* Profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. El autor agradece los comentarios de Emilio de la Fuente.
El desarrollo de la agricultura no ha sido igual en todas partes del mundo. Mientras que en los países industrializados marchó al parejo del resto de la economía, en las naciones en desarrollo la actividad no avanzó igual y con el tiempo se convirtió en un freno para la economía en su conjunto, pues presentó problemas estructurales de crecimiento y provocó, en algunos casos, distorsiones en otros sectores.1
De conformidad con las orientaciones del desarrollo económico general, en los países industrializados se apreciaron tendencias claras hacia una mayor presencia de la industria en el medio rural, la moderación del crecimiento urbano y la integración entre la agricultura y otros sectores productivos. Como parte de este último proceso, cada vez más intenso, apareció la agricultura de tiempo parcial o part- time farming, hasta hace poco considerada como un fenómeno transitorio que desaparecería con la maduración plena del desarrollo industrial; las políticas correspondientes, incluso, se caracterizaban por la indiferencia o cierta tolerancia al abandono de la actividad agrícola.
La agricultura de tiempo parcial ha sido objeto de debate en algunos países industrializados, como en las discusiones para definir la política agrícola de la actual Unión Europea, por su doble papel como medio de subsistencia de los agricultores y elemento básico para diversificar el trabajo de los miembros de la unidad familiar de producción.
Debido a la importancia que cobró ese tipo de agricultura durante los últimos años, el objetivo de este trabajo es presentar algunos de sus rasgos principales en varios países industrializados, particularmente en Italia, para lo cual se incluye un modelo gráfico. La agricultura de tiempo parcial representa una opción importante para aumentar el ingreso de un gran número de productores y ocupar a una parte considerable de la población del campo, aunque su desarrollo sólo es viable cuando a la vez se impulsa a la industria y los servicios en las áreas rurales.
Bifurcación productiva en el campo
La agricultura de tiempo parcial (ATP) aparece cuando la labor agrícola se complementa con un trabajo asalariado externo, o bien si en el ámbito familiar se desarrollan actividades económicas que no se relacionan necesariamente con la producción agrícola. Este fenómeno de bifurcación productiva en el campo ha cobrado importancia en toda Europa, Japón, algunas zonas de Estados Unidos y en las regiones de intensa concentración urbana e industrial.
| CUADRO 1 EVOLUCION DE LA ATP EN DIVERSOS PAISES INDUSTRIALIZADOS | |||||
| País | Porcentaje | Año | Porcentaje | Año | Variación porcentual |
| Japón | 65.7 | 1960 | 86.6 | 1980 | 20.9 |
| Noruega | 60.9 | 1959 | 65.6 | 1972 | 4.7 |
| Italia | 37.6 | 1970 | 59.1 | 1980 | 21.5 |
| República Federal de Alemania | 59.1 | 1965 | 54.8 | 1975 | -4.3 |
| Austria | 47.0 | 1960 | 54.2 | 1973 | 7.2 |
| Suiza | 46.8 | 1965 | 51.4 | 1975 | 4.6 |
| España | 37.7 | 1965 | 48.0 | 1972 | 10.3 |
| Estados Unidos | 44.9 | 1959 | 46.5 | 1978 | 1.6 |
| Bélgica | 43.3 | 1970 | 34.5 | 1980 | -8.8 |
| Canadá | 31.5 | 1961 | 33.0 | 1976 | 1.5 |
| Francia | 22.6 | 1970 | 30.0 | 1980 | 7.4 |
| Reino Unido | 23.0 | 1971 | 27.0 | 1979 | 4.0 |
| Holanda | 24.7 | 1975 | 15.2 | 1980 | -9.5 | 1. Los datos no pueden utilizarse para fines comparativos pues no son homogéneos. En la mayoría de los casos sólo se considera la actividad externa a la finca del propietario; sólo Japón revela la actividad de los componentes de la familia agrícola, mientras que la RFA informa la del cónyuge. Fuente: Ada Cavazzani, "Il part-time e l'agricoltura contadina nelle societá industriali: nuove prospettive di studio", La Questione Agraria, núm. 5, Roma, 1982, p. 12. |
La información sobre esta práctica productiva en Japón, donde 86.6% de las fincas forma parte de la ATP, comprende distintos aspectos que incluye las actividades ajenas a la finca de los miembros de la familia agrícola. Para entender el peso específico de la ATP en este país, sin embargo, debe considerarse que mientras 10% de las fincas de tiempo completo ocupa 15% de la superficie agrícola y contribuye con 23% de la producción nacional, 86% de las fincas de ATP ocupa 85% de la superficie y genera 79% del producto sectorial.
