* Del Centro de Investigaciones Económicas, Sociales y Tecnológicas de la Agroindustria y la Agricultura Mundial de la Universidad Autónoma Chapingo.
Una hortaliza es la porción comestible de una planta herb cea (hojas, tallos, raíces, flores, frutos o semillas) que se consume fresca, cocida o preservada. Es complemento indispensable de los alimentos básicos que proporcionan energía. Son importantes por su gran contenido de vitaminas, minerales y fibras, con pocas calorías y proteínas.1
Por sus períodos vegetativos muy cortos (un promedio de 85 a 100 días), 2 las hortalizas producen altos rendimientos e ingresos por unidad cultivada y demandan mucha mano de obra; por ejemplo, el chile requiere aproximadamente 150 jornales por hectárea. 3 La importancia de la horticultura en México se refleja en los datos estadísticos. Con sólo 550 000 ha (2.7% de la superficie agrícola nacional), 4 las hortalizas contribuyen con 14.3% del valor de la producción, ocupan 17.5% de la fuerza de trabajo y aportan la mitad de las divisas generadas por el sector agrícola. 5 Ante la apertura comercial del país y la acelerada globalización de la producción hortícola es importante ubicar a México en el entorno internacional para conocer su importancia real y definir estrategias.
La producción mundial
Se estima que en el mundo se producen 700 millones de toneladas de hortalizas. Junto con las frutas, es el segundo rubro agropecuario más importante del orbe, después de los cereales. Si bien se cultivan unas 200 especies hortícolas, 6 sólo 20 tienen importancia significativa y tres, en el promedio de los años 1988-1991, cubrieron más de 50% de la producción internacional: papa (37.7%), jitomate (9.6%) y col (5.2%). Les siguen sandía, cebolla, zanahoria, pepino y melón (véase la gráfica 1).
Sin embargo, esas tendencias muestran cambios lentos pero constantes. Conforme avanza el proceso de industrialización y el carácter del trabajo es predominantemente intelectual y no físico, el consumo de hortalizas, en especial las finas, ha aumentado. Así, la producción de papa prácticamente se estancó desde fines de los años cincuenta y muestra una clara tendencia descendente a partir de 1985 (véase la gráfica 2).

En Europa, donde la papa es alimento básico, la producción se ha reducido en cifras absolutas y relativas. El jitomate muestra una tendencia contraria, pues en los últimos 40 años la producción creció 9.4% en promedio anual. Ello se explica por los nuevos hábitos de alimentación, que han dado auge al consumo de las comidas rápidas, muchas de las cuales se acompañan de salsa catsup, elaboradas a base de puré de jitomate.
El consumo en fresco también ha crecido gracias al progreso tecnológico que ha aumentado los rendimientos por hectárea. La plasticultura permite cultivar en zonas frías y en los invernaderos se obtiene una producción rentable que satisface la demanda en invierno; además, gracias a las técnicas de conservación y a la rapidez del transporte los productos se pueden colocar en corto tiempo en cualquier parte del mundo.
La presión demográfica sobre la tierra influye en la producción de hortalizas. Donde hay escasez de terrenos cultivables, las hortalizas tienen una alta participación en la producción agrícola por sus elevados rendimientos y rentabilidad. Ejemplos típicos son Holanda, Japón y China. También en México, en las zonas minifundistas de Puebla y Tlaxcala y en las áreas suburbanas o cercanas a las grandes ciudades, este cultivo es el predominante.
El comportamiento de la demanda también influye en la producción. En la actualidad muchos países industrializados, de alto poder adquisitivo, producen e importan elevadas cantidades de hortalizas, lo que se refleja en un consumo anual per cápita superior a 200 kg. Éste, en cambio, es mucho menor en numerosas naciones poco industrializadas.


En la gráfica 4 se muestra la producción per cápita de hortalizas y papa en países en desarrollo y desarrollados. Con este parámetro la de Asia pierde importancia (100 kg per cápita al año) y la de las naciones adelantadas supera con mucho, en especial las de Europa. En América Latina y Africa la producción respectiva es de 75 y 45 kg, insuficientes para cubrir las necesidades mínimas de la población. 9 México produce 72 kg per cápita al año, lo que implica un déficit de 12 kg. Esta situación es de especial importancia, pues la estrategia establecida para la horticultura nacional se centra en el mercado estadounidense, sin considerar las grandes necesidades y el gran potencial del mercado interno.
Aspectos del comercio mundial
El comercio internacional de hortalizas es relativamente nuevo: en la actualidad asciende a sólo 2.4 por ciento de la producción mundial. El mismo se enfrenta a dificultades. Por ejemplo, el carácter perecedero de los productos y su fragilidad; que están sujetos a barreras arancelarias y no arancelarias, lo que aumenta los costos de manejo y comercialización, y que muchos países deficitarios en determinadas hortalizas no pueden adquirirlas en el exterior por falta de recursos económicos. Por ello las compras se concentran en el mundo desarrollado, sobre todo en Alemania, Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Holanda y Canadá, que absorben 54% del total (véase la gráfica 5). 11 La producción de estos países es elevada pero no satisface la demanda, así que recurren a las importaciones, sobre todo en invierno, y para obtener las hortalizas tropicales que no pueden cultivar.


