México ha invertido once años de política económica continua en programas de estabilización y cambio estructural. Requirió más de un decenio para superar la crisis que estalló en 1982 y sentar las bases de una economía totalmente renovada. Los logros han sido muchos y notables, pero el largo período de ajuste no parece terminar. En efecto, 1994 será un año de transición económica en el que algunas metas al fin se alcanzarán, otras habrán de consolidarse y algunas más merecerán el mejor de los esfuerzos por acercarse a ellas. Es difícil pronosticar cuántos ejercicios presupuestarios y pactos de concertación más serán necesarios para que la gran transición pueda considerarse concluida. Pero no cabe duda que 1994 será un año crítico para que el país dé el paso definitivo en la senda del crecimiento permanente y la recuperación de la calidad de vida de toda la sociedad.
Esos 11 años han mostrado que la estrategia de ajuste ha sido la adecuada para corregir la macroeconomía, pero también que puede perderse el enorme esfuerzo realizado y retroceder a etapas ya superadas de la crisis. Un relajamiento de la disciplina fiscal, un manejo inadecuado del tipo de cambio, una fisura en la regulación del mercado de valores puede costar muy caro. Aún más si ello coincidiera con eventos exógenos adversos (como una crisis en los mercados internacionales de capital o decisiones contra el libre comercio por parte de los países más proteccionistas). Ahora la economía nacional está mejor preparada para enfrentarlos y ha aprendido que en ciertas luchas, como la que se ha librado contra la inflación, difícilmente se puede cantar victoria definitiva.
La solidez del programa económico ha pasado pruebas difíciles: estuvo a punto de sucumbir ante los embates internos y externos que se conjugaron en el terrible trienio 1985-1987; resistió la prolongada incertidumbre de una negociación comercial importantísima, que más de una vez pareció perdida. Uno a uno se superaron obstáculos cruciales para el programa de ajuste, cuya viabilidad ahora parece inobjetable, salvo por un elemento: la tendencia a la recesión.
Las secuelas de una economía que no crece son conocidas. Las más dolorosas son el desempleo y la caída del ingreso, elevadas cuotas por la estabilidad de los precios y las finanzas. Por eso reviste la mayor importancia que el ajuste concluya y se supere el estadio de transición. Se requiere ahora una economía en desarrollo. La prioridad ya no debiera ser corregir (aunque aún quede mucho por rectificar en variables determinantes como el ahorro interno) sino fomentar.
En esa dirección apunta la estrategia económica. Los Criterios Generales de Política para 1994 contienen un recuento quinquenal de la obra económica del presidente Carlos Salinas de Gortari y proponen extenderla un año más. El siguiente es un resumen de ese documento básico en el que, además de las cifras, conviene leer el mensaje económico: "Si bien las tendencias de largo plazo muestran resultados favorables, no podemos soslayar el hecho de que la economía mexicana se encuentra en una fase de transición que [...] requiere perseverar en la estrategia adoptada desde el inicio de mi administración".1
Se presentan al final los principales cuadros estadísticos del Presupuesto de Egresos de la Federación para 1994, así como un comentario a manera de conclusiones.
Los asegurados permanentes con categoría de asalariados que registra el IMSS aumentaron 29.6% de 1989 a 1992. Tampoco en este caso la expansión fue homogénea en todas las ramas productivas ni similar en todos los años.
Aunque la producción por rama tuvo un comportamiento heterogéneo, en el corto plazo la modernización de la planta productiva se reflejó en un menor dinamismo del producto y el empleo globales, lo que condujo al estancamiento del consumo de las familias, el cual se estima que en 1993 será igual al del año previo. Otro factor que afectó la expansión económica fue el escaso crecimiento de los países industrializados. La débil demanda de las exportaciones mexicanas afectó la producción y el empleo.
