COMEXT, 04/01/94, MÉXICO EN EL MERCADO HORTÍCOLA MUNDIAL. ALGUNOS DATOS.

Comercio Exterior

País/Country: México

Banco Nacional de Comercio Exterior

Autor/Author: Rita Schwentesius Rindermann Y Manuel Angel Gomez Cruz*

Volúmen/Volume: 44

Número/Number: 4

Frecuencia/Frequency: Mensual/Monthly


Fecha/Date: 04/01/94

* Del Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial de la Universidad Autónoma Chapingo.

Una hortaliza es la porción comestible de una planta herb cea (hojas, tallos, raíces, flores, frutos o semillas) que se consume fresca, cocida o preservada. Es complemento indispensable de los alimentos básicos que proporcionan energía. Son importantes por su gran contenido de vitaminas, minerales y fibras, con pocas calorías y proteínas.1

Por sus períodos vegetativos muy cortos (un promedio de 85 a 100 días), 2 las hortalizas producen altos rendimientos e ingresos por unidad cultivada y demandan mucha mano de obra; por ejemplo, el chile requiere aproximadamente 150 jornales por hectárea. 3 La importancia de la horticultura en México se refleja en los datos estadísticos. Con sólo 550 000 ha (2.7% de la superficie agrícola nacional), 4 las hortalizas contribuyen con 14.3% del valor de la producción, ocupan 17.5% de la fuerza de trabajo y aportan la mitad de las divisas generadas por el sector agrícola. 5 Ante la apertura comercial del país y la acelerada globalización de la producción hortícola es importante ubicar a México en el entorno internacional para conocer su importancia real y definir estrategias.

La producción mundial

Se estima que en el mundo se producen 700 millones de toneladas de hortalizas. Junto con las frutas, es el segundo rubro agropecuario más importante del orbe, después de los cereales. Si bien se cultivan unas 200 especies hortícolas, 6 sólo 20 tienen importancia significativa y tres, en el promedio de los años 1988-1991, cubrieron más de 50% de la producción internacional: papa (37.7%), jitomate (9.6%) y col (5.2%). Les siguen sandía, cebolla, zanahoria, pepino y melón (véase la gráfica 1).

Sin embargo, esas tendencias muestran cambios lentos pero constantes. Conforme avanza el proceso de industrialización y el carácter del trabajo es predominantemente intelectual y no físico, el consumo de hortalizas, en especial las finas, ha aumentado. Así, la producción de papa prácticamente se estancó desde fines de los años cincuenta y muestra una clara tendencia descendente a partir de 1985 (véase la gráfica 2).

Producción mundial de hortalizas, 1988-1991 (millones de toneladas)

Evolución de la producción mundial de papas, coles y jitomates, 1950-1991 (millones de toneladas)

En Europa, donde la papa es alimento básico, la producción se ha reducido en cifras absolutas y relativas. El jitomate muestra una tendencia contraria, pues en los últimos 40 años la producción creció 9.4% en promedio anual. Ello se explica por los nuevos hábitos de alimentación, que han dado auge al consumo de las comidas rápidas, muchas de las cuales se acompañan de salsa catsup, elaboradas a base de puré de jitomate.

El consumo en fresco también ha crecido gracias al progreso tecnológico que ha aumentado los rendimientos por hectárea. La plasticultura permite cultivar en zonas frías y en los invernaderos se obtiene una producción rentable que satisface la demanda en invierno; además, gracias a las técnicas de conservación y a la rapidez del transporte los productos se pueden colocar en corto tiempo en cualquier parte del mundo.

Elementos que influyen en la producción

La producción y el consumo de hortalizas presentan grandes diferencias. Las condiciones climatológicas y los recursos fitogenéticos nativos determinan las posibilidades de cultivo y la preferencia por ciertas hortalizas. Así, mientras en China la dieta alimenticia se basa en el arroz y la col, 7 en Mesoamérica incluye maíz, frijol, jitomate, chile y calabaza.