La homogeneidad de la estructura agrícola de Japón favorece el funcionamiento de la ATP. La rigidez del mercado de tierras por el apego tradicional a los predios, el rápido aumento del valor de la tierra y la relativa inseguridad de la ocupación externa dificultan la ampliación de las fincas, cuyo tamaño medio es de poco más de una hectárea. Mientras que la población agrícola se redujo de 45.3% de la población total en 1950 a 20.5% en 1975, el número de las fincas registró un descenso menos drástico, al pasar de 6.2 millones en el primer año a 4.9 millones en el segundo.
El desarrollo de tecnologías sustitutivas de trabajo apropiadas para fincas pequeñas, junto con los efectos de las políticas institucionales (como la reforma agraria en los años cuarenta y las leyes especiales en los sesenta), favorecieron la búsqueda de ocupaciones múltiples para satisfacer las crecientes necesidades de la familia campesina. 2
En Alemania, al igual que en Japón, la ATP se consideró como un problema estructural y ha recibido atención especial en la política agraria. Pese a que su peso relativo disminuyó con respecto a 1965, en la mayoría de las fincas alemanas la ATP se practicaba en 1975. Por lo general eran predios pequeños de cinco hectáreas en promedio, aunque en tiempos recientes dicha práctica aumentó en las fincas medianas a causa de las políticas de apoyo aplicadas, sobre todo, en las áreas marginales.
También en este caso la fuerte presencia de la ATP fue resultado de la intensificación del trabajo familiar, proceso que finaliza cuando se obtiene un mejor nivel de vida. Las familias campesinas con ocupaciones múltiples tienen de hecho mayores oportunidades de conseguir ingresos más elevados que las que concentran sus labores en la finca.
La persistencia estructural de la ATP en Alemania, sin embargo, presenta dos formas básicas. En las zonas periféricas de montaña, con recursos naturales escasos, predios fragmentados y escasez de ocupaciones alternativas, la integración del ingreso se asegura principalmente con el desplazamiento hacia las áreas que requieren fuerza de trabajo de origen campesino. Por otro lado, en las zonas de difusión industrial, como las de Baden-Württenberg y Saar, se ha consolidado un vínculo estable de "integración tradicional" entre agricultura e industria. 3
Tales tendencias fueron alentadas por una serie de políticas que se instrumentaron después de 1968 para facilitar la transformación de los campesinos en agricultores de tiempo parcial o encauzarlos hacia el desarrollo de actividades "no agrícolas". De esta manera, en Alemania se ha consolidado la estructura económica de la agricultura de tiempo parcial, promovida directamente como alternativa funcional para mejorar las condiciones de vida en el campo. 4
En los países montañosos, como Noruega, Austria y Suiza, la presencia de la ATP permaneció en niveles por encima de 50% de las fincas totales En estos casos, como en los anteriores, ha existido un apoyo estatal directo que desde hace tiempo se refleja en medidas a favor ese tipo de explotación agrícola.
