ACTECO, 08/01/98, ¿QUE SE VIENE EN EL SEGUNDO SEMESTRE?

ACTUALIDAD ECONOMICA DEL PERU

País/Country: Perú

Centro de Asesoría Laboral del Perú, Lima, Perú

Número/Number: 191

Frecuencia/Frequency: 10 por año/10 per year


Fecha/Date: 08/01/98

Para tener una idea razonable de lo que va a pasar con la economía en lo que resta del año, es indispensable saber cuál va a ser la política económica gubernamental. Si le creemos a Fujimori, que afirmó en su discurso de Fiestas Patrias que "ni yo ni mi popularidad pretendemos remontar el vuelo a costa de la estabilidad y la economía del país", habría que concluir que lo más probable es que se agrave la progresiva paralización del aparato productivo que se registra desde fines de 1997. La cuestión, sin embargo, es saber si podemos creerle al presidente. ¿Acaso ha abandonado su propósito de perpetuarse en el poder a través de una segunda e ilegal reelección en el año 2000?


Como todos los analistas políticos conocen, el aparato de la reelección está ya listo y montado. Está garantizado el control fujimorista del Jurado Nacional de Elecciones con la decena de dispositivos legales que el Parlamento se niega a derogar, como ya le anunció el nuevo presidente del Congreso, Joy Way, y por periódico, al Premier Valle Riestra. Funciona el movimiento oficialista Vamos Vecinos con candidato a la Alcaldía de Lima (el increíble Hurtado Miller), y todo bien aceitado con fondos cuyo origen nunca se ha explicado.

El ministerio de la reelección, como lo ha llamado con sorna el alcalde Andrade, goza de muy buena salud bajo la batuta del señor Gonzales Reátegui, juega en pared con Vamos Vecino, y tritura todos los obstáculos que encuentra en su camino; el último fue el del trabajo profesional de FONCODES, el organismo de lucha contra la pobreza, cuyo jefe fue destituido para sumar recursos a la campaña por la reelección. Por último, la famosa comisión Pandolfi empieza a gastar sus 600 millones de dólares en la reconstrucción de la infraestructura vial de la zona norte del país, que fuera particularmente afectada por el fenómeno El Niño.

Así, pues, diga lo que diga el Ing. Fujimori, todo está listo. La campaña por su segunda reelección ha empezado hace rato usando todos los resortes del poder, todos los medios, sean legales o no.

Lo único que falta es el apoyo popular suficiente, los votantes agradecidos, los electores satisfechos o esperanzados. Con dos tercios de los electores respaldando la realización del referéndum sobre la reelección planteado por el Foro Democrático, es claro que el fujimorismo está aislado políticamente de una manera sin precedentes.

Reelección y política económica

Este es el problema principal. Y aquí es donde entra en juego la política macroeconómica, una de las palancas más importantes del poder en el régimen fujimorista. ¿Quién no recuerda la campana por la reelección de 1993-95? Si no hay una fuerte reactivación económica, que aumente los ingresos y, el empleo de una buena parte de la población, aunque sea de manera transitoria, entonces no será factible otra reelección del Ing. Fujimori. Esa es la única manera que tiene el régimen para producir suficientes votantes agradecidos en el Perú de hoy. Es imposible que pueda repetirse aquí lo que ocurrió en Argentina en 1995, cuando el presidente Menem fue reelegido a pesar del brusco deterioro de la situación macroeconómica que se produjo a raíz del efecto tequila. El contagio de la crisis mexicana desató una masiva fuga de capitales y muchas quiebras de bancos. Ésto provocó una fuerte recesión que trajo consigo un enorme incremento del desempleo. A pesar de eso, los argentinos votaron otra vez por Menem.

Con la memoria de la hiperinflación fresca todavía, quizás recordaron que no hay ninguna situación económica tan mala que no pueda empeorar. El hecho es que enfrentado al efecto tequila, el entonces ministro de Economía Cavallo se negó a devaluar, para alivio de todos los argentinos que estaban endeudados en dólares, y pudo así lograr que la inflación gaucha fuera la más baja de Latinoamérica en 1995. Dicho sea de paso, esto sólo fue posible porque Clinton y el FMI le prestaron a Menem un enorme chorro de dólares para hacer frente al efecto tequila.

