COMEXT, 02/01/94, QUEBEC Y LA ECONOMÍA POLÍTICA DE LA INTEGRACIÓN CONTINENTAL

Comercio Exterior

País/Country: México

Banco Nacional de Comercio Exterior

Autor/Author: Alain-G. Gagnon*

Volúmen/Volume: 44

Número/Number: 2

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 02/01/94

La internacionalización de la economía capitalista, es decir, "la nueva división internacional del trabajo", ha obligado a los dirigentes estatales, científicos sociales, hombres de negocios y líderes sindicales a revalorar los supuestos de las estrategias propuestas para el crecimiento económico de Canadá. Ya no se trata de si el país debe competir con las manufacturas estadounidenses en el mercado de América del Norte. Estados Unidos ya no es el centro principal de la producción industrial, como lo fue durante los primeros lustros de la posguerra.

Cada día más países de industrialización reciente (PIR) se convierten en recios competidores en diversos sectores productivos. Estados Unidos, Canadá y Quebec ahora deben competir no sólo con Europa y Japón, sino también con Singapur, Tailandia, Taiwan, Corea del Sur, Hong Kong, México y Sudamérica. Estas naciones se han transformado en competidoras formidables en los mercados internacionales de bienes primarios y secundarios. El surgimiento o la consolidación de bloques económicos subraya la trascendencia de estas transformaciones económicas. En este sentido, la creación en Europa Occidental de un solo mercado interno de 350 millones de personas es muy significativa.

La posibilidad de una zona de libre comercio entre América del Norte y del Sur, desde Canadá hasta Argentina, es una indicación clara de los retos económicos que depara el futuro. Sin embargo, ello entrañaría un desafío mayor para el desarrollo económico de Quebec, pues las industrias a base de recursos naturales, como la minería, la pesca y la silvicultura se enfrentarían de manera más abierta con la competencia de las economías del Sur. El cierre de plantas y la reubicación de fábricas en los PIR puede ser cada vez más frecuente. Para rectificar ese fenómeno se han propuesto numerosas medidas sustentadas en iniciativas del sector privado, en la planeación estatal o en una combinación de ambas. El libre comercio con Estados Unidos, una mayor soberanía tecnológica y las normas internacionales para algunos productos figuran entre los instrumentos sugeridos con más frecuencia para emprender la tarea. El 1 de enero de 1989 entró en vigor el Acuerdo de Libre Comercio entre Estados Unidos y Canadá (ALC).1

Panorama histórico

Quebec fue fundamental para la economía temprana de Canadá. En la época de la confederación en 1867 la metrópolis de Quebec, Montreal, tenía una ubicación estratégica para las relaciones comerciales del país con el Reino Unido. Los intereses de los negociantes de Montreal (el Chateau Clique), después vinculados con proyectos ferrocarrileros, fueron apoyos cruciales de la confederación. La estrategia económica este-oeste en el Canadá posterior, compendiada en la Política Nacional de 1879, reflejó el papel predominante de Montreal en la última parte del siglo XIX y principios del siguiente. Sin embargo, durante el siglo XX la economía de Canadá dejó de basarse en el patrón comercial este-oeste a medida que se establecían lazos económicos norte-sur con Estados Unidos. Mientras que en los primeros intercambios de Canadá predominaron las operaciones con el Reino Unido, a partir de la segunda guerra mundial Estados Unidos se convirtió en el principal socio económico y 77.6% de las exportaciones canadienses en 1986 se destinaron al poderoso país vecino (véase el cuadro 1).

CUADRO 1
CANADA: INTERCAMBIO COMERCIAL EN AÑOS SELECCIONADOS, 1870-1987 (PORCENTAJES)
  EXPORTACIONES IMPORTACIONES
  Reino
Unido
Estados
Unidos
Otros Reino
Unido
Estados
Unidos
Otros
1870 38.1 51.4 10.5 56.1 32.4 11.5
1900 57.1 34.2 8.7 25.7 59.2 15.1
1930 25.1 46.0 28.9 15.2 67.9 16.9
1950 15.1 64.8 20.1 12.7 67.1 20.2
1970 8.9 64.7 26.4 5.3 71.1 23.5
1980 4.3 63.3 32.4 2.8 70.2 27.0
1986 2.3 77.6 20.1 3.3 69.5 27.2
Fuente: Canada Year Books y Richard Lahaie, Évolution du commerce international du Québec, Bureau de la statistique du Québec/Les publications du Québec, Quebec, 1988.

Hay indicios de que Quebec comenzó a perder su carácter de actor económico principal cuando se abrió la ruta marítima de San Lorenzo en los cincuenta. El desplazamiento del eje de industrialización anterior, del río San Lorenzo hacia las regiones de los Grandes Lagos, es esencial para comprender el cambio en los patrones económicos durante la mitad del siglo. En 1954 Montreal perdió su título de metrópolis de Canadá para cederlo a Toronto; fue el primer signo de las cosas que vendrían. Para contrarrestar los efectos negativos de este proceso en la economía de Quebec, los estrategas estatales emprendieron un plan económico de orientación keynesiana.2

La cambiante economía continental

En la posguerra las economías se integraron cada vez más, en parte como resultado de los esfuerzos sistemáticos de los gobiernos para reconstruir la economía mundial. Con este propósito se establecieron organizaciones internacionales como el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), la Comunidad Europea (CE), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Estas iniciativas revelaron el grado en que el mundo se hacía interdependiente y hasta qué punto la integración económica se había convertido en un fenómeno de primera importancia.

Los cambios de los principales vínculos externos y la dinámica de la economía interna dieron lugar a una restructuración geográfica muy significativa en Canadá. Es importante subrayar que mientras la segunda guerra mundial constituyó una línea divisoria en la evolución de la estructura económica de Quebec, la concepción generalizada de que antes de 1945 esta región era predominantemente rural y agrícola y se hallaba bajo el dominio de la iglesia es en mucho un mito. Hacia los años veinte la provincia se había industrializado en buena medida porque el gobierno de Taschereau cultivó las inversiones extranjeras y gracias a la energía hidráulica de bajo costo, la abundancia de recursos naturales disponibles a flor de tierra y la mano de obra barata.3

La gran depresión detuvo el avance industrial de Quebec, generó un desempleo masivo e impulsó un movimiento incipiente de "regreso a la tierra".4 Se empezaron a sentir los efectos de la internacionalización económica y se convirtió en realidad el pleno entrelazamiento de la economía canadiense con la de Estados Unidos. La integración económica de América del Norte después de la guerra modificó la dinámica económica de Canadá. La pérdida de importancia de ciudades como Montreal y Winnipeg, antes puentes vitales de la economía este-oeste, reflejan el efecto de la integración continental.