Otros factores de aliento son la baja densidad demográfica; la necesidad de mantener la población en las zonas montañosas con fines turísticos y ecológicos; las condiciones naturales desfavorables, y los objetivos de autosuficiencia alimentaria, evidentes en países como Suiza. En estos casos la ATP se presenta como "relación simbiótica" entre la agricultura de la montaña y las labores ligadas a la actividad forestal y la pesca, además del entrelazamiento de la agricultura con las industrias pequeña y mediana. 5
En Francia la ATP se consideró "como resultado de la inserción de la familia en el desarrollo socioeconómico contemporáneo".6 Durante 1977 45% de los conductores, 7 así como 67% de los miembros de la familia, trabajaban a tiempo parcial en la finca. Este fenómeno se presenta con mayor frecuencia en las fincas menores de 20 hectáreas (donde los ingresos no agrícolas representan 75% del ingreso total), disminuye mucho en las fincas medias y aumenta nuevamente en las grandes. Cabe destacar que en Francia la ATP avanzó a pesar de la ausencia de políticas gubernamentales específicas de apoyo. 8
En España la ATP tiene presencia en diversas áreas, pues la practican 48% de los conductores. 9 Se trata de una respuesta a la crisis de la agricultura tradicional, pero también de una muestra de la proletarización de los productores rurales. La necesidad de reforzar con ingresos externos las entradas insuficientes de las familias campesinas indujo procesos similares a los ocurridos en Italia, donde en principio la suma de ingresos provino de la emigración; después, cuando el mercado de trabajo local se desarrolló en las áreas más próximas al campo, surgieron procesos relativamente estables de integración con el sector industrial.
Al norte del país ibérico, en la región vasca, proliferó un tipo de trabajo obrero-campesino en el que la mujer tendió a sustituir al hombre, quien era requerido por la industria. En la región central, sobre todo en el área de Valencia, se registró una forma estable de integración agricultura- industria que provocó el descenso de la producción agrícola y el desarrollo de cultivos con mínima intensidad de trabajo (monocultivo). Las actividades externas en las zonas meridionales se realizan con trabajo asalariado en las grandes fincas latifundistas típicas de Andalucía occidental. En este caso, la ATP interesa tanto a los pequeños campesinos cuanto a los latifundistas, ocupados a menudo en el ejercicio de profesiones liberales y para quienes la tierra representa un bien patrimonial más que un factor de producción. En España, en suma, la ATP se presenta en dos variedades extremas: en las pequeñas fincas, donde las ocupaciones externas son necesarias para la sobrevivencia, y en las grandes propiedades latifundistas, donde la actividad externa constituye un privilegio.
En el Reino Unido la ATP es un fenómeno relativamente limitado y, según las estadísticas oficiales, en 1978 incluía a 27.3% de las fincas (aunque con un aumento constante). 10 Debido al binomio costos-precios los productores agrícolas de la nación insular se ven obligados a buscar fuentes de ingresos adicionales para satisfacer las necesidades de la familia y garantizar las inversiones en la unidad productiva. La amenaza de la inflación contribuye a que las inversiones en tierras se conviertan en un buen refugio, con lo cual se acrecienta la rigidez del mercado respectivo. También influyen factores sociales, como las expectativas de mejoramiento del nivel de vida y la insatisfacción por la vida urbana.
En Estados Unidos la ATP se considera un fenómeno estructural ligado a la rápida transformación de la agricultura en los últimos decenios. La literatura económica de los años treinta la consideró como una opción interesante para la recuperación del deteriorado nivel de ingresos de los agricultores. 11
Se estima que hacia mediados del siglo aproximadamente 30% de las fincas de Estados Unidos practicaba ese tipo de agricultura. En esa época, sin embargo, se le consideraba un problema de funcionamiento de las fincas, es decir, a las unidades productivas que recurrían a esa práctica se les calificaba de inadecuadas. La ATP se consideró una actividad de tipo marginal. 12 En los años sesenta se avivó el interés por estudiarla, con base en investigaciones empíricas, y el tema empezó a debatirse entre los sociólogos rurales.
La ATP cobró también relevancia propia porque en la mayoría de las fincas que recurrían a ella se planeaban cuidadosamente las actividades, se capitalizaban con solvencia y empleaban de manera eficiente la mano de obra familiar.