La presión demográfica sobre la tierra influye en la producción de hortalizas. Donde hay escasez de terrenos cultivables, las hortalizas tienen una alta participación en la producción agrícola por sus elevados rendimientos y rentabilidad. Ejemplos típicos son Holanda, Japón y China. También en México, en las zonas minifundistas de Puebla y Tlaxcala y en las áreas suburbanas o cercanas a las grandes ciudades, este cultivo es el predominante.

El comportamiento de la demanda también influye en la producción. En la actualidad muchos países industrializados, de alto poder adquisitivo, producen e importan elevadas cantidades de hortalizas, lo que se refleja en un consumo anual per cápita superior a 200 kg. Éste, en cambio, es mucho menor en numerosas naciones poco industrializadas.

Las regiones productoras

Las dos principales regiones productoras de hortalizas (incluyendo la papa) son Asia (43% del total mundial), en especial China, y la Comunidad Europea (24%). Al otro extremo, Africa sólo aporta 3.3% del total y México aproximadamente 1%, superado por numerosos países. Aun si se excluye la papa, que por su gran volumen de producción en Europa distorsiona la comparación, México apenas alcanzaría el décimo segundo lugar en el mundo8 (véase la gráfica 3).

Principales países productores de hortalizas y papa, 1988 - 1991

Países en desarrollo y desarrollados: Producción per cápita de hortalizas y papa, 1990 - 1991 (kilogramos)

En la gráfica 4 se muestra la producción per cápita de hortalizas y papa en países en desarrollo y desarrollados. Con este parámetro la de Asia pierde importancia (100 kg per cápita al año) y la de las naciones adelantadas supera con mucho, en especial las de Europa. En América Latina y Africa la producción respectiva es de 75 y 45 kg, insuficientes para cubrir las necesidades mínimas de la población. 9 México produce 72 kg per cápita al año, lo que implica un déficit de 12 kg. Esta situación es de especial importancia, pues la estrategia establecida para la horticultura nacional se centra en el mercado estadounidense, sin considerar las grandes necesidades y el gran potencial del mercado interno.

Las huertas familiares, datos que faltan

Las estadísticas internacionales en general son incompletas ya que sólo incluyen la producción comercial. No toman en cuenta la de las huertas familiares, que si bien se destina al autoconsumo representa cantidades considerables. Los datos de algunos países industrializados dan una idea aproximada: en Austria, Francia y Alemania 40% del total nacional se produce en huertas familiares; en Italia, 20%, y en Estados Unidos, 10%.10 En Europa sobre todo el trabajo en las huertas familiares tiene gran tradición. En la actualidad el mayor tiempo libre y los altos ingresos de la población de estos países han extendido mucho la producción doméstica de hortalizas como pasatiempo. Al percatarse de este fenómeno, los comerciantes ofrecen toda clase de insumos, desde semillas hasta casas completas para los fines de semana. También en los países en desarrollo las huertas familiares tienen mucha importancia para el autoconsumo, si bien no se han popularizado tanto como en Austria o Francia, por ejemplo. En sus programas de fomento de la agricultura campesina la ONU ha retomado esta técnica para mejorar la alimentación en el campo. En México, esta tradición tiende a perderse debido al acelerado proceso de urbanización y a la falta de apoyo a la cultura gastronómica indígena.

Aspectos del comercio mundial

El comercio internacional de hortalizas es relativamente nuevo: en la actualidad asciende a sólo 2.4 por ciento de la producción mundial. El mismo se enfrenta a dificultades. Por ejemplo, el carácter perecedero de los productos y su fragilidad; que están sujetos a barreras arancelarias y no arancelarias, lo que aumenta los costos de manejo y comercialización, y que muchos países deficitarios en determinadas hortalizas no pueden adquirirlas en el exterior por falta de recursos económicos. Por ello las compras se concentran en el mundo desarrollado, sobre todo en Alemania, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Holanda y Canadá, que absorben 54% del total (véase la gráfica 5). 11 La producción de estos países es elevada pero no satisface la demanda, así que recurren a las importaciones, sobre todo en invierno, y para obtener las hortalizas tropicales que no pueden cultivar.