La segunda guerra, seguida por el conflicto en Corea, restauró por un tiempo la prosperidad relativa de Quebec, ya que sus recursos minerales se tornaron en materia prima esencial para la maquinaria bélica de Estados Unidos: 12 de los 29 productos clave incluidos en el Informe Paley de 1952 como vitales para el esfuerzo bélico los había de proporcionar Canadá.5 Quebec era, o pronto lo sería, un importante proveedor de diez de esos bienes: mineral de acero, níquel, cobre, plomo, cinc, cadmio, bismuto, aluminio, titanio y asbestos.6

El desarrollo de los recursos minerales --en buena medida orientado por las exigencias y corporaciones estadounidenses-- aseguraron la rápida integración de Quebec a la economía de América del Norte. Es importante señalar que en 1949 un abrumador 93% de los envíos minerales de la provincia se exportaba sin procesar; hacia 1960 la situación apenas había cambiado: 90% del mineral de acero y 96% de los asbestos se enviaban en bruto.7 Este estancamiento obedeció en buena medida al patrón de propiedad de la industria minera, en la que prácticamente no había capital quebequense. Los acuerdos de producción compartida en materia de defensa con Estados Unidos posteriores a la segunda guerra y el establecimiento del Pacto Automovilístico en 1965 consolidaron la posición de Toronto, convirtiéndolo en el centro de poder económico más importante de Canadá, y dejaron a Montreal en la periferia.

La liberación comercial dio paso a la decreciente importancia de Quebec en el "conjunto" norteamericano. Según dos especialistas en el tema, con el Pacto Automovilístico --que "implícitamente dio comienzo al libre comercio en ese sector en 1965-- cerca de 90% de los vehículos y un porcentaje incluso mayor de sus partes producidos en Canadá se fabricaban en Ontario en el período 1975-1985. Hacia mediados de los setenta, a Quebec correspondía sólo 5-7% de los primeros y 1-3% de las segundas."8 Así, una de las principales consecuencias de estos cambios económicos ha sido la declinación de Montreal como uno de los centros del sistema canadiense. La integración continental alteró los patrones económicos: el eje del comercio es ahora norte-sur, ya no el histórico este-oeste. En un medio en que predominan los nexos norte-sur, Toronto tiene ventajas como la metrópoli clave canadiense, en parte porque está más cerca de las sedes transnacionales ubicadas en el corazón de Estados Unidos. Esta pérdida de posición de Montreal se debe también a las grandes transformaciones económicas. En la economía continental la mayoría de las provincias canadienses se orientan a incrementar su comercio con los estados contiguos estadounidenses. Y Quebec no es la excepción. Mientras que 70% de las exportaciones provinciales se realizan a Estados Unidos, más de tales envíos se destinan al centro del Atlántico, el centro-noreste (los Grandes Lagos) y los estados de Nueva Inglaterra. Los porcentajes de las mercancías exportadas a esas regiones a principios de los ochenta se presentan en el cuadro 2.

CUADRO 2
QUEBEC: EXPORTACIONES A ESTADOS UNIDOS POR REGION, 1980-1984
  Centro del Atlántico Centro-noreste Nueva Inglaterra Total
1980 37.7 26.1 12.1 75.9
1981 31.1 26.9 13.3 74.3
1982 34.4 22.3 16.4 73.1
1983 34.5 26.1 16.1 76.6
1984 36.5 23.9 15.8 76.2
1985 33.4 26.6 16.4 76.4
Fuente: Commerce international du Québec, 1981-86. Las cifras anteriores pueden consultarse en Évolution du commerce international du Québec, 1968-1982, Oficina de Estadísticas de Quebec, 1983, pp. 18-19, y en A. Hero y L. Balthazar, Contemporary Québec and the United States 1960-1985, Centre for International Affairs, Harvard University y University Press of America, Lanham, 1988, pp. 315-361.

Es significativo, asimismo, que la participación de las exportaciones quebequenses en las ventas de Canadá a Estados Unidos disminuyera de manera constante desde la firma del Pacto Automovilístico: en 1984 se desplomaron de 27 a 15 por ciento. El crecimiento anual aproximado de los envíos de Quebec de 1965 a 1985 fue de 14%, frente a 17% de los de Canadá en su conjunto. Esta declinación se compensó con la búsqueda de nuevos mercados, sobre todo en Europa, que absorbió una porción significativa de las exportaciones quebequenses.9 La balanza comercial general de 1989 entre Quebec y Estados Unidos fue favorable a la provincia: 10 500 millones de dólares estadounidenses por importaciones y 14 400 millones por exportaciones. Entre las principales compras a Estados Unidos figuran los vagones de pasajeros (1 800 millones de dólares estadounidenses); tubos electrónicos y semiconductores (793 millones); motores y partes para aeronaves (775); camiones, tractocamiones y chasises (415); productos químicos inorgánicos (333); computadoras electrónicas (268), y transacciones comerciales y especiales (239). Las principales ventas a Estados Unidos fueron las de papel periódico (2 000 millones); aluminio, incluyendo aleaciones (1 100); motores y partes de avión (480), madera aserrada y madera blanda (383 millones); cobre y aleaciones (318); pulpa de madera y pulpas similares (313), y productos de metal elaborados y básicos (258).10

Los noventa deberían presenciar un mayor realineamiento de la economía quebequense a lo largo del continuo norte-sur. El gobierno de Quebec considera que los avances futuros en los sectores comercial y financiero compensarán con facilidad las pérdidas en las industrias "ligeras" (textiles, muebles y zapatos), que han sido particularmente afectadas por la mayor libertad de comercio. Estas normas dañaron mucho el tejido social de Quebec en los pasados 20 años y con seguridad lo seguirán haciendo. En las ramas de cuero, textiles, ropa tejida y prendas de vestir las pérdidas de empleos de 1966 a 1989 han sido considerables: de un total de 156 000 puestos en 1966, el número de trabajadores sumaba sólo 95 000 en 198911 (el índice de desempleo se presenta en el cuadro 3). Según un estudio reciente, Quebec ha sido desplazado aún más por Ontario como polo industrial importante de Canadá. La proporción Montreal/Toronto en términos de empleo en el sector secundario pasó de 1.18 en 1951 a 0.69 en 1986. La brecha creció significativamente de 1981 a 1986, pues Quebec experimentó una importante restructuración económica que, de hecho, fue más veloz que la de Ontario.12 Los efectos de estas pérdidas en Quebec han sido distintos en las diversas regiones y grupos sociales, poblaciones que no suelen adaptarse con facilidad a un mundo en pleno cambio que exige habilidades muy técnicas.13 También se podría señalar que Quebec mejoró su posición en la parte alta del espectro del sector terciario: bolsa de valores y finanzas, ya que la competitividad casi siempre se basa en habilidades de comunicación; el uso del francés cesó de ser una desventaja para convertirse en una ventaja importante.

CUADRO 3
QUEBEC: INDICE DE DESEMPLEO, 1961-1989 (PORCENTAJES)
1961 7.1 1973 6.8 1982 13.8 1986 11.0
1964 5.3 1976 8.7 1983 13.9 1987 10.3
1967 4.6 1980 9.8 1984 12.8 1988 9.4
19707.0 1981 10.3 1985 11.8 1989 9.3
Fuentes: Statistique Canada, La population active, catálogo 71-001; Moyennes annuelles de la population active, catálogo 71-529, Ottawa; Simon Langlois et al., La société québécoise en tendances 60-1990, L'Institut québécois de recherche sur la culture, Quebec, 1990, p. 163.

