Un paquete de US$ 41 500 millones recibió Brasil la segunda semana de noviembre. El objetivo: impedir a toda costa una nueva víctima de la crisis financiera internacional, cuyo contagio no sólo se traería abajo la economía brasileña sino que tendría serias consecuencias para el resto de economías latinoamericanas.
La razón por la cual los capitales de corto plazo fugan de Brasil está relacionada con el temor a una devaluación del real brasileño. Devaluación que no va a ocurrir, según promesas del recientemente reelegido presidente Cardoso.
Había dos maneras de impedir, al menos temporalmente, la devaluación del real. Una era la supresión de la libre movilidad de capitales (un control de cambios), que impidiera que los capitales fugaran del país y se produjera un colapso cambiario. La medida, sin embargo, va contra toda la corriente de liberalización del mercado seguida en estos últimos años.
La otra forma, que fue la finalmente adoptada, era un paquete de rescate que desarticule la fuga de capitales y evite que el real se devalúe. El problema era conseguir el dinero. El FMI, prestamista de última instancia, dependía del Congreso de Estados Unidos para poder obtener el dinero dada la situación de sus arcas. El Congreso finalmente aprobó el préstamo condicionándolo a tasas de interés mayores que las del mercado y con vencimiento a corto plazo. En realidad, no sólo la mayoría del préstamo otorgado por la banca multilateral, sino el íntegro del préstamo otorgado directamente por el Gobierno estadounidense, contempla tasas de interés mayores que las del mercado. Brasil, que no estaba en condiciones de negociar, tuvo además que aceptar las otras condiciones del caso.
| Gráfico 1
Compromisos de Brasil | ||
| 1998 | 1999 | |
| Def. fiscal como porcentaje del PBI | 5,6% | 3,6% |
| Tasa de inflación | 2,0% | |
| Def. en cta. cte. | 4,2% | 3,5% |
| Superávit fiscal primario | -0,4% | 0,4% |
| Además: mantener régimen cambiario elevar impuestos reforma de pensiones. | ||
| Fuente: WSJ. | ||
| Gráfico 2
Monto del rescate (en millones de US$) | |
| FMI | 18 000 |
| Banco Mundial | 4 500 |
| BID | 4 500 |
| EUA | 5 000 |
| Alemania, Japón, otros | 9 500 |
| Total | 41 500 |
| Fuente: WSJ. | |
Para cumplir con las condiciones acordadas (ver gráfico 1), el Gobierno brasileño ha generado un ahorro para 1998 de US$ 84 millones mediante una reducción del gasto y el aumento de algunos impuestos, y ha reducido las tasas de interés de aproximadamente 50 a 42,25 por ciento (éstas habían sido elevadas para detener una fuga masiva de capitales con poco éxito, ya que en dos meses Brasil perdió US$ 30 000 millones en reservas).
Sin embargo, estas medidas, junto a otras que deberán ser ratificadas por el Congreso brasileño, no han tranquilizado del todo a algunos economistas que predicen que la consecuencia será una recesión en Brasil para el próximo año que probablemente se tirará abajo el crecimiento de la región. Los bancos de inversión internacionales están proyectando que el PBI brasileño se reducirá en 3 por ciento durante el próximo año, lo que afectará severamente a la economía argentina y del resto de la región.
A pesar de ello, no está totalmente despejada la posibilidad de una crisis mayor en Brasil. El problema de fondo está asociado con las altas tasas de interés, la elevada deuda interna del Gobierno, la confianza de los inversionistas y el atraso cambiario. El Gobierno brasileño tiene una elevada deuda interna y externa que, debido a que es mayormente de corto plazo (en 1999 vencen 70 mil millones de dólares de deuda externa y otros 140 mil millones de deuda interna), debe ser continuamente refinanciada. Los problemas de confianza han llevado a que tal refinanciación se produzca a elevadas tasas de interés que generan una presión fiscal enorme: 6,4 por ciento del PBI en este año.
Si bien el paquete del FMI permite a su vez reducir las tasas de interés y disminuir el déficit fiscal, existen factores subyacentes que dificultan que este problema de confianza mejore de manera significativa. Estos factores son las continuas promesas del Gobierno brasileño de producir una reforma fiscal que elimine sostenidamente los déficit, y la mantención de un tipo de cambio sobrevaluado que lleva a déficit externos elevados (4,3 por ciento del PBI este año).