclusa

Frente a tamañas dificultades, cabe preguntarse si en el pasado hubo intentos de cambio. La respuesta es que en varias ocasiones el gobierno federal y algunos provinciales pretendieron derrumbar las barreras internas. Para ello se creo en 1985 la Comisión Real sobre la Unión Económica y las Perspectivas de Desarrollo de Canadá, con la tarea de analizar los aspectos económicos del federalismo y las implicaciones del ALC. 4 Desde 1988 el gobierno federal redobló su empeño de terminar con la estructura proteccionista interna. En 1991 el ministro de comercio, Michael Wilson, pronunció un discurso ante la Asociación de Industriales en que señaló los lineamientos principales de la posición oficial. Aun con el creciente reconocimiento de que las barreras interprovinciales eran un obstáculo para el ALC, hasta 1992 los avances en la materia eran escasos.

Varias circunstancias contribuyeron a pasar de las declaraciones a las propuestas. El ahondamiento de la crisis económica de Canadá, la pérdida de popularidad del entonces primer ministro Brian Mulroney (así como del gobernante Partido Conservador) y la creciente convicción de que muchos de los problemas nacionales eran resultados del acuerdo comercial con Estados Unidos, propiciaron que en el Informe del Consenso sobre la Constitución (Repport du Consensus sur la Constitution) del 28 de agosto de 1992 se incluyera el apartado "La Unión Económica y Social de Canadá" y se considerase el funcionamiento de un mercado común dentro del país.

En ese documento se plantea lo que sería un inicio de reforma en el régimen de barreras interprovinciales y, por primera ocasión, se alude a la necesidad de modificar de manera radical las políticas comercial y fiscal. Dicho aserto extrañó el intento de emprender una serie de cambios políticos y económicos que se deseaba plasmar en la reforma constitucional; tal documento fue la base para el voto negativo de la mayoría de la población.

A principios de 1993 se abrió una nueva negociación de doble vía para hacer los cambios con base en un intercambio de opiniones en los planos federal y provincial, de suerte que las barreras interprovinciales pasaron a discutirse en los órganos decisorios gubernamentales al formar parte del paquete rechazado en el referéndum constitucional de 1992.

Orientaciones provinciales

La forma de gobernar en Canadá representa la suma de intereses federales y provinciales. Uno de los elementos más relevantes en la historia del país ha sido el peso de las provincias, cuyo poder económico y político se reflejó por años tanto en el marco constitucional cuanto en la práctica cotidiana.

Como resultado de la agregación paulatina de provincias y territorios, donde los más antiguos son Quebec y Ontario, la tarea de impulsar el desarrollo económico de las nuevas entidades federativas significó la atribución de poderes provinciales especiales cuya prioridad fue el avance regional. Por mandato constitucional cada provincia debe fortalecer su territorio y emprender para ello una serie de estrategias entre las cuales figuran las barreras interprovinciales. Cada provincia decide su estrategia económica, orientación social, política educativa, atracción de la inversión extranjera y, en ciertos casos como en Quebec su política fiscal (aparte de la federal). Algunas provincias tienen también una política exterior propia y cuentan con delegaciones para fines provinciales específicos y una política comercial congruente con ello; Quebec, en especial, sigue este patrón.

Durante los últimos años se han intensificado las críticas a la política federal. Se señala que el gobierno central no necesariamente atiende las necesidades económicas y sociales de las provincias. Esta consideración ha sido, desde luego, un excelente "caldo de cultivo" para sostener prácticas proteccionistas como las barreras interprovinciales.

Para apreciar la magnitud del comercio interprovincial basta señalar que en 1979 las transacciones respectivas ascendieron a 443 870 millones de dólares canadienses. La mitad correspondió a servicios, un tercio a manufacturas y alrededor de 10% a productos del sector primario. Cabe destacar que en ese año dos tercios de la producción se vendió en la provincia de origen, un quinto se envió a otras provincias y alrededor de 15% se exportó (véase el cuadro1). En la actualidad el comercio interprovincial es tan importante como el exterior; de ahí la pertinencia de analizar el peso económico de las barreras interprovinciales.