La marginación económica

Los cambios económicos han dejado a Quebec las más de las veces en la periferia de la economía continental. Más aún, son remotas las posibilidades de que se revierta la importancia estratégica del sur de Ontario en relación con otras regiones geográficas de Canadá (incluido Quebec). En este sentido se dice que la ratificación del ALC fomentará más la concentración de la economía en el sur de Ontario, pues obligará a esa provincia a moverse con mayor rapidez --y hasta cierto punto contra sus propias inclinaciones originales, pues Toronto se benefició muchísimo del proteccionismo de Canadá-- para adaptarse a la globalización. Este movimiento lo ha emulado la comunidad de negociantes de Quebec. Renuentes al principio a la globalización, los intereses económicos de Ontario no tendrán otra alternativa que la de transformar su estrategia económica: del proteccionismo a una orientación global de desarrollo económico. Cabe destacar que Quebec ha estado mucho más dispuesta que otras provincias a aceptar la globalización, o al menos así lo indica su apoyo al libre comercio en las elecciones generales (véase el cuadro 4), lo cual en parte se explica porque el proteccionismo benefició fundamentalmente a Ontario, donde se encuentra la base económica del país.

CUADRO 4
Resultados de las elecciones generales de 1988 en Canadá y
Quebec, por número de asientos y porcentaje de la votación
  CANADÁ QUEBEC
  Asientos Porcentaje Asientos Porcentaje
Conservadores 169 43.1 63 52.7
Liberales 83 32.0 12 30.3
Nueva Democracia 43 20.2 -- 14.0
Otros -- 4.7 -- 3.1
Fuente: Report of the Chief Electoral Officer, The Chief Electoral Officer of Canada, Ottawa, 1989.

La liberación del intercambio significó, por lo menos en el corto plazo, la existencia de oportunidades comerciales. También hubo una consideración política: Quebec quería ser más independiente del régimen federal por si alguna vez llegaba el momento de negociar con socios económicos del exterior. Entre las fuerzas deseosas de mayor autonomía de Canadá se solía suponer que el ALC limitaría los poderes federales y daría a Quebec mayor libertad de acción en sus tratos con Estados Unidos. Otros consideraban el acuerdo bilateral como una oportunidad para eliminar un margen de negociación importante de los nacionalistas canadienses, renuentes a hacer compromisos con la provincia rebelde. Para muchos quebequenses el libre comercio con Estados Unidos significaba que en el futuro Quebec "no sería económicamente dependiente del resto de Canadá".14 El apoyo político de Quebec al gobierno de Mulroney no fue bien recibido por los nacionalistas canadienses, sobre todo entre quienes se encontraban a la izquierda del espectro político.15 El libre comercio era visto como una solución al dilema del Partido Quebequense: soberanía o asociación. Según algunas interpretaciones, la necesidad de esta fase ha desaparecido.16

Conviene revisar los cambios económicos que tuvieron lugar desde 1945, considerando que las importantes transformaciones que ocurrieron en la economía continental minaron la posición de Montreal y sus relaciones con el resto de Canadá. El peso creciente de Toronto y la declinación de Montreal se reflejan en los cambios en el mercado de valores de ambas ciudades. Toronto es ahora el centro industrial y financiero más importante de Canadá: hacia 1985, la Bolsa de Valores de Toronto daba cuenta de 76.5% del valor total de las acciones negociadas en las bolsas canadienses.17 Ejemplo ilustrativo de la declinación de Montreal fue la tan publicitada reubicación en Toronto de las matrices ubicadas en aquella ciudad. Un estudio revela que la relación de oficinas matrices en Montreal con respecto a Toronto cambió de 124 a 62 por ciento de 1951 a 1972.18 Un recuento más reciente revela que este cambio no se revirtió en el período 1977-1982 (véase el cuadro 5).

CUADRO 5
CANADA: UBICACION DE LAS MATRICES DE LAS EMPRESAS, 1977 Y 1982
  1977 1982
Ontario 109 140
Quebec 46 43a
Columbia Británica 17 24
Las praderas (Prairie) 26 47
Nueva Escocia y Nueva Brunswick 2 4
Total 200 258
a. En 1982 las corporaciones de la corona y las financieras de mayor envergadura se agregaron a las 200 corporaciones privadas más importantes. Para Quebec significó la inclusión de la Caisse de dépôt et placement e Hydro-Québec.

Fuente: Dorval Brunelle y Christian Deblock, Le libre-échange par défaut, VLB éditeur, Montreal, 1989, p. 111.

Con base en el indicador de las "matrices" se puede extrapolar con facilidad la declinación relativa de Quebec en la economía canadiense. Estos cambios forman parte de un fenómeno de largo plazo, como lo muestra con claridad el cuadro 6. Contra la creencia demasiado generalizada de que los negocios quebequenses dejaron la provincia debido a un nacionalismo creciente, en este trabajo se plantea que la concentración económica en Toronto y el sur de Ontario, así como el éxodo de los negocios de Montreal a Toronto, fue consecuencia de la integración continental de la economía canadiense y el abandono del eje este-oeste del que Montreal básicamente dependía. Ya a finales de los setenta, un economista quebequense señaló: "No se debe olvidar que Montreal se encuentra en el extremo oriental del corredor Quebec-Windsor. Por tanto, el estancamiento en las regiones estadounidenses cercanas a Montreal ha perjudicado el crecimiento de Montreal y beneficiado el de Toronto en cuanto a que esta ciudad se encuentra en una posición intermedia en las relaciones de Montreal con los nuevos centros estadounidenses de actividad económica".19

CUADRO 6
VALOR DE LAS TRANSACCIONES EN LAS BOLSAS DE VALORES DE
MONTREAL Y TORONTO, 1946-1985 (MILLONES)
  Toronto Montreal Montreal/Toronto (%)
1946 749 470 62.8
1952 1 110 594 --
1958 1 506 741 49.2
1964 3 051 1 123 36,8
1970 3 654 1 205 33.0
1976 5 093 1 484 29.1
1982 17 670 2 773 16.0
1985 44 200 10 530 23.8
1990 -- -- 17.8
Fuentes: Toronto Stock Exchange Statistical Service. Datos de 1985: Toronto Star, 1 de enero de 1986; Bourse de Montréal/Montreal Stock Exchange, Monthly Review, varios años. Datos de 1990: Les affaires, 17 de marzo de 1990, p. 62.

El cambio económico comenzó a principios de los cincuenta, como se señaló, pero el movimiento continuó hasta bien entradas las décadas siguientes. Incluso durante la revolución silenciosa, Quebec fue la única provincia canadiense que registró un crecimiento económico anual promedio negativo.20 La tendencia hacia la integración económica continental, la marginación de Montreal, la concentración económica en Toronto y el desplazamiento del eje de la economía hacia el oeste y hacia el sur tuvieron repercusiones serias para Quebec, exigiéndole ajustes de gran magnitud frente a los cambios fundamentales.