Las exportaciones también están muy concentradas. Durante 1985-1988, en promedio, 15 países realizaron más de 71% de las exportaciones de frutas y hortalizas, pero sólo España, Holanda, Italia, Estados Unidos, Francia y México absorbieron 42% del total (véase la gráfica 6). Cabe destacar que Holanda es uno de los principales reexportadores mundiales de hortalizas.
La importancia económica de las exportaciones hortofrutícolas varía en cada país. En Holanda, el segundo exportador del mundo, dicho subsector participa sólo con 17.3% de sus ventas agropecuarias al exterior. Pero en España, Costa Rica y México, representan 50% del total vendido por el sector agropecuario, lo que indica cierta dependencia de la estructura comercial de un solo subsector (véase el cuadro 1 del apéndice estadístico).
El comercio hortícola internacional se concentra en unas pocas hortalizas: papa, jitomate, cebolla, sandía, pepino y lechuga constituyen 70% de la exportación mundial (véase la gráfica 7). Predominan los productos frescos, con poco valor agregado. Los altos aranceles de los países desarrollados obstaculizan el comercio de productos transformados, su diversificación y el aumento en los ingresos para muchos países en desarrollo (véase el cuadro 2).

El complejo mundial de hortalizas frescas
Hasta ahora la cadena de producción-distribución- comercialización de hortalizas es eminentemente nacional, como en Estados Unidos que importa apenas 2% de su demanda interna, o intrarregional, como en la Unión Europea. 12 Sin embargo, han aparecido nuevas tendencias que no se reflejan aún en las estadísticas internacionales. Para los exportadores de esos productos, como México, es de gran importancia conocer dichas tendencias en los mercados y en la demanda internacional.
En la actualidad, el mercado en los países desarrollados está representado en lo fundamental por las cadenas de supermercados, los servicios de comida rápida y los restaurantes y después por los servicios institucionales y privados como el ejército y la armada, hospitales, hoteles, líneas aéreas, navieras, etcétera.
Desde los años ochenta este mercado está condicionado por dos requerimientos: a] la entrega oportuna de productos frescos durante todo el año, y b] la variedad. Es decir, el mercado no reconoce la estacionalidad ni la problemática de la producción agrícola. Así, en los últimos cinco años se acentuó la tendencia a diversificar e innovar la oferta, al crecer la demanda de variedades exóticas y de las "baby hortalizas", que antes sólo se dirigían a los mercados especiales, de élite, o a la población hispana de Estados Unidos.
Como resultado de dichas tendencias y exigencias se desarrolló un complejo de hortalizas y frutas frescas que requiere de las distribuidoras y comercializadoras transnacionales, que unen la producción mundial de productos frescos con los centros de consumo más importantes. Las principales empresas que dominan este complejo son la Castle and Cook (antes conocida como Dole), la Chiquita Brands (antes United Brands y originalmente United Fruit Company) y dos consorcios con sede en el Reino Unido: Albert Fisher y Del Monte Tropical. 13
Operan en América Latina, Africa y Asia para abastecer los mercados de América del Norte, Europa, Japón y Hong Kong. Sin embargo, son pocos los países que realmente participan con cantidades significativas en dicho complejo mundial, entre los cuales se encuentran Argentina, Brasil, Chile, México, Uruguay, Sudáfrica, Zimbabwe, Malasia y Tailandia. Su participación se restringe a la producción. Por su cercanía con Estados Unidos, México ha podido estar en la vanguardia del proceso de transnacionalización. Ejemplos clásicos son la agricultura de contrato y las agromaquilas hortícolas, que permiten a las compañías estadounidenses rentar tierra e infraestructura en México y producir para el mercado de su país. 14 Recientemente se dio a conocer que productores mexicanos intentan incursionar en la fase de distribución internacional, hasta ahora del dominio exclusivo de los capitales estadounidense y británico. La adquisición de la comercializadora Del Monte Corporation, a la Polly Peck International, de capital inglés y turco, por agricultores del noroeste de México y fruticultores de Tabasco, Chiapas y Yucatán, marca posiblemente el primer paso hacia la transnacionalización del complejo mexicano de hortalizas y frutas frescas. 15
Las características de las exportaciones hortícolas de México
México tiene buena participación en el comercio mundial de hortalizas. Aunque produce sólo 1% del total mundial y su producción per cápita es muy inferior a la de los principales países hortícolas, realiza 4% de las exportaciones totales, lo que lo coloca en el sexto lugar en escala internacional. En términos per cápita, México es el cuarto exportador, después de Holanda, España y Francia (véase el cuadro 4). Además, es el segundo país por el porcentaje de su producción destinada a los mercados extranjeros.
Jitomate, papa, cebolla, chiles, melón y sandía representan 80% de la producción nacional. Todos Äexcepto la papaÄ más el pepino y la calabacita constituyen 62% de las exportaciones totales del país, que incluyen aproximadamente 100 productos diferentes. 16 Las exportaciones hortícolas tienen una indiscutible importancia para la economía mexicana. En 1992 representaron 3.1% del valor de las ventas externas del país y 50% de las del sector agrícola, 17 con un aporte de 855 millones de dólares (véase la gráfica 8).

