"Las naciones libres han surgido y perdurado solamente porque la libertad económica es mucho más productiva que otras formas de organizar la economía".
MILTON FRIEDMAN
Premio Nobel 1976 en Ciencia Económica
Indice de la Libertad Económica
Recientemente el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales dio a conocer los resultados del Indice de la Libertad Económica, estudio en el que participó conjuntamente con otros diez centros de investigación a nivel mundial. El trabajo, coordinado y promovido por el INSTITUTO FRASER, de Canadá, incluyó más de 100 países, a los que calificó en su evolución económica desde 1975 hasta 1995.
En el estudio participaron 61 investigadores de once países, entre ellos tres Premios Nobel en Ciencia Económica: Milton Friedman, Gary S. Becker y Douglass C. North.
En este estudio se hace un análisis comparativo de la sensibilidad de las variables principales, utilizando como casos las economías de América Central que por su similar tamaño, historia y geografía económica han constituido un virtual laboratorio para medidas de política económica.
Los elementos centrales de la libertad económica son las decisiones personales, la protección de la propiedad y las transacciones entre las personas. El propósito del estudio fue construir un indicador o índice que midiera la libertad económica de que gozan los ciudadanos de las naciones, sobre la base de componentes objetivos que pudieran ser actualizados periódicamente para monitorear los cambios que se producen a través del tiempo.
EL Indice de la Libertad Económica, que se actualizará todos los años, se agrega a otros ya conocidos, cuyo énfasis ha radicado en otros aspectos de la evolución de las naciones. En el mundo de las inversiones se hacen clasificaciones de riesgo político que orientan al capital internacional. También se publican informes que han monitoreado la situación de los derechos humanos y políticos, de los que los más conocidos son los informes de Freedom House y Amnesty International. Muchos de estos "ratings" de los países carecen de objetividad medible y han sido criticados porque se prestan a manipulaciones. Algunos organismos internacionales sí los toman en cuenta para condicionar sus programas de asistencia.
A diferencia de éstos, el Indice de la Libertad Económica se basa en variables conocidas, medibles y publicadas oficialmente por los propios países. Lo que se ha creado es un modelo de análisis para hacer las comparaciones entre países, y sobre todo para establecer la relación entre la libertad económica y la prosperidad de las naciones.
Según el informe final, preparado en colaboración por los economistas Gwarthey y Lawson, de la Universidad del Estado de Florida, y Walter Block, de la Universidad Holy Cross, de Massachussetts, los países que demostraron un mayor grado de libertad económica durante las dos décadas que cubre el estudio fueron: Hong Kong, Estados Unidos, Nueva Zelandia, Singapur y Suiza, con punto de 9.0 a 7.9 sobre la base de diez puntos.
De acuerdo con el Dr. Michael Walker, Director Ejecutivo del Instituto Fraser,
"...los países que consistentemente puntearon alto en el índice, lograron alcanzar rápidamente altas tasas de crecimiento y prosperidad, mientras que los que puntearon bajo o incluso redujeron sus índices, sufrieron estancamiento o contracción económica muy marcada".2. Cambios Substanciales en dos Décadas
El hallazgo más positivo del estudio fue el cambio observado en las dos décadas recientes. Durante la década 1975-85 el índice promedio de cambio fue muy bajo. Sin embargo, en la década reciente, 1985-95, el promedio de la libertad económica en el mundo se elevó, y en muchas partes hubo dramáticos acontecimientos en favor de la libertad económica. No obstante lo anterior, grandes bloques de países en América Latina y Africa no experimentaron mejoras substanciales en la libertad económica de sus pueblos, con el consiguiente clima de estancamiento y crisis. América Central aparece estancada entre los países de mediano desarrollo, con la excepción de Nicaragua, que incluso bajó en la clasificación.
Centroamérica Estancada
Respecto a Centroamérica, la calificación de cada país durante el período 1983-1995, sobre un total de 10 puntos es la siguiente: Costa Rica 6.7, Panamá 6.6, Guatemala 6.5, El Salvador 6.3, Belice 6.3, Honduras 5.5 y Nicaragua 3.3.

La comparación más reveladora es lo acontecido en Costa Rica y en Honduras. Entre 1975 y 1985 la libertad económica declinó en ambos países y sus economías registraron estancamiento. Desde 1985, sin embargo, Costa Rica ha venido liberando su economía. Su política monetaria fue más estable, aunque con inflación, y redujo las tasas marginales de impuestos de 50% al 25%. Se eliminaron virtualmente todos los controles de cambios y se redujeron algunas barreras al comercio internacional. La calificación de Costa Rica se elevó de 4.6 en 1985 a 6.7 en 1995.

Al mismo tiempo Honduras se movió en la otra dirección, continuando con una política monetaria expansionista, inflaciones crecientes y controles en aumento. Como resultado, el índice de 6.0 en 1985 bajó a 5.5 diez años después. El comportamiento económico de ambos países también siguió el patrón del índice. Costa Rica ha experimentado tasas positivas de crecimiento económico, mientras que Honduras ha continuado contrayéndose. Sin embargo, algunas de las medidas del gobierno costarricense durante 1995 implicaron un retroceso en las futuras estadísticas.
Guatemala y El Salvador han tenido una tendencia positiva en la década que acaba de pasar, pero no al mismo ritmo. Es evidente que Guatemala ha tenido pocos avances y que El Salvador ha mejorado su índice con cambios más definidos, a pesar de las serias dificultades provocadas por el conflicto interno.
