La moda del cambio radical de la política económica de los gobiernos latinoamericanos iniciada a fines de los años ochenta, se impuso en nuestro país a partir de agosto de 1990. Desde entonces, el régimen del ingeniero Fujimori no ha hecho otra cosa que aplicar las políticas de esta moda conocida como el Consenso de Washington.
Para este Consenso, la liberalización comercial y la desregulación de los mercados deberían promover la expansión de las exportaciones manufactureras y propiciar un cambio de la estructura de la producción manufacturera en concordancia con sus ventajas comparativas. En suma, las políticas del Consenso de Washington deberían fomentar la competitividad. Pero, además, deberían conducir al aumento del empleo. Las políticas sustitutivas habrían estimulado a las industrias protegidas a elegir técnicas inapropiadamente intensivas en capital, en un contexto de excedente de mano de obra. En consecuencia, la liberalización y la desregulación tendrían que dar lugar a un cambio en la orientación de las técnicas a favor del empleo.
En nuestro país, las medidas de ajuste estructural aplicadas desde el año 1990 han provocado, es verdad, importantes cambios en el patrón de crecimiento y en la inserción de la economía en los flujos de comercio internacional. Pero ninguno de estos cambios ha favorecido la expansión de las exportaciones manufactureras y la competitividad de la industria, ni la expansión significativa del empleo.
La industria manufacturera nunca dejó de ser comercialmente deficitaria. Pero en los seis años de restauración liberal (1990-1996), este déficit ha aumentado hasta situarse por encima de sus niveles registrados en los años cincuenta y sesenta. Y aumentó tanto en los años de recesión (1990-1992) como en los de reactivación económica (1993-1996). El año 1990 el déficit comercial se eleva en 24 por ciento y asciende a 1.242 millones de dólares. En 1991 la elevación fue también muy fuerte, de alrededor de 61 por ciento, pues pasó a 2.274 millones de dólares. Este proceso de agudización de la crisis en el sector externo continuó los siguientes años, al extremo de que el déficit de 1996 fue de 5.166 millones de dólares, es decir, un aumento de más de 300 por ciento en seis años.
El deterioro es generalizado en las diversas ramas industriales. En veintiséis de las treinta y dos ramas de tres dígitos que componen el sector manufacturero, los déficit comerciales se repiten sistemáticamente durante 1985-1996, pero se agudizan notoriamente durante los años de la restauración liberal porque en todas ellas aumentan las importaciones. Las ramas más afectadas de este grupo fueron seis: 314, Tabaco; 324, Calzado de cuero; 332, Muebles y accesorios; 356, Productos plásticos; 361, Objetos de loza y porcelana, y 369, Artículos minerales no metálicos. Antes de la apertura, el déficit comercial de estas ramas industriales era insignificante, pues entre 1985 y 1989 representaba sólo 1,1 por ciento del total. Después aumenta a 3,0 por ciento entre 1990 y 1996.
Por otro lado, en las ramas 314, Tabaco; 324, Calzado de cuero, y 332, Muebles y accesorios, las exportaciones son insignificantes y, lo que es peor, no cambian de comportamiento con la apertura, sino sus importaciones suben. A estas tres ramas se agregan otras doce cuyas exportaciones, de magnitudes muy pequeñas respecto del total, tampoco registran cambios notables durante la apertura, aunque se hacen ciertamente mucho más deficitarias que antes. Estas ramas son: 313, Industria de bebidas; 341, Industria de papel; 342, Imprentas, editoriales y conexos; 354, Derivados de petróleo; 355, Industria del caucho; 371, Industria del hierro y del acero; 381A, Herramientas de ferretería; 381C, Productos metálicos estructurales; 382, Maquinaria no eléctrica; 383, Maquinarias y equipos eléctricos; 384, Material de transporte; 335A, Aparatos fotográficos, y 385B, Equipo profesional y científico. Las únicas ramas deficitarias en las que se observa un relativo mejoramiento de las exportaciones son: 311, Fabricación de productos alimenticios, excepto bebidas; 312, Elaboración de productos alimenticios diversos; 323A, Productos sucedáneos del cuero; 361, Objetos de loza y porcelana, y 369, Artículos minerales no metálicos.

Aparte de las veintiséis ramas mencionadas, hay dos que registran sistemáticamente superávit comerciales durante el período 1985-1996. Si bien la apertura elevó sus importaciones, éstas continúan exportando más de lo que importan. Estas dos ramas, ambas vinculadas a la industria textil, son: 321, Industrias textiles, y 322, Prendas de vestir. Sus importaciones representaban 10,3 y 0,9 por ciento de sus respectivas exportaciones durante 1985-1989 y aumentan a 34,4 y 15,0 por ciento, respectivamente, durante 1990-1996.