En contraste, en los últimos cuatro años la inversión creció 10.4% anual en promedio (13.4% su componente privado). La productividad en el sector manufacturero registró aumentos anuales superiores a 5% en el quinquenio 1989-1993. En este lapso las exportaciones no petroleras se incrementaron ocho veces más que la tasa de expansión de los principales socios comerciales del país.
La política de ingresos desempeñó un papel de importancia en el saneamiento financiero. Gracias a que las tasas impositivas se redujeron y simultáneamente la base gravable se amplió, los ingresos tributarios no petroleros podrían incrementarse 34% de 1988 a 1993. Sin embargo, en los últimos años los ingresos por exportaciones del energético, así como los provenientes del sector paraestatal controlado distinto de Pemex, han disminuido como proporción del PIB.
Por el lado del gasto, de 1988 a 1992 las erogaciones públicas presupuestarias disminuyeron 14.6 puntos porcentuales como proporción del producto, debido básicamente a los menores pagos de intereses. El gasto primario presupuestario (que excluye los réditos) se redujo 1.2 puntos respecto al PIB.
En 1988 el pago de intereses representaba 17.7% del producto, mientras que en 1992 sólo 4.3% (se estima que en 1993 bajará a 3.1%). Gracias a ello se liberaron recursos para el sector social. En 1988, por cada peso de pago de intereses sólo 36 centavos se destinaban al gasto social; ahora se canalizan a este rubro más de tres pesos.
La proporción de la deuda pública externa con respecto al tamaño de la economía ha disminuido de 46.8% en 1988 a un estimado de 21.9% en 1993; la deuda interna lo ha hecho de 27.9 a 10.9 por ciento, y la deuda neta total consolidada con el Banco de México de 68.3 a 21 por ciento (véase la gráfica 3).
Se estima que de 1989 a 1992 el número de mexicanos en situación de pobreza extrema se redujo de 14.9 a 13.6 millones. Los hogares en ese estado pasaron de 14.1 a 11.8 por ciento. La población total, en cambio, aumentó de 79 a 84 millones de habitantes, correspondiendo a las zonas marginadas el mayor crecimiento. En el período 1984-1989 la situación era inversa, pues la población en condiciones de pobreza extrema aumentaba 6.3% al año2 (véase la gráfica 5).
Las exportaciones no petroleras, como proporción del PIB, casi se triplicaron de 1989 a 1992 y las de manufacturas crecieron 15% en promedio anual. En 1982 los productos petroleros absorbían tres cuartas partes de las ventas al exterior y los manufacturados sólo representaban 13%. Se espera que en 1993 estos últimos lleguen a 62% del total y que los petroleros contribuyan con 26.1 por ciento.
En 1992 las importaciones, especialmente las de bienes de capital e intermedios, crecieron más que las ventas al exterior. En el transcurso del actual régimen las exportaciones de bienes manufacturados aumentaron de manera satisfactoria pero el incremento de las compras externas fue superior como resultado, se considera, del período de maduración de las inversiones de las empresas para renovar instalaciones y procesos.
Gracias a la promoción de la inversión extranjera, el monto captado en lo que va del sexenio (septiembre de 1993) ascendió a más de 34 000 millones de dólares, lo que supera ampliamente la meta sexenal inicial de 24 000 millones. México es hoy uno de los diez primeros receptores de inversión foránea en el mundo y el principal de los países en desarrollo.
De 1988 a 1993 el costo del financiamiento se redujo de manera significativa. La tasa de interés real de los Cetes a 28 días pasó de cerca de 30% anual a alrededor de 6 por ciento.
Otras acciones de importancia fueron el fomento de la eficiencia operativa de la banca, la revisión de los reglamentos de los intermediarios financieros y la consolidación de un mercado de capitales que apoye cada vez más los requerimientos financieros de la inversión.
A lo anterior se aunó el notable avance en la administración tributaria, con resultados significativos: por ejemplo, en el período 1988-1993 la recaudación no petrolera habrá acumulado un incremento de 34% una vez descontada la inflación; como proporción del PIB esa misma recaudación crecerá 1.4 puntos porcentuales, a pesar de que el costo recaudatorio de las medidas adoptadas equivalió a tres puntos del producto. Otro resultado notable es que el número de contribuyentes distintos de asalariados creció más de 218% al cierre de septiembre de 1993.