Desde el segundo trimestre del año, la popularidad de Fujimori ha entrado en un proceso de franca caída que puede asociarse claramente con la progresiva paralización del aparato productivo iniciada a fines de 1997. El 60% de los que desaprueban la gestión de Fujimori lo hacen por motivos o razones económicas directamente vinculadas a la recesión (falta de trabajo, ingresos bajos). La inflación, si se mantiene al ritmo actual, no es un tema importante para la mayoría de la población. Nadie se acuerda de la hiperinflación.

El tema clave ahora es qué ocurre con el nivel de actividad económica. Conforme la recesión se extienda de unas ramas de actividad a otras, y de unas zonas a otras, y conforme se activen una serie de mecanismos que operan en el sentido de amplificar y prolongar la recesión en curso, mayor será el efecto negativo sobre los índices de popularidad del Ing. Fujimori. Y cada vez será más claro que la popularidad de Fujimori, y sus posibilidades de reelegirse, dependen crucialmente de la situación macroeconómica.

La recesión en curso

El efecto destructivo que el fenómeno El Niño ha tenido sobre el nivel de actividad económica se ha manifestado con claridad durante el segundo trimestre de 1998, estimándose que la producción total del país (PBI) habría caído en 1,6% respecto al mismo trimestre del año anterior (Gestión, 11/07/98). A estas alturas del partido, es evidente que El Niño y la política fiscal contractiva han provocado una recesión, de tal manera que se espera un decrecimiento de la producción nacional durante el primer semestre de 1998 del orden del uno o dos por ciento.

La interrupción del crecimiento registrado en 1997 está estrechamente vinculada al comportamiento del sector primario de la economía peruana (agricultura, pesca y minería). La catastrófica contracción de la industria pesquera, incluyendo aquí las fábricas de harina de pescado que procesan el recurso primario, y el estancamiento del sector agropecuario generados por El Niño, causaron el derrumbe de la producción del sector primario desde fines de 1997, como se puede apreciar en el gráfico 1.

Esta caída del sector primario prosiguió durante el primer semestre de 1998, y se extendió y propagó al sector no primario sector urbano de la economía, que incluye la manufactura, la construcción, el comercio y los servicios, como también se puede ver en el gráfico 1. Aquí conviene tener en cuenta que la zona norte del país, que El Niño castigó con dureza, puede representar fácilmente una cuarta parte del mercado total del país para muchos productos manufacturados. De esta manera, el derrumbe del sector primario redujo el mercado, las ventas, la producción y el empleo en el sector urbano de la economía. A partir del segundo trimestre de 1998 se registra una disminución de la actividad económica en el sector no primario de la economía, especialmente en la industria manufacturera. La actividad comercial habría sido la primera en recibir el impacto negativo generado por el derrumbe del sector primario. Por su parte, la industria de la construcción es la única que mantiene todavía una tasa de crecimiento aceptable.

De esta manera, la actividad económica agregada ha descendido 0,4% en el período enero-mayo de 1998. A pesar de estas cifras, el gobierno viene insistiendo que el crecimiento de todo el año 1998 será del orden del 4% anual. La apuesta es que la pesca mejorará en el cuarto trimestre y que las obras públicas se reiniciarán en el segundo semestre, Sin embargo, para alcanzar la meta oficial del crecimiento, la economía debería crecer en 7% durante el segundo semestre de este año, lo cual es bastante difícil de creer.

Salvo que se esté gestando un enorme incremento del gasto público, del cual no se tiene ninguna noticia todavía, que sea capaz de detener la recesión en curso y poner en marcha la economía.


Producto Bruto Interno


Las cuentas fiscales

Puede ser, sin embargo, que el gobierno se vea obligado a actuar contra su voluntad reeleccionista y tenga que reducir el gasto público. 0 que se vea limitado a recortar unos gastos para poder aumentar otros, como la comisión Pandolfi, que ha obtenido sus fondos de un recorte del 30% de los otros gastos públicos. En cualquiera de estos casos, no se producirá un gran incremento del gasto público y, tampoco habrá una reactivación económica.

El hecho básico es que la recesión crea presiones a favor de la reducción del gasto público porque tiende a disminuir los ingresos fiscales. El gobierno ha subestimado los efectos que la recesión tendría sobre la recaudación de tributos. Según el nuevo jefe de la SUNAT, los ingresos corrientes del gobierno central se han reducido en términos reales en casi 3% durante el primer semestre y, en junio último, cayeron 9% en términos reales respecto al mismo mes del año anterior (Gestión, 27/7/98).