Principales importadores de frutas y hortalizas, 1985-1988 (promedio en millones de toneladas)

Prinicpales exportadores de frutas y hortalizas, 1985 - 1988 (promedio en millones de toneladas)

Las exportaciones también están muy concentradas. Durante 1985-1988, en promedio, 15 países realizaron más de 71% de las exportaciones de frutas y hortalizas, pero sólo España, Holanda, Italia, Estados Unidos, Francia y México absorbieron 42% del total (véase la gráfica 6). Cabe destacar que Holanda es uno de los principales reexportadores mundiales de hortalizas.

La importancia económica de las exportaciones hortofrutícolas varía en cada país. En Holanda, el segundo exportador del mundo, dicho subsector participa sólo con 17.3% de sus ventas agropecuarias al exterior. Pero en España, Costa Rica y México, representan 50% del total vendido por el sector agropecuario, lo que indica cierta dependencia de la estructura comercial de un solo subsector (véase el cuadro 1 del apéndice estadístico).

El comercio hortícola internacional se concentra en unas pocas hortalizas: papa, jitomate, cebolla, sandía, pepino y lechuga constituyen 70% de la exportación mundial (véase la gráfica 7). Predominan los productos frescos, con poco valor agregado. Los altos aranceles de los países desarrollados obstaculizan el comercio de productos transformados, su diversificación y el aumento en los ingresos para muchos países en desarrollo (véase el cuadro 2).

Prinicpales hortalizas exportadas, 1985 - 1988 (millones de toneladas)

El complejo mundial de hortalizas frescas

Hasta ahora la cadena de producción-distribución- comercialización de hortalizas es eminentemente nacional, como en Estados Unidos que importa apenas 2% de su demanda interna, o intrarregional, como en la Unión Europea. 12 Sin embargo, han aparecido nuevas tendencias que no se reflejan aún en las estadísticas internacionales. Para los exportadores de esos productos, como México, es de gran importancia conocer dichas tendencias en los mercados y en la demanda internacional.

En la actualidad, el mercado en los países desarrollados está representado en lo fundamental por las cadenas de supermercados, los servicios de comida rápida y los restaurantes y después por los servicios institucionales y privados como el ejército y la armada, hospitales, hoteles, líneas aéreas, navieras, etcétera.

Desde los años ochenta este mercado está condicionado por dos requerimientos: a] la entrega oportuna de productos frescos durante todo el año, y b] la variedad. Es decir, el mercado no reconoce la estacionalidad ni la problemática de la producción agrícola. Así, en los últimos cinco años se acentuó la tendencia a diversificar e innovar la oferta, al crecer la demanda de variedades exóticas y de las "baby hortalizas", que antes sólo se dirigían a los mercados especiales, de élite, o a la población hispana de Estados Unidos.

Como resultado de dichas tendencias y exigencias se desarrolló un complejo de hortalizas y frutas frescas que requiere de las distribuidoras y comercializadoras transnacionales, que unen la producción mundial de productos frescos con los centros de consumo más importantes. Las principales empresas que dominan este complejo son la Castle and Cook (antes conocida como Dole), la Chiquita Brands (antes United Brands y originalmente United Fruit Company) y dos consorcios con sede en el Reino Unido: Albert Fisher y Del Monte Tropical. 13

Operan en América Latina, Africa y Asia para abastecer los mercados de América del Norte, Europa, Japón y Hong Kong. Sin embargo, son pocos los países que realmente participan con cantidades significativas en dicho complejo mundial, entre los cuales se encuentran Argentina, Brasil, Chile, México, Uruguay, Sudáfrica, Zimbabwe, Malasia y Tailandia. Su participación se restringe a la producción. Por su cercanía con Estados Unidos, México ha podido estar en la vanguardia del proceso de transnacionalización. Ejemplos clásicos son la agricultura de contrato y las agromaquilas hortícolas, que permiten a las compañías estadounidenses rentar tierra e infraestructura en México y producir para el mercado de su país. 14 Recientemente se dio a conocer que productores mexicanos intentan incursionar en la fase de distribución internacional, hasta ahora del dominio exclusivo de los capitales estadounidense y británico. La adquisición de la comercializadora Del Monte Corporation, a la Polly Peck International, de capital inglés y turco, por agricultores del noroeste de México y fruticultores de Tabasco, Chiapas y Yucatán, marca posiblemente el primer paso hacia la transnacionalización del complejo mexicano de hortalizas y frutas frescas. 15