Dos elementos fundamentales de la reforma económica son el ajuste en las finanzas públicas y el redimensionamiento del aparato gubernamental. Ello ha liberado recursos al disminuir las erogaciones netas, permitir amortizar la deuda pública y canalizar apoyos al gasto social (véanse las gráficas 6 y 7).
|
|
De diciembre de 1990 a septiembre de 1993 el Fondo de Contingencia recibió 66 600 millones de nuevos pesos, provenientes principalmente de la desincorporación de empresas y activos del sector público. Con esos recursos se amortizaron valores gubernamentales, se cubrieron adeudos de las entidades desincorporadas, se financió la compra de coberturas financieras contra eventuales disminuciones del precio del petróleo y aumentos en las tasas de interés externas y se realizaron inversiones financieras en la banca de desarrollo. Como resultado de esas operaciones el saldo remanente del Fondo de Contingencia se ubicó en 4 400 millones de nuevos pesos al cierre del tercer trimestre de 1993.
La modernización de la banca de desarrollo ha sido otro factor importante en la reforma del sector financiero. Ahora atiende básicamente las necesidades crediticias del sector privado, su intermediación se realiza mediante operaciones de segundo piso y ya no otorga subsidios indiscriminados mediante tasas artificialmente bajas, sino que intenta implantar nuevos mecanismos de crédito, más eficientes y menos riesgosos.
Al inicio del sexenio cerca de 62% del financiamiento del sistema bancario se canalizaba al sector público, pero ahora 76% de los recursos se prestan al sector privado. Ello ha sido posible gracias a la disciplina fiscal del gobierno. En la actualidad el sector público realiza sus operaciones en el mercado abierto.
Otras medidas importantes fueron la reforma monetaria y la creación del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR). Éste, además de los beneficios que otorga a los trabajadores, constituirá una fuente de ahorro estable y de largo plazo. Al cierre del tercer trimestre el saldo acumulado en el SAR ascendió a 13 857 millones de nuevos pesos.
Una de las modificaciones de mayor trascendencia fue la reforma constitucional para otorgar autonomía al Banco de México y establecer como uno de sus objetivos procurar la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda. Quedó prevista la facultad exclusiva del Banco para manejar su propio crédito, al señalarse que ninguna autoridad podrá ordenarle conceder financiamiento.
En lo que va del sexenio se han publicado más de 250 resoluciones antidumping. A fin de hacer más preciso y transparente el sistema contra prácticas desleales, la nueva Ley de Comercio Exterior concede especial atención en la materia.
La política de promoción de las exportaciones se ha instrumentado con base en variados instrumentos de fomento, como los programas de Empresas Altamente Exportadoras (Altex), de Importación Temporal para Producir Artículos de Exportación (Pitex), de Empresas de Comercio Exterior (Ecex) y de Devolución de Impuestos (Draw-back), entre otros.
En materia de negociaciones comerciales internacionales se firmó el Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos y entró en vigor uno con Chile. Se negocian acuerdos similares con los países de Centroamérica y con Colombia y Venezuela. Con Europa se firmó en 1991 un acuerdo denominado de tercera generación y en la Cuenca del Pacífico se participa en diversos foros. 3
En cuanto a la inversión externa, en 1989 se expidió el Reglamento de la Ley para Promover la Inversión Mexicana y Regular la Inversión Extranjera, que simplifica los procedimientos para la participación del capital foráneo en la actividad económica nacional.