Desde 1975 se registró un interés permanente y serio por el estudio de la ATP. A principios de los ochenta se afirmaba que en el examen de una finca con esa práctica productiva debían tomarse en cuenta cuatro características principales: la escala (tamaño de la finca); el encargado (tiempo de trabajo dentro y fuera de la finca); la dependencia de la finca (porcentaje de ingreso), y los modelos profesionales (nivel de preparación del conductor de la finca). 13
Para evaluar la presencia del trabajo de tiempo parcial en la agricultura, se juzgó necesario considerar varios elementos, como la proximidad de la finca a las ciudades (factor geográfico), la relación entre el tamaño de la finca y el porcentaje de ingreso fuera de ella (factor de escala) y la participación de ciertos profesionistas en el desarrollo de la ATP (factor de persistencia). 14
En Canadá la ATP mostró una estabilidad general en los últimos 30 años. Como fenómeno productivo atañe a 33% de los conductores y, en términos de intensidad, pasó de una media de 75 jornales de trabajo extrafinca en 1941 a 175 en 1976. La permanencia de la ATP en el país es un indicador de la flexibilidad del sistema económico y el modelo de desarrollo, ya que el crecimiento de algunas regiones se vincula con la marginación de otras. La investigación sobre los ingresos obtenidos en la finca se centra básicamente en las pequeñas unidades de producción, pero tiende a difundirse en fincas de mayor tamaño, sobre todo en el occidente del país y en las hobby-fincas de las zonas urbanas. 15
En Holanda la ATP está en decadencia. Mientras que en 1975 comprendía a 24.7% de las fincas, un lustro después esta proporción descendió a 15.2%. En ese país el trabajo de tiempo parcial de los conductores parece poco compatible con la complejidad de la gestión de las fincas agrícolas, pues éstas no se organizan conforme al modelo "industrial" sino que se encuentran condicionadas por redes de relaciones institucionales con un continuo aumento de las competencias técnicas de los conductores.
Conviene destacar que la expansión de la ATP recibió un impulso directo en Japón, la RFA, Austria, Noruega y Suiza; fue acompañada por medidas de aliento relativo en Francia y el Reino Unido, y careció de políticas específicas de apoyo en Italia y España. La estabilidad, en cambio, se relaciona con políticas de "indiferencia benigna", como en Estados Unidos y Canadá. Los retrocesos, por último, son resultado directo de políticas desfavorables a la ATP, como en Bélgica y Holanda.
Una autora, por ejemplo, afirma que una finca con trabajo de tiempo parcial es la que "no logra ocupar una unidad laboral por tiempo completo y, en el caso de la ATP, el criterio de definición se basa en la parte del ingreso proveniente de actividades no agrícolas o en el tiempo que se emplea en actividades externas".16
Existen dos grandes corrientes teóricas acerca de la ATP. La económico-agraria la considera una forma de integración del ingreso de la unidad productiva, por lo cual el centro de análisis es la finca o la actividad agrícola como sector específico distinto de la industria y los servicios. En este enfoque el conductor de la finca desempeña un papel fundamental, al igual que el manejo eficiente de los recursos de la finca en el proceso productivo agrícola, y se resalta la importancia de verificar si las actividades externas constituyen un vínculo o un estímulo para valorar los recursos del campo.
La otra corriente, con base en el estudio minucioso de distintas realidades agrícolas, sobre todo en Europa y Japón, centra el análisis en una definición diferente de la unidad productiva agrícola: la familia campesina como unidad económica, más que la finca, es el objeto de indagación. 17
Un grupo de investigadores del Centro de Estudios de la Agricultura Europea propuso otra definición general que hace aún más hincapié en la variable familiar. Según ella, la ATP "es la práctica de una familia agrícola (farm-based household) en la cual uno o más miembros desempeñan actividades laborales retribuidas distintas o adicionales a las de la granja agrícola familiar (farming the family's holding)". 18
También se considera que la ATP es resultado de los procesos de transformación que el desarrollo capitalista provoca en la agricultura, es decir, se trata de un fenómeno estructural de las sociedades industriales. En el caso de Japón, por ejemplo, la ATP aparece como una práctica estable que posibilita un nivel de vida adecuado y representa, así, una vía de adaptación para las familias campesinas sin otras opciones para mejorar sus ingresos. 19
Hay diversas interpretaciones sobre el origen de la ATP, pero resulta interesante el punto de vista sociológico que toma en cuenta la unidad familiar de producción y su vínculo con los factores tanto endógenos como exógenos. De acuerdo con una especialista italiana, la ATP "es una nueva forma estable de organización económica y social basada en una estructura flexible, la familia campesina, y ligada a los procesos de transformación de la agricultura y de reordenamiento de la estructura económica territorial, según las exigencias del estudio actual del desarrollo capitalista".20
Desde esta perspectiva teórica se identifica como factores de origen interno a los procesos de carácter general que acontecen en las sociedades industriales. Entre ellos figuran la modernización desigual de la agricultura que ensancha la brecha entre las fincas "industriales" y las "marginadas" (aunque hay una franja intermedia sujeta a fuertes presiones en los dos sentidos); la reorganización de la estructura industrial para obtener condiciones óptimas de producción y reducir los costos de trabajo (la ATP ofrece una fuerza de trabajo fácil de controlar porque carece de organización sindical y es menos costosa y más flexible), y las altas tasas de desempleo, ya que la ATP contribuye a disminuir la intervención gubernamental con fines asistenciales o como oferta de desocupación particular.