CUADRO 1
CANADA: DESTINO DEL COMERCIO DE BIENES Y SERVICIOS, 1979
(MILES DE DOLARES CANADIENSES Y PORCENTAJES)
  Valor total La provincia
productora
El resto del país Exportaciones
    % Valor % Valor % Valor %
Bienes primarios
Manufacturas
Servicios
Total
44 036 860
158 804 590
241 029 450
443 870 900
10
36
54
100
19 950 220
69 652 570
198 478 140
288 080 930
45
44
82
65
10 069 840
43 796 010
33 598 080
87 463 930
23
28
14
20
14 016 800
45 356 010
895 230
68 326 040
32
28
4
15
Fuente: Statistic Canada, Interprovincial Trade Flow, Input-Output Division, 1979

La proporción del comercio de productos primarios que correspondió a las exportaciones (32%) fue mayor que la del intercambio interprovincial (23%), mientras que en el caso de las manufacturas ambos destinos tuvieron una ponderación de 28%. En cambio, la gran mayoría de las transacciones de servicios (82%) se realizó en la misma provincia oferente. Cerca de dos tercios del comercio interprovincial se concentra en Ontario y Quebec, provincias que también han tenido mayor presencia en la relación comercial con México durante los últimos veinte años.

La provincia de Ontario, beneficiaria principal del Pacto Automovilístico suscrito con Estados Unidos en 1965, controla desde los años setenta cerca de 40% del comercio interprovincial; Quebec opera 25% y Alberta alrededor de 17% (gracias a sus ventas de gas y gasolina). Esta concentración geográfica del intercambio ha suscitado enormes disputas. Así, mientras que Ontario se declaró contra el ALC, Quebec se pronunció en favor como parte de una estrategia para reforzar su posición de sociedad distinta mediante los vínculos con el poderoso vecino del sur.

Esta distribución tan dispar del comercio genera también políticas proteccionistas específicas. Es posible que en términos cuantitativos los efectos de las barreras interprovinciales no reflejen por completo las repercusiones en cada una de las provincias. Algunas de ellas dependen en gran medida del comercio interprovincial y las barreras afectan directamente su economía interna; otras, como el territorio de Yukón, tienen una orientación exportadora y las barreras que levantan provincias como Quebec o Terranova afectan poco su estrategia comercial.

En el cuadro 2 es interesante destacar que Ontario, Quebec, Columbia Británica y Alberta fueron las provincias con mayor grado de atención interna de sus requerimientos de bienes; la Isla Príncipe Eduardo, Terranova y el territorio de Yukón figuraron, en términos proporcionales, como las principales demandantes de bienes de otras provincias, y Ontario, Nueva Brunswick y Nueva Escocia encabezaron la lista de provincias con las mayores adquisiciones relativas de bienes del exterior.

CUADRO 2
CANADÁ: ORIGEN DE LOS BIENES POR PROVINCIAS, 1979
(MILES DE DOLARES CANADIENSES Y PORCENTAJES)
    De la provincia Del resto del país Del exterior
  Valor total Valor % Valor % Valor %
Terranova
Isla Príncipe Eduardo
Nueva Escocia
Nueva Brunswick
Quebec
Ontario
Manitoba
Saskatchewan
Alberta
Columbia Británica
Yukón y Territorios del Noroeste
Total
2 576 130
601 020
5 786 830
5 109 040
50 593 240
87 302 150
7 092 600
6 400 660
21 555 330
22 085 430
664 730
209 767 190
638 090
147 800
1 650 180
1 148 770
922 850
40 001 260
2 142 550
1 681 270
10 186 630
6 882 080
201 310
89 602 780
25
25
29
22
43
46
30
26
47
45
30
43
1 526 240
391 900
2 156 050
2 197 990
12 564 480
14 797 690
3 214 940
3 339 230
7 047 430
6 238 300
391 640
53 865 850
59
65
37
43
25
17
45
52
33
28
59
26
411 800
61 340
1 890 620
1 762 880
16 105 890
32 503 300
1 735 110
1 380 170
4 321 250
5 965 050
71 780
66 298 620
16
10
33
34
32
37
24
22
20
27
11
32
Fuente: Statistic Canada, Interprovincial Trade Flow, Input-Output Division, 1979

Quebec y Ontario se distinguieron por consumir un alto porcentaje de los bienes fabricados en su propio territorio; a Manitoba y la Isla Príncipe Eduardo correspondieron los mayores envíos relativos de bienes hacia otras provincias, mientras que el territorio de Yukón, Terranova y Saskatchewan hicieron los mayores envíos proporcionales de bienes hacia el exterior (véase el cuadro 3).