| REFORMAS LEGALES PARA AVANZAR EN LA DESREGULACION, 1989-1993 | |
| Leyes | Diario Oficial |
| Federal de Turismo | 31-XII-1992 |
| De Cinematografía | 29-XII-1992 |
| Federal de Correduría Pública | 29-XII-1992 |
| Federal de Competencia Económica | 24-XII-1992 |
| Federal de Protección al Consumidor | 24-XII-1992 |
| Del Servicio Público de Energía Eléctrica | 23-XII-1992 |
| Federal de Aguas | 1-XII-1992 |
| Federal de Metrología y Normalización | 1-VII-1992 |
| Federal de Pesca | 25-VI-1992; 26-XII-1990; 30-XII-1989 |
| Reformas a la General de Sociedades Mercantiles | 11-VI-1992 |
| Decreto por el que se reforma el Artículo 27 de la Constitución | 28-I-1992 |
| Reformas a la General de Bienes Nacionales | 30-I-1992 |
| Reformas a la Aduanera | 26-VII-1993; 20-VII-1992; 20-XII-1991 26-XII-1990; 28-XII-1989; 31-XII-1988 |
| Reformas a la de Navegación y Comercio Marítimo | 18-VII-1991 |
| Sobre Producción, Certificación y Comercio de Semillas | 15-VII-1991 |
| Abrogación de la Ley sobre el Control y Registro de la Transferencia de Tecnología | 27-VI-1991 |
| Reformas a la General de Salud | 14-VI-1991 |
| Reformas a la General de Población | 26-XII-1990; 17-VII-1990 |
| Abrogación de la Ley sobre el Cultivo, Explotación e Industrialización del Henequén | 31-III-1990 |
| Reforma al Artículo 11 de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en el Ramo del Petróleo en Materia de Petroquímica | 8-I-1990 |
| Abrogación de la Ley del Impuesto sobre Adquisición de Azúcar, Cacao y Otros bienes | 28-XII-1989 |
| Reglamentos | |
| De la Ley Federal de Pesca | 21-VII-1992; 7-II-1991 |
| Reformas al Reglamento para el uso y aprovechamiento del mar territorial, vías navegables, playas, zona federal marítimo terrestre y terrenos ganados al mar | 21-VIII-1991 |
| Reformas al Reglamento para la Torrefacción y Venta del Café | 22-VII-1991 |
| Para el Servicio de Maniobras en Zonas Federales de los Puertos | 1-VI-1991 |
| De la Ley de Servicio Público de Energía Eléctrica en Materia de Autoabastecimiento | 31-V-1991 |
| Reformas a la Tarifa de la Ley del Impuesto General de Importación | 30-I-1991; 2-VII-1990 |
| De Telecomunicaciones | 29-X-1990 |
| De Promociones y Ofertas | 26-IX-1990 |
| Abrogación del Reglamento para Fábricas de Cerillos y Fósforos | 9-VII-1990 |
| Para el Servicio Público de Autotransporte Federal de Pasajeros | 30-V-1990 |
| Para el Autotransporte Federal de Turismo | 9-III-1990 |
| Para el Servicio de Maniobras en Zonas Federales Terrestres | 24-I-1990 |
| Para el Autotransporte Federal de Carga | 7-VII-1989 |
| Para el Autotransporte Multimodal Internacional | 7-VII-1989 |
| Otras disposiciones | |
| Decreto por el que se abroga el Control de Cambios | 10-XI-1991 |
| Acuerdo que establece las Reglas de Administración y Operación del Puerto de Veracruz | 1-VI-1991 |
| Requisa del Puerto de Veracruz | 1-VI-1991 |
| Decreto por el que se declaran de interés público la siembra, el cultivo, la cosecha y la industrialización de la caóa de azúcar | 31-V-1991 |
| Abrogación del acuerdo que canceló el requisito de permiso de siembra para hortalizas y frutas de exportación | 10-V-1991 |
| Convenio de Concertación de Acciones para la Modernización del Sistema Ferroviario Mexicano | 10-V-1991 |
| Disposiciones complementarias del control de cambios | 20-II-1991 |
| Decreto para la regularización de vehículos | 31-I-1991 |
| Abrogación de los ordenamientos que regulan la industria y el comercio de la seda y artisela y sus derivados | 7-I-1991 |
| Decreto que ordena la extinción y liquidación de Conadeca | 27-XII-1990 |
| Título de concesión de Telmex | 12-XII-1990 |
| Norma de Información Comercial de Aceites y Lubricantes NOM-L-21-1990; | 22-X-1990 |
| Decreto por el cual se abroga el diverso que dispone que para instalar nuevas plantas de la industria textil del henequén, ampliar o sustituir sus equipos, se requiere la autorización previa de la Secofi | 9-VII-1990 |