Con respecto a las relaciones de la familia con el "mundo externo", sobresalen dos aspectos: uno es el desequilibrio entre necesidades y recursos que obliga a buscar una actividad adicional para complementar el ingreso; el otro es la existencia de ventajas ligadas a la actividad o estructura de la finca para la permanencia de la familia campesina en la agricultura, pues se debe escoger el mejor costo de oportunidad y trabajar donde se obtenga más ingreso, ya sea dentro o fuera de la unidad de producción agrícola.
Habida cuenta de esos dos tipos de factores, no sorprende que la familia campesina responda con la ATP a los estímulos del mercado de trabajo para adaptarse a los cambios y dificultades que explicarían el éxodo del campo a la ciudad.
Según una propuesta de periodización de la ATP, 21 de 1930 a 1975 se consideró que esta práctica productiva era transitoria o marginal; tal concepción cambió por completo desde mediados de los setenta, cuando se la valoró ya como un fenómeno estructural de enorme importancia para promover el desarrollo regional y atenuar las crisis económicas coyunturales.
Los planteamientos de los teóricos europeos no cuentan con una definición universal de la ATP porque se basan casi siempre en estudios de casos nacionales o subregionales, lo cual muchas veces dificulta hacer comparaciones nacionales y generalizar las conclusiones de las investigaciones realizadas. Aunque existen importantes aportaciones teóricas de autores del viejo continente, no se puede aplicar de manera general la metodología respectiva para obtener conclusiones más amplias.
El caso italiano
A raíz de la reforma agraria emprendida en los años cincuenta, en Italia predominan las fincas pequeñas. En 1990 alrededor de 87% de las explotaciones agrícolas eran menores de 10 hectáreas. La superficie promedio de cada una fue de 7.2 hectáreas, con variaciones en las regiones norte y sur, donde el área media aprovechada de los predios fue de 5.2 y 4.5 hectáreas, respectivamente. 22
En el examen de la agricultura italiana se debe tomar en cuenta la alta densidad de la población rural que todavía existía en los años cincuenta, el retraso de los procesos de industrialización respecto a otras naciones de Europa (concentrados además en ciertos sectores y áreas) y la fuerte promoción gubernamental de la industria.
Al igual que otros países mediterráneos como España, Grecia y Portugal, Italia registró un desarrollo rural tardío y una parte importante de su población total (32% en 1989) vive aún en áreas rurales donde son comunes el autoempleo de los pequeños propietarios de tierra o los talleres caseros; en 1970, por ejemplo, la proporción de autoempleados fue de 40 por ciento. 23
En las regiones de Italia con industrialización tardía hay una gran cantidad de poblados pequeños y medianos. Los centros urbanos suelen tener una larga tradición de gobiernos locales, por lo general eficientes y democráticos, así como grandes participantes del comercio, las profesiones y las artesanías. El campo cuenta con una amplia red de carreteras y buenos servicios de infraestructura. Las pequeñas empresas familiares proliferan en la agricultura. La población rural es enorme y mantiene constantes nexos con los habitantes de los poblados.
Ya el papel económico de la familia no se limita al consumo, sino que también comprende las actividades productivas. Una gran parte de la población rural tiene casa propia y cuenta con una pequeña propiedad o un taller familiar como base económica. La fuerza del trabajo proviene fundamentalmente de las mismas familias trabajadoras agrícolas, cuyos miembros tienen que apoyarse en los tiempos difíciles; por ello no es fácil que se conviertan en trabajadores formales.