Respuesta política a la marginación

Los funcionarios gubernamentales de Quebec consideraron que la marginación de la provincia en la economía continental requería medidas correctivas por parte del Estado. Sucesivos gobiernos, comenzando con la revolución silenciosa, intervinieron para contrarrestar los efectos negativos de la marginación de la economía provincial. Esto produjo, a su vez, una expansión significativa del sector público y fortaleció considerablemente a la nueva clase media tecnócrata de Quebec.

A la luz de los intentos similares de los estados occidentales para ajustarse a la restructuración internacional del capital, así como de la mayor aceptación del intervencionismo estatal en la economía generada por el keynesianismo, en Quebec el estatismo se concibió como una herramienta apropiada para corregir las imperfecciones inherentes al capitalismo. El capitalismo de Estado, definido como mayor intervención estatal con miras a mantener y "humanizar" el sistema capitalista, se convirtió en un importante instrumento económico, social y político en manos de los planeadores de la política estatal. Entrañaba, entre otras cosas, una amplia presencia estatal en la economía para mantener los niveles elevados de empleo, a pesar de que en Canadá disminuía el interés por las industrias intensivas en mano de obra. La restructuración internacional del capital tiene, desde luego, efectos en Quebec. Por añadidura, la disminución relativa de la influencia de América del Norte como un bloque económico dominante en el mundo representa serios problemas para la economía de Canadá, pues su futuro se asocia estrechamente con los objetivos de un comercio más libre en una economía continental.21 El principio intervencionista se adoptó por primera vez en Quebec en 1960 cuando el Partido Liberal, encabezado por Jean Lesage, fue elegido para remplazar el gobierno laisser-faire de Maurice Duplessis. En un rompimiento radical con el pasado, la intervención gubernamental se extendió en un proceso que desafió y modificó las relaciones de poder en esa provincia a medida que la nueva clase media tecnócrata ganaba importancia.

Por algún tiempo el crecimiento intenso de la actividad estatal quebequense ocultó los efectos de la marginación económica de los sesenta y setenta, ya que el gobierno inició diversos proyectos para apuntalar la economía provincial. Como resultado, de 1960 a 1980 el gasto público de Quebec creció a un ritmo mayor que en todas las demás provincias: hacia 1980, los gastos de todos los niveles de gobierno representaron 48% del producto bruto provincial, frente a 26% en Alberta y 37% en Ontario.22 Las formas que el intervencionismo asumió en Quebec fueron tan variadas como extensas y acentuaron la posición de la nueva clase media tecnócrata. A fin de estimular la economía y restructurar la actividad en la provincia para elevar la competitividad global, al parejo de las otras regiones de Canadá, el gobierno quebequense hizo un uso extensivo de las corporaciones provinciales de la corona (sociétés d'état).23 Sin embargo, el intervencionismo gubernamental nunca desafió la economía capitalista; más bien se intentaba detener, o al menos aminorar, los efectos de la marginación económica de Quebec. La estrategia era esencialmente mantener el estatus económico de la provincia en América del Norte y remplazar al capital inglés-canadiense y estadounidense con capital del Quebec de habla francesa.24

Aun cuando no se realizaron esfuerzos espectaculares para ser más competitivos en la economía norteamericana, ha habido cierta voluntad de preservar los elementos de la cultura francesa de la provincia. Los esfuerzos respectivos se complican en buena medida a causa de la marginación económica. Un indicador importante es la pérdida de migración neta de Quebec hacia otras provincias durante las últimas dos décadas. De 1971 a 1976 la pérdida de migración neta fue de 32 225, ascendió a 100 109 de 1976 a 1981 y disminuyó a 28 555 de 1981 a 1986.25 Mientras tanto, Ontario, Alberta y Columbia Británica obtuvieron saldos positivos considerables. Para fortuna de Quebec, la migración internacional mitigó los efectos negativos en su economía: de 1971 a 1976 sumó 45 385, de 1976 a 1981 subió a 56 387, y llegó a 50 765 de 1981 a 1986 (véase el cuadro 7).26

CUADRO 7
QUEBEC: MIGRACIONES INTERNACIONALES E INTERPROVINCIALES, 1971-1988
Año censal1 Internacional Interprovincial Migración total neta
1971-1976 45 385 --77 610 --32 225
1976-1981 56 387 --156 496 --100 109
1981-1986 50 765 --79 320 --28 555
1987-1988 21 428 --9 377 11 950
1. Los años censales corren del 1 de junio al 31 de mayo.
Fuentes: Bureau de la statistique du Québec, La situation démographique au Québec, Éditions 1988, Québec, 1988; Robert Boily, "Profil du Québec", en D. Monière (ed.), L'année politique qu Québec, 1988-1989, Québec/Amérique, Montréal, 1989, p. 204; Sim on Langlois, La société québécoise en tendances 1960/1990, L'Institut québécois de recherche sur la culture, Quebec, 1990, p. 35.

La pérdida de un contingente nutrido de anglohablantes, aunque gravoso desde el punto de vista económico, tuvo efectos secundarios positivos para los residentes de habla francesa, ya que se crearon tanto oportunidades de trabajo como un mercado "cautivo". Asimismo, la política de capitalismo de Estado instaurada en Quebec impulsó un sector de empresarios locales que ocupó el lugar desocupado por los hombres de negocios de habla inglesa.27

De manera gradual, las políticas gubernamentales de Quebec comenzaron a reflejar los cambios económicos y a ajustarse al mercado como nuevo asignador de recursos económicos. Esta transformación es particularmente notoria en dos informes gubernamentales sobre la estrategia de desarrollo económico. Tanto Challenges for Québec (1979) como The Technology Conversion (1982) dejaron muy clara la decisión del gobierno de depender de las empresas del sector privado. En The Technology Conversion se lee: "El gobierno de Quebec debe, entre sus principales objetivos, crear y mantener condiciones favorables para el desarrollo e imprimir dinamismo a las iniciativas privadas, y considera que el mejor sistema para la asignación eficiente de recursos sigue siendo el de las fuerzas del mercado."28

En los ochenta --sin nada que indique cambios en el futuro previsible-- las fuerzas del mercado recuperaron su predominio en el discurso político, remontándose al período anterior inmediato a la revolución silenciosa de Quebec. Tal transformación, sin embargo, fue importante porque significó la disminución considerable del papel de la alguna vez dominante comunidad de hombres de negocios de habla inglesa.

En combinación con los esfuerzos estatales fructíferos para impulsar los negocios de los francohablantes, hubo un llamado para imponer restricciones tanto a la nueva clase media en el sector público cuanto al apoyo para su expansión. Durante sus últimos años en funciones, el Partido Quebequense siguió una agenda económica en favor de las fuerzas del mercado como el asignador de recursos, tarea que prosiguió el Partido Liberal.29

La agenda del sector privado

El compromiso del gobierno de la provincia de estimular el sector privado de Quebec se fortaleció durante la gestión de los liberales de Bourassa (1970-1976; 1985). La "desviación hacia los trabajadores" en la primera administración del Partido Quebequense cedió lugar gradualmente a una desviación hacia los principales hombres de negocios, pues Quebec sufrió tiempos económicos duros durante la recesión de 1979-1982.