Por último, de las cuatro ramas que quedan, dos registran balanzas comerciales notoriamente superavitarias antes de la apertura, pero después la primera se hace deficitaria, y la segunda pasa a una situación de equilibrio muy precario. Estas ramas son: 323B, Curtidurías e industrias del cuero, y 390, Otras industrias manufactureras. En la primera, sus exportaciones se estancan durante 1990-1996, mientras sus importaciones crecen en forma espectacular. Entre 1985 y 1989, sus importaciones representaban 16,4 por ciento de sus exportaciones. Este porcentaje aumenta hasta alcanzar 109,5 por ciento entre 1990 y 1996. En la rama 390 el comportamiento de las importaciones es parecido, pero las exportaciones crecen significativamente a partir de 1994. Sus importaciones aumentan de 26,3 por ciento de sus exportaciones durante 1985-1989 a 74,4 por ciento durante 1990-1996.
Las otras dos ramas (381B, Productos metálicos diversos, y 331, Maderas, corcho, excepto muebles), son casos especiales. La primera registra, antes de la apertura, una balanza comercial cercana al equilibrio, en promedio; pero después se hace significativamente deficitaria. Fue responsable de 0,4 y de 1,2 por ciento del déficit comercial manufacturero durante los períodos 1985-1989 y 1990-1996 respectivamente. Y la segunda tiene un comportamiento irregular, es decir, es superavitaria y deficitaria de modo irregular. Esta rama prácticamente no tiene importancia en la generación del déficit comercial del sector, aunque su contribución al déficit aumenta de 0,00 a 0,06 por ciento en el período de restauración liberal.
Hemos calculado un indicador de competitividad o de ventajas comparativas reveladas (IVCR) para las treinta y dos ramas industriales, con información exclusivamente de sus importaciones y exportaciones y de las exportaciones de sus similares en el mundo, para un período de once años hasta 1996. Como proxy de las exportaciones mundiales consideramos las importaciones de los países de la OCDE, que representan más de 60 por ciento del comercio mundial.
El cuadro 1 contiene un resumen de las estimaciones para los años 1987, 1991 y 1995. El primero y último año son dos picos del ciclo económico. Luego de la apertura, no hay tendencia a una mayor competitividad de la industria. El número de ramas con un IVCR positivo aumenta de cuatro a cinco entre 1987 y 1991, para luego disminuir a 2 en 1995. La expansión de las importaciones, después de la apertura, debe haber contrarrestado cualquier tendencia al mejoramiento de este indicador. Las dos ramas mencionadas explican 14 por ciento del valor agregado del conjunto de la industria manufacturera (no procesadora de recursos primarios), porcentaje mayor en tres puntos que el que registraron en 1987. Estas ramas (321, Industrias textiles, y 322, Prendas de vestir) son las únicas con balanzas comerciales superavitarias en todo el período de análisis.
| Cuadro 1
RAMAS INDUSTRIALES CON VENTAJA O DESVENTAJA COMPARATIVA REVELADA (Porcentajes) | ||||||
| 1987 | 1991 | 1995 | ||||
| Número | Valor agregado por ciento | Número | Valor agregado por ciento | Número | Valor agregado por ciento | |
| Ramas con IVCR > 0 | 4 | 17 | 5 | 23 | 2 | 14 |
| Ramas con IVCR < 0 | 28 | 83 | 27 | 77 | 30 | 86 |
| Total de ramas industriales | 32 | 100 | 32 | 100 | 32 | 100 |
El examen de la evolución del IVCR a lo largo del tiempo revela que ocho ramas industriales de las treinta y dos analizadas, responsables de 25,12 por ciento del valor agregado total y de 35,6 por ciento de las exportaciones totales del año 1995, mejoran su competitividad relativa. Pero sólo las ramas 311, Fabricación de productos alimenticios, excepto bebidas; 351, Sustancias químicas industriales; 352, Productos farmacéuticos, y 382, Maquinaria no eléctrica, son importantes en términos de generación de exportaciones y de su participación en las importaciones manufactureras: explican 97,2 por ciento de las exportaciones y 89,3 por ciento de las importaciones totales, en dólares corrientes, del grupo de las ocho ramas que ganan competitividad.
De otro lado, diecinueve ramas industriales, responsables de 59,5 por ciento del valor agregado y de 52,3 por ciento de las exportaciones totales de 1995, pierden competitividad. El 47,4 por ciento de las importaciones manufactureras, a precios corrientes, corresponden a estas ramas.