Las características de las exportaciones hortícolas de México

México tiene buena participación en el comercio mundial de hortalizas. Aunque produce sólo 1% del total mundial y su producción per cápita es muy inferior a la de los principales países hortícolas, realiza 4% de las exportaciones totales, lo que lo coloca en el sexto lugar en escala internacional. En términos per cápita, México es el cuarto exportador, después de Holanda, España y Francia (véase el cuadro 4). Además, es el segundo país por el porcentaje de su producción destinada a los mercados extranjeros.

Jitomate, papa, cebolla, chiles, melón y sandía representan 80% de la producción nacional. Todos Äexcepto la papaÄ más el pepino y la calabacita constituyen 62% de las exportaciones totales del país, que incluyen aproximadamente 100 productos diferentes. 16 Las exportaciones hortícolas tienen una indiscutible importancia para la economía mexicana. En 1992 representaron 3.1% del valor de las ventas externas del país y 50% de las del sector agrícola, 17 con un aporte de 855 millones de dólares (véase la gráfica 8).

México: participación del sector hortícola en las exportaciones agrícolas, 1992

Cabe hacer notar que las exportaciones hortícolas tienen un papel relativo para México. Durante los últimos 75 años éstas han oscilado alrededor de 20%, por lo que es claro que su importancia no es reciente ni creciente, como se observa en el cuadro 3. El mercado nacional ha captado siempre la mayor parte. Así, en el quinquenio menos favorable (1985-1989) absorbió 77% y en el de mayor participación (1980-1984) 88% de la producción nacional. Además, los últimos tres años han sido muy difíciles para los horticultores nacionales en general y para los exportadores en especial. En la gráfica 9 puede apreciarse que el valor de sus ventas externas decreció durante el período 1990-1992. Las causas principales fueron:

  1. El grueso de las exportaciones (85%) se destina al mercado de Estados Unidos, lo que implica una alta dependencia de éste.

  2. Las exportaciones siempre han tenido un carácter estacional y complementario. Es decir, se trata sólo de las hortalizas que Estados Unidos no produce o en que es deficitario en ciertas temporadas.

  3. Los costos de producción y comercialización son más altos en México que en el vecino del norte, hecho que con frecuencia se ignora o desconoce. 18 La reciente desregulación de la política agrícola y el retiro de muchos subsidios (luz, agua, fertilizantes) han encarecido aún más la producción.

México como mercado de los productos hortícolas de Estados Unidos

En años recientes México se convirtió en uno de los mercados hortícolas más dinámicos para los exportadores estadounidenses, pues incluso desplazó a Japón al tercer lugar (véase el cuadro 5). En la gráfica 10 se resalta la relación entre frutas y hortalizas frescas y preparadas que Estados Unidos vendió a México de 1988 a 1992 y en el cuadro 6 se muestra la evolución de las exportaciones hortícolas en 1982-1992 diferenciando entre hortalizas frescas, papa, melón y sandía y trasformadas con valor agregado. Este fenómeno se explica por la estrategia de los exportadores estadounidenses: atender principalmente a las clases media y alta de las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey que demandan una mayor variedad de alimentos de alta calidad. A mediano plazo se calcula que las exportaciones en dicho rubro crecerán dos dígitos por año. 19

México: Evolución de la exportación de hortalizas y frutas, 1988-1992 (millones de dólares)

Estados Unidos: exportaciones de hortalizas y frutas a México, 1988 - 1992 (millones de dólares)