Ganancias, no independencia, fue el lema principal de los quebequenses en los ochenta. Evidencia de este cambio se encuentra en documentos del Partido Quebequense. Ya se señaló que en Challenges for Québec se favoreció al sector privado y se apoyaron diversas iniciativas. Baste citar como ejemplo el tan exitoso Plan de Fondos de Ahorro de Quebec (QSSP, por sus siglas en inglés), que ofrecía a los quebequenses hasta 100% de deducción del impuesto sobre la renta (y en ocasiones hasta 150%) en inversiones en compañías quebequenses. Con esta iniciativa se expandió en gran medida el flujo de activos líquidos de muchas empresas nuevas, pequeñas y medianas en busca de un lugar en los mercados del continente e internacionales. En su punto más alto en 1986, antes del desplome de 1987, el valor de los fondos del QSSP se estimaban en 1 300 millones.30

En Technology Conversion había claras indicaciones de que la estrategia económica general del gobierno se basaba en la supremacía de la racionalidad del mercado. El documento señalaba: "La estrategia de crecimiento y desarrollo en una economía de mercado se sustenta sobre todo en la vitalidad de las empresas. Las decisiones para emprender proyectos, invertir y abrir nuevos mercados dependen básicamente de los negocios."31

Los tres informes ofrecieron recomendaciones sorprendentes por su alcance y significado, pero tuvieron escasa respuesta y no generaron acción inmediata por parte del gobierno. El trasfondo de todos los informes era un llamado explícito para reducir la presencia del Estado en la economía. No obstante, estos informes señalaron la orientación económica y política del gobierno de Bourassa; proporcionaron el marco de trabajo para el resto de su primera gestión (1985-1989), y dieron una indicación clara del rumbo que deseaba conservar durante su nuevo gobierno.

El documento del grupo Fortier, Privatization of Crown Corporation: Orientations and Prospects, emitido a principios de 1986 para evaluar la opinión pública, marcó un giro drástico (tal vez temporal) de la política del pasado, cuando Quebec recurrió a su fuerza provincial para hacerse de un nicho en la economía canadiense, continental e internacional. En una época en que el libre comercio con Estados Unidos se convertía en un asunto político de mayor importancia, el gobierno quebequense consideró que las compañías provinciales contaban con fuerza suficiente para competir con empresas extranjeras. Los funcionarios consideraron que los negocios ya no requerían del Estado para afirmarse en la economía de América del Norte. Los empeños privatizadores fueron la admisión tácita del gobierno de que los objetivos de la revolución silenciosa se habían cumplido y que una menor participación estatal en la producción económica era un requisito para el éxito en la cada vez más competitiva economía mundial.

El cuadro 8 presenta con claridad el grado en que el objetivo fundamental del gobierno quebequense se modificó durante los últimos 30 años. Se observa la disminución del interés por intervenciones económicas inmediatas y el fortalecimiento de misiones sociales, educativas y culturales como instrumentos para proporcionar la infraestructura necesaria para atraer negocios.

CUADRO 8
QUEBEC: EVOLUCION DEL GASTO PUBLICO POR MISION, 1961-1988 (PORCENTAJES)
  Económico Social Educativo y cultural Gobierno y administración
1961 33.5 27.1 24.8 14.6
1964 24.4 28.4 30.8 16.4
1967 19.8 35.5 26.0 18.7
1970 14.7 39.44 29.4 16.6
1973 14.3 39.3 29.7 16.7
1976 15.5 35.2 29.1 20.2
1979 12.7 38.9 30.2 18.2
1982 10.5 37.3 33.4 18.8
1985 11.7 39.8 29.2 18.6
Fuente: Ministerio de Finanzas, Comptes Publics, Gobierno de Quebec, Quebec, 1961-1962 a 1987-1988; sumario presentado en Simon Langlois et al., La société québécoise en tendances 1960-1990, Instituto Quebequense de Investigación sobre la Cultura, Quebec, 1990, p. 333.

Expansión internacional y los problemas por venir

Históricamente Quebec ha resentido la influencia de decisiones tomadas fuera de su territorio. En el pasado distante provinieron de Francia e Inglaterra, pero desde la segunda guerra mundial Estados Unidos marcó en gran medida el curso del desarrollo de Quebec. La hidroelectricidad, asbestos, cobre, productos forestales y aluminio figuran entre los principales bienes demandados por los estadounidenses. Además, el desarrollo de Quebec ha sido muy dependiente del capital extranjero. El caso de la Hydro-Quebec es buen ejemplo, pues la empresa requiere cantidades enormes de dinero que puede conseguir con más facilidad en el mercado estadounidense. Para complicar aún más las cosas, Quebec también depende de la voluntad del gobierno federal para apoyar proyectos económicos que exigen negociaciones transnacionales, aunque el ALC sin duda atenuará ese orden de cosas.

Algunos de los problemas de Quebec en la economía continental se vinculan con su posición en la antigua división del trabajo, definida como el "dominio de las formaciones sociales capitalistas".32 Para las regiones económicas como Quebec era importante despojarse de la vieja piel y encontrar nuevos caminos de desarrollo económico. En este marco la provincia se convierte en un estudio de caso importante, ya que intenta encontrar un lugar propio en el concierto de las naciones.

En el pasado reciente las empresas transnacionales que operan en suelo canadiense a menudo quisieron cerrar sus filiales. Estas últimas se habían abierto en Canadá para hacer frente a las políticas arancelarias, pero cuando éstas fueron derribadas por el GATT y se firmó el ALC quedaron pocas razones para mantenerlas. El futuro dirá más sobre ello a medida que las compañías se enfrentan a un entorno económico más competitivo.

Sin embargo, al mismo tiempo los hombres de negocios canadienses han logrado algunos avances en Estados Unidos, lo que revela que las relaciones centro-periferia --aunque en esencia permanecen firmes-- pueden desafiarse en algunos sectores específicos. Quebec no deja de diversificar sus exportaciones y se ha concentrado más en productos terminados y bienes con cierta tecnología. Asimismo, hay una clara mejoría en las exportaciones de servicios de escala elevada.33

Todo indica que Quebec logró crear un capital interno importante. El Mouvement Desjardins, el Banco Nacional, el Laurentian Bank y la gema del grupo, la Caisse de dépôt et placement du Québec constituyen los principales polos de ahorro para ayudar a los negociantes quebequenses que desean incursionar en el continente y que Canadá siga estrategias económicas novedosas. Sin embargo, es preciso adquirir cierta perspectiva. Si se observa la situación de las compañías con base en Quebec, sólo hay un puñado de corporaciones con control francocanadiense. De los veinte empleadores más grandes en la provincia, en 1990 apenas unos cuantos estaban en manos de quebequenses (Hydro-Quebec, Domtar, Bombardier, Québecor).34

El Mouvement Desjardins ha dado pasos importantes hacia la internacionalización. El 14 de diciembre de 1989 Desjardins firmó un acuerdo recíproco con el Crédit mutuel de France, la quinta institución bancaria más importante de Francia, que permite a cada uno, respectivamente, ingresar al mercado libre de América del Norte y a la Zona Europea de Libre Comercio.35 Estas iniciativas serán imitadas por otras instituciones financieras a medida que se avance más hacia una economía internacional. Es muy probable que otras corporaciones financieras importantes sigan una estrategia similar.