Nicaragua, a pesar de una leve mejora del período reciente, no ha logrado ningún avance significativo y continúa desde el tiempo de los sandinistas en uno de los últimos lugares del mundo, con Tanzania y Argelia. Es obvio que los candidatos a la presidencia de Nicaragua tienen un gran desafío por delante. Allí está en juego el futuro de la región; pues, de continuar con el status quo y sin avances reales, Nicaragua será un lastre para el progreso de toda América Central.
3. Componentes del Indice de la Libertad Económica
I. DINERO E INFLACION. La protección al dinero como una reserva del valor de la propiedad de los ciudadanos y como medio eficaz de sus transacciones.
II. OPERACIONES DEL GOBIERNO Y REGULACIONES. Libertad de los ciudadanos para decidir qué se produce y se consume.
III. CONFISCACIONES Y FALTA DE NEUTRALIDAD TRIBUTARIA. Libertad para retener la riqueza que uno ha creado y ganado.
La libertad económica no es equivalente, perse, a altos ingresos. Sí es equivalente a la oportunidad para maximizar los resultados con los recursos existentes y, por lo tanto, a tasas positivas de crecimiento económico. Los países que han mantenido por largo tiempo un índice alto de libertad económica, han alcanzado ya altos niveles de ingreso y mantienen tasas de crecimiento positivo. Los países que experimentan mejoras en su índice en muy poco tiempo alcanzan tasas elevadas de crecimiento económico. A la inversa, los países que a través del tiempo no experimentan mejoras en sus índices bajos de libertad económica permanecen estancados o con tasas negativas de crecimiento. También los países que sufren decrementos en su libertad económica reflejan al poco tiempo una situación desmejorada y una pérdida de bienestar.
Puede inferirse acertadamente, por lo tanto, que busca cómo mejorar el Indice de la Libertad Económica es sinónimo de buscar la prosperidad misma. Con el componente tiempo, que estimula la confianza y la seguridad en el futuro, un índice elevado de libertad económica es la ruta más segura hacia la riqueza de las naciones.
La libertad económica solamente es un aspecto de la libertad que enmarca las acciones de las personas. Sin embargo, ¿tiene sentido que se exalte hasta la saciedad la libertad para elegir gobernantes, cuando al mismo votante se le niega la libertad para escoger a quién comprarle leche, con quién comerciar, qué trabajo aceptar o en qué moneda ahorrar? De la misma manera que se reconoce la importancia de la democracia y la plenitud de los derechos políticos y civiles debe reconocerse la importancia de la libertad económica. Un país sin libertad de prensa puede sobrevivir mucho tiempo, pero no puede hacerlo con controles de precios o con una inflación galopante.
El índice lo que busca es reintroducir en el debate de los derechos humanos fundamentales los que podrían en verdad llamarse derechos económicos. Por otro lado, es más objetivo un índice que resulta de la medición de variables reconocidas, publicadas por los propios gobiernos o por organismos internacionales independientes, que los informes basados en denuncias de historias de desaparecidos o de violaciones a los privilegios de los empleados sindicalizados. Lo que faltaba era un equilibrio para completar los esfuerzos que ya se vienen haciendo por monitorear el uso del poder público.
El enfoque económico incluye muchos aspectos, que van más allá de lo material. En el fondo, lo que registran los datos y las estadísticas son intervenciones injustas y arbitrarias en la vida de las personas, en su patrimonio y, por supuesto, en sus derechos. La economía refleja los resultados, no la retórica ni las promesas de los políticos.
Un problema que subsiste es que la información de muchos países no es del todo confiable y en algunos ni siquiera se cuenta con datos básicos. La "desaparición" de 2.1 millones de habitantes de las estadísticas de población de Guatemala como resultado del reciente censo es un ejemplo. El creciente fenómeno del sector informal, la economía negra o sombra es otro. Los países menos desarrollados presentan la dificultad de datos atrasados o poco confiables. Sin embargo, ya que todos los países siguen razonablemente las mismas metodologías, las bases de datos oficiales son útiles en ausencia de otros. Permanece un grado de error probable al comparar unos países con otros, mas casi no existe al medir la evolución de cada país.
El objetivo práctico del Indice de la Libertad Económica es brindar a la opinión pública un instrumento para darle seguimiento al uso del poder público, medido a través de su efecto en la actividad económica. El índice demuestra que existe una conexión clara e irrefutable entre la libertad económica a lo largo del tiempo y el logro de la prosperidad y el desarrollo.
Esto puede ser útil en dos aspectos. El primero es ver cómo se desenvuelve la vida nacional en relación a su propia historia, comparando los resultados año con año. El segundo es comparar lo que hace cada país con otros, sean éstos sus vecinos o sus principales socios de comercio. El índice en sí, a través de sus variables, contiene la agenda del éxito político.
Cada variable señala una dirección. ¿Qué quieren los políticos? Debe suponerse que lo que pretenden es tener éxito y lograr conducir a sus pueblos a la prosperidad, en paz y en democracia. Pueden proponerse como meta de gobierno elevar la calificación que da el índice, y eso se puede lograr objetivamente. Por ejemplo, si se eliminan los controles de cambios y se cortan las distorsiones políticas en el mercado cambiario, subirían puntos. Si se quitan las discriminaciones fiscales en relación con el movimiento de capitales, y se eliminan registros y controles a las inversiones extranjeras, subirían puntos. Si bajan o eliminan la inflación, suben puntos. Si bajan los aranceles y abren los mercados a la competencia, elevan su calificación.
Copias del libro en el que se presenta la metodología y conclusiones detalladas del Indice de la Libertad Económica pueden obtenerse en el Centro de Investigaciones Económicas Nacionales.