Ante la atomización de la propiedad, en Italia la ATP se hizo necesaria por la falta de puestos de trabajo no agrícola en el campo y se asocia con la emigración estacional o temporal en los centros industriales.
Cabe resaltar que sólo se toma en cuenta el papel de las unidades familiares en el proceso de producción para el mercado, pues se presupone que el autoconsumo ha disminuido y las necesidades de la familia dependen cada vez más de los mercados. Así se aprecia uno de los cambios en la unidad productiva familiar derivados de la diversificación en el origen del ingreso de las familias, la cual se presenta cuando los miembros de la misma ingresan al mercado de trabajo fuera de la finca. 24
En Italia, así, la ATP se considera por medio del concepto de la finca, aunque sin desconsiderar a la familia. Se identifica, entonces, con "las fincas en donde el conductor o los coadyuvantes tienen también otras actividades profesionales complementarias, preferentes o exclusivas en la agricultura, la industria artesanal, el comercio o los servicios".25
Durante los setenta en alrededor de 30% de las unidades productivas de la ATP el titular reportó actividades predominantemente externas a la finca, mientras que en los años ochenta tal proporción ascendió a 60 por ciento. 26
Las investigaciones basadas en encuestas muestran que en Italia la ATP se presenta en distintas formas: una es la "propia", presente en las fincas que tienen nexos con los mercados relativamente desarrollados; otra es la "impropia", correspondiente a las fincas que sobreviven para fines de autoconsumo y se vinculan con las áreas menos desarrolladas. 27
A su vez, en la ATP "propia" se distinguen dos tipos: "accesorio" y "profesional". El primero se refiere a las fincas donde ningún miembro de la familia, incluido el conductor, labora todo el tiempo en la unidad de producción, hecho que se ha desarrollado en el sur del país, se encuentra en crecimiento en el norte y tiene menor presencia en el centro. En las fincas de tipo "profesional", al menos uno de los miembros de la familia trabaja de manera estable o prioritaria en la finca, situación que se desarrolló principalmente en la zona central de la península. 28
Desde un punto de vista más amplio, en Italia la ATP asume tres formas distintas. En el sur aparece como forma "transitoria", indispensable para las pequeñas fincas marginales que sobreviven gracias a las políticas asistenciales. En el norte y occidente se presenta como forma "estable de integración" con los sectores industrial y terciario, en las pequeñas fincas de autoconsumo o especializadas en el cultivo de la vid y el olivo. En el centro y oriente cobra una forma de "integración estructural" con la industria, correspondiente a las fincas medianas con recursos suficientes para sostener una dinámica de crecimiento; en este caso los ingresos provenientes de las actividades no agrícolas se utilizan para mejorar las condiciones de vida de las familias y para invertir en las unidades de producción.
Como se aprecia en el cuadro 2, la ocupación agrícola se concentra en el sur de Italia, donde representa 24% del empleo regional (muy por encima de otras regiones, como la noroeste).
| CUADRO 2 ITALIA: INCIDENCIA Y ESTRUCTURA DE LA OCUPACION AGRICOLA (PORCENTAJES) | ||
| Región | Incidencia de la ocupación agrícola | Incidencia de los trabajadores |
| Sur | 24 | 49 |
| Centro | 10 | 30 |
| Noreste | 13 | 27 |
| Noroeste | 7 | 18 |
| Fuente: E. Pugliese, "Stratificazione Sociales e Part-time", La Questione Agraria, núm. 18, Roma, 1985, p. 41. | ||
Un elemento interesante es el que explica esa disparidad: en las regiones donde es mayor la participación del empleo agrícola en el total también tiene mayor peso el empleo dependiente en la ocupación agrícola. De hecho los trabajadores dependientes absorben 49% de la ocupación agrícola en el sur de Italia y 18% en el norte, región con una agricultura capitalista más avanzada y una presencia menor de braceros.