CUADRO 3
CANADÁ: DESTINO DE LOS BIENES POR PROVINCIA, 1979
(MILES DE DOLARES CANADIENSES Y PORCENTAJES)
  Valor Total La provincia Resto del país Al exterior
    Valor (%) Valor (%) Valor (%)
Terranova
Isla Príncipe Eduardo
Nueva Escocia
Nueva Brunswick
Quebec
Ontario
Manitoba
Saskatchewan
Alberta
Columbia Británica
Yukón y Territorios del Noroeste
Total
2 312 630
367 170
4 114 910
3 923 590
45 969 900
84 700 930
6 149 200
6 644 170
26 259 4l0
21 742 550
656 990
202 841 450
638 090
147 800
1 650 180
1 148 770
21 922 850
40 001 260
2 142 550
1 681 270
10 186 630
6 882 080
201 310
89 602 780
28
40
40
29
48
47
35
25
39
45
31
44
495 260
143 129
1 400 920
1 116 090
13 115 810
20 920 730
2 503 720
1 900 400
9 056 800
3 158 520
54 480
53 865 860
21
39
34
29
28
25
41
29
34
15
8
27
1 179 280
76 259
1 063 810
1 658 720
10 931 230
23 778 930
1 502 930
3 062 500
7 015 990
8701 950
401 200
59 372 790
51
21
26
42
24
28
24
46
27
40
61
29
Fuente: Statistic Canada, Interprovincial Trade Flow, Input-Output Division, 1979

El comercio entre las provincias canadienses, así como el peso de las barreras respectivas, se aprecia con más claridad en los cuadros 4 y 5, donde se presenta el intercambio de cada una con las demás y con los mercados del exterior. La información estadística, aunque referida a un año relativamente lejano, permite ponderar la importancia de los aspectos regionales en la política económica de Canadá, al igual que la situación específica de cada provincia en relación con las otras, la de su comercio exterior y la de sus vínculos con el poder federal. Para los fines de este trabajo, es pertinente destacar que las discrepancias interprovinciales residen mucho más en las ventas que en las compras.

CUADRO 4
CANADÁ: BALANZA COMERCIAL DE BIENES POR PROVINCIA, 1979
(MILES DE DOLARES CANADIENSES)
  Con otras provincias Comercio exterior Balance general
Terranova
Isla Príncipe Eduardo
Nueva Escocia
Nueva Brunswick
Quebec
Ontario
Manitoba
Saskatchewan
Alberta
Columbia Británica
Yukón y Territorios del Noroeste
-1 030 980
-248 780
-755 130
-1 081 900
551 330
6 123 040
-711 220
-1 438 830
-2 009 370
-3 079 780
-337 160
767 480
14 910
-826 810
-103 560
-5 174 660
-8 724 370
-232 180
1 682 330
2 694 710
2 736 900
329 420
-263 500
-233 870
-1 581 940
-1 185 460
-4 623 330
-2 601 330
-943 400
243 500
4 704 080
-342 280
-7 440
Fuente: Statistic Canada, Interprovincial Trade Flow, Input- Output Division, 1979.

CUADRO 5
CANADÁ: BALANZA COMERCIAL DE BIENES Y SERVICIOS POR PROVINCIA, 1979
(MILES DE DOLARES CANADIENSES)
  Con otras provincias Comercio exterior Balance general
Terranova
Isla Príncipe Eduardo
Nueva Escocia
Nueva Brunswick
Quebec
Ontario
Manitoba
Saskatchewan
Alberta
Columbia Británica
Yukón y Territorios del Noroeste
-1 174 790
-275 790
-850 880
-1 264 960
218 660
7 463 330
108 350
-1 862 010
1 710 800
-3 683 430
-389 280
878 400
24 140
-871 870
173 380
-4 294 840
-7 357 420
-55 790
2 087 500
2 984 310
4 114 790
343 790
-296 390
-251 650
-1 722 750
-091 580
-4 076 180
105 910
52 560
225 490
4 695 110
431 360
-45 490
Fuente: Statistic Canada, Interprovincial Trade Flow, Input- Output Division, 1979.