| Decreto por el que se abrogan los decretos de la industria del maíz | 6-VII-1990 |
| Liberación de rutas y tarifas del transporte aéreo nacional | 13-II-1990 |
| Derogación del Decreto que Regula la Actividad Salinera Nacional | 9-III-1989 |
| Acuerdo sobre la instalación y operación de los equipos terminales de telecomunicaciones | 21-XII-1989 |
| Resolución que clasifica los productos petroquímicos dentro de la petroquímica básica o secundaria | 15-VIII-1989 |
| Acuerdo por el que se derogan diversos que fijan el contenido neto, tolerancias y en caso de masa drenada e información comercial de productos envasados | 1-VI-1989 |
Se elaboraron además programas para promover la competitividad industrial en 43 actividades productivas, la mayoría en etapa de diagnóstico, tres en la fase de elaboración de la matriz de compromisos y 12 en la de operación.
En materia de desarrollo tecnológico se crearon instancias importantes, como el Centro Nacional de Metrología, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, la Comisión Intersecretarial para el Combate a la Piratería y la Fundación para la Modernización Tecnológica de la Pequeña Industria.
Esa estrategia reitera los compromisos fundamentales suscritos en la última concertación del PECE: elevar el poder adquisitivo de los trabajadores, disminuir la inflación y reactivar el crecimiento económico (con una meta de 3% de incremento del PIB en 1994).4
Se estima que en 1994 el precio promedio del petróleo de exportación será de 13 dólares por barril. Los recursos del Fondo de Contingencia continuarán destinándose a amortiguar desviaciones transitorias en los ingresos petroleros respecto a esa estimación, así como a disminuir los saldos de la deuda pública interna y externa.
Líneas de acción. Los objetivos se alcanzarán mediante las siguientes estrategias.
Resultados. Se espera cerrar 1994 con una inflación de 5% y pleno abasto en el mercado interno. El PIB deberá crecer 3%. Se prevé que el saldo en cuenta corriente de la balanza de pagos alcance un déficit (contraparte del superávit en la cuenta de capitales) equivalente a 5% del PIB. Las importaciones crecerán aún más que en 1993 (especialmente las de bienes intermedios), pero las exportaciones deberán aumentar más que las compras a fin de reducir el déficit de la balanza comercial. Debido al mayor dinamismo del producto, al otorgamiento de rendimientos reales positivos al ahorrador y a que el sector público ya no será demandante de crédito, se estima que el ahorro financiero real crecerá 12%. Se proyecta que al cierre del año el financiamiento total al sector privado se incremente en términos reales 17 por ciento.
El gasto neto, es decir, las erogaciones públicas totales menos las amortizaciones de la deuda, se redujo en términos reales y en relación con el tamaño de la economía. Mientras en 1988 ese indicador representó 40% del producto, en 1993 será de 25.2%. El pago de intereses, como proporción del producto, pasó de 17.7 a 3.1 por ciento en ese período (véase la gráfica 8).
El saneamiento de las finanzas, los mayores ingresos, el ejercicio disciplinado del gasto y el menor pago de intereses permitieron ampliar los márgenes para que el gasto programable como proporción del PIB se recuperara a partir de 1991. Su distribución sectorial ha favorecido el renglón de desarrollo social, que creció 74.8% en términos reales de 1988 a 1993 (véase la gráfica 9).
|
|
El presupuesto de egresos por tipo de gasto también muestra un reacomodo importante. El de capital recuperó gradualmente su importancia respecto al programable (como proporción del PIB pasó de 3.7 a 4 por ciento en el período 1989-1993). En 1993 el gasto corriente retornó a su nivel de 1988 (14.7% respecto al PIB), pues el destinado a servicios personales creció y el resto se contrajo (véase la gráfica 10).