Las expectativas estadounidenses no se basan tanto en el efecto a corto plazo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), pues México liberó antes la mayoría de las barreras al comercio, sino más bien en las ventajas competitivas de Estados Unidos, entre las que destacan: bajos costos de producción y comercialización en el sector hortícola, 2 acceso fácil y seguro a los insumos y al capital; generalización de la tecnología de punta en todas las fases de la producción y comercialización (sistemas de riego, material genético, biotecnología, cosecha mecanizada, hidroponia, invernaderos, etc.), lo que permite a ese país bajar costos, producir grandes cantidades de calidad alta y uniforme y ampliar los períodos de cultivo.

Todos estos elementos han permitido a Estados Unidos aumentar la producción continuamente, en superficies cada vez menores. Sin embargo, el consumo interno de hortalizas ha llegado a su límite, de tal manera que por la crisis que afecta a ese país desde años recientes incluso se ha reducido en algunos casos, como zanahoria y brócoli.

Así, mientras las importaciones estadounidenses decrecieron de 946 millones de dólares en 1990 a 750 millones en 1992 sus exportaciones, en cambio, se elevaron de 626 millones de dólares en 1990 a 784 millones en 1992. 21 En la búsqueda de nuevos mercados, México es de primer interés.


1. Horticultura. Manuales para educación agropecuaria, Editorial Trillas, México, 1986, p. 19.

2. Según esta definición y por costumbre, en este trabajo también se incluyen la papa (tubérculo) y sandía, melón y fresa (frutas).

3. A. Valadez López, Producción de hortalizas, Noriega Editores- Limusa, México, 1986, p. 19.

4. SARH, Anuario estadístico 1991.

5. Cálculo propio con base en cifras del "Sumario estadístico", Comercio Exterior, vol. 43, núm. 4, México, abril de 1993, p. 404.

6. A. Valadez López, op. cit., p. 27.

7. "Gerichte der chinesischen Küche", Delikat internacional, VEB Fachbuchverlag, Leipzig, 1984, pp. 10-13.

8. FAO, Anuario de producción 1991, Roma, 1992, cuadro 49.

9. Se recomienda un consumo anual de 84 kg per cápita. Comisión Nacional de Alimentación (Conal), "Programa Nacional de Alimentación 1990-1994", México, 1990, cuadro 2 del anexo.

10. FAO, Anuario de producción 1991, Roma, 1992, p. XXXVIII.

11. No existen estadísticas mundiales que separen el comercio de frutas y hortalizas.

12. W. Friedland, "The Global Fresh Fruit and Vegetable System: An Industrial Organizational Analysis", Fresh Fruit & Vegetables Globalization Network, Working Paper 4, University of California, Santa Cruz, California, 1991, p. 7.

13. Ibid., pp. 9-10.

14. M.A. Gómez Cruz y F. Caraveo López, "La agromaquila hortícola: nueva forma de penetración de las transnacionales", Comercio Exterior, vol. 40, núm. 12, México, diciembre de 1990, pp. 1193-1199.

15. El Financiero, México, 28 de mayo de 1993, p. 11.

16. Cámara Nacional de Productores de Hortalizas, Boletín anual 1991.

17. Calculado con base en el "Sumario estadístico", de Comercio Exterior, vol. 43, núm. 4, México, abril de 1993, p. 404.

18. M.A. Gómez Cruz, Rita Schwentesius Rindermann y A. Merino Sepúlveda, "La producción de hortalizas de México y el Tratado de Libre Comercio con EUA y Canadá", Reporte de Investigación 6, CIESTAAM, Universidad Autónoma Chapingo, México, 1993.

19. Entrevista con Diane Dolinsky, Departamento de Agricultura de Estados Unidos, Agricultural Trade High Lights, Washington, enero de 1993, pp. 5-7.

20. M.A. Gómez Cruz, op. cit.

21. Departamento de Agricultura, Vegetables and Specialties, Washington, abril de 1993, pp. 52-53.