Las empresas controladas por quebequenses en 1980 representaban 9.4% de las 500 compañías canadienses más importantes, cifra que se elevó a 10.8% en 1988.36 Son dignos de destacar los avances de los quebequenses de habla francesa, pues controlan 60% del empleo en la provincia, frente a menos de la mitad a principios de los sesenta. También se detectaron ciertas variaciones entre sectores económicos (véase el cuadro 9).

CUADRO 9
QUEBEC: PROPIEDAD POR GRUPOS LINGUISTICOS EN SECTORES SELECCIONADOS DE LA ECONOMIA, 1961-1978 Y 1987, PORCENTAJES DEL EMPLEO TOTAL
  C A N A D I E N S E  
  Francohablantes Anglohablantes Control extranjero
 
Agricultura
Silvicultura
Minería
Manufactura
Comunicaciones
Construcción,transporte y comercio
Finanzas, seguros y bienes raíces
Servicios
Gobierno
Total
1961
91.3
n.d.
6.5
21.7
36.4
50.4
25.8
71.4
51.8
47.1
1978
91.8
33.4
17.0
27.8
42.2
51.0
44.8
75.0
67.2
54.8
1987
87.5
92.4
35.0
39.3
44.9
57.8
58.2
75.7
67.0
61.6
1961
8.7
n.d.
53.1
47.0
55.3
39.5
53.1
28.6
47.7
39.3
1978
8.2
28.9
18.1
38.6
53.4
32.0
43.1
21.2
32.8
31.2
1987
12.2
7.7
40.4
38.2
50.2
34.0
34.6
21.6
33.0
30.8
1961
0.0a
n.d.
40.4
31.3
8.3
11.5
21.1
0.0a
0.5
13.6
1978
0.0a
37.7
64.9
33.5
4.4
17.0
12.1
3.8
0.0a
13.9
1987
0.3
0.0
24.6
22.5
4.9
8.2
7.2
2.7
0.0a
7.8
a. Hipótesis. n.d. No disponible
Fuente: François Vaillancourt y Josée Carpentier, Le contrôle de l'économie du Québec; la place des francophones en 1987 et son évolution depuis 1961, office de la langue françoise/Centre de recherche et développement en économique, Montreal, pp. 53-54

Con datos de 1961, se calcula que sólo 47% de los trabajadores de Quebec en todos los sectores laboraba en empresas propiedad de francohablantes. Es aún más sorprendente que en el sector manufacturero un magro 15% del valor agregado correspondía a dichas empresas. Las compañías inglesas-canadienses y las extranjeras controlaban, respectivamente, 43 y 42 por ciento del sector manufacturero.37

Un mercado de libre comercio de América del Norte consolidado, con la participación de México, resultaría devastador para Quebec si las empresas no intentan ajustarse a las nuevas realidades. Por ejemplo, en las industrias intensivas en mano de obra, esa provincia no tendría una ventaja comparativa.

Es de esperar que México tenga un buen desempeño en esos sectores, sobre todo en las ramas de calzado, prendas de vestir y textiles. Los principales impedimentos de México serán la débil productividad y la por lo general baja eficiencia del transporte y el sistema de comunicaciones.38 La economía quebequense depende en gran parte del éxito de sus empresas pequeñas y medianas. Este sector creció con mucha rapidez durante las últimas tres décadas y a él se debe uno de los impulsos más grandes que haya recibido la economía provincial. Sin embargo, esa dependencia con respecto de las empresas pequeñas y medianas mina la competitividad general de Quebec, aunque ha disminuido en algunos casos específicos.39 Los economistas de Quebec señalan en dirección de una revolución incompleta. Por un lado, se observa que la productividad de Quebec frente a la de Ontario ascendió de 85 a 94 por ciento de 1966 a 1988. Sin embargo, la economía de Quebec sigue siendo vulnerable porque las exportaciones permanecen demasiado concentradas en los sectores ligeros y productos no terminados.40 Los altos índices de desempleo son signos de una economía débil. Durante los últimos 20 años la brecha entre Quebec y Ontario casi se duplicó al aumentar de 8 a 14 por ciento.41 No hay indicios de que esta situación se modifique en el corto plazo.

1989 resultó un año revelador para Quebec, pues se anunciaron diversas adquisiciones corporativas. El Group Commerce, una compañía aseguradora importante, fue comprado por una empresa holandesa: la Nationale Nederlanden, mientras la Consolidated Bathurst, propiedad de la Power Corporation, se vendió a la transnacional estadounidense Stone Container. Esto revela el grado de falta de capital de Quebec, en particular cuando es breve el tiempo para responder con rapidez en el mercado. El peligro de que Steinberg quedara en control extranjero en el verano de aquel año también indica la debilidad de la estructura económica.42

No obstante, los intereses económicos de Canadá y Quebec pueden desafiar por un tiempo a los teóricos de la dependencia que pintaban el libre comercio como un proceso muy perjudicial y riesgoso porque consolidó algunos sectores económicos.43 Las empresas canadienses tienen la mira puesta en el exterior para crecer. Por ejemplo, la Power Corporation, un conglomerado valorado en 500 millones de dólares canadienses, se expande en Europa por medio de sus afiliadas en Suiza: Pargesa Holding S.A. y Paribas Suisse. Cascades Inc. ha extendido sus operaciones en Bélgica, Suecia y Estados Unidos. La Bombardier sigue con su programa de expansión en Europa y Estados Unidos: adquirió Learjet Corporation de Kansas, Short Brothers, PLC de Belfast y A.N.F.. Industrie de Francia. Otras iniciativas del programa de diversificación internacional son las de Desjardins, Provigo, Canam Manac, SNC, Lavalin, Unigesco y otras empresas.44 Esto revela sin el menor asomo de duda la capacidad de la economía quebequense para modernizarse.

Conclusión

Con el avance globalizador Quebec ingresa en una era de retos en que las fronteras políticas son algo del pasado, ya que las estructuras económicas se tornan cada vez más porosas, al menos en el ámbito de los nuevos bloques económicos. Asimismo, las barreras internas se reducen o eliminan para fomentar una competencia más fuerte entre los socios económicos.