De esta primera aproximación se concluye, sin duda, la importancia de conocer mejor los matices, los conflictos y las particularidades provenientes de las diversas posiciones provinciales, sobre todo frente al comercio con México, el cual resulta afectado por esta compleja trama de intereses regionales. Si los inversionistas canadienses deben tomar en cuenta las oportunidades y restricciones nacionales de México, los negociantes mexicanos deben estudiar con mucho cuidado las limitantes y las ventajas que ofrece cada provincia de Canadá.

Tradicionalmente los aranceles han servido para proteger el desarrollo industrial. En una economía con tanta influencia regional como la de Canadá, sin embargo, las barreras interprovinciales afectan de manera negativa la política de comercio exterior. A menudo los empresarios canadienses se han orientado hacia los mercados foráneos como estrategia para evadir las restricciones del comercio interprovincial. Aunque estas barreras contribuyeron a fortalecer grupos de poder económico provinciales, como la Quebec Inc., la Lavalin y la Bombardier, éstos han buscado en el exterior opciones para resarcir la pérdida de competitividad. Esta preocupación ha existido desde hace largo tiempo. En 1937, por ejemplo, en el Informe de la Real Comisión sobre Dominios y Relaciones Provinciales se asentó que:

"Los estados miembros de una federación al principio pueden imponer barreras arancelarias y otras restricciones en el comercio con los demás estados y provincias. Después pueden alcanzar una fase de desarrollo en la que necesariamente habrá presiones políticas en favor de algunas formas de proteccionismo local. Los propósitos de cada provincia de incrementar sus ingresos, impulsar nuevas industrias, garantizar el empleo en épocas de depresión y proteger tanto el salario cuanto las condiciones laborales frente a la 'competencia desleal' o el 'dumping social', podrían en cualquier momento reforzar las exigencias proteccionistas locales que pueden surgir, incluso, en las políticas municipales".

Distorsiones del provincialismo

Los fundamentos de la unión económica de Canadá se encuentran en el Acta Constitutiva de 1867, cuya sección 121 declara la eliminación de aduanas internas, pues "todo artículo producido o manufacturado en cualquier provincia debe admitirse en cada una de las demás". Pero el origen de las barreras interprovinciales se halla en la sección 91 (2) del mismo documento, donde se aborda la regulación del comercio, así como en la decisión de la Suprema Corte de reconocer el poder provincial como regulador del intercambio en la provincia y, en algunos casos, del flujo interprovincial de bienes, sobre todo en lo referente a las repercusiones en la producción local, la comercialización, los monopolios y otros aspectos.

Sin embargo, las distorsiones económicas generadas por los diversos tipos de barreras interprovinciales son también responsabilidad federal, no sólo de las provincias. Existe, por ejemplo, una política nacional del transporte que busca beneficiar el desarrollo de ciertas regiones marginales; así, se subsidia el flete para el movimiento de semillas en beneficio de zonas como las Praderas, al igual que el transporte de otras mercancías en la parte oriental del país para impulsar el comercio interregional.

Un caso ilustrador del respaldo selectivo federal es la política energética de los ochenta: precios de exportación distintos a los correspondientes al consumo en cada provincia, apoyos especiales para la explotación y subsidios en los embarques. Tales medidas originaron tensiones y disputas entre las provincias ricas en petróleo, como Alberta, y las carecientes del hidrocarburo. Otra "fuente distorsionadora" federal puede ser la política de compras gubernamentales, toda vez que las ofertas se abren conforme a especificaciones provinciales sobre costos y habilidades, con preferencia para los habitantes de la provincia convocante.