Entre las causas de esas correlaciones se encuentra la concentración de cultivos tradicionales como el olivo y la vid, con calendarios de trabajo más irregulares, en el sur. Este fenómeno favorece la absorción de fuerza de trabajo ajena a la familia en los períodos de punta, así como el desplazamiento al exterior de la mano de obra familiar en tiempos difíciles.
La situación es distinta en el norte de Italia, donde predominan las fincas con actividades pecuarias y cultivos más comunes. Ahí la ocupación se distribuye en actividades más regulares, con menores requerimientos de mano de obra externa, lo cual explica el número más reducido de trabajadores dependientes. Ello no significa que en esa región falten impulsos para la ATP, los cuales pueden ser más fuertes que en otras partes, sino que tienen otras características.
Como fruto de los debates en el marco de la política agrícola de la Unión Europea, surgieron dos posiciones frente a la ATP: una la considera como opción para elevar los ingresos de la familia campesina; la otra afirma que si los practicantes no laboran de tiempo completo en su finca es mejor apoyar más a los agricultores que emplean todo su tiempo laboral en actividades de la finca.
La unidad familiar de producción y el mercado de trabajo
Con el fin de proporcionar algunos elementos teóricos explicativos de la situación de la ATP en Italia, en este apartado se presenta un modelo gráfico que busca simplificar la realidad aun con el riesgo de mostrar una imagen no correcta de ella (cosa común cuando se asumen hipótesis irreales). Con el uso de un modelo de ese tipo, en todo caso, se pueden analizar mejor los aspectos a los que interesa prestar mayor atención.
A partir del punto de vista de la teoría neoclásica, la situación del campesino se puede equiparar con la de un empresario frente a un problema de optimización. 29 Para el caso en examen se considera que las preferencias del conductor de la finca se limitan a la disyuntiva consumo- reposo, de manera que la función de bienestar sería:
Se admite la existencia de un mercado en el que la familia campesina puede vender su fuerza de trabajo a un salario W y comprar mano de obra. Hay dos posibilidades para obtener ingresos: ejecutar un trabajo autónomo en la finca o laborar como asalariado fuera de esa unidad de producción. 30
La productividad en la finca, los precios de los productos agrícolas y el salario real del mercado determinan que el conductor de la unidad, con una cierta estructura de preferencias, desarrolle trabajo en la finca, el mercado o lo reparta entre ambos.
Si se asume que en el mercado de trabajo existe una simetría que permite a la unidad familiar vender y comprar mano de obra, las mismas condiciones de equilibrio determinan que se use o no trabajo asalariado en la unidad familiar y pueda aparecer una nueva fuente de ingreso, correspondiente a la utilidad que en la empresa capitalista se asocia al uso del trabajo asalariado.
Con un salario unitario fijo, la frontera de los puntos ingreso-reposo accesible está dada por una recta con pendiente negativa igual en valor absoluto al salario unitario.
La cantidad de trabajo que la familia puede vender en el mercado se lee en forma horizontal de derecha a izquierda, mientras que la ganancia generada se lee verticalmente. Sin tomar en cuenta la posibilidad de que el conductor de la finca pueda desarrollar trabajo asalariado en el mercado, el máximo ingreso asequible se consigue en el punto B de tangencia entre la curva de transformación salarial.
En la gráfica se aprecia también que conviene llevar cada unidad sucesiva en la finca hasta el punto B. La línea CBA marca la frontera de puntos de máxima ganancia posible. La familia aplicará en la finca unidades sucesivas de su tiempo laboral cuando el valor del producto marginal del trabajo resulte mayor que el salario del mercado, lo cual se verifica en el trazo CB. Por el contrario, colocará cada unidad sucesiva de trabajo en el mercado cuando el valor del producto marginal en la finca resulte inferior al salario, lo que se verifica en el segmento BA.
La familia sólo laborará en la unidad de producción agrícola si se ubica en el segmento CB; si se coloca en el BA trabajará en la finca o en el mercado. A partir del punto 2, por ejemplo, se empleará en la finca un tiempo laboral equivalente a LA2 y en el mercado uno a LM2. Así, el ingreso total de la familia comprenderá el producto obtenido en la finca YA2 y en el trabajo dependiente, es decir, YM2.