Así, para 1994 se propone un gasto neto total de 309 040 millones de nuevos pesos (2.6% más que el año previo en términos reales). De esa suma, el gasto programable total asciende a 235 646 millones de nuevos pesos y el gasto primario (que resulta de sumar al anterior las participaciones a entidades federativas y estímulos, así como los adeudos de ejercicios fiscales anteriores) se eleva a 277 880 millones de nuevos pesos. El remanente (31 160 millones) corresponde al pago de intereses de la deuda pública presupuestal. El detalle se muestra en el apéndice estadístico.
El presupuesto equilibrado implica el final de una larga etapa de déficit en la hacienda pública, pero también el reconocimiento de que los saldos disponibles deben gastarse productivamente para impulsar la economía. Tan perjudicial era mantener saldos adversos elevados que solían financiarse de manera inflacionaria, como renunciar, en el otro extremo, al uso de ese instrumento poderosísimo que es el gasto del gobierno. Lo cierto es que la expectativa tiende a que la elaboración anual de políticas con base en presupuestos equilibrados será la divisa para lo que resta del siglo.
Sin embargo, de consolidarse la reforma más importante que se ha emprendido, la del Estado, el motor del crecimiento no podrá volver a ser el gasto del gobierno, aunque las llamadas corrientes neokeynesianas de todo el mundo promuevan fórmulas de ese tipo.
En México, se esperaba más bien que la expansión económica tuviera uno de sus pivotes fundamentales en el comercio exterior. Pero las exportaciones tampoco han sido todavía el nuevo impulso esperado. Hay un argumento, no muy claro, que intenta explicar esa insuficiencia: la economía no ha crecido lo que debiera debido a que los países industrializados, sobre todo los principales socios comerciales, tampoco lo han hecho. Suele afirmarse que ello repercute en una débil demanda internacional hacia la oferta exportable del país.
Ese razonamiento, sin embargo, contrasta con el exitoso desempeño de las exportaciones mexicanas. Su incremento absoluto se esgrime como uno de los principales logros de la apertura comercial. De mayor relevancia aún es el aumento relativo de las no petroleras y el cambio radical en la composición por tipo de bien a favor de las manufacturas. Agréguese a ello el gran dinamismo de las importaciones, sobre todo las de bienes de capital e intermedios. Resulta entonces que el comercio total ha crecido, que se ha superado el modelo monoexportador petrolero y que las importaciones contribuyen a la modernización de la planta productiva.
Y sin embargo la contribución neta de esos factores al crecimiento económico es al parecer insuficiente, pues aún no se supera la desaceleración. No parece muy plausible atribuir sólo a las importaciones el escaso efecto multiplicador del comercio exterior. Suele afirmarse que el retraso del crecimiento se debe a que la modernización de la planta productiva, emprendida con bienes de capital importados, se encuentra en un período de maduración. No hay duda de que éste ha sido uno de los elementos que disminuyen la capacidad expansiva del comercio exterior hacia la economía, pero cada vez tiene menor vigencia porque se sustenta precisamente en el factor tiempo. Todo parece invitar a una revisión cuidadosa de la tesis de que el modelo de crecimiento para México tiene uno de sus puntales más dinámicos en el libre comercio con el exterior.
A partir del balance de las principales variables en los últimos cinco años, es posible concluir que la economía nacional se ha fortalecido en sus elementos fundamentales
El nuevo entorno de economías globalizadas y de mercado parece indicar que es más bien la inversión directa del capital privado, nacional o extranjero, la variable que tiene ese carácter expansivo. Pero suposiciones como la anterior se enfrentan a otra aparente paradoja: en los últimos años se han invertido cantidades no despreciables en procesos directamente productivos en el país. A pesar de la aparente astringencia crediticia y de la supuesta escasez de liquidez, el sector privado tiene ahora una base productiva más amplia que hace un quinquenio.