Los gobiernos provinciales también generan distorsiones al imponer barreras comerciales, aunque muchas persiguen objetivos sociales y económicos legítimos que les confieren un amplio consenso interno. Aunque desde fuera las políticas preferenciales como las licitaciones con restricciones geográficas y los requisitos de residencia de los concursantes resultan discriminatorias, en las provincias establecen un clima de seguridad económica. En aras del desarrollo regional, además, las políticas provinciales incluyen estímulos que favorecen también a la inversión extranjera.

Estas políticas afectan los flujos de mercancías, pero también existen barreras que obstaculizan los de capital y personas. Los gobiernos provinciales tampoco son ajenos al control de los recursos naturales, la propiedad de la tierra, los bosques, las superficies fértiles para el cultivo y otros ámbitos.

Algunos canadienses necesitan certificados, títulos y licencias de la provincia donde desean ejercer su profesión. En este punto se aprecia una notoria falta de uniformidad nacional que muchas veces afecta a las grandes empresas, pues las obliga a contratar servicios profesionales en cada provincia. Mientras que en el ALC se incluyó un capítulo sobre la movilidad de los hombres de negocios, en Canadá existen obstáculos para que abogados, contadores y otros profesionistas laboren en ciertas provincias.

Si bien la mayoría de las barreras representan un esfuerzo por impulsar el desarrollo económico provincial y los votantes esperan que las autoridades provinciales impulsen la apertura de nuevas fuentes locales de empleo, en la actualidad las exigencias de la globalización agudizan sin cesar las distorsiones económicas correspondientes en desmedro de los beneficios esperados. Desde un punto de vista macroeconómico, las barreras han propiciado una mala asignación de recursos tanto en las provincias como en los espacios económicos comunes.

El modelo respectivo funcionó en el pasado, pero ahora fragmenta el mercado nacional y orilla a las economías locales a privilegiar el comercio norte-sur frente al este- oeste en Canadá. Las barreras interprovinciales se justificaron como una forma de crear mercados locales con beneficios directos para provincias en desarrollo. La desconfianza histórica en el gobierno federal reforzó esta opción y, durante el largo período de bienestar social que perduró hasta los años ochenta, las barreras interprovinciales rindieron importantes frutos económicos que se extendieron al terreno social.

Conclusiones

Entre los motivos que justifican la necesidad de modificar la práctica de barreras interprovinciales en Canadá figuran los siguientes:

El gran desafío de Canadá es la restructuración económica interna, lo cual incluye el derrumbe de las barreras interprovinciales. La tan debatida ausencia de una política industrial, la pérdida masiva de empleos en el último trienio y la crisis de confianza de la sociedad canadiense en sus gobernantes son, en cierta medida, resultado de un modelo económico que funcionó bien en el pasado pero que ahora se enfrenta cada vez más con el fantasma del anacronismo

Sin duda, este último aspecto es una de las principales razones de que numerosas empresas ubicadas en Canadá con matriz en Estados Unidos se muden a este país o, junto con compañías canadienses, empiecen a operar en América Latina.

El gran desafío de Canadá es la restructuración económica interna, lo cual incluye el derrumbe de las barreras interprovinciales. La tan debatida ausencia de una política industrial, la pérdida masiva de empleos en el último trienio y la crisis de confianza de la sociedad canadiense en sus gobernantes son, en cierta medida, resultado de un modelo económico que funcionó bien en el pasado pero que ahora se enfrenta cada vez más con el fantasma del anacronismo. En el exterior, mientras tanto, Canadá busca un nuevo espacio en la modernidad económica que encierra América del Norte.


1. Stelios Loizides y Michael Grant, Barriers to Interprovincial Trade: Implications for Business Highlights, Conferencia de las Fronteras de Canadá, 1992.

2. Le Devoir, 30 de junio de 1993.

3. Ibid. 4. Acerca de esta Comisión véase Teresa Gutiérrez Haces, "Experiencias y coincidencias de una vecindad bajo el libre cambio: Canadá, México, Estados Unidos" en La integración comercial de México a Estados Unidos y Canadá: ¿alternativa o destino?, Siglo XXI Editores, México, 1992.