Por último, las ramas industriales que mantienen su competitividad relativa de 1987 son sólo cinco. En este último grupo, responsable de 15,37 por ciento del valor agregado manufacturero y de 12,2 por ciento de las exportaciones totales, se incluyen, arbitrariamente, todas las ramas en las que la variación del IVCR se encuentra en el intervalo [-0,8, 0,8].
Hay que anotar que en el grupo de las ocho ramas industriales que mejoran su competitividad relativa no se encuentran las ramas 321, Industrias textiles, y 322, Prendas de vestir, que son las únicas que registran superávit comerciales durante todo el período de análisis. Mientras la primera pierde competitividad por la penetración masiva de importaciones después de la apertura, la segunda la mantiene, aunque en una situación de mercado doméstico más difícil. Estas dos ramas, como ya fue mencionado, son responsables de 39,1 por ciento de las exportaciones manufactureras de 1995.
Entre 1987 y 1995, diecinueve ramas industriales registran incrementos de la productividad, y sólo en tres de estas (354, Derivados del petróleo y del carbón; 385B, Fabricación de equipo profesional y científico, y 323 A, Fabricación de productos sucedáneos del cuero), los incrementos de la productividad ocurren simultáneamente con aumentos en el empleo. En consecuencia, en veintinueve de las treinta y dos industrias, el empleo cae.
El empleo asalariado para el conjunto de la industria manufacturera cae a una tasa promedio anual de -4,02 por ciento, mientras la productividad crece a una tasa promedio de 2,8 por ciento. En once industrias, el empleo cae a una tasa anual superior a este promedio, y tres de estas once pertenecen al grupo de las que mejoran su competitividad. Éstas son: 351, Sustancias químicas industriales; 355, Fabricación de productos de caucho; y 381 A, Fabricación de herramientas de ferretería y de muebles.
Las ocho ramas que ganan competitividad emplean sólo 27,5 por ciento del total de obreros del sector. De estas ocho, la rama 311 sola emplea 12,6 por ciento. Las diecinueve ramas que pierden competitividad concentran 54,9 por ciento del empleo. El 17,6 por ciento restante del total de obreros se encuentra empleado en las cinco ramas que mantienen competitividad entre los años 1987 y 1995.
El 48,6 por ciento del empleo se concentra sólo en seis ramas industriales. Una, la 311, se encuentra entre las que ganan competitividad, y otra, la 322, entre las que mantienen su competitividad. Las cuatro ramas restantes pierden competitividad entre 1987 y 1995. Estas seis ramas, en orden de importancia relativa por su participación en el empleo, son las siguientes: 311, Fabricación de productos alimenticios, excepto bebidas (12,6 por ciento); 321, Industrias textiles (11,0 por ciento); 322, Prendas de vestir (8,8 por ciento); 313, Industria de bebidas (6,0 por ciento); 369, Artículos minerales no metálicos (5,2 por ciento), y 381B, Fabricación de productos metálicos diversos (5,0 por ciento).
En seis de las ocho ramas industriales que mejoran su competitividad entre 1987 y 1995, las ganancias en competitividad están asociadas a mejoras en la productividad del trabajo. Éstas son: 311, Producción de alimentos; 342, Imprentas y editoriales; 351, Sustancias químicas industriales; 354, Derivados del petróleo y carbón; 355, Fabricación de productos de caucho, y 381A, Fabricación de herramientas de ferretería y muebles. En cinco de ellas, el efecto de la productividad sobre la competitividad es más importante que el efecto de los movimientos de los costos relativos salariales, no obstante que en todas aumentan los costos salariales promedios, medidos en dólares corrientes.
Mención especial merece la rama industrial 381A, Fabricación de herramientas, que, a diferencia de las otras cinco mencionadas, aumenta su competitividad en sólo 0,2 puntos. Este aumento poco significativo parecería estar asociado al comportamiento de su productividad, que, durante el período de análisis, disminuyó a una tasa promedio anual ligeramente inferior a un punto porcentual. Sin embargo, hay que mencionar que esta rama aumentó notoriamente su productividad entre 1990 y 1991, después de haber sufrido un descenso consecutivo desde 1986. En consecuencia, se trata de una rama que mejora relativamente su competitividad, pero debido al esfuerzo por elevar su productividad para hacer frente a la apertura comercial y al atraso cambiario de los últimos años.
De otro lado, sólo dos ramas industriales (311 y 351) de las seis mencionadas explican 30,6 por ciento de las exportaciones y 17,4 por ciento de las importaciones del sector manufacturero en su conjunto del año 1995. Estos porcentajes aumentan a 31,61 y 21,8 por ciento, respectivamente, si a estas dos ramas se agregan las cuatro restantes, es decir, las ramas 342, 354, 355 y 381A. Por último, 16,1 por ciento del valor agregado manufacturero corresponde a las dos primeras ramas, porcentaje que aumenta a 22,1 por ciento si se toma como referencia el grupo de las seis.