Tómese como indicador de ello el proceso de desincorporación de las entidades paraestatales. Por un lado hay más inversionistas, pues "la desincorporación ha abierto las puertas a un número muy importante de inversionistas nacionales. Por ejemplo, en el sector bancario ingresaron más de 130 000 nuevos accionistas, mientras que antes de la estatización de la banca había sólo 8 000". Por otro, se ha desembolsado más capital productivo: el Fondo de Contingencia recibió el equivalente a más de 20 000 millones de dólares en menos de tres años. Esa suma representa genuina inversión productiva por parte del sector privado (básicamente nacional). No es una cantidad despreciable si se considera que, de 1989 a septiembre de 1993, el flujo total de inversión extranjera adicional fue de 34 000 millones de dólares. Más inversión, mayor crecimiento, sugeriría el sentido económico.
Sin embargo, ese aporte a la formación bruta de capital contrasta con la reducción del tamaño de la economía. Para explicar esto considérese que en este caso no se trata de inversión nueva. Si recursos de esa magnitud se hubiesen canalizado a proyectos adicionales, habría que investigar cómo hubieran contribuido al incremento porcentual del producto agregado. En cambio, ese importante esfuerzo inversor no incrementó en proporción similar la planta productiva del país ni generó una oferta correlativa de empleos adicionales.
En contrapartida existe un importante beneficio: la contribución de ese capital al saneamiento de las finanzas públicas. El Fondo de Contingencia se ha utilizado básicamente para disminuir la carga de la deuda gubernamental, lo cual está fuera de toda discusión pues, desde el punto de vista del erario, difícilmente se hubiera podido encontrar otro destino a ingresos de una sola vez sin incurrir en costos probablemente muy altos para el saneamiento de las finanzas en el mediano plazo. El análisis de costo-beneficio es claro. No es sencillo ponderar las causas estructurales del insuficiente crecimiento económico, menos aún erradicarlas. Por lo menos otras dos variables merecerían un análisis detallado, dado su carácter determinante para la inversión: la tasa de interés y el ahorro interno. Lo importante, por ahora, es reconocer que las exportaciones manufactureras de México han crecido a pesar de la desaceleración mundial y, por otra parte, que el sector privado ha invertido en procesos directamente productivos no obstante las dificultades crediticias. Esas fuentes imprescindibles del crecimiento económico seguirán desarrollándose en tanto las condiciones de estabilidad macroeconómica se logren mantener. Pero si el enfoque de transición se prolonga demasiado serán insuficientes, como hasta ahora, para superar la tendencia recesiva.
1. Véase Presidencia de la República, Criterios Generales de Política Económica para la Iniciativa de Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación Correspondientes a 1994, p. 87.
2. La metodología para medir esa variable es la denominada Líneas de Pobreza, la cual requiere construir una canasta de bienes en función de los requerimientos nutricionales: los hogares se ubican en la categoría de pobreza extrema cuando el ingreso total del hogar es menor al valor de la canasta alimentaria; se clasifican como intermedios cuando el ingreso es superior al valor de una canasta pero inferior a dos, y se consideran con nivel de bienestar superior al intermedio cuando el ingreso es mayor a dos veces el valor de la canasta.
3. Una cronología de la negociación y aprobación del TLC de América del Norte puede consultarse en Comercio Exterior, vol. 43, núm. 12, diciembre de 1993, pp. 1202-1206.
4. Véase "Pacto para la Estabilidad, la Competitividad y el Empleo. Concertación vigente hasta el 31 de diciembre de 1994", Comercio Exterior, vol. 43, núm. 10, México, octubre de 1993, pp. 917-920.