Cabe hacer notar que las exportaciones hortícolas tienen un papel relativo para México. Durante los últimos 75 años éstas han oscilado alrededor de 20%, por lo que es claro que su importancia no es reciente ni creciente, como se observa en el cuadro 3. El mercado nacional ha captado siempre la mayor parte. Así, en el quinquenio menos favorable (1985-1989) absorbió 77% y en el de mayor participación (1980-1984) 88% de la producción nacional. Además, los últimos tres años han sido muy difíciles para los horticultores nacionales en general y para los exportadores en especial. En la gráfica 9 puede apreciarse que el valor de sus ventas externas decreció durante el período 1990-1992. Las causas principales fueron:

Las expectativas estadounidenses no se basan tanto en el efecto a corto plazo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), pues México liberó antes la mayoría de las barreras al comercio, sino más bien en las ventajas competitivas de Estados Unidos, entre las que destacan: bajos costos de producción y comercialización en el sector hortícola, 2 acceso fácil y seguro a los insumos y al capital; generalización de la tecnología de punta en todas las fases de la producción y comercialización (sistemas de riego, material genético, biotecnología, cosecha mecanizada, hidroponia, invernaderos, etc.), lo que permite a ese país bajar costos, producir grandes cantidades de calidad alta y uniforme y ampliar los períodos de cultivo.
Todos estos elementos han permitido a Estados Unidos aumentar la producción continuamente, en superficies cada vez menores. Sin embargo, el consumo interno de hortalizas ha llegado a su límite, de tal manera que por la crisis que afecta a ese país desde años recientes incluso se ha reducido en algunos casos, como zanahoria y brócoli.
Así, mientras las importaciones estadounidenses decrecieron de 946 millones de dólares en 1990 a 750 millones en 1992 sus exportaciones, en cambio, se elevaron de 626 millones de dólares en 1990 a 784 millones en 1992. 21 En la búsqueda de nuevos mercados, México es de primer interés.
1. Horticultura. Manuales para educación agropecuaria, Editorial Trillas, México, 1986, p. 19.
2. Según esta definición y por costumbre, en este trabajo también se incluyen la papa (tubérculo) y sandía, melón y fresa (frutas).
3. A. Valadez López, Producción de hortalizas, Noriega Editores- Limusa, México, 1986, p. 19.
4. SARH, Anuario estadístico 1991.
5. Cálculo propio con base en cifras del "Sumario estadístico", Comercio Exterior, vol. 43, núm. 4, México, abril de 1993, p. 404.
6. A. Valadez López, op. cit., p. 27.
7. "Gerichte der chinesischen Küche", Delikat internacional, VEB Fachbuchverlag, Leipzig, 1984, pp. 10-13.
8. FAO, Anuario de producción 1991, Roma, 1992, cuadro 49.
9. Se recomienda un consumo anual de 84 kg per cápita. Comisión Nacional de Alimentación (Conal), "Programa Nacional de Alimentación 1990-1994", México, 1990, cuadro 2 del anexo.
10. FAO, Anuario de producción 1991, Roma, 1992, p. XXXVIII.
11. No existen estadísticas mundiales que separen el comercio de frutas y hortalizas.
12. W. Friedland, "The Global Fresh Fruit and Vegetable System: An Industrial Organizational Analysis", Fresh Fruit & Vegetables Globalization Network, Working Paper 4, University of California, Santa Cruz, California, 1991, p. 7.
13. Ibid., pp. 9-10.
14. M.A. Gómez Cruz y F. Caraveo López, "La agromaquila hortícola: nueva forma de penetración de las transnacionales", Comercio Exterior, vol. 40, núm. 12, México, diciembre de 1990, pp. 1193-1199.
15. El Financiero, México, 28 de mayo de 1993, p. 11.
16. Cámara Nacional de Productores de Hortalizas, Boletín anual 1991.
17. Calculado con base en el "Sumario estadístico", de Comercio Exterior, vol. 43, núm. 4, México, abril de 1993, p. 404.
18. M.A. Gómez Cruz, Rita Schwentesius Rindermann y A. Merino Sepúlveda, "La producción de hortalizas de México y el Tratado de Libre Comercio con EUA y Canadá", Reporte de Investigación 6, CIESTAAM, Universidad Autónoma Chapingo, México, 1993.
19. Entrevista con Diane Dolinsky, Departamento de Agricultura de Estados Unidos, Agricultural Trade High Lights, Washington, enero de 1993, pp. 5-7.
20. M.A. Gómez Cruz, op. cit.
21. Departamento de Agricultura, Vegetables and Specialties, Washington, abril de 1993, pp. 52-53.