Quebec se está incorporando de lleno al nuevo entorno económico, pues desea recuperar su lugar en la nueva división del trabajo. En este artículo se da por hecho que Quebec, a pesar de algunos reveses y peligros al hacerlo, asume un papel protagónico en Canadá. Los intereses de los hombres de negocios de dicha provincia consideran que la globalización representa una oportunidad de competir en mercados de los cuales se sintieron excluidos no hace mucho; ese fenómeno significa el final del proteccionismo y un desafío para el liderazgo económico de Ontario. Varios autores comparten la opinión de que Quebec se integra al entorno mundial con mayor rapidez que otras partes de Canadá. A medida que Quebec hace su transición, dichos especialistas recomiendan que otras partes de Canadá, en especial Ontario, sigan el ejemplo y cambien su estrategia económica, demasiado orientada al interior y sin la concertación suficiente entre los intereses públicos y privados. Los casos de Hydro-Québec, Lavalin, Caisse de depôt et placement, Société de financement, régime épargne action (el plan de fondos de ahorro) son vistos por esos autores como innovaciones dignas de tomarse en cuenta porque crean nuevas solidaridades entre los sectores económicos público y privado y constituyen un modelo que deben seguir otras provincias de Canadá.45

La mentalidad quebequense parece estar más allá del proteccionismo; en años recientes el discurso se ha tornado más favorable al nuevo liberalismo. Los encargados de decidir en la materia consideran que este objetivo se puede lograr con más facilidad impulsando la privatización y la desregulación, así como mediante una cooperación más fuerte entre los sectores privado y público. Diversas iniciativas elaboradas en Quebec apuntan en esa dirección. El futuro descubrirá qué tan exitosa ha sido la estrategia. Esta vez Quebec no desea desempeñar un papel protagónico y dejar que los otros libren las batallas en la retaguardia. De hecho, más que ninguna otra región de Canadá, Quebec está tomando la delantera en la esfera económica, por ejemplo, al decidir usar su fondo de depósito y colocación como instrumento financiero clave para estimular su ingreso a los mercados internacionales. Quebec entró a los noventa con una estrategia económica dual de privatización y desregulación financiera con la firme voluntad de tener buenos resultados en la globalización económica.


* Director de Estudios Franco-Canadienses en la Universidad Mc-Gill de Montreal. Traducción del inglés de Pilar Martínez Negrete.

1. "Report of the Royal Commission on the Economic Future and Development Prospects for Canada (Comission Macdonald)", Minister of Supply and Services, Ottawa, 1985, en especial el vol. 1, parte II: Canadian Opportunities in an Open World, pp. 211-385. Un panorama general se ofrece en Gilles Dostaler, "Le libre-échange au Canada. Les fondements du débat", en G. Tremblay & M. Parès i Maicas (eds.), Autonomie et mondialisation: le Quebec et la Catalogne ... l'heure du libre échange et de la communauté européenne, Presses de l'Université du Québec, Quebec, 1990, pp. 66-84.

2. Jacques Parizeau, "Quelques caractéristiques de l'économie québécoise du Québec" y "La planification économique", en Roger-J. Bédard (dir.), L'Essor économique du Québec, Beauchemin, Quebec, 1969, pp. 191-196 y 402-411. A lo largo de la primera parte del siglo XX la importancia de los negocios ingleses-canadienses y estadounidenses en Quebec se elevó de manera constante. Al principio los dirigentes políticos quebequenses tendieron a colaborar con los inversionistas extranjeros, pero cuando se manifestó el proceso de marginación, sobre todo cuando coincidió con el descontento urbano, acentuado por los altos niveles de desempleo, la intervención política resultó indispensable.

3. Errol Bouchette, L'indépendance économique du Canada Français, Les éditions La Presse, Montreal, 1977, y Albert Faucher y Maurice Lamontagne, "History of Industrial Development", en M. Rioux y Y. Martin (eds.), French Canadian Society, McCleland and Stewart, Toronto, 1964, pp. 257-271.

4. Alain-G. Gagnon, Développement régional, État et groupes populaires, Asticou, Hull, 1985, pp. 44-50.

5. President's Materials Policy Commission, Resources for Freedom (Washington, 1952), en Dorval Brunelle, La désillusion tranquille, Hurtubise HMH, Montreal, 1978, p. 98.

6. Gobierno de Quebec, Annuaire du Québec, 1966-1967, Ministerio de Industria y Comercio, Oficina de Estadísticas de Quebec, 1967, pp. 631 y 634-635.

7. Un análisis más completo se presenta en William D. Coleman, The Independence Movement in Québec, 1945-1980, University of Toronto Press, Toronto, 1984, pp. 39-40.

8. Alfred Hero y Louis Balthazar, Contemporary Québec and the United States 1960-1985, Center for International Affairs, Harvard University y University Press of America, Lanham, 1988, p. 306.

9. Ibid., p. 314; véanse también J.-P. Lejeune, "Marchés du Québec: vers la diversification!... le Québec a commencé ... réduire la part des États-Unis dans ses exportations", Commerce, vol. 90, núm. 3, marzo de 1988, pp. 52 y 55; "Québec: exportateur: États-Unis: toujours plus fort", Commerce, vol. 91, núm. 3, marzo de 1989 (número especial dedicado a Estados Unidos), pp. 47-50. Es preciso preguntarse si esto es lo que los exportadores de Quebec quieren (aunque quizá deba decirse "prefieren") o tal vez sea resultado de que Estados Unidos, de hecho, se está volviendo más y más proteccionista y deja poco margen de maniobra.

10. Cifras de Investment Canada and Bureau de la statistique du Québec, citado en Mary Williams Walsh, "The Issue of Québec Separatism Is No Longer an 'If' for Canada", Los Angeles Times, 8 de enero de 1991.

11. Pierre Fortin, "Y a-t-il une voie québécoise vers le plein emploi? Les transformations sociales majeures de l'économie québécoise et leur incidence sur la société", en Fernard Dumont (dir.), La société québécoise aprÈs 30 ans de changements, Institut québécois de recherche sur la culture, Quebec, 1990, p. 203; véase también Statistics Canada, catálogo 72-002.

12. Mario Polèse, "La thèse du déclin économique de Montréal, revue et corrigée", L'Actualité économique, vol. 66, núm. 2, junio de 1990, pp. 135. Pierre Lamonde plantea que este drástico cambio de rumbo se debe considerar en sus verdaderas proporciones, pues Montreal registró una rápida reconversión de una economía basada en un sector ligero a una economía tecnológicamente más avanzada. Véase Pierre Lamonde, La transformation de l'économie montréalaise, 1971-86, Informe de Investigación núm. 11, INRS- Urbanisation, Montreal, 1988.

13. Mario Polèse, "La thése du déclin...", op. cit., pp. 141-142.

14. Diane Francis, "Free Trade and the Separatists: Parizeau Said That the Free Trade Deal Means Québecers Would Not Be Economically Dependent on the Rest of Canada", Maclean's, vol. 101, núm. 10, febrero de 1989, p. 9; también, E. Marmovitch, "Sovereignty-association Revisited: This Time, It's Called Free Trade", This Mag, vol. 22, núm. 1, marzo-abril de 1988, pp. 6-7.