La agricultura de tiempo parcial constituye una realidad estructural propia de la organización agrícola actual.
Con las condiciones indicadas, parece claro que el carácter exclusivo o parcial de la actividad en la finca lo determinan las preferencias del individuo en términos de ingreso-reposo. También se puede afirmar que la posición final de la recta depende fundamentalmente de la estructura de la finca, en particular su tamaño, y de las condiciones predominantes en el mercado de trabajo.
Conclusiones
La ATP se establece por medio del vínculo salarial cuando el conductor de la finca participa en el mercado de trabajo, pero también cuando en el ámbito familiar se desarrollan otras actividades autónomas sin relación con la agricultura.
Otra tarea pendiente es señalar las diferentes formas de medir la importancia de la ATP a partir de los criterios distintos propuestos por los teóricos europeos y los estadounidenses.
1. M. Gorgoni, L'agricoltura nella teoria dello sviluppo económico, Il Mulino, Bolonia, 1983, 312 pp.
2. Ada Cavazzini, "Il part-time e l'agricoltura contadina nelle societá industriali: nuove prospettive di studio", La Questione Agraria, núm. 5, Roma, 1982, pp. 5-25.
3. Ibid.
4. R. Kada, Part-time Family Farming, Center for Academic Publications, Tokio, 1980, pp. 13-29.
5. Ada Cavazzini, op. cit.
6. Philippe di Lacombe, "Agricoltura a part-time e adattamento delle strutture agricole alla pluriattivitá", La Questione Agraria, núm. 7, Roma, 1982, pp. 29-46
7. Se denomina conductor al propietario de la unidad familiar de producción agrícola o finca (jefe de familia), quien por lo general trabaja su propiedad con ayuda de los demás miembros de la familia.
8. André Brun, "La famille comme unité d'analyse du secteur agricole", Economie Rurale, núm. 194, noviembre- diciembre de 1984, pp. 3-8.
9. Ada Cavazzini, op. cit.
10. Ibid.
11. Gould Colman y Sara Elbert, "Farming Families: The Farm Needs Everyone", en H.K. Schwarzwelle (ed.), Research in Rural Sociology and Development, vol. 1, JAI Press, Greenwich, 1984, pp. 61-87
12. Anthony M. Fuller, "Part-time Farming: The Enigmas and the Realities", en H.K. Schwarzweller, op. cit., pp. 187- 219.
13. Ibid.
14. Ibid.
15. Pegg F. Barlett, "Part-time Farming: Saving the Form or Saving the Life Style?", Research in Rural Sociology and Development, vol. 3, JAI Press, Greenwich, Connecticut, 1986, pp. 289-313.
16. Elena Saraceno, "Il part-time nell'agricoltura dei paesi occidentali: line evolutive e strumenti di intervento", La Questione Agraria, núm. 18, Roma, 1985, pp. 47-64.
17. Osvaldo Pieroni, Agricoltura a tempo parziale, Il Mulino, Bolonia, 1983, 178 pp.
18. Pegg F. Barlett, op. cit.
19. Ada Cavazzani, op. cit.
20. Ibid.
21. Elena Saaceno, op. cit.
22. ISTAT, Compendio Statistico Italiano 1991, Rubbetino Editore, Roma, s.f., 482 pp.
23. Giorgio Fua y C. Zacchia, Industrializzazione senza fratture, Il Mulino, Bolonia, 1983, 243 pp.
24. CEPAL, La transformación de la agricultura campesina y el papel del mercado de trabajo, documento preparado por la División Agrícola Conjunta CEPAL/FAO, septiembre de 1984, 38 pp.
25. Osvaldo Pieroni, op. cit.
26. Ibid.
27. Ada Cavazzani, op. cit.
28. Osvaldo Pieroni, op. cit.
29. Frank Ellis, Peasant Economics, Farm Households and Agrarian Development, Cambridge University Press, 1989, 236 pp.
30. M. Gorgoni, "Il contadino tra azienda e mercato del lavoro: un modello teórico", Revista di Economia Agraria, vol. XXXV, núm. 4, Roma, 1980, pp. 683-718.