Las ramas industriales 352, Fabricación de productos farmacéuticos, y 382, Construcción de maquinaria no eléctrica, son las únicas del grupo de las ocho en las que el mejoramiento de la competitividad no tiene explicación clara. En ambas hay una disminución importante de la productividad entre pico y pico del ciclo económico, simultáneamente a un crecimiento de los salarios promedio. Estas ramas explican 3,0 por ciento del valor agregado de la industria, 4,0 por ciento de las exportaciones totales y 21,1 por ciento de las importaciones registradas en 1995.
De las veinticuatro ramas restantes, diecinueve pierden competitividad. De éstas, tres registran disminuciones en la productividad del trabajo, junto a un crecimiento de los costos relativos salariales. En otras catorce ramas de las diecinueve, las pérdidas de competitividad están más asociadas a los cambios en los costos relativos del trabajo. Son ramas que presentan una mayor sensibilidad a los movimientos del tipo de cambio y los salarios. La revaluación monetaria en el contexto de apertura les hizo perder las ventajas de competitividad que adquirieron en el pasado. Finalmente, hay dos ramas que desmejoran su desempeño externo no obstante que aumentan notablemente su productividad. Éstas son: 324, Industria del calzado de cuero, y 385B, Fabricación de equipo profesional y científico.
El 59,5 por ciento del valor agregado manufacturero del año 1995 corresponde a las diecinueve ramas industriales que pierden competitividad. De otro lado, del total de exportaciones e importaciones manufactureras registradas en el mismo año, 50,4 y 56,7 por ciento, respectivamente, fueron explicados por estas ramas. Este grupo es responsable del 58,9 por ciento del déficit comercial manufacturero.
Por último, hay cinco ramas industriales que mantienen su competitividad entre pico y pico del ciclo económico. Este grupo es responsable de 15,4 por ciento del valor agregado manufacturero registrado en el año 1995, de 12,6 por ciento del total de exportaciones manufactureras y sólo de 7 por ciento del déficit comercial manufacturero.
El desempeño de la industria manufacturera en los años de la moda del Consenso de Washington es poco alentador. La gran mayoría de las ramas han sido afectadas por la apertura comercial y el atraso cambiario. De este modo, la industria y, por lo tanto, la economía, se han hecho más dependientes de las importaciones y más vulnerables a shocks externos.
Las industrias que ganan competitividad generan sólo 25 por ciento de la producción industrial. Este porcentaje aumenta a 40,49 por ciento si a las ramas que ganaron competitividad se suma las que la mantuvieron durante el período de análisis. Pero el déficit comercial de estos dos grupos representa 45,51 por ciento del total, a precios constantes de 1979.
Por último, las mayores ganancias de competitividad se dan en ramas industriales que, de acuerdo con el dinamismo del mercado mundial y los contenidos tecnológicos de los productos comerciados, tienen poca capacidad de generación y difusión de progreso técnico. Es decir, el patrón de especialización emergente en el comercio peruano de los noventa no sitúa a la industria manufacturera en condiciones de superar a mediano plazo el déficit de su balanza comercial. Recuérdese que son pocas las ramas importantes en términos de exportaciones. De ellas, sólo la 311 y la 351 ganan competitividad. La participación de las otras es marginal (véase cuadro 2).
| Cuadro 2
PARTICIPACIÓN EN EL TOTAL DE EXPORTACIONES, 1995 | ||
| 321 | Industrias textiles | 30,8% |
| 311 | Fabricación de productos alimenticios, excepto bebidas | 19,9% |
| 390 | Otras industrias manufactureras | 10,9% |
| 351 | Sustancias químicas industriales | 10,7% |
| 322 | Prendas de vestir | 8,3% |
| 352A | Fabricación de productos farmacéuticos y de tocador | 2,7% |
| 381B | Productos metálicos diversos | 2,2% |
| 369 | Artículos minerales no metálicos | 1,8% |
| 331 | Maderas, corcho excepto muebles | 1,6% |
| 352B | Pinturas, barnices y lacas | 1,5% |
| 312 | Elaboración de productos alimenticios diversos | 1,4% |
| 382 | Maquinaria no eléctrica | 1,3% |
| 341 | Industrias del papel y productos del papel | 1,1% |
| 371 | Industria básica del hierro y del acero | 1,0% |
| 383 | Maquinarias y equipos eléctricos | 0,8% |
| 384 | Construcción de material de transporte | 0,8% |
SUMILLAS
... la liberalización y la desregulación tendrían que dar lugar a un cambio en la orientación de las técnicas a favor del empleo.