El gobierno necesita que sus ingresos tributarios sean suficientes para cubrir el gasto público y el pago de la deuda externa. Según el gobierno, estos pagos por deuda externa son del orden de 1,7% del PBI, equivalente a unos 1.150 millones de dólares. Si los ingresos tributarios caen, el gobierno tiene que reducir el gasto público doméstico en carreteras y salarios para poder pagar la deuda externa.

En las circunstancias actuales existen dos problemas. En primer lugar, la recesión contrae los tributos y achica el superávit fiscal primario (la diferencia entre ingresos y gastos públicos sin incluir los pagos por deuda) en soles. En segundo lugar, la elevación del precio del dólar requiere un superávit fiscal en soles mayor para comprar los dólares necesarios para el pago de la deuda externa.

Ciertamente, el gobierno no está obligado a reducir el gasto público. Si quiere, puede echar mano a los dólares acumulados con las privatizaciones, unos 4 mil millones de dólares, para pagar la deuda externa y mantener constante o aumentar el gasto público. De esta manera, se podría reactivar la economía para intentar la segunda reelección del Ing. Fujimori.

Las reservas de divisas

El problema es que si se utiliza el dinero de las privatizaciones para pagar la deuda externa, esto disminuye las reservas de divisas del banco central. Y como se muestra en el gráfico 2, de los diversos indicadores de las reservas de divisas conque cuenta el país, éste --las reservas internacionales netas del Banco Central-- es el único que todavía sigue creciendo, aunque cada vez con más lentitud.

Esta tendencia decreciente de las reservas de divisas que se registra desde el estallido de la crisis asiática a mediados del año pasado, no sólo está vinculada a una menor entrada de capitales, sino también a un mayor déficit de la balanza comercial. El fenómeno El Niño, que ha provocado una caída catastrófica de la exportación de productos pesqueros, y el desplome de los precios internacionales de los minerales causado por la crisis asiática, generaron que en los primeros cinco meses de 1998 el déficit de la balanza comercial gire alrededor del 71% de las exportaciones.

De esta manera, hemos transitado en los últimos doce meses de una situación externa caracterizada por una enorme abundancia de capitales externos y de dólares, de la que gozamos durante toda la década de los noventa, a otra donde estos capitales y los dólares empiezan a escasear. Esta situación externa notablemente desfavorable es la que impide que el régimen fujimorista replique la estrategia de reactivación económica que aplicara durante 1993-95. Si lo hace puede poner la economía al borde del abismo y tropezar. En realidad, son las mismas líneas maestras del modelo económico las que están crujiendo. El modelo económico está diseñado para operar en un contexto de abundante ingreso de capitales extranjeros, de abundancia de dólares. Y eso es exactamente lo que está cambiando.

Se suponía que en su primera fase, que iba a durar toda la década de los noventa, el modelo neoliberal vivía de prestado, del ingreso de capitales extranjeros. En la segunda fase madurarían los famosos megaproyectos en el sector minero y petrolero, de tal manera que las exportaciones experimentarían un incremento considerable, que permitiría pagar la deuda contraída en la primera fase y generar un superávit comercial. Esta estrategia suponía que la abundancia de capitales iba a durar toda una década o, en todo caso, que los megaproyectos iban a convertirse en realidad antes de que se acabara la entrada de capitales.

Pero eso no es lo que ha pasado, como demuestra el retraso o suspensión de casi todos los megaproyectos, lista a la que ahora hay que agregar Camisea. La crisis asiática se interpuso en el camino, cayeron los precios de los minerales y el petróleo, y se postergaron los megaproyectos. No se invierte en materias primas cuando sus precios están en el piso y nadie sabe hasta cuándo se quedarán allí.


Indicadores de Liquidez Internacional


El compás de espera

El problema es que el modelo económico neoliberal no tiene capacidad de reajuste, no tiene flexibilidad para adaptarse a los malos tiempos, a la falta de dólares. Su defecto básico es que no se puede devaluar significativamente sin producir un cataclismo. El gobierno, las empresas y las familias están endeudadas en dólares y todos ganan mayoritariamente en soles. Una fuerte devaluación implicaría que no puedan pagar sus deudas.

Por eso hemos entrado en un compás de espera. Estamos esperando que la coyuntura internacional mejore, o que no mejore y el régimen se corra el riesgo de caminar al borde del abismo. Todo está ya listo para el inicio de la función donde el régimen intentará perpetuarse en el poder. Lo único que falta es el actor principal, la reactivación económica. Ciertamente, también es posible que la coyuntura internacional no mejore y que el régimen sea forzado a abandonar su propósito de reelegirse.