15. Por ejemplo, P. Resnick, "Letter to a Québécois Friend: Tory Supports in Québec Gave the Mulroney Government the Majority It Needed to Carry Out Its Plans for the Free Trade Agreement, Canadian Forum, vol. 68, núm. 781, septiembre de 1989, pp. 16-18. En las páginas del Canadian Forum abundaron interpretaciones similares en los meses siguientes. Una reacción importante la registró la misma publicación en marzo de 1990: S. Denis y F. Rocher, "Reply to a Canadian friend", Canadian Forum, vol. 68, núm. 787, marzo de 1990, pp. 5-6.

16. Daniel Latouche, "La stratégie inavouée", Le Devoir, 17 de octubre de 1987.

17. Toronto Star, 1 de enero de 1986. Un análisis más detallado se presenta en Mario Polèse, "La thèse...", op. cit.

18. J.H. Chung, "La nature du déclin économique de la région de Montréal", L'Actualité économique, julio- septiembre de 1974, pp. 326-341.

19. Fernand Martin, Montreal: An Economic Perspective, C.D. Howe Institute, Montreal, 1979, p. 14.

20. En palabras de Guermont: "Quebec es la única provincia que conoce una tasa de crecimiento medio anual negativo... Esta divergencia merece destacarse no sólo porque Quebec decreció mientras que Ontario y Canadá crecieron, sino porque a lo largo de todos los períodos estudiados es la primera vez que la evolución de las inversiones no van en el mismo sentido en los tres casos estudiados". Por tanto, Quebec está embarcada en una relativa fase de desindustrialización. Bernard Guermont, "Évolution des investissements du Québec de 1961 á 1970", L'Actualité économique, vol. 47, núm. 1, abril-junio de 1971, p. 165.

21. Un análisis de la declinación económica relativa de América del Norte lo presenta Jorge Nioosi y Philippe Faucher, "The Decline of North American Industry: The United States and Canada", en John Holmes y Colin Leys (eds.), Frontyard/Backyard: The Americas in the Global Crisis, Between the Lines, Toronto, 1987, pp. 57-78.

22. Statistics Canada, Provincial Economic Accounts, catálogo núm. 13-213.

23. Alain-G. Gagnon y Mari Beth Montcalm, Québec: Beyond the Quiet Revolution, Nelson Canada, Toronto, 1990, cap. 3.

24. Alain-G. Gagnon y Mary Beth Montcalm, ibid.; también vale la pena consultar la obra de François Vaillancourt y Josée Carpentier, Le contrôle de l'économie du Québec: la place des francophones en 1987 et son évolution depuis 1961, Office de la langue française/Centre de recherche et développement en économique, Montreal, 1989.

25. Bureau de la statistique du Québec, La situation démographique au Québec, Éditions 1988, Québec, 1988; R. Bolily, "Profil du Québec", en D. Monière (dir.), L'année politique au Québec, 1988-1989, Québec/Amérique, Montreal, 1989, p. 204.

26. Bureau de la statistique du Québec, op. cit., y R. Boily, op. cit., p. 204.

27. Pierre Fortin, Québec's Forced Choice, comentarios preparados para la conferencia El Futuro de Québec y Canadá, Facultad de Derecho, Universidad McGill, 1990, 16- 18 de noviembre de 1990.

28. Gobierno de Quebec, The Technology Conversion, Développement économique, Quebec, 1982, p. 20.

29. Alain-G. Gagnon y Khayyam Zev Paltiel, "Towards Maîtres Chez-Nous: The Ascendancy of a Balzacian Bourgeoisie in Québec", Queen's Quarterly, invierno de 1986, pp. 731-749.

30. G. Bérubé, "La valeur des émissions inscrites au REAQ devrait atteindre le cap des 1,3 milliards cette année", Finance, 11 de agosto de 1986, p. 25.

31. Gobierno de Quebec, The Technology Conversion, Éditeur officciel du Québec, Quebec, 1982, p. 20. Con la elección de los liberales en 1985 el sector privado conservó su posición central. Se establecieron tres grupos de trabajo especiales a fin de reducir la participación estatal en la economía: el grupo Gobeil para abordar la tarea de reorganizar el gobierno; el Scowen a cargo de un amplio programa de desregulación y por último, pero el más importante, el Fortier, para proponer reformas relacionadas con la privatización de la economía quebequense.

32. P. Ehrensaft y W. Armstrong, "Le capitalisme de dominion: le Canada, l'Australie, la Nouvelle-Zélande, l'Argentine et l'Uruguay", Les cahiers du socialisme, vol. 3, 1979, pp. 162-211.

33. Maurice Saint-Germain, "Les tendances du commerce extérieur", documento presentado en el Colloque de l'Association d'économie politique, Universidad de Montreal, 3 de noviembre de 1990.

34. Vallier Lapierre, "SinguliÈre performance des entreprises sous contrôle québécois: comparaison avec le tableau des 500 de 1985", Les Affaires, 16 de junio de 1990; Philippe Dubuisson, "Les francophones contrôlent de plus en plus l'économie québécoise" y "Mais ils sont nettement sous-représentés ... l'échelle canadienne", La Presse, 22 de julio de 1989; Philippe Dubuisson, "Les francophones font d'autres gains dans les affaires", La Presse, 3 de noviembre de 1989.

35. Joanne Morazain, "Desjardins accélère son internationalisation: le mouvement coopératif a fait le pari d'accéder aux grandes financières internationales", Le Devoir, 13 de octubre de 1990.

36. Philippe Dubuisson, "Les francophones contrôlent de plus en plus...", op. cit.

37. Esto se analiza en Maurice Saint-Germain, Une économie ... libérer: le Québec analysé dans ses structures économiques, Les Presses de l'Université de Montréal, Montréal, 1973, p. 123.

38. "Advantages for Canada in a North American Deal", The Globe and Mail, 17 de octubre de 1990.

39. Jean-Marc Papineau, "L'entrepreneurship québécois ... bout de souffle", Le Devoir, 29 de septiembre de 1990.

40. Jean-Robert Sansfaçon, "La révolution économique inachevée: Des progrès spectaculaires mais une santé qui reste fragile", Le Devoir, 10 de octubre de 1990, y "La révolution économique inachevée: le choc du future", Le Devoir, 11 de octubre de 1990.

41. Ibid.

42. Micchel Van de Walle, "Une vague de fusions dans une économie qui s'essouffle", Le Devoir, 28 de diciembre de 1989.

43. Diane Ethier, "L'économie politique canadienne et la nouvelle division du travail", en D. Cameron y F. Houle (eds.), Canada and the New International Division of Labour, University of Ottawa Press, Ottawa, 1985.

44. Richard Conrad, "Captains of Québec", The financial Post Magazine, septiembre de 1990, pp. 28-33, y Y. Bélanger y P. Fournier, L'Entreprise québécoise: développement historique et dynamique contemporaine, Hurtubise hmh, Montreal, 1987, pp. 175-181.

45. Jim de Wilde, "La caisse de dépôt et le Canada anglais: le modèle 'québécois' suscite de plus en plus d'intérêts", Le Devoir, 1 de agosto de 1990, y Pierre S. Pettigrew, "L'État dans l'économie mondiale: le Québec est mieux préparé que le Canada ... affronter les défis de la mondialisation", Le Devoir, 28 de agosto de 1990.